Vocaloid no me pertenece.
Como no podía terminar el cinco, no podía subir este xD
Aunque fuese una entrevista, Miku siempre gustaba de estar preparada. Solo le dijeron el nombre de la cantante y fue a internet para buscarla; Sus discos, sus premios, reconocimientos, carrera, colaboraciones, compañía e incluso uno que otro escándalo. Esas dos semanas las uso de preparación pura, descargó los discos de la cantante y los escuchó de día y de noche. Revisó fotos de la chica, tanto para sus discos como para promoción de patrocinadores. Vio todos los vídeos de conciertos de la joven y hasta descargó unas cuantas imágenes para poder verla mejor.
Su nombre era Avanna, la joven tenía una voz suave y encantadora, podía llegar a cantar canciones de amor tan hermosas que la hicieron llorar más de una vez. Su cabello negro era ondulado y tenía unas adorables pecas en sus mejillas, lamentablemente para Miku la cantante era mayor que ella, así que sería incapaz de pellizcar sus mejillas. Descubrió un poco de la personalidad de la chica; era filántropa y algo tímida, ya que se veía sonrojar con frecuencia y Miku se sintió identificada.
También procuró practicar su inglés en ese tiempo; cambió el idioma de su teléfono y pasaba la mayor parte del tiempo leyendo un libro de inglés o escuchando audios de aprendizaje. No era tan manca en el inglés, pero sin duda aún tenía problemas con los tiempos y la manera de conjugar, además de que a veces olvidaba palabras y se las inventaba. Tenía pequeñas notas en su bolso de cada nueva palabra que desconocía e investigaba después.
En esas dos semanas de duro entrenamiento no había cruzado palabra con Fukase, ni de manera cibernética ni personal, no se volverían a ver las caras hasta el día de la grabación. Eso la aliviaba y estresaba a partes iguales ya que cuando se vieran debían conversar como si fueran amigos del alma, cosa que no eran. Si algo era Fukase para ella, era ser el demonio de sus pesares. Gimió ante su mala suerte, en verdad había querido rechazar la oferta pero era tan única que no pudo. El conocer cantantes extranjeros siempre era una buena posibilidad de hacer colaboraciones con ellos.
Sentía nauseas, bajó de su auto y siguió a Meiko al interior de la televisora. El fatídico día había llegado y sentía que vomitaría todo su almuerzo, a pasos largos caminaron hasta llegar a las bambalinas. Miku se sentó en la silla frente al espejo y esperó a que se encargaran de su maquillaje, tres pares de manos se abalanzaron sobre ella para comenzar a prepararla. Sus ojos vagaron por toda la sala, no había rastros de la cabellera rojiza.
Uno de los tantos puntos malos de Fukase era su cabello, Miku podía verlo desde millas de distancia; era como encontrar un fosforo en una montaña de agujas. Era como si el chico gritara; "¡Mírenme, estoy aquí!", torció los labios, aún con ese grito que daba Fukase ella era incapaz de verlo llegar. Observó el reloj que estaba detrás suyo, tuvo que voltear mentalmente el reflejo. Eran las cuatro con diez, la entrevista empezaba a las seis. Suspiró, relajándose, ya que no podría hacerlo una vez llegara Fukase.
Sus maquillistas no pararon hasta que su piel fuera perfecta, sus estilistas no se detuvieron hasta que su cabello podía ser fijo como una roca y sus vestuaristas desvanecieron cada una de las arrugas que podía tener su ropa. Debido a que iba a ser una entrevista informal, de colegas solamente, había optado por unos shorts, una blusa que dejaba al descubierto sus hombros y el cabello suelto solo colocando un par de broches como adorno. Por suerte su maquillaje había sido simple también, no sentía como si tuviera una plasta en el rostro.
Giró a ver el reloj una vez más, eran las cinco con cinco y Fukase no se aparecía por ningún lado. ¿Le habría pasado algo? Miku se mordió la uña del dedo índice sin fuerza, apenas tocándola. Kamui había sido bastante claro con la hora, iba ser en vivo y no podían darse el lujo de desperdiciar minutos, el tiempo en la televisión perdido equivalía a millones desperdiciados. Observó la puerta del camerino, ¿debía llamarlo? Aún continuaba molesta debido a que él nunca contestó, pero esto era más importante.
Cuando estaba a punto de sacar el teléfono y marcar, pasos apresurados hicieron eco. Por la puerta del camerino Fukase ingresó corriendo, el chico se recargó en el marco de la puerta, seguía jadeando. Un par de pasos sonaron y llegó el manager del chico, sin esperar más, Fukase caminó hasta la silla frente al espejo y se dejo caer, gimiendo una vez pudo sentarse. Los maquillistas corrieron hacía él, alterados ante el poco tiempo que tenían. Miku lo observó desde atrás, estaba sentada a la izquierda del chico.
