Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
Advertencias: Lemon.
-Bla bla - Diálogo.
-Bla bla - Pensamientos.
~oO:: Más allá ::Oo~
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Capítulo IV
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Gritó estridentemente, vaciando en cada sonido desquiciado, el dolor latente que estaba acabando con sus últimos alientos de vida.
-¡Shikamaru! – se retorció sobre el césped bañado en gotas espesas de color carmesí, aguantándose los sollozos irreprimibles de su alma desamparada.
-¡Ino!
Aquel sonido con su nombre, la alertó, informándole que él estaba cerca.
-Shikamaru…
A esas alturas, su respiración se estaba volviendo más lejana y superficial.
-Shikamaru – derramó tibias lágrimas en su frío y pálido rostro.
-Ino – él se dejó caer a su lado, en un arrebato de desesperación al verla tan malherida, sin importarle que su cuerpo lacerado se estuviera volviendo agónico. –Oh, no… - la cogió entre sus brazos, abrazándola con suavidad, como si de una muñeca se tratara. –No, Ino… - la continuidad de su voz se rompió al verla ultrajada y moribunda.
-Shika… - suspiró, formando una sonrisa genuina en sus labios amoratados. –Gracias… - al menos no estaría sola en su partida.
-Cállate, no digas nada. – Le besó la mejilla mientras le acariciaba los cabellos platinados con sumo cuidado.
-Tú sabes, lo que quise decir es que
-Me amas – la interrumpió, fijando sus pupilas temblorosas en los ojos entreabiertos de Ino. –Lo sé, yo también lo hago – murmuró sonriendo con tristeza. –Siempre lo haré.
-También lo sabía – ella también sonrió. –S-Sólo quería decirlo…
-Dilo.
-Te amo, Shikamaru.
-Te amo, problemática. –Besó sus labios en un breve y dulce contacto. –Siento no poder… Y-Yo no pude…
-Está bien – murmuró Ino con sopor. –Tenía que pasar… supongo.
-No tenía que pasar – la contradijo, besando sus labios una vez más. –Esto es injusto.
-Lo es – reconoció la rubia en un hilo de voz más lejano que los anteriores. –Pero fui demasiado ciega.
-Ya no importa, Ino. Me quedaré contigo, no importa lo que pase. – Ahora le besó la mejilla. –Estaré contigo, siempre. – Susurró cerrando sus ojos.
-Q-Que así sea… - su tono se entrecortó en una respiración dificultosa. –Nos vemos, Shika – dijo una última vez antes de que un último aliento escapara de su interior y sus ojos se volvieran opacos.
-Así será, así será – la abrazó con más fuerza al no sentir más los latidos distantes. –Así será – lloró, rogando que pronto se apagara la luz de su vida para seguirla y no perderla una vez más. –Ino…
Y no fue necesario que lo expresara de nuevo, pues el soplo de vida exhalado anteriormente, había sido el término de su existencia.
Pese a todo, una sonrisa cálida adornó su rostro en el minuto exacto de su muerte.
Iba en busca de ella, y no descansaría hasta encontrarla, aún si eso significaba recorrer miles de caminos. Ella era la mitad de su alma, y sólo cuando la volviera a tener en sus brazos, se completaría.
~oOo~
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Se separó lentamente de Shikamaru, aún manteniendo el contacto visual con él.
-Yo… - y ahí fue cuando todo tuvo sentido.
La confesión en el último suspiro había sido tan verdadera, tan real, pero asimismo tan reprimida de consciencia, que no alcanzó a reconocer las palabras honestas del Nara.
No las razonó, las perdió en la partida, dejándolas vivas en el pasado. Abandonadas en un desvío simulado.
Ahora entendía todo, el porqué Neji seguía siendo la persona que ella amaba… amó. Porque, en efecto, el prodigio había sido la última persona, que estando ella en todos sus sentidos, le había dicho "te amo".
Y sin siquiera corresponder, se había perdido en la fascinación constante de que en realidad era así.
Su realidad se había volcado, ella lo había hecho sin siquiera ser capaz de entenderlo.
Solamente fue capaz de armar su historia en una fantasía que ella creía correcta, pero que jamás fue así. Si bien su relación con el Hyuuga había sido increíble, y lo había amado muchísimo, cuando ella afrontó sus verdaderos sentimientos, que eran dirigidos a Shikamaru, había terminado con todo, pero al parecer había quedado una efímera estela que había desencadenado un huracán de proyecciones absortas, falsas.
