Capítulo Dos: El yermo equestre
"¿En qué mundo vives? Aquí afuera en el mundo real, la sangre se derrama, pequeño pony. La sangre se derrama…"
¡La nada!
¡Mis primeros segundos afuera fueron una eternidad de terror en el corazón y desesperación en mis cascos! ¡La historia resulto ser real! ¡Todo lo que estaba afuera era una gran y oscura nada! Me rodeó, me sofocó. Si hubiera tenido la capacidad de respirar, hubiera gritado.
Y entonces mis ojos comenzaron a ajustarse a la oscuridad. Poco a poco comencé a tranquilizarme, a jadear, a sentirme débil. En mi defensa, nunca había experimentado la noche antes. No realmente. Claro, siempre apagaba las luces de mi cuarto antes de ir a la cama, pero esa oscuridad era pequeña y confinada a mi pequeño cuarto. Además siempre estaba ese pequeño haz de luz debajo de mi puerta. Las luces de la sala del Establo Dos eran eternas.
Pero esto, esto era diferente. Un aire fresco, muy distinto a cualquier cosa del Establo, hacía cosquillas a través de mi traje y me enfriaba la piel debajo. Había un olor a humedad y putrefacción, el aire era polvoriento y extraño. Podía oír los sonidos de los insectos nocturnos, el chirrido de la madera, y otros sonidos lejanos… pero estaba más preocupada por los sonidos que no podía oír; el constante zumbido de los generadores en el Establo ya no estaba e incluso la luz eterna se había ido. Era tan poderosa la ausencia de sonidos que llegué a confundir el exterior con el silencio. Podía sentir las sucias y rotas piedras debajo de mis cascos, era tan diferente de los suaves y estériles pisos por los que había trotado toda mi vida. Y aunque no podía ver muy lejos en el Establo, ahora puedo ver más lejos que nunca, ya no había paredes que marcaran el final de la sala. Estaba mirando hacia un abismo horizontal que se extendía desde mí hacia todas direcciones.
Un nuevo pánico comenzó a formarse dentro de mí. Sentí perder el control de mis patas traseras y me senté de golpe, aturdida. Fijé la mirada al suelo, respirando profundamente, agradeciendo al suelo el sostenerme y el ofrecerme un punto de referencia visual. Entonces cometí el error de mirar arriba al cielo, y el absoluto infinito del cielo hizo que mi cabeza diera vueltas y mi estómago se revolviera. Grandes masas de nubes se extendían por la mayoría del cielo; pero había espacios entre las nubes que dejaban escapar una tenue luz y me permitían visualizar el infinito. Es una locura, pensé en las nubes como una gran red, hecha para atraparme si yo me caía de la tierra en el abismo de arriba, pero si me deslizaba a través de los espacios de las nubes, me caería para la eternidad.
Mantuve mis ojos cerrados y trate de evitar vomitar.
El miedo y las náuseas eran intensas pero estaban pasando poco a poco. Una vez que mis sentidos regresaron, empecé a notar las cosas que habían provocado mi pánico inicial. El terreno alrededor mío se hizo evidente. El mundo alrededor no se extendía uniformemente; El suelo era irregular y redondo, las colinas se transformaban en montañas. La tierra estaba penetrada por dedos negros de árboles muertos que se elevaban desde el suelo. A lo largo de las colinas lejanas, podía observar las ramas de bosques más sanos que bailaban con el viento, envueltas por hojas, pero los árboles vivos cerca del Establo Dos eran pocos, dispersos y se mostraban enfermos.
En segundo lugar, me di cuenta de que mi PipBuck estaba parpadeando con una serie de alertas. El creador de mapas empezaba a trabajar en mi nuevo y desconocido entorno, y para mi sorpresa, ya había sacado una etiqueta de la nada: Sweet Apple Acres.
Me di la vuelta y mis ojos fueron atraídos por la gran y hueca cáscara de lo que asumí había sido una magnífica casa. Ahora, crujía y se balanceaba con la brisa como si estuviera a punto de derrumbarse.
Mirando a mi PipBuck de nuevo, me di cuenta de que estaba detectando varias transmisiones de radio. La emisión de radio del Establo Dos ahora era pura estática, pero las nuevas estaciones tomaron su lugar. Mi corazón se agitó, porque era la primera indicación de que podría haber vida pony aquí afuera después de todo. Configuré mi PipBuck para que sintonizara la primera estación de radio de la lista.
