Optimus Prime no salía de su estupor. ¡De dónde había salido tan macabro espectáculo?
"¡Asesino, pagarás tu maldad con tu vida!"
El líder Autobot dejó su escondite para enfrentarse a aquella aterradora amenaza. No podía abandonar su estupor.
Algo le decía a Prime que no debía atacar. ¿Instinto de guerrero? ¿Simple precaución? ¿La cordura que busca abrirse paso entre su atribulada mente?
"Muy bien, se la esperará donde se acordó previamente. Sin cambio de planes."
Un representante del Consejo de Seguridad se comunicaba con la Dra. Archibald. Tanto ella como Carly viajaban hacia un lugar todavía sin ser revelado.
"Excelente" respondió la mujer al representante. "¿Y Carly? ¿Recibirá el hospedaje tal como se acordó?"
"Nunca pensé que retomaría esto," pensó Mirella Archibald, "¿a eso hemos llegado?"
La comunicación seguía, mientras el vuelo se acercaba a su destino.
"Las nanomites, uno de mis proyectos favoritos," continuaba pensando Archibald, "no pensé que las vería de nuevo."
Prime lanzó una mirada a los Decepticon atacantes. Todavía no podía creérselo.
El líder Autobot, entre la vorágine de emociones que lo atormentaba, sentía que algo no parecía "normal". No solo el hecho de que se encontraba frente a Decepticons a quienes había visto morir. Sentía algo extraño.
Después de todo, si fuesen Decepticons resucitados, ya habrían tomado la oportunidad para haber acabado con él, en vez de simplemente mostrarse gritones y amenazantes.
"Queremos que mueras. Queremos que sufras todo lo que nos has causado."
Su instinto de guerrero y sobreviviente le decía que, en caso de cualquier ataque, no debía defenderse o abrir fuego. Al menos, no hasta tener en claro qué exactamente estaba ocurriendo.
"¡Maldito!"
Oyó un grupo de la multitud. Y sintió la bomba molotov que impactó contra su pierna izquierda. La explosión y el fuego, en esta ocasión, consiguieron dañar su maltrecho cuerpo.
Mientras Optimus Prime buscaba contener su dolor, se le ocurrió cómo salir de dudas.
Al ver a la muchedumbre acercarse, Prime activó su cañón de mano. Se preparó a disparar.
Cuando la multitud estaba cerca de él, apuntó el cañón hacia ellos.
Entre la multitud se comenzó a notar mucho terror. Varios de estos querían huir. En ese momento, Prime supo qué hacer.
Rápidamente, disparó hacia una montaña cercana. Los disparos la destruyeron muy rápidamente, y estuvieron acompañados de ruido y luminosidad insoportables.
La multitud de Decepticons huyó despavorida, en medio de gritos y expresiones de horror.
Otro episodio de psicosis. ¿Falsa alarma?
"¡Optimus! ¿Estás bien? ¿Qué sucedió?"
Bumblebee y Bulkhead, en su forma vehicular, llegaron hasta donde se encontraba Optimus Prime. Ambos se transformaron.
"Prime. ¿Qué ocurre?"
Bumblebee preguntaba al líder Autobot. Optimus no respondía, seguía extraviado en sus pensamientos.
"Bumblebee... Amigo... No tienes idea..."
En ese momento, cayeron disparos enemigos. El pequeño grupo se dispersó y logró esquivarlos. El ataque continuó.
Los Autobot reconocieron a sus atacantes inmediatamente: Megatron y Starscream, en su forma vehicular.
"Amigos, ¿dónde se habían metido? Los habíamos echado de menos."
"Megatron echó de menos a enemigos de Starscream."
Los dos Decepticon se transformaron y aterrizaron cerca de los Autobots. Estos últimos, con excepción de Prime, adoptaron una posición de batalla, estaban listos para responder cualquier ataque.
"Infeliz Starscream," Bulkhead decía a su enemigo con odio, "¿Cómo te atreves a aparecer después de todo lo que provocaste?"
"Cuida tu boca, gusano inmundo. Estás hablando con el supremo líder Decepticon."
"Megatron de acuerdo. Megatron obediente a líder."
