Aquí otro capítulo, espero que les guste como les prometí en el capitulo pasado, este tendrá un poco más de acción y será un poco más interesante, bueno por lo menos eso espero. Recordar que el fic no tiene ningún fin de lucro ni nada por el estilo, solo tiene el fin de sacarme canas verdes, por pensar como putas desarrollo esta historia, dichosamente creo que no soy tan jetas para esto... en fin los proyectos de nuevos fics, quedaran para después de terminar este, pues se ha vuelto más largo de lo que imagine, la verdad aun me queda mucho por contar, así que espero que se mantengan leyendo. Gracias a todas esas preciosas personas que me dejan reviews. La verdad se siente genial cuando alguien califica tu trabajo y espera que lo continúes, realmente me dan ánimos, aunque sean poquitos me animan a continuar. Gracias.

Capitulo 4. El Estalfo de los Zoras

Al cabo de algunas horas, Darna y Link comieron tranquilamente en una mesa de la casa de la Zora; todo estaba muy bien, habían arreglado el mal entendido, aunque Darna se sonrojaba constantemente al mirar los ojos azules del caballero.

Link comía animadamente. Él era de las personas que casi nunca comían, y estaba acostumbrado a este tipo de situaciones, pero cuando tenía la oportunidad de comer, lo hacía hasta más no poder, por lo que Link se vació casi la mitad de las provisiones de Darna, que con gusto, pero con un dolor en su bolsillo le servía constantemente los mejores manjares que podía preparar, platillos tradicionales de los Zoras, la mayoría relacionados con el pescado.

-Pronto llegará la noche… esta atardeciendo, mira qué lindo…-menciono la Zora, mientras una pequeña ventana daba al exterior dejando ver claramente la luz del sol desde el sistema de cuevas submarinas del que se componía los dominios de los Zoras.

-Atardeciendo!...-dijo Link consternado, acordándose de nuevo el dolor que había sentido la noche anterior, y que hoy era completa su transformación.

Darna miró a Link con dudas en su cabeza. Que importaba que atardeciera, que importara si llegase la noche, pues en lo único en que pensaba era que tal vez podría sacar algo de provecho con Link en la noche.

Link se levanto alterado, pidiendo que lo sacase del lugar inmediatamente y diciendo que debía irse por razones personales. Darna, al ver que su oportunidad se estaba desvaneciendo, le abrazo inmediato y sensualmente se apoyo sobre él y con voz cálida y dulce le pidió que se quedara.

-Pero…es que….debo irme…es importante…-dijo Link mientras todo su cuerpo se estremecía ante la bella Zora.

-Por favor Link...quédate…no quiero que te pase nada…y será mejor que pases la noche aquí…con migo…-le susurro en el oído, utilizando sus recursos femeninos para convencerle.

-Pe…

La refutación de Link fue interrumpida, por la caricia de Darna en el pecho de él, que hizo que se estremeciera y mirándole a los ojos, Link acepto, aunque su estado era muy preocupante, y su mirada nerviosa.

Darna hacía y deshacía la cama, de Link, acomodaba afanosamente la casa, y sonreía cada vez que miraba a su acompañante, este le devolvía tan solo una sonrisa muy nerviosa, y preocupada.

La noche cayó, y Link estaba acostado preocupado, no podía dormir, sabía que en cualquier momento comenzaría su transformación, y estaba atento, para salir de ahí apenas pudiese. Darna se entre durmió, mientras esperaba el momento en que Link se durmiera, pero al verle despierto en cada momento, se resigno por unos instantes y quedó dormida.

La hermosa Luna y brillante comenzaba a hacerse notar en el cielo. La noche era callada y tranquila, tan solo se oía el relajante sonido del agua al correr por los múltiples ríos de los dominios.

Link abrió los ojos de golpe, se percato de que comenzaba a olerse lo que pareciese carne podrida, pero al cabo de algunos segundos dejo de olerla, mientras su vista se iba nublando, y su carne iba desapareciendo literalmente como por acto de magia. Link al sentir esto, y con la mirada casi nula, comenzó a correr hacia la salida de los dominios, pero sus piernas le fallaron. No entendía bien que era lo que pasaba, no sentía dolor alguno en esta transformación, a diferencia de la pasada, tan solo iba perdiendo sus sentidos poco a poco, hasta no sentir, ni oler y mucho menos ver nada.

