Disclamer, o como se diga: Como dije antes, esto es un tributo a todas las historias que adoro, los titulos y personajes les pertenecen a sus propios creadores, con excepcion de todos los morganos, Sylverfire y Apple Buck... y claro Speed Runner, cuyo nombre invente mucho antes de descubrir que era un tonto juego de computadora.
Advertencia: Para entender este capitulo lean el comic desde el capitulo 18 al 21... Gracias.
4. Thousand Years.
En Canterlot, una princesa Celestia muy preocupada aguardaba el arribo de su hermana de un viaje desconocido.
Celestia se paseaba por la sala del trono con mucha preocupación. Ya era casi media noche y los guardias estaban afuera de la sala por órdenes de la misma Celestia. Finalmente, algo cansada de dar vueltas, Celestia se sentó en su trono, pero al primer suspiro de resignación que soltó, un rayo de luz de luna proveniente de uno de los ventanales gigantes de la sala hiso aparecer frente a ella a su hermana y a Speed, quien parecía estar desmayado.
-¡Luna!, me alegro de que estén bien, ¿Qué le paso a Speed?-. Pregunto mientras usaba su magia para bajarlo del lomo de su hermana y usaba su magia para curarlo.
-Nos encontramos con un morgano, tal vez el más peligroso de todos… solo mira como lo dejo-. Luna veía con algo de frustración a su alumno, como su traje había sido desgarrado con aparente facilidad y su casco derecho completamente destrozado.
Al sentir que sus huesos se unían de nuevo, Speed finalmente pudo despertar de su desmayo, y aunque estaba bastante cansado, tuvo fuerzas para levantarse, aunque sus cascos le temblaban.
-Bienvenido al mundo de los vivos-. Luna se mostraba un poco más contenta, pero la mirada de Speed no mostraba la misma emoción.
-… Furia…-. Speed hablaba un poco pausado, parecía que le dolía incluso el hablar.
-¿Escapo verdad?-. Luna sonaba muy tranquila a pesar de la expresión en la cara de Speed, la cual mostraba una sorpresa demasiado grande. –No te preocupes de eso, lo más probable es que ya no sabremos más sobre él, sin su portal, ya no tiene poder-.
Speed le dirigió una mirada un poco seria pero tranquila a Luna, siendo que esta vez en verdad no entendía esta actitud suya.
-Como sea, me alegro de que los dos estén a salvo, espero que de ahora en adelante ya no se arriesguen como en esta ocasión-. Celestia aparentaba una sonrisa que Speed si pudo notar, una que lo obligo a terminar con aquella farsa.
-Me temo que para mí, eso no será una opción-. Luna y Celestia dirigieron su mirada hacia el aun joven unicornio, sorprendidas por sus palabras, y Speed aprovecho esto para explicar su caso.
-Verán, desde la pelea con Ignotus… parte de la memoria de Starswirl volvió a mí, y durante los últimos meses he podido recordar gran parte de sus hechizos… en especial el que usaste con migo Celestia…-.
Speed miro de una forma muy seria a Celestia, una mirada que ella solo recordaba en su antiguo compañero de aventuras.
-… Aun cuando introdujiste el alma de Starswirl en mi cuerpo, ya no tenía fuerza vital alguna en mi cuerpo, por lo que se te ocurrió lo más tonto del mundo… darme parte de la tuya ¿no es así?-. Celestia estaba atónita, al entender que Speed en verdad entendía lo que había pasado. Luna sin embargo, se quedó en silencio escuchando a quien le parecía otra persona, no el pony tranquilo que ella recordaba.
-Era la única forma, sino…-
-Sino, no me salgas con eso ahora, siempre hay otra forma, que acaso ya lo olvidaste-. Celestia dio un paso atrás ante este comentario, en verdad era como recordad el carácter no tan agradable que tenía Starswirl cuando se enojaba.
-Como sea… si hubieras usado la energía vital de un unicornio yo no tendría el problema que tengo-. Celestia y Luna ahora se veían intrigadas, en especial por que Speed había comenzado a quitarse el traje de Especialista, revelando en su abdomen una línea blanca que nacía en su ombligo.
-… juju… esto que ven… es lo que se llamaría mi línea de vida… es parte del hechizo que nunca te tomaste la molestia en investigar más a fondo… -. Luna esta vez se estaba riendo en silencio mientras veía la cara de vergüenza de Celestia, peor eso cambio al escuchar la explicación de Speed. -… cuando esta línea llegue hasta la altura de mi corazón… será el día de mi muerte…-. Luna y Celestia esta vez se horrorizaron pues la línea estaba a centímetros del corazón de Speed.
-¡Eso es imposible!, el hechizo debía durar más tiempo-.
