Hola a todos… ¡¡4 reviews!! Esta vez si nos emocionamos, y como recompensa por asi decirlo, alargamos un poco el capitulo cuatro (por lo menos es más largo que los demás ¬¬)
A kira christhopher queremos agradecer el apoyo, y esperamos que ese se manifieste en más reviews más adelante
A kariko-12 gracias de nuevo, eres siempre fiel a esta historia
A Angellasttrue gracias por el apoyo, igual eres una de las "fieles" XD, como tú dices cada vez se irán acercando más pero aún no prometemos un final feliz
A RefiraM gracias también por el review, trataremos de actualizar cada fin de semana, trataremos, pues la Universidad nos tiene a ambas medias copadas.
/Inuyasha no nos pertenece, sino que es obra de la maravillosa y cruel Rumiko Takahashi que por fin se dignó a terminar el manga/
Antes: -¡no me hables como si me conocieras! –seguía molesto y su tono parecía más frío que nunca
-yo… lo siento –exclamó arrepentida
-ya no importa… mejor vete a dormir ya es tarde -Inuyasha fue a la cocina a buscar un refresco, luego volvió viendo como Kagome ya no se encontraba allí.
Imitándola acomodó unas sábanas sobre su sofá e intentó dormir sin embargo las palabras que había discutido con la chica seguían rebotando en su cabeza "si supieras cuantas veces lo intentado, pero ya estoy completamente sucio con algo que ni el agua ni nada puede limpiar" suspira y es vencido por el sueño.
A la mañana siguiente fue despertado por un agradable olor que le llegaba de la cocina y lo embriagaba, se levantó con su pantalón y el torso descubierto para averiguar que pasaba. Y allí la vió, parecía un ángel o la esposa perfecta, allí estaba la chica que tenía secuestrada con un pálido vestido claro, su pelo amarrado y un delantal preparándole lo que el suponía era el desayuno.
Cuando se dio cuenta de la presencia de su captor se dio vuelta para darle los buenos días, pero quedó muda de la impresión al verlo semidesnudo y mirándola raro, así que sonrojada volvió a preocuparse por lo que estaba preparando.
-bue… buenos… días –apenas y le podían salir las palabras
-buenos días –dijo aparentando despreocupación y acercándose a la mesa –y esto a que se debe –tomó una de las pequeñas ciruelas que tenía en una fuente encima de la mesa y la mascó
-es una forma de disculparme por lo de anoche, se que no debí meterme en tu vida y por eso lo siento de nuevo –apagó la cocina y comenzó a buscar el resto de las cosas
-ya te dije que no importaba –vio como parecía estar confundida viendo los muebles -¿qué te pasa?
-no sé en donde están el resto de las cosas… -afirmó con vergüenza
-menuda tontería… -se acerca hasta ella- todo lo que sea vajilla está en este mueble –tomó uno que se encontraba frente a él
-bue… bue… no –se comienza a colocar nerviosa por la cercanía del muchacho
-los comestibles están allá –se acerca más a ella y le apunta a la derecha –mientras que las ollas y cosas así están… –no se había dado cuenta de que se encontraba detrás de Kagome hasta que sintió como su aroma penetraba en su sistema, aquel perfume de rosas que comenzó a cautivarlo de a poco mientras mantenía los ojos cerrados para captarlo en su totalidad al igual que la chica quien se encontraba con unas mariposas en el estómago que no la dejaban tranquila "¿porqué me pasa esto? Parezco una chiquilla de quince que se siente muy atraída por alguien así de guapo… pero él es una asesino no me puedo sentir así, no puedo"
Inmediatamente se alejó de Inuyasha simulando buscar una taza, a lo que este abrió los ojos abruptamente volviéndose a sentar –y… las ollas están por allá –apuntó un estante que se encontraba abajo del refrigerador
-gracias por indicármelo… -dijo sacando tazas y platos del mueble y acomodando el resto de las cosas
El desayuno marchó tranquilo. La chica a pesar de seguir con la preocupación de anoche comprendió que uno no se puede meter en la vida de alguien así como así y menos de una persona que le ha tocado pasar por cosas tan difíciles como Sango le dijo. Por lo que había decidido tratar de conocerlo más, al fin y al cabo al hacer esto su vida igual corría peligro. Conversaron poco, pero con eso ya habían generado un poco de confianza entre ellos aunque Inuyasha lo negara con su actitud reacia.
Terminaron tranquilamente, él quiso ayudarla a ordenar pero mejor se fue a duchar ante la indiscutible negativa de la mujer quien se mantenía cada vez más alejado de su torso semidesnudo.