Sus sentidos se iban desvaneciendo al igual que su carne, tan solo iban quedando sus huesos poco a poco, mientras ya sin ver nada tan solo escuchaba el agua débilmente pasar cerca de donde estaba. Llego el momento en que tan solo quedó el esqueleto del joven, y cayendo completamente en el suelo sin ver, sentir u oír nada, desorientado perdió el conocimiento.

El cuerpo del esqueleto quedo por un instante tirado en el suelo, mojado por las aguas que había en la mayoría de caminos del lugar. El olor a podredumbre había inundado gran parte de los alrededores de la casa de Darna, y esto despertó a muchos de los Zoras que dormían plácidamente incluyendo a Darna.

Algunos se percataron de un cuerpo tirado en el camino y se acercaron para averiguar qué había pasado y al ver el esqueleto se horrorizaron, preguntándose de quien era. Darna se acerco y al ver las vestiduras de Link, que cubrían el cadáver, se horrorizo y sus ojos aterrados se pusieron llorosos.

De repente, en un acto improvisto el esqueleto se levanta de la nada y el cráneo comienza a brillar, desde su interior con un color verdusco. Los Zoras presentes asustados se hacen para atrás al ver la escena y algunos sacan algunas dagas que llevan consigo.

El esqueleto queda inmóvil, y en posición vertical, mientras todos ven a la figura frente a ellos que se encuentra de pie.

El esqueleto se comenzó a mover lentamente mientras los Zoras que miraban retrocedían asustados. Era la primera vez que algo así pasa en los dominios. Claro que habían visto ya antes diferentes monstruos habitantes de Hyrule y mucho más los de los dominios, como los lobos de la nieve, pero jamás dentro de los dominios había entrado una aberración como la que contemplaban en ese preciso momento.

Movía las articulaciones de las manos, luego un poco las piernas y brazos, sus huesos tronaban entre sí, era un sonido suave, pero con la impresión de ser doloroso.

Poco a poco el esqueleto se movía, cada vez con mayor fluidez, mientras habría su mandíbula, e intentaba pronunciar palabras. Un sonido ensordecedor del crujir de los huesos era todo lo que lograba salir, sus movimientos comenzaron a dejar de ser torpes y moviéndose poco a poco, empezó a caminar desorientado y sin rumbo fijo, mientras algunos Zoras sacaban sus dagas en caso de necesitarlas.

El esqueleto se detuvo, y la luz verde empezó a parpadear, mientras su cabeza volvía a ver a todos con algo de susto, pero su expresión cambio a una maliciosa, por lo que asusto a los Zoras presentes.

Darna, horrorizada al mirar el esqueleto a unos cuantos metros de ella, y al saber que eran las vestiduras de Link, estaba petrificada y sin habla. De momento se comenzó a oír una voz tosca y grave que salía desde el interior de la calavera.

- Soy el máximo Estalfo…- pronuncio con su voz tenebrosa y raspada- y este…es el momento…en que todos ustedes…muran!!!

El estalfo se abalanzo contra uno de los Zoras que se mantenían valientemente, cerca de este, y fu partido a la mitad por un rápido movimiento de su espada. La reacción de los Zoras fue de pánico y miedo, mientras todos corrían en varias direcciones, algunos pocos tomaban sus dagas e intentaban dañar al estalfo, que sumando la agilidad de Link y su habilidad con la espada, mataba a cuanto Zora se le acercaba.

Es estalfo bañado en sangre de Zora, sonreía macabramente, mientras descuartizaba los cadáveres a su alrededor. Los partía lentamente, escuchando con placer los gritos de desesperación que salían de las bocas de los Zoras a medio morir, mientras los torturaba, lentamente para que sufrieran. Una vez acabada la tarea de tortura , el temible estalfo se levanto con la satisfacción de matar, y el deseo de eliminar cuanto ser viviente encontrara. No le importaba el tamaño, pues lo único que deseaba era saciar su sed de sangre.

