RECOMPOSICIÓN (traducción)
por Ladywolvesbayne
Aquí estamos, de nuevo! Mensaje para Fallen; respondiendo tu consulta, bueno, cuando empecé a escribir esto (hace como cuatro meses, cuando me estrené en el fandom después de ver los cinemáticos del H4) no sabía de la existencia de Escalation y apenas un poquito después descubrí Hunt the Truth y todas las news relacionadas con el H5, por lo que podría decirse que entré al fandom justo en el mejor momento. Cuando empecé a escribir había cosas que no sabía (como la existencia de la Forja, Las Siguientes 72 Horas y lo de DeMarco, más que nada) pero tengo toda la intención de respetar el canon lo más posible. Como siempre, hay muchas cosas que aún ignoro porque recién estoy leyendo los libros y me va a tomar tiempo ponerme a tono para corregir los errores más grandes. Muchas gracias por andar por acá ^^ un gusto entretenerte.
3. ECHAR LA MONEDA
11 DE JUNIO, 2558
LOCACIÓN: UNSC INFINITY
9:30 PM hora estándar (la misma noche)
—Usted quiere que yo mantenga algo más que un ojo sobre ella. —afirmó John, con calma. En pocas palabras, ese era el plan del capitán Lasky: liberar Cortana y ver qué hacía si le otorgaban autonomía— Señor... ella dijo que hizo un 'hackeo de alto nivel' para obtener una identificación falsa y loguearse en el registro de personal entrante. Podría estrellar la Infinity en la Tierra si quisiera."
Y podrían tener agentes ONI hasta en la sopa, también. Nada era un secreto por mucho tiempo dentro de los rangos inferiores de las fuerzas armadas. Bueno, nada era un secreto, nunca. Punto.
—La Comandante Palmer ya interrogó a la Dra. Preston, ella confirmó que le robaron una terminal portátil; el dispositivo estaba conectado a una de las unidades centrales de la UNSC. Cortana no tiene autorización para ir a ninguna parte cerca de una computadora dentro de esta nave, Jefe. Ahora tiene huellas digitales, así que necesitará reconocimiento tanto de voz como de huellas para encender hasta una terminal de entretenimiento. Roland se aseguró de ello.
Estaban solos en el comando estratégico, de pie frente al otro, con la holo-mesa entre ellos. El SPARTAN sólo parpadeó en silencio una vez más. A veces daba un poco de miedo.
—No le gusta mi plan, por lo que veo. Las corazonadas no están contempladas en la regulación de la UNSC precisamente. —continuó Lasky— Es por eso que Roland llevará un registro, si Cortana siquiera parpadea en la dirección equivocada... tendrá un equipo de SPARTANS sobre sus talones en treinta segundos.
—Entonces, ¿por qué tengo que vigilarla?
El capitán inclinó la cabeza.
—Conocimiento cercano del sujeto.
Durante largos, tensos segundos, ninguno de los dos dijo nada más. El rostro de John era tan ilegible que el capitán respiró hondo y se apoyó en la holo-mesa, un poco incómodo. Los minutos pasaron y nada sucedió. No era fácil decidir si el Jefe Maestro estaba considerando el significado de todo o si sólo estaba tratando de no largarse de la sala, aunque semejante acto fuese una insubordinación tremenda.
Cuando no pudo soportarlo más, Lasky le pidió:
—Hable libremente, Jefe.
—¿Es una broma, señor? —John no vaciló.
—Qué quiere decir?
—Usted está haciendo esto por mí.
Lasky sonrió un poco.
—La confianza es un gran desencadenante para la acción. Usted confió su vida a Cortana, una vez. Si esta Cortana cree que usted confía en ella tal como es ahora, podría dejarse llevar y quizá cometer un error.
Por lo tanto, se trataba de fingir. Qué extraño juego.
No. Era una prueba para ambos. John consideró sus opciones.
