Capítulo 4
Otro mes había pasado desde aquel día que descubrí mi don. Iba todos los días a la playa para practicar, alguno de los chicos siempre me acompañaba y se sentaban viéndome, hasta que me pedían volver o yo me cansaba, de manera mental, pues físico jamás lo haría. Ya lo tenía completamente controlado y podía hacer uso de él, aunque no a gran distancia pues prácticamente tenía que estar junto al mar. También con el pasar de las semanas, mis ojos fueron cambiando, ya tenían un tono anaranjado, aunque eso ya no me preocupaba tanto, no ahora que empezaba a notar los cambios.
Me encontraba en la sala, esperando a que mi padre accediera, pero después de escuchar lo que yo quería su rostro se tornó seria sin darme la oportunidad.
—No —fue la rotunda respuesta de mi padre.
—Por favor, papá, es tan solo un juego —rogué, intentando poner una mirada tierna.
A las afueras de la casa escuché las risitas de mis hermanos y las exclamaciones de "para ella es pan comido" "ella lo va a convencer". Ellos realmente pensaban que yo podía convencerlo. Había sido una mala jugada de su parte, pues ya que la idea había sido mía y de Emmett, habían decidido que yo tenía que convencer a nuestro padre de unirse.
—He dicho que no —dijo con una mueca de seriedad en su perfecto rostro.
—Por favor —pedí suavemente. Lo abracé por atrás mientras él estaba sentado en el sofá de la sala— Vamos.
—No, además tengo mucho trabajo —fingió leer un libro.
—Esa es la peor excusa y lo sabes —reproché. Me senté en el posa-brazos del sofá y le di un beso en la mejilla— Por favor, acepta.
Aveces eso de ser la más pequeña de los chicos funcionaba: Esme y Carlisle parecían tener una mayor consideración conmigo, pues, aunque mi edad era de dieciocho años como Alice, Rosalie y Jasper, era en realidad mucho más joven que todos.
—¡No, Allison! —exclamó él— Y menos escuchando el chantaje de los chicos allá fuera —dijo con una ceja enarcada.
—Papá, por favor, no es chantaje, ellos sólo quieren que te unas. Hasta Edward va a jugar —le dije. Él mi miró con duda— Jasper y Alice también lo harán.
—¿Cómo los convenciste? —preguntó con interés.
—Pues a Edward con mis encantos —contesté inocentemente y le sonreí de la manera más tierna— Entre él y Emmett convencieron a Jasper y Jas convenció a Alice —expliqué.
—Encantos que no funcionan conmigo —murmuró él.
—Papá, por favor, acepta, sin ti no será lo mismo —aseguré casi con tristeza y nuevamente besé su mejilla. Él ladeo su cabeza un poco indeciso.
Sabía que estaba a punto de aceptar y más que en ese momento mamá bajó de la segunda planta ya con su traje puesto.
—Esme, tú también —exclamó mi padre incrédulo viéndola de arriba a abajo.
—¿Qué tiene? —preguntó mi madre lo vio de manera confusa— Creo que será divertido.
—Pero...
—Vamos, amor, sabes que siempre he querido hacer actividades en familia y esta es una oportunidad —dijo ella mientras se sentaba del otro lado.
"Ya ven, entre las dos lo van a convencer" se escuchó la voz de Emmett.
—¿Entonces qué dices, papá? —insistí nuevamente y en sus ojos pude ver la resignación. Él sonrió y me dio un pequeño beso en la frente.
—De acuerdo —suspiró resignado.
Yo me lancé a abrazarlo, le sonreí y él me devolvió el abrazo. Mi madre nos observaba divertida ante todo esto. Me separé de él y acercándome a mamá le di un beso en la mejilla antes de salir corriendo a mi habitación.
—En tu habitación está tu traje, papá —le dije cuando ya estaba en la escalera.
—¿Qué haremos con esa niña? —preguntó Carlisle en voz baja, mientras se tocaba la frente tratando de controlar un posible dolor de cabeza, aunque él estaba seguro que jamás volvería a sufrir de esos malestares.
—No sé tú, pero yo la adoro —respondió Esme, depositando un beso en los labios del rubio.
—Yo también —aseguró el rubio con una bonita sonrisa de resignación.
—Nuevo record —dijo divertida Esme.
—¿Nuevo record? —preguntó confuso.
