Bueno aquí está el último capítulo de mi primera historia, gracias a todos los que lo leyeron, agradezco mucho que se tomaran la paciencia para terminarla.

Sin más preámbulos comencemos…


EL DESTINO PUEDE SER MUY CAPRICHOSO

Toda la escena había sido presenciada sin que ellos se dieran cuenta; la persona los conocía a los cuatro desde que eran unos niños, esa persona se encontraba detrás de la barra de pedidos; cocinando las ordenes.

Los días en el restaurante eran especiales, pues siempre pasaba algo distinto cada día que pasaba; a veces se abarrotaba de gente y otras estaba tan vació como un pueblo fantasma…

Pero lo que a él más le gustaba, era que su pequeño retoño aprendía de poco a poco el negocio familiar; atendía las mesas y pedidos, eso le reducía un poco de esfuerzo a él…

-Oye papá- Llamó su pequeño hijo jalando de su pantalón-¿qué se te ofrece Po?-preguntó por la inquietud de su pequeño que no pasaba de los cinco años.

-Guang vino- Señalo el susodicho que estaba en la puerta del restaurante-¿puedo jugar con él?

-Bueno…-

-Buenos días señor Ping- Saludo cordialmente una señora de unos treinta años máximo-hola señora Yan- saludo reverenciándose.

-Vine a traer a jugar a mi hijo con el suyo… ya que me esta hostigue y hostigue con que lo traiga… ¿puede quedarse a jugar?- Preguntó, él observo a su hijo quien lo miraba con ojitos suplicantes –está bien-Po salto de alegría y fue con Guang.

-Guang espérame voy al baño- Dijo Po para dirigirse al baño, mientras que él se sentaba en una mesa a esperar y su madre conversaba con el señor Ping.

-Buenos días señor Ping- Saludo un hombre alto de pelo negro de por lo menos 35 años de edad.

-Buenos días señor Bing- Se reverenció-¿qué se le ofrece?-preguntó-unos fideos, es que como mi hija gano oro en el torneo de gimnasia la quiero premiar trayéndola aquí, donde se cocinan los mejores; "Fideos del señor Ping"-explico mientras Ping alcanzaba a percibir una pequeña de ojos azules con larga cabellera al lado de él-que bonita niña-la pequeña se sonrojo por el cumplido y se escondió detrás de su padre.

-Es un poco tímida- Explico empujándola suavemente para ponerla delante de él, entonces Ping le obsequio una galleta la cual acepto gustosamente-gracias-agradeció sonriéndole, en eso logro ver a Guang sentado en una mesa, y decidió acercarse.

-Hola- Saludo amigablemente ocasionando que Guang se sobresaltara, puesto que cuando ella se acerco estaba hundido en sus pensamientos.

-Lo siento no quería asustarte- Se disculpó la niña-está bien, no importa-la niña le sonrió y él agacho la cabeza apenado.

-Soy Jiao- Se presentó-¿y tú?-preguntó.

-Guang- Dijo tímidamente agachando la cabeza.

-Eres gracioso- Dijo haciéndolo sonreír nerviosamente-ven a jugar conmigo-lo tomó del brazo y lo llevo consigo fuera del restaurante.

-Jiao no te salgas- Dijo inútilmente Bing, pues ella ya se había salido-no te preocupes-aconsejo Ping-aquí es una calle tranquila.

-Bueno- Habló Yan Fan-vuelvo en un rato-menciono retirándose del lugar.

-Ping necesito tu baño- Menciono Bing-bueno…-justo en el momento iba saliendo Po del baño-puedes pasar-Bing paso por el lado de Po para entrar.

-Papá- Llamó-¿y Guang?-preguntó al no verlo cerca del restaurante, Ping observaba de la barra como se divertían él y la niña y parecía ser que se había olvidado momentáneamente de Po.

-Se tuvo que ir con su madre porque surgió un contratiempo- Mintió para que no lo buscara, el niño agacho la cabeza un poco triste.

-Buenos días señor Ping- Saludo un hombre de unos cuarenta años y baja estatura que portaba un traje formal que constaba de una camisa azul marino con corbata azul celeste, el saco y pantalón negros.

-Buenos días maestro Shifu- Saludo reverenciándose en señal de respeto.

-No me digas maestro- Dijo modestamente-yo soy comerciante.

-Pero enseña artes marciales- Excuso.

-Ya casi no, puesto que mi trabajo me quieta gran parte de mi tiempo-

-Bueno, ¿que se le ofrece?- Preguntó amablemente.

-Quiero dos sopas- Ordeno sorprendiendo a Ping.

-¿Se las comerá usted?- Preguntó sorprendido.

-No respondió rápidamente-una es para mí y la otra para mí hijita-menciono señalando debajo de la barra, entonces Ping logro percibir a la pequeña de cinco años.

Po salió de la barra a las mesas del restaurante, y cuando estaba fuera vio a una niña de cabello rojizo y ojos color ámbar, él le sonrió y ella se sonrojo.

Los adultos los observaron cómplices y Shifu hablo:

-Ting ve a jugar con el niño mientras esta la comida- Para luego sentarse en una mesa.

Po se acercó a ella y preguntó:

-¿Quieres ir a mi cuarto?, y te mostrare mis figuras de acción- Preguntó ilusionado.

-Sí- Accedió sonriéndole.

-¡Bárbaro!- Exclamo tomándola del brazo y subiéndola arriba en su cuarto, mientras el señor Ping preparaba la comida, Shifu leía el periódico y Bing había salido del baño a sentarse en una mesa…

Sonrió- El destino puede ser muy caprichoso-dijo para sí mismo, empezó a llover mientras observaba como Guang y Jiao se besaban y abrazaban sin importarles el clima.

A diez cuadras del restaurante; en el parque bajo un árbol yacían Po y Ting besándose y acariciándose bajo la lluvia, puesto que el destino los había unido el uno al otro…


Bueno con esto concluye mi historia, espero les haya gustado, no olviden dejar sus reviews y gracias por haberla leído…

Hasta la próxima, se despide su amigo y escritor:

CARPINTERO IMPERIAL