*Personajes propiedad de las CLAMP
-¿Estamos hablando del mismo Eriol?
-¿Cómo es que lo conoces?-preguntó Dylan aún molesto quitando todo rastro de sonrisa de su rostro.
-Nos conocimos en Japón, estudió un año conmigo cuando íbamos en primaria.- se calló el decir "por cierto, vivo en su casa" por miedo a empeorar las cosas.
-Pues no es una buena persona.
-Él no es como lo describes, es un chico algo reservado pero en absoluto es malo.
-Pues ya no es así, es una basura que no le importan los sentimientos de nadie, se cree el mejor en todo y piensa que nadie es lo suficientemente bueno para él, fuimos compañeros en secundaria y me tocó ver como se reía de los sentimientos de muchas de mis amigas, incluso corre el rumor que sale con una mujer más grande ¿dime si eso no es raro?
-Bueno… supongo que…- no sabía cómo debatir eso, a la vista de los humanos ver a un chico de 16 años saliendo con una mujer de casi 30 de seguro sería muy raro sobre todo si no sabían nada de las reencarnaciones y magia.
-No te recomiendo acercarte a él, de seguro también te lastimará.
-No lo hará, tranquilo, yo no estoy interesada en él.- la chica en realidad quería decir "ya lo hizo", "me di por vencida antes" pero no se atrevió.
-Eso espero, no me gustaría tener que romperle la cara por hacerte llorar. Dejemos al cretino en paz y pensemos en nosotros ¿quieres ir de compras conmigo? Necesito otros tenis, vamos te invitaré un helado.
-Me encantaría.- le dijo sonriendo ¿cómo decirle que no a ese chico?
-De acuerdo te veo en la entrada en 10 minutos, ahora debo volver a la práctica o el entrenador me matará.
Tomoyo regresó al salón de música tratando de poner en orden lo que acababa de ocurrir ¿desde cuándo Eriol se burlaba de los sentimientos de los demás? ¿un cretino? No podía ni pensar en él de esa forma, a pesar de que sus sentimientos no fueron correspondidos cuando eran niños el mago no había tenido la culpa, ni siquiera se había enterado.
Al entrar chocó con el peli azul, quien ya iba de salida.
-Tus cosas están allí, te veré en casa para cenar.
-Ah yo… lo siento, él es… bueno…
-Tomoyo no tienes que darme explicaciones.- la interrumpió un poco impaciente- honestamente no tengo nada contra Dylan aunque como te diste cuenta no nos llevamos muy bien, si vas a salir con él adelante, diviértete ¿ok?
-De acuerdo.-dijo un poco desilusionada de verlo marchar, había albergado la esperanza de verlo un poco molesto ¿o celoso? Se reprochó a sí misma ante tal descaro.
Esa noche cuando volvió a casa, esta vez sin ayuda de Dylan, a pesar de haberse divertido y comprado cosas que tal vez no necesitaba algo en su cabeza no dejaba de darle vueltas ¿por qué el chico había dicho esas cosas de Eriol? No estaba diciendo que su nuevo amigo fuera un mentiroso pero tampoco podía creer que el mago fuera la clase de monstruo a la que se referían, sabía que no se habían visto en muchos años pero aun así…
-Estoy en casa.- dijo entrando a la mansión con la costumbre que tenían los japoneses, al entrar vio a Spinel convertido en pantera ante la puerta y a pesar de llevarse un sobresalto logró ocultarlo con una sonrisa- Hola ¿hay alguien más en casa?
-Ruby salió un rato y el amo está encerrado en su biblioteca, no te recomiendo molestarlo.
-¿Eriol está bien?
-No es de tu incumbencia, hay comida en el horno, he cumplido con darte el recado.- la pantera dio media vuelta y se perdió en la sala.
Tomoyo cenó en soledad aquella noche dándole vueltas al tema, incluso tuvo problemas para conciliar el sueño después de recordar las palabras del guardián sobre que no conocía al verdadero Eriol ¿y si era cierto? ¿y si estaba en el lugar equivocado?