—Tardaste cinco minutos en decir que sí, la última vez aguantaste siete —contestó Esme un poco divertida.
—No sé cómo lo hace, pero es difícil decirle que no —Carlisle sonrió de manera resignada mientras colocaba a su esposa en su regazo.
—Tal vez sea el hecho de que apenas despertando ella te busco a ti —habló Esme enternecida al recordar ese momento— O tal vez sea que entre todos nuestros hijos ella nos ve como unos verdaderos padres y no como tan solo un tutor —susurró algo triste, porque había ocasiones que sentía que así la veían sus otros hijos.
—Puede ser eso… yo amo a todos nuestros hijos, pero definitivamente Allison es la más apegada a nosotros, creo que eso es lo que provoca que tengamos cierta debilidad por ella —concedió Carlisle mientras la besaba con infinita dulzura.
—Puede ser —sonrió Esme con picardía mientras buscaba sus labios nuevamente— Creo que deberías irte a cambiar antes de que regrese —aconsejó alegremente al ver la cara de su amado esposo.
Después de que todos tuvieran sus trajes puestos y sus armas cargadas con balas de pintura, se reunieron en el bosque. Emmett estaba eufórico por el juego que estaba a punto de comenzar, pues le recordaba a la cazaría de osos que hacía cuando era humano; Rosalie sonreía por ver la emoción en su esposo. Jasper y Edward buscaban los mejores ángulos para hacer un tiro perfecto mientras que Alice estaba un poco preocupada, pues tal vez las balas de pinturas podrían atravesar la tela del traje y dañar de todos modos su ropa. Carlisle y Esme estaban abrazados disfrutando lo unido que se encontraba toda la familia.
—De acuerdo, para hacer el juego más divertido, ¿Qué les parece si nos dividimos en equipos? De cuatro en cuatro —pregunté.
—Pero para hacerlo más interesante, que las parejas no queden juntas —exclamó Edward divertido al ver las expresiones de sus hermanos.
—Claro, así será más divertido, a ver si son capaces de atacarse entre ustedes —dije captando la idea de Edward.
Me encantaba ver a Edward de esa manera, sonriente y feliz, no triste y solitario como siempre. Lo bueno era que ya tenía un control total sobre mi don, ni Edward podía leer mis pensamientos y ni Alice puede ver mi futuro, lo único que veían era el mar.
—Así que, osito, aleja tus manos de la rubia… ¿les parece?
—No, no me parece —respondió Alice viéndome de mala gana.
—Alice —gruñó Rosalie. Mi rubia consentida siempre defendiéndome.
—Ya déjalo, Alice —pidió Jasper besando su mejilla.
—Lo siento —murmuró suavemente, un poco más calmada.
A mí me entristecía la actitud que tenía Alice para conmigo, lo único que quería es que ella me aceptara, pero al parecer eso no iba a suceder, al menos pronto. Yo ya sabía la causa de su hostilidad, a ella lo que le molestaba era que Edward me transformara a mí en vez de Isabella Swam, ella creía que estaba ocupando el espacio de esa chica en nuestra familia, usurpando un lugar que no me correspondía entre los Cullen. Pero yo ya me había cansado de demostrarle que nada de esto lo pedí, yo no tenía idea de esa última noche en el bosque me convertiría en esto, que esto no era planeado, pero al parecer eso a ella no le bastaba.
—No hay problema —sonreí con sinceridad— entonces que ¿aceptan? —pregunté animadamente, olvidando el mal momento.
—¡De acuerdo! —exclamaron todos al mismo tiempo.
—Bueno, como Allison y yo no tenemos parejas, seremos nosotros quienes elijan al equipo ¿les parece? —todos asintieron a las palabras de Edward.
—Elige tu primero, Edward —dije. Él se lo pensó un momento.
—Carlisle —habló el chico. Mi padre caminó hacia él, después de darle un beso a Esme.
—Entonces, mami, ven conmigo —extendí mi mano hacia ella. Esme se acercó con una sonrisa y tomó mi mano un momento.
—Te toca, Allison —me apresuró Edward.
—Mmm… Emmett, lo siento rubia, pero necesito la fuerza de tu osito —dije y ella me sonrió de manera sarcástica mientras camina hacia Edward.
—Elegiste al mejor —aseguró Emmett con suficiencia, besando mi frente.
—Alice —habló Edward.
