Capítulo 4
Ashuron y Elzador – Dos dragones, una mujer
Segunda Parte.
Elzador se quedó dormido junto a la cama donde yace la chica Aldrich, la cual no despertó aún, hasta la mañana siguiente.
La joven se incorporó de la cama, sin ponerse de pie ni nada, sólo se quedó sentada, y observó las cosas a su alrededor, de primero no reconoció nada se notó en su semblante, parpadeó un poco y trató de despabilarse; parece estar un poco desubicada, Elzador sintió las ligeras sacudidas de la cama, pues él se encuentra sentado en el piso, pero recargado en el filo de la misma. Abrió sus ojos rápidamente, observó la esbelta figura femenina sentada en medio de la cama, pero más fue su sorpresa al ya verla despierta. ― ¡Xiriv…! ¿…Cómo te sientes? ― Preguntó él, entre contento y preocupado, se levantó del suelo para estirarse, ya que se había entumido un poco por estar en una posición no muy cómoda. Ella sólo giró su rostro al de él, se notaba aún adormilada abrió sus labios para decir… ―Ah… ¿…Ashuron? ―
Elzador abrió sus ojos de sobremanera notándose su color dorado, se ha molestado, es evidente que se puso celoso. ― Eh… Él…―
― ¿…dónde está? ― Inquirió la joven, interrumpiendo sus palabras o cualquier otra cosa que saliera de su boca.
Soltó un suspiro amargo, para cuestionarle ― ¿…Para qué lo quieres? ― Contestó sonando mosqueado.
―Ugh… ¿Puedes llamarle? ― Preguntó ella, ignorando lo anterior dicho por él, que se sorprendió porque no le contestó.
Volvió a debatir, tratando de calmarse y no ser grosero con ella. ― Te pregunté… ¿Para qué lo quieres? ―
La chica se tomó del estómago, y puso un semblante como de angustia, entonces entendió al ver el acto. ―Oh…Comprendo… Así que tienes hambre…―Dio un par de pasos, se acomodó en la cama, y llevó una de sus manos al rostro de ella tomándole una de sus mejillas rosadas. Xiriv aún no se despabilaba, así que se sobresaltó al tacto masculino.
―Ashuron debe seguir débil por lo de la última vez… ¿Estás segura que quieres beber de él? ― Los ojos bicolores de la joven se posaron en los suyos, avergonzada agachó la cabeza después de unos segundos. ― Veo que entiendes, así que…― se acercó a su rostro, aun sin soltarle, hablándole de una manera suave ―…si tienes hambre… puedes comer de mí… Que no se te olvide que casi lo haces una vez… ―
La chica alzó su rostro por sí misma y sonrojada le miró, al mismo tiempo que un recuerdo se le vino a la mente, cuando conoció al mamodo de cabellos aguamarina.
Flashback
Hace tiempo…
Xiriv y Elzador, después de que tienen un encuentro por el destino, ambos se adentraron al parque del barrio, es ahí donde charlan de manera amena, acerca del susodicho padre de la joven Aldrich… Pero entre tanta palabrería, y acoso por las miradas malhumoradas de Bari y Dufort, Xiriv en realidad veía algo en el mamodo dragón, pues de repente en un costado de entre las costillas le estaba sangrando, y decía:
―Ah, no es nada. No te preocupes, es de la última pelea que tuve, me tomo desprevenido. ― Contestó el mamodo de manera despreocupada, sentado debajo de un árbol, en una banca.
―Pe-pero… Deberías tratarte la herida, igual puedes descansar en mi casa. ― Seguía viendo que la sangre traspasaba las ropas blancas del mamodo, éste se desabotono la ropa estilo oriental, y dijo viéndose a sí mismo – Estoy bien, como verás ya estoy vendado. ―
La chica Aldrich sintió una palpitación extraña en su pecho y pensó – ¿Qué…? ¿Qué es esto…? Está sensación… ― Siguió con la mirada fija en la venda, y el color rojo de la sangre del mamodo era en todo lo que pensaba, se puso de rodillas frente a Elzador, el cual le volteó a ver, la chica dirigió su mano a la herida, pero de repente él la pescó de la muñeca, esto sobresaltó a Xiriv, alzó su mirada a los ojos del mamodo, y él se dio cuenta de algo.
―Hey, con calma…― Dijo sereno el mamodo, en su tono se escuchó un poco sorprendido.
