DISCLAIMER: Obviamente Jeff no es mío, sólo le pertenece a su creador orginal que no sé como se llama pero lo idolatro, las frases o canciones que incluya tampoco me pertenecen, pero fuera de eso los personajes (algunos) y la historia sí son completamente míos :3 y por cierto, le agradecería mucho a aquel que llegara ver esta historia en otro lugar que no sea wattpad o fanfiction sin mencionar o dar créditos a la autora (osease yo) y me informara lo más pronto posible!
Una mente con miedo
es aquella que se debate entre la locura y la cordura.
-Anónimo-
Capítulo 3
Miedo
Miedo: El miedo o temor es una emoción caracterizada por una intensa sensación, habitualmente desagradable, provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, lo que incluye al ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo está relacionado con la ansiedad.
Suspiró, siendo capaz de ver su propio aliento, se decidió a entrar al bar con aire cansado, se sentó en la barra y procedió a colocarse un cigarrillo entre los labios, buscó entre sus bolsillos un encendedor y cuando al fin pudo encontrarlo se decidió a encenderlo; mas la acción se vio interrumpida ya que alguien lo tomó con fuerza del gorro de su sudadera para arrastrarlo fuera del lugar.
Nina había llegado desde hacía diez minutos, sentada en un rincón releía una y otra vez la noticia en aquel papel que yacía entre sus manos, atónita y sorprendida y preguntándose por qué mierda él no aparecía de una vez por todas, ya que las miradas clavadas en su persona la hacían sentir más que incómoda.
Fue entonces cuando lo vio aparecer, se sentó en la barra y sacó un cigarrillo, actuó de inmediato y lo sacó tan rápido como pudo, caminando o mejor dicho casi corriendo con él refunfuñando y retorciéndose, llamando la mirada de más de un espectador en el camino. Avanzaba rápidamente, ignorando las protestas de Jeff de manera olímpica.
Por fin lo soltó cuando la gente se fue quedando atrás, dejando las calles vacías, con el viento nocturno soplando alrededor .
—¿QUÉ MIERDA TE SUCEDE? ¡CARAJO NINA! ¿CUÁL ES TU PUTO PROBLEMA?— bramó mientras se acomodaba la ropa.
Ella no hizo nada más que tirarle el periódico justo en la cara cruzándose de brazos.
—¿Y esto qué?— preguntó notablemente molesto.
—Sólo léelo, idiota.
"Enferma Mental Escapa De Hospital Psiquiátrico"
Leyó el —a su parecer— insultante encabezado en la portada del periódico, seguido de una imagen en blanco y negro de su novia, quien sonreía ampliamente de manera tan psicótica como siempre.
—¿Qué carajo significa esto?
—Significa que al parecer tu chica se las ingenió para salir de ese lugar, impresionante ¿No crees?, por ahí dice que mató al doctor y dos enfermeras, además de a uno de los guardias de seguridad, debes estar orgulloso.
Y mientras Nina seguía parloteando sobre los detalles sin importancia del asunto él se quedó mirándola estupefacto, con una cara que demostraba a la perfección que tan sorprendido estaba, seguramente, debía estar soñando.
—¿Y? ¿Qué estas esperando? Ve a buscarla, probablemente está haciendo lo mismo, no deberías hacerla esperar.
Fue sólo cuestión de segundos para que él se marchara de ahí rápidamente después de ella haber finalizado la oración.
—¡AL MENOS PUDISTE HABER DICHO GRACIAS!— le gritó a la nada cuando ya se encontraba completamente sola —Tsk…idiota— sonrió.
Pero no, no vayan a malinterpretarla, no estaba feliz por él, de ninguna manera, se encontraba feliz por ella; y por el hecho de que ya no tendría que estar yendo cada noche a sacarlo a patadas y empujones del bar como lo haría una madre sobreprotectora con su hijo de dieciséis años.
Y aunque Nina no quisiera admitirlo, sabía que era mejor ver a aquel que era su ídolo e inspiración como un baboso enamorado —lo cual la hacía querer vomitar lo que sea que ingiriera, incluso cuando se encontraba en la misma situación— que como un lamentable chico ahogando sus penas en alcohol; y tampoco era como si Chris le agradara tanto como para considerarla su mejor amiga, pero hasta ella era capaz de notar como esa singular chica lograba causarle a Jeff un efecto para nada usual en él, dejando su orgullo y reputación como asesino por los suelos, lo cual, le causaba mucha gracia.
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Mientras se mantenía a sí misma abrazada, sentada en un rincón de aquel pasillo, vistiendo las mismas ropas y observando el espectáculo tan grotesco que ella misma se había encargado de montar y dirigir, armando su propia escenografía con los órganos y partes de la pareja derramados por todos lados, temblaba levemente y la herida en su hombro aún le dolía bastante.
