"¡El Avatar ha vuelto! Hoy fue la llegada de nuestra querida Korra a la ciudad aunque hubo una intercepción por parte del Loto Rojo me alegra decir que no sucedió nada lamentable para nuestra heroína. ¿Se habrá recuperado por completo? Esperemos que así sea y que pueda detener los destrozos que aterrorizan a todo el mundo. Pero, por hoy, Ciudad Republica está de fiesta. Festejemos por su llegada y el próximo final a la Revolución. "
Mako escuchaba atentamente la radio además de todos los comentarios acerca de la muerte del Señor del Fuego Izumi en la fiesta. Fue todo un revuelo en el mundo enterarse que la gran hija de Zuko ya no estaba en el mundo de los mortales. Este suceso fue el que desencadeno la decisión de los líderes mundiales, quienes habían tomado la iniciativa de juntar a los sucesores para poder protegerlos porque ahora un blanco para la nación del fuego era acabar con sus hijos, y así pasaría con todas las demás hasta llegar al punto en donde habría caos en las ciudades por la falta de un gobernante. Actualmente el reino tierra estaba al mando de Kuvira, la gran unificadora proveniente de Zaofu; Tonraq seguía en el cargo de la tribu agua del norte mientras que en la del sur su nueva líder era Kya; en la Nacion del Fuego había retornado al poder Zuko y por último, el templo aire seguía encabezado por el hijo más joven del Avatar Aang, Tenzin, mientras que el templo del sur estaba al mando de Bumi por disputas familiares.
Ciudad Republica era la sede de reunión cada vez que se requería juntar a todos los líderes de las naciones, en este caso actuaría como una protección clave en este momento. Todos estaban reunidos en el ayuntamiento. Era una fiesta en honor al Avatar Korra aunque era más precisamente una manera de mantener ocupada a la población, no querían alarmarlos tanto por lo que estaba pasando. Se buscaba hacer una conferencia de prensa con los futuros líderes, quienes hablarían de su seguridad acerca del futuro del mundo. Cosa que era falsa… ninguno tenía certeza de nada.
Mako suspiró. La habitación estaba repleta, agentes de policía, periodistas, residentes de la ciudad, los futuros líderes, fácil 300 personas pero él no podía quitar sus ojos de Korra. La muchacha, para su asombro, estaba muy bien vestida. Llevaba un vestido azul, ajustado y entallado, el cual le destacaba todas sus curvas. En la parte de arriba tenía unos breteles finos y luego en la parte de su cintura se abría mostrando sus largas piernas. Era algo nuevo, aunque básicamente el avatar se había renovado en estos tres años. Ya no parecía esa muchacha desarreglada, hiperactiva ni contestadora. Pero, Mako sabía que la entrevista demostraría si habían ocurrido cambios reales en Korra aunque debía destacar que era buena actriz, y no como antes que cada vez que lo hacía tenía una cara de sorprendida inigualable.
-Muchacho –llamó Lin de una manera seria acercándose a su lado con ambos brazos en su espalda.
El maestro fuego colocó su espalda más derecha y luego asintió.
-Estamos listos –comunicó la jefa del departamento de policías por su radio.
Se escuchó una fuerte exclamación que era nada más ni nada menos que del presidente Raiko, quien se encontraba frente al micrófono con su expresión seria e indiferente. Una vez que obtuvo la atención de todos simplemente sonrió, intentando parecer amable.
-Es un honor para mí presentarles a los futuros líderes de las cuatro naciones, quienes en su momento nos guiaran… una vez que este caos se resuelva.
Todos los presentes comenzaron a aplaudir con entusiasmo mirando a los siete muchachos que se encontraban en ese escenario sentados respectivamente atrás de la mesa, desde donde contestarían las preguntas correspondientes.
-Nuestro futuro Rey tierra… el príncipe Wu.
Un muchacho moreno se levantó con entusiasmo. Desde lejos se podía notar lo coqueto que era Wu, queriendo sobresalir con su jopo bien peinado o con la cantidad de anillos forrados en oro que tenía. Sonreía con satisfacción, como si disfrutara toda la atención que estaba recibiendo además de algunos gritos femeninos y aplausos.
