Desde afuera el fuerte olor a un perfume dulzón le hacía picar la nariz, Harry metió la cabeza con cuidado dentro de su camarote y abrió los ojos alarmado.
Una implocion de rojo chillón, globos de corazones y muchas muchas puñeteras velas estaban desparramadas a lo largo de las paredes y el piso. Horrorizado vio cómo sobre su cama alguien había hecho un corazón con pétalos de rosas blancas y rojas.
Lo peor y más humillante parte eran las paredes, una seguidilla de pósters adulterados de Draco Malfoy lucían cual estandartes. Claro que todas esas estúpidas fotos estaban adulteradas, no era ni su cuerpo ni mucho menos la ropa que solía usar.
Cerró la puerta con violencia y empezó a desarmar todo jurando en voz alta. Insultó a todos sus malditos compañeros y empezó a destrozar cuanto globo de mierda chocaba contra su cabeza. Una rápida mirada al techo lo abochorno tanto que le extraño notar que su cabeza no estaba en llamas. Una foto inmensa, inmensa que ocupaba casi todo el condenado techo, estaba pegada allí. Se lo veía a él parado junto al rubio con la expresión más embobada de la historia de la humanidad y el rubio le lanzaba una mirada que podría bien ser lastima o hastío. Un exceso de furia se apoderó de él y le lanzó una maldición a la insufrible foto. Cuando escucho su puerta abrirse giró rápidamente y sin siquiera molestarse en ver quien entraba lanzó una maldición.
La fuerte tos de Viktor llegó a sus oídos y se hubiera sentido mal si la risa de Pavel no estallara tras él.
— Te lo advertí —jadeó entre risas arrogantes
— ¿Que cojones es esto? —Preguntó molesto.
— ¿Oh, no te gusta? Ya que estas tan enamorado nos pareció prudente redecorar —miró alrededor de la habitación e hizo un puchero molesto— Que horror, destrozar todo de esta forma... Si supieras las horas que Viktor y yo estuvimos decorando...
El aludido intentaba romper la maldición que Harry le echó pero los hechizos punzantes eran difíciles de romper uno mismo y a Krum no se le daba nada bien la magia sin hablar.
Giró sobre sus pies y dándoles la espalda siguió arrancando con violencia las absurdas decoraciones.
— No sé quita —masculló molesto Pavel y él sonrió con soberbia mientras incendiada uno de los malditos estandartes en el que habían pegado burdamente la cara de Draco a un muggle con una moto. Como si Draco fuera a subirse a...
Cerró los ojos desestabilizado, cerró su mente a esos pensamientos antes de que terminarán de tomar cuerpo. Tan enojado como estaba siguió arrancando manualmente todas las cosas mientras las arrojaba al centro del cuarto.
— Vamos Potter, quitaselo —dijo Pavel después de estar un rato intentando liberar a su amigo de su maldición.
— Que se joda por capullo —murmuró arrojando vela tras vela al piso molesto.
— No te aguantas una broma —remarcó molesto Pavel.
— Todo mi cuarto... —Jadeó arrancando el acolchado de su cama y sacudiendo los pétalos— Serán carbones —susurró abriendo los ojos— ¿incluso mis sábanas? —Claro que era absurdo preguntar, porque frente a él sus sábanas estaban estampadas con la misma foto del techo
Se giró y miró furioso al dúo de amigos que tenía y Pavel debió intuir que se avecinaba porque intentó protegerse, pero si ya preparado para un enfrentamiento aveces no podía con él, en ese momento que estaba tan furioso con ellos y consigo mismo por ser tan idiota, menos.
— ¡Expelliarmus! —gritó y cuando aferró su varita los ojos de su amigo se abrieron asustados e intentó esconderse detrás de Viktor, intento— ¡Desmaius! -Gritó y su amigo jadeó antes de caer desmayado.
— ¿Que carajo? —chilló sorprendido Viktor, sabía que Pavel estaba bien, Harry podía estar enojado, pero nunca lo lastimaría.