Sin poder aguantar más tiempo en esa cama se levantó y bajó a la cocina por un poco de agua, lo más sigilosa que pudo se sentó a la mesa tratando de calmar todas las preguntas que la rondaban ¿qué ganaba pensando tanto? No era como si el mago fuera a darle una explicación precisamente a ella. Una luz la hizo despertar de su ensimismamiento, era un resplandor azul que venía del pasillo, curiosa como era lo siguió y sin darse cuenta llegó precisamente a la biblioteca donde varias mariposas aleteaban alrededor de Eriol, quien al sentirse acompañado giró la cabeza.
-Lo siento ¿te desperté?
Tomoyo miró el piano ¿había estado tocando? ¿Tan distraída estaba que no había escuchado nada?
-No, baje por agua y vi el resplandor, lamento haberte interrumpido.
-¿Resplandor?
-Las mariposas.- dijo señalándolas.
-Ahh así que puedes verlas, eso me sorprende, creí que eras un ser con carencia de poder.
-No comprendo.
-No tienes por qué hacerlo, aun así es muy bajo si lo único que puedes ver son las mariposas pero creo que es mejor así.
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Ya lo has hecho.
-Yo…¿Por qué Dylan dijo eso de ti? Eso no es cierto ¿o si? Yo creeré lo que me digas.
-¿Y por qué deberías creerme a mi Tomoyo?- soltó una pequeña risa como si solo pensarlo le hiciera mucha gracia- Es porque crees conocerme de hace mucho ¿cierto? Me temo que los humanos ven lo que quieren ver sin saber que la vista es un sentido engañable.
-Eriol, no comprendo.-contestó seria
-Cuando eras niña solías ser más divertida y perspicaz Tomoyo, me desilusionas. Los humanos tienden a volverse aburridos con el tiempo.
-¡Me niego a creer que las palabras de Dylan sean verdad!- la chica se sentía como una tonta delante de la reencarnación de Clow.
-El que te niegues a creerlo no cambiará la realidad. Si quieres saberlo tal vez deberías escuchar al chico, es un buen muchacho y a pesar de que no le simpatizo no diría nada contra mí que no fuera cierto, para tu desgracia este es el verdadero Eriol Hiraguizawa. Pero no debes alarmarte, sería incapaz de dañarte por el recuerdo que tengo de tu amiga Sak…
-¡¿Todo es por ella no?!-gritó sin poder contener sus emociones en un momento así- Preferiría que me hicieras daño por ser Tomoyo Daidouji, la que no es únicamente la prima, amiga o lo que quieras de Sakura sino es una valiosa persona que además comparte algunas memorias contigo.- sin dar derecho de réplica salió del salón bruscamente dejando al chico con una mirada indescifrable.
La pelinegra no paró hasta llegar a su habitación, donde a pesar de la vergüenza de haber hecho tal escenita se sentó molesta ¿por qué tenía que ser siempre Sakura? Ella era su amiga y la adoraba pero estaba cansada de que Eriol la usara como pretexto hasta para ser buena con ella, si bien era cierto que la card captor era súper bonita y una de las magas más poderosas, no era como si la amatista no tuviera lo suyo y era injusto compararla con algo que ella no tenía, magia.
Al otro día durante el desayuno, pese las bromas de Nakuru la japonesa no lograba animarse, no le gustaba llevarse mal con la gente y estaba en su naturaleza evitar los problemas hasta donde se pudiera. Aunque Eriol no había dicho algún comentario sobre su discusión tampoco le había dirigido la palabra en toda la mañana.
-¿Qué les pasa? Hay más ruido en una biblioteca ¿sucedió algo?-Nakuru miraba a ambos lados de la mesa confusa.
-Mejor no molestes.- Spinel sabía que su compañera era un poco tonta, pero a veces exageraba.
Eriol se levantó en cuanto su plato quedó vacío, se disponía a salir de la casa cuando Tomoyo se levantó precipitadamente detrás de él; una vez ambos estuvieron fuera de la casa la chica se obligó a decir lo que pensaba.
-Lamento la escena de anoche, estaba un poco alterada.
