PENSAMIENTOS DE HERMANOS, CAP. 4
Un furioso Kankuro salió de la sala donde se había celebrado la reunión. Tenía los dientes apretados y los puños tan cerrados que se clavaba las uñas por dentro. De nuevo habían denegado su petición y fue maldiciendo mientras caminaba por el pasillo. Deseaba por encima de todo formar a su propio escuadrón de marionetistas, pero no había forma de convencer a esos "viejos reprimidos anclados en el pasado", así se refería a ellos.
Iba andando mientras maldecía una y otra vez, pero al llegar al piso de arriba y oír algo se detuvo, estaba enfrente de una puerta, la tercera de la izquierda. Entonces de pronto se acordó de su encuentro anterior con Matsuri. Pero esto era el baño, se dijo, y al oír unos ruidos procedentes del interior decidió preguntar, ya que si veía a su hermano le podría decir que le andaban buscando. Golpeó la puerta y de repente los ruidos cesaron. Por más que pegaba la oreja en la puerta, Kankuro no podía adivinar qué pasaba ahí dentro. Finalmente se decidió a preguntar.
- ¿Gaara? ¿Estás ahí? Tengo que decirte algo, antes te andaban buscando y...
Se hizo el silencio.
- ¡¿Gaara?! – gritó ya Kankuro mientras aporreaba la puerta con fuerza.
De repente el pomo se giró emitiendo un chasquido y la puerta se abrió levemente. Gaara se encontraba al otro lado y sólo dejó una rendija para ver. Kankuro pudo comprobar que su hermano parecía algo fatigado y se sujetaba la toalla echa un boñigo para taparse la entrepierna. Sudaba a mares.
- Más te vale... que sea una emergencia – dijo Gaara terriblemente enfadado, mientras respiraba entrecortadamente.
Entonces Kankuro de repente adoptó otra expresión, de asombro.
- Ah, yo, no... quería saber si habías visto a...
- No, no he visto a nadie, me estaba duchando - Y dicho esto, Gaara cerró la puerta de golpe.
- Lo que tú digas... – susurró Kankuro con sarcasmo mientras se marchaba.
Cerca del mediodía, Kankuro se encontró con Temari en la cocina y decidió contarla lo ocurrido. Esta no pareció sorprenderse en absoluto.
- Deberías hablar tú con él, eso son cosas de hombres – dijo al fin Temari después de haber escuchado a su hermano.
- Pero, pero Temari... estaba ahí solo haciendo... ¡¡tú ya sabes!! – Kankuro parecía nervioso.
- Lo sé, pero tú eres su hermano mayor y también eres lo más parecido a un padre para él, a ti te escuchará, deberás explicarle... en fin todo lo referente a su edad ¡porras! – el gesto de Temari parecía muy amenazante.
- Está bien – terminó diciendo Kankuro con los dientes apretados.
Al poco rato, Gaara entró en la cocina, pero no saludó a ninguno de sus hermanos. Se limitó a abrir la nevera, coger un bote de refresco y sentarse en la mesa. Ya casi era la hora de comer. Mientras hacía esto, lanzó una mirada fulminante a su hermano Kankuro. Sus ojos dejaban un claro mensaje: "voy a matarte". Discretamente, Temari se marchó y Kankuro la maldijo por dejarle en esa situación, pues sabía que Gaara estaba sumamente cabreado, y eso no era nada bueno, por suerte Kankuro veía el lado positivo (ya no tiene el Shukaku, ya no tiene el Shukaku... se repetía una y otra vez en su cabeza).
Entonces, con una sonrisa estúpida, Kankuro se sentó a su lado con otro refresco.
- ¿Vas a hacerme la pelota? – soltó Gaara sin mirarle.
- Ah, bueno... es verdad, siento mucho lo de antes, jejeje, si lo llego a saber, vamos que no sabía que tú solo ya... en fin, ya sabes.
Entonces Gaara cayó en la cuenta, Kankuro estaba confundido, ya que realmente él no estuvo "solo" en el cuarto de baño precisamente. Pero eso no quitaba a que no le hubiese cortado "el rollo". Kankuro prefirió entonces cambiar de tema.
- Además, no se si lo sabes, pero Matsuri ha regresado hoy mismo, antes me la encontré y la dije que te buscase, no se si la habrás visto.
"Ya lo creo que la he visto", pensó Gaara. Pero no dijo nada. Quería saber hasta donde quería ir a parar ahora Kankuro poniéndose en plan de buen hermano. Antes de seguir hablando, Kankuro bebió su refresco entero, del tirón, y abolló la lata con una sola mano, como era su costumbre, a continuación eructó satisfecho. Gaara le miraba asqueado, se estaba impacientando.
- No, no he visto a Matsuri – mintió Gaara. – Y en el baño yo no estaba… se me había caído una cosa y la estaba buscando.
Evidentemente, Kankuro no se tragó ese argumento, conocía a su hermano, jamás se le caería nada, dadas sus habilidades como shinobi.
- Creo que ya es hora de que hablemos… de temas de hombres – soltó Kankuro.
Lo que no se esperaba, fue la risotada macabra que salió de la boca de Gaara, nunca le había visto reaccionar de esa manera. El Kazekage cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, sonreía.
- ¿Vas a hablarme de sexo, Kankuro?
Ahora Kankuro se quedó de una pieza. No supo que contestar, parecía como si acabase de hacer el tonto, su hermano sabía más de lo que él se creía.
- Yo… bueno, Temari pensó que sería una buena idea…
Entonces Gaara le miró directamente a los ojos, su mirada fue fulminante.
- Estaba… con Matsuri, ¿satisfecho?
Y dicho esto se levantó para ir de nuevo a la nevera y coger otro refresco, dejando a Kankuro sudando, con la boca abierta y con la cara totalmente desencajada por la sorpresa. Gaara se lo dijo, estaba claro que había crecido y sabía todo lo que tenía que saber con respecto a su edad. No hacía ninguna falta que nadie le dijese nada. Kankuro tragó saliva.
- Vaya, así sin más, y… ¿cómo te fue?
- Kankuro, no pienso explicarte los detalles – dijo Gaara mientras le ponía a su hermano delante otra lata de refresco. – Pero sí te diré algo… por primera vez en mi vida, realmente me he sentido vivo, ella me desea ¿te das cuenta? Fue la única que… - pero Gaara no supo continuar, vio a su hermano Kankuro que le miraba fascinado, sus ojos brillaban.
- Joder… Gaara… me estás diciendo, ¿qué te has enamorado?
- Tsk, llámalo como quieras. Pero hazme un favor, no vuelvas a intentar darme lecciones, yo ya se todo lo que hay que saber. Y por cierto, siento haberte mentido antes.
- Ah, no, no te preocupes. – y de repente Kankuro cambió el gesto y cayó en la cuenta de algo, sus ojos brillaban - ¡Oye! ¡tú eres el Kazekage!
- Vaya, enhorabuena por darte cuenta – respondió Gaara con sarcasmo - Pues claro, baka… ¿a qué viene eso?
- Lo digo porque… ¿tú podrías convencer a esos vejestorios sobre lo de mi escuadrón de marionetistas? ¿lo harás verdad? Tendrás que hacerlo o puede que me vaya de la lengua, jojojojo.
- ¡¡Serás... !! – Gaara se enfadó pero luego tuvo que resignarse para decir con los dientes apretados un "está bien". Si no, lo suyo con Matsuri vería la luz, y eso no le interesaba en absoluto, al menos, de momento.
