Disclaimer: Nada mio! bla bla bla! Todo de la Sra. rubia con ojos azules.. bla bla.. bla..

-Este… te lo juro… en fin… no se…- Ron no coordinaba sus palabras, parecía tener lagunas mentales o que todo le había sucedido muy rápido.

-Pero Qué pasó?- preguntó Harry, visiblemente anonadado- Cómo me encontraste?-

-No Harry yo no te estaba buscando, yo te espere donde me dijiste, de un momento a otro vi a Keira, casi se desmaya y…- no quiso contarle a su amigo que por un impulso casi la besa.

-Qué? Sigue- decía impacientandose

-Y la acompañe a casa Harry nada mas.- lo dijo todo como si le hubieran dado con un mazo en la cabeza.

-Keira te sientes bien?- Harry se había levantado preocupado.

-Si Harry no fue nada, Ron me ayudó y como ves ya estoy bien.-

-Estas helada- Harry tomo sus manos, Ron no desapercibió el gesto y carraspeó un poco.

-No Harry en serio tranquilo, gracias por preocuparte.-

-Vamos a darles los remedios a Keith aunque la vi mejor, pero es preferible no arriesgarse, sobretodo por la Navidad.

-Si a eso iba.-

Mientras los dos conversaban; Ron que seguía muy turbado por todo lo acontecido. Se acercó al mueble donde estaba Keisha descansando y se sentó. Necesitaba despejar sus ideas. Quería sentirse libre de emociones. Tenía vértigo, ahora sentía compasión por las puertas de vaivén, exactamente así se sentía el, y no sabía bien el porque, nunca antes le había pasado eso, bueno si pero aquellos eran tiempos muy lejanos. Parecía que lo habían tirado de un avión sin paracaídas; pero al mismo tiempo sentía una calidez asombrosa que emanaba Keira. Esa mujer fue su perdición en esos momentos, una criatura extremadamente peligrosa, que Ron no sabía porque la dejaban suelta, lo había hecho perder los estribos con una mirada, la había perseguido como un loco, como si se le fuese la vida en ello. Tenía que encontrarla a como de lugar, cuando se impactó contra su cuerpo sintió como si fuese un meteorito, chocando contra la Tierra no supo como no se incendiaron con el calor que emanaba de sus cuerpos, solo atinó a atraerla hacía el como si fuese un poderoso imán para no dejarla caer, sentía como una especie de electricidad recorrerle el cuerpo erizándole los vellos de la nuca mientras el estuviera cerca de ella nada podría pasarle. La tenía tan cerca que se estaba olvidando de respirar, de pronto comprendía que cuando encuentras alguien así, no existe el tiempo, ni la gente que pasa, y que te mira y se asombra, no existe nada ni nadie, solo tu y esa persona, la cual es tu única salida de emergencia. Le faltaba el aire y muchas cosas mas que no sabía que eran. Necesitaba aire y esos labios lo tenían. Esos labios le debían algo.

De pronto una pequeña hacía aspavientos frente a él, tratando de llamar su atención.

-Hey tú! Si tú, el qui esta en mi casa y no mi plesta atención, al qui e estado llamando pol mas de 5 minutos. Nadie me escucha en esta casa. Quien eles tu?- terminó diciendo todo esto gritando exasperada.

-Perdona no te ví.- El muchacho no podía dejar de verla, era hermosa. Le recordaba a Ginny de pequeña, porque era muy vivaz, pero con ese tono de severidad en su voz también se parecía a Hermione y se acordó que Harry se lo había comentado.

-Y otlo qui mi quida milando- Dónde ista la mami?- preguntó mirando a su alrededor

-Mi amor el es Ron, es el amigo de Harry.- lo dijo pausadamente, tratando de calmar a su hija. Harry asintió.

-Tienes los ojos bonitos.- dijo Keisha alegremente, mientras su expresión cambiaba- Piro se palecen a los de la mami y los de Jary.-

-Ah si… Por qué Keith?- preguntó Harry

-Polque se notan tlistes.-

-Y cómo sabes que Ron también esta triste Keith?- interrogó a la niña una vez mas.

-Solo lo sentí- respondió sin pensarlo siquiera.

-A ver bebé ven acá.- Ron se había enternecido, extendió sus brazos para aupar a la niña. No sabía muy bien de donde le salía esa ternura con ella. Esa niña era especial. Keira y Harry saltaron, el chico había cometido dos errores en una sola frase. Keira sabía que su hija podía ser muy desagradable si quería.

Para sorpresa de todos, la niña se había dejado cargar y ni se inmutó siquiera cuando le dijeron bebé.

-Qué pasa?- preguntó Ron al verlos sorprendidos mirándose y sobresaltados

-Ti qui pasa?-

-Nada mi vida, nada. Estas cómoda?- preguntaba con malicia la madre de la niña. Keisha se había sonrojado.

-Voy a enseñale la casa a Lon-

-Muy buena idea bebé gracias.- decía un sorprendido Ron

-Ti soy muy inteligente jiji.-

-Y bella, si fueras unos años mayor… jaja.- atinaba a decirle pícaramente.

Keisha solo rió a carcajadas y hundió su cabecita en el cuello de Ron.

-Hey… que me pongo celoso- dijo Harry.

Ron solo le sacó la lengua y se fue con la niña aún en sus brazos.

-Te complale un moxino Jary jiji.-

-Me cambió? Así de rápido? Hasta ayer dijo que me iba a extrañar… mujeres a la misma edad todas son iguales, y yo con la misma suerte.-

-Harry tranquilo, es obvio que se ponga así, aparte de ti y de mí no ha tenido contacto con nadie. Ron distrae su atención.-

-No solo distrae a Keisha jaja.-

-OH cállate, te daré con el cucharón.-

-Aja! Entonces la agresividad de Keisha procede de ti, mala influencia!- Harry gritaba como un loco, la chica lo ponía de buen humor.-

-Oh por Dios basta! Deja de hacer el bobo, y pongámonos a hacer un almuerzo decente porque Keisha ahí donde la ves, es un caníbal.-

-Ron es igual, a ver sino se devoran, o Ron se decide devorar a otra jaja.-

-Compórtate! Porque si Ron tiene mas hambre, le daré tu ración.-

-No te enojes- y le empezó a hacer cariños torpemente en la espalda.- Mejor enséñame a cocinar.