Los ojos de la chica cambiaron por un instante, y de esto se dio cuenta Elzador, pero ya habían tomado su color natural cuando la distrajo.
―Ah… ¿qué…? – Sacudió su cabeza, llevándose la otra mano libre a sus sienes.
Fin del Flashback
―Eh…sí, casi lo hago… Solo que me detuviste…― Respondió sutilmente la joven. Elzador se separó de ella, dejando así de tocarle, y se irguió lentamente hasta quedar derecho, se llevó las manos a sus ropas blancas para deshacer los nudos del ropaje. Xiriv solo lo veía expectante, e impaciente, su hambre comenzó a ser más aguda por haber dormido muchas horas, solo podía pensar en una cosa, sangre de dragón. Elzador le ofreció comer de él, su cuerpo marcado como el de su hermano se podía divisar al ya haberse abierto el camisón, se aproximó a ella, tomándole de los hombros para acercarla más a él ―Vamos, no te contengas… Soportaré más que Ashuron ― Dijo acomodándola a su pecho.
― ¿Estás seguro de esto… Elzador? ―
―Por supuesto. Para mí sería todo un honor. ―
―N-no exageres…― Mencionó ella aun estando en casi sus cinco sentidos, así que sonó avergonzada. ― Aun así… gracias…― Dijo aquello de manera tierna; ya estando cerca del oído del mamodo, fue acercándose al grueso cuello masculino, abrió su boca mostrando sus colmillos que comenzaron a crecer poco a poco, para encajarlos en aquella piel ligeramente escamada; pues en la parte del cuello, era más blando que en el pecho u hombros que le resultó fácil penetrar, pues el mismo dragón se lo permitió, éste logró sentir el mordisco, arrugó su ceño por la molestia, y agregó una sonrisa muy satisfactoria en su rostro, soltando un suspiro.
Xiriv, comenzó a drenar su sangre; probando nuevamente ese líquido carmín de dragón que le gustó, se dio cuenta que el sabor era similar al del hermano mayor, sus ojos se tornaron más rojos casi oscuros, bebió más aprisa, aferrándose más al cuerpo del mamodo, el cual la envolvió en sus brazos por inercia apretando a la joven pegada a él, y sintió una debilidad de golpe, cayó a la cama con ella encima.
―Eeeck…―Expresó Elzador, al sentir la molestia, y en su mente se decía ― Debo soportar… gaah… Sé que puedo más que mi hermano… Ella sigue hambrienta…―
La joven se detuvo, y dejo de morderle, se incorporó del cuerpo, apoyándose en el pecho del mamodo, quien débilmente le veía. Exhaló la chica un aire de vapor, parece el haber contenido su hambre ―Acepto el trato…― Dijo limpiándose la boca, le sonrió al mamodo, y éste le observó hasta que ella se alejó de su vista, y sintió el movimiento de la cama, escuchando que Xiriv se dejó caer nuevamente sobre su lecho.
Elzador se levantó como pudo, pues se encuentra un poco débil, y su cuerpo está frío, casi entumido, se cubre la mordida con su mano izquierda, observa a Xiriv que parece haberse quedado dormida nuevamente, se pesca de dónde puede, para poder lograr salir del cuarto, antes de que alguien entre, abre lentamente la puerta de madera.
Para su mala suerte, estaba por entrar su hermano mayor, el cual le ve con asombro, ambos se ven por unos segundos, hasta que Ashuron rompe el pequeño silencio
― ¿Cómo amaneció? ― Preguntó
―Eh… Ella… si-sigue durmiendo… Ya le bajo la fiebre. ―Dijo en un tono desganado, casi cansado, y desviaba la vista.
El hermano mayor sospechó un poco, arrugó su ceño, notando que no le daba la cara el suficiente tiempo, y su mano no la movía de su cuello.
―E-estoy cansado… me voy a…― Diciendo esto, pasó a un lado de su hermano mayor, el cual se giró inmediatamente tomándole del antebrazo derecho para quitarle aquella mano de encima. Lo volteó bruscamente hacia él, y se dio cuenta de su sospecha.
―Elzador… ¿qué…?― Dijo atónito.
―Ah… intentaba ocultarlo… ― Dijo sonando de la misma forma, cansado. ― Pude hacerlo… ¡Je! No sabes lo feliz… que me siento…―
― ¿Cuánto tiempo…? ¿Qué tanto bebió? ― Inquirió de manera inquietante.
