8:00 am.

Hora usual de levantarse.

El joven Shinigami despertó satisfecho con su labor de levantarse a una hora simétrica; se vistió con un traje blanco impecable y reluciente, se peinó lo más simétrico que pudo, contando sus tres lineas de Sanzu a las que ya estaba acostumbrado a tener.

-Perfecto!- Se halagó desde el espejo, admirado de ver su reflejo.

Ese día partiría al Cairo en compañía de sus amigos, sobretodo, de la técnico de guadaña con quien emprendería esa aventura.

Sacó dos maletas para cada mano que por fortuna, había alistado el día anterior, usando tres horas de su mañana para empacar lo necesario para el viaje.

Listo! Hora de partir.

Desayunó abundante antes de salir de viaje, puesto que quizá la comida del avión no sea simétrica y eso le provocaría un achaque en pleno vuelo.

Revisó ambas maletas antes de salirse y recoger a Maka en su casa, como habían quedado.

De ahí, Black Star y Tsubaki los esperarían en el aeropuerto.

Admitía estar nervioso porque no estaría en su zona de confort, en su mansión y en la comodidad de su maravillosa simetría tanto de izquierda como de derecha; parte de crecer significaba dejar de lado lo material y cumplir con la misión que su padre tan contento le pidió. Defraudarlo seria un caos peor que ver asimetría.

Entrenó arduamente en compañía de Maka durante los días anteriores, prolongando las sesiones de entrenamiento manejando una guadaña de dos cabezas y la resonancia de almas, que con las hermanas Thompson le salía a la perfección, pero con Maka las cosas se descontrolaron las primeras veces en que intentaron resonar, debido a sus pensamientos conflictivos de pequeños detalles que le hacían sufrir.

Detalles relacionados en no fallar.

Total, lo que más aborrecía realizar, terminaba pasándole.

Sintiéndose inseguro, abandonó la idea de perfeccionar la resonancia de almas, pero como el brillante Shinigami que era, terminó por lograr el equilibrio y mejorar la técnica.

No pudo dormir de la misma satisfacción que le rodeó esa noche.

Estaban listos para lo que viniera en el combate.


Se quedó plantado en el asiento del avión, observando los detalles de las nubes y comparándolas con las anteriores para corroborar si se encontraban en balance.

Se frustraba cuando no alcanzaba a trazarlas en su mente y debía quedarse con la imagen mal guardada; trajo consigo un cuaderno para dibujar en caso de aburrirse en el vuelo de ocho horas.

Dibujo muchas nubes. Unas grandes y otras pequeñas, pero nubes al fin.

Se sonrió así mismo, complacido de haber dibujado nubes simétricas en el cuaderno.

Tornó su vista hacia la chica de las coletas que leía un libro de Julio Verne, inconsciente de lo que realizaba este en son de controlar su TOC.

-Qué emocionante!- Decía en voz cantarina.

Le dio curiosidad por saber lo que leía con tanto carisma, pero no se atrevía a interrumpirla; seria muy descortés de su parte hacer eso.

Para su desgracia, Black Star le jaló el libro de las manos con gesto burlón.

-En vez de leer, mejor préstale atención a tu Dios- Sonsacó en heroísmo.

-Dame mi libro- Exigió con las cejas dobladas y los puños en alto.

-No puedes ignorar mi gran existencia- Prosiguió.

-Maka- Inhaló fuerte. -Chop!- Un libro aterrizó con estrépito sobre la cabeza del azulado dejándolo inconsciente al momento. El libro voló en el aire y cayeron en el pasillo de los asientos. Kid, aprovechando la oportunidad, se paró como resorte y fue por el libro antes que ella. Se lo extendió y con una sonrisa encantadora, le dijo.

-Aquí tienes, Maka-

-Gracias, Kid- Lo tomó con cuidado y le tendió una sonrisa tímida, pero a la vez alivianada.

