Disclaimer: Aun no consigo los derechos de Bleach, Tite y yo seguimos en una batalla legal por ellos xDDD

Nota: ¡Hola! ¿Cómo están? Saben, no puedo creer que les esté gustando tanto este fic mío, pero me pone muy feliz saber que les gusta y sus reviews siempre me ponen de buen humor! ¡Gracias por seguir leyendo :D! Se que están impacientes por leer este capi así que no me extenderé más, solo aviso que este capi tiene más interacción Ichigo-Rukia que el anterior w y quiero adelantarles que ya viene lo bueno, lo emocionante, lo IchiRuki *gritos de emoción* jeje. ¡Espero que disfruten el capi y nos vemos el lunes!

Ahora, vamos con el rincón de los reviews!

kia: no te puedo decir! te arruinaría la emoción...además de que soy malvada y me gusta dejar a la gente en suspenso xD y sobre como Ichi y Kia se empezaran a acercar, creo que lo descubriras en este capi :D ¡Gracias por tu review!

L: ¡me alegra que te guste mi historia! :) y como ves, ya actualizé jejeje

Nany Kuchiki: no te preocupes por Mizuiro, ya veras cual será su rol. La intriga es mala, pero es la mejor forma de que uno siga interesado en las historias y esto a penas empieza jejeje. Y no conozco el chiste, haber ¿cómo se deja a un bobo intrigado? o.o

shyta: gracias por leerme! y si, espero que Ichigo nunca acabe con Orihime, pobre, moriría muy pronto xD

Darkrukia4: ¡que bueno que te guste! como ves, ya actualizé para que sigas leyendo jeje

BeTtY saku-ruki chan: me alegra que te hayan gustado los capis pasados, y lo mejor está a punto de llegar.

Candy-chan: ya ves que Ichigo es un idiota y por eso aun no le pone nombre a sus sentimientos xD y sobre lo del IchiHime, pues yo también lo odio, pero lo necesito por el bien de la historia y lamento decirte que todavía tardara en desaparecer...

Rukia-CC: jaja la verdad es que yo también me imaginé a Yuzu más alta que Rukia xD bueno, casi todas las chicas son más altas que la pobre Kia-chan xD y pues sobre el capi emm, leelo y verás xD

Capítulo 4: Cena con los Kurosaki

Como era de esperarse, al día siguiente amanecieron con una resaca espantosa; cualquier insignificante ruido las molestaba y ni que hablar de la luz del sol. Para su buena suerte, Urahara Kisuke había tenido muchas resacas a lo largo de su vida y conocía un remedio secreto para curarse la cruda; aquel brebaje de color verdusco que les dio sabía asqueroso, lo peor que habían probado en toda su vida, pero, irónicamente, les quitó la resaca en menos de media hora. Ya sin dolor de cabeza, las amigas pudieron pensar con claridad y dieron un suspiro de satisfacción; un poco más animadas, decidieron tomar un baño y luego platicar a gusto.

- Ese primo tuyo sí que sabe de remedios caseros. – Rangiku se expresó, con alegría.

- A mí me extraña que tú no sepas de remedios, después de todo, siempre te andas emborrachando. – Nel dijo, viendo de reojo a su amiga rubia.

- ¡Vamos, Nel! ¡No te enojes! Ya te pedí perdón como mil veces. – Rangiku dijo; después de la mala experiencia de la noche anterior, Nel se enojó mucho por las acciones de Rangiku.

- Ya, está bien. Pero no me pidas perdón a mí, sino a Rukia. – Nel dijo, observando a su pequeña amiga.

- ¡Lo siento tanto, Rukia! ¡No las vuelvo a emborrachar! – La rubia dijo, lloriqueando un poco y abrazando con fuerza a la pelinegra.

- Ya, ya, te perdono. No se preocupen, por suerte no nos pasó nada. – Rukia dijo, devolviendo el abrazo a su amiga.

- Sí, por suerte. – Nel dijo, aun mirando con recelo a la rubia.

- Bueno, al menos algo bueno salió de todo esto. – Matsumoto dijo con una sonrisa traviesa cubriéndole el rostro.

- ¿Qué? – Preguntaron al mismo tiempo la pelinegra y la peli-verde.

- Kurosaki no podía dejar de verte. – Rangiku dijo mientras reía a causa del sonrojo de Rukia.