"... Aún esta sellado. No hay manera de entrar. Mi hijo, se comió una de las manzanas de esos malditos manzanos cerca del Establo, y ahora está terriblemente enfermo. Demasiado enfermo para moverse. Nos hemos escondido en la cisterna cerca del antiguo monumento. Nos estamos quedando sin comida y suministros. Por favor, si algún pony oye esto, ayúdanos... El mensaje se repite. ¿Hola? ¿Hay algo ahí fuera? Por favor, ¡necesitamos ayuda! Estaba trayendo a mi familia al Establo cerca de Sweet Apple Acres cuando fuimos atacados por saqueadores. Sólo mi hijo y yo sobrevivimos. Llegamos a la Establo, pero aún está sellado. No hay manera de entrar. Mi hijo, se comió una de las manzanas de esos malditos manzanos cerca del establo, y ahora está terriblemente enfermo. Demasiado enfermo para moverse. Nos hemos escondido en la cisterna cerca del antiguo monumento. Nos estamos quedando sin comida y suministros médicos. Por favor, si algún pony oye esto, ayúdanos... El mensaje se repite. ¿Hola?..."
La voz se expresaba una terrible resignación, como si el pony ya hubiera renunciado a la esperanza y estuviera pasando por los movimientos. Lo apagué estrepitosamente. No creo que pudiera soportar oírlo de nuevo. Fue entonces cuando noté un tictac suave de mi PipBuck. Lo comprobé, descubrí era el detector de radiación, una característica que nunca había sabido usar, se había activado. El pequeño y lindo dial de arco iris siempre había estado en verde. Aún estaba allí, pero se inclinaba discretamente hacia el color amarillo.
No podía quedarme aquí, junto a lo que había sido, hace tiempo, la puerta de una bodega de manzanas por el resto de mi vida. Bueno, podría, pero sería una vida relativamente corta y miserable. No sabía qué hacer: con tantas direcciones para ir, ¿cuál era la probabilidad de que tomara el camino que Velvet había seguido? A pesar de que sólo tenía pocas horas de ventaja, la esperanza de encontrarla era tenue.
Pero tenía que empezar por alguna parte. Y la mejor opción que tenía era levantarme y mirar alrededor. Las ruinas cerca de mí se elevaban más alto que cualquiera de los árboles cercanos, y el techo cubierto de su torre superior era probablemente el mejor punto de vista que podía esperar. Cerré los ojos, me tranquilicé y entré.
Lo que quedaba del edificio de Sweet Apple Acres era más robusto de lo que parecía (o sonaba). También estaba bastante vacío, cualquier cosa de valor que hubiera sobrevivido había sido probablemente saqueada, dejando sólo restos que nadie quería, pero ni siquiera el tiempo parecía capaz de borrar. Zapatos oxidados, cajas de jabones para limpiar vestidos que ya no existían, un tenedor con mango roto, un rastrillo.
Subí las escaleras. Alcancé a ver un débil resplandor, el suave color verde de una manzana envenenada, que iluminaba la habitación de arriba. El resplandor provenía de la pantalla de un viejo terminal, un artefacto de ciencia arcana idéntico al utilizado en el Establo Dos. Era un milagro que todavía funcionara después de siglos en el exterior. Cuando Establo-Tec construye algo, lo construye para que dure.
La curiosidad me atrajo hacia él, y mi asombro fue rápidamente reemplazado por el entendimiento. No era una coincidencia que este terminal en particular estuviera activo, porque en él había un nuevo mensaje:
"A cualquier pony que haya abandonado el Establo Dos en busca de mí:
Por favor, regresa a casa. Estoy haciendo lo que tengo que hacer. La Supervisora lo entiende, incluso si ahora no está de acuerdo, y espero que algún día todos lo harán. No regresaré. No me busques. No te pongas en peligro más por mi causa. Por favor perdóname.
Velvet Remedy"
Busqué en la terminal por más información, pero todos los demás mensajes eran antiguos y estaban corrompidos salvo uno. Y ese uno tenía un cifrado algo especial, algo que había oído hablar pero nunca había visto antes, una encriptación binaria que para descifrarla, primero tendría que descargar el mensaje en mi PipBuck del terminal que había sido utilizado para enviar el mensaje y luego del terminal en el que fue recibida.