Rememoraba lo vivido anteriormente y aún se lo creía imposible, seguía creyendo que sólo eran trucos hechos por su mente para confundirla todavía más.
FLASHBACK
Comenzó a reír levemente, al principio sonaban más como sollozos hasta que las carcajadas histéricas se hicieron presentes, tornando la situación ridícula.
—Ya entiendo— comenzó ella a decir una vez que la risa fue menguando —Estoy muerta, seguramente…sí…eso debe ser…debo estar muerta, porque tú estas en el cementerio y seguro ahora yo soy un fantasma…sí…eso…eso es…
Tom se encontraba sumamente extrañado y confundido por su reacción, hasta que recordó su estado y no pudo evitar comprenderla.
—Chris— la llamó.
—¡CÁLLATE!— gritó de repente, con los ojos abiertos como platos, con la locura y el miedo brillando en ellos —Sólo…Sólo cállate…déjame sola…todos…déjenme sola, no necesito esto…sólo eres otro fantasma.
Después de aquellas palabras salió corriendo de la habitación, tratando de encontrar la puerta que la llevara fuera del apartamento, pero el mareo volvió a hacerse presente y tantas puertas a su alrededor la hacían sentirse como si fuera Alicia después de caer en la madriguera del conejo para encontrarse rodeada de puertas y una llave que no habría ninguna, excepto la más pequeña, por donde le sería imposible pasar.
Comenzó a sentir como el ahogo se hacía presente, era como si alguien presionara una almohada contra su cara, seguido de dolor en el pecho debido a la tensión en su cuerpo, provocándole más terror, estaba sufriendo un ataque de ansiedad y empezó a sentir como su corazón se aceleraba, incluso creyó poder escuchar sus propios latidos desenfrenados dentro de su cabeza.
Tom no podía hacer nada, nada más que mirar como la chica era presa del pánico, quería calmarla, hacer que se relajara, quería abrazarla y tranquilizarla con sus palabras, pero se limitó a observar temiendo empeorar la situación si se acercaba o hacía cualquier mínimo movimiento.
Se obligó a sí misma a respirar hondo para calmarse, lenta y profundamente hasta que el nudo en su garganta y la tensión desaparecieron.
Cuando el chico quiso reaccionar ella se marchó rápidamente sin titubear ni mirar atrás, queriendo alejarse lo más pronto posible de él, de un fantasma, el cual estaba más vivo que nunca.
FIN FLASHBACK
Sus ansias por calmar aquel sentimiento creciendo en su interior la condujeron hasta ese hogar, eligiendo de entre todas las casas en el vecindario esa en particular, la sed que surgía en las profundidades de su ser no la dejaba razonar, —lo cual era irónico ya que en su condición razonar no era algo que fuera capaz de llevar acabo— siendo pues la causante de la tragedia ocasionada, dejándose llevar por sus impulsos entró discretamente en la vivienda y calmó sus deseos masacrando a ambos individuos, quienes fueron inhábiles de emitir cualquier sonido.
Una vez terminada la acción y pudiendo volver en si misma otro sentimiento más apareció en su interior, devorándola, carcomiéndola, horror y remordimiento era lo que experimentaba al contemplarlo todo, cuando la sed y el deseo de sentir de nuevo la sangre caliente manchar su piel y ver los rostros agonizantes desapareció todo lo que restaba era sólo un pensamiento.
"¿Qué he hecho?"
Se alejó lo más que pudo de los dos cadáveres yaciendo en el suelo, encogiéndose en un rincón, sintiéndose como si de nuevo volviera a estar dentro de su celda en el hospital, sola y asustada.
De pronto su atención se desvió de los cuerpos mutilados para dirigirse hacia alguien más, parada a escasos metros se encontraba esa chica igual a ella, mismos ojos, mismo cabello, mismo rostro.
—No hay razón para sentirse mal Chris, no hay razón para sentir nada más que satisfacción— el que incluso su voz sonará igual la hacía estremecerse.
—Tú…¿Quién eres?...¿Por qué no me dejas tranquila?
Su doble desapareció dentro de una de las habitaciones sin contestar a sus preguntas, tomando la decisión de seguirla se levantó y prosiguió a hacer lo mismo, "RIP" leyó la inscripción en aquella puerta blanca, había enredaderas pintadas en ella y una que otra grieta, como si el cuarto fuera una verdadera tumba.
Y en efecto, al entrar en él, éste tenía el olor característico de la muerte, observó la habitación, realmente no había nada que fuera lo suficiente especial o extraordinario en ella, era sólo normal, sencilla, exceptuando la gran cantidad de fotos de una chica por todas partes, la curiosidad comenzó a invadirla y no pudo evitar querer registrar el cuarto. Finalmente halló una carta dentro de un cajón, el papel era amarillento, estaba algo arrugado y tenía manchas de tinta, aquélla vieja carta la cual tenía por título tres palabras que en algún momento fueron dolorosas para alguien más, "Nota de suicidio".