Creó un cuento, una razón para la cual aferrarse para no tener miedo, para no herirse, para no despertar y afrontar el tormento. Lo transformó en un escudo, dejando atrás lo que verdaderamente sentía, lo que quiso enceguecer y olvidar sin juicio.
¿Cómo pudo hacerlo?
Fue absurdo…
¿Por qué dejó atrás el sentir de la persona que amaba? ¿Cómo es que lo olvidó? ¿Qué fue lo que pasó?
Negó con la cabeza, dejando caer intrépidos salinos de desconsuelo.
-No quise olvidarte.
-No fue tu culpa – le dijo acariciando su rostro con tanto cariño, que incluso fue capaz de sentir un latido imposible en su pecho.
-Cuatro años, Shikamaru…
-Ya no importa.
-Lo siento.
Él le sonrió. De pronto, besó sus labios en un contacto abstracto.
Ino se sorprendió por eso. No lo había notado antes.
-Shika… - presionó sus labios, sintiendo la textura de éstos sobre los suyos.
¿Cómo es que era posible?
-¿Por qué puedo sentirte? – preguntó buscando refugio en el cuello de él mientras se aferraba a su tórax.
-Eso es algo que aún me pregunto – fue sincero, cada una de sus palabras lo era. –No lo sé, no sé por qué puedo sentirte.
-¿Y a Neji…?
-Tampoco tengo alguna respuesta para eso, Ino. – Respiró largo y tendido. –Pero… creo que tiene que ver con tus habilidades de transferencia de mentes.
Ino amplió los ojos.
-Él puede verme y sentirme.
-Porque tú se lo permites. Y cada vez que ustedes… ya sabes – murmuró Shikamaru no queriendo continuar, pues no era fácil para él. –Tu capacidad, posiblemente interfirió en la realidad de él, tu ensimismamiento, tus ganas, todo fue una mezcla para que lo hicieras y para que él lograra sentir. Aunque aún no me lo explico… es sólo una teoría.
-Vaya… - aún estaba turbada.
-Eso ya no importa, Ino. – Sonrió – Lo que verdaderamente importa, es que estamos juntos.
-Te amo… - susurró en el oído de él.
Shikamaru se estremeció, experimentando las sensaciones que alguna vez fueron humanas y que no tenía por qué sentir en ese momento.
Aún así, aquello no importaba. Lo único que importaba, es que estaba con Ino, la había alcanzado, por fin lo había hecho.
-Yo también te amo – correspondió a la confesión más recóndita y hermosa de su corazón.
Ella rió, comenzando a estampar una lluvia de besos tiernos en el cuello del moreno.
Prontamente, Shikamaru la recostó en el piso de la florería. Se acomodó sobre Ino, mientras que ella no dejaba de besarle el cuello, sólo que esta vez no se trataba de besos castos, sino que de besos apasionados y lujuriosos.
-Ino… - jadeó cuando ella le mordió el lóbulo de la oreja.
Al escuchar el gemido involuntario del Nara, se detuvo.
-Shika… ¿Podemos hacer esto? – le preguntó un tanto extrañada, pues ya era extraño que lo sintiera, lo cual hacía mucho más raro e ilógico que ellos…
-¿Hacer el amor?
Ella asintió en silencio, revelando un ligero sonrojo tiñendo sus mejillas.
-No lo sé. – Sonrió, trasmitiéndole confianza pese a su ignorancia. –Pero ya que sentimos… - insinuó con inocencia y descaro a la vez.
Ino rió.
-¿Lo intentamos?
Se quedó unos segundos en silencio antes de contestar.
-Pese a que soy técnicamente un fantasma, no me gustaría ver a mi padre. – Murmuró con vergüenza, recordando que estaba Inochi ahí.
-Problemática, él ya no está. – Shikamaru señaló un reloj que estaba en un muro. –Es madrugada.
Una expresión de sorpresa adquirió el rostro de Ino.
-¿Cómo? – continuaba asombrada.
-Si hay algo que he aprendido como fantasma – citó el calificativo de la rubia – es que el tiempo no es el mismo.
-Entiendo… - suspiró. –Ahora todo tiene sentido, por eso estaba tan desorientada.
-Así es, mujer problemática.
Ella sonrió.
-Supongo que no hay problema entonces… -Iba a agregar algo más, sin embargo se vio interferida por la lengua del moreno que acariciaba la suya apasionadamente.
Lo abrazó de inmediato, atrayéndolo en su contra para sentir el peso del cuerpo masculino sobre el suyo.