Al no tener nada mejor que hacer con las grandes cantidades de almacenamiento que disponía mi PipBuck, lo descargué. En realidad, sabía que las posibilidades de volver a encontrar un terminal funcional eran nulas, así que mi esperanza de descifrar ese mensaje eran escazas. Tampoco es que pensara que un mensaje de siglos de antigüedad tendría algún significado relevante.
Más importante aún, ahora tenía que afrontar que fuera era mi nuevo hogar. Incluso si encontrara a Velvet Remedy, era poco probable que ella me acompañara de regreso. Admito que había sido sutilmente agradable una fantasía en donde la Supervisora estuviera tan encantada con el regreso de Velvet que nos cobijaría a ambas de nuevo en la manada. Tal vez incluso me haga una fiesta. Ahora, me vi obligada a admitir lo estúpido que sonaba eso.
Pensar en eso hizo que mi cabeza se llenara de nubes negras. Pero cuando al fin alcancé la cima de las ruinas y miré hacia el desierto, avisté una luz brillante y débil que parpadeaba en la oscuridad... justo como una luz de fogata, no a más de media hora de trote de ese punto naranja en la noche.
Cuando me acerqué la fuente de luz del fuego, supe que algo no pintaba bien. Algo sobre la forma en que el polvoriento unicornio beige estaba tendido en su alfombra de paja y las piernas acurrucadas debajo de él, hacían que no diera buena espina. Había tensión en su lenguaje corporal. Pero no fue hasta que puse un casco en la luz y obtuve una buena perspectiva. Un cálido "Hola" salía apenas audible de mis labios cuando vi que el pony estaba amordazado, y con cadenas que ataban sus pezuñas.
-¡Bueno, mira que tenemos aquí! Caminando agradable y tranquila ¿verdad?-, Un gran potro de tierra surgió de las sombras de una roca cercana. Sus pezuñas se clavaban metálicamente contra el suelo rocoso, calzaba zapatos con espinas de metal saliendo de ellos.
Dos ponys más se deslizaban de sus escondites en lados opuestos: un pony terrestre sosteniendo una pala cuya cuchilla había sido letalmente afilada, y el otro un unicornio cuyo cuerno resplandeciente levitaba hacia mí un corto instrumento de madera y metal con dos barriles. Cada pony llevaba alforjas hechas de piel gruesa. Al igual que la noche, nunca había visto un arma de fuego antes, excepto en las imágenes de los libros. Esos libros eran lo suficientemente explícitos como para que pudiera reconocer la amenaza mortal.
El unicornio atado a la alfombra sacudió la cabeza con una mirada triste pero desesperada, y comenzó a intentar romper la mordaza con un anzuelo, sin hacer más esfuerzo para mantener las cadenas ocultas. Los tres ponys que me amenazaban le arrojaban sólo una mirada ocasional.
-Puede que se ate a sí misma para ahorrarnos la molestia-, replicó el unicornio con el arma. –Entonces-, dirigiéndome a mí. -No te importaría, ¿verdad?
Se río. Y el otro unicornio también. -Darán un precio muy bonito por esta.
-¿Dar un precio para qué? ¿Y de quién?
El que sostenía la lanza de pala en su boca murmuró algo incomprensible. Entonces, aparentemente decidió que el arma era suficiente disuasiva, y la escupió -Por el amor de... quiero decir, ¡mírenla! ¡Creo que se ha bañado!
De repente y extrañamente me di cuenta de que los cuatro ponys estaban realmente sucios y tenían un muy desagradable mal olor. Me las arreglé para tapar con un trapo un estornudo.
-¿Qué está pasando?-, pregunté. De todas las emociones que surcaban mi cabeza, la confusión había predominado.
El unicornio cautivo finalmente logró sacar la mordaza sucia de su boca -¡Son esclavistas, idiota!