-Los nietos de Zuko, de la nación del fuego. El comandante de las fuerzas armadas, Iroh…
Una gran cantidad de aplausos comenzaron al ver como el muchacho se levantaba honrado por el recibimiento. Por nadie había sido olvidado que Iroh había ayudado a devolver la paz luego de los destrozos por parte de Amon a Ciudad Republica. El nieto mayor de Zuko era muy apuesto y tenía un cuerpo dicho de su rango, se notaba todo el entrenamiento que había tenido con el paso de los años. Su traje era de fiesta, común, rojo oscuro de los colores de su nación. Usaba un broche de oro rojo justo a la izquierda del pecho.
-Y su hermana, Honora.
La muchacha que se levanto era una réplica exacta de su tía abuela Azula. Unos rasgos filosos y a la vez hermosos marcaban su delicado rostro. Era pálida como su hermano mayor y mostraba una mueca en su boca. Los ojos eran de un tono ámbar y su cabello tiraba a una extraña mezcla de castaño rojizo. Usaba un kimono negro que tenía detalles de un rojo oscuro, al igual que sus mangas. Y, como Iroh, llevaba un broche de oro en su pecho.
-En cuanto a los Nómades Aires, tenemos a la nieta del Avatar Aang con nosotros,quien algún día gobernara su nación… Jinora.
La joven de 16 años se levantó de una forma pausada para que la observaran. Llevaba una pequeña sonrisa en su rostro, era leve. Su mirada era delicada y diferente a los demás. Ella llevaba su cabello un poco largo, hasta un por debajo de los hombros, usando una raya al medio para que se vea su flecha. El vestido que llevaba era amarillo, y tenía unos detalles en tela de color naranja oscuro. Ese era un típico traje de la antigua nación del aire, lo que a Jinora le pareció apropiado para llevar en su presentación a la sociedad. Además, llevaba un lindo collar de madera que tenía el símbolo de la nación aire en el centro.
-En la tribu agua del sur, Desna y Eska.
Los hermanos mellizos se pusieron de pie, de su manera sombría y extraña como siempre. Sus rostros no mostraban ningún sentimiento en particular, mejor dicho no expresaban nada. Ambos usaban la misma ropa, un kimono azul con las mangas en un tono más oscuros. Aunque tenía un corte distinto para Eska considerando que era mujer.
-Por último, en la tribu agua del norte tendremos al Avatar Korra. Quien luego de tres años ha vuelto a Ciudad Republica.
Los gritos, aplausos y chiflidos, inundaron la sala en donde se encontraban. El Avatar se levantó de su lugar de una manera prepotente, mostrando el poder que ella tenía solo con mirarlos e intimidarlos. Pero, a pesar de todo, sonrió de una manera tranquila y tonta… pero lo hizo.
-Comenzaremos con las entrevistas –anuncio el presidente Raiko
Los fotógrafos se adelantaron lo más que pudieron, porque estaban los policías, y comenzaron a tomarles fotos a los futuros líderes quienes ya estaban todos sentados en sus respectivos lugares.
-Wu –indicó Raiko mirando el descontrol que era la sala- elije a un periodista para comenzar a responder, iremos por orden.
Todos los muchachos asintieron.
El futuro Rey tierra dudaba mientras se rascaba la pera. Miraba a todos los periodistas que lo llamaban a los gritos. Y, de pronto, señalo con el dedo a una simple muchacha de cabello corto y oscuro.
-Gracias, señor –contestó con una sonrisa- Mi nombre es Lea y trabajo para el diario…
-Si, si, si –la interrumpió Wu llamando la atención de todos- ¿Cuál es tu pregunta muñeca?
Lea pestaño unos minutos y luego asintió, para tomar su libreta.
-He oído que ocurren muchos destrozos en el Reino Tierra ¿Por qué usted, descendiente directo, no hace nada para que esto termine?
-Bueno –tosió- Kuvira se está encargando de eso e intenta traer la paz a el Reino Tierra para que yo pueda ir a gobernar luego…
-Entonces –lo cortó un periodista- ¿Espera tener todo en bandeja de oro como lo fueron las cosas en su vida?
Wu abrió los ojos al escuchar la pregunta y comenzó a toser desenfrenadamente.
-¡Nunca dije eso! –gritó y luego, recordando el objetivo de la entrevista suspiró- Lo que se busco fue tomar la medida de que el Reino Tierra recuperara su paz mediante alguien externo, sin tener que exponer al nuevo gobernante… es decir a mua –se señaló- porque todavía quedan revolucionarios.
Raiko comenzó a toser, dándole el pie a que termine.
-Muy pocos, hay que mencionar que todo está calmándose con el paso de los días.
El murmullo comenzó a inundar la sala al igual que las sonrisas.
