Lamento la tardanza (He dicho esto como 20 veces esta semana, pero no importa). Acá el siguiente cap.
Capítulo tres: La suerte de Piper.
Corrí a la cocina lo más rápido que me permitieron mis piernas. Piper estaba hablando con A.J, ¡Dios!, se veía tan feliz...
― Gracias por venir Piper ―le dijo él con timidez, poniendo su vaso vacío sobre la encimera de la cocina.
― Gracias por invitarme, me estoy divirtiendo ―respondió ella, tomando un sorbo de su bebida.
― Eh...Piper...sé que solamente somos amigos pero...¿Te gustaría salir conmigo en una cita? ―le preguntó escondiendo sus manos dentro de los bolsillos de sus jeans.
Piper casi se atragantó con su bebida, nunca había sido invitada a salir antes, y tosió tapándose la boca.
― Déjame traerte agua ―le dijo corriendo hasta al lavaplatos y tratando de calmar la situación.
― Piper, necesitas irte, ¿Me entiendes?, Necesitas irte ―le dije, pero ella no podía escucharme, solamente tomaba bebida.
A.J volvió con el vaso de agua y se lo entregó, mirándola a los ojos.
― Piper, no quise presionarte.
― No, no es eso es...solamente me sorprendió un poco ―respondió, tomando otro trago de su vaso.
― De verdad me gustas, y me gustaría pasar más tiempo contigo, además de estudiando ―le pidió con esperanza.
Piper dejó el vaso y miró hacia abajo, pero sus ojos estaban en los suyos. Su cara se puso roja, y empezó a jugar con el anillo que llevaba en su dedo.
― A.J, eres un chico genial y podrías tener a cualquier chica que quisieras...¿Por qué a mí?
― ¿Y por qué no?, eres inteligente, divertida, y hermosa ―rspondió, llevando su mano al rostro de ella.
― Piper tienes que irte, por favor ―le pedí, viendo como Missy y sus mascotas llegaban hasta ellos.
― Tengo que ir al baño, solamente, piénsalo ―le pidió A.J antes de irse de la cocina.
Lo único que yo pude hacer, fue gritar.
― ¡A.J espera!, ¡No la dejes sola!
Piper sonrió y cerró los ojos, respirando profundamente.
― ¿Piper? ―dijo Missy, de pie frente a ella.
Pude ver que la expresión de mi hermana cambió, abriendo los ojos al encontrarse frente a su archienemiga.
― Missy, puedo explicarte...
― No, está bien Piper, te ves normal y viniste con A.J, así que está bien...me gusta tu cabello ―comentó, jugando con un mechón de Piper.
― Maldición Piper, ¡Está jugando contigo! ―le grité, pero fue infructuoso.
Vi a Piper sonreír al sentirse aceptada por el grupo.
― Gracias.
― Hey, a todo esto, gracias por las respuestas del exámen, pasé con puntos extra ―le dijo Missy, tomando un vaso de la mesa.
― De nada ―respondió poniendo sus manos sobre sus jeans.
― Eres muy buena en matemáticas, ¿Cierto? ―preguntó Missy.
― Sí, eso creo.
― Tenemos que hacer el estúpido desfile para el día de acción de gracias, y no sabemos cuántas flores vamos a necesitar.
― Bueno, tienes que medir la superficie del lugar a utilizar y el tamaño de la flor que vas a...
― Piper, me perdí cuando dijiste "medir" ―se rió Missy, cortando la inspiración matemática de Piper.
― Perdón ―rió Piper.
― Oye, sé que viniste con A.J, pero, ¿Podrías ir a echarle un vistazo al carro alegórico?...A, vamos a ir al cine el sábado a ver Top Gun, ¿Quieres ir?
― Claro, ¿Dónde está? ―preguntó Piper con una sonrisa amplia.
― Maldición Piper, ¡No vayas!, Van a hacerte daño cariño, por favor ―le dije, pero me sentí desperanzada.
― Afuera. Beth, dile a A.J que nos encuentre allá, y que nos traiga algo para beber, eso es para lo único que sirven los chicos ― l pidió Missy a su amiga, quien asintió mientras ella se llevaba a Piper al patio.
― ¡A.J! ―grité, siguiéndolas― "Oh Dios, le van a quitar los pantalones otra vez o algo peor" ―pensé, intentando seguirlas en su camino.
Las dos se las arreglaron para hacerse espacio entre la gente. Missy y Kate tomaron a Piper de los brazos y empezaron a arrastrarla.
