The Leyend Of Zelda.
El Regreso del Mal, la Perdición del Elegido.
Prendiendo el candil.
Capítulo IV.
Hola, lamento haber tardado, sí, lo sé lo digo siempre, pero es verdad, jejeje. Este capítulo es un poco fuerte, así que les advierto, contenido M.
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Las horas posteriores pasaron un poco más amenas para el joven guerrero, quien estuvo platicando con la chica de cabellos azulados. Era hermosa, pero su piel clara mostraba cicatrices que no fueron hechas con simples trabajos como cortar comida, o zurcir. Eran cicatrices que solo Link conocía. Cicatrices hechas por espadas, flechas, golpes contra escudos de enemigos. Esa mujer no era como las demás. Era una guerrera en toda regla. Zafiro se dio cuenta de que el muchacho llevaba largo rato mirándola y comenzó a sentirse un poco extrañada. Al notarlo, Link desvió la mirada, apenado por su comportamiento nada amable.
-Disculpa, es que estaba notando que llevas varias cicatrices como las mías.
-Es lógico, muchacho, somos guerreros al servicio de Su Majestad.
-Ya son las tres horas de mi ronda, pero no tengo sueño. Creo que dejaré que Sancho duerma un poco más.
-¿Sancho?
-Sí, es uno de mis amigos de Ordon. Duerme en esa tienda.
-Ya veo. Tengo un poco de hambre.
-Ah, nos quedó carne y un poco de queso y pan, si gustas comer.
-Gracias. Llevo como medio día desde mi último alimento.
-Eso es demasiado.
-Lo sé, pero una persona como yo no siempre tiene que llevarse a la boca.
-Lo comprendo perfectamente. En ocasiones las batallas eran tan seguidas que no me daba tiempo ni de pensar en algo delicioso.
-Sí, y lo peor es cuando te da hambre a medio combate, jejeje.
-Jajajaja, es verdad. Luego deseas comerte a tu enemigo asado.
-Euh, no...Jajajajaja. Bueno, deja que ate mi yegua junto a la tuya y ese caballo. Ven, Argo.
Una yegua de color castaño claro y crin rubia se dejó ver entre los arbustos. Se acercó a su ama, quien le acarició el cuello y la dejó al lado de Epona.
La plática con esa mujer era muy divertida. Para Link, era gratificante conocer a alguien más que hubiera vivido algo parecido a él. Poco a poco el día comenzó a aclarar. Ninguno de los dos había dormido para nada. Al poco rato todo mundo comenzó a despertar. El ruido de los niños en la tienda les avisó que su hora de dormir se había ido. Iván salió primero, encontrándose con la sorpresa de la nueva persona en el campamento.
-Buenos días, Link. ¿Quién es ella?
-Hola, niño. Me llamo Zafiro.
-Hola, señorita Zafiro.
-Iván, ella es una servidora de la Princesa Zelda. Nos acompañará a la Ciudadela.
-Si eres amiga de Link, también serás mi amiga.
-Encantada, joven Iván.
Después de que los demás salieran de las tiendas, Link les presentó a la chica de un modo más formal.
-A todo esto, ¿quién es usted, señorita?-Le preguntó Sancho intrigado.
-Soy una servidora de Nuestra Señora Zelda. Me encomienda misiones como relacionista diplomática con otras naciones. En este momento vengo de hacer tratos con un poblado del desierto. Perdone que no le diga más, pero es secreto de estado.
-Oh, ya lo veo.
-Vaya, usted es muy bonita, y su cabello es azul. Nunca había visto algo así...
-Bea, no digas esas cosas, hija.-Le dio un ligero regaño su padre.
-Jajaja, es cierto, mi cabello es azul, herencia de mi padre. Pero casi nadie lo conoce.
-Bueno, pero parece que usted se dedica a la pelea. Lleva varias armas como Link.-Le dijo un poco desconfiada Petra.
-Es verdad, señora. Pero recuerde que no toda la gente es buena, debo defenderme.
-Cierto es, sería un descuido de su parte el no cuidar de sí misma.-Le apoyó Otilia-Por otro lado, dice que va a la Ciudadela como nosotros, sería muy amable al ayudar a Link a escoltarnos hasta allá.
-Por supuesto. Link peleó de una manera admirable, y por lo que me ha dicho Su Alteza ha sido de gran ayuda. Será un honor el escoltarlos junto a mi yegua.
Ilia salió de su tienda para ver a la extraña.
-Oigan, ¿qué pasa? ¿quién es ella?
