Decisiones Apresuradas

Capitulo 3

Decisiones apresuras, ¡¿Qué me esta pasando?

Si me dieran la oportunidad de escoger otra vez, te escogería a ti sin pensarlo dos veces. –Anónimo


Jamás en mi vida había estado tan tensa. Me costaba creer lo que estaba pasando. Al entrar al Dojo noté un poco de sorpresa en el rostro de Ranma, y pude ver que sus ojos se detenían en la placa de la entrada en donde decía claramente; "Dojo Tendo"

—Así que tu eres una de las Tendo.

Me sorprendí, ¿Cuántas emociones me faltaban? Me pregunté al saber que había algo más en aquella curiosa mirada.

—Me sorprende que Kodashi no te lo haya dicho —atajé de inmediato, olvidando la incomodidad y desagrado que me producía su esposa incluso hasta me daba un cierto dolor pronunciar "esposa" cuando miraba a Ranma .

—No. No me dijo que era tu apellido de soltera.

Me molesté, aunque no era extraño, seguramente ya empezaba a ver los defectos de aquel hombre perfecto al que tenía que matar en mi mente por mi sano juicio.

—Nunca utilizo el nombre de Kuno. Él es Tatewaqui y yo Tendo.

Aquella sonrisa que me dedicó era algo extrañaba, parecía que estaba alegre de algo y al mismo tiempo abatido al escucharme hablar así, aunque parecía que no estaba sorprendido de que fuera una Tendo.

—Cuando una mujer se casa pierde su nombre…

—Yo no. Soy Tendo Akane, jamás me pondré Tatewaqui.

—Entiendo —dijo sin hacerlo realmente, podía ver que sus ojos recorrían el Dojo por fuera, intentando grabar cada detalle de él. Entramos. Aún no estaba totalmente arrepentida de lo que estaba haciendo, incluso no tenía idea si Ranma se lo comentaría a "mi cuñada" así que mantendría la distancia de una forma exagerada.

—¡Regrese! —anuncié mientras me descalzaba al igual que él y Golgo ladraba emocionado. Ranma le ordenó algo que no entendí en un principio y luego comprendí que decía "Shut up" el perro lo obedeció ciegamente, mientras controlaba sus instintos y pude ver como se ponía a la defensiva cuando se acercaron unos pasos.

—Akane, linda —dijo la calurosa voz de Mao y cuando me miró se paró de golpe, mirando a Ranma como muchas personas lo habían hecho en la calle. Sabía que esa reacción era común, él lograba dejar a las personas sin habla.

—Mao, quiero presentarte a Ranma… Mi conc… —dije con dificultad, ni siquiera terminé la frase. ¡Diablos! ¿Porqué tenía que ser el esposo de Kodashi?

Los ojos de Mao se clavaron en los hermosos de Ranma, pero este sonrió con confianza estirando su mano para tomar la de Mao y presentarse.

—Saotome Ranma, amigo de la señora —dijo haciendo énfasis a la palabra. Lo miré con algo de enfado. Quería provocarme. ¡Alto! ¿Escuche bien? ¡¿Dijo amigo? Okay, esto no estaba bien, definitivamente no.

—¿Amigo? —cuestioné sin poder callar, este me miró con una sonrisa traviesa que me flechó de inmediato. Ya no envidiaba a Kodashi, la detestaba por tener un marido como ese.

Ranma esperó que Mao nos diera un poco de espacio. Por la gran diferencia de tamaños arqueó su espalda y me miró con una picardía que me dio una sacudida interna con la que apenas me pude mantener de pie. —Me gusta más la palabra amigos, porque entre familia no puede ocurrir nada y bueno, con los amigos nunca se sabe.

¡Se me estaba insinuando! No pude evitar mirarlo con sorpresa y algo de escándalo, inmediatamente su semblante cambió.

—Claro que si prefieres concuño…

—¡No lo digas! —corté de inmediato, tal vez maquillando aquella verdad era menos difícil coquetear con él. Tenía que admitir que lo estaba haciendo, sabía que estaba pasando por encima de muchas reglas y normas, pero a él tampoco parecía importarle.

Así ocurrió todo. A mis hermanas les encantó, hablaron sin prisa y Mao también participó, yo hablaba cuando la situación lo ameritaba y Nabiki siempre buscaba la forma de hacerme sonrojar, supe que aquel hecho no había pasado desapercibido por Ranma. Golgo jugaba alegremente y sin descanso en el jardín y como yo había dicho el estanque lo había trastornado, intentaba cazar a los peces y Ranma lo amenazó así que Golgo solo los miraba metiendo sus patas para jugar con el agua.

