ENCANTO.

Era una mañana fresca en el valle de Godric, los pajarillos cantaban y aunque era temprano, los alegres rayos de sol se reflejaban en el pavimento, en los arboles y daba luz en las ventanas de los hogares. Eso hace el sol; alumbra el día, le da fin a la noche y da calor a los seres vivos en general. Calor que puede ser en ocasiones agobiante, pero este día era más bien reconfortante. Energía, la energía más pura de la que uno se pudiera llenar. Una buena señal para comenzar con algo nuevo… para transmitir esa energía, como una gripe… una gripe repleta de encanto.

'Joven… ¿¡donde esta!?' La joven institutriz miro con horror la habitación vacía. Solo le habían hecho un encargo, cuidar al pequeño. Y el pequeño no estaba en su habitación! Le habían dicho que despertaba tarde y aunque era su primer día, estaba bien que lo hiciera. Todas sus cosas ya estaban hechas de todos modos; ella misma las había preparado la noche anterior. 'van a asesinarme! ¿¡Donde esta!?' Buscaba por debajo de la cama e incluso abrió la ventana para verificar el techo, pero no había rastro del pequeñín. Fue al closet y reviso entre los abrigos, nada! La chica de rizos oscuros ya mordía sus uñas. Ahora se puso a pensar en que excusa… no! en qué razón le daría a los padres del pequeño. Bajo las escaleras de la mansión y casi cae de ellas por los nervios, se agarro fuertemente del pasamanos, ahí se dio cuenta que necesitaba relajarse. Se quedo quieta y respiro un par de veces con los ojos cerrados… si no hubiera sido por eso, su corazón se habría salido de su pecho. Respiro una vez más, la casa estaba sola, tan sola que se podían escuchar crujir los muebles y las escaleras también, incluso se escuchaban los resortes de la cama donde brincaban… 'Ahí esta!' La chica subió lo más rápido que pudo y antes de entrar a la habitación se detuvo, solo para confirmar lo que había escuchado. Si, ahí estaba el sonido de los resortes, abrió la puerta y el sonido se detuvo. Se confirmo su teoría. 'donde estará el pequeñín de esta mansión?' caminaba fingiendo buscarlo. 'sus padres me dijeron que estaba aquí…' Se acerco a la ventana una vez mas. '¿estaría tan loco para saltar por la ventana?' Miro una vez más afuera. 'que mal…' suspiro. 'tendré que decirle a sus padre que regresen el regalo…'

'¿qué regalo?' un pequeño se quito de encima una capa de invisibilidad, mostrándose de pies a cabeza. La institutriz puso una mano en su cintura y lo miro con desaprobación. 'dime! Dime! Dime!' decía el chico saltando en su cama.

'me dio un buen susto Joven Potter.' James rio juguetón, bueno su propósito se había cumplido. 'su padre no le había prohibido usar esa capa?' La chica se acero a la cama y comenzó a doblar la problemática capa de invisibilidad.

'Si!' El pequeño de cabello negro azabache seguía brincando en la cama, a la institutriz no le molestaba en lo absoluto.

'se la pediste prestada?' La institutriz pregunto, aunque ya conocía la respuesta.

'nop!' le sonrió mientras seguía saltando.

'te levanto el castigo verdad?' Nuevamente lo miro autoritariamente.

'si!' Salto esta vez más alto. 'Lucy! Hoy es mi primer día!' La institutriz abrió los ojos fingiendo que lo había olvidado. 'Hoy empieza todo Lucy! Mi vida cambia hoy!' Saltaba ahora en círculos y por toda su cama. 'el sombrero me pondrá en Gryffindor y después tendré muchos amigos…' Saltaba en el centro de la enorme cama, pero girando sobre su mismo eje. '…pero tendré una banda exclusiva!' le aclaro a la chica que reía viéndolo subir y bajar. 'de cuatro o tres! Aun no lo decido.' Dijo poniendo su dedo índice en su frente, la institutriz lo miraba atenta escuchando cada palabra del pequeño, cada vez que lo veía la única palabra que pensaba era "encanto" porque así era su personalidad. 'después entrare al equipo de Quidditch! Buscador! Seré la estrella del equipo! Y el más joven en integrarlo! Batiré records! Ganaremos copas a montón!' dijo fingiendo que montaba una escoba, todavía brincando sobre su cama.