La mirada de la chica ordoniana no era muy agradable.
-Tranquila, Ilia, ella es una servidora de Su Majestad, se llama Zafiro.
-Hmm...no me interesa. ¿Cuándo seguimos el viaje, Link? Te lo pregunto porque al parecer, eres el encargado de esta caravana. Como te has hecho el lider últimamente.
A Zafiro le extrañó un poco esa descortesía de la chica para alguien que sirviera a la realeza.
-¿Siempre es así?-Le cuestionó en un susurro a Link.
-Está enfadada conmigo, luego te digo porqué.
-De acuerdo.
-Ilia, no debes tener esa clase de trato. Sé más amable.
-Disculpe, Próspero, pero soy tan amable como puedo. Solo quiero llegar a la ciudadela y descansar dignamente.
-Entiendo. Link, no dormiste nada. No sé porqué no nos despertaste para cambiar rondas.
-Descuide, estoy bien. Será mejor que desayunen y sigamos el recorrido. Aun estamos lejos de la Ciudadela.
Mientras desayunaban, Ilia no dejaba de ver con algo de enojo a esa chica nueva. Le desagradaba que estuviera platicando con Link, su Link, de un modo tan cercano y poco respetuoso. Otilia la estuvo observando largo rato, sabía lo que le pasaba.
-Solo es una amiga, nunca la había mencionado.
-Hmm...por mí que sea lo que le dé la gana. No me importa.-Respondió con cierto desdén.
-Jajaja, te conozco, hija, sé que te mueres de amor por Link. Pero no te portes así.
-Es que...me da coraje. No puedo evitarlo.
-Te entiendo. Pero mejor relájate y disfruta del viaje. Quien sabe cuando podamos ir a la Ciudadela otra vez. Y menos para una fiesta tan grande como esta.
-Sí, es verdad. No debería dejar que esto me amargue mis vacaciones, jajaja.
Pero en realidad lo decía de dientes para afuera. En realidad estaba que hervía de coraje. No soportaba ver a Link con otra chica, fuera quien fuera. Tal vez por el hecho de que nunca había visto a otra joven de la edad de ella. Un nudo se formaba en su garganta. Trataba con toda el alma de controlar esos celos que suelen darle a una mujer al ver al hombre amado con otra. Pero era muy difícil. Era la primera vez que los sentía y obviamente no podía controlarlos. De cualquier modo, ayudó a preparar unos huevos con jamón y pan de trigo como desayuno para todos. En tanto, Link se ponía a entrenar con su espada acompañado por Zafiro, quien quería demostrar más dotes como guerrera. Talo, Lalo, Bea e Iván estaban encantados observando el el combate. Zafiro le lanzaba estocadas, rozando las ropas del héroe elegido, quien respondía con tajos maestro de su espada. En cierto momento, Zafiro dio una voltereta y le atestó una patada en el vientre, no con saña pero si un poco fuerte para desestabilizarlo y hacerlo caer de espaldas. Sin embargo, Link tuvo mejor equilibrio y se sostuvo con fuerza y alcanzó a golpearla con su escudo, empujándola lejos de sí.
Zafiro corrió de nueva cuenta a él, esta vez brincó muy alto, como un saltamontes, cayendo encima de Link, quien terminó de espaldas en tierra, con una daga en su yugular.
-De ser enemiga, estarías muerto.
-Ambos, mira mi espada.
La espada de Link le apuntaba al costado, en dirección al corazón por debajo de las costillas del lado derecho. Le habría atravesado el estómago, pulmones y demás órganos internos en el trayecto de la hoja afilada.
-Fuerte, astuto, audaz. No por nada Mi Señora confía tanto en ti.
Zafiro se levantó y le ayudó a él a pararse.
-Y por lo visto también ella confía en tus habilidades. Eres muy fuerte, Zafiro, es admirable.
-Que bueno que lo digas. Creo lo mismo de ti.
-Vaya, eres tremenda, Zafiro.-Iván corrió emocionado a ambos, seguido por los demás.
-Podría decir que eres mejor que Link.-Dijo Bea impresionada.
-No, las mujeres no son más fuertes que un hombre. Ella es buena, pero tuvo suerte.
-¡Talo, no digas eso! Tu padre se enfadará contigo si le digo lo que dices de las mujeres.
-Estará de acuerdo conmigo, Bea. Los hombres mandamos.
-No lo creo, tonto hermano, recuerda que la Princesa Zelda es la única gobernante, y es mujer.-Opinó Lalo sin ninguna emoción visible.