—¡Entonces eres hijo de Saotome Genma! —exclamó Kasumi pillándome fuera de lugar, no me esperaba que él fuera el hijo del viejo amigo de mi padre, incluso me sorprendía porque el parecido era casi nulo.

—Sí, hijo único.

—¿Qué pasa con ello? —pregunté desconcertada. No sabía porque intercambiaban aquellas miradas y Nabiki sonrió ampliamente.

—Ustedes iban a estar comprometidos —anunció dejándome de nuevo en shock. Ranma me miró y sonrió confiadamente. No sabía que me hacía sentir ese hombre, pero parecía que lo conocía de toda mi vida y eso me agradaba. Por primera vez no estaba pensando en Shinnosuke ni odiando a los hombres.

Mao empezó a recoger la mesa y Nabiki desapareció diciendo que tenía algunos asuntos que arreglar, Kasumi regresó a la cocina para organizar todo y quedé de nuevo a solas con Ranma. Estaba nerviosa. No podía evitarlo aquel hombre que extrañamente adictivo. No quería caer en sus redes. Había escuchado de los labios de mi esposo que era un mentiroso, Don Juan y cínico.

—¿No sabes la historia de nuestros padres? —me preguntó, sacudí la cabeza y se puso de pie. Lo imité. Era como si estuviera hablando con un vampiro. Sí, tengo que aceptar que esas historias me apasionan y Kuno las odia, siempre me dice que centre mi atención en un asunto que de veras importe. Sus ojos me hechizaban de la misma forma que aquellos seres engañan a sus victimas para beber de su sangre, pero no era un vampiro, me sonrojé. Había espiado sus dientes y eran completamente normales al igual que su piel, cuando me dio la mano para ayudarme a levantarme de la acerca que me hizo tocar Golgo sentí su dulce calor.

—Nuestros padres estudiaron juntos, ¿conoces al maestro Haposai?

—Viejo verde —me quejé por inercia. Con Ranma estaba resultando demasiado fácil ser yo misma, no le había mentido en nada. Incluso me asustó, ¿qué tal si Kodashi lo había enviado para vigilarme? Ranma rió al escuchar mi comentario y asintió. Empezó a contarme la historia de nuestro padres, nos habían comprometido desde niños, y recordé la historia que mis hermanas me habían contado de niña. Gracias a mi madre no se había llevado acabo aquel trato pues siempre le dijo a mi padre que tenía que ser yo quien eligiera a mi esposo y lo lamenté. "Ojala hubieras dejado correr las cosas" me dije, pensando en como sería mi vida su fuera yo la esposa de Ranma y jamás me hubiera casado con Kuno.

—¿Cuánto tiempo se quedaran en Nerima? —pregunté al terminar de hablar del pasado, aquella pregunta no parecía molestarle, pero no me respondió, sus ojos se clavaron en los míos marrones y me tensé. Aquel hombre me desnudaba con solo verme.

—Vine aquí harto de la ciudad. Siempre he añorado regresar a casa y bueno, pensaba dar clases pero no tengo Dojo.

—Kodashi tiene uno —repliqué molesta, y Ranma pareció divertido por algo que no comprendí.

—Pensé que solo era de tu esposo y que tu lo utilizabas.

Lo siento, fui sincera de nuevo y una carcajada cruzó el ambiente.

—Jamás me atrevería a tocar ese Dojo, para eso tengo el mío.

La expresión de Ranma no cambió, pero sus ojos se dirigieron hacía el lugar nombrado. —¿Porqué pensaste eso?

—Tu preciada cuñada me lo dijo.

—No creas todo lo que dice tu esposa encantadora.

Pobre Kodashi, seguramente su oreja estaba apunto de estallar, su esposo y yo no la soportábamos, no podía fingir incluso la tarde anterior me había percatado de eso y hoy lo confirmaba. No tenía ni idea si era un chivo expiatorio de "mi cuñada" pero me la estaba pasando genial.

—¿Quieres conocer el Dojo? —le pregunté y sonrió abiertamente mientras se ponía de pie e inclinaba su mano nuevamente sobre el aire, indicándome que me seguiría.

—La situación con Ranma cada vez es más difícil.

—Kodashi, te advertí que jamás entregaría el Dojo de la familia a un hombre como él, así que mejor dile que desista de la idea y regresen a Tokio.

—¡Qué mas quisiera yo! Él esta encaprichado con eso y no se detendrá, no lo conoces.

—Te lo advertí y así que sigue diciendo que Akane lo utiliza. No pienso entregarle mi Dojo —replicó Kuno enfadado, Kodashi curvó sus labios frustrada, Ranma era su vida y no quería poner más distancia entre ellos, aunque solo hubiera un gran abismo.

—¡Tengo todo el derecho de usarlo también!