― ¿Qué estás haciendo? ―preguntó Piper, entrando en pánico y tratando de soltarse de ellas.
― Tu no perteneces aquí idiota, mantente lejos de A.J ―le dijo Missy, y la piscina apareció en el mapa.
― ¡No!, ¡No sabe nadar!, ¡A.J! ―grité.
― Esperen, no puedo...
Piper trató de explicarles que ella no sabía nadar, pero era demasiado tarde: las dos chicas ya la habían empujado al gélido agua.
― ¡Piper! ― grité, corriendo hasta el borde de la piscina, y vi a mi hermana luchar por mantenerse a flote.
Gritaba, pedía ayuda, incluso dijo que no sabía nadar, pero las risas de la gente sepultaban su voz. Bastaron unos pocos segundos antes de que estuviera hundida bajo el agua.
― ¡Hagan algo maldita sea! ―grité.
La multitud seguía riendo, mientras que Missy sonreía ampliamente de su pequeña travesura, pero su cara empezó a cambiar a preocupada cuando vio que Piper se hundió. Treinta segundos, un minuto, dos minutos pasaron y el grupo que una vez se estaba riendo, ahora estaba en silencio; algunos incluso escaparon gritando "Está muerta, vayámonos de aquí".
― Está sana y salva, está sana y salva ―comencé a repetirme, escondiendo mi cara entre mis manos y arrodillándome en el suelo.
― ¡Piper! ―gritó A.J, y se zambulló en la piscina.
Miré a través de mis lágrimas, y lo vi sacar a Piper del agua, pero ella no se movía. No respiraba. Todo el mundo se apartó, y Missy seguía en estado de shock.
― Vamos Piper, respira ―le pidió A.J, comenzando a RCP sobre ella.
Lo vi realizar el procedimiento como si ya lo hubiese hecho varias veces antes.
― "¿Cómo un diesicieteañero sabe hacer eso?" ―me dije, tratando de evitar hiperventilarme más.
Tardaron dos minutos hasta que finalmente, Piper comenzó a toser agua y él la recostó de lado.
― Gracias a Dios ―dijimos A.J y yo al mismo tiempo.
Ella estaba temblando descontroladamente, y sus ojos seguían cerrados, pero yo podía escucharla mascullar "Mamá".
― ¿Qué demonios pasa con ustedes? ―gritó A.J, y la levantó del suelo con suavidad, llevándola hasta su auto.
Yo miraba sin poder nada por ella, cómo la metía dentro del auto y se daba la vuelta para sentarse en el asiento del conductor. Encendió el motor del auto y prendiendo el aire acondicionado. Luego salió del auto y se dio la vuelta para sacar algo del porta maletas.
Me senté en el asiento del pasajero, mientras ella seguía temblando, casi violentamente. Sus labios estaban morados y su piel pálida. Trataba de respirar.
A.J se sentó a su lado, cubriéndola con una manta y acariciando su espalda.
― Vamos Piper, vas a estar bien. Perdóname por dejarte sola, no debí hacerlo ―se disculpó, casi llorando en su oído.
Ella no le respondió, solamente asintió y me pregunté si tendría daño cerebral o algo así, quizás no se acordaba de ese episodio por eso. Me sentí aturdida por lo lento que pasaba el tiempo, y lentamente, ella empezó a levantarse y dejar de sacudirse.
― ¿Estás abrigada? ―le preguntó Aj, ayudándola a sentarse.
― Algo ―contestó tartamudeando.
― Lo siento ―repitió, agachando la cabeza avergonzado.
― No fue tu fulpa A.J ―le dijo Piper en tono suave, llevando su mano hacia su rostro y haciéndolo mirarla― Me salvaste la vida. Gracias.
Él la miró y sus ojos verdes se iluminaron al encontrarse con los de ella.
― Creo que debería llevarte a casa, necesitas descansar ―le dijo, y se subió al asiento del conductor.
― ¿A.J? ―preguntó Piper, en voz baja.
― ¿Sí?
―¿A dónde te gustaría ir en nuestra cita? ―preguntó, reenvolviéndose en la manta.
Yo estaba sentada junto a él, y su cara parecía incapaz de contener su sonrisa.
― Donde quieras Piper ―respondió, y la miró por el espejo retrovisor.