Mientras se duchaba recordó el momento en que había percibido el aroma de Kagome, tan dulce y angelical. Tal vez si se hubieran conocido en situaciones distintas hubiera mostrado cierto interés en ella "pero no… "decía para si "eso no debe pasar. Cuando sea el momento ella se marchará y no deberá tener ningún contacto conmigo. Ahora lo que debo hacer es continuar con mi trabajo y mantenerme alejado de ella antes de que realmente llegue a sentir cosas que no quiero"
Asegurándose de que su inquilina no estaba se dirigió a su habitación para cambiarse de ropa, escogió una camisa oscura y unos jeans bastante informales. A los instantes después su celular sonó.
-que yo sepa no te acostumbras a levantarte a esta hora primita… ¿cómo?... ¿y no le pudiste detener?... entonces tienes que llegar aquí antes que él –sonaba
preocupado- sabes que no puede ver a Kagome… sería inútil esconderla… claro y ¿si se escapa? –molesto golpeó la puerta –está bien, yo me las arreglaré… supongo que no me queda de otra
Inuyasha sale de su cuarto y se acerca a su inquilina preocupado –tenemos problemas…-ella queda con expresión de duda mientras el asesino continúa -mi jefe viene para acá… si descubre que estoy escondiendo a una testigo estamos muertos
Tras escuchar las palabras "estamos muertos" se asustó tanto que ni siquiera el llanto le salía. Apenas y pudo acomodarse en el sofá para no desmayarse – ¿hay… hay alguna forma de evitarlo?
-sólo una… - parecía más frío y serio que nunca- tendrás que hacerte pasar por mi novia
-¡¡qué?! –parecía más desesperada que antes ¿cómo iba a aparentar ser la novia de alguien que con sólo mirarlo le hacía sentir mariposas?
-no nos queda de otra –se relajó un poco- Sango le metió el cuento de que tenía novia para que no sospechara nada del error que cometí…
De repente sonó el timbre y pareciera que un balde de agua fría les cayó sobre el cuerpo, se lanzaban atemorizadas miradas de cómplice hasta que sintieron tocar por segunda vez
El chico suspiró –estoy seguro que debe ser él así que aparenta naturalidad –se acercó a la puerta y la abrió dejando entrar a un elegante señor de ojos ambarinos, cabello plateado cuidadosamente peinado y rasgos medios femeninos vestido con uno de los más caros trajes del mercado
-hola hermanito… vine a ver como marchaban las cosas por acá –se adelanta a la sala de estar
-sólo pareces venir a fastidiarme –lo sigue, notando como este no despega la vista de la aterrada chica –Sesshomaru ella es mi novia Kagome
-parece menor que la última
-muy gracioso-exclama fastidiado –Kagome este es Sesshomaru, mi jefe y medio hermano
Lo mira confundida por unos segundos, "¿menor que la última?" Dijo para si, o sea que no era la testigo Premium que pensó que era, digamos que la molestó bastante el comentario. Sin embargo actuó con bastante naturalidad.
-un gusto Sesshomaru, que bueno que has venido así te quedas a desayunar con nosotros- se mostró lo mas tierna y amable posible, en que líos la metía Sango.
Inuyasha la miró sorprendido y luego tomó de su mano como buen "novio" -nuestra relación es aun muy nueva, pero hemos logrado compatibilizar muy bien
Trató de todas las formas no sonrojarse, pero un leve teñido rojizo se apoderó de sus mejillas, sus manos sudaban y eso le daba más vergüenza, pensó que Inuyasha soltaría de inmediato su mano por asco al agua, pero al contrario la apretó más a él.
-si lo noto, el rubor de las mejillas de la chica es inminente- Sesshomaru se sentó junto a su "hermano" en el sofá del departamento, mientras ella preparaba nuevamente el desayuno.
-¿supongo que ella no sabe a que te dedicas no es así?- Sesshomaru observaba desafiante a Inuyasha.
-si lo sabe, vive conmigo no debo mentirle
-pero la otra vivía igual aquí contigo y aun así no tenía idea
-es que… Kagome es muy distinta, me da confianza- la actuación estaba saliendo más que natural y eso le agradaba y también le asustaba.
La chica escuchó las palabras y sin querer se resbaló con un paño que había dejado en el suelo para limpiar la suciedad, sonó un fuerte chirrido y luego alterada apareció a un lado de la entrada de la cocina levantando la mano –¡si estoy bien, sigan charlando, yo estoy muy bien!
-Cielos cariño, ten cuidado…me preocupaste- Inuyasha estaba a punto de pararse cuando sintió el chirrido, su naturalidad era demasiado creíble.
Unos minutos después los tres se encontraban tomando un delicioso desayuno preparado por la "novia", Sesshomaru estaba comprándose todo el cuento, el podía ser muy astuto pero en cosas del corazón era bastante distraído, incluso al ver a los novios se le olvidó que venía a regañar a su subordinado por no reportarse por el último asalto.
-¿y cuanto tiempo llevan?- Sesshomaru preguntó mientras comía una tostada con mermelada.