Monterey Jack, era el unicornio beige sucio con expresión severa y una Cutie Mark que parecía un queso, siguió detrás de mí mientras caminábamos junto a nuestros captores, caminando por un sendero desecho que alguna vez fue una carretera. Mis piernas estaban encadenadas, haciéndome difícil el caminar e imposible trotar. Mi PipBuck había bloqueado los esfuerzos de los esclavistas para atarme las patas delanteras, obligándolos a encadenarme por encima de las rodillas. Si el pony que tenía la lanza de pala no hubiera estado sosteniendo su arma cerca de mi garganta, los otros dos habrían tenido otro par de cascos para quitarme el PipBuck y encadenarme como hubieran querido. Como sea, no se molestaron en desperdiciar tiempo conmigo.
Yo no estaba amordazada, pero Monterey me había convencido de que una charla innecesaria a los esclavos probablemente resultaría en la pérdida de mi lengua. No es que tuviera mucho que decir a estos brutos de todos modos, aparte de mi repertorio de metáforas pintorescas. De todas formas no esperaba que contestaran a mis preguntas, incluso si mi lengua sobreviviera a la pregunta, además ya estaban parloteando el uno con el otro lo suficiente como para escucharme.
-Odio lo lejos-, gruñó el pony terrestre a través de la lanza que tenía entre sus dientes.
-Bueno, pues, si tan sólo aprendieras a nadar, podríamos recortar el camino ¿cierto?-preguntó el unicornio con dulzura envenenada.
El pony soltó un gruñido. Por su olor, considerablemente más penetrante que los otros, supuse que odiaba el agua en general.
-¿Qué tal si dejas de quejarte y tal vez te deje probar a uno de los esclavos antes de llegar al bosque?-, Su líder, el pony terrestre llamado Cracker con los zapatos con puntas y una Cutie Mark que parecía un látigo (¿o quizás una serpiente?), miró hacia Monterey y a mí con una malévola sonrisa.
Miré hacia otro lado. Ellos rieron.
A pesar de su desagradable diálogo, podía oír un sonido líquido por delante. No es como una fuente de agua burbujeante, sino como un pantano burbujeante. Y algo más. Un sonido distante… acercándose. ¿Música? Sí, música. Era un sonido metálico pero… ¿era una melodía triunfante? ¿De la realeza? No sabía que sentimiento estaba tratando de inspirar la música pero sin lugar a dudas no encajaba.
Cracker notó mi expresión y sonrió. -Parece que nunca has oído eso. ¿Qué, viviste toda tu vida en un Establo? Si esperas una caballería de la realeza, pues te equivocas. Eso es sólo uno de esos sprite-bots.
La música se cortó con un agudo chirrido
El esclavista unicornio, llamado Sawed-Off, trotó un poco hacia delante, mirando por el camino. Volvió al resto de nosotros y sonrió. -¿Crees algún mutadrilo lo atrapó?
Cracker sugirió que voló hacia la trampa de algún pony. El otro pony terrestre emitió un balbuceo. El unicornio se volteó y el resplandor de su propio cuerno iluminó la máquina, una bola de metal del tamaño de la cabeza de un potro flotando con cuatro alas aleteando silenciosamente, justo frente a su rostro. Esta máquina no es obra de ninguna ciencia arcana me atrevería a decir; Era ingeniería pura del pony terrestre.
-¡Mierda!-, Sawed-Off saltó una zancada completa de pony por la sorpresa. Luego giró la escopeta y la disparó contra el sprite-bot. El sonido era como un plato de metal que caía del techo y resonaba a través de las colinas cubiertas de oscuridad por la noche. Chispas comenzaron a salir de la máquina al ser alcanzada por el disparo. Dejó escapar un chillido eléctrico y se lanzó de regreso hacia la oscuridad.
El unicornio quiso ir tras ella, pero la voz de Cracker cortó la distancia entre ellos. –Es suficiente, Sawed-Off. Reserva tu munición.
-Maldita sea, odio cuando utilizan esa mierda sigilosa. Es una radio voladora; No se supone que se escondan de los ponys.
Mis oídos ardían por la gran cantidad de groserías profanas que escuchaba, pero no me importó. Estaba reflexionando sobre lo que acababa de ver.
-Idiota-, murmuró Monterey Jack en voz baja. -Ellos escucharon eso por todo Ponyville...
A diferencia de mi compañero esclavo, me alegró haber presenciado al unicornio disparar su arma. Ahora sabía cómo funcionaba.
-... Qué clase de maldito tonto-, murmuró Monterrey. -anuncia su presencia tan cerca del territorio de los saqueadores.