-Dijiste lo que pensabas y eso no está mal.
-Dices que no conocí al verdadero Eriol, en realidad no conocí a ninguno, nuestro contacto fue esporádico puesto que a quien querías conocer era a Sakura y no a mí, y aunque tengo afecto por las ocasiones en que nos llegamos a cruzar la verdad es que no convivimos lo suficiente como para saber cómo es el otro.
-¿Eso crees? Yo más bien creo que te conozco demasiado bien.- sonrió el chico ante la mirada retadora de la amatista.
-¿En serio? ¿Y según tu como soy?
El chico la miró largo rato, como si pensara o buscara la forma de decirlo, la chica sólo sonreía de forma amable sin decir ni una palabra; después de un tiempo considerable el inglés soltó una risa divertida.
-De acuerdo Tomoyo Daidouji, me has ganado. Aunque te he observado lo suficiente y a grandes rasgos puedo decirte que eres una buena chica en realidad no sabría describirte, eres una persona muy observadora pero que sabe ocultar sus cartas, sé que te conoces bastante bien pero no te gusta que los demás conozcan todo sobre ti.
-De cierta forma somos iguales ¿no es así? Preferimos usar máscaras y crearnos una reputación antes que dejar que nos conozcan.
El peli azul le sonrió de forma amable, si bien era cierto que de niños había tenido cuidado de ocultarse de la pelinegra nunca había considerado hasta qué punto ella podía ver a través de su disfraz; sin duda no había sido descubierto por ella gracias a su cuidado en fingir ser otra persona, si algo debía agradecer es que en la cabeza de esa niña de 10 años jamás se había instalado la certeza de las reencarnaciones y el poder del mago Clow, con un poco más de entrenamiento se hubiera vuelto un problema.
-Muy bien Tomoyo, estas acertando más que de costumbre, supongo que es por eso que haré un trato contigo: te permitiré conocerme.-contestó sonriendo.
La japonesa no comprendió del todo ese cambio de actitud, y a pesar de que puso todo su esfuerzo en interpretar sus palabras no lo consiguió. Siempre había podido comprender a las personas con una sola mirada, pero bueno Eriol no era una persona común, es más ni sabía quién era.
Los días siguientes representaron un reto para Tomoyo pues debía decidir con quién comer o estar entre las clases, por un lado su compañero de clase y protector reencarnación del mago y por otro su nuevo amigo Dylan, a veces prefería quedarse en el salón leyendo el diccionario con tal de no elegir.
Eriol no la presionaba o le recriminaba sus actos, más bien todo le era indiferente, después de todo Tomoyo sólo era un viejo recuerdo de su niñez y Dylan no le interesaba en absoluto; por otro lado tenía cosas más importantes en que pensar.
Tomoyo no había perdido su tiempo en pensar qué tanto había Eriol fuera de casa, a pesar de que regresaban de la escuela juntos él salía inmediatamente después de comer y regresaba al anochecer. Nakuru se encargaba de hacerla sentir como en casa pues le encantaba que la pelinegra le arreglara la ropa para tener "su propio" estilo, incluso le había rogado que le confeccionara un abrigo, ella había aceptado gustosa.
Una de esas noches en vela en compañía de la guardián la amatista se encontró con una fase de Eriol que nunca habría imaginado.
Eran alrededor de las 12 de la noche, Spinel estaba extendido sobre la alfombra en su auténtica forma, Nakuru posaba con los brazos extendidos mientras la japonesa terminaba de marcar con alfileres los últimos detalles cuando llegó el mago con una cara de pocos amigos. Spinel al sentir su ira se levantó de forma rápida y alerta, Nakuru lo miró con miedo mientras la pelinegra lo miraba extrañada, no era su costumbre llegar azotando puertas.
Sin decir una sola palabra se sentó en el piano y comenzó a tocar como poseso, eran movimientos precisos y fuertes, la música lejos de ser un vals como los que el acostumbraba parecía más una marcha pues aunque no sonaba mal cada nota sobresaltaba más a los presentes, quienes miraban sin hablar el espectáculo.