-Si es lo mejor Harry, porque no me siento bien. Me siento un poco débil.-

Y no mentía, se sentía más débil que de costumbre, así por dentro estuviera tan feliz por haber conocido a los chicos. En Harry veía al amigo que nunca tuvo, aunque controlaba su emoción, tenía miedo de mostrarse desesperada ante el, o talvez era el miedo que sentía de que Harry así como había aparecido la deje.Ron era un caso aparte, no sabía que tenía el, pero prefería tenerlo lejos, hasta controlar sus instintos pasionales.

-Bueno, deja de pelear con tu racionalidad, déjalo salir, que fluya, contenerlo es peor, puedes explotar.- le dijo Harry interrumpiendo sus pensamientos.

-Pero de qué hablas?- contesto la aludida.

-Cosas mías nada más. Qué vamos a cocinar?-

-Milanesa de carne, con puré y salsa napolitana, y de postre brownies. Es la comida preferida de Keisha, así que apréndela para que puedas consentirla mas de lo que ya has hecho.- dijo esto con un leve tono de reproche y le pegó en el brazo.

-Ay! Duele! Que para sentirte débil, pegas muy fuerte.

-Calla y ven aprender.-

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-Qui quieles vel?-

-No se bebé esta casa es muy grande.-

-Ti jiji!-

-Mi casa es pequeña no tenemos tantas comodidades- lo admitió con un poco de vergüenza.

-Piro según mi Jary, tu casa es la mejor del mundo, y viven las mejores personas.-

-Eso es verdad, tengo una hermana loca, gemelos bromistas, un hermano guay, otro que le gusta cuidar bestias, y el otro es un pesado.-

-Pelcy.-

-Sí el.- Ron sonrió- y mi mamá cocina delicioso, es muy tierna, pero si se enoja puede ser peligrosa- lo dijo sin poder dejar de estremecerse.

-Y papá bueno, papá es papá.-

-Piro yo no si qui is papá.-

-Oh bien, algún día lo conocerás, te lo prestó encantado, tiene un corazón gigante, así como quiere a Harry te aseguró que te querrá a ti también, inclusive mas me atrevo a decir, porque eres mujer. Oye que hermoso jardín tienes.- terminó diciendo admirándolo todo.

-Ti, venga a jugar futbol.-

-Qué es eso?

-Piro en qui mundo vives?- decía la pequeña soltándose

-Esta bien, enséñame.

-Ti polque la mami nunca juega conmigo, no li gusta. Puedes cleel?

-Sí, yo tenía una amiga así- recordó con pesar, como Hermione, sin gustarle el quidditch, no se perdía ni un solo partido de Harry y era la que mas gritaba por él.

-Nada de tlistezas Lon, a jugal así es mijor.-

-Se dice mejor bebé.-

-Mijor.-

-Mejor.-

-Mijor.-

-Mejor.-

-Ok, Lon, mejor!.-

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-Harry ponle mas leche, esta muy espeso.-

-Ya, ya pero que mandona.-

Te escuché.-Deja ahí.- viendo como Harry no batía adecuadamente, se lo quitó de las manos, ya que ella odiaba el puré en lata.- Mejor llévales refrescos a los chicos.-

-Si intensa, ahí voy.-

Harry se sorprendió de ver la escena. Keisha le metía un gol a Ron y este en vez de enfadarse. La llenaba de besos y la cargaba gritando y celebrando.

-Tórtolos tengan, aquí les manda la intensa.- la niña corrió a abrazar a Harry.

-Jary ven a jugal con nosotros.

-Pensé que ya me habías olvidado.

-Eso jamás.- y le dio un besote.

-Ya llego el celoso.- dijo Ron mientras se tomaba todo su refresco de un solo golpe.

-Cállate tragón, ahora no te traigo mas.-

-No importa, iré yo. Ya vengo bebé cuidado con el psicópata este.-

-Jijiji ti Lon me quiele raptal.

-Entonces practica los puñetes y patadas que te enseñé.-

-Venga Jary a peleal.-

-Oh no.-

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Ron entraba sigilosamente a la cocina, observando como Keira cocinaba.

La contemplaba embelesado, hasta que ella dio un respingo, al sentir que la observaban fijamente.

-Ron, necesitas algo.- dijo ella visiblemente nerviosa, atropellando sus palabras.

-Perdona, no quise asustarte, me podrías regalar mas refresco.

-No te preocupes, ten.

Keira no dudó ni por un instante, que de seguro, su color de piel había cambiado a un color mas pálido, sentía sus dedos rozarse con los de Ron. Otra vez la misma debilidad, le flaqueaban las piernas. El chico rápidamente la cogió por la cintura con miedo a que se desmaye otra vez.

-Cómo que te pasa seguido, no?.- dijo Ron muy despacio

-No se que me pasa hoy, perdón.- decía Keira, respirando visiblemente agitada.

-No será por que estoy yo aquí? O sí? No me gustaría.- lo dijo sin pensarlo siquiera, las palabras salían de su boca, como si el que hablase, no fuese el. No podía aguantarlo mas, otra vez la pérdida de aire, y solo ella, lo tenía para regalárselo. Se acercó muy lentamente, como si fuera una muñeca del cristal mas fino que existiese, que solo con rozarla se rompería, lo hacía con tanta delicadeza, que apenas y sentía el rozar de esos labios. Estaba tan cerca de obtener el aire que necesitaba, faltaba un poquito más. Y ella amenazó con desmayarse.