El estalfo encontró a una niña llorando, en medio de la multitud de cadáveres pidiéndole a su padre que despertara y la llevara a casa. El endemoniado camino hasta tenerla en los pies, la niña con un grito mudo, lo miró con terror y con el deseo de huir l más pronto posible, pero sus piernas no se lo permitieron, estaba petrificada. El estalfo sonrió, una sonrisa macabra que helo la sangre que recorría por la pequeña. Lentamente se le acerco, hasta tomarla por el delicado cuello, mientras le ponía a la altura de su cabeza, la mirada maliciosa invadió al estalfo, donde su único pensamiento era el de eliminar lenta y dolorosamente a la niña, causándole daño tanto físico como mental.

Le arrojo violentamente contra la pared, en donde la pequeña escupió sangre adolorida. Bañada en lagrimas y con sangre es su cuerpecito, intento levantarse rápidamente, pero fue detenida por el estalfo, que metió violentamente sus dedos entre la entrepierna de la niña, provocándole dolor y sufrimiento instantáneo, mientras pequeños chorros de sangre salían del sexo de la niña adolorida, violada y maltratada. El estalfo le soltó tirándole al suelo, observaba a la niña adolorida ponerse las manos en sus partes más intimas, mientras gemía de dolor y tristeza. El estalfo cansado de su presa alzo su espada, y con varios cortes acabo con el sufrimiento de la Zora, descuartizándole, y en algunas veces arrancando violentamente con sus propias manos, algunas de las partes del cuerpo mutilado.

Luego de hacer esto comenzó a caminar por la ya desolada calle, cabizbajo, pero con una sonrisa diabólica, y su espada llena de sangre sostenida en sus manos, en cuanto lo único que se oía ahora eran los gritos lejanos de desesperación.

Los Zoras que no se quedaron para pelear, corrieron desesperadamente hacia los aposentos de la princesa Zora. Ruto durmiendo, ha sido despertada por los gritos de desesperación que se aproximan rápidamente desde la lejanía de los dominios.

- MI SEÑORA, MI SEÑORA!!!!- gritaban los desperrados seres desde fuera del majestuoso palacio.

Ruto, sobresaltada rápidamente salió de sus aposentos para atender el llamado de sus leales súbditos y amigos incluso. La reina miro a algunos heridos, otros llorando, y otros con una mirada de desesperación, pero todos estaban con el mismo sentimiento de temor y pánico.

- Qué pasa? – pregunto la soberana al Zora más cercano que encontró.

- Una…una….ma…masacre…-logró decir mientras estallaba en llanto de rodillas ante Ruto.

-Pero…como ha de ser esto?

Algunos Zoras le miraron con lágrimas en sus ojos, mientras se refugiaban a la entrada del palacio de la reina, de donde los guardias comenzaban a salir rápidamente para recibir órdenes de la reina.

Los guardias, armados con espada y escudo formaban perfectas hileras, en donde los capitanes de cada escuadrón daban un saludo militar a la reina, y los coroneles, hacían reverencia ante esta.

- Si lo que dicen es cierto, manden a dos escuadrones a intentar controlar, lleven a un mensajero que en caso de que todos perezcan, vuelva con vida para entrarle al enemigo con todas nuestras fuerzas. No sean piadosos, utilicen todos sus recursos, los arqueros tendrán que proteger a la infantería, así que todos conocen su ordenes!!!- gritaba la Zora soberana, a las decenas de guardias presente.

Todos los guardias gritaron en coro, un sonoro " a sus ordenes mi reina", mientras los dos escuadrones se preparaban para atacar al desconocido por ellos enemigo. Ambos escuadrones comenzaban su marcha mientras el resto de la infantería, tomaba pose de descanso, en tanto que eran inspeccionados para verificar sus condiciones, y la reina miraba a los Zoras heridos y demacrados, con sus mentes petrificadas.

Las compañías se formaban por doce integrantes cada una, y su capitán. Avanzaban en forma pareja, a paso firme y decididos a acabar con el enemigo, que a con un falso juicio no era más que un estúpido que se logró colar en los dominios, y que asesino a unas cuantas personas.