-… sí… si no fuera porque usaste energía vital de alicornio… no es compatible con la mía, por lo que tu vida se desprende de "mí" cada vez que entro dentro de un escudo mágico… y con todo respeto, eso ha pasado demasiadas veces en los últimos meses-. Speed soltaba unas pequeñas risitas, como si estuviera ebrio, pero era porque aún estaba algo débil.
-Quieres decir que…-
-Yo diría que no me queda más de un año o dos de vida-. Speed mostraba una sonrisa muy rara, pero sincera, era como si en verdad se hubiera resignado a su destino.
-No me salgas con eso ahora, quieres decir que en cada misión a la que te mande…-
-Sip. Era como mandarme a un suicidio, de hecho ahora que lo pienso suena demasiado cruel-. Celestia recordó de repente la forma en que Starswirl solía bromear de asuntos tan importantes, lo que ahora comenzaba a tranquilizarse, pero luna era otro asunto.
-¡¿Cómo lo dices tan tranquilo?! Tu vida se redujo y todo fue mi culpa, ¿cómo puedes estar tan tranquilo ahora?-. Luna estaba llorando, en verdad se sentía culpable por lo que le pasaba, pero Speed trato de tranquilizarla, levantando su cara y hablándole tranquilamente.
-Luna, yo no te culpo, ni a Celestia. Como tú me lo dijiste, este era mi destino, y lo acepto de la mejor manera-. Las palabras de Speed llegaron hasta Luna como un consuelo. Enjugo sus lágrimas y recupero su compostura.
-Luna, podrías llamar a mis compañeros, tengo algo muy importante que hablar con ellos-. Speed ahora ya no hablaba con la misma propiedad que solía hacerlo con las princesas, era como si charlara con un amigo de su misma edad. Luna simplemente afirmo con la cabeza y con una sonrisa, dejando a Speed y Celestia solos en la sala del trono.
-Celestia, camina con migo un momento, tengo algo que discutir contigo-. Celestia algo sorprendida por la forma en que le hablaban, que por un momento casi pudo ver la misma mirada de Starswirl en Speed, por lo que, por inercia de su cuerpo, lo siguió.
Al salir de la cámara real, Speed dirigió a Celestia hasta un balcón, donde las estrellas de esa noche se veían como en pocas ocasiones, Celestia se había esforzado en traer una noche hermosa, solo para no quedar mal frente a su hermana en su ausencia.
-Te agradezco por todo lo que hiciste por mi Celestia, pero me temo que no podre retribuirte-. Speed se veía un poco triste y Celestia trato de animarlo.
-Soy yo quien debería agradecértelo, sin tu ayuda, jamás abríamos derrotado a tantos enemigos tan peligrosos-.
-… aun así, no puede cumplir con tu más grande deseo…-. Speed saco de dentro de su alforja el pequeño pedazo de espejo que Celestia le había dado antes de regresar a Ponyville después de su recuperación. -… me lo diste para recordar más rápido, ¿verdad?-.
Celestia estaba algo sorprendida, pero también triste. –Así que lo recordaste-.
-… lo lamento, pero aunque ese sea mi deseo, no puedo traerlo a este mundo… si lo hago… Sombra tal vez…-.
-Lo se… él querría conquistar este mundo, y terminaría como antes…-. Celestia no podía ocultar su tristeza, no ante un amigo tan cercano.
-… créeme cuando te digo, que entiendo cómo te sientes… yo también peri a alguien muy amada por mi…-. Speed casi podía ver la imagen de la princesa Bella, pero no era por ella por quien hablaba. -… pero te aseguro que aún hay esperanza…-.
Celestia ahora tenía los ojos muy abiertos, no esperaba ese último comentario.
-… tal vez en ese mundo, Celestia y Luna encuentren un modo de alejar el mal de su cuerpo, y así…-. Celestia repentinamente cerro la boca de Speed con su casco, obligándolo a escucharla esta vez.
-Gracias-.
Speed entendió que sus mejores deseos habían sido recibidos de la mejor manera por su vieja amiga. Dio una reverencia, y desapareció con una simple explosión.
Celestia por su parte se dirigió hacia la biblioteca privada de Starswirl en el castillo, bajando por un pasadizo secreto hasta una habitación más escondida llena de artículos que le pertenecían a su amigo hacía muchos años.
Cerca de un viejo perchero, se encontraba un espejo adornado con piedras preciosas, con un pequeño pedazo faltante. Celestia coloco el pedazo que Speed le había entregado en su lugar, dejando que el portal soltara un brillo singular. Al notar esto, Celestia se quedó mirando por un rato el espejo, donde podía ver su reflejo muy diferente.
-Te espere por estos mil años… puedo esperar otros mil más… mi amor-. Celestia se quedó dormida frente aquel espejo, mientras su hermana y Speed discutían con los demás Especialistas de algo de suma importancia.
Quisiera que el tiempo no pasara tan rapido. Con esto espero saldar mi deuda contigo Celestia.