—Pero no para dárselo a tu esposo —replicó y terminó la llamada, haciendo que Kodashi llorara por la rabia que sentía al ver que Ranma no era su esposo, sino un gran enemigo.

—Es fabuloso, un poco viejo pero nada que no se pueda arreglar con reparaciones.

Aquel tonó me gustó, lo admiraba incluso, aún no lo había visto luchar y lo retaría, según yo era un fanfarrón que hablaba más de lo que peleaba. Aunque por sus trabajados músculos que se veían sobre aquella delicada camisa supe que debía de entrenar muchísimo.

—¿Así que quieres convertirte en un sensei?

—Sí, no es algo que me apasione, pero con estar luchando todo el día me conformo. Las artes marciales son mi vida.

Sonreí, me puse en guardia y también apareció una leve sonrisa en su bello rostro.

—Entonces probare tu fuerza y agilidad —dije y la soberbia resaltó en su rostro. Lo odie. Sacudió su cabeza con negativas y se cruzó de brazos.

—No pienso luchar contigo, no pierdas tu tiempo.

Muy bien, toda la perfección murió en aquel momento, sentí incluso rabia de escucharlo hablar así. Recordaba que Kodashi era una gran luchadora en el campo de la gimnasia, pero si la había vencido a ella y a todos los chicos de la secundaría Ranma no sería ningún problema, con suerte le sacaría el aire.

—¿Acaso una chica como yo te causa miedo? —estaba provocándolo, y di justo en el blanco, pues aquella sonrisa demostró más soberbia que antes, incluso era altanera como la que adornaba mi rostro.

—Solo me limitare a esquivar —anunció e inmediatamente lo ataque enfadada, sabiendo que no podía fallar, pero cuando me lancé a él desapareció en el acto, dejándome completamente atónita y hubo otro daño en el Dojo, pues mi puño se estrelló contra la pared de madera, me giré de inmediato, recordando que no podía descubrir mis espaldas y cuando lo hice me encontré con el perfecto cuerpo de Ranma tapándome el paso.

—Eres demasiado lenta.

¡Baka! Pensé, ¿Quién se creía para criticar mi forma de pelear? Coloqué mi pie adelante y grité mientras lo atacaba nuevamente y todos mis golpes fueron esquivados con suma facilidad, incluso aquella sonrisa victoriosa seguía presente en su rostro y me enfurecí más. Ninguno de mis golpes dieron en mi objetivo y me dejé caer pesadamente en el suelo. No lo hubiera querido así pero mi cuerpo estaba agotado. Ranma estaba erguido ante mí. Odié su machismo y me levanté al instante, sus ojos me miraron algo sorprendidos y sonrió más ampliamente.

—Que energía.

—¿Porqué no me atacas?

—Porque eres una mujer y jamás he golpeado a una.

—¡Lucha contra mí, no me esquives solamente!

—No sabes lo que dices.

Había peleado con mil chicos que habían querido salir conmigo en la preparatoria, incluso Shinnosuke que fue un gran luchador, Ranma no podía ganarme, no lo concebía.

—Ni que fueras el mejor luchador, ¡Pelea conmigo! —exigí, queriendo provocarlo, no veía la forma de hacerlo y me puse de nuevo en posición de ataque mientras este reía divertido.

—¡No estoy jugando!

—¡Tampoco me hables en ese tono! —habló subiendo el tono de su voz y lo odié más, ¿Era él quien mandaba siempre? No en este caso, me dije.

—Poco hombre.

Ranma rió molesto al escuchar aquello y me miró de una forma extraña que me congeló.

—Podría destrozarte en un abrir y cerrar de ojos.

¡Sí! Estaba logrando mi objetivo, obviamente sabía que no me golpearía, pero quería enfrentarme a él.

—Quiero verlo.

—Tomas decisiones apresuradas, créeme que no es lo mejor.

—¿Miedo?

Callé un gritó al ver la forma en que me tomaba. ¡¿Cómo lo había echo? Ni siquiera lo había visto venir. ¿Qué clase de luchador era? Me tomó de la cintura y aplicó una extraña llave en mí mientras me pegaba contra la pared sin hacerme daño. En mis ojos había pánico, pero no por el enfrentamiento, sino por su cercanía, aquel olor masculino me había embriagado, incluso me sentía mareada y comprendí porque Kodashi moría por él. Una de sus fuertes piernas estaba entre las mías, impidiendo alguna clase de movimiento que pudiera hacer y una mano estaba en mi cintura (obviamente aquello no tenía nada que ver con la llave que me estaba aplicando) y la sobrante estaba alrededor de mi cuello, dónde podía sentir como las pulsaciones de mi corazón se aceleraban.