Los SPARTANS eran agentes de campo, fuerzas de la naturaleza manufacturadas por los humanos para repeler a un enemigo tras otro sin darse por vencidos. Es cierto que fueron educados para hacer lo que se les decía, pero esto era diferente. El Capitán no quería entregar a Cortana a ONI o altos mandos, eso era muy transparente aunque no lo estuviera diciendo en voz alta. Lo que Lasky no estaba diciendo tampoco era que, si las cosas salían mal, quizá perdería su capitanía y sería dado de baja deshonrosamente. Volar tan bajo así era un movimiento arriesgado.
Por otra parte, ¿por qué? ¿Lasky estaba preocupado por algo?
John no lo entendió del todo. Entrecerró los ojos:
—Cortana sabe que tengo dudas acerca de todo esto.
—Y también tiene miedo; una cara conocida podría ayudar. Y el equipo Majestic estará a su disposición por si las cosas se complican.
Después de un breve momento de deliberación interna, John asintió, aceptando este nuevo comando. No había mucho que decir, de todos modos; sentía curiosidad y al mismo tiempo, recelo; pero él nunca rechazaba un desafío. De hecho, estaba ansioso por participar. Si algo no salía bien, si esta perfecta Cortana era una trampa, entonces la entregaría antes de que pudiera hacer algún daño.
Excepto que no estaba tan seguro sobre la parte fingir, todavía.
12 DE JUNIO, 2558
LOCACIÓN: UNSC INFINITY
5:45 AM hora estándar
—¿Qué estás leyendo?
Ella saltó de la caja en la que estaba sentada, aplastando la tableta contra su pecho. No fue la voz de John lo que la asustó más, sino el ladrido del perro, fuerte y vigoroso. Cortana cerró los ojos, entre puro miedo y frustración, y se volvió hacia él y su enorme animal, soplándose mechones de pelo oscuro fuera del rostro.
—Lo juro, Jefe, aún no sé cómo un tipo en armadura tan grande como tú puede colarse por detrás de la gente sin hacer ruido.
—Se necesita un poco de práctica.
—Claro. —susurró Cortana. Su cerebro humano no era tan bueno procesando diferentes cosas a la vez como solían serlo sus poderosas sub-rutinas digitales, y eso estaba pasando factura en su estado de ánimo. Se sentía como si la información tardara mucho en tener sentido porque ahora tenía que leer los archivos, no asimilarlos. John exigió ver la pantalla de la tableta y ella le entregó el dispositivo con dignidad herida— El Dr. Glassman me autorizó para ver algunos archivos, el Capitán Lasky lo aprobó; más que nada datos de la investigación sobre el incidente en New Phoenix y el núcleo de Requiem. No es mucho y no es esclarecedor en absoluto (obviamente alguien no quiere que meta la nariz), pero es un comienzo.
—¿Un comienzo para qué?
—Conexiones potenciales entre la marca y todo lo demás. —Cortana mostró su muñeca izquierda y luego escondió la mano de nuevo sosteniéndola contra su vientre. Ella se inclinó, apuntó con el dedo algunos números— Esos son datos del episodio en New Phoenix. Extrapolé un conjunto de coordenadas de salida de la zona cero que no tienen sentido en la cadena de acontecimientos. Me figuro que podrían ser coordenadas para un salto en el desliespacio, pero no creo que pueda decirle al Dr. Glassman que les eche un vistazo.
La IA Sigrid ya estaba grabando, era un procedimiento estándar. John asintió.
—Déjame a Glassman a mí. —le dijo— Buen trabajo.
—¿Por qué? No hice nada. No puedo hacer nada. He estado en este cuerpo por casi tres semanas (si no mucho más) y cada día me siento más y más ... no lo sé, es como si me estuviera deteriorando de nuevo.
—Cortana.
Ella levantó la cabeza y clavó la mirada en el conocido visor. La advertencia en la voz de John la obligó a calmarse y respirar lentamente, para contenerse.
—Lo siento, es sólo que yo...
—Tómalo con calma. Los seres humanos no nos deterioramos como las IA, nos enfermamos. No quiero que te enfermes.
—¿Alguna vez has estado enfermo en tu vida, Jefe Maestro?