-Por Merlín, eres única!- esta vez no se había asustado.

-Te sientes bien.- Empezaba a reanimarla. Ella abrió sus ojos lentamente, haciéndose esperar.

-Perdona Ron, estaba bien hasta que…

-Llegue yo-

-No digas eso, no es así- sintió la amargura en la voz del chico.

-Me voy con la niña, ya te traigo a Harry.- le dijo soltándola

-No te vayas.- hizo un amago de cogerle la mano, pero no se atrevió.

-No quiero que te pase de nuevo.-

El chico salió de la cocina, con el paso mas desgarbado que tenía. Se sentía impotente. Qué había hecho mal? Solo a el, le podían pasar esas cosas. Como besar a alguien sin que se desmaye en el intento?

Mientras ella abrazaba su cuerpo, un frío le invadía el alma, cuando Ron la soltó y se alejó de ella hablándole con amargura. Como si algo que un día había sido suyo se lo hubieran arrebatado.

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-Hey hermano! Qué te pasó?-le dijo Harry a Ron, tratándose de liberar de la llave de Keisha.

-Lon qué tienes?-

-Lon!- volvió a gritar Keisha cogiéndolo de las manos y saltando.

-Basta Keith! No seas hiperactiva.- dijo riendo Harry al ver la escena.

-Jary déjame, mira a Lon ta en otlo planeta.-

-Tú mamá lo dejó así jaja.-

-Oh no! La mami enojona y le pegó.-

-Sí un beso.-

-Molilás Jary! No te metas con la mami.-

-Pero yo no le hice nada.

-Bueno piro vamos a ver a Lon.

-Mujeres en todas las edades son volubles.

Te escuché! Después de vel a Lon, lo pagalás caro.- alzó los brazos para que Harry la cogiese y estar a la misma altura de Ron.

-Lon, mírame que tienes.- dijo posando sus manitos en las mejillas de Ron.

-Qué pasa bebé?- dijo el sintiendo el efecto aliviador de las manos de la niña.

-Que te estoy llamando y no mi ves.

-No es así mi amor, vamos a ver el resto de la casa.

-Ti polque después tengo que il a complale el regalo a la mami y a Jary, me escapale jijiji.-

-No Keith, no lo harás.- dijo Harry reprobatoriamente

-Y a mi no me vas a comprar nada?- terminó diciendo Ron triste.-

-Ya se qui ti voy a dal Lon.-

-Sí! Su mamá jaja.- dijo Harry

-Jary. Una más.

-Vamos a tu cuarto Keith.-

-Cambia el tema Jary.

Ron estaba muy sonrojado como para hablar.

Keisha los cogió de la mano y los llevo hasta su dormitorio. Subieron las escaleras, atravesaron un corredor muy largo y llegaron a un cuarto precioso, decorado con colores pasteles, en cada una de las paredes habían pintado bolas de diferentes colores, y en el centro de las mismas había fotos de Keisha y de Keira en todos los lugares que habían estado, o de cada una por separado. A Ron le encantó una en que la niña y su madre tiraban un beso a la cámara, salían mas lindas de lo normal según el.

También había dibujos pintados por todo el cuarto, Keisha les contó que su madre se había aburrido mucho con ella cuando era un bebé y todavía no podía hablar bien, entonces le había dado por pintar. Keira tenía mucha creatividad, habían pintado sus manos por todo el cuarto, se notaba la mano delgada de Keira y la pequeña de Keisha, por cada rincón.

El dormitorio era bellísimo, constaba de dos partes, en la parte de abajo donde se encontraban ellos, había unos pequeños muebles, una juguetera, un mini componente y un escritorio, aun lado de todo esto, una escalera en forma de caracol que llevaba a un segundo piso. Ahí se encontraba un baño, que estaba lleno de cremas y perfumes. En el centro del cuarto, había una cama de dos plazas, decorada con un edredón del equipo de Barcelona de España que la niña decía que era el mejor equipo del mundo, pero que su madre no apoyaba más su fanatismo y solo le había dejado comprarse ese edredón. A los lados de la cama dos veladores respectivamente, sobre los cuales descansaban dos lámparas preciosas, el dormitorio tenía la misma decoración que en la parte de abajo. Mas allá había una cómoda con mas cremas, según Keisha, ella necesitaba muchas cremas para sus manos, pies, cuerpo y cabello, gusto que lo había heredado de su madre, la cual siempre olía delicioso, Ron se estremecía con solo recordarlo, aquello era verdad, el lo había comprobado. La parte de arriba también tenía otra juguetera y un escritorio de roble.

Frente a la cama, había un televisor de tamaño considerable en proporción al cuarto, un cine en casa y montones de películas que seguían sin ver y un ordenador. Harry y Ron entendían perfectamente lo que Keira había querido compensar con tantas cosas, la soledad de su hija. Pero la niña pasaba desapercibida por tanto lujo, tenía millones de películas, pero ni siquiera las veía, los chicos le habían prometido que alguna vez iban a venir a verlas con ella.

-Bebé es asombroso tu cuarto. El mío es del porte de tu baño creo.- le dijo Ron

-Si Keith, tu madre se esmeró con la decoración.

-Es demasiado grande pala mí.

-Vamos a pintarnos las manos bebé, no es posible que las nuestras no estén aquí.

A todos les pareció buena idea lo que había dicho Ron y así lo hicieron, Harry pintó sus manos por todos lados, como si así Keisha no se sintiese tan sola. Ron estaba divertido quería pintarse hasta los pies. Keisha reía con sus ocurrencias, mientras Harry le dijo que con sus pies inmensos ocuparía los dos pisos del cuarto de la niña.

- Niños a comer.- anunciaba Keira por el intercomunicador

- Ya vamos.- respondieron Ron y Keisha gritando y corriendo como locos hacia el comedor.