Un río se deslizaba por nuestro camino, sus aguas fluían a lo largo de sus orillas, medio estancadas. El agua golpeaba los soportes de un puente, haciendo los sonidos húmedos que había estado escuchando antes. Más allá del puente se escondían los restos destrozados de un pueblo de antes de la guerra.
El puente era un laberinto de barricadas. Las sombras en la oscuridad de ponys se movían alrededor. Por un segundo tuve esperanzas de un posible rescate pero mis esperanzas se desvanecieron al ver varios postes con punta que rodeaban el puente con las cabezas en putrefacción de ponys decapitados que adornaban cada lado.
En ese momento observe la maldad. La vista era horrible.
-Cager, quédate aquí-, dijo Cracker, poniendo de manifiesto el nombre del pony que llevaba la lanza. -"Sawed-Off, vamos a ver cuál es la cuota esta vez."
Monterey Jack bajó la cabeza y miró desolado hacia el puente. Me acerqué a él, siguiendo su ejemplo, de tal forma que Cager no pudiera ver el débil resplandor de mi cuerno mientras deslizaba mi destornillador y una horquilla de mi traje de trabajo del Establo. Como todos los materiales de los esclavistas, las esposas en mis piernas eran toscas y de baja calidad. Como Cracker y Sawed-Off discutían con los ponys del puente, me centré en forzar la primera cerradura de las esposas. Sentí un alivio al escuchar un suave click mientras se abría, liberando mi pata delantera con el PipBuck. El brazalete cayó al suelo con un pequeño golpe.
-¡Hhu!-, Las orejas de Cager se levantaron, y ahora se movía hacia mí. Rápidamente, apagué mi magia, dejé caer el destornillador y la horquilla en la tierra, y esperé que en la oscuridad el esclavista no pudiera ver el cambio en mis cadenas.
-¡¿Qué hiciste?!-, Cager gruñó peligrosamente. El desagradable borde afilado de la pala se encontraba a pocos centímetros de mis ojos.
¡BLAM!
Cager se dio la vuelta bruscamente, la lanza se acercó lo demasiado a mi cara y grité. Un disparo salió del puente. No sonaba como la escopeta de Sawed-Off… Pero el segundo disparo sí.
Cager tomó aliento al reconocer que cruzar el puente se había convertido en un asunto sangriento. Nos miró con una mirada de furia, su postura era amenazadora, él comenzó a decir... algo. Sospecho que nos estaba advirtiendo que nos quedáramos quietos, pero nunca lo sabré. Su cabeza estalló, llenándome de sangre.
Me quedé allí, con los ojos como platos, temblando por el shock. La sangre, caliente y pegajosa, corría por mi frente y por mi ojo izquierdo, resbalando por mi traje y mi melena.
En la creciente lista de cosas que no había visto hasta antes de esta noche, la muerte de otro pony ocupaba el primer lugar. Parpadeé, sintiendo la sangre en mi párpado. ¡Cager estaba muerto! ¡Tenía restos de Cager en mí!
El deseo de lanzarme al río era abrumador. Pero iba terminar así. Empujada por algo más que la determinación, mi cuerno volvió a brillar y comencé a desbloquear el resto de mis esposas.
Mire de reojo el puente, viendo a Sawed-Off acurrucado junto a una de las barricadas mientras él mágicamente jaló de su escopeto abriéndola y llenándola de más munición. Dos disparos, me percaté. Primero uno en el sprite-bot, y uno justo ahora. Dos disparos, y luego a volver a recargar. Cerrando el arma, la levitó por encima de la barricada y disparó a ciegas hacia el entorno violento, alcanzando a un pony saqueador ya herido con disparo de dispersión. El pony se tambaleó y cayó.
Desafortunadamente para Sawed-Off, el saqueador detrás de él tenía un tipo diferente de escopeta, una que era más rápida y no limitada a dos tiros, la cual disparaba postas que le hicieron grandes agujeros en el cuerpo al esclavista unicornio al momento de que él se asomó para ver los resultados de sus tiros.
Me di la vuelta, encogiéndome delante de la pesadilla que estaba delante de mí. Me concentré en las cerraduras.