―Eso qué importa… Yo le di permiso a que comiera lo suficiente ―
― ¡Idiota! Pudiste haber muerto…― Le reprendió el mayor.
― Ella no pensaba en matarme, lo hubiera hecho si de verdad fuera su intención, así que no exageres Ashu…―
―Debes limpiarte…― Dijo Entrando a la habitación de la joven ― Debes hacerte responsable de tus cosas, Elzador. Así te darás cuenta que todo tiene consecuencias. ―
―Ya déjame… No soy un niño chiquito…― Se retiró del otro, el cual le miró alejarse, su semblante a simple vista parece ser tranquilo pero en realidad en su cabeza ocurrían un montón de cosas, entre ellas seguir regañando a su hermano menor, le pareció tonto que se dejara morder por recelo. Se adentró más al cuarto, cerrando la puerta detrás, dirigiéndose a la cama donde la chica Aldrich comienza a despertarse.
Xiriv se incorporó nuevamente de la cama, notó el enorme bulto a su lado y enseguida giró sus ojos y rostro a él, elevando cada vez más la vista hasta verle a la cara, se dio cuenta de algo… y se sorprendió abriendo sus ojos por la impresión, el mamodo se inclinó poco a poco hacia ella llevando ambas manos hacia los hombros femeninos tomándola un poco por la fuerza, y éste le dijo ― ¿Por qué lo hiciste? ― Xiriv no despabilaba del todo, y seguía confundida apenas alcanzaba a digerir la interrogante en su mente, el mamodo se desesperó, frunciendo el ceño y poniéndose más serio está vez, pero aun así la soltó, se calmó y se cruzó él mismo de brazos, volvió a preguntar. ― ¿Puedes recordar siquiera lo que hiciste? ―
Xiriv en eso, reaccionó de golpe, e histérica se arrastró a él hasta tomarle de sus ropas ― ¡Lo siento, lo siento, lo siento! ¡Sí, lo recuerdo…! ―Le apretó más, y bajó su tono de voz ―…pero no pude evitarlo, él… me lo permitió… Perdóname, te-tenía mucha hambre… Realmente era una sed diferente… ― Le soltó antes de decir. ― De hecho te quería a ti…― Ashuron se impresionó al oírle decir aquello último, la tomó de sus delicadas manos blancas, ella se sobresaltó y le dio la cara, el mamodo dragón le sonrió amablemente respondiendo ―…Es suficiente… Perdón, solo me moleste un poco… No es tu culpa… realmente estás arrepentida y yo solo te hice sentir mal. Lo siento. ― inclinó su cabeza en forma de disculpa, la chica se soltó del agarre para llevar sus manos al rostro cabizbajo del dragón y lo alzó obligándole así que le viese ― Uhm… ― Negó ella con la cabeza ― …No te disculpes. Dejémoslo así… Esto me servirá de lección, debo aprender a controlarme más… pero…―Desvió su mirada a un costado, y un ligero rubor se presentó en su pálido rostro. Ashuron le tomó de las manos para quitárselas de encima, sin ser grosero ni descortés, con calma le contestó ― Dijiste que tenías demasiada sed…― Xiriv le volvió a ver y respondió asentando con la cabeza ―Así es… realmente no recuerdo haberme sentido así, era muy similar a cuando casi le hago lo mismo a Vincent… y eso fue ya hace unos meses… Ugh…― Se llevó las manos a su cabeza enterrando sus dedos en aquella abundante cabellera oscura, Ashuron la compadeció y trató de ponerse en su lugar. ―Debes controlar eso, si tu padre puede soportar años sin beber, tú podrás hacerlo, pero por supuesto que lleva un precio…―
Xiriv le miró interesada ― ¿Un precio, dices? ―
―Sí, tu fuerza disminuirá poco a poco, no pasa de eso… supongo… De todas formas Ranzas seguía igual de enérgico. Aunque claro no hacía mucho ― Dijo él, recordando una escenita que vio hace ya unos años.
Flashback
―Ranzas, ayúdame a cargar esto. ― Dijo Ryu con más de diez barriles en sus brazos, y espalda.
