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-¡Seré detective! ¡El mejor detective de todos los tiempos, y no habrá caso que se me resista!
-¿Quién te crees? ¿L?
Karoku y Bard charlaban tranquilamente sobre sus ambiciones durante un descanso de clase mientras que las chicas garabateaban en un trozo de papel en la mesa de Juvia.
-Lo digo en serio Bard. Seré detective, y nadie podrá pararme. Incluso la policía necesitará de mi ayuda para resolver los casos más complicados –insistió el joven, convencido de sus palabras.
-Dedícate a la literatura –repuso el rubio mientras dirigía la mirada al patio del colegio, a través de la ventana abierta, por la que ya entraba la suave brisa de la primavera.
-Muy bien –dijo desafiante-. ¿Tú qué quieres ser?
-¿Yo? ¿Qué importa eso? –respondió mientras mantenía la mirada apartada.
-¿Mmm? ¿Qué será lo que Bard tiene en mente que mantiene tan en secreto? –continuó mientras se acercaba a su compañero, aún sentado en una de las mesas pegadas a la ventana.
Karoku acercó tanto su cara a la de su amigo, que Bard se alejó un poco de él mientras que colocaba sus manos sobre el rostro del joven, intentando alejarle.
-Vamos, tú te has metido con mi ambición, ahora me toca a mí –añadió Karoku con una sonrisa.
Bard dio un largo suspiro sin apartar la mirada de la ventana, y se mantuvo unos minutos en silencio antes de contestar.
-Pues, esto… Quiero ser modelo…
-¡¿Modelo?! –gritó Karoku.
-¡Shhh! –Bard se apresuró en pedir silencio a su amigo, intentando que el resto de la clase lo ignorase.
-¿Lo dices en serio?
-Sí, bueno… ¿Por qué no…? –repuso el rubio con la cabeza agachada.
-¡No me lo puedo creer! Nunca hubiera imaginado eso de ti –dijo entre risas-. ¡Serás mariquita!
-¡Y tú friki! –contestó Bard, sin aparentar ningún tipo de molestia.
Karoku se rió aún más fuerte ante el apelativo de su compañero. Las chicas, que se habían mantenido al margen, pero aún así habían estado escuchando, decidieron entrar en la conversación.
-No veo ningún problema en ello –Nayu salió en defensa de Bard-. Creo que no tendrás ningún problema en empezar con las primeras sesiones, y seguro que muchas chicas de la clase piensan lo mismo que yo.
-Bueno, ahí no me puedo meter –repuso Karoku mientras se giraba en la mesa, para quedarse de frente a las chicas y apoyado en la pared de detrás-. ¿Y tú qué quieres ser, Nayu?
-Bueno, me gusta la interpretación. Me siento cómoda sobre el escenario, poder meterme en la piel de otros personajes, interpretar sus emociones… Pero no sé si podré llegar a ser una buena actriz.
-¿Actriz? –repitió Karoku dubitativo-. La verdad es que te pega. Siempre se te ve muy a gusto en las obras de clase. Siempre te haces con los personajes más difíciles, y logras sacarlos.
Karoku se mantuvo con la cabeza en alto, pensativo, mientras que Bard se giró también hacia las chicas.
-¿Y tú, Juvia? –preguntó el joven.
Juvia, antes de contestar, miró a su alrededor, y cuando se percató de que no había nadie cerca a parte de ellos que pudiera escucharla, se inclinó un poco, gesto que repitieron sus tres amigos, hasta formar un círculo con sus cabezas.
-Había pensado en ser mangaka… Nunca lo he tenido claro, pero es lo que más me atrae.
-¿Estás segura? –preguntó Nayu, separándose un poco del grupo-. Si no eres popular nunca podrías llegar a vivir de ello.
-Y sería como entregar parte de tu vida al manga. Tu esperanza de vida se reduciría considerablemente –continuó Karoku-. Aunque siempre puedes pactar un contrato con un demonio para que tu manga se haga popular.
-¡¿Quieres parar ya, pedazo de friki?! –exclamó Bard mirando a Karoku.
-¡¿A que te meto?! –dijo Karoku mientras se podía en pie entre risas, con los puños en alto.
-¡Chicos! Dejadlo ya –repuso Nayu, un poco molesta.
Juvia se alejó del grupo y volvió a su tarea de seguir dibujando en su pequeño cuaderno.
-Aún no lo tengo claro, pero mejor que no pensar en nada será intentar mejorar mis habilidades. Puedo presentarme a concursos, y si veo que no consigo nada antes de graduarme, aún estaré a tiempo de entrar en una universidad –dijo la joven mientras sombreaba uno de los personajes dibujados.
-Es una buena opción. Además –repuso Karoku mientras se arrodillaba a su lado y posaba la nariz sobre la mesa-, eres buena, y tus dibujos son geniales.
Después de unos segundos de silencio, durante los cuales los tres amigos observaron a la joven peliazul dibujar, Nayu estalló en una carcajada.
-Está claro que tenemos unos sueños un tanto peculiares –repuso la joven.
Karoku, Bard y Juvia intercambiaron una mirada antes de echarse a reír.
-Supongo que tienes razón –corroboró Juvia.
-¡Tengo una idea! -exclamó Karoku.
-Temo tus ideas –respondió Bard con un suspiro.
-¡Tú calla! –repuso Karoku dándole un codazo a su amigo en el costado-. El que alcance antes su sueño podrá pedir la recompensa que quiera –añadió mirando a sus amigos con una peligrosa sonrisa-. E iros preparando, porque voy a pedir la serie completa de One Piece.
-¿Estarás de coña, no? ¡Qué pedazo de friki! –exclamó Bard.
Las chicas intercambiaron una mirada entre ellas.
-Bueno, las cosas pueden cambiar en unos cuantos años… -añadió Nayu.
-Aunque no cambien, no voy a dejar que Karoku cumpla su sueño antes que yo –dijo Bard, desafiante.
El aludido estalló en una sonora carcajada.
-Pues ya puedes correr, porque no pienso dejar que me adelantéis ninguno de vosotros. Seré el primero el lograrlo, y reclamaré mi recompensa –repuso Karoku, mirando de reojo a Juvia.
-Entonces es una promesa –añadió Nayu, intentando mediar entre los chicos.
La chica alzó el brazo derecho hasta colocarlo estirado delante de su cuerpo, con la mano cerrada en un puño y el pulgar estirado hacia arriba. Sus tres amigos la miraron con una sonrisa e imitaron su gesto, juntando todos sus puños en el centro del círculo que habían formado, y uniendo sus pulgares.
-Estad atentos a las noticias, porque dentro de poco empezaréis a escuchar noticias sobre un gran detective, capaz de capturar a cualquiera que se ponga en su punto de mira –repuso Karoku con una gran sonrisa, manteniendo aún los puños unidos.
-Termina antes los estudios –añadió Bard mirándole de reojo con una sonrisa de medio lado dibujada en la cara.
