ADVERTENCIA:
ES SOLO UNA ADAPTACIÓN,LA HISTORIA LE PERTENECE A EMMAREADS :), LOS MÉRITOS AL VERDADERO AUTOR!(SALUDOS)
AH Y YA SABEN LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN
"¡Nanoha!" Una muchacha cobriza abrió los ojos lentamente, intentando recordar en dónde estaba. "¡Nanoha! ¿¡Nanoha, dónde estás!?" El gimoteo de su hermano pequeño la terminó de sacar de su neblina de sueños, y se levantó de la cama lo más rápido que pudo.
"¡Kyouya!" Salió corriendo al pasillo, topándose con un pequeño cuerpito a su lado. Ambos cayeron al suelo, el pequeño peligris sobre ella.
Nanoha comenzó a soltar carcajadas, pero Kyouya se limitó a mirarla con el ceño fruncido.
"¿Dónde estabas?"
"Durmiendo, pequeño. ¿Estás bien?" Kyouya se sentó en el suelo, y Nanoha se incorporó a su lado.
"Me asusté." Susurró, haciendo un mohín.
La cobriza la rodeó con sus brazos, estrechándolo contra ella.
"No hay nada que temer, Kyouya. Estamos bien aquí". Susurró, acariciando los cabellos del pequeño con ternura.
"¿En dónde estamos?"
"En…la casa de una amiga mía" Murmuró Nanoha, no muy convencida. ¿Serían amigas?
"Ah, hola."Ambos levantaron la mirada cuando una voz ronca y somnolienta sonó desde la otra punta del corredor.
Fate, despeinada y llevando no más que un top y short negro, los miraba, se tallaba los ojos y bostezaba al mismo tiempo.
Nanoha se sintió invadida por la ternura, y se puso de pie.
"Lo siento si te despertamos." Susurró, y Fate le sonrió, con los ojos todavía algo entrecerrados después del sueño.
"No me despertaste". Nanoha sabía que mentía, pero se limitó a sonreírle.
"¿Y tú quién eres?" La cobriza bajó la vista hacia Kyouya, que miraba a Fate con los ojos muy grandes, pero con cierto recelo.
"Kyouya, no seas mal educado" Le regañó. "Ella es Fate, mi amiga, nos ayudó." Nanoha decidió ignorar la profunda mirada que le dirigió Fate antes de arrodillarse frente a Kyouya.
"Buenos días, campeón."
"¿Esta es tu casa?" Fate asintió y el pequeño la examinó durante unos segundos más antes de decidir que la rubia despeinada le caía bien. "¡Genial! ¿Tienes un tele?"
"Oh, no. Nosotros ya nos íbamos." Nanoha le sostuvo la mirada a Fate cuando esta la miró con el ceño fruncido.
"Claro que no. No son más de las diez de la mañana. Se quedarán."
"Fate-chan, no quiero-
"¡Quedémonos!" Nanoha dirigió una mirada asesina a su hermano pequeño. "¿Por favor…?" Kyouya hizo un mohín tan tierno que Nanoha casi se derrite por dentro.
"Quédense…" La voz de Fate no fue más que un murmullo, y cuando Nanoha la miró, la rubia imitó a Kyouya, poniendo morritos.
"Ustedes dos son incorregibles."
Fate sonrió al mismo tiempo que la cobriza rodaba los ojos.
"Claro que tengo tele, Kyouya, ven, ¿Quieres verlo?"
Kyouya saltó en su sitio, tomando la mano de Fate con total desenvoltura.
Nanoha los observó con atención mientras los seguía a través de los pasillos de la casa. Kyouya no era así, él no confiaba en la gente tan rápido. Igual que ella.
¿Qué tenía Fate que los volvía tan desenvueltos?
Se encogió de hombros, y se frenó frente a la puerta de la cocina.
"¿Fate-chan? ¿Te molesta si preparo el desayuno mientras ustedes van hacia allí?" La rubia se giró a mirarla.
Nanoha lucía preciosa en las mañanas, pensó. Sus cabellos estaban alborotados, demasiado alborotados, y sus mejillas estaban sonrojadas. Le brillaban los ojos, y a Fate se le estremeció el corazón.