―¿Eh? Para qué… Ahí tienes a tus hijos, además estoy ocupado. ―Contestó viendo cómo venía de cargado su amigo, el cual se le acercó hasta el rostro con una cara malhumorada ― ¡¿Qué estás diciendo?! Vives en mi casa, así que acatas mis órdenes…―Amenazó, luego se alejó para lanzarle al menos unos cinco barriles que al mismo Ranzas se le dificultaba tomar.
―Padre… si quieres yo te ayudo…― Comentó Ashuron, el cual se acercó al par, lucía sudado, y un poco sucio, parece que acababa de terminar un trabajo.
― ¡No te llamé a ti! Además este holgazán que ves aquí; necesita ejercitar ese cuerpo delgado que tiene. ―Volteó a ver al hombre trajeado diciéndole ― Pareces una princesa Ranzas… Apresúrate que hoy tendremos fiesta, y aun debo volver con los enanos por más. ―
―Pe-pero… dije que estoy ocupado… uhmp… ― Pujo un poco al tratar de seguirle el paso, pues a cada movimiento se le caían.
El joven Ashuron les veía de lejos, aún faltaba por llegar a su morada, pero tenía que obedecer a su padre, así que sólo veía al pobre de Ranzas batallar.
―No haces nada como siempre, solo te la pasas leyendo esos libros raros… ― Mencionó como si estuviera molesto el mamodo dragón.
Ranzas entrecerró sus ojos disgustado, quizás ―Y por qué no te transformar… Sería mucho más fácil cargarlo todo a la vez…―
Ryu se detuvo de golpe, haciendo que el pobre mamodo que le seguía se topara con su enorme espalda, y casi se le cayeran los pesados barriles.
― ¿Me estás dando órdenes? ―Sonó muy severamente, se giró hacia el otro mamodo y le miró de manera desafiante, haciendo que Ranzas se intimidara ante la muestra de respeto.
―…Está bien… está bien… Ya me quedó claro… Solo lo decía porque…― Soltó un suspiro pesaroso, casi agotado ―…no me he sentido bien estos días… ― Siguió su camino, y sentía la penetrante mirada dorada de su compañero, el cual soltó el ceño y pareció recordar algo, ignorando la palabrería de los labios de Ranzas. Se aproximó a él violentamente, y le tomó de la espalda justo en su saco, el mamodo afectado trató de no soltar lo que cargaba y llevaba consigo, enseguida sintió que lo levantó del suelo, y lo arrojó hacia arriba junto con las tinas de cerveza, finalmente entendió que Ryu estaba adoptando su verdadera forma de dragón. Entonces el mamodo cayó encima de su espalda, sonrió para decir ―Gracias…― Mientras el dragón recogió un par de barriles caídos por el movimiento violento que realizó.
―No lo estoy haciendo porque tú lo hayas dicho… Se hace tarde y eres muy lento. ―
―Lo que tú digas, amigo…― Se recostó en el lomo, casi a mediación de sus alas.
Fin del Flash
―…Sí, y eso me hizo recordar el cómo mi papá trataba al tuyo… y más cuando se enoja…―
―Ah… Vaya… Este… tu padre es muy bueno conmigo… no me lo quiero topar un día enojado…― Comentó la chica.
―No te apures… ―
―Aun así… debería volver a retomar las instrucciones que Dufort me dio antes de venir para acá… Sí me advirtió de muchas cosas, pero mírame aquí… Haciendo lo que me venga en gana… Ugh… soy un desastre…― Volvió a encogerse como un bebé recién nacido en aquella cama, Ashuron se le echó encima, dándole un abrazo muy fuerte sin lastimarle. ―Deja de pensar en eso… ― Escuchó la joven cerca de su oído, no evitó sonrojarse, pues otros sentimientos se movieron dentro de sí. El mamodo disfrutó del contacto, pues una sonrisa se divisaba del otro extremo. ―A-ashuron… gracias…― Contestó ella, mientras le alcanzó a dar unas palmaditas muy leves a la espalda baja del mamodo, era lo que podía alcanzar.
Ashuron rompió el abrazo, y dijo ― Toma una ducha y cámbiate ya… ¿Puedes hacerlo, no? ―
―Claro… ya me siento mucho mejor que ayer… Perdón por causar molestias. ―
―No digas eso. ―Se alejó el mamodo para ir a la puerta. ―En una hora estará el desayuno, así que no tardes, si no tienes hambre, igual debes estar en la mesa, trata de comer comida normal ¿quieres? ―
―Claro… Gracias. ― Sonrió la joven. Y eso fue lo último que vio el mamodo dragón antes de cerrar por completo la puerta de madera.