-¡Comandante! –Gritó un periodista desde lejos mientras levantaba la mano, quien festejo cuando notó que Iroh le sonrió asintiendo.- ¿Cómo se encuentra la nación del fuego con los acontecimientos pasados?
-Es complicado intentar establecer la paz en toda una nación en donde acaba de perder a su líder hace exactamente cinco días pero… -tomo aire- con el retorno de mi abuelo Zuko todo está en orden.
-Señor lamento mucho su perdida pero quería saber… ¿Quién de los dos será el siguiente en tomar el trono?
-Es una pregunta interesante –habló Honora de una manera amarga pero con una sonrisa- de hecho con mi hermano íbamos a batirnos aquí a un Agni Kai para ver quién será el señor del fuego, aunque claro será a muerte. Queríamos que todos estén presentes. Sera una gran noticia para sus diarios.
La sala se silenció por la respuesta de la hija de Izumi, quien los miraba a todos con odio.
-Yo… lo siento –hablaba temeroso el entrevistador- simplemente quería saber porque me pareció… importante
-¿Importante? –Preguntó la muchacha ofendida- Algo importante es que mi madre ha muerto, que todo es un caos… aunque claro, solo les diremos cosas lindas para llenar sus diarios. Mentir es igual a noticias, entonces ustedes venden y al leer lo que ponen las personas tienen tranquilidad. Pero no falta mucho para el caos.
-Princesa –llamó Raiko
-Cierra la boca –sentenció Honora poniéndose de pie- Tu eres el presidente de esta estúpida ciudad, no tienes derecho a decirme que hacer.
Y sin decir más salió del escenario a paso firme y rápido, completamente indignada.
-Me parece que todos tienen que entender que es muy poco oportuno querer hablar del futuro cuando hace menos de una semana acabas de perder a un ser querido –habló Jinora atrayendo la atención de todos- Creo que Honora solo hablo desde la ira y el dolor, cosa que es totalmente entendible porque nadie razona cuando el miedo lo persigue.
-¿Miedo? –cuestionó uno de los periodistas
-A la muerte. Es un miedo común, todos le tenemos a eso y más con algo tan reciente.
Tenzin sonrió orgulloso al ver como su hija lograba calmar a la multitud.
-¿Alguna pregunta? –dijo Jinora
Muchas manos se levantaron al terminar de oír lo que había dicho. La muchacha estaba nerviosa, aunque por fuera aparentaba estar segura y tranquila. Suspiro y eligió a alguien entre la multitud, no por nada, sino que el extraño sombrero que llevaba el periodista lo hizo sobresaltar.
-Por cómo están las cosas ahora con los nómades aire, ¿Cuándo usted este al mando, como su padre, será sobre todos?
Jinora tomo aire y asintió.
-Si –dijo rápidamente- me pareció algo innecesario el hecho de separar a los nómades aires. Sé que en la época de mi abuelo Aang esto era común por la división entre hombres y mujeres en los templos pero esto me pareció algo distinto, hasta egoísta –se quedó callada y suspiró- aunque es correcto el hecho de que mi tío, pueda también mandar y enseñar a distintos jóvenes. A pesar de todo, sé que mi abuelo estaría orgulloso de que ambos hijos intentan conformar las naciones originales.
Al terminar de hablar la castaña sonrió para trasmitir confianza a los demás.
-¿Pero no es egoísta querer gobernar tu sola? –pregunto una voz a lo lejos.
-Soy una persona justa, y yo veo todo el trabajo que mi padre hizo en estos años para poder volver a traer una nación entera. Requiere dedicación, esfuerzo y para nada de egoísmo. Un nómade aire no pelea por el poder o la atención, simplemente quiere cumplir su objetivo de ayudar a los demás. Creo que separarnos cuando todavía no somos una gran cantidad como en el pasado… no genera ningún resultado. Somos como dos pueblos distintos, crecemos de maneras diferentes, en el tiempo y en la fuerza. Cosa que no debería pasar.
-¿Está diciendo que los monjes que se encuentran en el templo del sur son inferiores?
Jinora se enrojeció de furia al escuchar la pregunta que le habían formulado. Sabía que esto podría traer muchos problemas, el hecho de mezclar las palabras o decir lo que ellos querían pero simplemente era el colmo. Sentía que nadie la entendía y eso que buscaba las mejores palabras para explicarse.