Piper estaba feliz a pesar de haber estado a pocos segundos de morir, por así decirlo. Y lo único que quería hacer yo era golpear algo, pero todo lo que trataba de golpear era atravesado por mi puño; era demasiado raro que a pesar de eso, pudiera sentarme sin pasar de largo.
― "No tiene sentido" ―pensé.
Dirigí mi mirada a la casa, grabándola en mi memoria a medida que el auto se alejaba. Me vengaría de lo que le hizo a Piper, lo juré.
El viaje fue tranquilo y cuando llegamos a la mansión, A.J se bajó del auto y corrió hasta la puerta de Piper para ayudarla a bajar. Ya no estaba temblando, pero seguía mojada y arrimada a la manta.
― ¿Segura que estás bien? ―le preguntó, caminado con ella hasta la puerta.
― Sí, solamente cansada y...maldición, ¡Mis lentes! La abuela va a matarme.
A.J sacó los lentes de Piper de su bolsillo y se los tendió.
― Gracias, pero...¿Cómo?
― Se cayeron antes de que tu cayeras a la piscina, creo, los tomé y los guardé después de sacarte de ahí.
Lo vi poner sus manos sobre la fría cara de Piper y acercarse a sus labios. Ella cerró los ojos y le permitió besarla. Casi pude sentir lo que ella sentía: la tibieza y el amor; me atrevería a decir que las estrellas les estaban aplaudiendo.
Empecé a llorar, pero esta vez no eran lágrimas de tristeza, sino de felicidad. El abrazo fue corto, pero largo al mismo tiempo, hasta que ambos se separaron. No pasaron más de diez segundos para que Piepr abriera los ojos e inhalara algo de aire helado.
― Te llamaré mañana para saber cómo estás y, podamos hablar acerca de a dónde podemos ir ―dijo A.J, apenas con un hilo de voz, tratando de mantenerse en calma.
― "Wow, debió haber sido un beso de aquellos" ―pensé, y lo vi acompañar a mi hermana hasta la puerta y decirle adiós.
Ella abrió el cerrojo, pero se detuvo antes de entrar, al igual que A.J, y ambos sonrieron.
Entré con ella y escuché cómo la abuela permitía que todo el vecindario se enterara de que estaba enojada.
― ¡Piper Halliwell! ¿Dónde demonios estab...?
La abuela se detuvo cuando vio a su nieta totalmente mojada y cubierta de una manta húmeda.
― Mi cielo, ¿Estás bien? ―preguntó, corriendo hasta ella.
― Estoy bien abuela. Solamente me caí en la piscina, sabes que soy torpe ―respondió sonriendo, intentando esconder la verdad.
― Apenas hay 12 grados allá afuera Piper, espero que no hayas estado bebiendo ―le dijo retóricamente, poniendo sus manos sobre sus caderas.
― ¡No!, la pasé bien con A.J y él tenía una manta en su auto, así que todo está bien.
La abuela bajó la guardia; ella confiaba en Piper más que en mí o Prue, porque era siempre práctica y jamás podría destruir su futuro por una borracherra o niñería absurda.
― Date una ducha caliente, te haré algo de sopa ―dijo la abuela, dirigiéndose a la cocina.
Piper asintió con la cabeza y se echó a correr escalera arriba, riéndose por el camino.
Por lo que pude ver, eran las once de la noche y mi joven yo estaba plenamente dormida en mi habitación cuando Piper pasó de puntitas fuera de ella para entrar a su cuarto. Abrió la puerta y la cerró suavemente, corriendo hasta su cama. Se limitó a sonreír al cielo y a oler la manta alrededor de ella.
― Gracias ―dijo, mirando al cielo otra vez.
No estaba segura de a quién le estaba agradeciendo, a Dios, mamá o talvés a los dos. Me acosté junto a ella y sentí que mis ojos querían cerrarse; ardían, nunca había estado tan cansada. Pude escuchar el sonido del lápiz raspando el papel, y supe que, por primera vez, esta no era un recuerdo triste, sino uno feliz.
Empecé a quedarme dormida, esperando a que por fin se acabara todo eso, pero no era más que el principio de una pesadilla de la cual no podría escapar jamás.
Nota de la traductora: ¿Y?...Sean sinceros y sinceras gente, ¿Les llama la atención este fic?, ¿O preferirían que dejara de traducirlo?
Respuesta(s) de review(s) (Por la traductora):
ViryMousy: Sí, pobrecita...lo peor, es que se va a poner más y más feo para ella a medida de que pase el tiempo.