Logré liberarme y comencé a liberar a Monterey cuando dos ponys saqueadores trotaban por el puente hacia nosotros, pasando a través de los cadáveres mutilados de Cracker, Sawed-Off y los otros saqueadores que habían eliminado. Uno de los que se acercaba era el unicornio saqueador con la escopeta de combate. El otro, era un pony terrestre con un martillo en sus dientes. El unicornio se estaba riendo. No era la risa de Cracker, sino una risa loca que me daba escalofríos por la nuca.
-¡Parece que tenemos algunos premios!
El pony terrestre rió detrás del martillo mientras que el unicornio nos miraba con atención. Los dos eran de alguna manera más sucios que los esclavistas. El unicornio tenía cicatrices en toda la cara y los flancos, uno de ellos rasgando su Cutie Mark, y otros con señales de sangrando reciente. El pony terrestre no tenía pelo y estaba con quemaduras en la mayoría de la parte izquierda de su cuerpo. Ambos vestían armaduras rotas y harapos.
-¿Ayúdenos?-, susurré débilmente.
-¡Oh, te ayudaré, claro!-, El unicornio paró frente a mí y me dio una patada, su casco golpeo fuerte en mi costado. El dolor me incapacitó y caí, jadeando. Se paró frente a mí de nuevo y puso todo su peso sobre mí. Yo grité.
A mi lado, Monterey soltó un gruñido de dolor mientras el pony terrestre le daba una muestra de su martillo. Dejándome en un gruñido, el unicornio también volvió su atención hacia Monterey que aún estaba encadenado. Se hizo evidente que tenían la intención de golpearlo hasta que él fuera otro cadáver sin vida. Y aún así probablemente no se detendrían.
-Toma su pata. ¡Voy a dispararle para arrancar sus cascos!-, El unicornio saqueador levitó su escopeta hacia Monterey pero éste la alejó con una patada que lanzó con su única pata libre de esposas.
Ignorando el dolor, me levanté, acortando la distancia y girando en mí misma mientras daba una potente patada trasera. Mis pezuñas dieron con la escopeta, enviándola volando. Se estrelló en el puente más allá. Un momento después, levité la lanza contra los dos saqueadores que me miraban con una expresión divertida. Dos contra uno, y ambos eran luchadores experimentados. El que estaba con el martillo se me acercó, como para ver si el martillo ganaba al cuchillo.
Monterey se le lanzó de inmediato, colocando sus patas delanteras alrededor de su cabeza y tirando de la cadena entre ellos a través de su cuello. El martillo cayó de su boca cuando el pony saqueador se ahogó.
El unicornio volteó, sorprendido por el cambio repentino de situación. Pude haber atacado entonces, pero amenazar a un pony es muy diferente a atacar a uno. No estaba segura de que tuviera que rajar al otro pony, para derramar su sangre. Para mutilar, o posiblemente matar.
El unicornio dio un puntapié al martillo caído y se giró para atacarme con él, y con una mirada asesina en sus ojos. Y de repente, se me hizo empujar la pala-lanza hacia adelante. Ya no estaba luchando para hacer frente a una amenaza; Esto era supervivencia. La auto conservación es instintiva; Elimina las dudas morales. Y mientras yo no tenía las habilidades de lucha de mi oponente, tenía una ventaja a mi favor… S.A.T.S.
Ayudada por el hechizo de apuntado de mi PipBuck, dirigí la lanza cortando sus rodillas, y dejándolo cojeando. Una segunda cortada, esta vez a través de su cara, la despojé de su arma. El tercero sería un golpe mortal...
... excepto que no estaba lista para hacer eso. Aún no. En vez de eso, balanceé la lanza alrededor, golpeándola en la cabeza con su asa lo suficientemente fuerte como para astillar la madera. El saqueador unicornio cayó a mis pies, inconsciente.
Miré hacia arriba. Monterey estaba de pie, con el pecho levantado, sobre el cuerpo del pony terrestre, la vida se ahogaba con ella. Me estaba mirando con calma. Finalmente, alzó una ceja, sólo para alzar sus cadenas restantes frente a mí.
-¡Oh!-, Dejando caer la lanza de la pala, encendí la luz de mi PipBuck y busqué mi destornillador. Había perdido la horquilla; No había ninguna posibilidad de encontrarla en la tierra por la noche. Pero tenía más.