—Casi cogí un resfriado una vez.
Cortana le mostró una pequeña sonrisa agradecida. Su estado de ánimo mejoró instantáneamente. Los motores de varios Pelicans empezaron a zumbar. Eran las 5:55 AM, hora estándar Tierra.
—¿Te vas? —preguntó ella, vacilante.
John asintió una vez.
—Despliegue de emergencia.
Que por lo general significaba no hay tiempo para charlar, pero ahí estaban. Ella miró al perro, su arnés blindado y la cadena que John sostenía con fuerza en el puño. Las orejas de Charley apuntaban hacia Cortana con indignante atención. Ambos eran un espectáculo para la vista, intimidante. Al otro lado de la cubierta, la voz electrónica de Roland informó que todos los Pelicans autorizados tenían luz verde para el despegue. Otros SPARTANS entraron a la bodega de carga en armadura, armados y acompañados de otros perros grandes, seguidos por los equipos Majestic y Carmesí. El zumbido de los motores aumentó dramáticamente.
John le devolvió la tableta a Cortana.
—Pasó algo malo. —le explicó, su voz sonó plana.
—Así parece. Estás llevando a un montón de gente contigo.
Sí, lo sabía. Su equipo iba a las arenas, de nuevo; algo acerca de grandes bichos repugnantes, señales magnéticas no identificadas que venían de muy por debajo de la superficie del planeta y científicos desaparecidos. Cortana no pudo descifrar mucho más que eso leyendo los labios de Tedra Grant mientras ella y Madsen hablaban, pero fue suficiente para asustarla. Qué decir de algunos millones de millas cuadradas de polvo, calor y peligrosamente baja humedad; de repente, ese planeta con ambiente tan hostil era interesante.
Una parte muy emocionada de ella ardía de ganas de acompañarlos. Sí, claro.
Algo frío y húmedo golpeó su mano y ella dio un paso atrás, luego se dio cuenta de que la perra le había tocado la piel con la nariz. Cortana optó por cambiar de tema, ya que pensar en el Jefe saltando de cabeza al peligro sin ella para protegerlo no le estaba haciendo ningún bien:
—Así que, ¿cuándo vas a presentarme con tu perra?
Charley inclinó su cabeza cuando se dio cuenta de que hablaban de ella. Bestia inteligente.
—Cuando regresemos. —le prometió John.
—Está bien, entonces supongo que me tengo que quedar aquí. Haciendo un poco de lectura lenta y aburrida.
El Jefe golpeó la visera de su casco con dos dedos blindados, y asintió.
—No te metas en problemas mientras no esté, no voy a sacarte de la jaula.
—Ja-ja. Hazle un favor al Universo y concéntrate en no morir, ¿quieres?
—Ya me conoces. —él se encogió de hombros.
—Eso es exactamente por qué lo dije.
Se sentía como los viejos tiempos, Cortana no pudo evitar sonreír de nuevo. Esa camaradería era más que bienvenida.
Charley disparó sus orejas hacia atrás, molesta, y mordió la muñeca de su amo de una manera urgente pero suave, luego tiró de John hacia el último Pelican esperando. En el vehículo, Paul DeMarco se asomó a la compuerta trasera y agitó una mano, llamando a todo el mundo por última vez. No había más tiempo para despedidas y no era su tema favorito de todos modos, así que Cortana saludó de manera formal y John le respondió de la misma manera.
—Te veré pronto.
—Sí, quédate con eso en la mente. —dijo John, y se fue.
12 DE JUNIO, 2558
LOCACIÓN: CLASIFICADA (ROMPIENDO ATMÓSFERA)
10:12 AM hora estándar
Eso de fingir era sorprendentemente fácil, pensó John.
Tal vez porque no estaba haciendo tal cosa, la mayor parte del asunto se sentía increíblemente familiar, cómodo y cercano. Habían pasado apenas unos meses desde la última vez que pensó en lo mucho que la echaba de menos, y luego vino esa pared que aprendió a construir alrededor de los recuerdos y sentimientos para evitar que se le desbocaran. Tuvo que hacerlo. Durante mucho tiempo creyó que se iba a volver loco en su duelo, a desintegrarse como ella. Otras personas también lo pensaron.
