DISCLAIMER: Naruto no es de mi propiedad, es únicamente de Kishimoto

Venganza


Ahora si se lamentaba por primera vez en su vida, aquella mujer estaba buscándolo para poder estar a mano. Se sorprendió verla en su oficina buscándolo, acechándolo; él se lo había buscado. Él había empezado el juego.

La buscaba, la tocaba, la acariciaba y le hacia el amor, porque a el Uchiha le encantaba las reacciones de la pequeña ojiperla que tenía debajo de su cuerpo. Le gustaba su voz cuando llegaba al éxtasis y como lo arañaba al final. La tomaba bruscamente del cabello y añoraba el dulce sonido de su nombre salir de esos labios rosados.

Pero cuando Sasuke había decidido a terminar con todo esto por haberse convertido en una rutina, ella había enloquecido; se negaba a terminar con esto. Y solo era el comienzo.

Se sentía observado y sabía muy bien que alguien lo seguía, era ella; Hinata. Se había obsesionado y nada podía hacerla entrar en razón.

Su amor la había cegado, no se veía con alguien más; lo necesitaba solo a él y a nadie más. Por el respiraba, por Sasuke quería seguir con vida y si era necesario… por el mataría. Con cada chica que se metía a los días siguientes era encontrada muerta, nadie se quedaría con él. Ella creía que si persistía el Uchiha abriría los ojos y se quedaría con ella, pero había llegado el día en que ella se quitó la venda de sus ojos.

El Uchiha no le hacía caso y si Sasuke no era para ella, no dejaría que otra se quedara con él.

Se habían encontrado de nuevo y sin que Sasuke lo notara ella vertió una droga en su bebida, el tomo su bebida y rápidamente quedo inconsciente. Cuando despertaba noto que estaba amarrado y Hinata sobre el sosteniendo un cuchillo. Ella le sonrió cuando Sasuke se movía e intentaba escapar en vano.

—No serás de nadie más—coloco la mano de Sasuke sobre el colchón y comenzó a jugar. —Me quiere—Corto el pulgar. —No me quiere— y siguió el dedo índice. La Hyuuga cortaba sin parar y se dejaba bañar por la sangre que llegaba a ella—no me quiere, al finalizar de cortar los dedos y ver su resultado final entro en un estado frenético.

Caminaba por toda la habitación y el moreno apenas tenía fuerzas para mantener sus ojos abiertos.

—Sasuke-kun no me quiere—lloriqueaba en un rincón de la habitación, se limpió las lágrimas y se levantó. —Sasuke-kun no será para nadie—.

Levanto el cuchillo y se acercó a él.