-Nunca he dicho eso, me gustaría que intenten comprender mis palabras y no anotar lo que ustedes quieren que yo diga –frunció el ceño- primero, quiero aclarar que los monjes que estaban en el templo del norte ya están en Ciudad Republica y ahora mismo se encuentran en el ayuntamiento también. La separación se llevó no por una elección propia de cada uno, por lo cual, repito, me parece injusto y egoísta. Todo se basó en una inútil selección de poder ente mi tío y mi padre. Segundo, ningún maestro es inferior a otro algunos están hace más años como es en el caso de mis hermanos o el mío.
Hubo una gran cantidad de flashes en la habitación.
-¿Cómo es la situación de su tío y su padre?
-No voy a contestar preguntas personales en donde tengo que comentar lo que le sucede a mi familia porque esas son internas que no lo involucran a ustedes. Los maestros aire nunca van a fallarle a nadie que lo necesite, no importa los problemas o desdichas entre ellos. No responderé más preguntas.
-¡Avatar!
-¡Korra! ¡Korra!
-¡Wu! ¡Por aquí!
-¡Desna! ¡Eska!
-¡Avatar! –gritaron desenfrenadamente para sacar de sus pensamientos a Korra.
La morena pestaño rápidamente y luego sonrió, dándose cuenta de en donde se encontraba. Alzo la mano y señalo a un fotógrafo a lo lejos.
-Gracias, avatar –dijo el muchacho- ¿Por qué ha desaparecido estos tres años?
Korra miraba como todos comenzaban a hablar nuevamente ante la pregunta y las cámaras la apuntaban, todos los ojos estaban en ella. Estaba un poco nerviosa pero sabía que recibiría esta pregunta así que había practicado una buena respuesta en su viaje.
-El veneno del Loto Rojo me había afectado mucho en realidad –tomo aire- me costó demasiado tiempo aceptar todo lo que estaba pasando, que yo… que el avatar no podía hacer nada, estaba paralitica. Pase meses completos en diferentes tratamientos para curarme, recibí mucha ayuda como la de Katara esposa del Avatar Aang… Tarde casi un año en volver a ser yo, pero creo que todo valió la pena para que pudiera superar mis miedos.
-¿Y que ocurrió con usted en estos dos años? –Grito una mujer alterada- ¡Hubieron destrozos que pudo haber evitado! ¡Tantas muertes innecesarias!
La muchacha suspiro, intentando contener sus ganas de gritar.
-Soy la futura líder de la tribu agua del norte, la principal si hablamos de los maestros agua. Gobernare yo también una nación. Tuve la suerte de ser el Avatar y en esta vida tengo dos responsabilidades como una también es ser princesa de mi tribu. En esos dos años estuve metida en una guerra civil en la tribu agua. El loto rojo no es un mínimo grupo de algunas personas de Ciudad Republica, sino que están en todos lados. Por esto otra parte de mi tiempo, estuve ocupándome de mi deber con mi pueblo y ayudándolos. Sé que piensan que los abandone, pero yo no soy la protectora de esta ciudad, mi deber es ayudar a todos. Aprendí mi lección, y ahora tengo que actuar. Mientras yo perdía tiempo recuperándome el Loto Rojo creció enormemente, nada se detuvo por mí y yo tampoco me detendré por ellos. No importa lo que cueste… yo protegeré a todos, y si es necesario entregaría mi vida para llevar a cabo mi deber.
Los aplausos comenzaron una vez que Korra termino con su emotivo discurso, el cual había recitado casi de memoria.
Korra iba a hablar pero se percató de que Raiko le hacía señas. El presidente de Ciudad Republica movía su mano sobre su cuello, para que corte con las preguntas.
-¡Avatar!
-Sí, tú –contestó Korra y luego añadió rápidamente- puedes hacer la última pregunta.
La joven, de unos veinte años, sonrió satisfecha y nerviosa al saber que tendría que hacer una de las mejores preguntas de la noche y eso sería difícil. Pero, al mirar al Avatar noto algo distinto en ella, algo que nadie había preguntado y sin duda era muy importante.
-Que...ria… -tosió- Quería saber, ¿Qué significa ese collar que tienes puesto?
Korra se asombró por la pregunta y automáticamente miro a Mako. El maestro fuego se percató de esto y frunció el ceño por el extraño comportamiento de la muchacha.
-En mi tribu hay una tradición y por eso lo llevo puesto… -sonrió y desvió la mirada del muchacho- estoy comprometida. Voy a casarme.