Una vez que la joven Aldrich terminó de asearse, y cambiarse vistiendo su misma ropa de siempre, solo que está vez traía una falda roja, bajó hasta el comedor, en donde la familia Lee, se encontraba preparando la mesa.
―Buenos días, Xiriv ― Dijo Yushi, apenas sentándose a la mesa, y junto a ella su esposo ― ¿Cómo amaneciste? ―
―Oh… Buenos días… Mucho mejor… Lamento haberles causado problemas ayer…― Contestó la joven un poco avergonzada.
―No te disculpes por eso niña. Tú no tienes la culpa por lo que te sucede, así que no pienses en eso. Ven a la mesa. ― Dijo Ryu sonando muy normal.
―Claro… ―Se acercó y en eso notó que Elzador se puso a su costado ―Deja te ayudo, Xiriv ―Le acomodó la silla de madera para que ella tomase asiento, se sonrojó al recordar que había bebido de él y se preguntó cómo es que estaba ahí, si casi lo deja sin fuerzas. ―G-gracias…― contestó ella casi atónita.
―No hay de qué…― Contestó él con una sonrisa, la cual no parecía borrarse con nada.
―Hijo, debiste quedarte en la cama, se ve que no dormiste muy bien que digamos. ― Comentó Yushi un poco intranquila.
―No te preocupes mamá, estoy bien. Además me alegro que Xiriv se encuentre mucho mejor está mañana…― Sonrió muy contentó mientras la veía a los ojos bicolor.
Ella no sostuvo la mirada, y volteó a un costado, justo del lado en donde esta Ashuron, el cual le veía como acostumbra.
La comida les fue servida por la servidumbre del castillo, pero claro que Yushi igual ayudaba a sus criadas. Ya en el transcurso del delicioso desayuno, en donde se sirvió el kraken que se había pescado el día anterior, junto con huevos cocidos, al parecer algo similar al tocino, y carne que se sirve por costumbre, cada quien comía de su plato de la manera más educada posible.
Xiriv sin querer se llevó un bocado a la boca, pero el trozo de comida resbaló, causando que se manchara su camisa blanca. ―Ay no…―Expresó ella apenada. Ashuron le tomó del rostro alzándola, y se puso a limpiarle la boca ― A ver… Será mejor que te cambies… ―
―S-sí… lo sé…― Contestó ella, e inmediatamente, Ashuron se puso de pie, cargándola al mismo tiempo, tomándola de debajo de las axilas, para luego echársela a un hombro con tanta facilidad. Xiriv avergonzada a más no poder exclamó ― ¡Ashuron! ¡Q-qué…!― Él varón se encaminó, y ella solo veía hacia la mesa, Yushi sonreía diciendo ― Aww… no te preocupes querida, y ve a cambiarte ― Xiriv recordó algo, agachó la cabeza, su cabello negro le cubrió la cara junto con su despeinado flequillo, Yushi le recordaba mucho a su madre Lizabeth, y Ashuron le remontó a una escena en donde Bari le toma así de repente por la fuerza. Sin ser su intención apretó el ropaje blanco del mamodo el cual sintió y giró su vista como si la pudiese ver de reojo, antes de llegar al cuarto de Aldrich, él mencionó ― ¿Estás bien? ―
Xiriv se sobresaltó un poco y contestó ― Sí… ¿Por qué lo preguntas de esa manera? ―
―Nomás…―Se detuvo ya frente a la puerta, y bajó a la joven sin ningún esfuerzo, luego le dio la espalda, y comenzó a caminar. Xiriv le observó, algo muy dentro de ella le causó que sacará un impulso, dio unos pasos rápidos a él, y le tomó de la cintura con una mano, pescándole del fajín que suele usar como parte de su vestimenta, Ashuron se detuvo en el acto, y volteó su cabeza hacia la joven, luego se giró, Xiriv le soltó al darse cuenta de lo que había hecho por reflejo y dio unos pasos atrás.
― ¿Qué ocurre? ―Preguntó él suavizando su voz.