- Son tal para cual.- dijo con asombro Harry.

- Harry hasta que hora te espero, esta servido.- sonaba la voz severa de Keira.

- Que genio de esta mujer.-

Comieron amenamente, Keira se había sentado a lado de Harry, no quería desmayarse y que todos la vean. Ron estaba un poco frío con ella, talvez pensase que se lo hacía a propósito. Aunque ni Keisha, ni él hablaron durante el almuerzo por tanta comida que se habían metido. Repitieron hasta saciarse. Parecía una competencia entre la niña y Ron. Este le dedicaba miradas furtivas a Keira en lo que duró el almuerzo, lo que logró que la aludida comiera menos de lo que ya lo hacía, mientras charlaba con Harry, que parecía disfrutarlo todo.

-Cocinas como los dioses!- acotó Ron.

-Muchas gracias, no es para tanto.-

-Ti la mami cocina delicioso.-

-Si cocina como mi madre.-

-Es verdad amiga está buenísimo.-

Keira sintió una alegría tremenda. No por las alabanzas que le hacían a su comida. Harry le había dicho amiga por primera vez.

-Jary y Lon, vengan a pasar Navidad con nosotros, ya plobaron que la mami cocina delicioso.-

-Keisha no. Ron y Harry tienen sus familias. Además por lo de tu enfermedad, no e tenido tiempo de preparar la cena, tendremos que ir a un restaurante.

-No mami.- la soledad abrumó a la niña.

-Pero vengan a pasar Navidad en mi casa.-

-No Ron no te molestes por nosotros.-

-Entiendo que no quieran venir mi casa no es ni la mitad de de grande, de lo que es esta.

-No es por eso, uds. son muchos. Sería mas trabajo para tu mamá.

-Amiga no, antes iban Percy y Mione, te acuerdas que te hable de ella.- Keira asintió.- Ahora que ya no esta pues.-

-Oh Jary extlañas a tu amiga otla vez.- dijo la niña tristemente mientras Ron le daba breves palmadas a su amigo.

-Harry no te pongas así, a ella no le gustaría.- le dijo Ron

-Es verdad, se lo prometí a Mione, que tenía que ser fuerte.-

-Iremos con una condición.- decía Keira

-En serio… Cuál pide la que sea? No importa.- dijo Ron visiblemente emocionado.

-Ron yo que tú no diría eso. Keira se puede aprovechar.- decía Harry con picardía.

-Te lo advertí.- se escuchó un sonoro golpe en todo el comedor. Keisha y Ron se partían de la risa. Keira le había pegado con el cucharón a Harry.

-Perdóname amiga. Nunca más, nunca más.- decía Harry arrodillado.

-Compórtate entonces, la próxima vez no tendré piedad de ti. Decía que yo llevaría el postre, no quiero ser otra molestia para tu mamá Ron.-

-Créeme serás la primera en llevarle algo a mi mamá para la cena.-

-No me gustaría ir con las manos vacías.-

-Ella es la que se va aprovechar de ti, no te dejará ir de casa, hasta que hayas subido cinco libras por lo menos, ya que con Harry nunca lo logró.

-Sería muy dulce de su parte, en preocuparse por mí.-

-No se hable mas, yo te vendré a buscar amiga. A la hora del almuerzo porque nos queda lejos de aquí. Lleven ropa para que se cambien. Nos vamos en tren.-

-Que va Harry! Nos vamos en mi carro.-

-Ah perdón jaja.-

-Uy no! Y segulo con la mami, sino llegamos mueltos, llegamos tles holas mas templano.-

-Keisha si sigues haciendo esos comentarios de tu madre, no cenarás hoy. Además yo manejó normal.-

-De seguro amiga, Keith solo inventa.- dijo Harry risueño.- hora de partir Ron, tengo que comprarle el regalo a mi princesa y a su madre.-

-Por Dios Harry no mas molestias.-

-No son molestias, Keira, yo también lo haré.- decía Ron tomando sus manos.- uds. han hecho feliz a mi mejor amigo y a mi también. No saben lo que significa eso para nosotros, después de todo lo que nos has pasado.-

-Uds. También han hecho feliz a mi hija, eso es más de lo que puedo pedir. Se han preocupado por nosotras y lo solas que estamos. Parece que los conociera de toda la vida, me es imposible no sentir cariño por uds.-

-Oye Lon, suelta la mano de la mami.-

-Si suelta la mano de mi amiga pervertido.-

-Cállate.- dijeron Keira y Ron al mismo tiempo.

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Harry se despedía de su amiga con un fuerte beso en cada una de sus mejillas, haciéndola reír, mientras Ron se despedía de Keisha prometiendo verla mañana.

Ron tenía miedo de despedirse de Keira y que esta se desmaye. Solo atinó a darle las gracias por todo y un beso fugaz en la frente que debido a la altura de el, no se le dificultaba, mientras apuraba a Harry que no se desprendía de la niña.

-No creas que no me di cuenta.- le reprendió Harry.-

-Ah si, de qué?

-Te gusta Keira? Lo soltó sin rodeos, sorprendiendo a su amigo.-

-Que dices, recién la conozco, además Hermione…

-Ron ella esta…

-Muerta… es verdad. Pero no quiero traicionar su recuerdo.

-Ron ella quisiese que fueses feliz.

-Es verdad, pero Harry te has dado cuenta que Keira es muy parecida y diferente a la vez con Herms.

-Algunas cosas como en los ojos. Pero son diferentes, por ejemplo Mione nunca me pegó jaja, y eso que la sacaba de casillas todos los días. Además jamás se vestía como lo hace Keira, ni usaba tantas cremas.-

-Ni tenía una hija.- acotó Ron.