- Uso... eso no puede ser. – La Kuchiki murmuró.

- ¡Claro que sí! Te dije que le seguías importando; hubieras visto su rostro de enojo cuando el tipo ese te besó el cuello. – La rubia siguió insistiendo, para molestia de Nel.

- Ya, Rangiku; Rukia no necesita esto ahora, lo mejor será que lo olvide. – Nel dijo, con decisión.

- ¡Ah no! Yo sé muy bien como leer a los hombres y a mí nadie me quita de la cabeza que esas miradas que le dio y las acciones que tomó, decían claramente "Aun la amo".

- ¡Vamos, Ran! El tipo es bastante noble; no era de extrañarse que quisiera proteger a alguien inocente de un mal; te apuesto lo que quieras que de haberse tratado de alguna de nosotras, completas extrañas, aun así nos hubiera salvado. – Nel insistió

- Sí, pero no con tanta furia. Yo vi su rostro cuando el tipo la lamió, ¡era de puro enojo! eso fue lo que ocasionó que se dirigiera a golpearlo. – Nel y Rangiku continuaron peleándose, hasta que Rukia las paró.

- ¡Basta ya las dos! ¡No importa quien tenga la razón, Ichigo y yo no podemos estar juntos! – La mujer de baja estatura dijo, intentando no llorar.

- Está bien, ya no pelearemos. – Nel habló, abrazando a Rukia y Rangiku se unió al abrazo.

Más tarde, ese mismo día, Nel y Rangiku tuvieron que regresar a Tokio, después de todo tenían trabajos y maridos que atender. La despedida fue algo triste pero al final, gracias a las ocurrencias de Matsumoto, no lloraron y, en vez de un adiós, fue un hasta luego; Tokio no estaba tan lejos de Karakura, así que podrían verse seguido. Las chicas tomaron un taxi hacia el aeropuerto y Rukia las vio irse.

Al día siguiente, el nerviosismo ocupó la mente de Rukia, después de todo, no todos los días uno cena con la familia de un ex; Yoruichi notó la situación rápidamente y decidió ayudar a su querida prima a despejar su mente pidiéndole que le ayudara a arreglar unas cosas de la casa, mientras ella atendía a la tienda. Rukia, felizmente, hizo lo que su prima le pedía; acomodó las cortinas de la sala, le ayudó a Kyouko a limpiar su cuarto, preparó el té y limpió la cocina. Pronto, la pelinegra olvidó por completo el nerviosismo que tenía por ir a cenar a la casa Kurosaki.

Alrededor de las siete en punto, Urahara cerró la tienda y él junto con su esposa, se sentaron a tomar el té a la vez que charlaban un poco, haciéndose bromas entre ellos. Kyouko se unió a la diversión y empezó a molestar a su padre con la ayuda de su madre; Rukia los observaba de lejos y la situación le recordó a cómo eran las cenas en la casa de cierta familia… De golpe, recordó que se tenía que preparar para ir a cenar con los Kurosaki; fue a su habitación, se cambió y arregló. Estuvo a tiempo justo a la hora en la que la citaron para cenar; como la casa estaba relativamente cerca de la tienda, Rukia decidió ir caminando, cargando con un paquete de odangos.

No tardó mucho en llegar; ya estando a fuera de la casa, admiró la fachada recordando todas las veces que había estado ahí en el pasado y de todas las cosas que habían ocurrido en esa casa. Armándose de valor, tocó el timbre de la puerta y Yuzu le abrió; la chica de pelo castaño le estaba sonriendo y fue a abrazarla, ahora era cuando Rukia notaba el parecido que tenía con la madre de Ichigo. Fue bien recibida y entró, esperándola ya se encontraba Kurosaki Isshin, quien estaba llorando un poco.

- ¡RUUUUKIIIIAAAAA-CHHHAAAAAN! – El Kurosaki mayor gritó y abrazó fuertemente a la chica que llamaba "tercera hija". Rukia le devolvió el abrazó y sonrió, notando que algunas cosas nunca cambian.

- ¡Oh, Masaki! ¡Este es un día muy feliz para la familia Kurosaki, pues es el día en el que nuestra hermosa tercera hija regresa a casa! – Isshin dijo, abrazando y llorando en frente del póster de su difunta esposa.

