Sarutobi


Naruto y Sasuke se vistieron sin decir palabra y se juntaron con el grupo sin más. Shino y Gaara se habían marchado hace rato, igual que la mayoría de jóvenes que ya estaban recogiendo para marcharse.

Hinata estaba ya lo suficiente sobria como para conducir la moto de Naruto y llevarlo de vuelta al hotel, claro que Naruto, a parte de estar algo borracho, estaba "reventado" por el sexo salvaje del que había sido partícipe y para colmo, se había meado encima.

Sasuke y Sakura se marcharon antes que Naruto y Hinata. Cuando éste se encontró lo suficientemente cuerdo para conducir, se fueron.


Sasuke no podía dejar de pensar en lo que acababa de hacer; ¡Se había acostado con Naruto! Vale, él ya sabía que era bisexual y su novia también, ya que estuvo un tiempo con Suigetsu y con Karin antes que ella, pero… ¡liarse con Naruto el primer día! Cada vez que recordaba los gemidos y el culo de Naruto absorbiendo su pene se ponía calentón.

Tenía novia, acababa de follar y ya quería tirárselo de nuevo. Ese Naruto tan masculino, con su moto, su novia, ese aire de "soy el amo" y que luego bajo él se quitaba la careta y se mostraba como era; como una niñita cachonda, que tiritaba y gemía al más mínimo contacto, con los ojillos entrecerrados y una sonrisa provocadora. Comenzó a sangrar pensando en todas las cosas que quería probar con él.

Sasuke se propuso un nuevo reto: Naruto iba a ser suyo, fuese como fuese.

Arqueó una sonrisilla malévola y se metió en la ducha. Hoy iría de empalmada a trabajar.


Naruto, aprovechando que Hinata estaba en el trabajo, decidió hablar con Kyuubi:

Kyuubi, quiero que me muestres el pasado —dijo sinceramente, aún le dolía el culo por lo de la noche pasada.

VAMOS A VER NIÑO, ¿ME VES CARA DE CINE O ALGO? —preguntó irritado el zorro.

¡Quiero recordar!

ENTONCES TE MOSTRARÉ ALGO INTERESANTE —dijo riendo sordamente.

FlashBack

Naruto se hallaba en la cama de un hospital cuando abrió los ojos.

¿Puedo pasar Naruto? —preguntó una Sakura de doce años.

Naruto no respondió. Ella se sentó a su lado en la cama y le miró a los ojos.

Lo siento Sakura-chan —se disculpó el rubio— no he podido traer a Sasuke —dijo llorando— no he cumplido mi promesa…

Sakura se levantó y mirando por la ventana se alisó el cabello. "A Sasuke-kun le gustan las chicas con el pelo largo" le habían dicho una vez. La dolía haber perdido el pelo que tanto había cuidado, pero lo que más la dolía era ver a Naruto en la cama, vendado, por su culpa: "Si yo no le hubiese pedido que trajese a Sasuke, si yo fuese más fuerte…" se decía. Se armó de valor y apretándose su bandana dijo:

Naruto, nos haremos fuertes —se giró hacia él que la contemplaba confuso— la próxima vez, yo no me quedaré atrás y juntos le traeremos de vuelta —anunció sonriendo.

Es una promesa-ttebayou —dijo él sonriendo.

Para siempre

FinFlashBack

Naruto no entendía lo que acababa de ver, le resultaba familiar pero no lograba meterlo en el cajón correspondiente. "¿A caso es de mi infancia?" Pensaba.

Kyuubi, ¿qué significa esto? -preguntó confundido- Esto no es de mi infancia ¿verdad?

VALLA NARUTO, TU INTELIGENCIA AHORA ES MAYOR QUE LA DE UN PAVO, BRAVO —dijo riendo.

Contesta-ttebayou —apremió enfadado.

ÉSTO, MOCOSO, ES UN RECUERDO DE TU PASADA VIDA, HACE UNOS MIL AÑOS.

¡¿Mi vida pasada?!

—EL CASO ES QUE YO NO TENGO GANAS DE ESTAR ATADO ATÍ EL RESTO DEL TIEMPO, YA LLEVO BASTANTES AÑOS ENCERRADO EN TI —el zorro se interrumpió a si mismo— COMO SEA, CUANDO HAGAS CONTACTO CON LAS PIEZAS QUE FALTAN, LO ENTENDERÁS.