-Eso te detiene?-

-Para nada, me hubiera preocupado antes que no tenía ni un galeón con que hacerle frente, pero después de la maldita guerra que se llevo a mi mejor amiga y me hizo rico. No, nos faltaría nada. Keira es una mujer impresionante no se de donde tiene tantas fuerzas para hacerle frente a las cosas. Tener una hija a esa edad con la única compañía del dinero, es una aventura completa, además de lo hermosa que es. Nunca nadie me había parecido tan interesante, desde Hermione, nadie había llamado mi atención así.

-No deberías perder el tiempo, no va a estar aquí siempre. Mira lo que paso con Herms, además le caíste bien a mi princesa.-

-Tuya?-

-Sí mía.-

-Jaja ok. Pero no se Harry tendría que pensarlo. Keira no conoce a nadie. Se puede confundir, no quiero que jueguen conmigo.-

-El que se las tiene que jugar el todo por el todo eres tu amigo. No es de esas mujeres locas. Tiene una hija, pero sus razones tendrá que ella ni siquiera las recuerda. Tantas cosas pudieron pasarle. Es dulce, tierna, pero a la vez fuerte. Sino lo haces te la van a ganar. Mi princesa me ha contado que muchos hombres están atrás de su mamá.

-Le caerá bien a mamá?- preguntó Ron

-Si las amará-

-Cómo me la juego Harry? Si cada vez que me le acerco se desmaya.

-En serio jaja. Viste las espantas.

-Modérate. No se, es muy raro no?

-Estas en lo cierto compañero, hay un misterio que las rodea.

-Yo lo resolveré.

-Y yo te ayudaré.

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Keisha y su madre estaban muy ocupadas comprando. Tendrían que arreglar su ropa. Hacer el postre. Terminar los regalos. Keisha estaba muy emocionada por fin pasarían una Navidad en familia. Quería mucho a Harry, y a Ron pero de manera distinta. No quería que se separen de ella nunca. Pero tenía muchas dudas que no les preguntaban a ellos porque se ponían muy tristes, se atrevió a preguntarle a su mami, ella nunca le mentía por mas triste que fuese, esa era la forma de aprender.

-Mami.-

-Si?-

-Pol qué Ron y Harry están tan tlistes?

-Porque ellos antes eran un trío de amigos. Tenían una amiga que murió al parecer la mataron, para Harry que es huérfano y veía en ella una hermana, lo dejo muy triste. Al parecer convivían mucho con ella porque vivían en un internado. –

-Qui is internado y horfano?

-Huérfano Keisha, eso es cuando no tienen papas. Los de el fallecieron cuando Harry era un bebé. E internado, es una escuela pero los chicos viven ahí. En vacaciones se regresan a casa. Entonces como te decía, ella los obligaba a hacer los deberes y se preocupaba mucho por ellos. Parecía más la madre de Harry. Era dulce, pero muy dura con ellos mi amor, porque con los hombres se debe tener mano fuerte, y no se como ella lo logró teniendo ese par. Y para Ron fue aún peor, al parecer estaba enamorado de su mejor amiga, pero era muy joven para saberlo. Entonces mi amor tu debes ser muy linda con ellos, así como ellos tratan de aliviar nuestra soledad, nosotros tenemos que hacer, que estén menos tristes.-

-Ti mami lo haré. Quielo mucho a Jary, piro con Lon es distinto, no se qui mi pasa con el.

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El tiempo se pasó volando, iban a ser unas grandes Navidades.

-Harry llegó puntual a la mansión de Keira.

-Hola princesa que bella estás?- la niña había salido a recibirlo.

-Hola Jary, vamos apular a la mami. Ya me quielo il.-

-Vamos a ver las maletas entonces.

-Harry cómo estas?- Saludó Keira.

-Amiga estas preciosa nos vamos?

-Si deja coger el postre, y ni se te ocurra abrir esas bolsas que ahí esta tu regalo.

-Deja verlo.

-Que no.-

Intensa, vamos Keith. Sino no llegaremos nunca.

Keira tenía un Grand Vitara cinco puertas. Harry se sorprendió, sabía que con todo el dinero que tenía Keira se podía comprar un carro de mejor marca, pero en lo poco que conocía a su amiga sabía que no era ostentosa.

Comenzaron su viaje. Keira conducía demasiado rápido, en un principio Harry se había asustado, pero tiempo después y con muchos sustos se había acostumbrado. Keira ponía música a todo volumen sobre sus artistas favoritos. Al muchacho le gusto mucho la música muggle, y estaba seguro que a Ron también le agradaría. Los dos amigos estaban encantados, en todo este tiempo estuvieron conociéndose mas y notando que tenían muchas cosas en común.

Mientras ellos hablaban muy animados y haciéndose bromas. Keisha no veía la hora de llegar donde Ron y su familia, cada cinco minutos renegaba que extrañaba a Ron.

Después de muchas preguntas por Keisha, canciones y sustos por parte de Keira y bromas de Harry llegaron.

La Sra. Weasley esperaba ansiosa en la puerta.

-Hola.- dijo la niña.

-Hola belleza, Harry se quedó corto. Eres una preciosidad pero que ojos!- exclamaba la Sra. Weasley.

-Ud. es muy tielna como dijo Lon.-

-Hay una bebé hablando de mí.- dijo Ron apareciendo en el umbral de la puerta.

-Lon.- exclamó la niña, llenándolo de besos y abrazándolo. La Sra. Weasley estaba sorprendida, su hijo jamás se había comportado así con ningún niño. Esa chiquita había enamorado a Ron y a Harry.

-Veo que ya conociste a mi madre, como estuvo el viaje?.-

-Pues la mami casi nos mata, Jary tiene ataques al colazón o algo así dijo, pasó molestando a la mami en todo el viaje y la mami cantó mucho e hizo que Jary se aplenda esas canciones feas, que ahola también le gustan a él.