-Mierda -dijo Mako a regañadas y se acercó hasta la enorme mesa que estaba al costado del salón, para correr una silla y sentarse en ella. Inclino la cabeza para atrás y cerró los ojos intentando desconectar su mente. No podía creer todo lo que había pasado. Quería ir y golpear a todos los periodistas pero eso solo era para desquitar todo el enojo que había generado la revelación de Korra.
Escucho como alguien tosía a su costado pero Mako no se inmuto, no necesitaba más visitas que lo desconcertaran con recuerdos. Volvió a escuchar como tosían nuevamente y esto lo irrito, podía sentir como forzaban el ruido para llamar su atención, algo que siempre le molestaba.
Mako levanto la vista para ver que quien estaba al frente suyo era su hermano, Bolin. El maestro fuego rodeo los ojos y simplemente se paró, con los brazos cruzados, mostrando su molestia.
-¿Qué haces aquí? –cuestiono indiferente
Bolin solo suspiro, sabía cómo lo recibiría su hermano.
-Yo estoy bien, Mako. Gracias por preguntar. ¿Y tú?
-¿Qué quieres?
El maestro tierra resoplo.
-Pensé que con la llegada de Korra estarías un poco desconcertado y entonces nosotros podríamos hablar de lo que paso.
Mako abrió muy grande los ojos al notar a donde quería llevar Bolin la conversación. No es que no se lo esperara, en realidad le molestaba que primero su hermano le iba a dar un gran preámbulo acerca de su vida.
-No puedes venir después de estos años a intentar darme estúpidas explicaciones.
-¡No seas dramático! Ni que yo era tu pareja –se escudó Bolin sacando la lengua con asco al imaginarse vistiendo un vestido de mujer y que Mako lo cargaba como una princesa.
Su hermano rio de mala gana mientras fruncía el ceño.
-Robaste a mi novia, y sos mi hermano. Merecía explicaciones… ¿no crees?
Ambos se miraban con mucha bronca contenida. Mako tenía ganas de gritar, de sacar toda esa ira contenida aunque no era todo por su hermano sino más bien por la llegada de Korra por lo cual estaba alterado… y en cuanto a Bolin, él no podía soportar intentar arreglar las cosas mientras todo salía mal.
-Solo quiero arreglar las cosas –dijo el maestro tierra dando el brazo a torcer.
-Qué bueno –contesto secamente Mako mientras se alejaba de su lado.
A pesar de todo, no había superado el dolor que sentía por la traición por parte de Bolin. Aunque habían pasado años, ellos no se habían visto desde entonces. Mientras Mako decidió seguir trabajando para Lin, su hermano prefirió intentar ayudar a los demás mediante el mando de Kuvira. Ambos habían tomado parecidos y a la vez distintos caminos.
-¡Que alegría verlos! –grito de una manera muy enérgica Korra, sacándolo de sus pensamientos. Todavía, Mako, no se acostumbraba a las nuevas actitudes de la muchacha.
El maestro fuego se acercó lentamente hasta donde ella se encontraba junto a Iroh y una refunfúñate Honora.
-Siento mucho lo que paso con Izumi –comento el Avatar de una manera triste y sincera.
Mako solo observaba la situación, podía notar ese dolor en Honora, la tristeza en Iroh y una mezcla de sentimientos en Korra.
-Nuestra familia ya estaba rota, si no fuera por el abuelo y… mamá –contesto Iroh con una sonrisa forzada- gracias por…
-¿Qué quieres decir? –interrumpió curiosa la morena.
Iroh tomo aire y luego comenzó a explicar, algo que siempre intentaba olvidar.
-Mi padre murió al poco tiempo luego de que yo nací… en un combate.
Korra se quedó pensando, se podía notar por que tenía el ceño fruncido mientras hacía muecas con la boca analizando todas las palabras.
-¿Entonces cómo nació Honora? –preguntó rápidamente.
Mako pestaño al notar la incertidumbre de Korra, ella tenía razón. La muerte del esposo de Izumi era algo sumamente desconocido casi para las demás naciones. Fue una noticia que se supo con el paso de los tiempos, tardo mucho en confirmarse. Siempre se decía que estaba recuperándose, pero eso se extendió hasta casi un año y medio. Cosa ya increíble para todos.
Iroh miro rápidamente a su hermana y ella le devolvió la mirada, estaba completamente pálida y sorprendida.
-Unos años después, en realidad cuando mamá estaba embarazada –explico Honora secamente.
-No lo creo –contrataco el avatar.
Honora le dedico una sonrisa torcida.