Llevaba casi 10 minutos tocando el piano sin levantar la mirada de las teclas, Tomoyo trataba de cruzar su mirada con alguno de los guardianes en la búsqueda de una explicación.
-¿Qué hace?-se atrevió a susurrarle a Spinel.
-No lo interrumpas, debe estar en serio molesto.
La chica lo miro con asombro, si estaba molesto ¿por qué no hablar con él? Era normal que siguiera así si nadie se atrevía a preguntarle que tenía; por otro lado verlo en ese estado le imponía un poco.
"Alguien debe hacerlo en algún momento"- se dijo tomando valor y acercándose a él aparentando tranquilidad.
-Eriol ¿Qué ocurre?- dijo parándose junto al piano mientras los guardianes la miraba sorprendidos y preparados para salvar su vida en caso de ser necesario ¿acaso no temía la ira del mago Clow? Era obvio que esa niña no sabía nada de nada.
Eriol la ignoró y siguió tocando como si nada hubiera ocurrido mientras Tomoyo lo veía fijamente y, sin saber por qué comenzó a cantar al ritmo de la marcha que paulatinamente se fue transformando en un vals para acoplarse a su canto, así permanecieron un rato más hasta que él soltó el instrumento y se atrevió a verla a los ojos.
-Nakuru, tráenos un poco de té.
Los guardianes salieron apresuradamente temiendo lo peor.
-¿Te encuentras mejor? Es decir… a veces cantar me ayuda a sacar cosas que ni yo sabía que tenía.
-Si, gracias. Siempre ha sido un placer hacer pareja contigo en la música, encuentro tu voz maravillosa.
-Te lo agradezco-le sonrió de forma dulce-¿quieres hablar de algo? Probablemente no lo entienda pero soy muy buena escuchando, incluso puedes usar mis rodillas para llorar si así lo deseas.- le dijo a modo de broma recordando a MeI Lin.
-No acostumbro llorar, y menos en las rodillas de una señorita, pero extrañamente si me gustaría hablar ya que mis problemas son más terrenales de lo que te imaginas.- contestó indicándole que pasaran al sillón.
-Entonces aquí estoy, lo que escuche no lo repetiré y tampoco te juzgaré.
Eriol la miró de forma profunda ¿cómo es que esa chica le inspiraba tanta confianza? No era algo nuevo, siempre lo había hecho, y aunque en ese tiempo no estaba enfocado en encontrar virtudes en los habitantes de Tomoeda ahora podía decir que ella completaba a la perfección la magia de su sucesora, Tomoyo era sin duda la parte equilibrada que le faltaba a Sakura.
-Estoy enamorado Tomoyo.- dijo sin preámbulos haciendo que el corazón de la chica diera un brinco- seguramente alguien como tú ya sabe de quién.
-La profesora Mizuki.- susurró con un dolor bien oculto, estaba por escuchar lo que siempre se había negado, algo que la había lastimado de mil y un formas de niña ¿cómo compararse con una mujer?
-Así es, estamos juntos desde siempre, ella me ha jurado que soy su más grande amor, incluso por encima del hermano de Sakura: por mi parte la amo más que a nada.
-¿Y cuál es el problema si ambos se aman?-preguntó la pelinegra con una perfecta mascara sobre sus sentimientos.
-Las condiciones en las que lo hacemos. Como sabes ella posee ciertos poderes y, a pesar de haber desaparecido su cascabel sigue teniendo la capacidad de ver y saber cosas que pocos pueden ver. Ese es precisamente el problema, ella ha visto en las memorias de Clow a Yu Jie.-el chico miró la reacción de su compañera con una sonrisa.
-Sabes que no conozco la historia de Yu Jie.- contestó también sonriendo
-Li Shaoran te mataría si te escuchara decir eso, ella fue la madre de su abuela, una poderosa bruja que era temida por el uso del arco, la Carta Flecha está basada en su persona, fue la primera mujer en heredar el liderazgo del clan y también fue la prometida de Clow antes de que decidiera abandonar a la familia.
-Eso es nuevo, sabía que eras pariente de Li pero no que casi fueras su bisabuelo.