-Harry ayúdame que no puedo con esto sola.- la voz jadeante de Keira se escuchó.- A Ron se le hizo un hueco en el estómago, mientras la Sra. Weasley la observaba con impaciencia.

Oh! Es muy guapa Ron.-

-Si madre, lo sé.

-Jijiji ti la mami se palece a mi.-

-Obvio preciosa.- dijo la Sra. Weasley

-Ves Keira eso te pasa por no comer.- decía Harry.

-Cállate y lleva las bolsas.- dijo Keira.

-Por Dios mujer que llevas aquí.- preguntaba Harry.

-Si te digo no me crees.- contestaba la chica.

-Keira se paró delante de la casa, le parecía encantadora. No tenía lujos, pero en esa casa había todo lo que ella quería y necesitaba. Y entonces fue cuando los vio, una mujer regordeta de cabellos de fuego estaba en el portal, la clásica mujer del hogar, con cara amable, y a su lado el hombre que hacía que se desmayase y no iba en broma. Se sentía muy débil a medida que se acercaba la casa, aunque su felicidad iba en aumentó.

-Sra. Mucho gusto, soy Keira.- le extendió su mano amablemente.

-Querida un gusto conocerlas.- la estrecho en un abrazo al cual Keira correspondió agradecida.

-No Sra. Gracias a ud por invitarme, disculpe todas las molestias.-

-Al contrario querida muchas gracias por querer a mis muchachos, se lo difíciles que son, nadie había podido con ellos desde… en fin, ven para mostrarte donde dormirás.-

-Apura debilucho.- le dijo a Harry.-

-Sra. Le traje un postre, no me parecía venir con las manos vacías.

-Oh hija muchas gracias.- la Sra. miraba enternecida a la muchacha cada vez le gustaba mas.

-Hola Keira.- después de cinco minutos que parecieron un año. Ron podía pronunciar palabra.- Me alegro que estés aquí.- el chico besó sus mejillas. Mientras Molly notaba cierta tensión entre los dos.

-Ejem, ejem.- carraspeaba Harry.-

-Jary no molestes a la mami.

-Tranquila Keith aquí no hay cucharón.-

-Pero mi madre tiene un mazo.-

-Ron no digas eso, que va a pensar tu madre.- lo reprendió Keira.

-Pues que más, que nos controlas con fuerza bruta.- intervino Harry.

-Harry… ya llegó tu princesa?- preguntó la mas pequeña de los Weasleys.

-Si enana aquí está.- se adelantó Ron

-Ron no le digas así a tu hermana.- reclamó la Sra. Weasley

-Por todos los dioses. Eres hermosa.- dijo Ginny

-Jiji me lo voy a creel.

-Solo digo la verdad princesa. Tú debes ser Keira. Me han hablado mucho de ti.- Keira se volteó para mirar a Harry.

-Cuántas quejas no le habrás dicho de mí? Ya arreglaremos cuentas tu y yo.- Harry tragó saliva, en ciertas ocasiones, Keira era mas terrorífica que el mismo Voldemort.

-No precisamente de él, lo escuché jaja.- Intervino Gin para ayudar o mejor dicho salvar a Harry. Keira y Ron parecían dos focos.

-Buena Gin.- dijo riendo Harry.

-Basta uds. Dos. Keira se nota muy cansada y uds agobiándola mas. Dijo con severidad la Sra. Weasley.- Ven querida, dormirás en el cuarto de los gemelos.

-No quiero dar molestias Sra.

-Entonces que duerman conmigo mamá.-

-Buena idea Gin.- contestó emocionada Keira

-Cómo me dijiste?

-Perdona te molesto.-

-No solo me extraño.

-Pues no veo porque, hay alguien aquí que habla mucho de ti y no es precisamente tu hermano.- Ginny y Harry estaba sonrojados hasta en los dedos.

-Te vengaste por lo que dijo de Ron, pero sabes que es verdad.- dijo Harry. Ron estaba a punto de replicar.

-Basta! Compórtense!- exclamó fúrica la Sra. Weasley.

-Ti lo que dice la mami mayol es veldad, son unos inmadulos.- decía la niña aún en los brazos de Ron, la cual la miraba extrañado. Mientras la Sra. Weasley se había enternecido con lo de mami mayol.

-Mira quien habla de madurar.- Señorita- confundo- la –r- con- la – l-

-No te hablalé mas. Yo soy un bebé como pala hablal bien, en cambio tú eres un viejo y peleas todo el día con la mami. No veldad Lon?

-Si mi amor, no le hagas caso, nació con defectos. Tú eres mi bebé.- Keira lo miró significativamente, lo que hizo que el muchacho se sonroje, que parecía que la cara le iba a estallar.

Bueno amiga no quieres descansar te ves muy débil.- intervino Harry para salvar a su amigo del aprieto.-

-Me leíste la mente, no me siento muy bien.- decía salvando la situación Keira

-Descansa Keira, yo me ocupo de la niña- le decía Ron sin mirarla, temía hacerlo.- Harry, Ginny, la bebé y yo jugaremos fútbol. No necesitas nada. No te ves muy bien.- terminó de decirlo atreviéndose a mirarla fijamente. Mientras Ginny miraba de Ron a Keira sucesivamente,

-No te preocupes, solo es cansancio. No engrían tanto a Keisha, no va haber quien la aguante. Se los advierto Harry y Ron.

-Mami dejalos ellos me quielen así como soy, no lo pueden evital.- dijo la niña defendiéndose, mientras Ron besaba sus mejillas.

-Vamos a jugar, enana ven tú también. Tranquila, Keisha se portará bien.- le dio un beso fugaz en la frente y se fue. Dejando a Keira embobada y a una Sra. Weasley muy confundida.

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Keira había descansado como nunca antes lo había hecho en su vida, sentía una paz interior incontrolable, y por ratos su debilidad disminuía, aunque en ciertos momentos se intensificaba.