La chica se puso roja, y más al sentir el enorme bulto del mamodo aproximarse hasta ella, solo agachó el rostro y musitó ― No… nada… Lo siento…― Retrocedió más hasta topar con su misma puerta, en donde notó que los pies de Ashuron le siguieron, y se detuvieron a unos centímetros frente a sí, de repente el mamodo colocó ambas manos a los costados de la joven y se encorvó hacia ella, quien alzó su rostro a verle, y le notó distinto, sus pupilas estaban dilatadas, al igual que los de ella, y se observaron ambos un momento en el que el silencio reino. Algo en el interior de ambos se estaba manifestando, era como un sentimiento hacia el otro, pero de otra manera en la cual los dos saben que no debería estar.
― ¡¿qué rayos me pasa, qué rayos me pasa, qué rayos me pasa?! ― Se repitió rápidamente, está confundida pues pensaba en muchas cosas a la vez ― ¿Por qué pienso en él, pero también en él…? ¡Cielos, creo que me va a dar algo! Mi cuerpo quiere reaccionar de otra forma, esto no es hambre… Es algo más… ― Sin pensarlo dos veces, elevó sus manos hasta llegar al enorme rostro del mamodo que le veía sin inmutarse mucho, sólo le está poniendo atención a ella, pero como mujer. ―…A-Ashuron… ― Su ojo cambió al carmín, el dragón se sintió tentado, y está vez sería difícil soportarlo. De una manera tan ágil para el ojo humano, el mamodo tomó a la chica bruscamente para cargarla como damisela, abriendo la puerta enfrente suya con una patada, entró junto con ella, la llevó hasta la cama y la arrojó hasta llegar allí, y enseguida se le echó encima, al mismo tiempo que ella le abrazó del fornido cuello, y se acomodó más, lo llevó hasta sus labios, pero… Ambos se detuvieron antes de siquiera tocarlos, tal vez uno o dos centímetros, parecía como si los hubieran congelado en el tiempo. Ashuron giró su vista dorada a la de la chica, notando que era de nuevo bicolor, además de verla sonrojada y que respiraba tan rápido como él, de inmediato lo soltó, y le volteó la cara, él se incorporó hasta quedar sentado al filo de aquel lecho matrimonial, con su cabeza agachada, y una mano en su boca podía divisarse que estaba arrepentido, y muy apenado. Iba a abrir sus labios para romper el ambiente que se hizo, pero…
―…Lo siento… yo… no sé…―Decía la chica muy apenada, a la vez que se sentó a su costado, dejando un poco de espacio entre ambos.
Ashuron sin verle le contestó de la misma manera, pues se sentía culpable de cierto modo ― ¡No! ― Exclamó él, avergonzado. ―…Yo soy el que debe disculparse, mi manera de actuar no fue la debida, perdón. Aun sabiendo que eres novia de Bari… yo… no sé… Porqué reaccioné así…―
Xiriv le escuchaba atentamente ―Cierto… aun soy su novia… ¿verdad? ― Lo dijo de manera como si fuese un sueño vago, algo ya pasado. Miró sus ropas, y enseguida comenzó a deshacer el nudo de la corbata roja que suele usar, Ashuron entendió que ya se iba a cambiar, así que sin decir más se apresuró en salir del cuarto para darle privacidad. Se desvistió tirando la camisa a una silla, se levantó de la cama, parecía molesta, caminó muy deprisa y abrió el ropero de madera caoba con fuerza, para tomar otra, la cual sacó precipitadamente, y optó por ponérsela, de nuevo tomó la corbata y se dirigió a la puerta, donde Ashuron le esperaba de pie, recargado en la pared del ancho pasillo.
―Ni parece que te hayas ensuciado ― Comentó él por el simple hecho de no darle oportunidad de pensar en lo sucedido.
Xiriv sólo abrió sus ojos de sobremanera, algo sorprendida, pero en realidad fue porque no esperaba verlo ahí parado, sonrió y salió de su cuarto. Llegaron juntos de nuevo al comedor, y la madre de los dragones hizo mención de un comentario poco favorable para otro.
―Vaya… Sí que se tardaron…―Apenas iban a tomar asiento ambos jóvenes hasta que ella lo dijo ― verlos así; hacen bonita pareja. ― Soltó unas risitas la mujer de cabellos de jade.
Elzador se impresionó mucho con ello, volteó a ver a su madre, para luego girar su vista hacia Xiriv y Ashuron, la chica era obvia; se encuentra apenada por aquel disque cumplido, en cambio notó a la perfección que su hermano mayor sonreía. El dragón menor sintió envidia, casi le pasó por la mente que se burlaba de él, trató de ocultar su reacción lo más que podía para que sus padres no sospecharan mucho.
