Lo de siempre los personajes no me pertenecen son obra de Kishimoto-sama. La historia, sí es de esta jarocha.

Antes de empezar:

Este capítulo quiero dedicarlo a una malvada que quiere quitarnos sus maravillosos fics. La muy insolente me arrastró y envició a esta adicción/pasión por el NejiTen y ahora quiere abandonar el barco.


Desde que había comenzado el verano el calor no daba tregua en ningún momento. Desde los primeros rayos de la mañana empezaba su sofocante trabajo. Comenzaba a caldear el ambiente casi con el alba, para después caer como plomo ardiente sobre la ciudad durante las tardes y terminar con un bochorno ahogante por las noches. Ese día parecía que no iba a ser muy diferente de los anteriores.

Una brisa apenas perceptible movía como una suave mano invisible la corteza de los árboles y acariciaba con delicadeza los pétalos de las flores del pulcro jardín que adornaba la parte trasera del dojo de entrenamiento del Souke, en el distrito Hyuuga.

Con un humeante vaso de té como única compañía, una persona mantenía la mirada de sus ojos perlados fijamente en el estanque que bordeaba la salida del dojo. A pesar del desvelo que llevaba, éstos apenas denotaban cansancio. Sólo una ligera tonalidad algo oscura que se posaba bajo cada uno de ellos indicaba que su propietario no había dormido bien.

Normalmente el brillo del sol de la mañana que resplandecía entre los árboles y la visión de las suaves ondas que se extendían lentamente sobre el agua, causadas por las carpas que nadaban en el fondo, le proporcionaban paz y armonía a Neji, el Genio Hyuuga.

Sin embargo aquel día no lograban serenarlo, pues tenía cuatro días con un raro anhelo por cierta presencia, tanto hasta el punto de tener que obligarse a no partir en su busca. Afortunadamente una sabia voz en la cabeza le decía que se controlara. No debía caer otra vez en eso que la parlanchina rubia del equipo diez cedía tan fácilmente.

Cuatro días habían transcurrido desde que regresaran a la aldea. La mano suave de la brisa llegó hasta el vaso que sostenía haciendo que le vapor que desprendía se moviera bamboleante. Cuatro días desde que ella se había despedido de ellos. Cuatro días en los que no daba señales de aparecer.

Se decía que su necesidad de verle se debía a que estaba preocupado. Él ya estaba totalmente recuperado de la extenuante misión, pero ¿Y ella? ¿En dónde estaba?

Por supuesto se aseveró a sí mismo con serenidad y firmeza que toda su inquietud hacia la ausencia de Tenten radicaba en el hecho de que la conocía de tantos años. Era su compañera, quería su bienestar.

Aunque no había necesidad de tantas interrogantes y ni de atribularse por el estado de Tenten. Con creces había demostrado ser tan dura y resistente como ellos. Pero lo cierto era que no podía quitársela de la cabeza. Una y otra vez en esas noches su imagen había aparecido en la luna.

¡Kuso! ¿Por qué ni siquiera había ido a buscarle como en otras ocasiones para salir a practicar?

Una de las carpas koi saltó en ese momento.

Impertérrito, el chico de ojos perlados vio el súbito oleaje creado por el salto del pez. Un salto aparentemente pequeño pero que agitó todo el agua del estanque, rompiendo la quietud de la superficie. Parecía una metáfora de la naturaleza sobre el efecto de ese reciente suceso en su interior.

Cuatro días habían pasado desde que esa conversación con Lee había agregado otra inquietante sensación a su catálogo de cosas que analizar. Una sensación que había experimentado por vez primera, que había acarreado en su ser una pequeña pero perturbadora miríada de emociones. Primero la rubia y después Lee. Ahora parecía que no sólo en las noches iba a encontrarse intranquilo y pensativo.

- Neji – sonó una voz regresándole a la realidad.

El genio se levantó de inmediato al reconocer quien le hablaba. Dos pares de ojos perlados le miraban. Unos brillantes con expectación, los otros con seriedad y algo de hastío. A un lado suyo se encontraban Hiashi Hyuuga y su prima Hanabi. Neji escuchaba con atención las palabras de su tío.

- No es ninguna molestia Hiashi-sama.- asintió Neji con una reverencia.- Será un verdadero placer acompañar a Hanabi-sama.- dijo el genio mirando con suavidad a la chica que sonreía detrás del líder del Souke.


En las zonas verdes que rodeaban Konoha el calor era soportable, pero en el área urbana de la villa, simplemente parecía la antesala del infierno. Sin embargo, aun así la vida y el comercio tenían que continuar.