-2 meses- dijo Inuyasha
Ella no lo escuchó pensó que no había contestado -1 mes y medio de novios
El hombre se atragantó levemente con la tostada y miró fijamente a los chicos – ¿bueno con 2 ó 1 mes y medio?-
A Inuyasha le picó la cabeza, Kagome tomó de su mano y dijo sonriente al hermanastro– en realidad es un mes y medio, pero para él son dos porque medio mes se tardó en pedirme noviazgo- sonrió con total naturalidad, dejando satisfecho a Sesshomaru y embobado a su "novio".
Tras recibir esa respuesta su rostro aumento la seriedad que ya tenía, si es que en realidad eso era posible, se detuvo en la chica y comenzó a realizarle preguntas que le costarían más de una neurona.
-¿Qué opinas de lo que hace Inuyasha?- dijo fríamente el hombre de cabellos plateados.
Inuyasha apretó aun más fuerte la mano de la chica como si de esa forma le diese apoyo y resultó porque ella dijo con firmeza y completa seguridad –es algo que para mí es muy peligroso, temo por su vida y si estuviese en mis manos acabar con este estilo de vida lo haría- sin pesar recordó el porqué llegó ahí, estaba decidida que no trataría de cambiar su destino.
-te tengo noticias, eso es imposible- Sesshomaru bebió de su taza con el seño un tanto fruncido, Inuyasha reconocía esa señal y era que su jefe se sentía intimidado, por primera vez.
-lo imposible Sesshomaru lo construye el ser humano, y yo no creo en lo imposible- miró dulcemente a Inuyasha y en un acto de absoluta naturalidad acarició la mejilla del chico.
-yo confío ciegamente en él- cuando logró notar el brillo de los ojos de Inuyasha, temió un poco se había salido mucho de su papel, ya que, su actitud no era tan falsa después de todo. Bebió un poco de su leche para activar su cabeza nuevamente, solo deseaba que su corazón no latiese tan rápido para que no fuese escuchado por los presentes.
-chica enamorada es una ciega empedernida- dijo el hermanastro de Inuyasha
-aun tengo un poco de tiempo, charlemos en la terraza- indico Sesshomaru, no fue una sugerencia sonó más bien a orden
Kagome se estaba levantando y comenzaba a recoger las cosas de mesa, pero fue interrumpida por unas suaves y grandes manos – deja eso ahí y acompáñanos-
Ella se quedó por un momento estática, algo extraño había en el semblante de Inuyasha, se notaba más suave o quizás estaba molesto por su excesiva naturalidad, un hueco se formó en su corazón.
Sango estaba trillando sus dientes mientras veía la televisión, como andaría todo en el departamento de Inuyasha, ojala que todo anduviese bien, una llamada alteró su letargo.
-si Miroku soy Sango que ocurre- preguntó realmente nerviosa
-¿nada quería saber si estaba Inuyasha ahí?- dijo totalmente distraído o intencionalmente distraído.
Sango roló sus ojos y dijo – sabes muy bien que Inuyasha no viene casi nunca para acá-
-este…lo había olvidado-
-si seguro la sombra de Inuyasha olvida los pasos de su amigo- dijo sarcástica Sango
-esta bien Sango mentí muy mal, pero tengo una razón-
Las manos de Sango comenzaron a sudar y su corazón hacía un sonido bastante parecido a un tambor, mientras esperaba las palabras de Miroku.
-quieres salir a caminar hoy…nada de manitos, solo caminar- Miroku movía insistentemente su pie mientras esperaba respuesta.
Por otro lado Sesshomaru terminaba de fumar su cigarrillo, hablaron bastante rato, sin embargo, era él quien cortaba las visitas era su costumbre.
-tendrás libre hoy, estamos recién investigando a un tal Roy Mustang, te estarán informando- diciendo esto último se despidió cordialmente de Kagome y a Inuyasha le dijo algo al oído que ella obviamente no logró escuchar.
Kagome se quedó sentada en la terraza pensando, mientras Inuyasha dejaba a su hermanastro en la puerta y se despedía. "Por lo que vi. Inuyasha nunca se mostraba atento a las palabras de su jefe, su vista se dirigía a la nada, su ceño se arrugaba y su rostro se tensaba, si pudiese comprender las cosas podría ayudarlo, pero si sigo persistiendo en ello puedo meterme en problemas"
-muchas gracias Kagome, sin ti esto no hubiese resultado- era Inuyasha que se sentó a su lado pero por alguna razón no la miraba.
-traté de hacer lo mejor posible las cosas- trataba de encontrar su mirada, pero no la hallaba.
- actuaste muy bien…demasiado diría yo- la última frase la hizo sonar bajito, si era posible que ella ni la escuchase.
Kagome decidió abrir la boca y no pensar en represarías –algunas no eran tan actuadas
