Ya era casi de noche cuando Rolf finalizó su vigésima quinta anécdota sobre sus ventajas como alfa en la escuela.
Kevin se había sentado en la banca a su lado, y del otro solo estaban los restos de la manzana que le había llevado y el vaso volcado. Pese a que había pasado un buen tiempo desde que le había preguntado, no estaba para nada cansado.
Saber sobre Alfas lo despertaba, aunque no de la manera que él quería.
"Y así fue como defendí los pastelitos de mi Nana de un hambriento beta." Finalizó orgulloso, sacando pecho.
Kevin rodó los ojos pero cuando vio que Rolf lo miraba de lado cambió abruptamente la expresión.
"E-eso fue increíble, Rolf." Halagó, levantándose rápido "Gracias por cont..."
"¿A dónde crees que vas?" Gruñó el contrario mientras tomaba su camiseta y jalaba de ella, obligándolo a sentarse otra vez "Rolf aún no te contó como despertó."
Kevin se palmeó el rostro, exasperado.
"Eso era lo que quería saber desde el principio..." Masculló rabioso contra su mano.
"¿Y Rolf como va a saberlo? ¡No es adivino!"
Pero Kevin no respondió y se dignó a escuchar. Tampoco es como si pudiera contradecirlo.
Era un Beta.
Estaba solo, ¿dónde estaba su Nana? Todos los de la familia se habían ido a algún lugar, pero él no sabía dónde. Lo habían dejado atrás una vez más. Se tocó su gorra y la bajó un poco, como siempre hacía cuando estaba nervioso. Era uno de sus tantos tics.
Oyó un vidrio rompiéndose detrás suyo y un estruendo como de alguien pesado cayendo.
Y un grito de mujer lo envolvió.
"¡Nana!" Gritó, dándose la vuelta para echar a correr directo a su casa.
Estaba tan absorto en rescatarla que no notó hasta llegar a su destino que estaba descalzo y se había herido los pies al pisar piedras y ramitas en el camino. La sangre le daba impresión desde que era un niño, pero esa tarde al verla iluminada por los rayos anaranjados del Sol le causó un latido casi ensordecedor en cada vena de su cuerpo.
Badum, badum, badum.
Su cuerpo se quedó quieto un milisegundo. Un eco pareció invadir su cabeza. Todo se volvió blanco antes de teñirse de rojo. Sintió un dolor punzante en su boca, como si algo quisiera salir.
"¡Noo! ¡Déjame! ¡Déjame ir!"
Luego de ese grito solo fue capaz de oír como su ropa se rasgaba y un gruñido que hirvió desde su garganta.
"¡Aahh!" Kevin se sentó en la cama, tocándose el corazón. Respiraba agitado, sudaba y tenía sus ojos desorbitados.
Enseguida se llevó las manos al rostro, queriendo confirmar que no había nada raro allí. Cuando se dio cuenta de que no había nada de pelo en su cara, se levantó el pijama y observó su torso. No, no había nada allí tampoco.
Contuvo la respiración por un instante antes de soltar todo el aire.
'Cálmate Kevin, cálmate' se dijo por dentro, volviendo a respirar normal para calmar a su agitado corazón.
Había soñado. No, había tenido una pesadilla. Y con el despertar de Rolf. Se había visto a sí mismo en la misma situación que él, aunque sabía que su pesadilla no se acercaría para nada a lo que realmente había sentido su amigo ese horrible día.
En su cabeza se tejía una telaraña de inseguridades que terminó atrapándolo como mosca y sucumbió con él en el momento en que tomó su almohada y la lanzó contra la pared, enfurecido.
Miró rabioso como ésta cayó el suelo y luego sus ojos afilados se humedecieron levemente. Perdió las energías y se dejó caer en la cama, cobijándose bajo las sábanas.
Se había aterrado por una simple pesadilla. Jamás podría despertar como Alfa con esa cobardía.
Solo cayó una lágrima. Luego se durmió.
El profesor estaba explicando un tema muy importante para el próximo examen y Ed había tenido la brillante idea de sentarse a su lado. Ya era la décima vez que Doble D apretaba su lapicera para no gritar en plena clase ante sus toquecitos suaves.
"Oye, pss." Susurró Ed, causando que el trazo de Edd en el papel se volviera irregular por los nervios. "Doble D, pss."