Una vez que ambos estuvimos libres, Monterey cojeó lentamente hacia el puente. Un momento después, regresó, con su cuerno resplandeciente de un suave color beige. La escopeta de Sawed-Off venía tras él. Antes de que pudiera reaccionar, la apuntó a la cabeza del saqueador unicornio inconsciente y disparó.
Su sangre comenzó a filtrarse por el suelo hacia mis pezuñas. Miré en un silencio atónita mientras a buscaba en sus cuerpos, quitándoles sus pertenencias.
Finalmente mi voz regresó. – ¿Qué estás haciendo?
Me miró como si yo fuera estúpida. –Comprobar si no tienen algo de valor, con suerte, comida-, Asentí, observándolo al mover los cuerpos a la orilla del puente. Saquear los cuerpos de los muertos se sentía mal; Pero una parte fría y racional de mí murmuró que era un escándalo que tendría que superar para poder sobrevivir. Imaginé lo avergonzada que estaría si me moría de hambre aquí porque había sido demasiado tímida para comprobar la bolsa de un pony muerto en busca de un poco de avena o una lata de salsa de manzana vieja. Me moví un poco hacia el inicio del puente.
Miré por encima del cuerpo de un pony saqueador muerto, con el rostro ensangrentado y desgarrado por los zapatos afilados de Cracker. Comencé a pasar mis cascos por sus bolsillos, pero mi estómago revolvió, y me recargué en la barandilla, desechando mi almuerzo en el río sucio de abajo. Un espacio entre las nubes trajo una luz suave y plateada al suelo, y pude ver mi reflejo en el agua, todavía cubierto con la sangre seca de Cager.
Entonces vi la escopeta de Sawed-Off flotando en el aire detrás de mi cabeza.
-Tomaré lo que tú también tienes-, me informó Monterey Jack con un tono despreocupado.
-¡¿Qué?!-, Me di vuelta lentamente para verlo de pie en el puente, cubierto por la luz de la luna, su cuerno brillando en un suave luz beige. La escopeta flotó entre nosotros y me apuntó.
-¡Pero yo te salvé!
-Sí. Y por eso, no voy a matarte-, Sus ojos se estrecharon. -Al menos que, por supuesto, hagas algo estúpido ahora mismo.
-¡Pero te acabo de salvar!
-¿No eras la más lista de tu clase cierto?
-¡Debemos trabajar juntos! ¡Viajar juntos!
Monterey resopló. -¿Y dividir nuestras ya limitadas provisiones? ¿Dormir con un ojo abierto cada noche, esperando a que intentes apuñalarme por la espalda? No, gracias.
Mi rectitud de incredulidad se detuvo ante la negación. De repente, estaba muy cansada. Asintiendo con la cabeza, bajé la cabeza y dejé que mis dos cantimploras cayeran. Entonces retrocedí para que pudiera acercarse a ellos. Giré la cabeza para empezar a vaciar mis bolsas de mi alforja.
Mirando a Monterey, ahora mi propio cuerno brillaba. Y la escopeta de combate disparó hacia el aire. Durante un largo momento estuvimos allí, dos ponys unicornio en un puente, rodeados de cuerpos, escopetas flotando entre nosotros, y apuntando el uno al otro. La luz de la luna brillaba sobre nosotros desde los espacios entre las nubes.
Monterey Jack rompió el silencio, -No vas a usar eso. Te vi que no mataste al saqueador. Si no puedes matar a un pony así, no puedes matarme.
Entrecerré los ojos. –Aprendo rápido.
Resopló, pero no se movió. -¿Sabes cómo usar esa cosa?
Forcé una sonrisa. -¿Sabes que sólo te queda un tiro? Y a juzgar por el sprite-bot, esa arma está tan estropeada que muy probablemente sobreviviré siendo disparada con ella. ¿Sobrevivirás TÚ siendo disparado con esto tantas veces como pueda mover el gatillo mientras tú intentas recargar?
Monterey Jack dio un paso atrás. Y con ese vacilar, mi sonrisa ya no era forzada. -Y voy a tomar mis cantimploras de vuelta.
Ponyville. Me preguntaba cómo es que mi PipBuck sabía los nombres de los lugares antes de que yo lo hiciera. Incluso marcó los restos de un edificio en el que acababa de entrar. Ponyville era territorio de saqueadores. Espero que este lugar, este "Carousel Boutique", estuviera libre de ellos.
