Cuatro

Buenas noches Rachel

Cuando se dieron cuenta la noche había llegado mientras Rachel preparaba la cena, apareció la latina por la puerta.

-Hola ¿Cómo está?- cuestiono preocupada la latina.

-Se ha pasado el día entero llorando, pero parece que ahora está más tranquila, está dándose un ducha-

-¿Ha comido algo?- pero solo obtuvo como respuestas la negación de la castaña. –Se va a enterar-

Eso le cabreo y se fue directa al baño, Rachel trato de pararla, pero no lo consiguió, y volvió a la cocina algo celosa, porque la latina estuviese dentro del baño mientras se duchaba la rubia.

-No puedo que seas tan estúpida de dejar de comer por ese capullo- le grito Santana.

La rubia se encontraba bajo la ducha con champú en la cabeza -¿Santana?- al oír que alguien le hablaba abrió los ojos instintivamente y sin poder evitarlo le callo champú en los ojos.

Empezó a mover las manos cubiertas de jabón sin poder frotarse los ojos, chillando de lo que le escocían los ojos.

Santana al verla el movimiento que tenía, le sujeto como pudo para evitar que callera al suelo, ya que se había escurrido…, bueno sin saber cómo Santana la sujetaba del culo, mientras Quinn tenía sus piernas entrelazadas en la cintura y agarraba a Santana de la cabeza, quedando lo suficientemente elevada para que sus pechos se encontraran contra la cara de la latina, quedando está totalmente dentro de la ducha toda empapada y Quinn de culo a la puerta y encima seguía con champú en los ojos.

Rachel al haber oído tanto ruido fue corriendo al baño por si les había pasado algo, al abrir la puerta y ver la escena, se quedó sin palabras y para que eso le ocurriera a ella, debía ser grave.

Santana al oír la puerta, se volteó para cubrir el cuerpo de Quinn, aunque no sirvió de mucho la diva había visto todo.

Durante un segundo se quedaron en silencio, sin saber que decir.

Santana saco su cara del pecho y giro el cuello para mirar a la castaña que estaba parada en la puerta tal cual estatua.

-Per… perdón… y…yo oí ruido y pensé que os había pasado algo, n…no pretendía interrumpiros en un momento tan íntimo- dijo Rachel nerviosa y tratando que no se le saltaran las lágrimas.

-Pues lo has hecho, asique ahora hobbit, cierra la maldita puerta- dijo Santana fingiendo enfado.

Cuando cerró la puerta, se reinó el silencio, hasta que empezaron a reírse por la situación vivida.

-S, podrías sacar tus manos de mi culo, para poder bajarme y me haces el favor de limpiarme los ojos que me escuecen un montón- hablo la rubia, calmando la risa.

-Perdona eres tú, la que me ha puesto las tetas en la cara, y encima me has empapado- le contesto de forma divertida.

Y así lo hizo, la bajo quedándose pegadas y cogió, la alcachofa y con cuidado le quito el jabón de la cara, la escena fue tan erótica, que si no fuera por quien la estaban realizando, todos sabrían que la escena acaba en sexo en la ducha.

Mientras la rubia, se acaba de desenjabonar, la latina se fue desnudando, le tendió una toalla, a la rubia para que se cubriera, mientras esta se secaba, ella se dio una ducha.

Después de una hora, salían las chicas en pijama, riéndose por la situación anteriormente vivida, encontrándose con Rachel, que había puesto la cena y se encontraba esperándolas en la mesa, sumergida en sus pensamientos algo triste.

Las chicas se percataron de ello, la rubia pensaba que era por Finn, mientras la latina, sabía que era por su amiga.

Durante la cena no hablaron mucho, después de recoger como estaban algo cansadas, se fueron a la cama rápidamente.

Cuando la rubia, fue al baño a lavarse los dientes, la latina aprovecho para hablar con su amiga, que se había pasado la cena algo triste.

-Quinn y yo no tenemos nada más, que una amistad fraternal- fue al grano, llamando la atención de la castaña.

-A mí no me tienes que dar explicaciones, sois mayorcitas para hacer lo que queráis-

-Lo digo para que sepas, que entre ella y yo nunca va a surgir nada más que eso, una buena amistad-

-Vale, aunque insistió no hace faltas que me des explicaciones- volvió a mostrar indiferencia

-Rachel, sé que te gusta Quinn, me lo conto Kurt- dijo cansada al ver la actitud de Rachel, esta se quedó en silenció, no era capaz de mirarle a la cara.