Quería seguir durmiendo, pero al mismo tiempo pensaba que dormir en esa casa era una pérdida de tiempo. A medida que bajaba las escaleras se escuchaban los gritos de los chicos, sonrió para sí misma, su hija estaba pasando la mejor Navidad de su vida, estaba muy agradecida con Ron y Harry habían sido el mejor regalo para ella, desde que los conoció habían sido una bendición, aliviaban su soledad en todas las maneras posibles; aunque estaba asustada por el sentimiento que despertaba Ron en su interior, era muy fuerte para poder controlarlo. La hacía sentirse fuerte y débil a la vez, aunque no se hacía muchas ilusiones, ella tenía una hija y el todo un futuro por delante. La tristeza invadía su corazón, justo cuando se iba acercando a la cocina el olor de leche tibia inundó su nariz, este olor la reconfortaba, imaginó que así era cuando uno tenía una madre que alivie sus penas, con una sonrisa, un abrazo o inclusive comida. Esperaba ser lo mismo para Keisha.

-Que rico huele!- le dijo de forma cariñosa a la Sra. Weasley.

-Te sientes mejor hija.-

-Si Sra. mucho mejor que en mi casa.- dijo la chica tristemente.

-No te pongas así querida quieres un poco?-

-Si muchas gracias, pero no se ofenda sí Keisha no le acepta un vaso de leche, ella la odia.-

-En serio? Así era Ron de pequeño, pero con un buen truco no hay alimento malo hija vas a ver.-

-De verdad Ron era así de pequeño. Si ud no me lo dice no lo creyera. Ayer que estuvo en mi casa comió todo lo que puse delante de él.

-Sí, bueno siempre comió de todo, pero con la leche siempre batallé, porque aparte él es el mas terco de todos mis hijos, y justo cuando me daba por vencida, la empezó a tomar con lo que menos imagine que le gustaría, y hasta el día de hoy la toma igual. Y disculpa querida, no creas que es un maleducado, en todo caso me dijo que tenías buena sazón, eso es un punto a tu favor, a los hombres se los conquista por el estómago, y mi hijo es la regla en todo su esplendor.-

-No importa Sra. sufrimos el mismo mal, Keisha es igual que el, en cuestión de comidas. Sobretodo con el chocolate, le priva- dijo Keira totalmente sonrojada para desviar el tema.

-Son un caso perdido, a Ron y a Ginny les encanta también, es la peor adicción que hay.

En eso una pequeña agitada y por demás sucia Keisha entraba en la casa gritando.

-Mami mayol, me regala un poco de reflesco.- de pronto vio que no estaba sola con la Sra. Weasley - Uy la mami!- Dijo asustada viendo a Keira.

-Señorita así o mas sucia?- respondía la mamá de la niña.

-Mila mami, no es mi culpa. Le pegué a Jary polque estaba insoportable con Lon. Y me ensucie, además les ganamos a Jary y a Ginny, son unos maletas pala jugal.

-Ya cambiaron los amores, ya no quieres a Harry?-

-Ti cada día mas, piro es maquiado.-

-Eso no te da derecho a pegarle mi vida, contrólate por favor, que te he dicho de pegarle a la gente.

-Lon me enseñó a defendelme, dijo que una niña siemple tiene que sabel. Y que tengo que pegales a todos los que se me acelquen con malas intenciones.

-Perdona a mi hijo, Keira, siempre ha sido sobre protector con las mujeres, pobre Hermione le hizo la vida de cuadritos, es muy celoso, lo mismo con Ginny, no me asombraría que quisiera pegarle a todo el que se le acerqué a la niña.-

-Es muy amable de su parte que se preocupe por mi hija.-

-Ten Keisha bébetelo todo.-

-Mm lico qui es?

-Leche.- le dijo la Sra. Weasley con toda la serenidad posible.-

-No puede sel la abolezco.-

Pues ya no.-

Incleible, glacias mami mayol, me voy a jugal con mi Lon polque sino ese pal lo van a matal.- y se fue muy contenta saltando.

-Señora como logró ese milagro?- dijo Keira anonadada.

-Ah pues con unas gotas de canela, igual que con Ron.

-Oh para su Ron.

-Así escuche hija.- y las dos mujeres rieron.

Siguieron charlando por mucho tiempo Keira escuchaba todo lo que decía la señora, nunca antes nadie le había enseñado como ser madre, o por lo menos darle unos cuantos consejos, todo lo hacía por instinto, en cambio la Sra. Weasley sin pedirlos le enseñaba toda su sabiduría no en vano, había criado siete hijos, la mayoría de ellos hombres. Cuando se dieron cuenta de la hora, ya empezaba la noche, y los chicos seguían jugando. La señora los llamó enojada, diciendo que eran unos despreocupados, que la niña era muy pequeña para estar jugando con un grupo de salvajes como ellos hasta tan tarde. Todos estaban sucios desde los pies a la cabeza, Harry había tratado de abrazar a Keira en un descuido de la chica, para ensuciarla, pero Ron se lo impidió dándole un fuerte golpe en la cabeza, al cual Keira agradeció limpiándole la frente de sudor. El chico casi se había desmayado y veía embobado a Keira irse con su hija subiendo las escaleras tan tranquilamente como sino hubiese pasado nada. Lo cual hizo a Harry y Ginny reírse, mientras la Sra. Weasley sentía un miedo en su interior mezclado con felicidad.

En el cuarto de las chicas, estas charlaban mientras se arreglaban, Keira estaba embriagada del olor de Ron en su mano, tanto así que no había tenido intención de lavársela y fue entonces cuando recordó que debía controlarse que había sido un error hacerle eso, que no tenía porque perder el control así delante de él. Pero es que era tan difícil pensar, razonar, respirar, hablar y actuar en frente de él. Todo al mismo tiempo era un suplicio, algo que parecía imposible.