Pero la Dra. Waters, psicóloga de la UNSC, le recordó que SPARTAN o no, él todavía era humano y que estaba profundamente marcado; esas cicatrices necesitaban cuidado. Toda una vida como SPARTAN lo cambió tanto como el Jefe Mendez y su entrenamiento intensivo lo hicieron en su niñez. En todos esos años saltando de una colonia a otra a la batalla, John aprendió que el mejor soldado no era el que seguía todas las órdenes ciegamente, sino el que mejor servía a su causa. Nada era enteramente negro o blanco. Él consideraba que había servido bien a la UNSC, pero su futuro próximo no contemplaba nada más allá de la vida militar. John no conocía otra cosa.
No quedaba mucho, además de ellos dos yendo de una estación a otra, salvando el día. No quería tener que fingir.
Porque ella se sentía real otra vez.
12 DE JUNIO, 2558
LOCACIÓN: CLASIFICADA
2:35 PM hora estándar
—Los instrumentos están muertos. —dijo Tedra— Viene y va como una ola.
Su HUD parpadeaba cada pocos segundos. Algo estaba jugando con el enlace neural y los sistemas internos de la MJOLNIR de nuevo, interrumpiendo comunicaciones de largo alcance y los enlaces TEAMCOM de Sigrid. La interferencia era un sonido traqueteante de fondo, que alcanzaba un pico y disminuía, para volver a subir después.
—Tengo un mal presentimiento sobre esto. —dijo Thorne.
—Tú y todos los demás. —murmuró Madsen, con los ojos fijos en el horizonte.
Una amplia estela de escombros a través de las dunas era el único rastro de lo sucedido en la estación Red Tusk: algo rasgó las cúpulas de cristal, reduciéndolas a pedazos. No fue un terremoto, eso seguro. No había enlaces de video ni sobrevivientes en los niveles superiores de la instalación; el equipo Carmesí estaba buscando bajo la superficie con la mitad de los agentes K-9, tratando de encontrar a alguien. Los otros perros recogieron un rastro en el patio y los llevaron a todos lejos de la estación, en dirección noreste. Los Pelicans no les seguirían, apenas lograron bajar lo suficiente para que los SPARTANS se apearan.
La atmósfera del planeta era óptima, el aire era rico y respirable; a pesar de sus ciclos de casi diez horas más que el día estándar de la Tierra, parecía que alguna vez ése fue un buen planeta para establecer una colonia. Ya no lo era.
—Vamos en círculos. Los perros se están poniendo nerviosos. —dijo alguien.
John se detuvo por un momento, en la cima de una duna, oyendo a los vientos magnéticos.
El zumbido tenía un patrón. Cada vez que el sonido estaba en su punto más bajo, los instrumentos funcionaban de nuevo; y cada vez que la señal estaba en su apogeo, quedaban ciegos, sordos y aislados. Justo como John lo había calculado. Los ciclos duraban casi dos minutos ahora; tres días atrás los lapsos eran de varias horas. Como una cuenta atrás. Su mejor conjetura, una secuencia de autodestrucción. Una bomba, tal vez.
Debería sacar a su gente de ahí, enseguida...
—Jefe Maestro, señor. Estoy recogiendo señales de transpondedores. Parece que hay doce de ellos, tal vez más. —dijo uno de los SPARTAN que manejaba los perros— No tengo una lectura concreta.
—Recibido. En espera. —dijo John, y se arrodilló al lado de Charley.
Descubrió una grieta en el paisaje polvoriento. Era casi invisible, las sombras de las dunas en esa hora del día la escondían bien, pero notó un destello blanco. Una pieza de metal reflejando la luz del sol. El Jefe desabrochó la cadena del arnés de la perra y la agarró por el collar. Ella no empujó esa vez pero lloriqueó, estaba ansiosa por la acción tanto como sus otros compañeros de cuatro patas. John aguardó hasta que los instrumentos se estabilizaron de nuevo y entró en el canal de larga distancia.