"Puedo hacerlo yo." Antes de que pudiera seguir hablando, Nanoha ya había comenzado a negar con la cabeza, tozuda, y Fate suspiró, todavía sin perder la sonrisa del rostro. "Como quieras, Nanoha, avísame si no encuentras algo". Fate bajó la vista hacia el pequeñín peligris y tironeaba de su mano, y le sonrió, antes de echarle una última mirada a la cobriza y caminar con el niño hacia la sala.
Nanoha suspiró, sintiéndose cómoda. Por primera vez se sentía… en casa.
Le costó un buen rato descubrir en dónde guardaba Fate los tazones y los huevos, pero cuando se hubo acostumbrado a la espaciosa cocina, comenzó a canturrear una cancioncilla que había tenido en la cabeza por semanas mientras preparaba los waffles.
"¡Waffles!" La cobriza sonrió cuando escuchó la vocecita de Kyouya a sus espaldas, y se giró para verlos entrar en la cocina.
Fate le sonrió desde el marco de la puerta, y decidió que de ahora en más, quería tenerla allí todas las mañanas.
Desayunaron en silencio por parte de ambas adultas, pero distraídas por la incesante chárla de Kyouya, que se entretuvo contándole a Nanoha la cantidad de canales que tenía la tele de Fate.
Nanoha y Fate estaban perdidas en sus pensamientos, echándose miradas nerviosas de vez en cuando, y desviando la mirada inmediatamente.
Ambas se preguntaban lo mismo. ¿Qué pasaría ahora?
La noche ya había pasado, Nanoha debería regresar a su casa… ¿No es así?
Ninguna de las dos quería que fuera así. Fate quería protegerla, cuidarla, tenerla junto a ella.
Y Nanoha… La cabeza de Nanoha era un mar de contradicciones y dudas. Deseaba tanto quedarse junto a Fate, pero necesitaba recordar las razones por las cuales nunca había podido huir de aquel horrible pozo negro en el que vivía.
Nunca podría dejar a Kyouya junto a aquel monstruo. Nunca.
"Bueno, creo que ya… Es hora de irse." Susurró, diciendo las palabras y deseando no decirlas.
Kyouya la miró, con sus enormes ojos grises llenos de tristeza.
"Pero Nano-
"Kyoya, no." Susurró, negando con la cabeza. Sabía que si ambos se ponían de acuerdo, la convencerían, y no podía dejar que eso suceda.
"Nanoha… Quédate." Fate supo que Nanoha no desistiría cuando la miró a los ojos.
Nanoha tenía miedo. Tenía tanto miedo. Y Fate sintió que daría su vida con tal de no ver tal dolor en sus ojos.
"No puedo. No podemos." Respondió, poniéndose de pie y recogiendo los platos de la mesa.
"Déjalo, lo haré yo." Fate bufó, y tomó ambas manos de Nanoha, dejándola quieta. "Déjalo."
Nanoha la miró a los ojos durante unos largos segundos, y supo que irse de allí le costaría más de lo que había imaginado.
"Bien… Fate, yo… "Tragando saliva, se giró sobre sus talones, apartando las manos de Fate, y caminó fuera de la cocina. "Ya regreso".
Fate le sonrió forzadamente al pequeño peligris que lo miraba expectante.
"Convéncela de quedarse."
"No quiere hacerlo, pequeño." Murmuró, tomándolo de la mano y caminando fuera de la habitación con Nanoha.
"¿Podré venir aquí de nuevo? Esa cama era cómoda." Susurró el niño, y Fate inspiró hondo, ante de sonreírle con ternura.
"Podrás venir todas las veces que quieras, Kyouya".
"Vamos…" Nanoha apareció cargando la mochila en su espalda, y le revolvió el cabello a Kyouya con cariño.
"No tienes que hacerlo, Nanoha…"
"Te lo dije ayer, Fate-chan. Se quedará con él si intento algo, no puedo-"Nanoha intentó despejar el nudo que repentinamente ocupó su garganta. "No puedo permitirlo".
"Podemos lograrlo. Necesitamos un abogado, y-"
"Fate, de veras agradezco tu ayuda, no sabes cuánto. Pero no tengo dinero para un abogado, y no permitiré que pagues uno" Se apresuró a decir cuando Fate abrió la boca para protestar.
