Capítulo 4

Capítulo 4

Maldito pirata! Como diablos siempre se acaba saliendo con la suya?! Estoy harto de que siempre haga lo mismo! Siempre entorpece mis planes! -¡¡Jack Sparrow!! – se oyó por todo el barco el grito de Barbosa quien se encontraba en su camarote, el antiguo camarote de Jack, donde acababa de hacer añicos los restos de las cartas de navegación con un gran hoyo en el centro... donde se suponía estaba dibujado como llegar al elixir de la vida.

-Capitán?-dijo la cabeza de un marino con un ojo de madera y cara tiznada, asomándose al cuarto. Se trataba de Raguetti quien quería cerciorarse de que todo estuviera bien.

-Se las ha llevado! Las cartas de navegación al elixir!! Me las pagará!- le gritó Barbosa pateando los trozos de mapa ahora en el piso.- Hay un ligero cambio de rutas. Iremos a Tortuga, ese idiota seguramente querrá ir al mejor lugar para hacer lo que más nos gusta –

-Tortuga?- adivinó Pintel quien ya también se encontraba en el cuarto e intentaba unir las partes de lo que quedaba de las cartas de navegación. En la cara de Barbosa se iluminó una pequeña sonrisa y solo se le oyó murmurarse a sí mismo: "Tortuga".

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué he hecho para merecer esto?- gritó el pirata a través de la pequeña habitación mientras golpeaba el piso con sus sucias botas.- Un pirata NO baila!! Va contra el código, contra la persona, contra todo! No puedes hacerme esto!- gritaba desesperadamente como si eso fuera a cambiar las cosas.

-¿¡Podrías calmarte?!- le gritó mientras lo hacía sentarse en la orilla de la cama.- Jack, no es para tanto, es solo un baile, dos minutos de tu preciado tiempo. No va a pasar nada.

-No lo haré- dijo Jack cruzándose de brazos y mirando en dirección contraria a ella, sólo moviendo un poco los ojos para ver si ya había cambiado de opinión, pero Elizabeth estaba firme como una roca.

OoOoO

-No me lo quitaré!- volvió a gritarle Jack mientras sujetaba su sombrero a su cabeza firmemente y Elizabeth trataba de quitárselo. Ya llevaban un buen rato correteándose por eso.

-¡No puedes ir con eso! Mucho menos con esas garrapientas fachas, Jack! Qué pensarán de mi? Ahora se supone que eres tu el esposo.- le dijo dándose por vencida y cruzándose de brazos.- Tú nos metiste a ambos en esto.

-Te propondré algo, querida. Tu me haces todos los cambios que quieras...- Elizabeth comenzó a sonreír a lo que Jack subió su mano con el dedo índice apuntándola como en amenaza- pero te tendrás que comportar como la esposa del Capitán Jack Sparrow durante toda la velada.

-Bien.- pactaron el trato y Jack por fin se quitó el sombrero, poniéndoselo a Elizabeth.- Empecemos por quitarte toda esta melena de la cabeza.- Le dijo agarrándole todas sus trenzas y rastas y juntándolas en una coleta.

-¿¡Qué?! Perdóname pero estas loca!- le gritó saltando hasta el otro lado de la habitación.

-Jack! Trato es trato. Tengo derecho a hacerte todos los cambios que quiera!

-Si, pero mi cabello! –

-Sin peros! O prefieres el pelo corto?- Jack negó rápidamente con la cabeza y puso cara de perro regañado.- bien, entonces déjame hacerte una coleta, es lo mínimo que puedo hacer!- y hasta después de varios intentos fallidos, Elizabeth logró agarrar en una coleta como las que Will usaba, todo el pelo del capitán Jack Sparrow.- Bien, ahora, qué haremos con esas trenzas?- dijo agarrando las tijeras y sujetando fuertemente a Jack de las trenzas que colgaban de su barbilla para que no se moviera.

-¡¿Qué estas haciendo?! Deja mis trencitas! Eso si que no! Sería como un suicidio el dejarte hacer eso!- dijo Jack tratando de zafarse de las garras de Elizabeth mientras ella solo se reía de la reacción del hombre frente a ella.

-No puedes dejarte eso!- dijo entre risas- No es propio de mi esposo!- trató de cortarlas, pero el propietario de ellas no se dejó.- Está bien, pero déjame si quiera recortarlas un poco. De todas formas a mi me agradan.- le dijo pasando un poco las tijeras por las puntas de estas y acariciando un poco la barbilla de Jack quien no pudo evitar una pequeña sonrisa.- Ves? Si te estas quieto las cosas pueden ser más fáciles para ambos.