—Sigrid, prepara un cronómetro, 120 segundos a mi marca y enlázame con la Infinity. En tres... dos... uno... ahora. —cuando tuvo luz verde, habló para la radio— UNSC Infinity, aquí Sierra-117.
El canal crepitaba intensamente. Sigrid mantuvo la señal abierta, el gráfico en la esquina izquierda del HUD parpadeaba con estática. No estaba funcionando. John intentó un enfoque diferente.
—Sigrid, abre un bloc de notas. Transcribe mensaje: Aquí Sierra-117 a UNSC Infinity. Envía el mensaje.
Esperó. Tras treinta segundos, un ícono verde parpadeó en su vista periférica.
Comando Estratégico UNSC Infinity a Sierra-117: Recibiendo. Cambio.
Bien. Los mensajes de texto podían atravesar el bloqueo. Era una frecuencia casi obsoleta, un canal de último recurso. Le habló de nuevo a la IA silenciosa, ella ya sabía qué hacer:
—Necesito ojos en mi posición.
Comando Estratégico UNSC Infinity a Sierra-117: No tenemos ojos en la superficie planetaria, 117. Nuestras sondas dejan de transmitir en la estratósfera.
—Escanee de nuevo después de este mensaje, contácteme exactamente cuatro minutos después del análisis. Tenemos un avance.
Mirando en el cronómetro, John esperó unos segundos y luego envió el mensaje. Los números llegaron a cero y luego se reiniciaron. Cuando la cuenta atrás empezó por cuarta vez, recibió otro texto:
Comando Estratégico UNSC Infinity a Sierra-117: Tenemos ojos en usted. Sector 33 por 23, 12,3 kilómetros noreste de la estación Red Tusk. A media milla por delante hay un pozo magnético, no podemos leer más.
La grieta entre las dunas. Muy bien.
—Tenemos una ventana de comunicación durante dos minutos cada dos minutos. Se está haciendo más corta. Podríamos tener supervivientes. Los intentos de llegar a la zona a través de aeronave o cualquier otro vehículo serán infructuosos, los vientos magnéticos están aumentando.
Comando Estratégico UNSC Infinity a Sierra-117: ¿Qué sugiere, 117?
John no le temía tanto a un EMP como a volar en pedazos con todo su equipo y tal vez también la Infinity y el resto de la flota. Probablemente deberían largarse de allí, de inmediato.
Esperó hasta que el cronómetro comenzara otra vez.
—Dígale al Capitán Lasky que la necesito a ella en el puente, sabe mucho sobre esta tecnología. Y tiene que aprender lo más que pueda acerca de esta instalación en los siguientes dieciséis minutos.
Comando UNSC Infinity Estratégico a Sierra-117: Recibido. Infinity fuera.
John cerró el canal y se volvió hacia el resto de sus hombres.
—Todos los equipos, listos. Encontré un agujero y vamos a entrar, reagrúpense en mi posición, rápido.
El resto de los SPARTANS recibieron y respondieron. Los perros se pusieron aún más nerviosos al llegar a la cima de la duna, tirando de sus cadenas. John miró a Charley, ella no estaba luchando pero mostraba sus enormes colmillos. Sí, había algo ahí abajo.
Algo más desagradable que la última vez, tal vez.
—Suéltenlos. —ordenó John, y liberó el arnés de Charley.
Todos los equipos se movieron rápido. Los perros dispararon delante galopando por la arena, silenciosos y sincronizados, con los SPARTANS a la zaga. Cruzaron la entrada de la cueva en tres minutos, accedieron a las cámaras interiores en otros dos, y finalmente descendieron por una formación cavernosa hasta que alcanzaron un agujero rectangular con dos pesadas puertas blindadas arrancadas de sus zócalos, caídas en el suelo rocoso.
El aire estaba contaminado. Sigrid podía leer altos niveles de amoníaco.