-Si no es grosero de mi parte, quiero preguntarte algo- Se sentó cómodamente en el asiento asignado, colocándose de forma simétrica.

-Dime- Esta tomaba asiento, buscando la página dónde se había quedado.

-Estas nerviosa por la misión ?- Preguntó interesado. -Me refiero a que no tienes a Soul de tu lado y me imagino que es esencial para ti tenerlo a tu lado- Tragó saliva, arrepintiendose de inmediato al realizarle una pregunta tan precipitada. Maka lo analizó con la mirada, bajando el libro que tenía entre manos.

-Sí, admito estar nerviosa- Confesó arrugando las cejas. -Pero a la vez pienso que es una buena experiencia adaptarse a lo nuevo, no lo vez de esa manera?-

No esperaba venir una respuesta tan segura, bien pensada y con una perspectiva positiva. Si la admiraba por todo aquello que la conformaba, ahora la admiraba el doble que antes.

Asintió admitiendo que quizás trabajar con personas de su confianza sería una experiencia fantástica.


-Hemos llegado- Suspiró Maka al entrar a su minúscula habitación. -Así que aquí pasaremos los próximos días- Le dijo a Tsubaki.

-Al parecer-

Los chicos se hospedarían con ellas en el cuarto de a lado, por motivos de privacidad.

-No me quiero quedar con Kid- Renegó Black Star, entrando a la habitación donde las dos chicas apenas depositaban en el suelo las maletas. -Maka te cambio, prefiero quedarme con Tsubaki- Se puso de rodillas en pose suplicante.

-Eso no- Maka se ruborizó al igual que Tsubaki.

Kid entró segundos después con gesto incrédulo.

-Black Star, deja a las chicas- Le dio un zape, frunciendo el ceño. -Una disculpa- Asintió en acto de disculpas y lo agarro de la camiseta por la parte trasera y lo jaló fuera de la habitación, cuando.

Entrando a su habitación, echó un soplido lleno de frustración, llevándose la mano a sus cabellos negros y se dispuso a masajearlos suavemente.

Ese Black Star estuvo a punto de hacer algo lejos de mi control, menos mal que reaccione a tiempo e intervine.

Black Star salió de su trance al ver el gesto serio de Kid que le observaba intensamente, en búsqueda de una imperfección en la cara.

-Aléjate de mí- Exclamó ahuyentado. -El gran yo no compartirá un cuarto con nadie-

-Pero si querías intercambiarme por Tsubaki- Interceptó alzando la ceja, cruzado de brazos en la cama. -No es correcto compartir habitación con una mujer que no sea tu pareja-

-Salte de la habitación- Ordenó ruborizado, apuntando a la puerta.

-No-

-Entonces me salgo yo- Le dio la espalda y tomó sus cosas dispuesto a salirse. -No pienso compartir habitación con un loco por la simetría-

-Qué? Oye! A donde crees que vas?- Puso cara espantada, dentro de ese gesto serio podía expresar pocas emociones, pero concisas. Corrió detrás del peli azul con apuros. -Black Star no seas terco-

Pero ya era muy tarde, él ya se encontraba en la habitación de las chicas haciendo un escándalo porque no pensaba compartir cuarto con un 'loco por la simetría' y dañaba su mentalidad del 'Dios perfecto'. Kid puso los ojos en blanco, con las manos en la cintura totalmente indignado.

Ahora tenia dos camas y una habitación minúscula solo para él.

No tiene nada de malo ser perfeccionista, no le hago daño a nadie. Al contrario, beneficio a la población con el orden y el balance, solo vivo por la simetría. Es mi modo de vida.

Pues bien, se metió a la habitación con la intención de acomodarlo de forma que fuera habitable para alguien como él; una habitación balanceada tanto de derecha como de izquierda, para finalizar con un toque de su loción embriagante de Shinigami que utilizaba en día a día.