–La entrevista es a las seis–. Comentó con todo molesto queriendo encubrir su alivio.
–Lo sé–. Daba grandes bocanadas en búsqueda de aire. –Yuuma me lo repitió todo el camino–.
Miku miró al pobre manager, ahora identificado como Yuuma, el hombre respiraba con dificultades y se aflojaba la corbata, además de quitarse el saco y arrojarlo a una mesa y sentarse. Miku regresó la mirada a Fukase, el chico recargó la cabeza en el respaldo de la silla, dejando que los maquillistas aplicaran sus capas. Gracias al espejo Miku logró ver que el pecho del chico subía y bajaba apresuradamente, además de que tenía la boca abierta en búsqueda de oxigeno. Se frotó las sudorosas manos al escuchar la agitada respiración del chico.
–¿Qué te tomó tanto tiempo? –. Preguntó, queriendo llenar el silencio.
–Un productor, no le gustaba como hacia las líneas y no me dejo salir hasta que lo hice como quería–. Respondió, para después dar un gruñido. –Aunque no le gusta nada de lo que hago–.
Miku asintió, queriendo ignorar el gruñido y el escalofrío que le provocó. Volvió la mirada al espejo, observando el cuello de Fukase. Las clavículas se asomaban tímidamente por el cuello de la camiseta de manga corta que cubría hasta el codo. La manzana de adán se movió cuando Fukase dio un largo tragó de saliva, Miku desvió la mirada y tomó un mecho de su cabello el cual comenzó a trenzar. Solo llevaban cinco minutos juntos y ya sentía que estaba dando un paseo por el sol, no sabía cómo iba a sobrevivir toda la entrevista.
–Entonces, ¿planeas sacar una nueva canción? –.
Un sonido afirmativo salió de la garganta de Fukase y Miku quiso reprenderlo, tenían palabras, que las usara; no quería escuchar ningún sonido de cualquier índole de esa boca de nuevo, a menos que fueran palabras. Observó a Meiko, que estaba a su lado, la castaña le sonrió con burla y Miku frunció el ceño. Las orejas de Miku volvían a estar rosadas, se levantó y caminó hacia la puerta del camerino, no se giró.
–Esperare en el set–. Recibió otra confirmación en gruñidos y Miku apretó los dientes. Se alejó del camerino, después del maquillaje y el cabello sería hora del vestuario y ella de verdad no quería estar presente cuando vistieran a Fukase.
Deambuló por los pasillos un rato hasta que se sentó en un banco cerca del set de grabación, aún nerviosa decidió practicar un poco de pronunciación e intentar hacer oraciones largas y complicadas, lo que menos quería era equivocarse y quedar en ridículo. Murmuraba mientras observaba fijamente a un basurero pequeño y plateado. El tiempo corrió rápidamente, escuchó pasos desde donde ella había llegado y giró a ver. Fukase iba acompañado de Yuuma y Meiko, tan pronto la castaña la notó, corrió hacía ella.
Miku se levantó y los cuatro caminaron hacía el set de filmación. Una vez dentro observaron alrededor de cinco cámaras, desde las vigas del techo colgaban lámparas gigantes. La escenografía consistía en colores primarios además de una gran pantalla en la pared central, en el centro del suelo de donde estarían estaba el logotipo del show. Observó al equipo de sonido correr hasta ellos con los micrófonos listos.
Miku tomó el pequeño micrófono, lo metió por la parte interna de su blusa y sintió el frio plástico. Mientras ella sujetaba el pequeño micrófono al cuello de su blusa, una chica acomodaba el resto del pequeño artefacto en la parte trasera de su short. Un chico llegó y les entregó las tarjetas que usarían para las preguntas y mantener un flujo de plática decente, una vez estuvieron listos avanzaron hasta quedar en el centro de la escenografía. Miku escaneó el lugar pero no encontró a Avanna.
Regresó la mirada y observó las tarjetas; hobbies, planes del futuro, su opinión sobre Japón y sus fans extranjeros, su tipo ideal. Todos los temas alrededor de la invitada. En la segunda tarjeta notó que estaba una petición a la invitada para que cantase un fragmento de su canción promocional, Miku sonrió, sabía cual canción era y estaba segura de poder darle una agradable sorpresa a Avanna si comenzaba a cantar con ella. El inconfundible sonido de tacones contra el suelo captó su atención, levantó la mirada y observó la puerta principal.