En uno de los establecimientos más visitados de la zona comercial, dos personas entraban y salían, acarreando unos singulares paquetes al interior del local mientras una tercera trabajaba dentro.

- No sé que habría hecho sin ustedes. - la voz ahogada de Ino Yamanaka apenas se escuchó. Desde el área climatizada en donde guardaban las flores para mantenerlas frescas acomodaba los paquetes con capullos que le acababan de llegar. Con gusto se quedaría ahí dentro hasta que terminara el verano.

- No hay problema Ino-san. Es un placer.

- Vamos, Ino. Para que están los amigos.

- ¡Ay! ¡Son un sol! – gritó la rubia para que la escucharan. A los pocos segundos apareció de nuevo.- Fue una suerte que pasaran por aquí. Sin su ayuda me habría llevado toda la mañana y resto de la tarde con esto. Sakura prometió que traería a Naruto para ayudarme pero Tsunade-sama los envió de misión. Y esos chicos que traen los pedidos, ni siquiera se dignaron en ofrecerme ayuda.

- Debiste haber usado tus técnicas de persuasión.- dijo Tenten con voz traviesa.

- Lo pensé pero…. - la rubia se estremeció e hizo una mueca.- Estaban bastante… poco agradables a la vista.- contestó con una sonrisa. A un lado de ella Lee pasaba con otro paquete de flores cubierto en una envoltura diferente.

- Ese era el último Ino-san. ¿Lo acomodo dentro?

- No, Lee. Ese es un pedido muy especial, tal vez no tarden en venir por él. Ponlo con mucho cuidado en esa vitrina, onegai. - el chico asintió. La rubia suspiró dejándose caer sobre una silla.- Necesitaré ir al "Circulo de paz" después de esto. Un masaje me caería de mil maravillas.

- Creo que no sería mala idea que yo te acompañara.- caviló la castaña.- ¿Qué? - Ino la miraba sorprendida.- Tal vez ese ridículo lugar que tú y Sakura tanto alaban reciba el honor de mi presencia.- dijo bromista.

Su "terapia" le había ayudado a deshacerse del coraje pero su cuerpo estaba agotado y su mente igual. De eso ya habían pasado dos días, dando cuatro en total, sin verlo. Hacía dos noches, cuando había regresado totalmente molida, había tomado una decisión. Se había prometido que intentaría una vez más olvidarlo. Un día entero lo había conseguido, se mantuvo ocupada sin que el apareciera en su mente. Pero mientras contemplaba la luna llena de anoche, irremediablemente había pensado en él de nuevo.

¿Cómo lograr olvidar a alguien que se amaba por ser imperfecto y perfecto a la vez?

Neji era muy crítico en cuanto a los comportamientos. Ejercía tal control en sus emociones que rayaba en la frialdad, en la indiferencia. Para él su actitud estoica y reservada debía ser la que tendría que mantener todo ninja. Aunque con eso sólo lograba que el resto de los mortales pareciera atolondrado e infantil (ella incluida). Era consciente de su excelsa carrera como genio ninja que a veces su conducta se acercaba bastante a la arrogancia. Se mostraba la mayoría de las veces antes los demás de forma engreída, orgullosa.

Y aun así, a ella le gustaba. Porque sabía que el verdadero Neji Hyuuga era mucho más que lo que a simple vista de veía.

El genio había hecho a un lado su enconado orgullo para darse otra oportunidad. Había aceptado las disculpas de su tío, integrándose de nuevo al Clan.

Le había demostrado a cada uno de sus imbéciles parientes, que se mostraban recelosos a aceptarle, que era un ninja excepcional, merecedor del apellido que llevaba. Pero que aparte de ser un extraordinario shinobi era una persona de solidas convicciones, de gran firmeza moral. El genio había conseguido que el Clan Hyuuga por completo le respetara. En los ojos del Neji de ahora había desaparecido esa amargura y esa furia que se denotaban en su mirada de niño.

Neji había cambiado. Y ella era su máxima admiradora por ese logro.

Aunque no sólo por eso le admiraba. Neji poseía una amabilidad sorprendente, ella no necesitaba que él hiciera grandes aspavientos para ver esa gentileza anidada en la mirada tranquila que devolvía. Admiraba su serenidad que transmitía seguridad, sin hacer necesario el hablar o gritar palabras de ánimo. A pesar de su carácter duro, con ella se mostraba flexible. Hasta dejaba que se riera de lo que a veces le comentaba, sin enfadarse.

Pero lo que más le gustaba de él era la confianza que tenía en ella. Neji podía ser hermético pero (aun no sabía por qué) con ella se sentía en libertad de hablar de ciertas cosas, como su decisión de volver al clan.