—Les hicimos un favor al menos.
Al levantar la mirada del papel se encontró consigo misma en el espejo del tocador, su reflejo sonreía ampliamente aunque ella no tenía la misma expresión.
—¿Por qué me haces esto?...¡¿Por qué?! ¡¿Quién eres?!— gritó exasperada.
Su doble sonrió de manera burlesca, mientras ella sólo podía contemplar furiosa como seguía sin contestar a su gran interrogante ¿Quién era ese extraño ser igual a ella? ¿Qué era esa sensación de querer lastimar y luego sentirse mal consigo misma? ¿Por qué era ese "clon" quien lo provocaba?
—¿Aún no lo ves?— habló por fin —Yo soy tú.
Contestó finalmente, frunció el seño, la respuesta no le había agradado.
—Tú no puedes ser yo…
—Oh créeme que lo soy— en cuestión de segundos se encontró detrás de ella, ahora ambas reflejadas en el espejo.
—¿Cómo puedes ser yo? Eso no tiene sentido.
—¿Desde cuándo algo en ti tiene sentido?— contraatacó —Tu mente no es nada más que caos, no sabes nada sobre ti…eres como un alma en pena sin rumbo, estas condenada.
—Cállate— respondió sintiendo una leve punzada en su cabeza.
—Déjame guiarte…déjame demostrarte quién eres en verdad, quienes somos en realidad ¿O es que acaso no disfrutas verlos extinguirse?— su sonrisa era cada vez más grande, como si creciera con cada segundo que pasaba.
Cerró las manos en puños y las apretó a tal grado que sus nudillos se tornaron blancos, la impotencia crecía y de nuevo se hacía presente la necesidad de algún grito lleno de dolor y súplica
—No voy a lastimar a nadie— dijo Chris más para si misma, sabiendo que era sólo un truco más por parte de la otra por desestabilizarla.
—¿Segura?
Entonces las sombras volvían una vez más, envolviendo el cuarto en tonos diferentes de rojo, manchas por todas partes y las voces gritaban de nuevo.
—No lastimaré a nadie— volvió a repetir temblando.
Unas grandes manos la envolvieron, sus largas y afiladas garras comenzaban a arañar su piel, el olor de su propia sangre le embriagaba, anhelando tomar lo que sea que encontrarse que pudiera desgarrar fácilmente para obtener más de aquel aroma, un instinto meramente vampírico pero tranquilizador, como su propia anestesia.
—No…No…— susurraba presa de la angustia por que volviera a ser incapaz de controlarse.
Era como un animal siguiendo sus instintos, una bestia incontrolable, pero mientras más se negaba, su mente continuaba maquinando escenarios que lo único que hacían era presionarla hasta que lo hiciera, y temía que su poca fuerza de voluntad le llevara a cometer más desgracias.
—Sabes que quieres hacerlo.
—No…
—Hazlo.
—¡NO!
El grito que profirió bastó para que todo desapareciera, cualquier alucinación tanto visual como auditiva se esfumó rápidamente, incluyendo a ese clon suyo, se sintió aliviada, pero al mismo tiempo insegura, pues no sabía cuanto tiempo duraría su calma.
Se miró nuevamente en el espejo, definitivamente era como un fantasma, su cabello negro y encrespado enmarcaba su rostro, con aquella piel tan blanca, bajo sus ojos habían grandes y pronunciadas ojeras que le daban un aspecto cansado, las costuras en sus mejillas eran lo que quedaba de lo que alguna vez fue una gran sonrisa. Observó también las ropas que vestía, el camisón blanco manchado de sangre que solía llevar en el hospital era lo único que tenía.
Así que optó por la decisión de "tomar prestada" algo de ropa que solía poseer la chica de las fotos, después de todo, no las necesitaría más ¿no? Tomó lo que le pareció adecuado para ella, una simple camisa de hombro caído y shorts, ambas prendas eran de color negro, eligió también unas medias de redecilla que pudo combinar con unas botas Converse largas, y a pesar del frío que hacía lo único que seleccionó para cubrirse fue una simple sudadera negra, la cual resultó ser caliente.
Se introdujo en el baño de la habitación y llenó la tina para después sumergirse en ella inmediatamente, dejando que el agua caliente lavara tanto la sangre en su piel como cualquier pensamiento existente en su mente, quedándose ahí por largo rato, permitiéndose a sí misma desaparecer por un momento de su asquerosa realidad.
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Estaba frustrado, completamente enloquecido, había buscado por todas partes, todo lugar que se le pudo haber ocurrido y ni rastro de ella, estaba preocupado, notablemente preocupado, se sentía ansioso y lleno de desesperación.