Después de la comida, Xiriv se encontraba caminando en uno de los pasillo del castillo, pero la interceptó el mamodo de cabellos aguamarina ―Xiriv…―Le llamó él.
―Elzador, ¿qué sucede? ― Dijo ella con sorpresa.
Se acercó a la joven y le tomó de ambas manos, jalándola, mientras él caminó en reversa diciendo ―Quiero mostrarte algo…―
―Oh… bien…―Contestó ella sonando pasmada.
La llevó hasta una gran habitación, muy amplia, no tan limpia como debería estar, el sitio se encuentra casi oscuro en su totalidad, hasta que el mamodo dragón abrió las cortinas de dicho lugar, logrando así ella poder apreciar lo que sus ojos admiraban. ―Es… es… enorme…― Dijo embelesada ante tanto material que podría leer.
―Sí, aquí también se la pasaba tu padre. Ashuron y yo no leemos mucho, el lugar casi no se usa; y mi padre tampoco viene muy seguido. ―
―Qué desperdicio... ―Comentó ella sin sonar grosera, pues sonreía, y esto lo notó el mamodo, pensando en que se encontraba muy feliz. Pero en realidad Xiriv se remontó a cuando conoció a Dufort, la biblioteca le traía aquellos nostálgicos recuerdos de cuando apenas se hablaban, sacudió su cabeza para disipar esos momentos pasados, y se aproximó hacia el mamodo. ―Muchas gracias ya tengo algo más en qué distraerme. Igual si quieres leer conmigo, ya sabes dónde estaré. ―
―Claro. ― Dijo él muy sonriente, y llevó una mano hacia el cabello negro de la joven, tomando un mechón de su larga cabellera. El semblante del mamodo era tan sereno, Xiriv notó un rubor en sus mejillas aunque las escamas lo disimulaban bien. Pero algo los distrajo, entró como si nada el Señor Ryu.
―Aquí estabas hija de Ranzas. ― Dijo él en su tono enérgico.
―Oh…― Expresó Xiriv, y se encaminó a él, Elzador dejó ir el mechón de cabello mientras le seguía con la mirada puesta. ―Ryu… ¿Me buscaba para algo? ―
―Yo no, pero mi esposa sí. ― Apuntó hacia atrás donde su mujer se adentraba a la sala.
La joven se acercó hasta llegar a la mamodo femenina ―Yushi, dígame. ¿En qué puedo ayudarle? ―
―Xiriv ―Le tomó de las manos muy sonriente ― Necesito que vengas conmigo un momento… Mañana es el baile de los Ivanović, así que debemos ir pensando en qué te pondrás, además de que tengo una idea en mente…― Comentó tomándole del cabello, y le observaba como si ya se imaginará qué hacer con todo ese cabello negro. ―…Sí te verás hermosa…― Sonrió, pero en la manera en que lo hizo, ocasionó que la joven frente a ella se inquietara.
―Mu-muchas gracias… pero…―
― ¡Nada! Exclamó la mujer mamodo ― Mande llamar a un sastre muy especial y muy rápido, además de ser estilista… Te hará el vestido hoy mismo… Así que…― Ambas mujeres salieron de la habitación, charlando aun.
Dejando a Ryu y Elzador a solas, éste último se puso serio y abrió la boca diciendo ― Padre…―
― ¿Sí, hijo? ― Se volteó de perfil.
― ¿Qué es lo que estás planeando? ― Inquirió a manera de demanda.
― ¿Yo? Nada… ¿De qué hablas? ―Contestó de manera apática, pero colocó una sonrisita en aquellos labios.
―Siempre sonríes así cuando traes algo entre manos…―
El progenitor, se giró por completó a él cuestionando―¿Estás seguro de ello, Elzador…?―Ryu cambió su tono de voz a una más grave e intimidante, se aproximó a su hijo menor, el cual se sintió amenazado tan de repente ―…porque parece ser más bien que tú eres el que ya ha cometido algo…―Giró aquella mirada dorada hacia el cuello del mamodo, donde unas vendas se alcanzaban a divisar, Elzador se cubrió por reflejo y de mala gana contestó ―Eso no es de tu incumbencia, padre… Ahora, si me disculpas…―Se alejó de su padre, pero aun así sentía la mirada penetrante de él.
