TODOS LOS PERSONAJES SON DE JK. ROWLING, YO SOLO CREO LA BASE DE LA HISTORIA Y LA MODIFICO.

Capítulo 4. Como huir del destino.

- ¡Despierta, Granger! ¡Despierta, maldita sea!

Vociferó Draco a la vez que tiraba de su gabardina negra, la cual Hermione agarraba con fuerza. Estaba muerta de frío.

- ¡Joder Granger, tenemos que irnos! ¡Están aquí!

Hermione abrió los ojos con fuerza al escuchar eso último. ¿Quién estaba en esa casa? ¿Los mortífagos? Fue lo primero que se le pasó por la cabeza a la castaña. Pero si así fuese, Draco no tendría porque alterarse...

- ¡Coño Granger, que te levantes de una vez!

Esta vez si arrancó la gabardina de sus manos y dejó a Hermione con una expresión de completo terror en los labios. Se miró automáticamente, antes estaba semidesnuda, pero esta vez tenía la camiseta que anteriormente vestía puesta y limpia... sin un rastro de sangre. Soltó un profundo suspiro, pero este se quedó a la mitad cuando sintió la fría mano del rubio agarrarla por los hombros y elevarla como si de una muñeca de trapo se tratase. La miró con frialdad, una mueca en los labios y dijo:

- ¿Qué pasa, estás sorda?

A Hermione le costó horrores no poner una mueca de dolor cuando hizo que se enderezase con tanta brusquedad, aún le dolía el costado derecho, seguía vendada. Desvió la mirada y dijo con voz ronca, nerviosa:

- ¿Quién está aquí, Malfoy? ¿Van a matarnos?

Malfoy la miró con los ojos entrecerrados, y cuando creyó que iba a responderle un "Solo a ti." Este sonrió de medio lado.

- En todo caso los mataremos nosotros a ellos.

Hermione frunció el ceño, no comprendía nada. De pronto Malfoy dejo de agarrárla por los hombros, con brusquedad, como si le hubiese dado calambre su contacto... no era así. Solo era repugnancia. Aunque la castaña se fijó y buscó la mueca de desagrado en sus labios, esta vez no halló ninguna. No dijo nada.

- Llevan tres malditas semanas de vacaciones y tienen que venir ahora... serán inoportunos...

Gruñó el rubio mientras sacaba la varita. Cuando lo hizo, la agitó con extrema elegancia y sutilidad e hizo que todo se pusiese en orden. Nada de sillas en mitad del pasillo, la persiana completamente bajada y ni un rastro de sangre...

- ¿De quién estás hablan...? -Hermione se calló. Ató cabos de golpe y miró al rubio con cara de enfado- ¡Dime que no estabas de ocupa en una casa muggle!

Malfoy la miró de reojo, nada avergonzado, al contrario. Sonrió de medio lado y dijo.

- Está bien, no. -Dijo con excesiva burla-

Hermione por supuesto no le creyó. Intentó colocarse los brazos sobre las caderas, en jarras, pero el dolor volvió a su costado derecho. Esta vez no logró disimular el gesto de dolor. De pronto se escuchó un ruido. Alguien subía por las escaleras arrastrando una maleta mientras conversaba animadamente con otra persona, a gritos.

- ¡No Lois, luego tengo que sacar a Mickey! ¡Sí, sí, al parque de atrás! Que no... ¡Que no iré al bar, te lo prometo!

Draco se preparó, agarró de la muñeca a Hermione y la colocó detrás de él. Cuando comenzó a verse la persona que subía por las escaleras, Draco alzó la varita.

- ¡Ni una copa, te lo juro! ¿Comprar donuts? ¿Y qué hago con Mick...? ¿¡QUIÉN ERES TÚ!?

Gritó asustado un chico con el pelo color azabache, unas gafas cuadradas y ojos claros.

- ¡Inmovilus!

Gritó Draco de inmediato. Hermione se sorprendió de que el rubio no hubiese lanzado un Crucciatus ni nada por el estilo. Sonrió para sus adentros.

- ¡Corre, joder!

Hermione por fin reaccionó cuando Malfoy tiró de ella con brusquedad, creyó quedarse con el brazo colgando en ese instante. Corrió bajando por las escaleras, pero cuando éstas acabaron, se intentó soltar de las garras de Draco y dijo apuntando al chico muggle que se mantenía inmóvil alfinal de la escalera:

- ¡Obliviate!

Este hechizo le dio de golpe, haciendo que reaccionase de una vez. Hermione se apresuró y empujó un poco a Draco para que saliesen de la casa. No había nadie. Solo un coche con el maletero abierto, la mujer estaría en la casa, no les había visto. Cuando por fin comenzaron a andar por la calle, Draco miró un par de veces hacia atrás para comprobar que no les seguían. Con la cabeza alta, y un gesto de superioridad en los labios se dirigió a Hermione:

- ¿Viste la cara que puso ese muggle? Debí haberle hecho una foto... -Sonrió con malicia. Hermione lo miró con los ojos entrecerrados.

- Eres... eres... ¿Cómo se te ocurrió la fantástica idea de ir ahí?

- Te he salvado la vida. -Contestó Draco con voz burlona, como de costumbre- Ya tendrás algo interesante que contarle a tus nietos; El guapísimo y maravilloso Draco Malfoy, sangre limpia, me salvó la vida cuando a un par de idiotas muggles se le ocurrió la fantástica idea de clavar cristales en la pared y dejarlos como trampa para un ratón.

Hermione bufó, pero no dijo nada. Eso complació a Draco, que sonrió con picardía. Pero a la castaña no se le había pasado por alto algo...

- ¿Me vas a decir ya porqué estás aquí? Además de llevar varias semanas... por que dijiste en la casa, de que llevaban de vacaciones tres semanas...

- ¿Me vas a llevar al maldito "montel"?

- Motel.

- Lo que demonios sea.

- Solo si me lo cuentas... y de verdad.

- Venga Granger, se que te encanta pasar tiempo conmigo... pero tengo prisa, ¿sabes?

Hermione rodó los ojos, y se puso delante de él para guiarle el camino. Dispuesta a saber porqué Draco Malfoy estaba en el mundo muggle.