-Pues no me interesa –indico.
El comandante de las fuerzas unidas se colocó al lado de su hermana.
-Tenemos que ir a hablar con Raiko –explicó secamente para luego voltear e irse, perdiéndose entre la gente.
-Nos vemos luego, Korra –dijo de una manera despreciable y luego al mirar al maestro fuego sonrió, para guiñarle el ojo- Mako.
Korra abrió la boca completamente desconcertada y aguanto la respiración. Sentía como su calor aumentaba con el paso de los segundos y eso comenzaba a irritarla. Una vez que Honora ya no estaba a la vista se giró completamente hacia el pelinegro, quien solo tenía una mirada perdida.
-¡Ella te guiño un ojo! –critico ofendida la morena.
-Eso no es cierto –contesto Mako de una manera indiferente.
-¡Claro que sí! Esta coqueteando contigo.
El maestro fuego no pudo evitar reírse por ello.
-¿Y cuál es el problema, Korra? –Preguntó completamente divertido- Tú vas a casarte, ¿no es así? Lo que pase entre Honora y yo no es de tu interés.
Korra palideció unos momentos mientras pestañaba frenéticamente.
-No hay ningún inconveniente, todo está perfecto.
Mako no podía sacar la vista de ella y eso era algo que le molestaba demasiado. Iba a girarse para irse de allí pero sintió como la mano de ella se posó delicadamente sobre su hombro.
-Me alegra que estes aquí, quería decirte algo o proponerte –dijo Korra en un tono coqueto mientras se acercaba hasta la oreja del muchacho para susurrarle lo que quería.
-Por supuesto que no –contesto rápidamente- no sere tu niñera en un club de baile.
Korra rio divertida para luego sonreir de una manera victoriosa.
-No te estaba preguntando, sino te contaba mis planes –índico mientras se acomodaba los mechones del pelo- recuerda que eres mi estúpido niñero.
-Lo siento avatar pero no quiero tener que cuidarte de las garras de algun que otro maestro descarado –habló Mako con diversión mientras recordaba lo que habia pasado hace años entre ellos, como la cuido de Tanho.
-No te preocupes –hablo dudosa Korra mientras pensaba una respuesta- yo… -tomó aire- yo no tengo problema en cuidarme sola contra un maestro descarado.
-¿Segura?
-Claro, salí con vida después de ti –dijo ella guiñándole el ojo.
Korra sabía que esa frase lo destruyo, pero en su interior era algo que la comia por dentro.
Bolin intentaba no perder la cordura pero le era casi algo imposible. Todavía no encontraba las suficientes explicaciones para poder hablar con Mako de todo lo que había pasado hace años porque ni el mismo entendía el motivo por el cual empezó a coquetear con Asami. Al principio era algo para molestarla, adoraba verla sonrojada todo el tiempo pero con el paso de los días ese juego entre ellos creció hasta que no podían manejarlo. Bolin no podía negar esa hermosura de la muchacha quien hoy era su novia pero a pesar de eso se sentía completamente vacío.
Dejo su quinta copa en la barra a su costado y sonrió con arrogancia al ver Opal del otro lado del salón. A paso rápido fue hasta ella y la tomo de la muñeca, sin importarle que otros los vieran.
La morena estaba completamente en shock mientras era jalada por el maestro tierra, quien se detuvo al llegar a la primera habitación que encontró. Rápidamente abrió la puerta y se metió de un tirón con Opal a su lado.
-¿Cómo está la chica más linda de todo el lugar? –preguntó Bolin mientras se acercaba a ella y de apoco la acorralaba contra la pared.
-Este ebrio –fue la seca y simple respuesta de Opal mientras tragaba saliva con dificultad.
-Y tu hermosa –Sin decir más, Bolin unió sus labios con los de la morena mientras rompía completamente la distancia que los separaba. Al principio ella no contestaba el beso, sino que estaba quieta y rígida.
-Esto no está bien –dijo Opal mientras movía su cabeza hacia un costado, evitando que la siguiera besando.
-¿Ahora piensas eso? –Pregunto el incrédulo- No pensabas lo mismo seis meses atrás cuando nosotros…
-Eres insufrible –respondió ella mientras lo empujo con fuerza- Cuando dejes a tu novia, háblame, sino olvídate de que existo.
Bolin suspiro resignado. Opal por alguna razón era la única chica que lograba desconcentrarlo de todo. Y habían empezado con algunos encuentros desde hace tiempo pero la muchacha quería llegar a más con él, tener algo serio pero ahí era donde las preguntas volvían a Bolin como dardos filosos en su mente.