Monterey Jack y yo apenas nos habíamos separado cuando la barandilla del puente explotó junto a mí. ¡Un francotirador! El mismo pony, pensé, que había convertido la cabeza de Cager en salsa de manzanas. Me fui a la ciudad, tomando cobertura con lo que fuera. Pocos de los edificios estaban lo suficientemente intactos como para servir de refugio. Este fue el más cercano.
Afortunadamente, estaba sola. Esperé casi una hora, acurrucada en una sombra cerca de la puerta; El pony francotirador parecía poco decidido a seguirme. No, el sólo podía esperar hasta que saliera.
La fatiga me invadió. Había permanecido despierta toda la noche anterior, y los acontecimientos de esta noche eran una carga para el cuerpo y el espíritu. Mis músculos estaban débiles y doloridos. Me dolía el cuerpo de las patadas que había recibido. Me sentí emocionalmente destrozada. Necesitaba dormir. Dormir aquí fue probablemente una idea horrible. Al despertarme, fácilmente podría estar rodeada de esclavistas, saqueadores o posiblemente algo peor. Pero volver fuera, encontrar un lugar mejor, simplemente no era posible. No estaba en condiciones de poner a prueba mi ingenio contra el pony francotirador.
Carousel Boutique era bastante similar en condiciones de arquitectura a Sweet Apple Acres, sólo que el saqueo fue más destructivo. Las paredes habían sido pintadas con toscas imágenes de violencia y palabras groseras. Una pila de paños en un rincón, olía mal, como si los ponys hubieran orinado repetidamente en ellos. Había dos camas, una de las cuales estaba manchada profundamente con sangre (y probablemente más cosas desagradables). La otra era más pequeña, era la cama de un potrillo, nada más que con un colchón sobre un marco aplastado. En mi estado, sentí que me vendría perfecta.
El Carousel Boutique ofreció dos tesoros más, un baúl cerrado y otra terminal, idéntica a la de Sweet Apple Acres. Este también estaba todavía funcional, de nuevo para mi sorpresa. Estaba cerrada; Deslicé mi herramienta de acceso, y la puse operativa. Estos terminales fueron elaborados por los mismos ponys que hicieron los PipBucks, ya que los cifrados y las cerraduras eran bastante similares a mis herramientas que me permitieron burlar la seguridad. Quedó un rompecabezas, si encontraba la contraseña correcta entre todas las filas de palabras y caracteres de código que mi herramienta de acceso puso al descubierto, entonces tendría acceso al terminal. En mi estado mental frito, probablemente fue un pequeño milagro que pudiera analizar el código y encontrar la contraseña.
O posiblemente no. La contraseña era "apple".
Me reí en voz alta, callando de inmediato cuando oí el volumen de mi propia voz en las paredes de la boutique desgastada, y me di cuenta de que, más allá de cualquier posibilidad realista, esta era la computadora a la que se había enviado el mensaje que antes había encontrado. Con un sentimiento injustificado de confianza, lo descargué, y dejar que mi PipBuck hiciera el resto.
El tiempo había dañado la grabación, pero había suficiente grabación para que pudiera reconocer la misma voz femenina, un poco dulce y con un acento extraño, que hace unas horas me reveló el código que me apartaría de mi vieja vida hacia esta nueva y horrible vida.
"... instrucciones especiales para el Establo Dos ... ... ¡Hay mucha de mi familia ahí abajo! ¡Hasta que el veneno se haya ido de aquí arriba, esa puerta no debe abrirse para ningún pony!"
La voz se desvanecía por la estática.
"... sé que odias esto, Sweetie Belle, pero ahora eres la Supervisora. La Supervisora del Establo más importante de Equestria. Necesito que hagas esto por mí... ... para mantenerlos a salvo... ... mejores amigas por siempre, ¿recuerdas? ... "
El archivo de sonido finalizó con un gemido. Había estado en lo cierto: no había ningún valor en un mensaje de dos siglos. Dejé el cofre para mañana, me acurruqué y me fui a dormir.
Nota: Ascenso de Nivel
Nuevo extra: Sentido de Caballo - Eres un aprendiz rápido. Ganas un adicional de 10% cada vez que ganes puntos de experiencia.