Diciendo eso y dejando a Naruto con la palabra en la boca, el Kyuubi le echó de si mismo, haciéndole volver a la realidad. Naruto se recostó en el suelo y encendió el televisor.

Pasamos a la siguiente Noticia, últimamente se están dando más casos de desapariciones de niños y adolescentes por la noches en Tokio —Naruto le prestó atención— las autoridades no saben que hacer, el patrón se repite en todos los casos y la única pista es un símbolo que siempre se halla en el suelo, cerca de la escena de la desaparición, el símbolo es el que se mostrará en el reportaje que damos a continuación.

Naruto se sentó a duras penas y prestó mucha atención al reportaje. Hace cuatro años, uno antes de que él entrase a formar parte del equipo de Tsunade, se dieron casos similares en New York, donde las desapariciones ocurrían exactamente igual que en Tokio. Cuando Naruto entró en la PS, cesaron las desapariciones.

El símbolo que se mostró en el reportaje era el mismo que el de EEUU: una corchea. No esperó más, llamó a Sakura.


Sasuke estaba preparando la comida, como casi siempre Sakura se levantaba tarde y no la daba tiempo a comer antes de marcharse al trabajo, ahora cocinaba para ella y cuando salía de la ducha la daba tiempo a comer y marcharse a trabajar.

Sasuke encendió la tele cuando anunciaron la noticia que le ponía los pelos de punta. Desapariciones, la mayoría, jóvenes, guapos, inocentes pero desarrollados. Justo como Naruto. ¿Qué estaría haciendo ahora? ¿Estaría pensando en él? sirvió la comida y se sentó mientras veía el reportaje.

Sakura oyó su móvil sonar, pensó que sería su jefe o algo pero no, Naruto la estaba llamando. Intrigada cogió el móvil, sabía que Naruto no llamaba para quedar, pero… ¿para qué entonces? Descolgó rápidamente y puso el altavoz.

Hola Naruto —saludó mientras se ponía el sostén.

Hola Sakura, verás te llamo por cuestiones profesionales —el tono de Naruto había cambiado, ahora era Kyuubi. Sakura casi se derrite, era increíblemente sexy.

Ya veo, ¿noticias de la jefa? —preguntó mientras se seguía vistiendo.

No, nada de Tsunade-baachan —carraspeó— quiero ayudar en el caso de las desapariciones.

¡¿Qué?!

No te alteres —dijo Naruto entre quejidos, se había intentado mover— verás, en New York hace cuatro años se dio un caso exactamente igual que este.

Esto es serio, no es algo que se pueda hablar por teléfono —dijo Sakura que había acabado de vestirse y se había pegado el teléfono sin altavoz a la oreja.

Lo sé, tenemos que hablar personalmente.

Muy bien, ven a casa, aun queda tiempo antes de que me marche a trabajar…

Hay un problema —dijo Naruto que estaba como un tomate, obviamente Sakura no lo veía así que no le entendía— ayer me debí golpear con algo en la rabadilla y no puedo caminar —dijo avergonzado, lo único que le había golpeado el culo era el miembro de Sasuke y lógicamente nadie lo podía saber.

Ah, en ese caso voy para allá, ¿Te llevo un antinflamatorio? —preguntó buscando en el botiquín.

Gracias-ttebayou.

Bien, nos vemos.

Chao

Sakura encontró las pastillas que usaba para cuando la dolía la menstruación, "Total, están por el mismo sitio"cogiéndolas y metiéndolas en el maletín de trabajo salió al salón y vio a Sasuke con la mesa puesta viendo el reportaje de las desapariciones, "Seguro que Naruto también lo está viendo" pensó Sakura.

—¿Te vas? —preguntó Sasuke confundido, a Sakura le sobraba media hora para comer.

Bueno, es que tengo que hablar con Naruto —dijo ella poniéndose el abrigo. A Sasuke se le iluminó la cara, si Sakura se iba en media hora y Naruto estaba en casa…

¿Y por qué no le invitas a comer y así habláis? —preguntó Sasuke intentado parecer indiferente.

Pues… —vaciló Sakura— Naruto me ha dicho que no puede moverse a penas porque la pasada noche se golpeó la rabadilla y claro….

