Advertencia: UA, posibles OoC, Povs, muerte de personajes, Horrografía.
Genero: Horror/Suspenso/Romance y más.
Los personajes le pertenecen a JK Rowling, yo sólo los tomé prestados para hacer este fic, quizás algún día los devuelva.
Narración del primer chico.
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El alivio que sentí al verla se esfumó al momento de fijarme en la expresión de su rostro. Ella estaba llorando, ríos de saladas lágrimas salían de sus ojos, me acerqué rápidamente a ella para ver que le ocurría.
-¿Estás bien? ¿Qué pasa? ¿Por qué lloras?-le pregunté alarmado, mientras mis pulgares limpiaban sin remedio las gotas saladas que caían y recorrían su rostro. Al parecer cada pregunta que hacía la ponía peor, pues lloraba más y comenzaba a balbucear cosas que no entendía, luego se medio tranquilizó y comenzó a hablar más claro.
-Es… es que… me… despidieron… del… Trabajo-luego de eso rompió en llanto, otra vez. La abracé fuertemente para consolarla, no entendía el por qué de sus lágrimas; si fácilmente ella podía conseguir otro empleo, era muy buena en lo que hacía y a cualquiera le gustaría trabajar con ella. Lentamente la separé de mí para mirarla a los ojos.
-¿Y eso es lo que te pone así? Vamos, tú puedes conseguir trabajo en cualquier parte. Eres buena en lo que haces, ellos simplemente no te apreciaron-la animé tratando de alejar el llanto y de que sonriera, aunque sea un poco, parece que funcionó ya que se calmó y sonrió un poco. La verdad yo no entiendo el fundamento de su llanto.
-Gracias, tienes razón, soy excelente en lo que hago y fácilmente podría conseguir otro trabajo, aunque este mal que lo diga yo. En realidad no se porque reaccioné así-me dijo, dándome la razón, aunque lo último lo dijo de una forma que no le creí.
-Bien. Porque no vas a preparar el desayuno, mientras yo recojo todo esto ¿Ok?-le dije mientras la soltaba y señalaba el desastre del florero, ella puso cara de culpable al mirar el florero destrozado en el piso.
-Bien… ¡El café!-se alarmó, iba a caminar directo a la cocina pero yo la detuve para calmarla, otra vez.
-Lavender ¿Estás bien? Tranquilízate ¿Quieres? Últimamente te alteras con facilidad y estás muy sensible-se tensó al hacerle éstas observaciones, pero luego se relajo, la miré extrañado.
-Sí, si, no te preocupes. Voy a la cocina-y se fue rápidamente antes de que le volviera a preguntar, fruncí el ceño, no sabía que le pasaba pero estaba seguro que algo le atormentaba. Se estaba comportando de una manera muy rara. Me encogí de hombros y fui por una pala y una escoba para así poder levantar el pequeño desastre. Empecé a recoger el tiradero y salí de la casa para tirar los desperdicios. Antes de entrar me percaté de que mi vecina salía a trabajar, ella era una mujer muy dedicada a su trabajo. Ser enfermera puede ser de tiempo completo.
Se había subido a su auto, arrancó de a poco y se detuvo cerca de mí, para saludarme. Platicamos un rato, me contó que su prometido había preparado el desayuno, eso me hizo soltar una carcajada; es que es muy difícil de imaginar. Me dijo que se tenía que ir y me deseo un buen día, el cual le devolví. Pero antes de que se fuera, le recordé.
-¡Ah, por cierto! Deja de decirme señor. Me haces sentir viejo y tenemos la misma edad, así que para la próxima, llámame por mi nombre ¿Ok Luna?-contestó que estaba bien y luego se fue, me despedí con un "nos vemos".
-Esa era Luna ¿verdad?-dí un respingo al escuchar la voz de Lavender, no me había dado cuenta de su presencia, pero al instante me relaje. Me giré a verla y le asentí, pasé uno de mis brazos por sus hombros y comenzamos a caminar hacia la casa.