Los animales gruñían y procesaban los olores, moviéndose a través de las puertas con sus narices ultrasensibles pegadas al piso. Apenas había un resplandor azul alrededor pero era suficiente para los ojos de los SPARTANS. Siguieron a los perros, que acababan de meterse en un espacio muy amplio, hueco, saturado con el zumbido lejano de las máquinas. Una larga y estrecha pasarela proporcionaba acceso a lo que parecía ser el centro de la vasta sala, en medio había una estructura elegante y plateada. Parecía estar apagada.
—Miren eso. Es una estación de terraformación. —dijo Tedra, asombrada— ¿A alguien le parece que sea Forerunner?
—Lo es. —dijo John. La infraestructura era algo similar al diseño interior de un anillo Halo, pero parecía obsoleta, probablemente más vieja que los propios anillos. ¿Era un prototipo?— Cuidado, no estamos solos.
—Perdí los transpondedores, señor.
—Entonces nos separamos. Dos equipos. —ordenó el Jefe— Voy a tomar...
Los perros se detuvieron antes de tocar la pasarela y se reagruparon en formación de batalla delante de sus amos. John preparó su arma al igual que los otros soldados, tratando de identificar el sonido. Malos presentimientos se arrastraron a través de su piel. Era como una siseante fuga de presión y miles de cosas puntiagudas hormigueando contra el metal, y luego...
Oscuridad. Disparos y ladridos furiosos.
12 DE JUNIO, 2558
LOCACIÓN: UNSC INFINITY
3:03 PM hora estándar
—Roland, que el personal se aliste, nos preparamos para un salto de emergencia al desliespacio. Hay que levantar todo e irnos cuanto antes. —dijo el Capitán Lasky a la pequeña figura de color amarillo a su derecha.
—Enseguida, señor. —la IA saludó y desapareció.
—Lo va a lograr. —dijo Cortana, con valentía— Dele un poco de crédito.
—Confío en sus habilidades, sí, pero esto no tiene precedentes. ¿Estás lista?
Ella asintió. Lasky la llevó a una silla y Cortana se sentó frente a una pantalla, sus dedos temblaban sobre la superficie lisa del teclado virtual. Con el rabillo del ojo, vio a la Comandante Palmer al acecho en las sombras del puente, su rostro era sombrío. La mujer estaba armada, también. Bueno, nada de presión. Cortana suspiró, la pantalla mostraba una cuenta atrás muy desalentadora: apenas treinta y seis minutos para lo que fuera que fuese a ocurrir con el planeta.
—Abre el canal de comunicación. —ordenó Lasky.
—¿Jefe? —ella tipeó lo más rápido que pudo— ¿Me copias?
Después de impacientes segundos de espera, la pantalla se encendió y el mensaje se desencriptó al instante ante sus ojos:
Sierra-117 a UNSC Infinity Comando Estratégico: Cortana.
—Soy yo. Adelante.
Sierra-117 a UNSC Infinity Comando Estratégico: Esta cosa va a explotar.
—Qué curioso, las cosas siempre explotan cuando tú estás cerca. Encuentra una terminal, coloca el chip de Sigrid y solicítale que muestre la consola de comandos con interfaz de control remoto, yo seguiré desde ahí. Ella no está programada para lidiar con esto.
Escribir tan rápido le hacía doler los dedos, pero si ella podría salvarlos...
Sierra-117 a UNSC Infinity Comando Estratégico: Dame un minuto, tenemos una gran infestación de insectos aquí.
Cortana miró al capitán. Él asintió con la cabeza. Sus ojos se volvieron hacia el cronómetro en la pantalla. Treinta y cuatro. Treinta y tres. Treinta y dos minutos. De repente, la pantalla quedó en negro y luego se abrió una pequeña ventana con líneas de código que avanzaban rápidamente, protocolos ejecutándose en secuencia. Por último, un cursor titilante apareció. Sigrid estableció el enlace ascendente y se conectaron las dos terminales.