Tardaron en arreglarse, pero el resultado había valido la pena. Ginny vestía una blusa café sin mangas, que terminaba en un fajín, con un jean negro y botas a juego con la blusa. Tenía el cabello suelto al cual Keira hábilmente le había hecho unas ondas que caían naturalmente por los hombros de la chica. La pelirroja estaba encantada nunca nadie había podido hacerle ondas en su cabello liso. Keisha se había empeñado en ponerle su perfume de frutilla y Ginny había aceptado encantada. La niña, en cambio la habían vestido con una blusa larga color verde claro con amarillo que caía en forma de a, con un lazo atrás y una licra larga de color verde claro, con sandalias doradas. Olía a splash y crema de sandía. Llevaba mitad del cabello cogido en dos coletas dejando caer sus perfectos rizos cobrizos a lo largo de su espalda. Keira no se había quedado atrás llevaba una falda negra hasta las rodillas. La cual enmarcaba más sus ya perfectas curvas que el embarazo de Keisha le había dejado. Con una blusa de tirantes fucsia, apegada al cuerpo y sus botas de la suerte, cada vez que las usaba pasaba algo bueno.

Llevaba su cabello cogido en un moño alto, del cual caían rizos rubios juguetones y un flequillo. Keisha le había escogido su crema y perfume de magnolia, le encantaba abrazar más a su madre cuando usaba este.

Keira había bajado por un poco de agua para Keisha que estaba dándole ideas a Ginny para maquillarse. Mientras se servía un poco de agua, un olor ya conocido por ella se hacía mas potente a su alrededor. Siempre lo sorprendía mirándola, ella le sonreía con picardía, haciéndole saber que lo había pillado, viéndola silenciosamente. Ron llevaba un look más desenfadado, una camisa negra a botones que lo hacía ver más blanco, con un blue jean.

-Ron no podía hablar. Estaba petrificado.

-Hola.- le dijo ella suavemente.

-Diablos estas preciosa.-

-No te molestes.-

-Es la verdad, yo no miento. Podrías esperarme aquí sin moverte, prométeme que no huirás, ni te desmayaras.-

-Te lo prometo, pero no demores.- le dijo una sonriente Keira.

-No lo haré ya vengo.

No habían pasado ni cinco minutos en el que Ron traía una pequeña caja de color lila.

La chica comprendió rápidamente lo que era.

-No puedes aun ni cenamos y ya me lo quieres dar.- le dijo ella asombrada

-Quiero que lo veas en frente mío. Y de nadie mas.-

La joven había abierto la caja, contenía un perfume con envase en forma de corazón, que rezaba el nombre de Keira. Lo que la chica no sabía es que este era un perfume mágico, en el cual con el olor que despidiera del mismo, era una comparación con lo que sentía Ron al pensar en ella, pero el chico se lo iba a explicar muy a su manera.

-Cada vez que lo huelas, tendrás una aproximada versión de lo que siento por ti.- debes descubrirlo tu misma.-

-Ron es muy dulce de tu parte, no se como lo habrás hecho pero nunca vi un perfume así.

-Yo se que eres fanática de los perfumes, tu hija me lo dijo, así que no quería darte un perfume cualquiera, pero este es muy especial, porque contiene lo que yo siento por ti, cada ingrediente es una parte.-

-Muchas gracias, nunca iba a ser cualquier perfume porque me lo distes tú. Pero puedo saber que sientes por mí?-

-Creo que ni yo lo se bien. Además sin trampas linda, para eso te di el perfume deberás averiguarlo tu solita.-

-Es el mejor regalo que me han dado.- le dijo la chica y le dio un pequeño y lento beso en la comisura de los labios, en señal de agradecimiento. El joven solo atinó a apretarla junto a su cuerpo, asombrándose de la perfección que se formaba al unir su cuerpo junto al de ella, y movió su cara para poder rozar sus labios, los cual ella retiró soltando del abrazo.

-Ya habrá tiempo.- atajó ella, sintiendo el mismo frió que la volvía a recorrer al separarse del muchacho.- Para tener tu regalo, vas a tener que primero encontrarlo y después de eso recibirás un premio por todo lo que has hecho por mi.- continuaba hablando mientras le rozaba los labios con sus finos dedos, los retiró al instante ya que si seguía un segundo mas ahí, el regalo sería ella entera.

-Nos vemos después, espero que te guste.- dijo sin más.

Ron se quedó hiperventilando, entendió lo que era estar en el cielo volando junto a los angelitos, pero también comprendió que algunos de ellos eran malvados.

Lo termine si!! Capitulo super largo!

muchas gracias por todos los reviews nunca me imagine tener ni uno ya que es mi primer fic, pero me alegra que les este gustando! muchas gracias, a todos en serio.

Es una sola esto de subir capis, fanfiction se come, guiones y muchas cosas mas. Ademas a veces repite la primera línea disculpas de todo corazón. En cuanto a la historia, espero cada uno ya tenga formada su idea, voy dejandoles muchas pistas mas de las que debería darles según yo. Estoy siendo demasiado buena ya no habrá mas jaja!

Que felices Navidades verdad? Llena de sorpresas y regalos ah y desmayos por parte de Keira para que vean lo que el pelirrojo provoca! Pero pronto le darán su regalito, aunque la Sra W. no este tan convencida.

no adelanto nada porque ni yo misma se como se van a mover los personajes, puede que tome otro rumbo y no quiero contradecirme! Keisha estara emocionada por conocer al Sr. W! Harry esta muy feliz con Keira, esta sacando un lado de el que no sabía que tenía, aunque tambien cierta niña le dara un regalo muy especial!

Entre Ron y Keira... hay mucho papel que desenrollar. Ni ellos mismos saben que tienen. Atraccion pura o q? Ademas hay muchos peros que resolver.

nos leemos pronto.. espero saber de uds..

un besote