—Lindo Gi —me dijo mientras me miraba lleno de una pasión que me asustó, porque ciertamente la compartíamos. Estaba abatida y definitivamente le tomé la palabra. Tomaba decisiones apresuradas.

—Acabas de cometer el error más grande de tu vida, Akane.

No fui capaz de decir nada, tragué con dificultad y lo miré absorta, no sabía que hacer. ¡No tenía ni la mínima idea de cómo llevar la situación! Intenté soltarme, pero no aflojó ni un poco se agarre y cada vez estaba más cerca de mí.

—Te dije que no era una buena idea.

Me soltó, separándose y lo lamenté, quería seguir teniéndolo cerca. Me había gustado mucho su olor, su mirada y él. Aún siendo tan machista como era me había cautivado.

—Definitivamente no es una buena idea.

Pensé que hablaba sobre atacarme, pero definitivamente no se trataba de lo que yo pensaba. Vi abatimiento en su rostro, no supe bien la razón, pero se notaba bastante tenso.

—Eres rápido.

—Qué bueno que lo notes.

—No pensé que fueras tan bueno.

Ranma rió, mostrando más soberbia que al principio —Creíste que eran tan mal luchador como tu esposo.

—Kuno pelea bien —No lo estaba defendiendo, pero lo había visto luchar, incluso en la secundaria había sido líder de un equipo.

—¿Detrás de una espada? Un hombre pelea sin armas.

—Quiero que me entrenes —dije con firmeza, no mentía, me había impresionado ciertamente. Quería ser tan buena como él y pude ver que sus ojos se abrían ante mi proposición y sonreía ampliamente, pero inmediatamente mi sonrisa desapareció al escucharlo hablar de nuevo.

—No pienso hacerlo.

—¿Por qué no? —pregunté molesta, Ranma no dejo de sonreír, mientras notaba su semblante tenso y algo incomodo.

—No puedo entrenarte, puedo lastimarte.

—No soy una muñeca de cristal. Tengo mucha más resistencia que algunas mujeres, incluso soy más resistente que tu esposa.

—Esa es otra razón porque no puedo.

Inmediatamente me eché para atrás. Me sentí más torpe que nunca. Bajé un poco la cabeza y toqué mi brazo apenada.

—Entiendo, lo siento…

—No lo digo por Kodashi, sino por Kuno. Jamás aceptaría que yo te entrenara. Me importa muy poco lo que pueda decir Kodashi incluso Kuno, pero no quiero causarte ningún problema.

Tuve que callarme al escuchar aquello, no creía que pudiera haber más problemas de los que ya tenía con él. Simplemente era un idiota y lo único que quería era no volverlo a ver en mi vida.

—Tampoco me interesa lo que diga, además no tengo porque darle explicaciones sobre mis actos.

—¿Siempre eres tan libre? —me preguntó confuso, notando que Kuno no tenía ningún tipo de influencia en mí, sonreí confiada, pues entre Kuno y yo no había más que un triste teatro que él seguía manteniendo por capricho.

—Simplemente sigo siendo yo misma. Bueno… En lo que cabe.

—De igual forma no te entrenare —dijo de forma cortante, me enfadé. ¿Qué le costaba hacerlo?

—Vamos…

—No.

—Te pagaré, si eso es lo que te preocupa. —Pensaba que esa era la razón, pero la sonrisa murió en el rostro de Ranma y yo me preocupe, ¿había echo algo malo?

—Eso no es lo que me preocupe, sino otras cosas.

—¿Qué cosas? —pregunté confusa. Él supo que no había tenido ni idea de lo que estaba hablando, se acercó y tocó mi hombro, provocando una descarga sobre la zona. Tuve que controlarme para no abalanzarme contra él y besarlo como jamás pensé haberlo echo antes.

—Por la paz de los dos, dejémonos.

—¡Dejar que! —exclamé con un grito.

—No quiero seguir tomando decisiones apresuradas eso es todo —dijo y se despidió de mí, besando mi mejilla y dejándome sin aliento. Escuché como llamaba a Golgo y pude ver que se alejaba del Dojo mientras Kasumi lo dirigía a la salida, agradecía por todo y no se giró para mirarme. Coloqué una mano en la zona que había besado y sentí como mi corazón latía con fuerza. ¡¿Qué rayos me estaba pasando? Tenía que volverlo a ver, no podía dejar esto así, no podía dejarme de esta forma y en estas circunstancias y sus palabras retumbaron en mi cabeza.

—Yo tampoco quiero seguir tomando decisiones apresuradas —me dije mientras detenía mis impulsos, sabiendo que era lo mejor.


NTA: Bueno, aquí les dejo otro capitulo amiga(o)s ! Espero que les este gustando, y bueno, espero que me acompañen como hasta ahora ! Nos vemos en el próximo capi!