-¡Mierda! –gritó mientras golpeaba la pared con su mano, la cual comenzó a partirse en pedazos revelando lo que había del otro lado. Bolin abrió los ojos al ver a una gran cantidad de niños jugando y simplemente añadió –Lo siento.
-¿Sabes jugar al Pai Sho? –pregunto un muchachito de apenas doce años sonriéndole amistoso.
-Te aviso que voy a ganarte –comento Bolin con una sonrisa mientras pasaba por el hueco de la pared que el mismo había hecho.
Jinora se acercó hasta su novio y lo beso en los labios para luego dedicarle una cálida sonrisa igual a la que obtuvo de respuesta de su parte. Miro a su padre quien sonreía entre victorioso y contento, esto hizo dudar la maestra aire pero al escuchar la risa de su tío entendió todo.
-Bueno, bueno, bueno –hablo con los brazos extendidos Bumi mientras venía acompañado por algunos de sus maestros aires, Kai y Tara.
-Hola, hermano –fue el simple saludo que indico Tenzin mientras intentaba mantener sus emociones en orden para no saltarle a la yugular.
-Tío –indico Jinora con un simple gesto con la cabeza, al hacer eso llamo la atención de los recién llegados pero más que nada de Kai. El muchacho estaba embobado con el hermoso cuerpo que tenía su vieja amiga, hacía dos años que no la veía y todo cambio, incluso el cosa que notaba Jinora. El moreno tenía el cuerpo más formado gracias a los duros entrenamientos que tuvo durante todo ese tiempo.
-¿Y tú eres? –pregunto Bumi con un poco de desprecio mirando al muchacho que estaba al costado de sobrina.
-Skoochy –se presentó formalmente mientras sacaba una mano de su bolsillo para extenderle el brazo a Bumi
-Es mi novio –intervino Jinora mirando a su tío mientras abrazaba un brazo del pelinegro. Estaba seguro que eso molestaba Bumi, por el hecho de que ella nunca mandaría si estaba sola sin una pareja que la acompañe.
El hijo mayor del Avatar Aang sonrió con arrogancia mientras le daba la mano al muchacho como saludo, disfrutando la mirada apenada de su aprendiz. Kai tenía la vista perdida y rápidamente desvio la mirada hacia otro lado del salón.
-Iré a buscar algo para beber –susurro Skoochy en el odio de Jinora mientras le sonreía- ¿Te traigo…
-No, no –simplemente ella negó en respuesta para luego sentir como era besada de una manera sonora en la mejilla.
El silencio seguía entre los cinco mientras más miradas complaces compartían entre ellos, y algunas otras eran de desprecio.
-Qué lindo discurso diste, Jinora –hablo Tara mientras la miraba con ternura. Ella era unos años menor a la nieta de Aang y llevaba unos pequeños lentes, además de su cabello atado en un alto rodete.
-Si por lindo quieres decir un fiasco, si –dijo Kai casi escupiendo sus palabras- por favor, no puedes representar a los nómades aires con tu patética manera de ser.
-¿Disculpa? –pregunto Jinora en respuesta mientras lo miraba enojada y dolida. Podía sentirse en el aire como había tensión entre ellos dos más que entre los demás. La castaña tomo aire y añadió- No me importa lo que pienses de mí, de todas maneras yo los representare en un futuro.
-Lo que escuchaste, no estas preparada para gobernarnos. Solo te preocupas por tu vida social y queriendo dar mensajes personales a las personas.
-Intento ayudarlos –respondió Jinora- eso hace un nómade aire.
Kai iba a refutarle pero se calló cuando vio como Skoochy se acercaba hasta ellos con una copa en la mano y sonreía de una manera amistosa. No le daría el gusto de parecer un hombre celoso, asi que simplemente el moreno se cruzó de brazos.
-¿Me perdí de algo? –pregunto una vez que estaba al lado de su novia.
-Claro que no –respondió Jinora intentando sonar normal y para nada al borde del colapso.
Miro a Kai quien tenía los ojos puestos en ella pero mostraban solamente bronca e ira, hasta desprecio. Tenía el ceño fruncido y una mueca de molestia en los labios. Jinora tomó aire y desvió la vista rápidamente. No podía aguantar más.
-Iré al baño –le indico a Skoochy.