-Y…Yo…- balbuceo la pequeña diva

-No tienes que darme explicaciones, solo te digo que trates primero ser su amiga ahora, no está pasando por un buen momento, y está bastante pillada por su profesor, además tampoco quiero que te haga daño- le abrazó, al ver como derramaba un par de lágrimas la castaña.

-¿Te parece bien?- cuestiono con miedo la castaña.

-No conozco mejor persona para curarle el corazón a esa rubia culona- dijo guiñándole un ojo, soltándose del abrazo.

-Gracias- dijo Rachel con una sonrisa al ver como Santana salía de la cocina para ir a su habitación.

La latina se paró y se giró para mirar a la pequeña judía -Por cierto, si le cuentas a alguien algo de esta conversación lo negare- le dijo con un sonrisa marchándose.

Cada una se fue a su habitación esta noche, Kurt la pasaría con Blaine, por lo que Rachel se fue a su habitación y no podía dormir, su cabeza no paraba de pensar como acercarse a la rubia, sin asustarla, pero nada.

Mientras tanto, en la habitación de la latina, se encontraban en la cama, la morena abrazando a la rubia, y cuando la latina empezaba a quedarse dormida, la rubia se lo impidió.

-¿Estaba un poco triste Rachel, no? – dijo preocupada la rubia.

-Si la verdad que sí-

-Pobre…- se quedó pensativa lo que podría pasarle, cuando la latina le saco de sus pensamientos.

En ese momento a Santana se le ocurrió una forma de ayudar a la diva -Es que me ha dicho que esta triste, que se siente sola, que es muy duro irse a la cama y encontrar eso soledad…- dijo latina fingiendo pena.

-Pero no tiene que sentirse sola…, nos tiene a nosotras al lado y bueno a Kurt aunque esta noche no está-

- tengo una idea, porque no vas hoy a dormir con ella, y así aprovecho y disfruto de la soledad de mi cama- dijo con una sonrisa.

-unas tanto y otras tampoco ¿no?- dijo la rubia negando. –no creo que le haga mucha gracia, que vaya yo ahí a meterme a su cama, pero bueno voy a probar que ella, se ha quedado todo el día conmigo y se lo debo- dijo incorporándose un poco y al ver la sonrisa de la latina – pero que sepas que no me olvido que me has hecho de tu cama- dijo fingiendo un enfado mientras se levantaba.

Santana le abrazó de la cintura tirándola encima de ella y le beso la mejilla- sabes que te quiero, además si fuera por mi te tendría todos los días en mi cama- dijo poniendo cara porno, haciendo reír a la rubia, que la abrazaba y le besaba la mejilla.

-Por cierto, se acabaron tantas muestras de amor, en público que tanto tú como yo tenemos una imagen de perras, de acuerdo López- dijo elevando la ceja mientras se levantaba.

-Por supuesto Fabray, tú y yo somos las más perras- dijo seria, pero al ver como la rubia se marchaba de la habitación con una sonrisa y empezó a reír a carcajadas, disfrutando de la cama de matrimonio para ella sola.

La rubia lo pensó varias veces, pero al final entró encontrándose con la espalda de la castaña, pensó que estaba dormida, y aunque no la quería despertar se acercó despacito y la abrazo por la espalda sobresaltando a la castaña aunque esta no se movió de su postura.

-¿Quinn?- dijo incrédula al sentir a la rubia.

-Sí, es que he visto que esta noche estabas de bajón y necesitabas mimos y como tu esta tarde me los has dado…, asique nada aquí estoy- le dijo con una sonrisa.

-Quinn no es necesario, de verdad, no te sientas obligada- dijo algo triste la castaña, por la respuesta de la ex–capitana.

-Shhh, nada de hablar a dormir, si estoy aquí es porque quiero, de acuerdo- dijo abrazándola fuerte.

Rachel con una sonrisa, se relajó y apoyo su espalda en el pecho de la rubia, y esta al ver que la castaña se acomodaba, ella hizo lo mismo metiendo su cabeza en el cuello para dormir cómoda, y darse el cariño que ambas necesitaban.

La diva al ver donde colocaba la rubia la cabeza, con una mano le acaricio la cabeza y otra la puso encima de las manos de la rubia que le abrazaban desde la espalda – Gracias Quinn, de verdad- dijo con una sonrisa.

-Buenas noches, Rachel- dijo entrelazando sus dedos con los de la pequeña castaña, que trataba de dormir con una sonrisa.