-Es gracioso si lo expones así. El verdadero problema es la historia de esa mujer con Reed, ellos fueron grandes amantes, es muy conocido que se amaron desde siempre y que ni cuando él se marchó su amor se vio mutilado, tras la prematura muerte del esposo de Yu Jie ellos volvieron a verse e incluso se dice que ni la muerte podría separarlos.
-Es una historia muy romántica y linda, dos amantes que a pesar de que nunca pudieron estar juntos se seguían queriendo, ni la muerte los separaría… espera ¿ella reencarno?
-No lo sé, eso es parte del problema Kaho insiste en que en algún momento me reencontraré con esa mujer.
-¿Y eso es cierto?
-Es poco probable, aunque la idea del amor que vence a la muerte es muy romántica en realidad pocas personas recuerdan sus vidas pasadas, y las que lo hacemos tenemos muy claro que si bien eso fuimos en otra vida, en la actual pretendemos cambiar muchas cosas.
-¿Y ella no puede ser esa reencarnación?
-Temo que no.
-Entonces ella está enfadada por el recuerdo de una vida pasada tuya, está celosa del amor que Clow sintió por una mujer y que eso repercuta en el amor que Eriol sienta por ella…¿eso no es un poco irracional?
Eriol la miro aliviado, a pesar de ser una chica común y corriente había puesto en palabras algo que lo atormentaba desde hace tiempo. Para él, Tomoyo siempre se le había hecho una persona muy "curiosa", a pesar de no tener poderes se aventuraba a estar con Sakura siempre aunque eso la pusiera en peligro, tenía una voz que hasta las Cartas envidiaban, podía conocer a la gente con sólo observarlos y además era capaz de entender a las personas sin muchas palabras de por medio ¿cuántas reencarnaciones llevaría esa dulce chica?
-El amor es así Tomoyo, por lo menos para ciertas personas.
-Si yo fuera la profesora me sentiría terriblemente celosa de una mujer que parece ser tan poderosa, pero creo que también necesita que la hagas entender que tú no eres Clow, sino su reencarnación y, aunque poseas sus recuerdos en realidad Eriol nunca la conoció y nunca… nunca ha amado a nadie que no sea la señorita Mizuki.- Tomoyo tomó asiento mientras decía esto, si bien había tratado de convencerse que los sentimientos por el inglés habían sido cosa de su infancia en los últimos días esta mentira se había hecho insostenible y aceptar que él no la amaba no era lo más bonito del mundo.
-Tus palabras me hacen muy feliz Tomoyo.- el chico tomo las manos de la amatista entre las suyas mientras le dedicaba la sonrisa más tierna que ella le había visto- Eres la primera persona que logra entenderlo, yo sólo poseo sus recuerdos pero no soy él.- y sin notar el nerviosismo de la joven el chico la abrazo haciendo que su corazón latiera como el trote de un caballo, no fue capaz de poner objeciones, se limitó a dejarse hacer.
-Aquí está el té.- Nakuru entró seguida por Spinel en su forma falsa, quien casi se queda sin mandíbula al ver la escena mientras la castaña hacía esfuerzos por mantener la bandeja en sus brazos-Ah yo…
-Está bien Ruby, sólo es un gesto de aprecio.- el inglés terminó con el gesto y se puso de pie- estoy cansado, buenas noches.- salió sin dar más explicaciones dejando a sus guardianes con los ojos abiertos y a la japonesa tratando de controlar su ritmo cardiaco y aun sin moverse, ese chico le hacía perder la sangre fría con que se desenvolvía por la vida.
-To-tomoyo…
-Dime Nakuru.- susurró aun sin regresar por completo a la realidad.
-¿Estabas abrazando al amo? ¿Cómo pasó eso?
-A decir verdad no lo sé… sólo… no sé… él es una persona muy extraña, alguien a quien no puedo conocer sólo observando sus acciones, es todo un misterio.- dijo con una sonrisa tímida mientras jugaba con su cabello de forma nerviosa, por eso le gustaba ¿no? Era un gran misterio para ella, alguien que salía de lo común.