- Papá, deja de avergonzarnos. – Una voz femenina se escuchó; Rukia volteó y vio a una Karin ya adulta bajando las escaleras de la casa. Era ya muy alta, su cabello negro le llegaba a los hombros y era bastante hermosa.

- Karin… - Rukia dijo, temiendo la reacción que pudiera tener la hermana de Yuzu.

- Bienvenida a casa, Rukia-chan. – Karin habló, sonriéndole a la mujer que, en otras circunstancias, pudo haber sido su cuñada.

- Gracias.

Después de la emotiva reunión, todos se sentaron dispuestos a cenar los deliciosos platillos que Yuzu les había preparado. Cocinó sukiyaki, huevo cocido, rollos maki de pepino, arroz tempura, etc. La conversación entre las personas ahí reunidas fue bastante amena y de temas triviales, todos evitando hablar sobre Ichigo y su futura boda con Orihime; Rukia se enteró de que Isshin seguía atendiendo su clínica y que Yuzu había decidido estudiar enfermería para así poder ayudar a su padre; Karin decidió estudiar para abogada y ya casi terminaba; parecía que todos se encontraban bien y que habían cumplido sus sueños y eso le alegró mucho a Rukia.

Claro que, tarde o temprano, era obvio que aquel tema prohibido se iba a tocar; estaban ya sentados en la sala, tomando té, cuando sonó el teléfono, curiosamente era Ichigo, quien buscaba a su padre para preguntarle donde podría rentar un buen traje para la boda. Isshin sonrió con tristeza y le dijo que el viernes de esa semana irían juntos a rentar los trajes; después de eso se sentó y dio un largo suspiró; las mujeres a su alrededor se le quedaron viendo raro. El médico vio a Rukia y decidió que era hora de que hablaran sobre lo ocurrido hace cinco años.

- Sabes, Rukia-chan, no me hace para nada feliz que mi hijo se case con Orihime-chan.

- Si no es una impertinencia, ¿puedo preguntar por qué piensa eso? – Rukia dijo, mirando algo preocupada al que pudo ser su suegro.

- Él actúa muy extraño desde que sale con esa mujer; ya casi no viene a la casa, no nos habla por teléfono a menos que algo se le ofrezca… ni siquiera fue a visitar la tumba de Masaki el año pasado en su aniversario de muerta. – Isshin dijo, lleno de melancolía.

- Yo siempre dije que Orihime-chan no era buena para Ichi-nii. – Karin mencionó, bebiendo su té.

- ¿No estarán exagerando? – Rukia preguntó; no podía creer que una mujer como Inoue lograra que Ichigo evitara a su familia.

- Supongo que onii-chan no nos viene a visitar porque cree que no aprobamos a Orihime-chan. – Yuzu habló, bastante triste.

- Pero es cierto, al menos yo no la apruebo. – Karin mencionó.

- Ni yo. – Isshin dijo, poniéndose serio.

- Pero, ¿por qué no la aprueban? – Rukia habló; se le hacía extraño que personas tan buenas como los Kurosaki no quisieran a Orihime.

- Para serte franco Rukia-chan y, con todo respeto, la única mujer que se me hace apropiada para mi hijo eres tú. Estoy seguro que si se casa con cualquier otra, ese matrimonio acabará en el divorcio.

- No lo sé, Kurosaki-san…yo lastimé mucho a su hijo y él merece a una persona que nunca le haga daño. – Rukia mencionó, intentando reprimir sollozos en vano.

- Rukia-chan, nosotros no te culpamos por lo que pasó hace cinco años. Byakuya-kun me habló por teléfono una semana después de tu partida y me contó todo; le quise explicar a Ichigo lo ocurrido, pero el chico no me quiso hacer caso y nunca se enteró. – Isshin dijo, calmando a Rukia; al menos Isshin ya sabía la verdad y ya no tenía miedo a ser juzgada.

- ¿Enserio? ¿Mi nii-sama hizo eso?

- Claro, no quería que la buena imagen que tenemos de ti se perdiera. – Esta vez Karin habló, mientras le sonreía a Rukia.

- Tal vez no sea de mi incumbencia, pero tengo que saberlo. Rukia-chan tú, ¿sigues amando a onii-chan? – Yuzu dijo, viendo a Rukia directamente a los ojos.