Sasuke dejó de escuchar a Sakura para centrarse en sus pensamientos; "Naruto no se puede mover… ¿Tan duro le di? Claro con ese culo… la próxima vez no va a poder ni hablar" Perdido en sus fantasías, Sasuke no se dio cuenta que Sakura ya se había marchado. Recitó insultos incomprensibles y me marchó a visitar a Sai, después de todo eran primos y así escaparía de su aniki un rato.


Itachi que estaba de camino a la casa de su ototo para incordiarle, sintió un Deja Vu al pasar por el hostal Hyuuga y sentir "algo" sobrenatural en cierto rubio, un rubio muy guapo por cierto.

Naruto vio una limusina negra pasar delante de su ventana, no pudo ver quien iba en su interior. Sintió al Kyuubi revolverse. Sakura que en esos momentos estaba llegando al hostal Hyuuga no se sorprendió de ver a su cuñado yendo hacia su casa. Seguramente iría a visitar a Sasuke-kun. La limusina paró por orden del Uchiha, bajó su ventanilla y llamó a Sakura.

Cuñada —dijo en tono alegre, "Mi querido ototo estará solo en casa… kukuku" pensó el moreno.

Hola Itachi —saludó cordialmente.

¿Qué te trae por aquí? —preguntó, ya que había visto a Hinata entrando en la estación de tren mientras esperaba en la limusina aquel el semáforo se pusiera en verde.

Pues vengo a ver a un amigo, Naruto —dijo sin darle importancia y miró su reloj— ¡OH dios! Tengo que darme prisa —dijo para sí— adiós Itachi, tengo prisa.

Adiós —dijo él subiendo la ventanilla.

Cuando Sakura pronunció el nombre de Naruto, sin saber por qué el vello de la nuca se le erizó, ¿sería aquel rubio que había visto? Naruto se había vestido como había podido con traje. Sakura subió las escaleras rápidamente y llamó a la puerta.

Adelante dattebayou —oyó decir a Naruto.

Con permiso —dijo abriendo la puerta.

Sakura-chan que bueno que hayas llegado tan pronto, ¿las pastillas-ttebayou? —preguntó con un vaso de agua en la mano.

Ah… sí aquí tienes —Nunca había visto a Naruto vestido formalmente, la pareció que Naruto era mejor vistiendo a su forma que con trajes, le hacía parecer más joven e intimidante.

Gracias —se metió una pastilla y dio un trago de agua largo— espero que hagan efecto o no podré moverme de esta jodida habitación —dijo agradeciendo mentalmente a Sasuke su estado.

Cuéntame que llevo prisa.

Claro —dijo Naruto mirando por la ventana.

Después de contarle todo lo que sabía y lo que había investigado sobre el caso, Sakura pensó que no sería mala idea hablar con Sarutobi-sama.

Ahora mismo le llamo y a ver que dice ¿vale? —dijo marcando su número.

OK

Sarutobi-sama, soy Sakura,si verá… —Sakura le contó sobre la identidad de Naruto y que se había ofrecido para ayudar con el caso— Gracias Sarutobi-sama —cerró el móvil y se volvió hacia Naruto— dice que vallamos ahora mismo a la oficina para halar con él.

¿Eso es un sí? —preguntó excitado.

Más o menos… bueno pongámonos en camino.

Naruto y Sakura cogieron un Taxi hasta la centralita de la policía japonesa. Sakura habló o por lo menos intentó hablar con una recepcionista ya que ella no le quitaba los ojos de encima a Naruto, más bien a Kyuubi, ya que en el trabajo Naruto se comportaba como un adulto. Subieron en ascensor hasta el último piso, el vigésimo tercero, y llamaron a una gran puerta doble de madera.

Pueden pasar —dijo una voz ronca y conocida para Sakura, y extrañamente para Naruto también.

Buenas tardes Sarutobi-sama —dijo Sakura pasando y echándose a un lado para que viese a Naruto.

Buenas tardes señor —dijo Naruto formalmente haciendo una perfecta reverencia.

¡No me llames así que me haces parecer viejo! —se quejó bromeando— puedes llamarme Sarutobi —Naruto dirigió la vista al viejo y le observó detenidamente. "Ese abuelo es jodiamente familiar" pensó.

Como desee.