-El amo debe estimarte enserio si te abrazó, nunca había hecho eso.- agregó Spinel mirando con atención a su invitada, para él sólo era una humana con cierto conocimiento de lo que en verdad ocurría a su alrededor.
Tomoyo llegó a su habitación por pura inercia, aun sentía el calor que emanaba del cuerpo de Eriol, y aunque también tenía la mala experiencia de los sentimientos por la pelirroja, prefería quedarse con lo bueno. Cansada como estaba prendió el ordenador, allí encontró un mensaje de su madre que le pedía la dirección de su nueva casa para poder mandarle las cajas con libros que le había solicitado en el último "mail", unos cuantos correos de sus amigos y uno de Sakura:
Hola Tomoyo ¿cómo va todo? No he sabido mucho de ti en estos días y me imagino que estas muy ocupada acoplándote a tu nueva escuela y haciendo muchos amigos. Seguramente Eriol está siendo un buen anfitrión y se divierten mucho juntos ¿ya viste a la profesora Mizuki? Kero le manda un reto a Spinel pero no le hagas caso…
Sabes… aquí las cosas son bastante complicadas, el Consejo de magia China espera demasiado de mí, los ancianos son atemorizantes y aunque Shaoran está de mi lado a veces siento que no soy capaz de pasar las pruebas que me ponen. He tenido que leer muchos libros y aprender nuevos hechizos, y aunque es divertido ser la alumna de las hermanas Li también es muy agotador ¿sabías que tengo que memorizar volúmenes de historia familiar? Es de locos… pero mi chino está mejorando, ya no se resume en "nihao".
Tomoyo sonrió al imaginarse a su atolondrada amiga rodeada de enormes libros con pastas gruesas y hojas amarillas, aunque también sintió cierta nostalgia, en realidad ella no había hecho aún amigos, la gente en Inglaterra no era muy sociable, además de que la mayoría de las chicas la odiaban y los chicos no perdían el tiempo hablándole en un inglés despacio, pues no era muy hábil en esta lengua.
Hola Sakura, me alegra saber que estás leyendo mucho, debes enseñarles que estas a la altura de cualquier mago o bruja chinos y que por algo eres la dueña de las cartas, no te preocupes seguramente "todo estará bien". Aun no veo a la profesora ni he conocido muchos lugares pues el idioma es una gran barrera, aunque me esfuerzo, Dylan (el chico guapo del que te conté en mi carta pasada) se ha ofrecido a ayudarme pero no hemos quedado en nada aún. Estos días he pensado que ya es tiempo de meterme en el coro de la escuela, añoro poder cantar; además de que será muy emocionante aprender canciones nuevas.
Por cierto, el otro día hablando con Eriol surgió el nombre de Yu- Jie Li ¿podrías averiguar quién fue? Mi curiosidad me mata pero el recato me prohíbe preguntarle de más, seguramente algo debe estar escrito en esos libros que ahora tienes a tu alcance, diviértete mucho amiga y salúdame a tu novio y a Mei Lin.
La mañana de lo que sería un largo día inició con un gran retardo por parte de Tomoyo, por primera vez en años se había quedado dormida y de no ser por Spinel, que había tenido la gentileza de despertarla, sin duda se hubiera seguido hasta medio día. Justamente ese día Eriol había salido más temprano de lo normal para su práctica con el coro, él era el encargado de acompañarlos con el piano y había prometido a la japonesa pedirle al profesor que le hiciera una audición a destiempo.
Tomoyo había salido de la casa sin probar bocado y corriendo lo más elegantemente que podía, pues odiaba hacerlo sin una razón en especial. Había tomado todos los atajos posibles y pasaba por un parque en construcción cuando lo vio.
Frente a ella había un ser muy parecido a la Carta Sombra, se limitaba a estar entre los materiales de la obra, flotando hasta que percibió la mirada de la pelinegra, fue allí cuando se giró a ver a la asustada chica quien sólo se quedó quieta observando; tardó unos minutos en entender lo que veía y lentamente comenzó a retroceder, sobre todo al ver que el ser se movía hacia ella.
