–Granger, ¿te puedo preguntar algo? –le dijo mirándola seriamente, Hermione volteo a mirarlo confundida "¿Qué le pasa?" pensó dudando si dejar hacer su pregunta pero la curiosidad pudo más.
–Esta bien… -le respondió.
Draco la miró durante unos instantes, no sabía que lo llevaba a hacer esa clase de pregunta, de hecho ya comenzaba arrepentirse pero algo dentro de él impulso hablarle a ella y por alguna extraña razón, necesitaba la respuesta.
–¿Qué soy yo para ti?
Hermione lo miró desconcertada por la pregunta, no se esperaba para nada algo asi y menos con una seriedad en los ojos que por un momento dudo si aquello era real. Draco la observaba esperando a que dijera algo pero sólo notó que abría y cerraba la boca algunas veces sin embargo no salía sonido alguno. "¿Por qué le pregunté semejante estupidez?" se preguntó a si mismo. "Tal vez fue tu inquietud por tener respuestas" dijo una vocecilla en su interior que él ignoró sabiendo que puede que tenga razón.
–¿Es en serio? –fue lo único que pudo pronunciar después de largos segundos
–Si, responde… honestamente –insistió Draco
–¿Honestamente? -repitió Hermione como si le costará trabajo entender esa palabra.– Pues bien… para mi eres un maldito arrogante, ególatra, presumido, orgulloso y carente de sentimientos, eres un simple conocido que desearía no haberlo hecho porque al parecer siempre encuentras una forma de humillarme junto con mis amigos. Te odio desde el primer momento y… eres la persona más fría que he conocido.
Draco se quedó sin palabras, aún así no le dolieron ni sorprendieron… simplemente se quedó callado. Por alguna razón se sintió satisfecho con esa respuesta, es obvio que ella no lo conoce en absoluto porque si, es todo eso, pero sólo en lo superficial ya que él es mucho más y el verdadero motivo por el que se quedó sin palabras fue por tener alguna especie de necesidad de demostrarle lo contrario.
Mientras que Hermione lo miraba nerviosa, esperando a que él le contestará algo peor pero no decía nada, había algo extraño en su comportamiento y no entendía que era. Tenía muchísima curiosidad por saber porque le preguntó tal cosa y aún así no se atrevió a preguntar… seguía mirándolo esperando a que dijera algo.
Entonces Draco desvió inconscientemente su mirada hacia lo ojos de ella, nunca habían tenido la oportunidad de observarse detalladamente como en ese momento además no había odio de por medio lo cual era sumamente raro por no decir imposible, pero ahí estaban mirándose directamente a los ojos como si tuvieran alguna clase de código que estaban dispuesto a descifrar… aquella sensación tenía un parecido con lo que sucedió en el expreso de Hogwarts sin embargo ninguno quería admitirlo, los segundos se volvieron minutos hasta que de pronto un sonido los sacó rápidamente de sus pensamientos.
La profesora Vector salía de su dormitorio para asegurarse que sus alumnos castigados estuvieran trabajando, lo cual confirmó al instante pero aún así quería asegurarse que trabajarán bien. Sin decir ni una palabra caminó hacia su escritorio, se sentó en su gran silla de madera forrada de terciopelo naranja y comenzó a leer el Profeta.
Draco y Hermione rápidamente comenzaron a trabajar, tratando de ignorar lo que acababa de suceder y con una sensación de incomodidad que no dejaba que se concentrarán bien. El resto del castigo se la pasaron trabajando sin siquiera verse de reojo o detenerse a pensar en lo que había pasado, al final simplemente cada uno entregó su adelanto y se marcharon por diferentes caminos.
Cuando llegó al vestíbulo, Anthony ya estaba allí esperándola y es que Hermione había llegado con un retraso de 15 minutos. Pero estaba tan perdida en sus pensamientos que ni siquiera puso atención cuando Anthony le preguntó sobre el mundo muggle.
–¡Hey! ¿Qué te sucede? Estas algo perdida… –le reclamó Anthony deteniéndose frente de ella.
Hermione sonrió y dijo:
–Lo siento, es que acabo de salir de mi castigo con la profesora Vector.
–Oh, ¿la prefecta perfecta castigada? –Respondió Anthony bromeando.– deberían mandar a la profesora a Azkaban.
Hermione rió con él y agradeció el hecho de que no hiciera más preguntas. Entonces decidió olvidarse del tema del castigo y toda esa tontería, total estaba segura que para la mañana siguiente se le habrá olvidado por completo lo extraño y curioso que fue la situación con Draco.
Anthony y Hermione caminaban por el segundo piso, hablaban de temas sin importancia hasta que él quiso navegar por uno en especial.
–Sabes, hoy noté que Harry me miró con una especie de… odio –dijo Anthony mirando de reojo a Hermione.
–¿Así? Tal vez exageres porque él no es la clase de personas que odia a los demás sin conocerlas –dijo Hermione defendiendo a su amigo.
–Quizás, pero aún así yo sigo opinando que me veía con odio… como si quisiera golpearme o algo así -agregó Anthony sonriendo.– ¿Y si estaba celoso?
–Ya estas paranoico… –exclamó Hermione, ¿Harry celoso? eso si que era demasiado.
–Lo digo en serio, ¿no crees que fue muy evidente? –dijo Anthony sorprendiéndose que Hermione no se haya dado cuenta de lo obvio.
–No sé de lo que estas hablando –respondió y gastándola una broma agregó mirándolo de reojo.– ¿No serás tu el celoso?
Anthony rió y la abrazo por el hombro, mientras Hermione se contagiaba de su risa.