Con la temperatura adueñándose de su cordura, separó sus piernas, permitiendo que él se posara entre ellas, contactando la erección con su feminidad.
Se retorció bajo él, friccionándose continuamente al sentir las manos de Shikamaru explorar su cuerpo, delinear cada curva, cada espacio de piel, en un contacto tan intenso, que ya le era imposible controlar los jadeos que escapaban despedidos de su boca.
-Shikamaru… - arqueó la espalda cuando él hábilmente le subió su prenda superior, dejándole al descubierto los pechos para que él comenzara a masajearlos y aprisionarlos con sus amplias y ásperas manos, sin dejar de besarla por un sólo segundo.
Un escalofrío recorrió la espalda de Shikamaru al escuchar el quejido espeso de la rubia en su boca, causando que el calor que emanaba de sus poros, ardiera.
Con mayor auge masajeó los pechos de Ino, apretando con sus dedos índice y medio el erecto pezón.
–Oh, Shika…
Sonriendo, descendió por los labios de Ino para poder succionar la sensible carne que sus dedos deleitaban.
Lo agarró entre sus dientes, provocando que ella gimiera y se frotara más en su contra.
Oh, Kami… se estaba volviendo loco.
Ino gimió una vez más al sentir la lengua del moreno pincelando su pezón con suavidad y lascivia a la vez. Cada vez que sentía la humedad de su boca en contacto con su piel, la temperatura subía más y más, acumulando el calor entre sus piernas.
Lo que aumentaba conforme se friccionaba bajo él.
-Ino… - jadeó succionando el pequeño montículo rosa.
Ya no aguantaba más, el sólo sentir las manos de ella acariciando sus cabellos con euforia para que continuara, lo hacían desentenderse de todo, quedando como exclusivo enfoque ella.
Impulsivamente, se separó de ella para poder despojarse de las impertinentes ropas que le impedían deleitarse con la piel directa de su amada, por lo que en unos segundos estuvo desnudo, al igual que Ino.
No podía negarlo, ella era tan, increíblemente, hermosa, que se sentía indigno de tanta belleza sólo para él.
Maldición…
Con el eco palpitante de la sangre en su masculinidad, su respiración se volvió más pesada.
-Ven – le dijo Ino tomándolo del cuello y obligándolo a posarse sobre ella una vez más.
Ahora, sintiendo el cuerpo expuesto de Ino bajo él, la necesidad brotó de su cuerpo como nunca antes lo hizo.
-No aguanto más – confesó mordisqueándole el suave y terso cuello. –Te necesito ahora, Ino.
-Yo también.
Y no requería más, por lo que amplió más las piernas de la ojiazul para poder posarse en ella.
Tomó una respiración antes de introducir lentamente su erección en la cálida cavidad que lo acogía, y una vez adentro, se perdió.
Ino envolvió sus piernas alrededor de las caderas del Nara, intensificando aún más la profundización, porque… Kami, cómo ansiaba tenerlo en ella.
-Shika… - balbuceó perdida en las sensaciones que ardían bajo su vientre. Asimismo, queriendo sentir más, acompañó los movimientos de él en embestidas salvajes y fuertes.
El cosquilleo insaciable se expandió por su piel, erizándola, atormentando cada célula de su cuerpo.
Jadeó sin juicio continuas veces, sintiendo sus músculos retraerse en cada envite glorioso, embriagándola en placer, en encanto sublime y aletargado.
Él la besó, transmitiéndole en cada roce entre sus lenguas, la pasión que ella le provocaba en cada caricia, en cada gemido involuntario, obnubilando su mente.
Empujó más sus caderas, intensificando las sensaciones deliciosas que se revolvían bajo su vientre, quemándole el cuerpo sin control. Era maravilloso sentir el interior de ella presionando su erección que entraba y salía de su cavidad sin abstinencia.
-Ino – suspiró sintiendo los espasmos involuntarios contraer sus músculos, haciéndolo temblar. –Te amo… - susurró sumergiéndose profundo, ahogando el aliento dificultoso en su boca.
Ino se estremeció cuando las palabras de Shikamaru traspasaron su corazón, comunicándole que ella era la dueña de su universo.
-Yo también te amo – gimoteó recargando con fuerza sus piernas enlazadas alrededor del Nara.
Enajenada, se absorbió en él, siendo capaz de solamente sentir las manos de él palpando su cuerpo sudoroso y espasmódico, y acompañar las arremetidas que estaban pulverizando su espectro.