-¡Ella no cuenta!
-¿Por qué no, Talo? No eres más que un terco.
-Cállate, Bea.
-Ya, niños. No deben pelear. Tanto hombres como mujeres tenemos el mismo derecho y valemos lo mismo. Ya lo ven, Link es bueno peleando, y yo igual. Nadie vale más que otro.
-Zafiro tiene razón. Así que Talo pierde, jajajaja.
-Tampoco te burles, Bea.-Resongó molesto Talo.
-No importa, Link es excelente peleando. Y un día seré como él.-Iván y los niños salieron corriendo por los pastizales, dejando a los muchachos solos otra vez.
Link se encontraba algo agotado. Desde hacía un tiempo que sentía que algo no andaba del todo bien. Desde su último combate contra Ganondorf, las fuerzas se le iban al hacer un esfuerzo algo considerado. Nunca lo había comentado porque pensaba que se trataba de algo sin ninguna importancia, algo pasajero. Pero le costó un poco reponerse. Zafiro lo notó un poco pálido. Sin embargo, Link esbozó una sonrisa muy amplia, dejando ver que se hallaba bien. La chica comenzó a reír por culpa de los niños, quienes imitaban su combate recién acabado. Lalo le daba de palazos a su hermano con una rama seca, mientras éste corría de un lado a otro. Bea se burlaba de las "habilidades" de Talo, quien le suplicaba a Lalo dejara de golpearlo. Iván practicaba sus estocadas con un tronco de árbol, empleando la pequeña espada de madera que cargaba junto al escudo. Imaginaba a alguno de los bulblins que lo habían raptado, retando a que fuera a por él, brincaba de un lado a otro, golpeando el tronco imitando los golpes de espada de Link.
-Esos chicos te admiran mucho, guerrero.
-Sí. Para mí es muy gratificante que piensen que soy un buen ejemplo a seguir.
-Y lo eres. Por lo que me has contado, no son tus hermanos, de hecho ellos son humanos y tú eres un hylian.
-No recuerdo mucho de cuando mi vida comenzó en Ordon, pero por lo que sé, una mañana el alcalde Bono me encontró llorando en medio de unos arbustos en pleno Bosque de Farone. Dice que no pasaría de una semana de edad.
-Por las Diosas, sí que eras muy pequeño.
-No se sabe nada de mi familia, de mi origen o si tengo padres. Juli y Moy aún eran adolescentes. Pero aceptaron cuidarme como mi familia que son hoy. La esposa del alcalde me alimentaba cuando Moy y su mujer tenían deberes en los campos o se iban a ordeñar las cabras. Los niños todavía no nacían, ni siquiera Ilia. De hecho, los pocos adultos de Ordon fueron sobrevivientes de una catástrofe.
-Hmm...déjame recordar...pasó una desgracia, una terrible enfermedad que acabó con muchas de las personas de Ordon, hace ya 22 años.
-Exacto, dos años antes de que el alcalde me encontrara.
-Escuchaba decir a los mayores que Ordon estaba casi extinto, que solo quedaban muy pocas gentes. Imagino que son los matrimonios que vienen contigo. Y los padres de Iván e Ilia, ¿no?
-Cierto. Pero la madre de Ilia murió cuando ella nació. De hecho, Ilia jamás la nombra.
-Vaya, sé lo que es eso. Pero dejemos el melodrama de lado. Te encontraron y te criaron a pesar de ser un hylian.
-Ellos nunca hicieron evidente el hecho de que soy de otra raza. Me crié en su mundo y agradezco al cielo por eso. Ellos son mi fortuna, mi razón de estar aun vivo. Para ellos, soy igual a cualquier habitante de Ordon.
-Eso es bueno, tener un lugar al cual pertenecer. Nunca olvides eso. En fin, creo que el desayuno está listo.
-En cuanto acabemos de comer, recogeremos todo y marcharemos a la Ciudadela.
-Si nos vamos en este momento, creo que llegaremos entrada la madrugada.
-Pero no tendremos un lugar donde ser acogidos.
-Jaja, te equivocas, Link. Yo tengo una casa en la Ciudadela.
-¿En serio, Zafiro?
-Sí. Es uno de los regalos que Mi señora me otorgó por mis servicios a la corona. Es muy grande, tienes seis habitaciones. Creo que tu familia podrá acomodarse perfectamente.
-Bueno, pues, gracias.