El estalfo caminaba lentamente, mientras arrastraba los pies, haciendo que se levantaran pocos de agua mientras pasaba. Logró oír los escuadrones que se acercaban, levantando pesadamente la cabeza los miro de lejos, y comenzaba a distinguirlos cada vez mejor, pues el paso de los Zoras era rápido y preciso.

-Más carne fresca…-se dijo en un tono bajo así mismo.

El grupo de guerreros se acercaba cada vez, más hasta quedar a uso pocos metros de "Link", pero sus miradas parecían trastornadas al ver el terrible y abominable enemigo que tenía en frente, que con una sonrisa maquiavélica, tomaba su espada poniéndose así en guardia y que los Zoras estuviesen asustados de tan solo mirar un movimiento leve de su arma.

El grupo vio al temible guerrero desde una distancia precavida, lo miraban con terror en sus ojos. Todos los huesos que componían el cuerpo del abominable enemigo, estaban bañados en la azulada sangre de los Zoras, eliminados violentamente.

- Ustedes…malditos estúpidos…piensan que podrán detenerme???

Los guardias se quedaron mirando con terror el ser, que tenían en frente. Un escalofrío les recorrió toda la espina dorsal, mientras el estalfo, les miraba con una sonrisa y mirada maliciosa.

Un par de guardias empujados por el temor, intentaron atacar al enemigo en forma precipitada, cada uno con su arma en mano, lo movían de un lado a otro, intentando atinar al sujeto. Cuál fue su sorpresa al ver que estaban cada uno junto al otro, y su enemigo ahora desaparecido, lo buscaban rápidamente mirando a todos lados. Los demás guardias que se mantenían aun a distancia, miraban atentos a la escena. De la nada, un agachado estalfo, estaba a los pies de los guardias confundidos. Estos últimos se percataron y tan solo lograron dar un sordo grito, que fue cortado rápidamente, por la espada del estalfo, que corto ambas cabezas de los Zoras en un ataque circular, rápido y preciso.

El estalfo sonreía complacido, mientras la sangre brotaba de los cuerpos de los guardias inertes, mientras que los demás compañeros de los ahora difuntos, le miraban con una expresión de terror.

- Eso es todo lo que tienen, patéticos seres… no son más que basura, no valen nada…-les decía con un tono burlón el enemigo, mientras comenzaba a carcajearse por las muertes de los camaradas de los guardias.

- Maldito, te mataremos aunque sea lo último que hagamos!!!- le sentencio uno de los guardias.

- Já!!... porque no vienes y lo intentas?

Los guardias decidieron atacar en forma grupal, no podría atacar a tantos al mismo tiempo, para su sorpresa, el estalfo no atacaba, tan solo esquivaba fácilmente todos los golpes de los diferentes adversarios, mientras se burlaba de ellos y se sonreía maliciosamente.

De repente, el estalfo salto ágilmente hacia atrás quitándose de encima todos los ataque, y quedando a varios metros de sus múltiples adversarios.

-Ahora es mi turno de atacar no es así?- les miro fríamente- pero, para que no digan que no soy compasivo…los matare entre lo que más aman…su preciado liquido los asesinara…-sonrío de una forma tenebrosa, escalofriante, en su ser se notaba la maldad.

Comenzó a concentrar magia en su interior, un destello azul se intercambio por la antes luz verde.

- Este… es el gran poder… de Nauru!!!- una burbuja azul rodeo ambas manos del estalfo, mientras el agua alrededor, comenzó a moverse bruscamente- dragones asesinos de agua- siguió diciendo, mientras del agua se alzaban 5 enormes dragones, formados por agua, los cuales, miraban a los guardias asustados por la escena.

- Es hora…de su patético fin…-el estalfo sonrío mientras los dragones atacaban a los guerreros cruelmente, desmembrando rápidamente sus cuerpos, mientras que el maldecido reía a carcajadas, mientras la sangre caía en el agua pura, de donde fueron creados los dragones.

El vigilante de todo lo que ocurría a varios metros de distancia, salió de su escondite, corriendo a más no poder en dirección hacia el palacio, donde se refugiaban los Zoras, y en donde Ruto daba órdenes estrictas a esperar por el vigilante, para saber si volverían los dos escuadrones o habría que ponerse aun más serios contra el enemigo.