Yo me marcho a la biblioteca de registros —anunció Sakura— Sarutobi-sama, Kyuubi-sama —se despidió.

A Naruto no le gustaba nada el -sama, no le hacía ninguna gracia porque a él le gustaba pensar que era igual que los demás, ni inferior ni superior. Era una persona noble.

Siéntate Kyuubi —ordenó Sarutobi. Naruto obedeció y se sentó en frente del viejo— Ahora cuéntame lo que sepas.


Sasuke que ya estaba entrando al garaje, oyó un sonido no bienvenido. La limusina de su aniki. "Mierda, ha sido rápido" pensó. Sin darse tiempo a pensar, se metió debajo del coche, escondiéndose. La limusina de Itachi se paró y salió de la misma.

Parece que mi queridito ototo está en casa… kukuku —rió Itachi.

A Sasuke le subió un calambrazo por la espalda y estuvo a punto de salir de debajo del coche y pegar a su maldito hermano. Pero logró contenerse. En cuanto Itachi salió del garaje, Sasuke se montó en el coche y salió disparando, viendo por el retrovisor como su hermano agitaba el puño desde la ventana del comedor ¿Cómo demonios había conseguido una llave? Aceleró rumbo a Raíz donde vivía temporalmente Sai.

La tarde se le había echado ya encima cuando llegó a los apartamentos modernos. Bajó del deportivo negro y llamó al telefonillo:

Diga —dijo Sai con acento francés.

Sasuke —dijo él sin ganas de esperar por más tiempo en la calle.

Sonó el timbre y Sasuke empujó la puerta de hierro, subió tranquilamente las escaleras hasta el tercer piso y llamó al timbre de la puerta C.

Hola Sasuke-kun, veo que ha crecido —dijo con su propia sonrisa y agarrando las partes elementales de Sasuke con la mano que no sujetaba la puerta.

Veo que no has cambiado —le dijo Sasuke a un Sai tirado en el suelo con un puñetazo en el estómago.

¿Que te trae por aquí? —preguntó Sai incorporándose.

¿Es que no puedo venir a visitar al gilipollas de mi primo? —preguntó mosqueado.

Sasuke-kun que nos conocemos —se sentó delante del cuadro que estaba pintando y cogió la paleta y el pincel— Itachi ¿verdad? —dio en el clavo— Sasuke-kun deberías hacerle caso…

¡Por favor! —protestó— pero si el otro día me metió la mano en los pantalones ¡y no me refiero a los bolsillos! —dijo colorado.

Son meras muestras de cariño —dijo despreocupadamente dando retoques al cuadro.

Ya claro… eso entre hermanos, y entre primos que ¿morreos?

—…—silencio por parte de Sai y caras de: sorpresa, repulsión, ira, miedo por parte de Sasuke— ¡Ya está terminado! —exaltó Sai tirando la banqueta al suelo.

¿El cuadro? —preguntó algo evidente por lo que Sai no respondió eso.

Este el cuarto que hago de él —miró atentamente el cuadro y dijo después de un buen rato— ¡se llamará: la melancolía de Naruto!

¿Has dicho Naruto? —preguntó sorprendido.

Sí un amigo de New York City, lo voy a colgar en mi baño -dijo cogiendo el cuadro.

Sasuke le sujetó por lo hombros e inspirando por la boca se asomó a ver el dibujo.

En la imagen se puede observar la imagen semidesnuda de Naruto junto a un zorro tumbado en su regado. Apoyado en un árbol seco con un paisaje primaveral de verde hierba fresca y bosque frondoso a lo lejos, con una mano lo acaricia y la otra está medio cerrada unos pétalos marchitos.

Era un cuadro precioso. Sasuke miró a la puerta, después a su primo y… dejó inconsciente al pintor. Agarró el cuadro y salió. Bajó tan rápido las escaleras que casi se mata, luego metió el cuadro al coche y salió de allí cagando leches.

Vale, tengo el cuadro, ¡¿Y ahora donde cojones se supone que debo ponerlo?! —gruñó hablando solo en el coche— bien pensemos, ¿a casa? No, Sakura podría verlo y Naruto también. ¿Al trabajo? ¡No!, si mi hermano lo descubre me lo roba

A Sasuke le vino una idea a la cabeza que le pareció genial, dio media vuelta y aceleró a toda velocidad hacia su destino.