-No agradezcas, es solo un favor que te hago. Bien, comamos y sigamos adelante.
Zafiro salió corriendo en dirección a la comida recién preparada. Huevos fritos, queso y pan. Ella se sentó junto a Link, al lado de éste estaba Iván y los otros niños comían al lado de sus padres. Ilia estaba junto a Petra y Otilia, degustando el desayuno aparte. Una vez que todos comieron, recogieron sus pertenencias, prepararon el carro y las yeguas y el caballo. El trayecto fue ameno para Link. La conversación con Zafiro fue más profunda, hablando sobre ambos un poco. De su servicio a la Princesa Zelda, las mejores batallas y las peores lesiones o heridas. Ilia los observaba sentada a un lado de Próspero, quien llevaba las riendas del caballo del carro. Lanzó un largo suspiro, pensado porqué Link encontraría más agradable a esa muchacha salida de la nada. Miró al cielo, estaba azulado, sin nubes a la vista. El sol mañanero resplandecía en todo su auge causando una sensación de calor.
No vieron otra cosa más que pastizales, un lago, un puente y más kilómetros de pastizales. Para Ilia, eso era tan aburrido. Sin embargo, Link reía a carcajada limpia de cada tontería que le platicaba Zafiro. Deseaba escuchar lo que ambos conversaban. ¿Sería sobre armas, enemigos, aventuras? Ilia no sabía mucho de eso, salvo lo que le pasó al ser secuestrada. Pero no era una guerrera. No empleaba ningún arma. Detestaba pensar que solo la vieran como la típica damisela en peligro. Bea se le acercó y se sentó entre ella y su padre.
-Estás muy pensativa, Ilia.
-No es nada, Bea.
-Eso dices siempre, pero sé que algo te pasa.
-Quizá lo imagina tu cabeza, es todo.
-Link se nota muy contento conversando con Zafiro. Y no lo culpo. Ella es muy linda. Y pelea bien. Muy bien.
-Ash, ¿acaso ya va a comenzar el club de fans de esa tipa?
-Oye, ¿segura que no te pasa nada? Porque eso sonó a pura envidia, querida.
-¿Envidia? Ja. No me hagas reír, Bea. ¿Yo, Ilia, sentir envidia por una mujer de dudosos gustos que usa unas dagas para ser reconocida? Obviamente no. Te has equivocado.
-Bueno, supongamos que me equivoco, ¿por qué te molesta que hable de ella?
-No me interesa si hablas de ella, o de la Princesa o de la hija del rey bulblin. No me agrada que me llamen envidiosa.
-De acuerdo, no sabía que estabas sensible el día de hoy. ¿Acaso tienes la regla?
-¡Bea!-El señor Próspero negó con la cabeza varias veces-Ese no es el modo de tratar a la gente. Tu comentario fue muy ofensivo.
-Oops, lo lamento.
-No se moleste, señor Próspero. Total, ya me he acostumbrado a esta clase de pláticas de Bea. Con su permiso, me voy a la parte trasera del carro.
-No te enfades, Ilia, solo era un chiste...
Bea fue reprendida por su padre un buen rato. En tanto, Ilia hacía coraje por eso y por la alegría de Link con Zafiro. Una parte de ella quería demostrarle a todo mundo que era capaz de hacerlo feliz. El caso era que Link solo la veía como amiga. ¿Enamorarlo era la solución? Eso debía ser. Y una idea le brotó en la cabeza, abriendo paso por su mente.
Ya muy entrada la noche, como a las dos de la mañana, la caravana había entrado a la nocturna Ciudadela. Ya no habían personas fuera, excepto por los guardias apostados en las esquinas de las calles. Una veintena de centinelas protegían el castillo y otros tantos estaban en las entradas principales de la Ciudadela en sus torres de vigilancia. Uno de los soldados les hizo una señal de parada. Pero al reconocer a Link los dejó pasar sin demora como un favor por sus servicios. De hecho, al ver a Zafiro no dudó nada en dejarlos ir.
Cruzaron varias calles hasta llegar a la calle sur, en el fondo, antes de llegar a la salida sur de la Ciudadela, se encontraba una pintoresca casa con una cerca de cedro y flores de colores. Con pilares de ladrillos y ventanales de cristal.
-Bienvenidos. Esta es mi linda morada. Vamos, entren. Todos se acomodaron dentro de la casa una vez que bajaran sus pertenencias del carro. Acomodaron los caballos en un pequeño establo y se apresuraron para ir a dormir a las habitaciones.