Con el extraño giro de los acontecimientos y la poca información que John pudo proporcionar anteriormente, el Dr. Glassman calculó cuánto les quedaba. Al punto, sólo tenían intervalos de simplemente un minuto y cinco segundos de comunicación viable. Cortana leyó tan rápido como pudo la información de la terminal. El sistema era Forerunner pero era muy antiguo. Por ejemplo, fue diseñado para ser autosuficiente como los Halos, pero fue construido con fines de prueba, por lo tanto...
—Mierda. —murmuró, en voz baja.
—¿Qué pasa? —preguntó Lasky.
—Voy a enviar un texto al equipo Carmesí, ellos tienen los Pelicans.
—Los Pelicans no pueden volar con estos vientos magnéticos, es...
—Voy a sacarlos de allí. Esa cosa definitivamente va a explotar.
Lasky se cruzó de brazos, esperanzado. Cortana envió un mensaje a John:
—Malas noticias. No se puede detener la autodestrucción, es un protocolo de firmware; pero se pueden anular manualmente los escudos magnéticos de la instalación para que los Pelicans se acerquen.
El Jefe respondió al instante:
Sierra-117 a UNSC Infinity Comando Estratégico: ¿Qué hago?
—Estoy en eso.
Ella recuperó archivos de planos hasta que encontró lo que buscaba. La conexión murió y volvió un par de veces, pero Cortana no cayó en la desesperación, marcó claramente la ubicación de los comandos manuales y convirtió el archivo en código de texto. El cronómetro entró en la barrera de los veinte minutos.
Cortana jadeó, su corazón palpitaba con fuerza. Todavía tenían que salir del planeta. Ella finalmente le dio a "enviar", junto con el mensaje:
—Aquí están los planos, apresúrate.
Sierra-117 a UNSC Infinity Comando Estratégico: Avisa a los médicos, tenemos heridos. Si no lo logramos a tiempo, salgan de aquí de inmediato.
Los dedos de Cortana temblaban, lo mismo sus labios.
Ella escribió:
—Me hiciste una promesa, ahora cúmplela. Infinity fuera.
12 DE JUNIO, 2558
LOCACIÓN: UNSC INFINITY
3:40 PM hora estándar
La Infinity entró en el desliespacio apenas a tiempo, los Pelicans tocaron cubierta justo cuando las unidades FTL se activaron y enviaron a toda la flota a veinte millones de kilómetros de distancia. Algunas rocas y escombros del planeta artificial en ruinas cruzaron la barrera con ellos, y un montón de arena, pero estaban a salvo ahora.
Así como Glassman predijo, cuando la cuenta regresiva llegó a cero, kaboom.
Cortana estaba esperando en la bahía médica, quería ver a John y comprobar si se encontraba en una pieza. Estar desconectada de él era angustiante. El Jefe entró primero por el pasillo blanco, a la cabecera de un grupo diverso de soldados, científicos y animales heridos.
Sostenía en sus brazos algo peludo y cubierto de sangre...
—Oh no. —susurró Cortana, mientras se acercaba.
El Jefe depositó el cuerpo de Charley en una camilla blanca y de inmediato un veterinario corrió a su lado, inclinándose sobre el animal. Cortana se tapó la boca con una mano, aterrorizada. La pobre perra tenía manchas desagradables en la piel, heridas carbonizadas a través del costillar y una pata torcida en un ángulo extraño. Se dio cuenta de que otros perros resultaron heridos también, sus manejadores estaban de pie junto a ellos como lo hacía John. La armadura del SPARTAN estaba sucia de sangre y quemaduras de ácido, lo que sea que haya pasado en las arenas fue un infierno para todos.
Las puertas se cerraron y Cortana se quedó fuera de la cubierta de cuidados intensivos, sola.
12 DE JUNIO, 2558
LOCACIÓN: UNSC INFINITY
6:45 PM hora estándar
Se despertó cuando alguien la picó en el brazo.
—Hey.
—Jefe. —susurró ella, y se dio cuenta que había estado durmiendo en la dura silla de la sala de espera. ¿Qué hora era? Él aún vestía su armadura, seguía cubierto de sangre— ¿Estás bien?