-Sí, era ella. Me dijo que Cormac cocinó-al decirle eso, ella rió suavemente, al parecer también le hacía gracia.
-Eso hubiera sido divertido de ver. No me lo imagino haciendo eso-.
-Sí, yo tampoco lo imagino. Pero vamos a desayunar que tengo hambre-mencioné, mientras cerraba la puerta luego de entrar y caminar a la cocina. Comimos y conversamos de todo, aunque el único que hablaba era yo, ya que ella estaba como ausente.
-Lavender ¿Me puedes decir que te pasa? Estás ida ¿Qué ocurre?-no aguanté más, así que le pregunté.
-¿Ah? ¿Ida? ¿Yo? No, para nada, estoy bien. No te preocupes-me respondió, más sin embargo, no le creí para nada. Suspiré.
-Lavender, ya dime que te pasa-la miré de una forma que ella sabía que no me iba a rendir hasta que me dijera que pasaba. Me miró como indecisa de decirme ó no. Me preocupe, lo más probable es que quiera pedirme el divorcio, 3 años de casados y seguro se aburrió de mí. Suspiró y comenzó a hablar, pero con algo de nerviosismo.
-Está bien, te diré lo que me pasa. Ron-.
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-Sí, señorita. Una mesa para dos-.
-¿A nombre de quien, pongo la reservación?-me preguntó la chica al otro lado del teléfono.
-A nombre de Ronald Weasley, señorita-
-Bien, entonces: Una mesa para dos, a las 8:30pm, a nombre de Ronald Weasley ¿No?-me confirmaba la chica.
-Sí, muchas gracias, señorita-le agradecí y colgué. Sonreí como idiota, recordando porque estoy haciendo reservaciones en un restaurante.
-Ron, mi amor. ¿Por qué sonríes así?-otra vez no me percaté de la presencia de Lavender, a veces pienso que mi esposa es un fantasma. Me giré a verla y la abracé.
-Pues porque estoy feliz. Además, ya hice una reservación en el restaurante para esta noche-le respondí y luego la besé. Nos separamos por la falta de aire.
-Y yo que pensaba que te ibas a enojar-.
-¿Enojarme? ¿Yo? ¿Estás loca? Nunca me enojaría con una noticia como esa, más bien, todo lo contrario. Me haz hecho el hombre más feliz de todos-aclaré mientras la besaba otra vez y la abrazaba un poco más fuerte, pero con cuidado.
-Gracias. Me alegra saber que te lo tomes así-
-Ahora dime… ¿Por qué no me ibas a decir?-
-Yo… Bueno… Yo… Pensé… Que… Te… ¿Enojarías?-balbuceo nerviosa, solté una carcajada, de verdad me sorprende que diga eso.
-Ya te dije, yo no me enojo así de fácil y menos por eso-iba a replicar pero la callé con un beso, como si fuera la última vez que la besaría.
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Eran las 6:00pm, Lavender y yo decidimos quedarnos un rato afuera, sentados en el pequeño escalón de la puerta, antes de irnos a arreglar y partir hacia el restaurante. En ese momento una furgoneta de repartidor de comida pasa frente a nosotros y se detiene en la casa de al lado. Lavender y yo nos miramos extrañados y con el ceño fruncido, de pronto vimos a Cormac salir de su casa e ir hacia el repartidor, que al llegar le entregó unas bolsas con comida supongo.
Ahí entendimos, Cormac le mentirá a Luna con respecto a la cena. Sonreímos divertidos, cuando él giró y nos vio sentados riéndonos de él. Nos hizo una seña, llevando su dedo índice a su boca, en señal de que no dijéramos nada. Nosotros también hicimos la misma seña y asintiendo con la cabeza de que no diríamos ni una palabra, luego se metió a su casa con todo y las bolsas. Nosotros seguimos ahí riéndonos de la situación.