-Una servidora de la Princesa Zelda viene cada tres días a arreglar mi casa cuando no estoy. Así que debió venir hoy. Las habitaciones pueden acomodarlas a su gusto, yo me iré a mi recámara. Si se les ofrece algo, tienen todo a su disposición, no necesitan preguntar. Buenas noches, de verdad estoy agotada.
Zafiro lanzó un largo bostezo, muy cansada. Link y Sancho acomodaron a todos en las habitaciones. En una estarían Talo, Lalo e Iván. En otra Bea e Ilia. Otra sería ocupada por Sancho y Petra y otra por Próspero y Otilia. Quedaba una, la cual fue asignada para Link por Sancho. Al principio los niños no querían dormir juntos, pero obedecieron muy a regañadientes. Ilia seguía enfadada con Bea, quien se había cansado de disculparse todo el día. Link se quitó las botas, el ropaje de héroe y se internó entre las sábanas solo con el calzoncillo de algodón. Cerró los ojos, no tenía ganas ni de contar ovejas, cayó rendido. Pero un ruido lo sobresaltó, haciendo que despertara tan solo media hora después de que pudiera conciliar el sueño.
-¿Quién va?
-Shh...soy yo, Ilia.
-¿Ilia? ¿Qué haces aquí?
La chica había abierto la puerta con un poco de cuidado, sin embargo, no contó con los rechinidos leves de las bisagras.
-Quiero hablar contigo.
-¿Justo en este momento? No es por ser un haragán, pero estoy cansado hasta de respirar. Y estoy en ropa interior.
-No importa, no hablaremos si no quieres, solo deseo que me veas.
Ilia prendió un candil que llevaba en las manos, haciendo que el chico mirara su atuendo. Llevaba un camisón rosado transparente, por el cual se observaba muy bien su bra y pantaletas blancos.
-¡Ilia!
-Shh, has silencio.
-No, ve a tu dormitorio. Esto no está bien.
-¿Por qué no?
-Ya te lo dije, no puedo tener nada contigo porque no te amo, solo te quiero como amiga.
-Lo sé, y bien. Pero...dame un poco de ti. No puedo vivir pensando que jamás me darás la oportunidad de demostrarte cuanto te quiero. Así que he decidido regalarte mi virginidad. Al menos, al menos toma eso de mí.
Los ojos de Link se abrieron cuales platos. Sus iris se dilataron al ver que el camisón con encajes caía lentamente por las piernas de la muchacha, quien se quedó en ropa interior. Se acercó a él, dejando el candil encendido y tratando sin mucho esfuerzo de prender el de Link. El joven hylian estaba tratando de no sentir nada, pero era casi imposible, Ilia era demasiado bella. Muy atractiva. Un sonrojo cubrió toda su cara, y más cuando Ilia se sentó sobre sus piernas, tomó sus manos por las muñecas y las puso sobre sus propias caderas. Ilia le dio un beso, uno tierno, sencillo. Solo rozó sus labios, como probando hasta donde sería capaz de llegar el muchacho. La temperatura estaba aumentando en Link, sus pensamientos le advertían que esa no era buena idea. Sin embargo, Ilia desabrochó los corchetes de su sostén, dejando que esos ojos azules miraran ese par de senos blancos y exquisitos oscilar de un lado a otro, con sus rosadas puntitas direccionadas a su rostro.
-Bésame, Link. Hazme tuya...
-"¡Carajo!"-Pensó Link.
-Vamos, esto quedará entre nosotros...
Ilia arrimó sus pechos a la cara del hylian, esperando que éste los besara, los succionara. Lo tomó del rostro e hizo que su nariz rozara sus atributos, suspirando en el acto. Hizo que Link se recostara sobre su propia espalda, le besó el cuello, los pectorales, fue bajando por su abdomen y descubrió las sábanas dejando ver su miembro erguido. Sí, el chico se estaba excitando mucho, se estaba prendiendo.
-I-Ilia...no...
-¿No? Eso lo dice tu boca, pero tu amiguito no.
Sacó el pene de los calzoncillos, comenzando a masajearlo un poco con sus manos. Con la lengua le rozaba la punta, logrando que Link reaccionara con leves gemidos. La tentación era demasiada. Ilia se llevó el miembro a la boca, un sitio muy húmedo y caliente, lo cual puso más cachondo a Link. Éste se aferraba a las sábanas, apretando los dientes. Ilia se llevó una mano a las pantaletas, buscando su clítoris el cual estaba muy duro. Lo masajeaba poco a poco, en tanto seguía con la felación.
