Escena 4:
El vampiro estaba sentado en el piano, muy concentrado, pero aún así pudo escuchar a Nessie acercándose a él, no sólo por sus pensamientos, si no porque la niña caminaba de forma peculiar, era como si bailara, era hermoso ver y escuchar cada uno de sus pasos.
- Toca de nuevo papi. - dijo la niña apareciendo desde atrás y sentándose al lado de Edward.
Ella sonrío ampliamente mirándolo a los ojos, con esos ojos hermosos, iguales a los de su madre, éste sonrío y volvió a tocar la melodía en el piano.
Nessie miraba las manos de su padre moverse por todas las teclas con asombro, tratando de memorizar cada movimiento, cada acorde para poder luego reproducir ese sonido tan bello, quería hacerlo, le encantaba tocar el piano, quería tocar igual que su padre.
- Lo harás. – dijo Edward al escuchar los pensamientos de Nessie. Ella se sonrojo un poco y luego bostezó.
Al instante música cambio, comenzó otra melodía, más calma, más relajada, hacía que la niña se sintiera adormecida, bostezó nuevamente y se recostó sobre el banco usando la pierna de su padre como almohada, a los pocos instantes estaba profundamente dormida.
Edward miró a su hija y sonrió.
- Duerme princesa, duerme.