El estalfo advirtió la presencia del vigilante, pero tardo en perseguirlo mientras deshacía los dragones de agua y la luz en su interior, volviera a su color original. El Zora le llevaba mucha ventaja, pero la agilidad del cuerpo del estalfo era enorme, y a los pocos momentos de comenzar a la persecución, ya le avistaba bastante bien.

La persecución continuaba, durante varios segundos, mientras que la adrenalina que recorría el cuerpo del Zora, hacían que no volviese a ver hacia atrás, y por fortuna que tampoco el estalfo le alcanzara.

Después de algunos segundos más, el Zora, llega aventajando al estalfo por solamente unos 100 metros aproximadamente. Los demás guardias lo miraron desconcertados, y al verlo sudar, y con una mirada de ser un desquiciado perseguido, se pusieron en pie rápidamente y sin pensarlo todos los escuadrones comenzaron a salir, poco a poco. La princesa Ruto, miraba todo desde lo alto, en un lugar relativamente seguro, ordenando a los capitanes, y mirando de lejos la aun turbia imagen del poderoso enemigo.

Los guardias del reino se acercaban al estalfo, mientras este detenía a unos y mataba a otros, más y más guardias intentaban detenerlo, y más y más guardias morían en el intento. Nada parecía detener al enemigo, mientras este buscaba el líder de los patéticos e inútiles seres que le enfrentaban.

Ruto no podía sentir miedo al ver como sus mejores guardianes y guerreros de los dominios eran eliminados tan fácilmente por un solo hombre. Solo había conocido un hombre tan valiente, tan zagas tan inteligente e intrépido, que hubiese podido hacerle frente al monstruo.

- Link…-pronuncio en voz baja- donde estas…mi amado…me prometiste que te casarías con migo…sálvame…

Recuerdo Rápido

Link andaba, con un traje azul, al parecer tenía una especie de magia que impedía que se ahogara, o más bien le daba la capacidad de respirar bajo el agua. El templo del agua inundado, era una serie de acertijos, en un sube y baja del agua, para lograr obtener el medallón del templo.

- Ruto?? – dijo Link sorprendido, por ver a la hermosa chica de una raza distinta a los Hylians, mientras hacía su recorrido.

-Vienes a casarte con migo no es así? –sonreía la princesa en medio del laberinto.

- Esto…yo…-titubeo Link

- Descuida, nos quedara tiempo para eso después, por ahora nos debemos de encargar de encontrar un el medallón de los sabios y eliminar al monstruo que se infiltro en el templo.

- Sí, eso es lo que debemos hacer…

Ningún chico fue tan valiente como ese que salvo Hyrule, nadie como él pensaba Ruto, después de todo, libero el templo de una endemoniada Ameba

El joven había demostrado su coraje, y su fuerza, sus habilidades en la espada o con el arco y las flechas eran sin duda increíbles. Lo que más sorprendía a la Zora soberana, no fue el hecho de que salvo el templo, si no también todo Hyrule de la destrucción total.

- Gracias…eres un gran héroe Link…y para demostrarlo renovaremos nuestros realizaremos nuestros votos matrimoniales, pero no por ahora…será después, por el momento deberé estar al lado de los demás sabios.

Esa fue la última vez que vio a Link cara a cara, luego de eso, tan solo le sentía y le donaba su poder de sabía del agua. Pero el recuerdo de ese joven guerrero intrépido y lleno de coraje, siguió en su mente enamorada de algo que jamás hubiese sido aceptado como princesa o como Zora, pero si como mujer.

Fin del Recuerdo Rápido

- Donde estarás…si tan solo pudieses ayudar y detener este desastre…donde estas…Link…

El estalfo se detuvo de repente, oyó su nombre, o por lo menos eso creía. Fue la dulce voz de una chica, a varios metros de donde se encontraba, pero la oyó. El enemigo fue por fin herido después de que se desconcentro, pero esto no le importo, matando más Zoras, decapitándolos, o tan solo incrustándoles la espada hasta que tocase el corazón, se logro hacer espacio para atravesar la multitud de guardias.