-B-Basta, Ilia...detente...e-esto es-está mal...
Ilia dejó el sexo oral y pasó a deshacerse del resto de su ropa quedando por completo desnuda. Una sonrisa libidinosa se asomó por sus labios rosados, y un brillo lujurioso se dejó ver por sus pupilas verdes. Ilia tomó los dedos de la mano derecha de Link, estando ella de pie a un lado suyo. Los deslizó por entre su vulva, haciendo que Link se mordiera un labio. Estaba mojada, dilatada y con ganas de sentirlo dentro.
-Mmm...Link...se siente...amm...vamos, sé que tú también quieres...
Ubicó el dedo índice de Link en su entrada caliente y húmeda, deslizándolo poco a poco hasta adentro, haciendo un ligero gesto de dolor, movió su mano un poco, lanzando suspiros placenteros.
-D-Diosas...Ilia, mejor para...pa-para de una vez...
-Sí, sí, ahora hazlo tú, como lo deseo.
Le retiró la mano de su entre pierna y le quitó las sábanas las cuales arrojó al piso. Se subió encima de las caderas de Link, estaba a punto de penetrarse con su miembro cuando una leve pero efectiva chispa de razón le dio una patada al muchacho justo en la cabeza.
-No.
Tomó a Ilia y la depositó con suavidad sobre la cama.
-Vístete.
-P-Pero...
-Que te vistas.
-Link...no comprendo. Creí que estabas reaccionando igual...
-Ponte tus ropas y vete a tu dormitorio. No le diré a nadie porque soy un caballero. Pero ten en cuenta que ya no te veré del mismo modo.
-Esto es demasiado injusto, ¿por qué me dejaste seguir?
Link le recogió la ropa y se la entregó.
-Ilia, perdóname. No era mi intensión que te ilusionaras. Que creyeras que estaba dispuesto a hacerte el amor. Lo haría, claro. Pero no sería amor, sería puro y desinteresado sexo, lo cual no mereces. Esto solo me llevaría a ser un canalla y no pienso caer así de bajo. Eres una dama, recuérdalo. No estás para mendigar esta clase de cosas. Eres más que una mujer común, no deberías rebajarte de esta manera. Ilia, lo siento, debes marcharte.
Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas, las cuales bajaron por sus mejillas, muy triste y acongojada.
-P-Pero...yo te amo...
-Lo comprendo perfectamente. Con esto me lo has hecho saber más claramente. Créeme que de poder, te amaría. Pero en mi corazón solo puedo tenerte como amiga, siento como si hubiera tocada a una hermana...y eso me hace sentir un animal. Perdóname. Tú no te mereces esto.
Ilia agachó la mirada, gimoteando apenada y muy avergonzada. Se dio la vuelta y abrió la puerta despacio, sin mirar atrás. Una vez que abandonara la habitación, Link corrió al baño de su dormitorio y se echó agua fría en la cabeza y en la cara. Se empapó el pecho y respiró hondo, liberado de tal acto vil y vergonzoso.
-"D-Diosas...¿Qué estaba a p-punto de hacer...?"
Por la mañana las cosas se miraban un poco diferentes. Todo mundo despertó después de las nueve de la mañana, alistándose para ir a dejar el encargo de la Princesa Zelda en el castillo. Los niños estaban muy emocionados y sus padres igual. Link se puso una túnica de color azul al igual que el gorro. Usó sus botas y guantes de héroe, llevando su escudo y espada de Ordon. Ilia se levantó un poco después, se dio un baño pero nada le quitó esas ojeras y color rojo en sus ojos. Había llorado en silencio toda la noche y parte de la mañana. Llevaba puesto un vestido color violeta de tirantes, ceñido bajo el busto con un ligero escote en v. Le llegaba a medio muslo de lo largo, se puso medias transparentes y un par de botas blancas acorde a un par de aretes en forma de gotas y unas pulseras que llevaba en las muñecas. Se maquilló un poco, cosa que todos notaron.
-Wow...Ilia...-Se le acercó Bea-Luces hermosa.
-Gracias, Bea.
-Oye, ¿sigues molesta conmigo?
-No, jejeje, ya no hablemos de eso.
-¿Eso qué?-Preguntó la chiquilla de modo pícaro.
-No lo sé, jajajaja.
-Jajajaja.