Lo que empeoró, celestialmente, cuando una ola de calor insoportable comenzó a aflorar desde su interior, propagándose como una onda hacia su exterior, derritiéndole la piel.
-Shika… - lloriqueó ocultando su rostro en el cuello de él, no aguantando más el ardor acumulado en su alma.
Shikamaru al escucharla, aumentó las embestidas, haciéndolas más rápidas, fuertes e intensas.
Cuando comenzó a sofocarse por el calor que bombeaba dentro de él, se cegó, acelerando más y más cada asalto con sus caderas.
-D-Déjame verte, Ino –apenas logró decir por la falta de respiración. –Q-Quiero v-ver tu rostro – jadeó escalando hacia la cúspide.
Ino enseguida lo hizo, recargando su cabeza en el piso al momento que instintivamente arqueaba la espalda.
Mordió su labio inferior, cerrando sus ojos al sentir que el ardor comenzaba a expandirse por cada uno de sus músculos, tensándolo en goce.
-M-Mírame – pidió él una vez más, fijando sus ojos en los preciosos zafiros que acababan de ser descubiertos.
Respirando agitado, se concentró en mantener su mirada enfocada en ella para disfrutar cada una de las facciones que se fruncían al sentir lo mismo que estaba sintiendo él en ese mismo momento.
-Shika… – clavó sus orbes en él, complaciéndose de tenerlo en ella y para ella. -¡Shikamaru! – se le escapó un grito estridente.
-Uhm… - y continuó moviéndose imparable dentro de la rubia, hasta que sus músculos colapsaron, dispersando miles de señales nerviosas por su médula que estremeció cada uno de sus nervios. -¡Ino!
Una ondulación recorrió como un hormigueo por su piel sudorosa, empapándolo en placer y excitación que salía despedida por sus poros, casi dolorosamente.
-T-Te amo… - susurró formando una sonrisa perezosa entre sus labios. –Te amo tanto – se aguantó el aliento para no entrecortar sus palabras.
Ino rió, obligándolo a que lo besara.
-Yo también, demasiado – murmuró en su boca, besándolo una vez más. A continuación, desenlazó sus piernas de las caderas del Nara.
Shikamaru, al separarse de ella, se sintió feliz, como nunca antes en vida o muerte.
Era indescriptible lo que ella le provocaba, el efecto que causaba en su pecho y alma, era casi ensordecedor.
-¿S-Sabes? – le acarició la mejilla con la punta de su nariz –Te ves increíblemente hermosa cuando tienes el orgasmo… - le besó los labios en un breve contacto.
La rubia enarcó una ceja y reventó en risas estrepitosas.
-¡Shika! – le golpeó el hombro, sonrojándose.
-Ouch… aún siento, Ino. No me golpees – bromeó.
Ino hizo una mueca, acto seguido, frunció sus labios de manera adorable.
-No puedes decirme eso, ¡es vergonzoso! – chilló tiñendo sus mejillas con un rubor más perceptible, quedando en una tonalidad rojiza que fascinó a Shikamaru.
-Es la verdad, aunque siempre te ves hermosa – coqueteó agravando su voz en un tono más seductor.
-Uy, qué galán – canturreó Ino, sonriendo ampliamente. –Y ahora… - sacudió sus caderas con lentitud, excitando la masculinidad del moreno que de inmediato se endureció.
-¿Ahora qué? – preguntó enarcando una ceja, haciéndose el desentendido. Aunque, en definitiva, su cuerpo ya lo había delatado.
-No te hagas – agitó una vez más sus caderas, causando que él jadeara. –No hay primera sin segunda – sonriendo maliciosa, mordió su labio inferior.
-Ni que lo digas – gruñó Shikamaru comenzando a subyugarse nuevamente en Ino.
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TO BE CONTINUED...
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Y cada vez queda menos. ¡Qué atroz! xD Como pueden ver, el fanatismo fue más fuerte. Lo siento, pero tuvo que ser Shika/Ino. Igual para los que querían Neji/Ino, estoy escribiendo uno en donde no habrán terceros involucrados. Porque o sino, me puedo tentar y formar un lío xD ¿Ven que no soy tan mala? ^^
Gracias a todos por los reviews. ¡Muchas gracias!
Akane0arwen5, artemisav, Umeko-chan, Neith Akemi, pilar, RoLl, axter, mitsuki. ¡Gracias de todo corazón! ^^
Como pudieron leer, muchas dudas se disiparon. xD
Nos vemos pronto. ¡Besos!
Pd: Este fic es extraño, no me culpen, pues además de ser pervertida, soy algo loca.