Mientras tanto:
―Hercker, ¿cómo has estado? ― Decía Yushi, saludando a un mamodo alto, delgado, que lucía un vestido casi como una rosa, en color rosa pastel, y unos zapatos de tacón muy altos y extravagante peinado en cabello verde.
―Yushi, querida… tan hermosa como siempre, así es como yo quiero estar. ―
―¡Je, je! Pero qué cosas dices… Sigues igual de bella y elegante. ―
―Ay, eso no va a funcionar querida, lo halagos no me dan de comer. ― Comentó de manera burlona aquél afeminado mamodo.
―Entiendo. Por cierto…―Se volteó hacia atrás y tomó a la chica Aldrich del brazo para colocarla al frente y mostrarla ―…Ella es la mamodo de la que te hable. ―
―¡Oh, vaya! Sí que tenemos un reto aquí…―
―Eh… Buenas tardes…―Saludo Xiriv apenada, pues la mamodo que le veía muy meticulosamente, le deslumbraba, pues es realmente bella para ser ya de edad madura.
―Ajá… Eres de la especie humanoide como yo… No batallaré mucho en crear el vestido perfecto para ti. ―
―Eh… ¿de verdad lo puede hacer en un día…? ―
―Pero qué… ¡Ejem! Por supuesto, es más; en menos de un día, eres muy delgada así que no ocupas mucho… ―Tomó un cuaderno y un lápiz, en donde comenzó a crear el diseño de dicho vestido. ― ¿Color favorito? ―
―Eh… Rojo…―
― ¿Algún otro? ―
―Eh… el negro también me gusta…―
―Uhm… bien… ― Dejó el cuaderno sobre una mesita, y se acercó a ella diciendo ―Bueno antes de tomar tus medidas, te haré un ligero cambio de look. ―
― ¿ligero? Está bien… ― Asentó con la cabeza pareciendo algo resignada, aunque ya se lo veía venir.
―Perfecto… ―Contestó con emoción la mamodo llamada Hercker.
En el transcurso del día, en algún otro lugar, ya muy a las afueras del reino que se conoce:
―Ya es hora ¿no? ― Dijo una voz masculina, hacia otro individuo que se encontraba parado cerca de la orilla de un puente.
―Por supuesto… Iré a ver si ya está ahí…― Contestó el mamodo encapuchado, y le dio la cara para pasar a un lado de él.
―Bien, trátalo con cuidado no quiero que se vaya a romper. ―
― ¡Tch! ― Expresó, y se detuvo diciendo ― Como te gusta tratar las cosas con delicadeza, Ranzas. ― Siguió su camino.
― Solo apresúrate, yo ya iré a ver al guardián. ― Le siguió el paso, pero igual se iba a desviar hacia otra dirección.
―Querrás decir al Espectro― Comentó el otro.
―Es un guardián… odia que le llamen de esa forma y lo sabes. ―
―No me importa, es lo que es… Ya me retiro, tengo que andar trayendo tus encargos como siempre, te veo en un rato…― Dijo de manera fastidiosa.
―Sí, cuídate…― Contestó aquel que le llaman Ranzas, se veía un poco agotado, y se encaminó hacia una sala muy bien escondida, oscura, y entonces llamó a ese ente ennegrecido ―Más vale que cumplas con el trato…―
―Eso depende de él… ― Contestó el espectro de una manera estremecedora, su voz era muy ahogante, y se escuchaba mucho su respirar, es como si tuviera frío.
Le dio la espalda mientras responde. ―Es obvio que vendrá, no desperdiciaría una oportunidad como está… No si le importa mi hija, Xiriv…―
…Fin del capítulo 4…
Notas del Autor:
Muchas gracias por pasar, en serio nwn/ Espero que les haya gustado este capítulo que en realidad no tenía pensado owo... Pero pues bueno, se me ocurrió en el proceso, sé que fue rápido ahora... Y eso quiere decir que me tardaré con el otro ya que más cosas van a ocurrir x3 Wooh! Me emosiono yo sola, Gracias por sus reviews y pues dedicado a mi hijo RayWolfAran que no lo mencioné en el anterior, él siempre tan atento x) Y pues bueno, que estén bien mis queridos lectores y lectoras, ¡saludos y bendiciones!