— Pudrete Pavel, que se diviertan Krum —les digo sarcástico y empujó a Viktor que miraba impresionado a Pavel que seguía inconsciente roncando ligeramente— No quiero ninguna de estas estupideces en mi camarote cuando vuelva o te juro que te voy a mostrar que hice para ganarme la mejor calificación en Artes Oscuras.
Iba caminando por el linde del bosque desquitando su furia con cuanto objeto se interponía en su camino. Se fundió dentro del bosque y caminó hasta que halló el claro. Frenó en la puerta de la casa de sus tíos. No sabía si estaba para aguantar más risas. Ya se sentía todo lo humillado que podía soportar.
Cuando se estaba por dar media vuelta la puerta se abrió a su espalda de un tirón.
— Si es él -gritó su padrino sobre su hombro— ¿Que va mal? —le preguntó preocupado— Moony dice que hueles triste.
Harry lo miró un poco intimidado, siempre se le olvidaba ese pequeño detalle peludo de su tío.
— Me pelee con mis amigos.—Dijo sintiéndose un poco torpe.
— Oh, ¿Quieres contarme?
Compuso una mueca un poco extraña, no estaba para nada seguro de que era lo que quería yendo a buscarlos, pero su papá le había dicho que no tenía que dudarlo, mientras él no estuviera Sirius era la mejor opción, sabía que le iba a dar el mismo consejo que él pudiera ofrecerle.
— Ya veo, vamos a dar una vuelta, de cualquier modo necesito mas leña. —desapareció unos segundos de la puerta y volvió a salir con su chaqueta de cuero— ¿Tu no estas un poco desabrigado? —Masculló soplando aire caliente contra sus manos.
— ¿Eh? No, no tengo frío.
— Oh, hermosa juventud. —rio— Bien vamos, dime ¿que paso?
Mientras se alentaban más en el bosque Harry le contó cómo llevaban semanas enteras metiéndose con él por andar siempre acompañado de Draco, como se reían a sus espaldas e incluso en su cara. La cantidad de burlas que escuchaba, y como se habían atrevido a decorar su camarote.
— Mira, no quiero sonar desinteresado, pero si les diste su merecido, ¿qué te preocupa tanto?
Harry corrió la vista. No tenía ni idea.
— Sabes, a tu papá le hacíamos lo mismo. Digo, él tenía una fijación con Evans, y él vivía de perro faldero de ella, tu tienes una ventaja, mi sobrino si se fija en ti.
— ¿Le llenaban el cuarto de sus imágenes y un montón de corazones? -pregunto refunfuñando resentido. No estaba para nada acostumbrado a que se burlaran de él.
— Bueno... No, pero solo porque yo dormía ahí y no me interesaba hacerlo con una foto de Evans en mi mesa de luz —soltó una carcajada— aparte, tu padre me habría matado de solo verme cerca de una foto suya. Pero, una vez, preparé Amortentia, y le llene todas sus cosas con la poción.
— ¿Y qué hizo? —dijo sorprendido
— Dirás que no hizo. —volvió a sonreír con cierta nostalgia— como tú me dió mi merecido, pero eso no logró persuadirme y cada vez que tuve oportunidad lo molestaba. ¿Sabes la cantidad de horas que me reí a su costa cuando salió siendo un alce? —Harry río de solo pensarlo y por los ojos de su padrino no le quedaban dudas, mucho— Creo que me tomo un año poder verlo y no partirme de la risa. Pero Harry, él nunca dejó de intentar conquistar a Evans, era determinado como la mierda.
— Si bueno, pero no es lo mismo...
— Que yo entienda amor es amor, da igual la circunstancias.
— ¡Es que no estoy enamorado! —estalló
— Mmm... —Su padrino lo estudió atentamente unos instantes— Ya, ahora lo entiendo. Muy bien, dime pues, ¿qué problema tienes con estarlo? Porque me disculpas, pero yo también vi tu cara de embobado cuando mi sobrino se acercó a ti en el comedor...