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Manejaba directo al restaurante, Lavender venía a mi lado en el asiento del copiloto. Llevaba puesto un vestido rojo que se ataba el cuello y le llegaba a la rodilla, sandalias del mismo color pero más oscuro, su cabello largo y rubio estaba atado de medio lado y tenía poco maquillaje. Estaba más hermosa y feliz que nunca, y eso se debía a…
-Ro-Ro, no me llevaras a Honeydukes ¿Verdad?-preguntó ella, sacándome de mis pensamientos y rompiendo el silencio que se había formado.
-Por supuesto que no. No te llevaría a una dulcería. Además, ¿acaso crees que si fuéramos a Honeydukes, iríamos vestidos así?-cuestioné, señalándome el traje de etiqueta negro, con un gesto de manos. Ella bufó y me miró con una de sus cejas alzada.
-Tu irías a comer a cualquier parte desnudo, si no existieran las leyes-me dijo divertida, ahora era yo el que bufaba molesto. No dijimos nada más hasta llegar al restaurante. Estacioné en un puesto libre cerca de la puerta, bajé y dí la vuelta para abrirle la puerta a Lavender. Me tomó del brazo y así entramos al lugar.
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Ya terminábamos de cenar. Al entrar al lugar y que nos mostraran nuestra mesa; Lavender me comentó acerca de una mujer, que iba acompañada por un hombre al que no le ví la cara, al lado de la mesa donde estábamos, dijo que se le hacía familiar pero que no recordaba de donde. Yo, miré a la mujer, tenía el cabello largo a media espalda, color castaño, llevaba al parecer un vestido negro que contrastaba con su piel crema, pero lo que me sorprendió fueron sus ojos; eran color caramelo. Sin embargo era muy bonita.
Pedí la cuenta, ya que habíamos terminado de comer, la trajeron y pagué dejando un poco más para la propina. Por una extraña razón quería salir de allí lo más rápido posible y Lavender también lo notó pero no dijo nada. Nos pusimos de pie y cuando pasamos por la mesa de la mujer de ojos caramelo, ví como un mesero se le acercó con una botella de licor y ella le revisaba la mano. Al parecer era medico, ya que el hombre tenía una especie de cortada, no pude ver más ya que habíamos salido del local. Luego de cruzar la puerta y estar a centímetros del auto, lo último escuchamos después de subirnos y arrancar, fue un disparo.
Llegamos a casa y nos fuimos directo a dormir, sin si quiera comentar el suceso del restaurante. Al acostarnos abracé a Lavender por la cintura y así caímos en los brazos de Morfeo.
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A la mañana siguiente desperté solo en la habitación, me levanté y caminé al baño. Al salir, me dí cuenta que había un silencio sepulcral, no le dí importancia y fui a vestirme. Ya estando vestido, salí del cuarto y me encaminé hacia las escaleras. Pero me quedé petrificado al inicio de éstas, lo que veo es la escena más horrible que pude haber presenciado en mi vida.
Lavender estaba tirada en el suelo muerta, con el estomago abierto y sus órganos fuera, sangre esparcida por todo el lugar. Y alguien, encima de ella, comiendo su carne y dichos órganos. No reconocía quienera, pero si reconocía que era. Ya antes, un amigo me habló de estas cosas, comen carne humana, y una mordida o rasguño que recibas te convertirás en uno de ellos. Eso, se percató de mi presencia, ya que dejó de "comer" y levantó su rostro para verme. Su piel grisácea, sus pupilas vinotinto, la parte del ojo que debería ser blanca, ahora era negra al igual que la boca, a la cual le salía líquido carmesí. Todo indicaba que era un zombie.