'Ignoralo, Eddward. Ignoralo' Pensó, tragándose los impulsos.
"Doble Deeee" Murmuró otra vez, ya empujándolo un poco más fuerte, pero no lo suficiente como para llamar la atención de los demás.
'Ya se cansará, solo déjalo así' Volvió a decirse. Para colmo podía oír la risilla contenida de Eddy detrás de él. El maldito estaba siendo testigo de todo y no hacia nada. Es más, no le sorprendería saber que Eddy lo hubiera mandado a molestarlo.
"¿Cuándo comes fruta tu olor a menta se vuelve tutti fruti?"
"¡Ayyyyy!" Exclamó, poniéndose de pie frente a todos y mirando molesto a Ed "¡Ya cállate!"
"Joven Eddward." Oyó a su espalda y cuando volteó vio al profesor con una orden de detención en la mano.
"Oh, por fav... nh... agh!..." Masculló, conteniéndose y yendo con él para tomar la hoja. Después salió del aula casi dando un portazo. Casi.
Kevin todavía rabiaba un poco por ser de nuevo el guardián de pasillos, pero no podía negarse. Necesitaba esos puntos extra.
Pero se aburría como nunca. Y no era bueno dejarlo solo cuando algo le daba tantas vueltas en la cabeza como el tema de su especie.
Seguía recordando la pesadilla que había tenido la noche anterior. Quizás había sido culpa de Rolf por darle tantos detalles, sobre todo considerando que casi no se acordaba de nada. Al menos no en su cerebro, pero sí en sus sentidos.
'Rolf sentía como en su boca se deshacía la carne que arrancaba de a trozos grandes como una vaca'
Recordarlo decir eso casi lo hace vomitar.
"Agh, maldición, si no fuera porque- agh..." Doble D se dirigía a la sala de castigos aún refunfuñando por lo que había pasado. Ya no le afectaba tanto recibir uno de esos, después de todo durante el transcurso de los años ya había quedado involucrado con sus amigos en otros incidentes y ya iba conociendo bien cada centímetro del salón. Lo único que sí le molestaba era desaprobar un examen a causa de no haber podido llegar a apuntar todo.
Kevin y él estaban tan absortos en sus propias cosas que no se vieron y chocaron el uno contra el otro, pero en el proceso Doble D metió accidentalmente una de sus piernas entre las de Kevin y éste con el tambaleo se tropezó con ella, provocando que diera un giro. Por instinto quiso sostenerse de algo y lo primero que encontró fueron los brazos delgados de Edd -que no eran un buen soporte para nada-, por lo que si Doble D hubiera tenido una oportunidad para quedarse de pie, ésta ya se había ido al diablo. Kevin lo arrastró al suelo con él.
La espalda del beta chocó fuertemente contra el suelo y luego sintió como el contrario le caía encima. Quedaron en una posición muy comprometedora, sobre todo de la cintura para abajo.
Pero ambos estaban más preocupados por su rostro.
Habían quedado a escasos centímetros de unir sus labios, pero por suerte sólo se estaban rozando las narices. Ambas miradas, celeste y verde, se mantenían fijas la una sobre la otra, pero no expresaban nada más que sorpresa.
"O-oh, K-Kevin, m-mis discul..." Doble D empezó a disculparse, nervioso y sonrojado, pero sobre todo asustado. No quería que el otro lo matara por haberlo hecho tropezar y haberlo golpeado... y casi besado.
"Solo salte de encima." Dijo Kevin, aparentando estar tranquilo, pero en realidad estaba intentando hundirse en el suelo para no rozar más de lo debido con Edd.
Doble D asintió despacio a su pedido e iba a poner sus brazos a cada lado de la cabeza de Kevin para incorporarse, y lo estaba logrando cuando el estruendo del timbre lo sobresaltó. Sus manos se resbalaron, su cuerpo volvió a apegarse al de Kevin y su boca se encontró con la ajena.
Oh, maldición.
Sep, sé que eso fue bien cliché pero yo fui feliz al escribirlo (?)
Asdasdasd ya el próximo será hasta donde tengo, y no he seguido el fanfic x'D pero ya lo haré... espero (?) -debe preparar un examen final- ;;
De todas formas gracias a quienes me leen!
Besos