Una vez terminado el ordenamiento de la habitación minúscula, bajó a la cafetería del hotel a comer un bocado solo, ya que Maka y los demás habían comido en el aeropuerto cuando arribaron, mientras que él no quiso probar alimento alguno.

Le pareció ver que la comida no era simétrica para su agrado, mas que la del hotel que al menos tenia cierta estructura.

El calor del Cairo no le desagradaba en absoluto, al contrario, le parecía rejuvenecedor encontrarse en una zona de calor desértico donde cabía la posibilidad de ver monumentos históricos invadidos de simetría y eso lo llevaba a querer darse un paseo de noche por las pirámides en su patineta voladora.

Regresó a la habitación para hacer un chequeo del orden adentro antes de tomar el paseo que ansiaba por tener.

Invocó a Beelzebub y echó a andar por los aires con toda la agilidad agraciada que poseía para montar la patineta. Recorrió las bellas pirámides en plena noche, admirando la arquitectura que tanto le agradaba ver en los libros que leía en la biblioteca del Shibusen; se perdió en las pirámides de Giza, quedándose plantado en un ángulo preciso que le permitía verlas con una belleza indescriptible, una que se guardaría para siempre a partir de ese momento.

-Maravilloso!- Exclamó extendiendo los brazos a la par. -El mundo se está volviendo simétrico- Cantó para sí, conforme volaba con destreza por los aires complacido de haber visto obras maestras pausadas por el tiempo, obras impregnadas de simetría.

Regresando a su habitación, colocó sus pijamas simétricas y de un salto se echó a dormir.

El tocar de la puerta lo sacó de la cama que con tantas ansias anhelaba.

Se sorprendió al ver que era Maka con dos chongos simétricos y las piyamas puestas.

-Maka…- Habló azorado, pestañeante.

-Kid- Se inclinó en una leve reverencia, teniéndole una sonrisa de lado.

-Que te trae por aquí a estas horas? Necesitas algo?- Preguntó echando un bostezo.

-Puedo... quedarme en tu habitación?- Sonaba incómoda con esa pregunta.

-Cómo!- Exclamó desorbitado. -Si es por Black Star puedo ir por él y me lo llevó a mi cuarto, no hay problema- Repuso.

Maka le dio la negativa ruborizada.

-No es necesario- Dijo trastabillando. -Es que se apoderó de la cama y no tengo dónde dormir-

-No tienes dos camas?- Preguntó perplejo, aún sin dejarla pasar más allá de la puerta.

-Solo tenemos una- Respondió haciendo un mohín.

Pensó unos segundos colorándose con lo que vendrá después.

-Bueno, adelante- Accedió solo porque se trataba de su amiga, la chica responsable e inteligente. Esta sonrió agradecida y dio unos pasos tímidos hacia la habitación que por fortuna, poseía dos camas.

-Diría que puedes tomar la que gustes- Empezó con una risita nerviosa. -Pero ya me apoderé de la cama izquierda-

-Kid- Se encogió de hombros. -Cualquier cama estaría bien, me conformo con la sobrante-

Vio que movía las cobijas de forma asimétrica y sin duda alguna el aire se le escapó de los pulmones con fuerza.

-Estas arruinando la simetría!- Estalló de nervios dándose de topes en la cabeza. Maka lo miró asustada y alzó las manos en alto con los ojos saltados de sus orbes y los labios apretados en una línea recta.

-Kid! Lo siento- Se disculpó antes de que este interviniera el proceso y le acomodara las cobijas de forma balanceada.

-Déjame lo arreglo- Ofreciéndose gravemente, reparó la asimetría que según él perturbaba su orden. -Ya está!- Brincó del gusto por su impecable arreglo con las cobijas y el doblado especial para que Maka pudiera taparse y destaparse sin complicaciones. Una verdadera proeza de su parte por ser todo un perfeccionista amante de la simetría.

-Gracias…Kid- Murmuró asustada por verlo en el estado puro del TOC ponerse en marcha.