Sancho y su mujer, así como Otilia y su esposo llevaban ropas de su tierra, pero con toques un poco más urbanos. Llevaban botas en vez de sandalias y las mujeres usaban vestidos con cinturones y los rostros pintados. Los niños se adelantaron a preparar el carro mientras que sus padres cargaban las neveras con el queso y la mantequilla. Link arreó los caballos, ensillando a Epona y a Argo, las yeguas. El caballo negro que jalaba el carro, llamado Taurus fue atado y conducido hasta la cerca de la casa, donde Link y los hombres esperaban a las mujeres. En ese tiempo, Zafiro también se había levantado, duchado y vestido para acompañar a la familia de Ordon. Se puso un top rojo con mangas largas, el cual le llegaba arriba del ombligo, goggles rojos en la cabeza. Su cabello azul lo llevaba suelto y lacio. Traía un short color café claro al igual que sus botas a media pantorrilla. Sus dagas iban en su lugar, en las caderas, al igual que un cinturón con otras armas.
-Buenos días, lamento haberlos hecho esperar.
-Hola, Zafiro, esperamos que terminen de arreglarse las damas.
-Bueno, Link, recuerda que la belleza es tardada, jejeje.
-Y sí, lo tengo bien claro.
Unos poco minutos después, todos estaban en camino al castillo de Hyrule, donde los servidores de la Princesa Zelda esperaban el cargamento, sin el cual no podrían preparar los alimentos del festival de Verano Anual. Llegaron luego de media hora al castillo, con la sorpresa de que en la entrada aguardaba una fila de unos veinte proveedores de alimentos y más cosas.
-Cielos, ese señor lleva frutas, y mira, hay unos zoras de ese lado, llevan pescados, ¡yuck! hasta acá huelen tan mal.
-¡Shh! Talo, cállate, te pueden oír.-Le regañó su madre.
-Vaya, esas personas llevan trajes muy coloridos...-Indicó Iván sorprendido.
-Son ese tal Mr. Cool y alguno de sus ayudantes del staff. Seguro pondrán el entretenimiento.-Le informó Link.-Tal vez le puedas demostrar que eres muy habilidoso, Iván.
-Sí, suena bien.
La fila avanzaba de un modo lento. Tras casi una hora de espera, uno de los guardias del castillo llegó a ellos con una tabla y una pluma con tinta apuntando cosas.
-Buenas tardes. ¿Qué llevan para el festival?
-Hola, venimos de Ordon y hemos traído el queso y la mantequilla para los alimentos, señor.
-Por las Diosas, vienen de muy lejos. Y de seguro ya se les echó a perder su carga.
-No, porque estamos usando las neveras que inventaron los yetis del Pico Nevado.
-Vaya, eso es muy ingenioso. Gracias a eso ya no se desperdicia la comida. Vamos, entren pues. Un guardia adentro les indicará donde dejar la comida.
-Gracias.
Entraron al castillo, admirando su esplendor y belleza. Los pilares tan altos, los jardines y los torreones. En lo alto de la edificación observaron lo que era la entrada de la sala del trono. Tuvieron la ilusión de poder ingresar, pero los guardias los llevaron a la entrada de la cocina y recepción de proveedores. Con cuidado, Sancho y Link bajaron la carga y la llevaron a la cocina. Uno de los ayudantes del chef la recibió y guardó en una nevera mucho más grande, con más alimentos.
-Tomen. La Princesa Zelda nos notificó que este sobre fuera entregado al joven que trajera esta comida.
-Ah, gracias.-Link recibió el sobre de modo sonriente.
Sancho y Link dejaron la cocina y regresaron al carro.
-Oigan, miren, este es un billete para canjearlo en el Banco de Hyrule. Es la paga de la Princesa Zelda, nada más que 4,500 rupias.
-¡4,500 rupias!-Sancho casi se iba de espaldas al oír eso-¡Debe tratarse de un error!
-No es ningún error. Esa es la manera de ser de la Princesa, muy amable y generosa.
-Aún así, al alcalde Bono le dará un infarto.
-Tome, Sancho, guarde este recibo. Lo podremos cobrar una vez que pase el festival, durará tres días.
-De acuerdo, agradezco que confíes en mí.
-Sí, ¿verdad?-En realidad, Link no quería conservarlo por temor a perderlo.
-Nuestra Monarca es una joven muy dadivosa, un solo queso de Ordon cuesta 15 rupias, y cada barra de mantequilla cuesta 20. Como nos compró al mayoreo, la suma total del encargo sería de unas 2,100 rupias. Tal vez esta es su manera muy particular de decir gracias.