—Soy un tipo con suerte. Ven conmigo.
Ella saltó de la silla y trató de acomodarse el pelo desordenado.
John la llevó a la sección veterinaria de la bahía médica, donde seis perros seguían conectados a máquinas y monitores. No estaban ellos dos solos, pero los médicos no les molestaron. Cortana reconoció los colores de Charley, la compañera de John, debajo de un montón de vendas y sensores de soporte vital. Cortana se acercó a él y se abrazó a sí misma, de repente se sentía fría y triste; se veía doloroso, el animal estaba sedado por su propia seguridad.
—Cortana, esta es Charley. Charley, esta es mi amiga, Cortana.
Ella lo miró, confundida.
—Jefe, ¿qué ...?
—Te hice una promesa, ¿no?
—Pero, ¿por qué ahora? No hablaba en serio con lo de... —empezó, él la interrumpió:
—Ahora es un buen momento. Quizá no tendremos otra oportunidad.
Cortana sintió que se le rompía el corazón; esa criatura tan valiente no podía morir. Entendió por qué él quería que estuviera allí en ese momento, por qué acariciaba con suavidad las orejas de la perra, tal vez la única parte de su cuerpo que no tenía heridas. John trataba de enfrentarlo. Cortana se inclinó un poco y tocó el hocico de Charley, sus bigotes y su frente.
—Hola, Charley. Encantada de conocerte. —dijo ella, con la voz temblorosa.
La perra se movió lentamente y le olió los dedos, luego le lamió la piel.
John asintió.
—Parece que le gustas.
—Su pelaje es suave. —bueno, lo poco que quedaba de su pelaje, de todos modos. Cortana se estremeció. John sacó dos sillas reforzadas y se sentó junto a la camilla, dejando la otra silla vacía para Cortana. Ella suspiró profundamente y lo miró— Entiendo por qué te preocupas tanto por este perro. Ella es para ti más o menos lo que yo fui en su momento, ¿verdad? Lo siento, John. Nunca pensé que algún día elegiría morir en beneficio de otra persona, pero...
Él no le respondió, y ella en cierto modo esperaba que no lo hiciera.
Cortana se sentó a su lado, en silencio.
No estaba segura de qué reacción obtendría de él, pero quería probar. Vacilante, Cortana puso su mano en la pieza fría de armadura sobre el muslo de John, su piel vibró en una erupción de pequeños escalofríos agradables al entrar en contacto con él. Ya se las había arreglado para tocarlo una vez, cuando pensó que nunca volvería a verlo. Se podía decir que aquel fue su último deseo.
Pero en aquel entonces, no se sintió tan bueno ni verdadero como ahora.
John simplemente se echó hacia atrás, no alejándose de Cortana sino para tener una mejor vista.
—Estoy aquí. No sé cómo ni por qué, pero estoy aquí, Jefe. —dijo ella, bajito.
—Salvaste nuestras vidas. —respondió él, al instante— No voy a perderte de nuevo.
Ella sonrió, con sus labios temblorosos y su visión de repente borrosa. Tenía algo atascado en el fondo de la garganta que le impedía tragarse la vergüenza que sentía, le ardían las orejas. Cortana se quedó sin aliento y se tocó la mejilla, sorprendida por las lágrimas que se deslizaban desde sus ojos. Se sentía tan bien y sin embargo, quería llorar con tantas ganas.
Entonces, vio la sangre goteando en el suelo.
CONTINUARÁ
¡Bueno, eso fue todo por hoy!:) Asegúrese de consultar la próxima actualización (o seguir o favear la historia, eso también vale) para ver el debriefing de John y una situación muy especial, además de una visita también muy especial de un viejo y muy querido amigo. Y más desarrollo de la trama, ya que este fanfic tiene algo parecido a eso, sí.
Si alguien tiene ganas de seguirme por Tumblr (o pasarse a saludar), tengo el mismo nombre de usuario allí.
¡Muchas gracias por pasar a leer! ¡No olviden dejar su granito de arena o un saludito! Nos vemos la semana que viene.
