CAPÍTULO 4

"Detalles"

DISCLAIMER: Ninguno de los personajes empleados en esta historia son míos, todos los derechos de éstos perteneces a Disney, únicamente los uso para dar vida a este escrito.


Muevo los dedos de mi mano izquierda, lucen normales, ahora intento con los de la mano derecha…

Me es imposible, la venda me impide hacerlo

Mi madre me hace una reprimenda

—¿En qué rayos estabas pensando, Elsa? — dice frustrada

—Ese es el problema, mamá, no piensa— contesta mi hermana por mí

De igual modo ni yo conocía la respuesta a esa pregunta…

Mentira, sé exactamente que estaba pensado…

Sin mediar palabra con ninguna de las dos salgo de la habitación, no deseo justificarme con nadie, extrañamente parecen entender mi silencio y me dejan ir sin más, escuchó sus cuchicheos, a pesar de los metros que nos separan

—Me preocupa mucho tu hermana, Rapunzel, no me ha querido decir que le cruza por la mente— noto angustia en su voz.

Eso me duele…Tanto por mortificarla como por no saber exactamente que hay dentro de mi cabeza..

—A mí también me tiene del mismo modo, usualmente no es tan callada ¿crees que el asunto de su beca la tiene así? — responde ella

La beca…hasta ahora no había pensado en eso, pero me servirá de excusa para que dejen de cuestionarme por algunos días.

No escuchó más de la conversación, a pesar de mi buen oído estando fuera de casa es imposible escuchar algo

Ahora sería buen momento para ir a golpear el costal de box que tenemos en el garaje, desafortunadamente no puedo… justamente por estar haciendo eso mi mano a pagado las consecuencias…

Al volver a Oslo tengo planeado entrar a una academia de box, mi hermano mayor Sven desde pequeña me ha enseñado lo que él aprendió con sus amigos, en secundaria y preparatoria.

Esta vez me sobrepasé, mi mente divago y mis puños continuaron azotando golpes sin cesar, hasta que mi mano no lo resistió, el recorrido del dolor desde mi nudillo, mi muñeca y el antebrazo me hizo salir del trance de mis pensamientos, quizá me hice un ligero esguince…espero que no dañe mi desempeño en el clarinete…

"¿En qué rayos estabas pensando, Elsa?" — Excelente pregunta madre…Solo que esa respuesta es solo mía…— digo en un susurro apenas audible, mientras tomo asiento en una mecedora solitaria entre la arboleda del jardín, cierro los ojos para rememorar…


-FLASHBACK-

Es un día soleado, es mitad del verano, Elsa baja del vehículo de sus orgullosos padres, al menos eso percibe ella en su mirar.

Ha llegado la hora, ella ha aprobado el examen de ingreso de la preparatoria, sus padres decidieron llevarla el primer día de los cursos inductivos, de este modo mientras ella estaba en clases, ellos se encargarían de adecuar el pequeño cuarto arrendado que le habían conseguido ahí en Lillehammer.

¡Mucho éxito! — decía Frederick a su hija

¡Muchas gracias papá! — respondió una resplandeciente Elsa, Lillehammer era un sitio mas grande que Arendelle, sin llegar a ser una ciudad enorme, por lo que esto para Elsa era toda una nueva aventura de vida, viviría "sola" por llamarlo de algún modo, porque su mejor amigo Oaken había arrendado en el mismo edificio, eso lo sorprendió a ambos, por el hecho de que el imponente chico había aplicado para una preparatoria en Oslo, pero fue designado a la de aquella pequeña ciudad.

¡Mucho cuidado, te veremos el fin de semana! —decía con algo de tristeza y esperanza Arianna; en efecto Oaken tenía su auto propio e iría cada fin de semana Arendelle a visitar a su familia, por lo que rápidamente ambas familias se pusieron de acuerdo para que viajaran ambos y aprovechar mejor el combustible.

La chica solo respondió con un ademán de despedida, el timbre había sonado, y no conocía a donde ir, por suerte en el corredor se encontró con el chico.

Hola, llegas tarde— soltó el muchacho

Creo que ya somos dos — contrarrestó ella

Ambos sonrieron y se saludaron chocando puños, saludarse de beso simplemente no iba con ellos, se trataban casi como hermanos

Según las indicaciones en la pizarra central les correspondía en el segundo piso, sólo que en salones diferentes, ambos estaban conformes con eso, de ese modo lograrían conocer personas diferentes para acrecentar el grupo más rápido, a fin de cuentas al final de la jornada académica irían juntos a "casa"


Las clases de habían demorado un poco en comenzar, debido a que al menos el docente de Elsa aún no llegaba, ella había decidido sentarse en la fila central en el primer asiento, solo que una chica le ganó el puesto, con algo de pesar tomó el asiento segundo.