- …Sí, aun lo amo… - Esa fue la contestación de la Kuchiki, mientras desviaba la mirada. Los Kurosaki la miraron y le sonrieron.

- Bien, eso lo resuelve todo. – Isshin habló, poniéndose de pie y, en sus ojos, unas estrellitas aparecieron.

- ¿Resuelve qué? – La pelinegra preguntó.

- Muy pronto lo sabrás Rukia-chan, muy pronto. – El Kurosaki mayor habló con tal decisión que la Kuchiki no se atrevió a preguntarle más.

Una media hora después de esa conversación, Rukia se fue a la casa de sus primos, dejando a solas a la familia de su ex novio. Isshin estaba convencido de que su estúpido hijo seguía amando a Rukia, a pesar de que alguna vez le dijo que nunca en su vida quería volver a verla. Sabía que simplemente le propuso matrimonio a Inoue por seguir el estereotipo social de casarse después de haber salido con ella por tres años; no la amaba realmente, más bien estaba con ella por el temor de estar solo. Es cierto que Rukia lo había herido, pero sobre todo, lo que más le dolía a Ichigo era su orgullo lastimado, razón por la cual nunca la fue a buscar. Pero bueno, ella ya había regresado y seguía amando al cabeza de zanahoria, lo único que faltaba era que Ichigo se acercara a ella una vez más y asunto arreglado.

- Bien niñas, papá ya tiene todo resuelto. – Isshin habló, sonriendo mientras formulaba un plan en su mente.

- Solo no arruines más las cosas, ¿eh, viejo? – Karin le dijo, recogiendo los platos.

- ¡Oh, vamos Karin! No seas así con tu padre, que no arruinaré nade.

- Lo que tú digas viejo, lo que digas.

- ¡Wah, Masaki! ¡Nuestra hija es mala conmigo, a pesar de que intento reconciliar al estúpido de nuestro hijo con nuestra tercera hija!

-¡Ya cállate!


De un momento a otro, el viernes llegó, demasiado rápido para el gusto de Kurosaki Ichigo; no era que odiara a su padre, pero no le agradaba demasiado la idea de salir de compras con él. Suspiró en resignación ¿qué podía hacer? Tendría que aguantar las locuras de la vieja cabra por unas cuantas horas para tener listo su traje para su boda. Boda le parecía increíble que, en unas cuantas semanas, estaría ligado eternamente a una persona…si tan solo Orihime fuera ella… ¡No! ¿Pero qué carajos estaba pensando? ¡Joder! De seguro era el stress infligido por pensar que tendría que estar toda una tarde con su viejo, sí eso debía de ser.

Fue a casa de su padre y su hermana Yuzu le abrió la puerta, sonriéndole como siempre. Entró y vio a Karin desayunando en el comedor; la chica, al verlo, se levantó y se fue a su habitación; Ichigo suspiró, desde que empezó a salir con Orihime, Karin no le dirigía la palabra y él se enojaba porque su hermana no lo apoyaba. Yuzu llamó a su padre e Isshin apareció, sonriéndole a Ichigo, pero sin recibirlo con una patada, como acostumbraba hacer en el pasado. Despidiéndose de las mellizas, padre e hijo se fueron al centro comercial, donde rentarían un buen traje.

La conversación que mantuvieron en el coche fue corta y nada relevante; Isshin suspiró cansado, desde que Rukia se fue la relación con su hijo se volvió bastante tensa, quizás fue porque el Kurosaki mayor defendió a la Kuchiki de cualquier acusación que Ichigo hacía sobre ella o, tal vez, porque nunca le agradó Orihime del todo. Ichigo también suspiró, ¿es qué no podría recuperar la relación que solía tener con su padre? Ahora se arrepentía de haberle dicho que estaba loco, de golpearlo y de cerrarle su corazón a su padre, pero no podía perdonarlo aún por defender más a Rukia que a él, digo, era su padre, tuvo que haber estado de su lado, no del de ella.

Finalmente llegaron al centro comercial, estacionaron el auto y se adentraron en las tiendas. Isshin le mostró una tienda a su hijo donde él se compraba los trajes, aunque también se podían rentar; entraron y fueron recibidos por el gerente, quien los atendió de buena manera, aunque estaba algo asustado por la geta que traía Ichigo. En realidad, al peli-naranja no le agradaba la idea de usar traje, era demasiado formal para su gusto, pero Inoue había querido casarse de manera occidental y tendría que aguantarse y usar dicha prenda.