— No... No es... Mira, no tengo ningún problema con estarlo, pero no lo estoy. Solo me gusta. Recién lo conozco, uno no se enamora así como así.
— James se enamoró así como así.—Le dijo dejándolo mudo.
— ¿Que?
— Si, cuando conoció a Evans solo le bastó verla unos pocos segundos y me acuerdo que esa noche cuando estábamos todos en la mesa de Gryffindor se me acercó y me dijo, señalándola, que esa de ahí iba a ser suya. —Sirius clavó sus ojos grises en él— ¿Porque tú no podrías?
— Yo... No sé. —enterró las cara en las manos y su padrino lo guió hasta donde estaban los troncos más grandes.
Se dejó tirar hasta sentarse y sintió su delgado brazo apoyándose en sus hombros.
— Harry, no tiene nada de malo estar enamorado. Merlín, tienes catorce años, deberías estar loco de felicidad.
— No quiero —murmuró contra el pecho de su padrino.
— No veo qué tiene de malo, yo empecé a salir con Remus cuando era un año más grande y miramos, nada de qué arrepentirse.
— ¿No te da miedo? —susurró alzando la mirada.
Su padrino le sonrió y le revolvió el pelo tal como su papá le hacía siempre.
— Bueno Harry, ¿tu que crees? Claro que da miedo. Acojona hijo, es algo importante, porque ahí está la persona que si haces las cosas bien, va a estar a tu lado para siempre. Y tu tienes que hacerlo bien, si das un paso en falso, o si tiras mucho de la cuerda y se rompe... Asique, saber que puedes joder tu oportunidad de ser feliz si es atemorizante.
— ¿ A tí te pasó con el tío Rem?
— ¿Cagarla? -preguntó inclinando la cabeza
— No, enamorarte a primera vista.
— Lo mio con Moony fue diferente. Verás, primero debo aclarar que creo que el amor puede producirse de muchas formas, así como creo que debemos partir de la base más simple, tienes que estar listo para dejar que eso te llegue. Cuando conocí a Moony, estaba... digamos perdido ¿me entiendes? —Harry asintió muy atento. Sirius sonrió de costado y empezó a contemplar el bosque— Yo tenía muchas y muy variadas cosas en mente en ese momento y para nada estaba listo para pensar en alguien que no fuera yo. Pero, era uno de mis mejores amigos. Cuando llegamos a nuestro quinto año... —Harry vio como una sonrisa se posaba en sus labios y se dejó abrazar más relajado, parte de su temor desaparecía— Yo iba caminando con Jaime por el andén, pavoneandonos como los dos gilipollas que siempre fuimos, y él de repente me dice: ey, ese es Lunático. Cuando yo fijé la vista casi me caigo al piso. Fue una suerte que tu padre estuviera allí. Cuando lo vi de frente no se, algo se removió. Se veía tan distinto. Mucho más grande, había ganado sus buenos centímetros ese verano y... No sé Harry, era Moony. Mi Moony. Cuando sus ojos miel se clavaron en mí recordé lo que me dijo tu papá en esa mesa. Entendí que era encontrar al correcto.
— Pero papá me contó que tu y Remus no empezaron a salir hasta el sexto año.
— Dejemoslo en que los primeros cuatro años de colegio fui un idiota y traían a reputación muy poco aconsejable, bueno depende que pretendes, —aclaró mirándolo con picardía— pero la mía solo alejaba a Moony y tuve que romper mi culo para lograr que el cabrón me creyera.
— Pero lo hizo —sentenció divertido.
— Lo único que hice bien, aparte de no entrar en Slytherin. —Corroboró convencido.
— ¿Que voy a hacer? —Un suspiro pesado salió de su boca.
— Mira, estas pensando esto más de la cuenta Harry. Tu haz lo que te haga feliz. —Lo miró divertido- Y yo creo que mi sobrino lo logra.
— Si lo hace —concedió.