Desde secundaria notó que requería lentes, pero se negaba a decirle a sus padres, su madre era delicada con eso, porque la familia de Frederick todos necesitaban lentes, y por la de ella no, Rapunzel y Sven tenían vista de aviador, lástima que para Elsa no fue así, la única vez que quiso decir que veía borroso estuvo a jugo de zanahoria por un mes…causándole solo una ligera pigmentación amarilla por un tiempo…

Al paso del día logró cruzar palabras con la chica que tenía en frente, su nombre era Alicia, una chicha inglesa muy interesante y divertida, sin duda sería una amistad que se profundizaría incluso hasta la universidad

Cabe destacar que Elsa solía ser aún más distraída que lo que aún en la universidad le perdura.

Desde ese primer día todos los engranajes de sus tormentos se habían comenzado a mover y ella ni siquiera se habría imaginado lo que le depararía la vida en esos dos años…

No supo que desde ese mismo día su vida y la de Melody habían entrado en contacto…


La mano de mi madre sacudiéndome el hombro me hizo despertar, al parecer me quedé dormida en la resolana de los árboles

¿Qué hora es? — pregunto despabilándome del sueño

—Hora de que vayas a la casa de tu tía Bella, acaba de llamar, dice que no puede venir, porque Adam no está en casa, Jane salió con Tarzan y ella está cuidando otra de esas aves heridas que se ha encontrado, y como sé que tanto te interesa saber de la maestra Anna, le dije que tú irías— fue su respuesta

Me sorprendió, a decir verdad ella en verdad me está ayudando con esta situación a su modo, me gustaría decirle todo, pero aún no tengo el rompecabezas completo…

Comienza a sonar sus palmas —Anda, levántate, no te me quedes viendo

Es verdad, me quedé agradeciéndole en mi interior que me congelé


Hace diez minutos que llegué a casa de mi tía, su sala es cómoda, los asientos tan mullidos.

Alcanzo a ver en una pequeña jaula en una esquina una avecilla con el ala entablillada, me siento justo como ella, herida y sin tener a donde ir; siendo aprisionada por mi propia mente…

Mi tía está en la cocina preparando un té "Una historia sin una buena taza de té no es una historia" al menos es lo que ella dice.

Hablando de ella, viene con una bandeja en las manos, le encanta hacer uso de ese extraño juego de té de porcelana.

—Bien, ya estoy lista ¿tú lo estás? — me dijo inquisitiva

—Claro que si tía, siempre me ha encantado como cuentas tú las historias, mamá las da a grandes rasgos y tengo que usar mucha de mi imaginación para llenar los huecos que ella deja — dije con sinceridad

—No intentes adularme, jovencita— mencionó de forma juguetona— bien, tu madre me dijo más o menos hasta donde te contó, que la verdad no fue casi nada, de igual modo, ya sé por dónde comenzar

Me acomodé y le brindé toda mi atención


Cuando Mérida y Anna llegaron a Arendelle, era otoño, cerca del inicio de clases.

Aún tenían un poco de tiempo antes de someterse a una rutina estricta de trabajo, por lo que decidieron conocer lo más que pusieran de las cosas que les ofrecería el poblado, dejando las dos semanas restantes para dicha actividad en la que visitaron un viejo palacio en ruinas que había en la orilla del poblado.

Descubrieron que una vez a la semana había un pequeño mercado ambulante que se colocaba en la zona este de la localidad.

Cada domingo había tres misas en diferentes horarios, y varios templos para profesar diferentes doctrinas.

El pan del lugar era exquisito, podría decirse que era por lo que era conocida la zona

Existía un pequeño museo dedicado a la vida y obra de Sir Arendelle, el fundador al cual entraron sin dudarlo

Dieron un vistazo por el exterior del que sería su lugar de trabajo, ya habían ido a presentarse ante el director para que las conociese, eso lo hicieron al segundo día de su llegada, Anna se sorprendió de que la escuela les quedase a un par de cuadras de distancia, al menos así podría dormir un poco más…


Estaban a un fin de semana de comenzar a trabajar, por lo que decidieron salir a dar un paseo por el área norte en la tarde, ciertamente ya le habían tomado cariño a eso de caminar, y que decir de la tranquilidad que se respiraba en ese lugar, todo era tan calmado, natural y sobre todo donde ambas podían ser quienes eran sin máscaras.

Conforme avanzaban las casas se iban terminando, creían que estaban llegando a una de las fronteras, por lo que la idea les parecía genial

—¡Wow! ¡Mérida, allá hay una casa muy enorme! — señaló la cobriza al frente

—No estoy segura que se trate de una casa, Anna — dijo la rizada al estar más cerca de aquella basta barda con un enorme portón de reja

Al acercarse notaron que en efecto no se trataba de una casa, si no que era el panteón…

—Creo que tenías razón…no es una casa, bueno no al menos para los vivos…—Anna estaba sorprendida

Mérida, solo tragó sonoramente, desviando la mirada, detestaba esos lugares, chasqueó la lengua dio media vuelta y salió prácticamente huyendo de ahí, importándole poco si Anna la seguía o no

—¡Mérida! ¡Espera! —intentó en vano la menor para detener a su novia

No obtuvo respuesta, por lo que comenzó a caminar más a prisa hasta casi correr para tomarla del antebrazo y jalarla en su dirección para envolverla en un cálido abrazo.