-Es cierto, Otilia. No cabe duda que ella será una gran Reina un día.
-Por supuesto, Próspero. Pero no ha de pasar mucho tiempo antes de que eso suceda. Recuerda que ella tiene veinte años, y debe casarse a los 21. Como su madre lo hizo una vez, la fallecida Reina.
Zafiro se les acercó, feliz por ellos.
-Bueno, le pediré permiso a Mi Señora para llevarles a ustedes por un exclusivo tour al castillo. Les aclaro que en caso de que me diga que sí, deberán guardar la compostura y sobretodo, no tocar nada.
-¡Sí, yo quiero conocer a la Princesa Zelda!-Gritó emocionada Bea.
-Hija, no seas tan ruidosa.-Le pidió su padre algo alterado por su grito.
-Niños, deben comportarse. No se separen de nosotros en ningún momento y menos sin saber alguno de nosotros donde están.
-Sí, mamá.-Respondieron Talo y Lalo.
-Iván, prométeme que serás educado y guardarás silencio dentro del castillo.-Le pidió Link mientras les tomaba del hombro.
-Por supuesto. Todo con tal de poder ver ese maravilloso castillo por dentro.
-Les conduciré a los jardines del castillo. Ahí esperen a que regrese con noticias.-Zafiro les llevó a unas jardineras con hermosas flores.- Regresaré pronto, no desesperen.
Link se sentó bajo un alto árbol. No era ni la una de la tarde y ya sentía mucho cansancio. Cerró los ojos, lo último que vio fue a Ilia desnuda, con su mano entrando en su entre pierna. Sus senos al descubierto, con los pezones erectos, frente a sus ojos...su tersa piel, sus palabras, su voz seductora...En eso, sintió que alguien le sacudía fuertemente.
-¡Link!
-Oh, ah, Diosas...
-¿Te quedaste dormido? Pero si Zafiro no se fue ni veinte minutos...
-Ah, no, no es nada. ¿Qué pasó, Iván?
-Zafiro nos va a llevar dentro, la Princesa le dio permiso, siempre y cuando no hagamos algo que moleste a los guardias.
-Muy bien. Vayamos.
Iván sonrió ampliamente, muy feliz.
Una vez en el interior del castillo, observaron un extenso pasillo que conducía a varias habitaciones, entre ellas una sala donde habían cuadros de la familia real. Durante su recorrido, vieron las decoraciones, armaduras, jarrones con flores y cortinajes de terciopelo. Entraron a varias de las torres y conocieron a algunos de los servidores del castillo. Algunas de las habitaciones estaban cerradas, por lo cual no pudieron accesar a todo el castillo. Sin embargo, llegaron a una torre en particular.
-Esta es la Torre Real, es donde Nuestra Señora duerme cada noche. Nadie puede pasar, excepto algunas personas autorizadas por la misma Princesa Zelda. Solo están los guardias vigilando. De aquella torre de vigilancia los guardias se cercioran de que nada malo pase alrededor de los sueños de Mi Señora.
-Entonces nosotros no podemos entrar, ¿verdad?
-Lo siento, Bea. No pueden. Pero no te desanimes. Mañana que comiencen los festejos podrán conocerla en persona.
-Pero, ¿por qué hoy no?
-Porque Su majestad está ocupada. Pero les prometo que haré lo posible para que tengan una cena con ella.
CONTINUARÁ...
Okay, esto es todo por el momento. Esta capítulo es el más largo hasta hoy. Digamos que es una manera de compensar la tardanza en publicar, jejeje. Bueno, como verán, en esta ocasión he metido un poco de lemon, aunque no llegó a tanto como pudiera haber sido. También cambié el ropaje de Link a uno azul, como recordatorio de OoT, n.n Más adelante veremos que es lo que sucede con el festival y como se desarrolla en torno a Link e Ilia. ¿Qué pasará con su amistad? Habrá un torneo durante el festival, comida, juegos y alguno que otro enredo, sino, sería muy aburrido, jeje. Les mando saludos a todos, espero que sigan leyendo la trama y si lo desean escríbanme lo que les gustaría que pasara. No es por falta de imaginación, al contrario, quiero involucrar un poco a mis lectores.
Prometo subir la ficha de Zafiro a mi cuenta de DA pronto, lo juro, ¿eh? Y también puede que suba otras cosas de Zelda y Link. Por hoy es todo.
**Saludines**
NOTAS: The Leyend Of Zelda es una obra de Nintendo y Miyamoto-San.