El pelinegro asintió mientras le dedicaba una sonrisa a la joven muchacha que se fue rápidamente al obtener una respuesta.
Aunque el salón era enorme Jinora lo conocía casi de memoria a pesar de haber estado solo unas pocas veces presente en alguna que otra reunión. Se encamino, sin prestar mucha atención, hasta el final del pasillo para, una vez ahí, doblar a la derecha hasta la última puerta. La abrió lentamente y se llevó la sorpresa de que no se encontraba nadie ahí, aunque en realidad eso la alegraba porque sabía que esos baños no tenían una gran utilidad al estar tan alejados del salón principal.
Jinora se acercó hasta el espejo y se quedó quieta, mirándose fijamente. Notaba como estaba completamente pálida, se sentía asqueada de ella misma. Odiaba tener que mentir, fingir y ser alguien que no era frente a los demás. Todo este tiempo, estar separada de Kai le habia hecho sentirse completamente sola y que él ahora la trate de esa manera la habia desorbitado.
Bajo la cabeza lentamente hasta el recipiente lleno de agua y mojo sus manos, para luego colocarlas en su nuca. La maestre aire soltó un suspiro nervioso mientras cerraba los ojos.
Se dio vuelta lentamente pero, se frenó en seco cuando noto que había alguien parado atrás de ella. No la asustaba porque lo había reconocido, no podía no hacerlo. Kai se encontraba justo enfrente de ella. Estaba apoyado contra la entrada del baño con ambas manos dentro de los bolsillos de su elegante traje rojo. El moreno tenía una sonrisa pícara en su rostro, y antes de decir algo saco su mano izquierda y le mostro a Jinora el contenido del bolsillo. Una llave, pero no cualquiera.
-Nos encerraste –dictamino rápidamente la castaña incrédula mientras lo observaba con el ceño fruncido.
El moreno simplemente la miraba tranquilo mientras podía notar como en los ojos de Jinora pasaban miles de sentimientos a la vez.
-No puedo creerlo –dijo.
Ella se acercó, a paso firme, hasta la puerta. Tenía ambas manos apretadas en un puño por la bronca que soportaba. Iba a intentar abrir la puerta para cuando Kai se dio vuelta y fue contra ella. Jinora no tuvo tiempo de reaccionar, el muchacho la tomo fuertemente del brazo y la inclino hasta la pared golpeándola pero de una manera lenta y para nada dolorosa.
Los ojos de la muchacha no dejaban de reflejar esa incertidumbre que ella sentía. Y antes de que ella pueda decir algo, en un segundo, Kai la besaba. No era como su primer beso, el cual había sido lento y medio torpe incluso, mostrando que ninguno de los dos con trece años sabía hacerlo bien… este reflejaba cosas completamente distintas para ambos. No era algo simple, ni tonto, más bien demostraba todo ese afecto que había entre ambos y la intensidad con lo que se besaban reflejaban el deseo que tenían uno por el otro.
Jinora se separó lentamente, completamente avergonzada por lo colorada que seguramente estaba.
-Pensé… -comento lentamente- Actuabas indiferentemente conmigo… me trataste mal allá.
Kai suspiro, mientras acariciaba la mejilla de la muchacha.
-No es bueno volver a verte y enterarme de que sales con otro.
La muchacha abrió los ojos al escuchar la respuesta, la cual estaba cargada de mucho dolor.
-Solo es idea de mi padre… -aclaro de una manera torpe- En realidad el sale con una compañera del orfanato. Es una relación por conveniencia yo… yo…
-Pues mejor así –contesto seguro y luego sonrió- porque no iba a compartirte.
Kai tomo su rostro con ambas manos y la acerco, rompiendo la distancia que había entre ambos. Jinora simplemente se dejaba llevar, lo extraño demasiado y esto no era algo para negarse.
-Te amo –murmuro Kai en los labios de la castaña mientras se separaba un momento.
-Y yo a ti –respondió Jinora mientras volvía a besarlo con intensidad, con esas ganas que había acumulado en el tiempo que habían estado separados.
El moreno llevo ambas manos a la cintura de la muchacha, mientras que ella tomaba su nuca. Kai bajo hasta sus piernas y la levanto de un solo tirón, de esta manera Jinora quedo solo un poco más alta que él mientras aun se seguían besando.
Gracias a todos los que leen y... ¡Perdon por desaparecer tanto tiempo! Tenia el capitulo con el inicio y el final pero no sabia como desenvolver las demas historias. espero que les guste mucho. Saludos y felices pascuas