Se probaron unos cuantos, a todos Ichigo les decía que no e Isshin solo suspiraba, si Masaki estuviera allí… El Kurosaki mayor había decidido, al final, usar un traje negro que le recordaba a uno que tenía cuando era joven; lo único que faltaba era que Ichigo eligiera el suyo, tarea que resultaba cada vez más difícil y ya se estaba desesperando, ¿es qué no existía en la tienda un traje que le agradara algo? Siguió buscando, mientras le gritaba al pobre gerente; Isshin decidió que necesitaba un poco de aire y salió de la tienda; ya afuera, vio pasar a una mujer pequeña, delgada y pelinegra; supo en seguida que se trataba de Rukia y decidió poner en marcha su plan de una vez.

- ¡Oi! ¡Rukia-chan! ¡Por aquí! – Los gritos de Isshin hicieron que la Kuchiki volteara y fuera a saludar al Kurosaki.

- ¡Kurosaki-san! Hola, ¿Qué hace aquí? – Preguntó, mientras sonreía.

- Pues vine a rentar un traje para… emm… para la boda. – Dijo, mientras colocaba una mano en su nuca y volteaba hacia otro lado.

- Ah, bueno. – Rukia dijo, iba a despedirse, pero Isshin volvió a hablar.

- Pero estoy teniendo varios problemas y bueno, tú eres una dama muy sofisticada, así que, ¿me podrías ayudar a ver si el que elegí es el indicado? – Isshin dijo y la pelinegra no pudo decir que no.

Entraron a la tienda y Rukia pudo observar distintos tipos de trajes, desde medio informales, que se usan en la oficina, hasta fracs con su moñito integrado. La Kuchiki se preguntó cuál sería el ideal para alguien como Isshin; pronto, el pelinegro se fue a probar el traje que eligió para enseñárselo a su tercera hija; pacientemente Rukia esperó, hasta que Isshin salió. Rukia lo miró asombrada, lucía genial; Kurosaki Isshin debió de ser un hombre bastante guapo en su juventud y aún era atractivo a su edad; el traje era negro, bastante simple, adornado con una corbata roja y le daba un toque mafioso y rudo.

- Y bien, ¿Cómo me veo?

- Kurosaki-san, ese traje le queda increíble. – Rukia dijo, mirándolo aun asombrada.

- ¿En serio? ¿La corbata no es demasiado?

- No, para nada.

En eso, de un probador salió Kurosaki Ichigo, con su habitual ceño fruncido y una cara de pocos amigos. Se había probado ya cinco trajes distintos y ninguno le gustaba, ¡carajo! ¿Por qué conseguir un traje para su boda resultaba tan difícil? No le había sido difícil comprarle un anillo de compromiso a Orihime, ni elegir la fecha y el lugar de la boda, comparado con eso, el rentar el traje debía de ser pan comido, pero no, le estaba resultando imposible.

- Oye, papá, ¿ya tienes tu tra…

Justo cuando iba a preguntarle a su padre si ya había conseguido un traje, vio a Rukia. Ella vestía una blusa fucsia y unos jeans cortos, usando unas sandalias y su cabello estaba suelto, como siempre. Se veía hermosa, tanto que le robaba el aliento, pero no lo iba a decir en voz alta; ella también lo observaba con sorpresa y nervios, se veía tan bien en esos jeans ajustados y esa playera azul… Se quedaron viendo en silencio durante varios segundos, sin decirse ni una palabra, hasta que Isshin decidió hablar.

- Mira a quien me encontré Ichigo ¡Rukia-chan está de regreso en la ciudad! ¿Ya lo sabías?

- Sí… nos encontramos un par de veces. – Ichigo dijo, viendo a Rukia.

- Bueno, pues aquí está y me está ayudando a elegir mi traje, ¿quieres que ella también te ayude? – Isshin dijo, empujando a Rukia al frente.

- Pe…pero Kurosaki-san, no creo ser la persona indicada para ayudarlo. – Rukia dijo, poniéndose nerviosa.

- Oh, vamos Rukia-chan, me ayudaste mucho, además mi estúpido hijo es muy torpe para estas cosas, será mejor que una mujer con tanta clase como tú le ayude. – Isshin insistió.