Sabía que elegiría a la chica, lo hacía en cierta parte porque ella podía ver el futuro a medias, ya que él mío quedaba inconcluso, pero por otra parte era para que ella no se molestara más de lo que estaba si quedaba de mi lado.
—Entonces, Mayor, usted se queda conmigo —dije mientras le hacia el típico saludo militar y Jasper se acercaba a donde yo estaba.
Después de que los equipos quedaran organizados, el equipo de Edward salió corriendo y yo me reuní con el mío.
—Entonces, Mayor, ¿ya tiene una estrategia para esta guerra? —pregunté con una sonrisa divertida y él tan solo asintió con seriedad.
Jasper dijo que lo mejor era dividirnos en parejas, así podríamos cuidarnos la espalda y abarcaríamos más terrenos. Así que Emmet y Esme se fueron, y Jasper y yo agarramos otro camino. El juego realmente era divertido, era difícil dispararle a otro si éste estaba en movimiento y aunque nuestros reflejos eran los mejores era difícil si el objetivo corría a gran velocidad.
Jasper y yo íbamos muy atentos, observando todo a nuestro alrededor.
—¿No sería buena idea subir a un árbol y tratar de ver? —le pregunté, pues no había señales de ninguno del equipo contrario.
—Sí, pero creo que uno de nosotros debería quedarse aquí abajo, porque si subimos los dos seriamos un blanco fácil si nos atacan desde tierra —razonó él y tuve que darle la razón.
—Entonces sube tú —dije y él tan solo asintió.
Se subió al árbol más alto, llevando el arma en alto en la espalda, al llegar a la rama más alta, tomó de nuevo el arma y empezó a observar todo con gran detenimiento. De repente se escuchó un disparo y vi pasar la bala de pintura a través de mi cabello.
—¡Allison, corre! —gritó Jasper disparándole a Edward quien era el que había tratado de aniquilarme.
—Jasper, cuidado —grité cuando vi a Rosalie brincar de árbol en árbol hasta llegar al rubio, pero este de un gran salto se bajó, mientras yo trataba de protegerlo a él y a mí del ataque de Edward.
—Corre, Allison —me pidió él mientras cargaba su arma con más balas.
Sentía la adrenalina en exceso recorrer mi cuerpo, y eso significaba que el don de Jasper se estaba desbordando. De cierto modo me parecía divertido que estuviera dejándose llevar por todo este juego.
—De acuerdo, pero cuídate de Rose, yo hare que Ed me siga.
Salí detrás de la gran roca donde me había escondido con Jasper. Le disparé a Edward, pero éste lo esquivó magistralmente, haciendo que la bala pasara a través de su brazo y torso. Empecé a correr y él me siguió, pero a los pocos minutos pude perderlo, algo bueno tenía el ser una neófita de tres meses, era un poco más rápida que él.
Ahora el problema radicaba en que me había quedado sola, mi compañero se quedó en una batalla con Rose, lo único que quedaba era protegerme y buscar al resto del equipo.
Estaba atenta, expandiendo mis sentidos a todo lo que daba, con el arma en alto, procurando no hacer ruido, para no alerta a los miembros del otro equipo. Escuché como una ráfaga de viento pasaba cerca de mí, lo peor de todo es que estaba en medio de un claro y no tenía ningún árbol cerca para protegerme. Nuevamente sentí esa presencia y por el aroma que emanaba supe inmediatamente que era mi padre. Traté de dispararle cuando pasó a mi lado, pero no pude darle, Carlisle era muy rápido.
—Ya sé que eres tú, papá —dije con voz calmada.
Y de entre los arboles apareció él, con esa sonrisa dulce, pero con un toque de malicia, sentía que esta era la primera vez que mi padre se divertía de una manera tan simple.
—Hola, pequeña —me saludó con esa voz aterciopelada, alzando el arma y yo le imité.
—Hola, papá.
—Lista para perder, pequeña —dijo él divertido.
—No lo creo, papi —dije.
Para mí mala suerte mi arma ya tan solo contaba con dos balas de pintura. Así que empecé a deslizarme hacia atrás, pero a cada paso que retrocedía él lo avanzaba, lo único que necesitaba era estar entre los árboles para así poder correr y perderlo. Él podría seguirme, pero se le haría tan difícil dispararme entre los árboles.
—Tienes miedo —me dijo en medio de una risa.
—No, papá yo no te tengo miedo —aseguré con una sonrisa nerviosa.
