Disclamier: Todos los contenidos aquí expuestos son pertenencia de la señora J.K. Rowling y la WB, excepto por personajes originales insertados en la trama, que son producto de mi imaginación y para disfrute de cualquier lector, sin fines de lucro.
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Resumen: Hermione comienza a tener sueños extraños a principios de su sexto año, y se va distanciando de sus amigos poco a poco. Cuando se quiera dar cuenta, estará entre Draco Malfoy y su grupo, siendo una Slytherin de primera, y recordando aquello que le escondieron para protegerla.
Identity Stolen
Capítulo nº 3: Alguien como tú
Bufó, molesta, cuando sintió que una mano que se apoyaba en su hombro. Miró fijamente a los ojos a su dueño, cuando este la volteó bruscamente.
-¿Quién…? ¿Quién te crees que eres, asquerosa sangre sucia? – Draco tenía el labio partido y sus orbes plata brillándole de pura furia.
-Una persona que tú no serás nunca, Malfoy.- volvió a caminar, pero el muchacho volvió a tomarla, tirando de su muñeca y acercándola a él. Sentía el aliento cálido rozándole el rostro, y tuvo una mejor vista de sus ojos grises. Se achicó ligeramente en su lugar, empalideciendo. El Slytherin se veía amenazante.
-¿Tú crees…- susurró él, muy cerca de ella -…que me interesaría ser como tú, Granger?
-Lo único que sé es que a mí no me interesa estar en tu lugar, maldita cucaracha.- se zafó, respondiendo con brusquedad. Se miraron desafiantes en sus lugares, en silencio. –No, me gustaría ser alguien como tú.
Lo miró con profundo odio y se volteó, decidida a irse, dejando al chico lleno de impotencia por no haber podido contestar.
…
Se quejó en cuanto sintió el agua saliendo helada del grifo, a lo que su mejor amigo rió, burlón. Ron lo miró de mala manera, pero al estar chorreando agua su cara, hizo que Harry comenzara a partirse de la risa. Pero al oír que una voz decía la contraseña del Baño de Prefectos fuera, paró de reír, puesto que se suponía que, si bien el Weasley podía estar ahí, él no. Su compañero se percató de eso y mediante señas decidieron meterse en los cubículos. Una figura femenina entró a las corridas al baño, respirando agitadamente.
Pero pronto, dejó de respirar.
Soltó un grito que resonó por toda la parte trasera y penetró la casa. La mujer que estaba enfrente de ella comenzó a lanzar hechizos a diestra y siniestra. El jardín de rosas blancas, llenas de pureza y hermosura parecieron tomar vida. No tardó en sentirlas rodeando su cuerpo, dejándolo sin aire. Las espinas se le clavaron en los brazos y soltó otro grito desgarrador. Alcanzó a ver como sangraba y el dolor sumergiéndola en la inconsciencia.
-¡Hermione!
Tomó una bocanada de aire y abrió los ojos, aterrada. Se encontró con las miradas preocupadas de sus amigos, pero pronto bajó sus ojos a sus manos y no había nada. Estaba en el Baño de Prefectos, tirada en el suelo, con lágrimas en los ojos y muriéndose de frío. Escuchó a Harry llamarla nuevamente y se levantó, tambaleante.
-¿Estás bien? ¿Malfoy te hizo daño?- negó con la cabeza, aún aturdida. Se dio la vuelta, dándoles la espalda a sus amigos y apoyándose en el lavamanos, como esa mañana. Cerró los ojos y secó sus lágrimas. Se miró al espejo. Se veía terriblemente pálida y sentía que temblaba.
-¿Segura que estás bien?
-Claro.
-Suéltala, desgraciada.
-Tengo a la heredera, la mataré, esta vez vamos a vengarnos.
-¡Hermione!
-¡Estoy bien, Potter!- soltó bruscamente, dándose vuelta. –El idiota de Malfoy nunca se atrevería a hacerme daño.
Salió del baño, ignorando las miradas sorprendidas de sus amigos y odiando profundamente la situación en la que se encontraba. Miró su reloj y pudo notar que faltaba para que el receso terminara. Fregando sus ojos, pensó que sería sensato ir a la Sala Común un rato.
Sí, sería lo mejor.