Ruto miraba que se acercaba el abominable estalfo, haciéndose paso entre guardias que intentaban proteger en vano a su reina. Esta última no pudo evitar hacer una mueca de terror, mientras le miraba acercarse, este de alguna forma salto y llego hasta el balcón en donde se encontraba la reina. Dos guardias cercanos intentaron detenerle pero fue en vano, fueron calcinados por un fuego que salió de la mano del estalfo.

Ruto tenía la mirada desorbitada, estaba completamente petrificada, con los músculos tensos, no lograba moverse ni un poco, el terror le recorría las venas. Lograba ver ese enemigo poderoso, acercarse cada vez más a ella, sin poder evitarlo. En su mente tan solo un joven podría salvarla, pero ese chico no estaba ahí, no podría salvarla. Estaban perdidos.

-Eres la reina de este pueblo, la soberana de un patético reino que no pueden ni defenderse ni resguardarse por sí mismo, no eres más que una basura insignificante para este reino, para Hyrule, no eres más que escoria, no mereces al vida como soberana…- le decía a Ruto, mientras ella solo quería ver a Link, aquel chico que la cautivo y que incluso hoy la tiene enamorada, con un amor profundo, pero que no puede ser.

Ruto ya no podía más, el color azulado de su piel había casi desaparecido, tan solo se veía un blanco con pocos tonos azules. Ruto no sabía qué hacer, no podía más.

- Li...Li…Link…-murmuro.

- Así que fuiste tú la que me llamaba no?- El estalfo sonrío maliciosamente.

- Link?...-dijo con nerviosismo, mientras veía al imponente enemigo frente a ella.

- Me casare contigo…está bien…hasta que la muerte…nos…separe!!!!!- con un rápido movimiento, la Zora soberana fue degollada, bañando en sangre la espada del cruel asesino, mientras en su rostro una sonrisa desquiciada se dibujaba.

El pueblo Zora que vio la escena, estaba invadida de miedo, no podía creer lo que acababa de ocurrir, su soberana acababa de ser asesinada, y un solo guerrero acababa de vencer a la gran mayoría de las fuerzas del reino y asesinado a cientos de civiles, sin ayuda de nadie.

Nadie hablaba, nadie lograba pronunciar palabra, mientras que el terrible enemigo miraba a todos desde el balcón sustituyendo a la ex-soberana. Darna le miraba aterrada desde el tumulto, sin poder creer aun que ese enemigo terrible sencillamente era el chico amable y tierno, precavido, atento y cariñoso que había conocido hace unas pocas horas.

Pero entre tanta oscuridad, en el momento más oscuro de la noche… un rayo de luz; un rayo de luz comienza a iluminar los dominios. El amanecer llego, en medio de la destrucción, la masacre, el dolor, y el sufrimiento, el renacer de un nuevo día traerá nuevas esperanzas.

La luz del amanecer invadió los dominios, y el estalfo al mirar esto, solamente realizo una mueca de dolor, en su cara dibujada la masacre y el sufrimiento que ha provocado, llevándoselo consigo las vidas de muchos inocentes, para dejar huellas permanentes en los corazones de los Zoras. El estalfo cayó al suelo y no pudo moverse más, nada más pudo hacer, a los pocos minutos tan solo la imagen de un joven, tranquilo y apacible, era lo que sustituía al maligno, y en la cara del chico, solo se reflejaba bondad y valor.

Al fin había terminado esa masacre, al fin había terminado el dolor y los sufrimientos de los Zoras. Y aunque jamás volver a ser igual. Por lo menos tendrían la esperanza de construir su futuro de nuevo.

Al fin termine el capitulo, fue un trabajo lento, pero bueno espero que sea de su agrado, intente ser algo explicito en las escenas de violencia, y por eso no lo creo recomendable para gente muy joven, aun así les vale y se meten a leer lo que no deben..XD, en fin esto es todo por ahora, en el próximo capítulo se verá que es lo que pasa con Link, y que es lo que harán los Zoras al respecto, en fin no quiero entrar en detalles, así que por favor sigan leyéndome y déjenme algunos reviews ONEGAI !!! (Por Favor)