Unos pasos más y llegaría a los árboles. Pero mi padre no quería eso así que me disparó y yo bajándome un poco pude evitar la bala. Le devolví el disparo, pero apenas alcanzó a rozar su hombro, él volvió a disparar y tuve que tirarme al suelo para que no me diera, y fue ahí cuando le dije adiós a mi última bala.
Yo todavía seguía en el suelo y me fui arrastrando hacia atrás cuando noté que mi padre me apuntaba. Ya no había escapatoria este era mi fin.
—¿En verdad le vas a disparar a tu hija? —pregunté con inocencia y coloqué mi carita más tierna y mi voz más dulce para ver si conseguía algo.
—Esto es la guerra, hija —contestó con una sonrisa.
—¡Moriré a manos de mi padre! —exclamé dramáticamente.
—Es un juego, Allison, no exageres —respondió realmente divertido.
—En que mundo hemos caído, qué vida tan cruel, mi propio padre me matara —dije con voz de novela con dramatismo extremo. Y él tan solo rió por mis ocurrencias.
Él aun con una sonrisa me apuntó y yo tan sólo le sonreí, sería eliminada del juego, pero estaría bien, hasta el momento había sido divertido, pero el disparo que se escuchó no fue del arma de mi padre. Carlisle se dio la vuelta con cara de sorprendido, pero al ver quien le había disparado, su sorpresa se multiplicó.
—¿Esme? —preguntó él incrédulo.
—Hola, mi amor —saludó ella con una voz tan dulce. Yo tan sólo me reí al ver la expresión de mi padre.
—Pero ¿por qué lo hiciste? —preguntó él reprochando, quería soltar una carcajada ante ese tono. Me levanté y cargué nuevamente mi arma.
—Esto es la guerra, tú mismo lo dijiste, además de que no podía dejar que mataras a mi hija — respondió ella besando su mejilla— Aparte de que somos un equipo.
—está bien —dijo resignado— Nos vemos en la casa —se despidió de nosotras con un beso para luego salir corriendo.
—Gracias, mamá —la abracé— Me salvaste de mi cruel destino.
—Ya, hija deja tu drama —me pidió ella divertida.
—¿Y Emmett dónde está? —le pregunté al verla sola.
—Pues Emmett no se resistió a los encantos de Rose —dijo ella rodando los ojos.
—¿Qué pasó?
—Pues Emmett ya la tenía contra un árbol listo para dispararle, pero Rose le guiñó el ojo, se mordió los labios…-
—Y Emmett no aguanto su libido —terminé por ella.
—Exacto —respondió con tono cansado— Alice apareció detrás de él y le disparó.
—Entonces tan solo quedamos nosotras dos y posiblemente Jasper —le conté.
Caminamos juntas por un buen rato. El bosque estaba terriblemente silencioso y eso era decir mucho siendo vampiros, los únicos sonidos que captábamos eran el de los pájaros, ardillas, alces o el ruido de las olas del mar a los lejos, pero de los demás, nada, estaban demasiado quieto.
Estábamos atentas a todo, y después de varios minutos de silencio escuchamos como la brisa del viento se cortaba a causa de uno de mis hermanos, venía a toda velocidad y por el subidón de adrenalina supe que era Jasper.
—Hasta que las encuentro —habló él.
—Pensé que ya te habían eliminado —dijo Esme.
—No, los únicos que están fuera son Emmett y Carlisle… nos quedan Rose, Edward y Alice —explicó él.
—¿Qué hacemos? —pregunté ya que él era el experto en estrategias.
—Yo digo que nos quedemos aquí y no nos separemos, es mejor que nos encuentren juntos, además podemos preparar una emboscada si es que ellos llegan separados —nos explicó él.
—¿A dónde vas? —preguntó mamá cuando me dispuse a subir a un árbol.
—Subiré para ver si están cerca —dije.
Cuando ya estaba en lo más alto del árbol, mantuve mi arma lista, observé todo y pude ver que a gran velocidad venia Rose, le disparé una vez, pero no le di.
—Por tu lado derecho, Jasper —grité, pero fue demasiado tarde, Rose le disparó a mamá y Jas le devolvió el disparo, haciendo que ambas quedaran eliminadas.
Me bajé del árbol y en vez de encontrarme a Rose enojada, ésta se reía de lo más divertida a lado de Esme.