"No dejaré esto así."
"No puedes hacer nada, Fate-chan."
"Ya lo veremos." Susurró, mientras abría la puerta para ellos.
Nanoha la fulminó con la mirada.
"Fate-chan, no-
"Nanoha, no puedes impedírmelo." Nanoha bufó, consternada. Era la mujer más cabeza dura del universo.
"Como sea. Adiós. Y gracias." Murmuró, todavía con el ceño fruncido, mientras salía por la puerta.
Fate los despidió, y en cuando hubo vuelto a su departamento, tomó el teléfono celular.
"¿Chrono? Necesito tu ayuda".
~~/(o-o)/~~
"Es decir, que el padre la golpea, pero ella no se va de allí por su hermano pequeño…"
"Exacto." Asintió Fate, mientras golpeteaba con su lapicera incesantemente sobre el escritorio.
Chrono frunció el ceño, observando las notas que había tomado.
"¿Cuántos años tiene?"
"Veintidós." Chrono volvió a asentir.
"¿Sabes que no podemos hacer nada si ella no realiza la denuncia, verdad?"
"Sí, lo sé. La convenceré de hacerlo. Es muy orgullosa, y lo único que quiere es proteger a su hermano. No puede seguir viviendo con ese hombre."
"¿Tenemos pruebas del maltrato?"
Fate apretó la mandíbula, y asintió una sola vez.
Chrono entendió que la rubia había visto los golpes de la muchacha.
Su hermano suspiró.
"Deberás convencerla, y que sea rápido. "
"Iré a su casa al terminar aquí." Respondió la rubia.
"¿Sabes dónde vive?" Fate asintió. "Fate, tú… Sientes algo por ella, ¿Verdad?" La rubia se limitó a fruncir el ceño, y fijar la mirada en el escritorio. Su hermano, que hasta hace unos minutos había cumplido con el serio y correcto papel de abogado, estalló en carcajadas. "¡Mi hermanita está enamorada!" Y así fue como volvió a ser el mismo Chrono que todos conocían.
Fate gruñó, pensando en la extraña metamorfosis por la que pasaba Chrono al trabajar.
"No estoy enamorada."
"No te creo, pero tú sigue repitiéndote eso si te hace sentir bien." El peliazul se puso de pie, pero Fate no lo siguió. "Eres una maleducada."
"Sabes dónde está la puerta, Chrono. Vete y no jodas." Chrono sólo pudo seguir riendo mientras abría la puerta.
"Fate enamorada de Nanoha, qué tierno es eso-"Siguió hablando solo mientras se alejaba por el pasillo, y Fate se limitó a sacudir la cabeza.
Su hermano estaba loco, pero era el mejor abogado de la ciudad, así que más le valía hacer lo que Chrono había dicho.
Una hora y cuarenta minutos más tarde, Fate subió a su Volvo una vez terminado su día de trabajo, y aceleró en dirección a la casa de Nanoha Takamachi.
Nanoha estaba limpiando la cocina, aprovechando la ausencia de su padre, cuando el timbre sonó.
Nunca nadie llamaba al timbre, a no ser que vinieran a cobrar las facturas en las que se había atrasado.
"Quédate ahí, Kyoya." Ordenó a su hermano pequeño, que ya iba corriendo a la puerta para abrirla. El niño frenó en seco, pero se acomodó detrás de su hermana para ver quién podría ser.
Nanoha asomó un ojo por la mirilla, y el aliento se le atascó en la garganta.
Fate estaba en su puerta.
Su increíble altura y elegancia parecían tan fuera de lugar allí.
"¿Qué haces aquí?" Preguntó, abriendo la puerta sólo unos diez centímetros, espacio suficiente para asomar el rostro, ignorando las manitas de Kyouya, que tironeaban de su camisa.
"Vine a verte." Respondió la rubia, como si fuera lo más obvio del mundo.
¿Acaso estaba loca?
"Fate-chan, debes irte, si llega Shiro y tú estás aquí-
"Vengan conmigo."
"Fate-chan, no-
"¿Por qué no?" Nanoha la miró con impaciencia. "Tengo que hablar contigo. Y si no quieres venir conmigo, pues me quedaré aquí hasta que quieras hablar."