- Está bien, ¿Rukia, podrías ayudarme? – Ichigo dijo, intentando no mirarla a los ojos.

- Sí… - Rukia dijo, bastante extrañada de que el Kurosaki quisiera su ayuda, pero bueno, era una manera de ver si la perdonaba.

Pasearon por la tienda, buscando el traje perfecto para el peli-naranja; no se hablaron mucho, pero no se sentían tan incómodos como creían que estarían. Rukia miraba con detenimiento cada traje, imaginándose como se vería Ichigo en cada uno; después de meditarlo por mucho tiempo, eligió un traje negro que llevaba un chaleco azul oscuro junto con una corbata del mismo color que el chaleco; lo tomó y le dijo a Ichigo que se lo probara; él miró la ropa no muy convencido pero bueno, no podía ser peor que los otros trajes que se había probado ¿o sí?

- Oye, ¿ya estas más tranquila después de lo que pasó en el bar? – Ichigo le preguntó, intentando hacer conversación con ella.

- Sí, por cierto, gracias por salvarme, te debo una. – La Kuchiki le dijo, sonrojándose un poco. ¡Un momento! ¿Por qué se sonrojaba? No era la gran cosa que la hubiera salvado.

- Pues lo estás pagando ahora. – Ichigo dijo, mientras se quitaba la playera.

- Vamos, no es la gran cosa. – Ella le dijo.

- Supongo, bueno, además no es la primera vez que me ayudas con algo así.

- Es verdad.

Pronto, ambos recordaron algo que había sucedido también en una tienda hace aproximadamente cinco años y medio…

Flashback

Kurosaki Ichigo necesitaba urgentemente comprarse ropa formal, pues pronto iba a empezar a trabajar medio tiempo en una compañía, para ir practicando antes de graduarse. Como era bastante torpe para esas cosas, le pidió a su novia de hace ocho años, Kuchiki Rukia, que lo acompañara a comprarse la susodicha ropa; ella rápidamente aceptó y se dirigieron a las tiendas de moda, buscando algo que le agradara al Kurosaki.

- ¿Qué tal este pantalón, Ichigo? – Rukia le dijo, mostrándole unos pantalones café oscuro.

- Vamos Rukia, parecen de gay. ¿Creí que tenías conocimientos sobre estas cosas? – El novio de la Kuchiki mencionó.

- ¡Idiota! – La pelinegra gritó y pateó a su novio en el estómago.

- ¡Auch! ¡Rukia! ¿Por qué demonios hiciste eso? – El Kurosaki dijo, mientras se ponía sus manos en el estómago, en muestra de dolor.

- ¡Nunca vuelvas a decirme que tengo malos gustos en ropa o sufrirás la furia Kuchiki!

- Ya, ya, ok, no lo haré.

Así, siguieron buscando ropa, hasta que Rukia encontró el conjunto perfecto; se lo entregó a Ichigo, quien miró a su novia con duda, para después dirigirse al probador y ponerse la ropa. Estando ahí, se empezó a quitar la playera pero, de alguna extraña manera, la parte del cuello se quedó atorada con un gancho que había dentro del vestidor, ocasionando que Ichigo no se pudiera desvestir. Enojado, llamó a Rukia para que lo ayudara.

- ¿Rukia?

- Sí, Ichigo. – Rukia dijo, parada enfrente del probador.

- ¿Puedes venir un segundo?

- ¿Para qué? – La pelinegra preguntó, quizás el Kurosaki planeaba hacerle algo pervertido o alguna broma de mal gusto.

- Tengo un pequeño problema.

- Está bien, está bien, ya voy.

Rukia se metió en el probador y vio a Ichigo luchando por liberarse; no pudo evitarlo y comenzó a reírse, mientras el peli-naranja le decía que dejara de burlarse y que le ayudara. Así lo hizo, quitándole de pasada la playera, dejándolo desnudo de la cintura hacia arriba; Rukia se sonrojó, a pesar de haberlo visto muchas veces así, aun se sonrojaba al ver su sexy cuerpo; Ichigo, viendo que su novia se sonrojaba, sonrió arrogantemente y la pegó hacia él. Sin preguntar ni nada, la besó con todo lo que tenía; solo por falta de aire se separaron, ambos bastante sonrojados. Tal vez fue porque era primavera o quizás por lo excitante que resultaba estar en una posición tan comprometedora en un lugar público, pero, de cualquier forma, acabaron teniendo un pequeño encuentro dentro del vestidor. Cabe decir que el peli-naranja nunca se probó la ropa y que simplemente la compró, después de pasar un buen rato dentro del probador con Rukia.