— Bueno, no hay nada que pensar. ¿Se burlan de ti? Ríete, creeme, la vida le dio a tu papá el placer de ver como me arrastre un año entero por Rem. Y te lo digo, lo disfrutó.
Los dos guardaron silencio por una rato largo. Harry ya no se sentía tan devastado. Saber que querer a alguien de la forma en que estaba sintiendo, no era el fin del mundo lo aliviaba.
— ¿ No te da miedo perderte? —Susurró pasando a lo segundo que más temía.
— Cambias, no te pierdes. Pero de nuevo, no puedes evitarlo, amar a alguien logra que dejes de lado tu narcisista de considerarte a ti una prioridad y es la otra persona la que tiene las riendas de tu vida. Pero tu piensa así, tu tienes las de su vida. ¿Lo lastimarias? ¿Quieres causarle dolor?
— No jamás—respondió ofendido.
— Mientras notes que él opina igual van a estar bien.
Con una sonrisa en el rostro dejó que su tío le invitara a cenar. Hablando con Remus y él, se enteró de una buena cantidad de bromas y pullas que le hacían en sus tiempos de colegio y se dió cuenta que había exagerado, si su papá podía con aquello y no se derrumbaba él no era menos. Cuando llegó a su camarote esquivó hábilmente a Karkarov que parecía estar deseando romperle las manos por atreverse a meterse con Viktor.
Abrió despacio e inspiró despacio. Ya no se olía lo que fuera que echaron y cuando cerró la puerta vió la silueta de su mejor amigo tendido en su cama.
— Incendio —murmuró y la antorcha de su cuarto se prendió desparramando su luz anaranjada sobre los dos.
— Me alegra saber que volviste —comentó despacio y con cuidado su mejor amigo sentándose a los pies de la cama— Sacamos todo —agregó viéndolo directamente a la cara.
— Me alegro —masculló algo incomodo.
— Mira, se que llevamos unos cuantos días molestandote pero...
— No hace falta Viktor —lo cortó antes de que llegara a disculparse— Dejemoslo así. Yo exagere.
Viktor se quedó sentado meditando un rato sus palabras.
— No quiero que dejes de salir con Draco, Harry. Prometo que no vamos a meternos más...
— No te preocupes amigo —dijo exhalando un suspiro y yendo a sentarse con él— Estaba... un poco preocupado por otras cosas. Ahora ya no —dijo con más aplomo.
— Te gusta de verdad ¿no? —le preguntó en un susurro cómplice.
— Así parece —se dejó caer de espaldas en su cama y el colchón se hundió cuando Viktor lo imitó.
— Que suerte tienes —suspiró pesadamente— Me encantaría poder encontrar a la indicada ya.
Harry sabía que gran parte de sus días fuera de Durmstrang Viktor los pasaba solo. Cuando no lo sacaban del colegio por una copa, o un torneo, se veía obligado a entrenar tan duramente que tuvo que dejarle el puesto de buscador a Harry. Todos sus compañeros sabían que eso lo hacía miserable, pero no había mucho que pudieran hacer. Harry triplicaba sus esfuerzos y jugaba tan bien como podía para que Viktor no sintiera que su equipo estaría mejor si pudiera jugar, Harry conservaba el invicto, nunca se le escapo una snitch, pero eso no terminaba de hacerlo feliz.
— ¿Y esta Hermione?
— No creo que pase, se la pasa mirando a un colorado que va en su curso... —giró su cabeza mirándolo con una sonrisa— Chica lista, pero creo que es el estilo de mujer que me gusta.
— Bueno Campeón, ya sabemos que buscar cuando volvamos a Bulgaria.
— Correcto. Bien Potter, me voy —se levantó de un solo movimiento y le extendió la mano para pararlo. Haciendo unos pucheros molestos lo siguió
— Te veo mañana —lo saludó Harry.
— Correcto, tenemos un baile para el que prepararnos.
— Exacto.
Harry vio como su amigo se alejaba en dirección a su camarote y se recargó contra la puerta. Mañana tenía una gran noche.