"Eres imposible." Masculló Nanoha, pero a pesar de sus bufidos y su permanente cara de enojo, siete minutos más tarde ya se encontraba montada en el Volvo de Fate, escuchando los grititos de asombro que profería su hermano al reparar en cada detalle del lujoso auto.
"¿Starbucks está bien?"
"Como quieras." Susurró, pero la voz no le salió tan agresiva como lo hubiera deseado. Y es que no quería ser agresiva con Fate, porque era…tan dulce con ella.
Veinte minutos, tres cafés y dos muffins más tarde, los tres se sentaron en una de las mesas más apartadas, y Nanoha clavó sus enormes ojos zafiros en Fate, esperando a que hablara.
"Voy a ayudarte."
"No." Sentenció, sin siquiera mirarla a los ojos, mientras vaciaba un sobrecito de azúcar dentro de su café.
"Sí, lo haré."
"Fate-
"¿Sabes? No lo entiendo, Nanoha. No te entiendo." Fate había dejado de lado su café, y se había inclinado sobre la mesa, mirando a la cobriza. Nanoha pensó que lucía enfadada. "Tienes una posibilidad de mejorar tu vida, de salir adelante, ¡De no ser maltratada, por todos los cielos! ¿Y qué haces? ¡La rechazas! ¿Tienes idea de cuán egoísta es eso?"
"¿Egoísta?" Nanoha la miró con el ceño fruncido, y por un par de minutos, ambas olvidaron la presencia del pequeño niño a su lado, que los miraba con los ojos como platos, y a pesar de amar con todo su ser a su hermana mayor, rogaba que Fate fuera quien ganara esa contienda.
"Sí, egoísta. No eres tú sola quién está en peligro, Nanoha. No lo olvides. No desear un futuro mejor para tu hermano es algo sumamente egoísta."
"¡Por supuesto que deseo un futuro mejor para mi hermano!" Nanoha estaba indignada. Fate no era nadie para venir a decirle ese tipo de cosas… ¿O sí?
"Demuéstralo. Deja de lado tu tan preciado orgullo, y acepta la ayuda que te ofrezco."
"No necesito tu-
"No te atrevas a decir 'caridad'" La voz de Fate no fue más que un susurro, pero a Nanoha se le heló la sangre.
¿Podría hacerlo? ¿De verdad podría?
"Tengo miedo." Susurró finalmente, y después de años, se sintió liberada.
La mirada de Fate se calmó, y se llenó de ternura al alargar una mano por sobre la mesa para tomar la delicada y temblorosa mano de Nanoha.
La cobriza se estremeció.
"No lo hagas." Su voz no fue más que un murmullo.
"Me cuesta tanto confiar en la gente, yo…"Nanoha sacudió la cabeza levemente, y tragó el nudo que se había formado en su garganta.
"Puedes confiar en mí. Puedo ayudarte, quiero hacerlo. A ti y a Kyouya. Déjame hacerlo, por favor." Nanoha se perdió en aquellos preciosos ojos rubíes durante un par de minutos, y luego, lo supo.
Supo que podía confiar en ella.
Había confiado en ella aquel primer día en el parque. Y podría hacerlo ahora.
Sin siquiera notarlo, ya estaba asintiendo.
"Está bien." Se limitó a susurrar, y ambas tuvieron que dejar de mirarse a los ojos para voltear hacia Kyouya, que había pegado un gritito de felicidad.
"¡Genial, genial!" El niño les sonrió ampliamente, dejando ver ese pequeñísimo huequito negro en medio de su dentadura, y Nanoha estuvo segura de que había hecho lo correcto.
Continuara...
PROTESTO! Quiero decir que por ser papá de nanoha no puedo hacer nada u.u , solo si en un huron de m... podría hacer que hasta el mundo ,políticos,extraterrestre se revelen hacia esa ¨especie¨ xD jajaa.
Shiro: No, porque hacen que lastime a mi bebita,!Oh, Mi Nanoha¡ ToT
Kyouya: y YO!?
...
Bueno e aquí terminado el capitulo, me voy sin antes agradecer por sus comentarios n_n.
Nos vemos, en el siguiente capitulo!
Saludos, y que no los atrape el mapache.
Próxima publicación: 9 lunes