Fin Flashback

- ¿Cómo me veo? – Ichigo salió del probador, despertando a Rukia de sus recuerdos.

- Te ves…muy bien. – La pelinegra no mentía, en verdad el Kurosaki se veía muy atractivo, parecía sacado de una revista de bodas.

- ¿En serio?

- Sí, Ichigo. Inoue se va a desmayar en cuanto te vea. – Rukia mencionó en broma, para aligerar el ambiente; después se arrepintió de sus palabras, pues la dejaron con un sabor amargo en la boca al recordar que el hombre que amaba se iba a casar con otra.

- Bueno, entonces este me llevo, me voy a cambiar. – Diciendo esto, se metió de nuevo en el vestidor.

- ¡Qué bueno que vino a ayudar a su novio, señorita! ¡Llevaba 40 minutos aquí sin elegir nada y ya se estaba poniendo de pésimo humor! – El gerente mencionó, parándose al lado de Rukia.

- Disculpe pero, él no es mi novio. – Rukia dijo, volteando hacia otro lado.

- ¡Perdón! ¡Cómo no me di cuenta! ¡Si es obvio que están casados! – El gerente dijo, metiendo la pata. Rukia decidió que era mejor quedarse callada.

- Y bien, ¿Cuál es la ocasión para que su esposo se consiga un traje? – El gerente dijo, intentando hacer conversación con la mujer que tenía a su lado.

- Una boda. – La Kuchiki dijo, bueno, no estaba mintiendo.

- ¡Oh! ¡Yo amo las bodas!

- Sí, se nota.

Ichigo salió del vestidor, su padre y él pagaron por la renta de los trajes, salieron de la tienda y fueron a la fuente a comer un helado. Isshin hablaba sin parar, incluyendo a su hijo y a la pelinegra en la conversación; no había pasado nada romántico entre ellos, pero ya se habían acercado un poco y no se habían peleado, todo iba conforme al plan.

- Oye Rukia, de verdad me alegra que hayas vuelto. – Ichigo dijo, sorprendiendo bastante a Rukia

- A mí también me alegra haber vuelto.

- Oye…tal vez suene bastante raro y fuera de lugar pero, bueno, a Orihime y a mí nos encantaría que estuvieras presente en nuestra boda. – Ichigo dijo, haciendo que Rukia casi se cayera de la silla en la que estaba sentada.

- No creo que sea muy buena idea.

- Tonterías, lo pasado está en el pasado. Eres nuestra amiga y te queremos ahí para festejar con nosotros. – Ichigo dijo, sonriendo un poco.

- Bueno, supongo que puedo ir. – Rukia dijo, no muy segura si de verdad ir pero ya que.

- Bien, nos casamos en cinco semanas. – El peli-naranja dijo.

Después de un rato, se despidieron y cada quien se fue por su lado. Isshin estaba bastante feliz, su plan estaba resultando, Ichigo ya no estaba enojado y se había acercado a su ex novia; Rukia estaba triste, no creía poder soportar ver como Ichigo se casaba con otra que no era ella, pero ya le había dicho que sí; Ichigo estaba confundido, ¿por qué sintió mariposas cuando Rukia le dijo que se veía bien? Además, no pudo evitar oír la conversación entre el gerente y Rukia, ¿acaso parecían esposos? ¿Todavía había química entre ellos? Vaya, estaba en aprietos, era obvio que aún había un lazo especial entre Rukia y él y eso, en verdad, no le molestaba, en lo absoluto. Era como viajar en el tiempo, regresar a la época cuando aún salía con la Kuchiki y todos mencionaban la linda pareja que hacían; suspiró y se dio un zape. Vamos Ichigo, ¡te casas en cinco semanas con Orihime! No es posible que pienses en Rukia de esa manera. Se dijo así mismo, sin embargo, una vocecita en su cabeza le dijo ¿En verdad es eso lo que quieres? ¿Casarte y olvidarte de Rukia? Volvió a suspirar, ¡demonios! Todo se había vuelto tan complicado…