'¿Qué me dices del amor James?' Lucy pensó que al chico se le había olvidado ese detalle, pero James abrió los ojos señalándola.

'no me interrumpas Lucy!' dijo saltando. 'conoceré a una chica, será la más hermosa y la más inteligente de toda la generación, seremos la pareja perfecta y ella me amara y yo estaré loco por ella, ambos nos convertiremos en personas importantes, mis amigos también! Me casare con ella y tendremos 3 hijos!' Lucy lo detuvo antes de que perdiera por completo la razón.

'entonces ya tienes todo planeado!' lo detuvo de los hombros, James rio mirándola, su cabello negro azabache le tapaba los ojos pero mostraba su sonrisita. 'ahora entiendo porque estas tan emocionado.' James se quito el pelo de los ojos y volvió a saltar. 'entonces Joven Potter ¿que será primero? ¿Desayunamos y luego te arreglas o Te arreglas y luego desayunamos?' James lo pensaba mientras trataba de romper su record de salto. 'sea lo que sea tienes que decidir de inmediato, porque tus padres no tardan en llegar y...' James se detuvo y ahora fue él el que la sostuvo de los hombros y le hablo con urgencia.

'Lucy! Crees que puedas arreglarme esto?' Lucy no comprendió y es que el chico solo la miraba con los ojos bien abiertos. 'se que lo has intentado pero quiero ir presentable al menos hoy…' Sus ojos se dirigían a la parte superior de su cabeza. Lucy no pudo evitar reírse, se refería a su rebelde cabello. James tomo eso como una mala señal. 'entonces no tiene arreglo?'

'me temo que no Joven Potter…' James mordió su labio con algo tristeza en su mirada. 'pero tranquilo.' Toco su barbilla para levantar su mirada, el chico la miro con atención con sus ojos color avellana. 'toda leyenda tiene un peinado raro.' James sonrió aceptando esas palabras.

'tienes razón Lucy!' volvió a saltar, esta vez sentía que iba alcanzar el cielo, que prácticamente era su techo; sus padres habían puesto un encantamiento de ilusión en el cuarto de su hijo por lo cual tenía una vista atmosférica, perfecta para cualquier soñador. 'sabes que… primero iré a desayunar!' Lucy hizo como si le estuviera dando un comprobante de su compra, en este caso su decisión.

'ya te espera tu suculento desayuno en la mesa jovencito.' James salto a sus brazos, Lucy lo atrapo y en el momento que lo puso en el suelo, el chico corrió a la salida como torbellino, mientras corría pensaba en lo especial que era ese día, hasta el sol lo reflejaba. Era el comienzo de una nueva etapa y la verdad es que lo único que le importaba era quien iba a ser de ahora en adelante; corría entre los retratos de sus antepasados colgados en las paredes de esa cálida mansión, a todos les sonreía; ya había hecho un pacto con cada uno de ellos, no importaba si quedara en Ravenclaw o Slytherin, todos habían acordado llevar la fiesta en paz si es que eso pasaba, nada de deshonra de la familia o la oveja negra. Porque lo que importaba era empezar su propio camino; ese era el encanto de la vida después de todo, Lucy sonrió reflexionando mientras lo escuchaba correr por la casa hasta su llegada triunfante al comedor. Ahora entendía la nostalgia de sus padres, ese chico tenía un brillo especial, verdadero e intachable. Realmente lo iba a extrañar, suspiro mirando su desordenada cama y su mueble donde se encontraba su despertador a lado de sus típicos lentes… 'sus lentes!' un fuerte sonido proveniente de las escaleras se escucho hasta la habitación del pequeño, la chica salió como huracán con los lentes en la mano, se deslizo por el pasillo imaginando el terrible golpe que James seguro se había provocado, por correr sin sus lentes… otra vez. Pero para su suerte el chico estaba sosteniéndose del pasamano como si su vida dependiera de eso y así lo era.

'si tu no se los dices yo no lo hare…' James dijo nervioso, sujetando todavía en shock el pasamano, como Lucy lo había hecho la primera vez.

'hecho.' La chica camino hacia él y le puso los lentes… ahora sí, era James Potter con todo su encanto.