La profesora McGonagall los guió hasta su despacho, donde les pidió que se sentaran y esperaran un par de minutos porque tenía que ir a buscar a alguien. Los niños no sabían qué hacer, lo más seguro era que los castigaran y estaban realmente nerviosos por saber qué castigo sería.

Katie estaba bastante tranquila, ya estaba bastante acostumbrada a eso de los castigos, pero al ver que su acompañante lo estaba pasando bastante mal, decidió romper el hielo y presentarse para aligerar un poco el ambiente:

- Hola, soy Katie Morris, encantada.- dijo ella con una radiante sonrisa.

- Encantado Katie, yo soy Harry Potter- contestó el chico con otra sonrisa.

- Así que tu eres el famoso niño de la cicatriz- siguió ella para no perder conversación.

- Sí, pero ojalá no lo fuera- al ver que Katie lo miraba con cara de no entender, continuó hablando- sigo sin entender del todo por qué soy tan famoso en el mundo mágico. Quiero decir, no he hecho nada conscientemente como para serlo. Además, no me gusta que me traten diferente a los demás, algunos me elogian y otros me odian, es insoportable. El único que me trata con normalidad es Ron. ¿Sabes quién es?

- El hermano pequeño de Fred y George ¿cierto?

- El mismo.

- Yo creo que Fred y George te caerían bien, no creo que te traten diferente y además son muy divertidos- dijo ella con una sonrisa- y que conste que yo tampoco te trataré diferente porque no sé qué demonios hiciste para ser tan popular.

-Muchas gracias Katie.

Harry iba a seguir hablando pero en ese preciso instante entró la profesora McGonagall con un alumno que parecía lo suficientemente mayor como para estar en cuarto o quinto curso.

- Niños, él es Oliver Wood, está en quinto año y es el capitán del equipo de quidditch.- después se volteó hacia el chico mayor y le dijo con convicción- Wood, creo que le he encontrado al nuevo buscador y a una excelente cazadora.

Al escuchar eso, ambos alumnos de primero abrieron la boca y se les cayó la mandíbula. La profesora McGonagall estaba dándoles la espalda, así que no se dio cuenta, pero Wood podía verlos perfectamente y se empezó a reír con ganas. Al ver la cara de asombro que tenía la profesora, se apresuró en explicarle:

- No sé yo si querrán hacerlo, pero está más que claro que no lo ha hablado con ellos. Mire la cara que se les ha quedado- dijo entre risas y señalándolos con el dedo.

- Es cierto, se me olvidó- reconoció la anciana profesora un poco, bueno bastante avergonzada de sus actos y su falta de educación- y bien ustedes dos, ¿Quieren entrar al equipo de quidditch chicos?

- Por mí encantada, pero Fred, George, Angelina y Bellie me dijeron que los de primer año no tenemos permitido jugar- respondió Katie.

- ¿Bellie?- preguntó Wood con cara de asombro.

- Sí, en verdad es Katie Bell pero como éramos dos Katies a ella la llamamos Bellie para no confundirnos o tener malentendidos.

Lo único que salió de la boca de Wood fue un simple "ah", pero por dentro se estaba partiendo de risa y estaba maquinando un plan gracioso para cómo le diría a "Bellie" que sabía su nuevo apodo de niña pequeña. Sabía que ella se pondría hecha una furia, pues tenía muy mal genio y eso todo el mundo lo sabía. Por eso era tan respetada en los partidos de quidditch: todos sabían que no tenían que jugar sucio a su alrededor o se ganarían un viaje gratis a la enfermería, y no precisamente con heridas leves.

- ¿Y tú Potter?-la profesora McGonagall lo sacó de su ensimismamiento con esas palabras.

- A mí también me encantaría profesora, pero tal y como ha dicho Katie, los de primer año no tenemos permitido jugar y además yo no tengo ni idea de cómo se juega. Y tampoco me sé las reglas.

- No te preocupes Harry, si al final entramos en el equipo, yo tampoco tengo la más mínima idea de jugar, así que supongo que nos enseñaran los del equipo.

- Exacto- corroboró Wood- además necesitamos una cazadora y un buscador si queremos ganar este año, o aunque sea poder plantarles cara a los otros equipos. Gryffindor no ha ganado nada en años y además hemos sido un equipo bastante patético. Es cierto que los gemelos, Angelina, Katie (o Bellie, como vosotros lo prefiráis) y yo somos bastante buenos, pero para ganar un partido necesitamos buscador, y las chicas necesitan a otra compañera porque no pueden contra tres cazadores de otro equipo ellas solas.

- Entonces yo me apunto.- exclamó Katie- Pero me tendrás que enseñar las reglas y cómo jugar.

- Hecho- dijo él emocionado- ¿Y tú qué me dices Potter?

- Pues que también me apunto. Parece interesante.

- ¡Genial!- exclamó Wood- Os explicaré las reglas esta tarde a las cinco. Ni se os ocurra faltar a ninguno de los dos.

Y dicho esto se fue de vuelta a su clase. Después fue el turno de la profesora en hablar:

- Que sepan que no se han librado de su castigo solo porque vuelen bien y vayan a entrar en el equipo de quidditch.

Los dos niños bajaron sus cabezas al oír eso.

- Se quedarán mañana por la tarde después de clase hasta cenar ayudando en la biblioteca y no quiero peros.- sentenció al ver que Katie abría la boca para protestar- Ya pueden irse si quieren.

Dicho esto señaló la puerta a sus dos alumnos para que saliesen, cosa que Harry hizo con la cabeza gacha y mirada de culpabilidad y Katie con la cabeza bien alta y con cara de no estar demasiado contenta. Es más, se veía que le haría la vida imposible a la profesora de allí en adelante, por el simple hecho de castigarla.