-En eso te equivocas querida. Si me hubiera dejado desde un principio mangonear por ti, seguramente ahorita sería una copia barata de William. Mira como tienes al pobre. Con vestimentas no aptas para su figura y con coletitas de maricón.

Flashback

Después de pelear por todo el lugar, Jack logró quitarle su espada a Will, dejándolo desarmado, por lo que tuvo que correr a una de esas ruedas mecánicas, de madera, por otra espada.

-¿Quién inventó esto?- preguntó el pirata mirando la estructura sin bajar guardia ni un momento y aventando algunas espadas que colgaban entre los dos.

-Yo,- le contestó Will ocultando sólo su cuerpo atrás del poste que lo separaba de Jack- y practico aquí. Tres horas al día.

Cambiaron posiciones y espadas y mientras seguían peleando, seguían hablando:

-Tienes que buscarte una chica amigo... o puede que la razón por la que practicas tres horas diarias es por que ya la encontraste y no haz sido capas de darle un simple beso... no eres eunuco cierto?- le dijo Jack al armero con cara de asco y echándole una rápida mirada de arriba abajo.

-Practico tres horas diarias para que cuando vea piratas, asesinarlos!

Esa había sido la primera vez que Will y Jack se habían conocido, justo después de que Jack amenazara a Elizabeth y la vida de los tres cambiara de rumbos totalmente.

Fin del flashback

-Déjate de tonterías. A mi me agrada la forma en que Will viste y peina. No se ve nada harapiento... como tú! Ahora, quítate lo que traes puesto.- le dijo apuntando el baño.- ahí quédate que ahorita regreso.

Elizabeth salió a toda prisa de su casa y fue directo a la casa de al lado. Tocó dos veces a la puerta e inmediatamente salió la Sra. Thomson quien la invitó a pasar rápidamente y unos minutos después salió Elizabeth cargando un elegante traje negro.

-Ponte esto.- le ordenó a Jack en cuanto llegó a la casa, encontrándolo en el baño como ella le había pedido.

A veces si sabe como comportarse. Ya quiero ver como se ve con ese traje. Tal vez detrás de todos esos harapos haya un fino y caballeroso Jack Sparrow.

En eso, sus pensamientos se esfumaron por completo con lo que sus ojos le mostraban. Era Jack todo arreglado.

Es ese Jack? No es posible! Parece otra persona! Lo que pocos cambios como la ropa y el pelo pueden hacer.

-Entiendo que estés sorprendida por mi cambio, Lizzie, pero si sigues mirándome así, me cambiaré de nuevo.- dio una pequeña vuelta para que terminara de verlo y fue directo al sofá por su sombrero y su gabardina y se los puso encima.- Y bien, qué opina, Señorita Swann?

-Por qué tardaste tanto?- dijo ella evadiendo la pregunta, realmente se veía muy guapo y todo un hombre como el que ella quería. Su tipo.

-Bien, es así como me querías ver?- le dijo Jack abriendo los brazos y dando otra vuelta.

-Si, de hecho si

-Entonces, de qué te sorprendes?

-De que supieras como ponerte el traje- se acordaba como Will tardaba tiempo poniéndoselo y siempre había requerido de su ayuda.

-Pues... ya ves, soy un caso especial.- dijo poniéndose su sombrero y gabarnida- Ahora te toca sorprenderme, shu shu- le dijo apresurándola a cambiarse.

OoOoO

Una hora después salió Elizabeth de su cuarto con un gran vestido color rosa pálido y el cabello recogido en un chongo. Al verla, Jack enmudeció, se paró rápidamente del sofá y se quedó boca abierto.

-No te quedes así! Di algo.- le ordenó con sutileza avanzando a el.

-Realmente te ves... No te podré volver a llamar pirata, querida. Esa ropa... te sienta muy bien.- dijo mirándola una y otra vez de pies a cabeza mientras le daba vueltas con la mano.

-Gracias- le dijo echándole una última mirada a él- Jack. Ya estoy lista.

-Que bueno, ya era hora. Al parecer la fiesta ya comenzó.- le dijo extendiéndole la mano, la cual ella tomó con delicadeza.

Caminaron a la casa de la Sra. Thomson sin cruzar otra palabra hasta llegar a la puerta de la entrada, donde se detuvieron y cuando Jack estaba a punto de tocar, Elizabeth lo detuvo.

-Espera un momento- le dijo acomodándole la camisa y quitándole el sombrero al cual Jack se negó

-No puedes entrar con eso!

-Por qué no? Está bien que esté tratando de ser tu esposo, pero por lo menos quiero conservar un poco de mi dignidad- y sin esperar a que Elizabeth le dijera algo mas, toco a la puerta y la tomó de la mano...