Tan perturbado estaba que la única manera que pudo encontrar para calmarse fue teniendo que arrastrar a quien quiera que pasara por la calle a esas horas de la noche al callejón más cercano y apuñalarlo cuantas veces fuera necesario para volver a emprender su búsqueda.
Había estado a punto de darse por vencido, cuando inesperadamente se encontró frente a unas grandes rejas de metal, decidió entrar, quizá hacerle una pequeña visita a su hermano lo ayudaría a serenarse, cuando a lo lejos pudo ver una figura, su visión era un tanto borrosa debido a la oscuridad, así que decidió acercarse, nadie visitaba el cementerio tan tarde, y menos cuando sabían que un asesino siniestro aún se encontraba libre.
Mientras ella yacía arrodillada frente a la lápida, con el olor a tierra mojada inundando su nariz y el triste murmullo que hacían los árboles al moverse con la suave brisa de la noche sintió una extraña sensación de estar siendo observada, ignoró aquel pensamiento de inmediato, el viento sopló fuertemente, causándole un gran estremecimiento, se abrazó a sí misma y se decidió a salir del cementerio, mas la sensación de que alguien continuaba acechándola no la abandonó y pronto se hizo presente el sonido de las hojas secas crujiendo.
Aferró con fuerza el cuchillo que tomó de la casa en la que había estado y se giró rápidamente para encontrarse con quien fuera que tuviera la mala suerte de estar ahí.
Entonces algo en su mente se disparó de nuevo, un nuevo recuerdo enterrado entre sus memorias. Ahora parecía que la escena se repetía, porque se encontraba en el mismo cementerio, observando a la misma persona que aparecía en el recuerdo, un chico, quizá sólo un año mayor que ella, vistiendo una sudadera que aún en la oscuridad podía distinguir que era blanca y manchada de sangre, sus pantalones eran negros y la miraba, la miraba fijamente, sus ojos carentes de párpados, una larga y horrenda sonrisa y una piel blanca, más blanca que la suya.
Jeff miraba asombrado a quien tenía enfrente, estaba listo para atacar al individuo; cuando inesperadamente éste se giró, mirándolo con el ceño fruncido para posteriormente pasar a ser total estupefacción.
Cuando miró sus ojos estuvo seguro de que no se trataba de ningún sueño, la había encontrado, su cabello era mucho más largo de lo que podía recordar, y aún cuando seis meses hubieran sido un periodo relativamente corto —eterno para él sin lugar a dudas— no podía creer lo mucho que había cambiado.
Se acercó más, un paso, dos, tres, cuatro y ya estaba a escasos centímetros de tocarla, de sentir su piel, su calor, y por un momento dudó, creyendo que lo que tenía en frente era sólo una aparición, temeroso de que si llegaba a tocarla desaparecería de inmediato, como lo había hecho tantas veces en sus pesadillas.
Chris se mantenía igual, observándolo confundida, su cercanía le provocó sentirse nerviosa sin saber exactamente por qué, quiso decir algo, pero sus palabras, cualquiera que pudiera emitir, se quedaron atrapadas en su garganta, formando un nudo en su pecho.
El chico, de entre todas las cosas que se pudo imaginar, hizo algo que no fue ni siquiera capaz de pensar, la envolvió fuertemente en sus brazos apretándola contra su cuerpo, provocando que su cara quedara escondida en su pecho, pudiendo escuchar el latir desenfrenado de su corazón.
La abrazó tan fuerte que casi creyó podría romperla, pero temía que si la soltaba, aunque fuera por un segundo, entonces sí desaparecería, notó como el cuerpo de Chris temblaba, quizá era por el frío, así que la abrazó aún más fuerte.
Algo en ella comenzó a emerger, como una luz roja de alarma, y sin saber porque el miedo volvió a hacer acto de aparición en ella, parpadeando con un sonido de alerta.
Consiguió apartarse un poco de él y lo miró a los ojos, unos ojos de un azul intenso, y su larga sonrisa, recordaba haberla visto, pero el miedo seguía siendo más fuerte que el recuerdo.
—Chris— pronunció su nombre en un susurro.
—¿Quién eres?— obtuvo como respuesta.
Ella tenía miedo, estaba perdida y tenía miedo de si misma, de su mente, de sus sentimientos, ella tenía miedo, y lo que no sabía, era que él también ¿Acaso la había perdido ya antes de encontrarla?
AAAAAAH! POR FIN! Bueno lamento que hallan tenido que esperar TANTO TANTO TANTO TIEMPO pero el caso es que no podía escribir nada que me pareciera bueno, así que ya lo juzgarán ustedes, lamento haber tardado, pero ya saben que siempre me esfuerzo para que cada capítulo quede como una maravilla para ustedes, LOS HAMO CON TODO MI CORAZÓN, y espero perdonen cualquier falta de ortografía que se halla presentado, bye bye!