Avanna entraba seguida de su manager y por alguien que parecía ser un traductor, la chica se detuvo con el equipo técnico que procedió a colocarle el micrófono. El director de cámaras captó la atención de Miku, el hombre le hizo señas, al parecer ya comenzarían a grabar. Miku llenó sus pulmones de aire para después expulsar el aire de manera lenta, relajándose. A su lado escuchó un tronido bastante extraño, giró a ver y observó a Fukase tronar los nudillos de su mano derecha para después sacudir ambas manos.
Miku ignoró como el cabello rojizo estaba perfectamente peinado hacía un lado en lugar de parecer un arbusto rebelde y observó la cámara frente suyo. Apretó las tarjetas y observó el pequeño foco de color rojo sobre la cámara, el director levantó tres dedos de su mano derecha; bajó un dedo, seguido del segundo. El dedo índice quedó suspendido unos segundos y Miku recordó algo; no tenía ni idea de cómo iba a saludar al público, ¿en inglés o japonés? El director encogió el último dedo, ya no había tiempo para pensar en eso.
Ambas voces se fusionaron cuando dijeron el nombre del show, ambos aplaudieron y Miku respingó un poco ante el grito que Fukase pegó. El pelirrojo comenzó, salvando a Miku de una incómoda situación aunque termino siendo contraproducente. Cuando Kamui dijo que Fukase era bueno en el inglés, Miku no se imaginó que fuera así de bueno. Escuchándolo ella quedaba casi en ridículo, su acento japonés era demasiado fuerte. Mantuvo su sonrisa firme hasta que llegó su hora de hablar.
–Una gran cantante nos complace con su presencia hoy, ¿cierto?–. Preguntó Fukase, girando a verla.
Miku asintió. –¡Claro! Ella ha logrado hacer un espacio en su apretada agenda para poder estar esta tarde con nosotros–.
–Ganadora de varios premios, además de hacer el sountrack de películas enteras y catalogada como una de las más influyentes a nivel internacional–.
–¡Démosle una cálida bienvenida a Avanna!–. Exclamó Miku, para proceder a aplaudir, seguida de Fukase.
La morena avanzó hacía ellos, para después aparecer desde la derecha de la cámara y a la izquierda de los presentadores. Mientras se acercaba comenzó a aplaudir ella también, una sonrisa en sus labios se formó con timidez. Estando ahora a su lado, Miku notó lo alta que era la chica, se sintió demasiado bajita a pesar de tener buena altura. Cuando Avanna estuvo cerca, Miku iba a realizar una reverencia en saludo cuando Fukase pasó a su lado. El chico estrechó la mano de Avanna para después darle un beso en la mejilla.
¿Eso estaba permitido? ¿Eso podía hacerse? Observó como la mano de Avanna era sostenida por las manos de Fukase, la mano de la chica casi desaparecía. Cuando se soltaron Avanna giró a ver a Miku, sacándola de su sorpresa; estrecharon manos y, aunque Miku se sintió incomoda, se besaron en las mejillas. Fukase se movió de su posición, ahora estando a la izquierda de Avanna, dejando a la morena en el centro. Miku tragó el nudo en su garganta.
–Es un placer estar aquí, de verdad–. Comenzó Avanna, mirando a ambos.
–El placer es nuestro–. Añadió Miku con una sonrisa.
El comienzo iba viento en popa, preguntas sobre cómo se sentía, sobre su próximo concierto, sobre sus fans, sobre su experiencia en Japón que era el inicio de su gira. Algunas risas, algunos chistes, alguna que otra mordida de lengua para Miku cuando se trababa. El ambiente era agradable y Miku sentía que el volcán en erupción que aparecía solo con Fukase se había extinguido en mayor parte, ya que el chico estaba cerca de Avanna. Aún con eso en mente, Miku no evitaba sentir un malestar en el estomago; era como el que causaba Fukase pero en un nivel distinto. Era como un vacío, como un gran hueco en el estomago.
Llegó el momento en el que Avanna cantó, su dulce voz llenó el estudio y Miku la acompañó. La morena se mostró sorprendida, pero a los pocos segundos una sonrisa se plasmó en su rostro. Las voces armonizaron y cantaron por unos segundos más, hasta que pararon. Fukase comenzó a aplaudir con fuerza, mostrándose realmente emocionado y sorprendido, alagó la voz de Avanna diciendo que era mucho más impresionante escucharla en vivo que por otro medio. Miku apretó las tarjetas con fuerza, doblando el papel.