¡El yate! —dijo golpeándose la cabeza con el puño izquierdo— ¿Por qué no se me habrá ocurrido antes?

Según él, el yate era el lugar perfecto para esconder el cuadro. A Sakura no le gusta el mar, por lo tanto nunca montaba y no lo iba a hacerlo ahora e Itachi decía que el agua salada no le hacía bien a su cabello azabache y nadie más sabia de su existencia a parte de su mentor; Orochimaru ya que era allí donde se reunían con Karaputo


—Bueno… —dudó Naruto— el primer caso de desapariciones que se dieron, fueron hace casi cinco años, en Metrópolis, desaparecieron sin dejar pista todos los alumnos de primer grado de la escuela media…

Sigue sigue —le pidió Sarutobi inclinándose en el respaldo de su silla.

Lo primero, único y último que se encontró en una escena de ese calibre fue… extraño —Naruto no sabía bien como explicarlo ya que era información confidencial y se suponía que debía mantenerlo en secreto, a parte de que él solo lo sabía porque Shikamaru se lo había contado— no había sangre ni signos de violencia o resistencia, solo una extraña marca en el suelo: un circulo hecho con unas extrañas escrituras de las que salen unas líneas desde las cuatro direcciones cardinales y se encuentran en el centro, donde hay otro pequeño circulo borroso, como si hubiese habido algo escrito y se hubiese borrado con un trapo o algo. Buscamos pistas por todas partes y no hallamos nada, nadie vio nada. Nada de nada. Esas marcas estaban grabadas sobre el asfalto, como si él mismo se hubiese agrietado, no parece producido por ninguna sustancia química ni por ninguna máquina o herramienta.

El viejo, pensativo, sacó una carpeta de un cajón y se la dio a Naruto. Este la abrió con sumo cuidado y observó perplejo la imagen; la misma marca extraña que él había descrito se encontraba plasmada en esa fotografía. Miró al viejo y de nuevo a la carpeta, con los ojos como platos.

Como puedes ver, es la imagen que has descrito.

Espere un momento… —dijo Naruto escudriñando la imagen, había algo que estaba en esa imagen pero no en la otra— aquí hay un símbolo que no hay en otras imágenes… —la miró con lupa hasta dar con ella— esto que hay en el circulo interior, que está borroso pero se puede distinguir… un paipai —dijo sorprendido.

Veo que eres muy perspicaz, solo unos pocos de mis subordinados han podido distinguirla, incluso a mí me costó bastante.

—¿Y puedo saber quien más aparte de mi lo vio? —preguntó entregándole la carpeta a Sarutobi.

Supongo que tienes derecho a saberlo —dijo él guardándola en el cajón de nuevo.

¿Y bien? —preguntó nervioso, el Kyuubi se había removido y eso no era buena señal.

Ibiki, fue el último antes que tú y que yo, Gemma, mi mano derecha, el segundo, y el primero fue… Haruno Sakura lo reconoció de un simple vistazo —al ver como Naruto le estudiaba con detenimiento decidió soltar prenda— es el símbolo del clan Uchiha —Naruto enmudeció. Sarutobi vio que se había quedado blanco y decidió esperar.

—¿Y bien? —dijo con nerviosismo.

Se supone que en la antigüedad, cuando existían los ninjas, que eran un clan muy poderoso que poseía la línea sanguínea definitiva, por que podían controlar a los bijuu —Naruto tragó saliva— por lo que veo parece que has oído hablar de ellos…

Sí, Jiraiya, mi abuelo, me solía contar muchas leyendas de niño —Sarutobi entrecerró los ojos. Sus sospechas se confirmaban por minutos.

Mejor, de todas formas solo es un mito, no hay que dejarse llevar por los sueños o perderás la razón —Miró a Naruto de nuevo, este estaba cada vez más pálido— ¿Por qué no vas a descansar?

Creo que tiene razón, llámeme si quiere algo, Sakura-chan tiene mi número —dijo levantándose de la silla.

Adiós Naruto cuídate —dijo Sarutobi con las manos entrelazadas sobre la mesa.

Adiós Sandaime —se despidió Naruto sin darse cuenta mientras salía por la puerta. A Sarutobi se le abrieron los ojos como platos.