Inmediatamente, tanto Starscream como Megatron abrieron fuego. Bumblebee y Bulkhead esquivaron los disparos y, casi al instante, golpearon a sus enemigos. Estos respondieron.
"Megatron da la vida por el líder."
Entonces, el antiguo líder Decepticon se transformó y embistió con brutalidad a los guerreros Autobot. Tal resultó el impacto que el mismo Megatron se estrelló contra el suelo.
"Bravo, bravo, Megatron. A diferencia de otros, tú nunca me fallas."
El líder Decepticon se acercó hacia el casi inerte Optimus Prime. A cada paso que daba, se notaba una sonrisa maliciosa. Los demás Autobots seguían en el suelo por el ataque previo.
"Prime. Me causa tanta pena verte así."
Optimus Prime mostró un ligero atisbo de alerta.
"Star... Starscream."
El terrible Decepticon llegó al frente de Prime. Se agachó para hablare. Seguía sonriendo con clara maldad.
"Prime. Como sabrás, tú y yo nos encontramos en una situación muy delicada. Pero no hay de qué preocuparse: tengo un as bajo la manga..."
Bumblee y Bulkhead comenzaron a leventarse, con mucho dolor. Prime seguía escuchando a su enemigo.
"... ten por seguro que esto acabará pronto. Etreum aiporp us rañesid a áraznemoc angilam eicepse al ,otnorp."
Optimus Prime no lo podía creer: ¡esos horribles mensajes ahora salían de Starscream!
"Ayurtsedotua es agalp al euq rarugesa nedeup út y zirtaM al etnemalos."
Esto fue lo último que oyó. Vino un apagón de su conciencia.
Al volver en sí, el terrible y críptico mensaje resonaba en toda su mente. Bumblebee y Bulkhead, ya recuperados, lo ayudaron a levantarse. Megatron y Starscream se habían ido sin dejar rastro.
Había pasado una semana desde su partida. Y la Dra. Archibald no había cesado de trabajar.
La científica contemplaba una cápsula llena de nanomites. Su labor en la insta
"Con este rediseño, estarán mucho mejor preparadas para encargarse de los cybertronianos."
Uno de sus asistentes se acercó.
"La optimización está encontrando más de un problema. Si bien sus cálculos resultaron correctos,todavía hay mucho que requiere trabajo. Y me temo que-?"
"¿Qué? ¿De qué se trata?"
La Dra. Archibald no tenía ganas de escuchar quejas. El asistente, tras tomar un ligero respiro, continuó.
"Como le decía, me temo que, para concluir la optimización, necesitamos ... de un cybertroniano."
Al escuchar esto último, la Dra. Archibald sonrió con cierta malicia.
"Acompáñeme."
Se dirigieron a un salón cuya forma recordaba a la de un hangar. En ese momento, Archibald activó su comunicador.
"Necesitamos los especímenes 107 y 108. En el Área 44."
En pocos minutos, gran parte del suelo del lugar en que la doctora y su asistente se encontraban se abrió en dos. Se oía, desde el agujero recientemente formado, cómo una plataforma subía rápidamente. No tomó mucho para llegar hasta donde se encontraban los científicos.
El asistente de la doctora no podía contener su asombro ni su miedo.
Aquellos especímenes, llevados ante ellos mediante las plataformas, eran dos cybertronianos muertos, recuperados de Las Marianas. Sus compañeros los habrían reconocido inmediatamente: uno era el Autobot Ratchet; el otro, el Decepticon Soundwave.
"Comiencen el análisis en este momento."
La Dra. Archibald mostraba una notoria satisfacción. El rencor causado por la muerte de Mikaela finalmente encontraba una forma de expresarse, una que, ella pensaba, ayudaría al planeta Tierra. Sabía que su fallecida amiga, gran aliada de la expedición Autobot, odiaría su trabajo y sus planes actuales. No obstante, la doctora estaba dispuesta a seguir con esto, sin importar el costo, o cualquier consecuencia distinta del objetivo central.
¿Atneuc esrad nis y? ¿Nóiccurtsed aiporp us odnacifinalp étse "roirepus" adanimonedotua eicepse anu omóc elbíercni se on?