—Lo siento, chicas, pero las dos están fuera —les dijo Jasper con una sonrisa.
—Bueno, no hay nada que hacer —suspiró mi madre dándole un beso a Jasper y luego a mí— Nos vemos en casa chicos- se despidió ella.
—Rose, aunque hayas eliminado a Emmett fue buena la jugada —dije divertida y ella tan sólo me guiñó el ojo.
—Lo sé, mi osito no se resiste a mí —soltó con una sonrisa.
—Bueno, solo quedamos nosotros dos, Edward y Alice —le dije a Jasper suspirando y él tan sólo asintió.
—Allison, que te parece si vamos al acantilado que está cerca de aquí —me dijo él.
—Está bien —accedí, y salimos corriendo.
Estábamos atravesando medio bosque a una gran velocidad. Era una gran idea llegar al acantilado, podría ayudarme con el mar para esquivar las balas. Estábamos ya cerca de llegar, cuando una bala de pintura pasó cerca de Jasper. Nos detuvimos y desde uno de los arboles vimos bajar a Alice.
—Allison, vete, esto es entre mi preciosa dama y yo —dijo Jasper con una sonrisa.
—Disculpe, mi hermoso caballero, pero mi intención era dispararle a Allison —respondió ella con una sonrisa maliciosa.
—Si es así me quedo —contesté con seriedad.
—No es necesario —dijo Jasper.
—¡Ya la escuchaste su objetivo era yo! —exclamé. Esto se estaba poniendo serio.
Ella me apuntó a mí, pero era obvio que las armas de nosotros dos estaban apuntando a ella, así que no tenía mucha suerte de salir ilesa de este juego. Ella dio el primer disparo, pero yo saltando lo más alto que pude, me trepé a la rama de un árbol y, como sabía que Jasper no sería capaz de dispararle, yo le disparé.
Oficialmente Alice estaba eliminada y para su desgracia la bala de pintura le dio directo en la mejilla derecha. Pero con lo que no contaba es que Edward aparecería atrás de Jasper eliminándolo inmediatamente del juego.
—De acuerdo, tan solo quedamos nosotros dos —dijo Edward después de que Alice y Jasper se despidieran de nosotros.
—Eso parece —le dije con una sonrisa. Podía apreciar en sus ojos lo divertido que se encontraba— ¿Te diviertes? —le pregunté interesada.
—Mucho, llevaba demasiados años sin jugar algo —soltó con una sonrisa.
—Me alegro, a mí también me gustó mucho este juego —le dije levantando mi arma nuevamente— Pero creo que es la hora de terminarlo.
—Yo también lo creo, espero que seas buena perdedora.
—Lo mismo digo Eddy —canturreé, pues él odiaba que lo llamara así.
Los dos estabas atentos a cada gesto o movimiento del otro. Era realmente bueno poder ocultar mis pensamientos de lo contrario él ya hubiera visto lo que tenía en mente. Sin cerrar los ojos me concentré, estábamos cerca del acantilado, no sería difícil utilizar mi don en este momento, escuché como el agua se empezó a mover de manera casi escandalosa, hasta que una gran cantidad de agua se posó atrás de Edward que no perdía le mirada en mí. Para cuando se dio cuenta del ruido y del aroma a sal fue demasiado tarde, giro la cabeza un segundo y en ese mismo tiempo le dispare, deje caer el agua encima de él. Y Edward Cullen quedo eliminado.
—¡Ganamos! —escuché el grito emocionado de Emmett.
—Eso no se vale —me dijo un poco molesto mientras se quitaba el agua de la cara.
—En la guerra todo se vale —le guiñé el ojo.
—Pero eso no se valía —reprochó de nuevo, en ese momento toda la familia llego.
—Como si tú no hubieras utilizado tu don en todo el juego —le dije.
—Eso es diferente, no puedo evitarlo —dijo un poco molesto. Los chicos se rieron al ver la cara molesta de Edward, pero al final él termino riendo con ellos.
—Lo que sea, el caso es que ganamos —celebré mientras Emmett me giraba en el aire.
—¡Realmente fue divertido! —gritó Alice con entusiasmo.
—Deberíamos hacerlo más seguido —sugirió Emmett y todos asentimos a su idea.
Desde ese día cada mes jugábamos. Realmente todos los disfrutábamos, era un momento en familia, aparte del béisbol, que podíamos hacer juntos.