Marcharse de Escocia, no sólo fue un gran paso para ella, también lo había sido para su prima, ya no podría visitar a sus padres, los padres que le fueron arrebatados en aquel accidente automovilístico y que había dejado en silla de ruedas por dos años a Mérida, en ese tiempo fue que la relación de ambas se estrechó más y olvidaron incluso los lazos de sangre que las unían

Sintió como se aferraba a ella, era en esos momentos en que Anna sentía la fragilidad que podía emanar la ruda y valiente de Mérida

Permanecieron ahí varios minutos hasta que el corazón de ambas se sincronizó en un latido calmado y sereno

—¿Ya estás mejor?

—Mucho, y todo gracias a ti, siempre que salgo corriendo vienes a alcanzarme — dijo aún entre los brazos de la menor

—Eso es porque te amo

—¿Si un día no me sigues será por qué ya habrás dejado de hacerlo?

—No seas tonta, eso no sucederá, así que deja de pensar en cosas así y vayamos a casa, cenemos algo, démonos algunos besos y todo estará bien ¿te parece el plan?

Se separó antes de responder —Me encanta, siempre sabes cómo hacerme sentir bien

Sonrieron con complicidad entrelazando sus manos hasta que divisaran a alguien, pasaron por una propiedad que estaba en venta, no tenía nada de construcción, se detuvieron a observarlo, lucía espectacular para construir una casa

—Sería genial un día tener un espacio así para hacer una casa, ¿no crees? — hizo mención la mayor

—Ya lo creo que sí, y sería aún más genial que fuese de ambas

—Anna McColl, ¿me estás proponiendo que construyamos una casa? — hizo una ligera expresión de asombro

—Puede ser que sí— se ruborizó un poco

—Entonces decidido, buscaremos al dueño de esta propiedad y comenzaremos a hacerla— sin duda Mérida estaba resuelta con aquello

Lágrimas de felicidad se desbordaron de los ojos de Anna, pensar en un día que ambas tengan una casa propia y pasen ahí sus vidas, sin duda la hizo conmoverse hasta ese punto

Para su suerte no tuvieron que buscar mucho, en la otra orilla del terreno estaba un letrero de "se vende" con un par de números para comunicarse con el señor Felipe, presurosas registraron los números y emprendieron el camino a casa

Se sentían realizadas

Los sueños y promesas que habían tenido cuando aún estaban en Escocia comenzaban tornarse en realidad


Al estar dentro de esas cuatro paredes, la sola idea de la cena desapareció de su mente, pasaron directamente a los besos, caricias y algo más, la noche fuelarga y apasionada, podían amarse sin miramientos, sin vergüenza, sobre todo sin sentirse juzgadas…por lo pronto…

Porque algunos rumores ya comenzaban a circular de boca en boca "¿quiénes son? ¿De dónde vienen? ¿Qué hacen aquí?" Eran pocas de las preguntas que generaban eco en cada rincón del lugar, entre las cosas que se decían estaban las siguientes:

"He oído que se han fugado de la cárcel"

"Yo supe que eran brujas"

"La rizada que según el panadero se llama Mérida no se le despega para nada a la más chica, Anna según parece"

"Alguien las vio tomadas de las manos y muy juntas, un cariño que no es de primas, Ursula la del museo dice que son parientes"

Solo que todo eso era ignorado por el par de chicas que estaban siendo la comidilla de todo un pueblo y eso que sólo llevaban dos semanas ahí…


Sin duda, no me equivoqué al pedirle a mi tía que fuese quien me contara sobre esta historia, a decir verdad no hemos avanzado mucho con ella, pero se está esforzando por contarme todo, solo que ahora tengo incertidumbres, más para variar…

Se han dado casi las nueve de la noche, por lo que mi tía me acompaña a casa, porque "No es bueno que una jovencita ande sola por la calle a estas horas". Como sé que objetarle es en vano, la dejo acompañarme, si solo ella supiera que tan tarde ando sola en Oslo o cuando estuve en Lillehammer…

Mi tía me ha dicho que a la próxima iremos juntas por un helado y me seguirá contado sobre cómo les fue en el trabajo de la secundaria.

Estoy deseosa de escucharla…Porque solo con eso logro realmente concentrarme en algo más que en la situación que viví con Melody…La cual creí que estaba olvidada…Pero desde ese encuentro con el profesor Kristoff todo se me agolpa en la mente…

Ahora sólo quiero llegar y dormir