No es como si le hubiera molestado que Fukase alabara solo a Avanna, la chica en verdad tenía una voz impresionante. No es como si a Miku le molestase que Fukase tomara a Avanna de la muñeca y meciera la mano de la chica. Miku sentía nauseas, su estomago se retorcía y se llevó la mano izquierda discretamente a su estomago, masajeándolo. Sostuvo su sonrisa lo mejor que pudo.
Miku carraspeó un poco y observó a las tarjetas, para proceder con la entrevista. El extraño vacío que había sentido la primera parte de la entrevista había aumentado y se sentía como un agujero negro que la ponía incomoda. Levantó la mirada y se preguntó si era imprescindible para Fukase el estar tan cerca de Avanna, o tener que captar la atención de la joven cada cinco segundos. De haber podido habría fruncido el ceño, Fukase en verdad amaba la atención.
La plática continuó, ahora abarcando el tema de su canción promocional y donde daría lugar su concierto, además de decir en que otros lugares se presentaría; siendo en Japón tres lugares y el concierto que daría inicio sería en Tokio. Hablaron sobre cómo fue recibida en el aeropuerto y Avanna confesó que se había sorprendido al ver tanta gente esperando por ella. También habló sobre su opinión de los cantantes extranjeros. Miku sonrió avergonzada cuando Avanna comentó que la admiraba por sus pasos de baile, a lo que Fukase contestó que se sentía herido ya que Avanna no comentó nada sobre él.
La entrevista avanzó sin contratiempos, llegando al final de la misma de manera limpia. Se despidieron del televidente, ante la reverencia que realizaron los presentadores, Avanna realizó una también, con torpeza pero fue suficiente para hacerlos reír. La mano de Fukase sobre el hombro de Avanna no paso desapercibida para Miku, pero la diva solo sonrió a la cámara y agitó ambas manos en signo de despedida. El director de cámara realizó una seña cuando se cortó la transmisión y de manera sincronizada, los tres suspiraron.
–Eso fue cansado–. Confesó Avanna, desvaneciendo su sonrisa y masajeándose las mejillas.
Miku rió y asintió. El equipo de sonido llegó para retirarles los micrófonos y tan pronto lo hicieron se alejaron de ellos, Miku entrelazó sus dedos y estiró los brazos hacia arriba, lanzó un quejido de alivio al desvanecer el dolor de sus hombros. De reojo alcanzó a ver como Fukase se alejaba de ellas, el chico se acercó a una mesa donde había bebidas y aperitivos, tomó tres botellas de agua y regresó a ellas. Extendió una a Avanna y la morena la tomó, se sonrieron y Miku se sintió incomoda. Fukase le dio una botella a Miku y realizó el mismo gesto, Miku desvió la mirada sin contestar. El pelirrojo se colocó entre ellas y abrió su botella, para después dar un largo trago.
Miku abrió la botella, siendo seguida por Avanna. Se llevó la botella a los labios y sintió como su garganta se lubricaba. Bajó la botella y observó a Fukase jugar con su botella, el líquido de la misma había bajado un buen tramo y los labios de Fukase se veían mucho más brillantes, Miku se maldijo al haberlo notado. Fukase recargó su peso en la pierna izquierda. Era la primera vez que Miku lo tenía cerca y este no la molestaba, una parte de ella se desilusionó al notarlo.
–Me divertí mucho–. Comentó Avanna, cerrando su botella. –Estaba nerviosa, pensé que no congeniaríamos y todo fuera incomodo–. Le dio una sonrisa avergonzada.
Miku negó y sonrió, ella había pensado lo mismo al comienzo de la entrevista pero al final no había sido para tanto. Alcanzó a ver a Fukase beber un poco más y cuando retiró la botella pasó la lengua por sus labios. Miku regresó la mirada a su botella pero aún así notó la sonrisa en los labios del chico.
–La música es universal, había sido raro que no nos sintiéramos cómodos juntos–.
Avanna rió y Miku podía jurar que eso era lo más sensato que había escuchado de los labios de Fukase en lo que llevaba de conocerlo. Avanna tomó otro sorbo de agua y Miku cerró su botella, la cual iba como a la mitad. Se alejó de ellos y fue directamente a Meiko, quien cargaba su bolso. Su manager estaba ocupada en su teléfono, así que apenas y notó a Miku cuando esta rebuscó en su bolso. Una vez encontró su querido aparato, regresó con los otros, los encontró en una amena plática que interrumpió aclarándose la garganta.
Levantó su celular y les sonrió. –No sabemos cuándo nos volveremos a ver–.