…
Se estiró, bostezando y sintiendo como alguno de sus huesos crujían ligeramente. Arrugó la nariz en señal de disgusto, pero no hizo nada más, sólo quedarse sentada unos segundos en la cama. Sus compañeras de cuarto comenzaban a despertarse también. Se levantó, un poco a su pesar, caminando hacia el baño. Se encerró allí y pudo escuchar perfectamente las quejas de Parvati y Lavender. Rió, pero la sonrisa se borró de su rostro cuando vio su reflejo en el espejo. Confundida, se acercó a él, mirándose con extrañeza. Tenía el cabello hecho un desastre, pero alzó una ceja en cuanto se dio cuenta en lo que estaba pensando. No, a Hermione Granger nunca le había importado nunca su apariencia… Es decir, claro, se ocupaba de mantenerse limpia y pulcra, pero no hasta el punto de llenarse de polvo la cara, acortar faldas y andar con las camisas abiertas como sus compañeras. Pero ese martes la chica se horrorizó con su aspecto y no entendió muy bien la razón, pero decidió arreglarlo. Gritó varias veces a Brown y a Patil y al espejo parlante de estas. Cuando salió del tocador, Parvati le miró con disgusto.
-Oh, podrías haber quedado mejor.- opinó, con mirada evaluadora. –Pero es una mejoría. ¿No, Lav?
-Claro.- la muchacha asintió efusivamente. -¿Sabes que te quedaría precioso el pelo rubio?
La prefecta se alejó con rapidez de ella y sonrió falsamente, respondiendo. –Oh, no, ese color es el tuyo, Lavender, no el mío. A ti te va perfecto.
La aludida rió tontamente, sintiéndose alagada.
-¿Crees que Ron piense lo mismo?
-Deberías preguntárselo.- dijo Hermione, saliendo de la habitación con la mochila al hombro.
Bajó las escaleras lentamente, suspirando. El pelo ya no le pesaba tanto y se aterrorizó al encontrarse pensando que eso era genial. "Oh, sí, ¡es genial!" reflexionó con sarcasmo. Bajó de un saltó los últimos escalones y miró a su alrededor. Había pocos alumnos en la Sala Común, y Harry y Ron no se encontraban entre ellos. Se sentó en uno de los sillones. Apoyó su cabeza en una mano y le propuso a su conciencia esperar un poco.
-Em… ¿Hermione?- miró fijamente a la persona que la había llamado. Se sorprendió un poco al notar que se trataba de Cormac McLaggen, el muchacho que había peleado por el puesto de guardián de Ron. Lo observó suspicazmente, y luego a unos chicos que reían detrás del chico –Quería…- tenía las manos detrás de la espalda. –Quería darte…- en ese mismo instante, sus amigos bajaron, pero ella no llegó a verlos. -…esto.
Estiró la mano derecha, extendiéndole una flor.
Una rosa blanca.
Unos momentos de parálisis…
Se levantó bruscamente, golpeó la mano del chico, haciendo caer esa cosa. Él la miró, sorprendido. Ella le revolvió la mirada, ofendida y comenzó a hablarle. –Cormac, eres, para resumirlo en pocas palabras, patético. No sólo me das esto, si no que te crees que eres superior y yo estúpida. ¡Por Merlín, te crees que por la única razón por la que eres digno de dirigirte a una chica es para ganar una estúpida apuesta!
Los pocos Gryffindor que estaban en ese momento en la Sala Común la miraron estupefactos.
Resuelta, Hermione tomó su mochila, empujó a McLaggen y pisó la flor. Se apresuró a traspasar el retrato, sin darse cuenta que Ron le lanzaba una mirada asesina al presumido para luego seguirla, junto a Harry. Cuando la alcanzaron, el pelirrojo la miró con una sonrisa de oreja a oreja.
-¡Eres genial!- la prefecta lo miró de reojo.
-No lo hice por ti, Ronald.
La expresión de felicidad del chico se borró al escuchar a la castaña, y paró de caminar, secundado por su amigo. Se quedaron parados en el medio del camino, sorprendidos, mientras la melena revoltosa de su amiga desaparecía detrás del recodo del pasillo.
Comienza el OoC XD. No se preocupen, es temporal. Lamento la tardanza, me he pasado. Gracias por los Reviews, no tardaré en responderlos. Saludos y que les vaya bien.