–Muy graciosita pequeña sabelotodo -añadió Anthony.– Tendré que informarte que no figuras en mis pensamientos de esa forma…
Hermione cambió su expresión e hizo una mueca triste mientras miraba hacia el suelo como si aquello la hubiese afectado.
–Hermione… –susurró Anthony sorprendido por su reacción.
Ella miró la cara de culpabilidad de su compañero y ya no pudo reprimir las ganas de reírse. Comenzó a reírse de él y al ver que sólo era una broma, Anthony relajó la expresión y se rió con ella.
–Sigamos patrullando pequeña sabelotodo –dijo Anthony mientras seguía abrazándola por el hombro.
Siguieron caminando escaleras arriba hacia el tercer piso, en si siempre los prefectos se habían preguntado ¿para qué son las rondas? Primero: nunca las hacían como debían, siempre las consideraban como perder el tiempo junto a un compañero y pasar un buen rato y segundo: al final siempre estaba Filch vigilando rigorosamente todo el castillo con la esperanza de encontrar un alumno fuera de la cama. Entonces, ¿por qué ellos también tenían que hacerlo?
–Muchas de las veces me aburría tener que hacer esto -dijo Anthony cambiando el tema.– Esto de patrullar en los pasillos con la otra prefecta era aburridísimo, a veces pedía cambios porque era insoportable tener que hacerlo en completo silencio junto a alguien demasiado amargada.
–Suena demasiado horrible, yo siempre me la he pasado bien al lado de Ron… bueno excepto las veces en que peleábamos –dijo Hermione sonriendo.
–Al parecer has tenido suerte pero creo que puedo acostumbrarme a tener que hacer esto contigo -hizo una pausa y rio.– me la he pasado muy bien a tu lado.
–Yo también –respondió sonriendo.
El resto de la ronda fue de lo más normal, excepto cuando se encontraron con un par de estudiantes que apenas habían salido de la biblioteca, Hermione decidió no bajarles puntos ya que muchas ocasiones a ella le había pasado lo mismo.
Para cuando Hermione regresó a su sala común eran alrededor de las 11 de la noche y se extraño ver que ya estaba vacía, por lo general a esa hora tiene que mandar a varios alumnos a la cama, aún así la chimenea seguía prendida y cuando se acercó hacia ella para apagarla, notó que había una persona sentada.
–¿No deberías ir ya a la cama? –dijo Hermione amable sin poder distinguir el rostro de la persona.
–No puedo dormir –respondió y al instante reconoció la voz de Harry.
–Oh, ¿por qué no puedes dormir? –preguntó sentándose a su lado.
Harry dudó unos momentos y decidió decirle parte de la verdad.
–Hay algo que me tiene demasiado inquieto… –murmuró sin mirarla.
–¿Tiene algo que ver con Voldemort? –preguntó Hermione preocupada, odiaba ver a su mejor amigo de ese modo.
Harry esbozó una sonrisa pero la alegría no llegó a sus ojos.
–Por primera vez no tiene nada que ver con Voldemort, es algo más importante –miró a su amiga de reojo queriendo decirle más pero decidió no hacerlo, volvió su mirada a las llamas de la chimenea.
–Sabes que no estas solo Harry, puedes platicarme lo que sea… puedes confiar en mi –agregó Hermione sonriéndole a pesar de que él no volteo a mirarla.
Harry no contestó y ella lo entendió, él no es el tipo de persona que llegará a contarte lo mucho que le afectan las cosas, no llegará a decirte lo que siente y lo que espera al menos que este completamente desesperado… A veces Harry vive en su propio silencio y nadie puede sacarlo de allí. Él único que podía sacarlo de ahí había sido Sirius pero hace casi dos años que ya no estaba lo cual a veces empeoraba el estado de Harry.
Hermione subió sus piernas al sillón y las abrazo mientras recargaba su cabeza en el hombre de Harry, él sonrió y le dio un beso cerca de la frente.
–Gracias… –murmuró Harry.
Ahí juntos mirando las llamas de la chimenea prendida, así es como siempre debería ser. Pasaron varios minutos en silencio, sólo siendo consientes de la cercanía de ambos y un ligero cosquilleo en el estomago.
Entonces Harry decidió preguntar aquello que lo tenía inquieto.
–Hermione… ¿qué es lo que sientes por Anthony?
Ella se sorprendió por la pregunta, se dio cuenta que Anthony tenía razón y a la mejor Harry si estaba celoso. Aquello le produjo una sensación de felicidad.
–¿Te refieres como amigo o como algo más? –respondió Hermione dispuesta a querer saber su interés.
–Sabes a lo que me refiero… –dijo Harry arrepintiéndose un poco de preguntarle eso.
–Es sólo mi amigo, hemos llegado a llevarnos y conocernos muy bien esta semana pero eso es todo… ¿Por qué lo preguntas?
Harry dudó en decirle el verdadero motivo de aquella pregunta, por lo mientras lo mejor sería mentirle.
–Sólo tenía curiosidad, pensé que tal vez ya te enamorarías de alguien –respondió Harry.
–No lo creo, bueno tengo esperanzas de que alguien tenga el valor para decirme lo que siente… –dijo Hermione lanzando la indirecta, Harry se movió algo incomodo pensando en que ella ya lo sabía… ella se dio cuenta y sonrió.– El problema es que todavía no sé quien sea esa persona.
Harry sonrió tratando de parecer normal y añadió:
–Sirius una vez me dijo: "… te puedes enamorar profundamente de la persona que menos imaginabas, como puede ser lo mejor que te ha pasado o como puede ser un completo error…"
Hermione no dijo nada, sólo volvió a recargarse en el hombro de Harry preguntándose: ¿por qué enamorarse puede llegar a ser un error?
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Besos