Avanna sonrió ante la idea y dejó su botella en el suelo, para acercarse. Miku levantó la mirada y observó a Fukase, quien seguía en su posición. Ante la mirada, Miku arqueó una ceja, Fukase arqueó las dos y se señaló a sí mismo con gesto inocente. Miku frunció el ceño ante el gesto y porque sintió la sangre subir a sus mejillas. Fukase rió al verla fruncir el ceño y se acercó, Miku estaba segura que el chico la hacía enrabiar a propósito. Miku regresó la mirada a teléfono, lo desbloqueó y fue a la cámara, la colocó en frontal.
Levantó el brazo lo más que pudo y los enfocó, observó la imagen. Avanna estaba a su izquierda, inclinada para alcanzar la altura de Miku, su ondulado y oscuro cabello casi sobre el hombro de Miku, la diva alcanzaba a sentir las hebras hacerle cosquillas. Sobre ambas, alcanzó a ver a Fukase; Miku estaba segura que si el chico se inclinaba, recargaría su mentón sobre su cabeza, pero no fue así. Miku levantó su mano izquierda y levantando el dedo índice y medio, pegando su mano a su rostro. Sonrió mostrando sus blancos dientes, Avanna la imitó pero con un poco más de reservas.
Miku sintió una cálida mano sobre su hombro derecho, gracias a la cámara alcanzó a ver la mano de Fukase. La suave palma sobre su hombro y sintió que el volcán regresaba a su estomago. Enfocó su vista al teléfono y tocó la pantalla, capturando el momento, tan pronto lo hizo revisó el resultado, aún rodeaba por sus colegas. La fotografía era tal cual ella había visto. El tono de piel de Avanna se veía reluciente y se veía ligeramente más morena debido a que estaba cerca de ellos, sus ojos azules se veían como un par de zafiros.
No se prestó atención a sí misma, sus ojos vagaron hasta el pelirrojo. La mano de Fukase sobre su hombro, observó como su cabello había sido movido para poder hacer eso, ya que si hubiera sido de improviso su cabello había quedado atrapado. Observó los ojos rojizos que le miraban fijamente, tanto como los reales. Los labios rosados se veían ligeramente más brillantes. Las comisuras de los labios fueron apenas levantadas, resultando en una sonrisa bastante tranquila. Escuchó el bombeo de su sangre y además de sentir el golpeteó en su pecho.
–La posteare después–. Dijo, levantando el rostro.
Avanna sonrió y asintió. Una voz extranjera llamó a la chica quien giró a ver, su manager la comenzaba a llamar, Avanna se giró a ellos y se despidió; afirmando de nuevo que se había divertido y diciéndoles que le alegraría mucho el volver a verlos. Estrechó sus manos y se retiró, al llegar con su manager, una mujer de cabello rizado y rubio, le fue entregado un abrigo negro y ambas salieron del set. Un quejido llamó su atención y giró a ver a Fukase, el chico gimió una vez bajó sus brazos.
–Bueno, me voy, tengo que regresar a la disquera–. Dijo, mirándola.
Miku asintió y buscó a Meiko con la mirada. –Yo también–. Regresó la mirada a él.
Fukase sonrió. –Nos vemos después–. Pasó su mano por el hombro y conforme fue avanzando su mano cepillo el cabello de la chica, el otro hombro y una pequeña parte del cuello. Miku sintió como un poco de su cabello se deslizaba por los dedos del chico.
Miku se estremeció, sintiendo el fantasma del tacto; la suave palma, la yema de los dedos, la piel que había sido tocada parecía hormiguear y el calor había aumentado. Apretó el teléfono y bajó la mirada, observando de nueva cuenta la fotografía. Giró a ver, buscando a Fukase. El chico hablaba con su manager, ambos inclinados, observando el teléfono del mayor. Observó como Fukase volvía a aprisionar su lengua entre los labios; Miku comenzaba a pensar que era un tic nervioso. Bloqueó su teléfono y caminó hacia Meiko.
Cuando estuvieron juntas, Meiko tomó el abrigo blanco de Miku y se lo colocó a la cantante en los hombros. La diva giró una vez más y miró sobre su hombro, Yuuma ayudaba a Fukase a colocarse la chaqueta de color verde militar, el pelirrojo pasó su mano por su cabello, desasiendo el perfecto peinado que le habían realizado horas antes. La chica volvió la mirada al frente, dejando que Meiko la guiara a la salida.
Pues sí. Algunas veces no hay humor y otras sí, ya veré como se torna todo :v será un funny/angst... ¿Eso existe siquiera? xDD
Gracias por leer :)