Reaccioné y corrí hacia la habitación, estaba seguro que esa cosa me seguía, podía oír sus pasos, con tal de alimentarse podrían correr bastante. Llegué a la habitación he intente cerrar la puerta, pero sus brazos no me dejaron, intenté que no me tocara mientras le daba de empujones a la puerta para que se soltara y así poder cerrar. Le dí varios golpes hasta que por fin se rindió y cerré con seguro, puse la cómoda que estaba cerca y bloqueé el paso. Esa cosa seguía afuera, gruñendo y golpeando la puerta, intentando romperla.
Me senté un momento en la cama tratando de asimilar todo, ese zombie mató a mi esposa, mató a… No, ya no podía, dejé que las lágrimas surcaran mi rostro. Lloraba. Sí, lloraba de tristeza por la perdida, frustración por no haberme dado cuenta y no haber hecho nada. Pero esto no se quedará así, limpié mis lágrimas y me levanté de la cama para dirigirme a la mesita al lado de ésta.
Abrí el cajón y saqué un maletín mediano, dentro de éste había un arma perfecta para mí. Tomé el arma y la cargué con algunas balas, las sobrantes las guardé en los bolsillos de mi pantalón, tomé una pequeña mochila y guardé dentro de ella, un botiquín de primeros auxilios y algunos pequeños botes de agua que guardábamos para emergencias. Me colgué la mochila, listo para salir.
Comencé a mover la cómoda a un lado para así salir. Sabía lo que tenía que hacer al abrir la puerta, si ese zombie seguía allí, dispararle justo en la cabeza sin compasión, eso sería lo último que tendría al hacerlo. Me preparé, le quité el seguro a la pistola y también quité el seguro de la puerta. Hace rato que ya no escuchaba nada.
La abrí de golpe y ahí estaba, me gruñó mostrando sus dientes y antes de que se abalanzara sobre mí, le apunté con la pistola y disparé, salpicándome de sangre y salpicando algo la pared de junto. El zombie cayó al suelo y yo pasé encima de él, no se volvería a levantar, estaba seguro. Caminé lentamente por el pasillo hacia las escaleras; aún con el arma preparada, comencé a bajar lentamente, al llegar no me atreví a ver el cuerpo de Lavender, sabía que no se iba a levantar convertida en una de esas criaturas. No si su cuerpo estaba en esas condiciones. Al parecer esa fue la única criatura que entró, a pesar de que la puerta seguía abierta, tomé las llaves del auto que estaban en una mesa cerca de la salida.
Al salir, me encontré con un caos en el vecindario. Algunas casas incendiadas al igual que algunos autos y otros chocados. Unos cuerpos sin vida en medio de la calle o en la acera, sangrando y destrozados, los que aún estaban vivos o no infectados, corrían y gritaban en desesperación; mientras eran perseguidos por esas criaturas. Por la esquina de mi ojo derecho ví que se acercaba uno dispuesto a devorarme, giré apuntando el arma a su cabeza, gruñó y corrió hacia mi, cuando estuvo lo suficientemente cerca, disparé haciendo que la bala atravesara su cabeza. En el momento que cayó al piso, me giré de nuevo en dirección al auto, al abrir la puerta tuve que disparar al techo ya que uno se había subido ahí.
Cerré y metí las llaves, el auto era blindado así que aguantaría si me atacaran, arranqué y me fui de lo que quedaba del vecindario. Manejé sin rumbo fijo en busca de algún lugar seguro, pensando en mi esposa que ahora estaba muerta y pensando también…
En el hijo que estaba esperando y fue victima inocente de todo esto.
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Bueno este fue el cap, espero les haya gustado.
No sé cómo están quedando los cap y la historia en si.
¿Me dejan un review, please?
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RochiiR.C.R:Hola, me alegro que la historia te parezca buena, aquí hay otro cap. Espero te haya gustado, gracias por tu review, nos leemos y cuídate.
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PentypusKoop: Que tal, sí, en serio es de miedo, ni yo se de donde salen tantas mordidas (te lo juro) aquí está la continuación, ojala te haya gustado este punto de vista, muchas gracias por tu review, cuídate y salu2.