Además su confianza en ella también la había mostrado dentro del equipo. Como ninja. En las primeras misiones cuando Lee o Gai le pedían no participar en algún combate por ser peligroso, ella objetaba la injusticia, no le gustaba que la vieran como la chica a la que había que proteger. Y Neji siempre se mostraba de acuerdo con ella, pidiendo que la trataran como un igual. Cuando practicaba juntos, él usaba la misma fuerza y desplegaba igualmente la misma destreza que al entrenar con Lee o Gai. Gracias a eso era tan buena en el taijutsu.

La castaña sonrió. Tal vez en eso radicaba el no poder olvidarlo tan fácilmente. Lo conocía por dentro y por fuera. Podía cerrar los ojos y su imagen se pintaba nítida en su mente. Los rasgos varoniles de su cara con su piel tan blanca, sus increíbles y profundos ojos opalinos, su nariz recta, sus delgados labios, su lacio cabello castaño, su fuerte cuello y su cuerpo con su masculino y arrogante porte.

Sabía muchas cosas de Neji Hyuuga que el resto ignoraba. Conocía muchos de sus defectos y la mayoría de sus virtudes. Y ella amaba cada una de ellas. Pero aun así debía olvidarlo. Debía olvidarse de esos labios y eso ojos de luna que le habían sonreído.

- Pues si vas, yo te pago.- dijo Ino con simpatía.-… Eeh... Konichiwa… Tenten.- agitó una mano enfrente de su amiga, sacándola de sus pensamientos.

- Listo Ino-san.- llegó Lee hasta ellas.

- ¿De verdad tu pagarías? Y eso… ¿por qué? – preguntó con desconfianza.- Te advierto que si luego pretendes chantajearme como lo haces con Sakura, créeme que el dolor de tu tatuaje no será nada comparado con el que te haré sentir con una de mis armas.- en frente de ella Ino sólo sonrió. Lee las miraba intrigado.

- Eres tan dulce y delicada Tenten.- dijo irónica.- Te invito para agradecer que me hayas ayudado. Tú también puedes venir si gustas, Lee.

- Oh Arigato Ino-san, pero yo prefiero relajarme con un extenuante entrenamiento. No hay cosa mejor.- Ino encogió los hombros. Después miró maliciosa al chico de mallas verdes.

- Esto te relajara… mucho más, Lee.- el chico contrajo las cejas dudando. Inmediatamente la Yamanaka puso mirada insinuante acercándose a él.- Unas chicas muy monas te quitan la ropa.- dijo con tono sensual.- Y luego untan tu cuerpo desnudo con aceites de aromas deliciosos.- le susurraba mientras masajeaba con suavidad el pecho de un sonrojado Lee. Tenten rodó los ojos mientras sonreía, Ino siempre tenía cada ocurrencia.

- I-Ino-san suéltame.- dijo el chico alejándose de la rubia.

- No te gusta Lee-kun.- reprochó con voz infantil.

- Déjalo, pervertida.- Tenten intentó sonar seria pero la risa no le dejaba.

- Sí… no… yo… Eeh.

Más rojo que un tomate Lee intentaba decir algo. Ino estalló en carcajadas al verlo. Tenten le dio un golpe en el glúteo en donde aun tenía reciente el dolor del tatuaje. La rubia se giró hacia la castaña mientras se sobaba.

- Gomene, Gomene. Pero Lee sabe que bromeó, ¿ne?.- dijo la rubia enjugándose una lagrima mientras volvía a reir. El chico bajó la mirada algo entristecido.

- Eso es muy cruel, Ino-san.- contestó cabizbajo.- Con lo que tú me gustas eso me hace sentir… muy mal.

La rubia se tragó su risa, mirando con rostro desencajado al chico de verde. A su lado, Tenten reía por lo bajo.

- Lee, yo…- la parlanchina se había quedado sin palabras.

Lee levantó la cabeza dejando ver una enorme y traviesa sonrisa. Al ver el rostro de la rubia rompió en carcajadas. Tenten lo secundaba.

- Gomene, Gomene Ino-san. Pero deberías ver tu cara, es tan graciosa.

El considerado amigo de Tenten se había burlado de ella. Seguramente ya le había advertido a su compañero de las bromas que a veces hacía. Aun entre risas, el par se morenos, se dirigió a la salida.

- Eso fue muy sucio, Lee.- decía Ino cruzando los brazos ligeramente ofendida tras ellos.

- Tú empezaste Ino.- dijo la castaña que aun sonreía.

- Hai, Hai. Tal vez me lo merezco.- dijo Ino divertida.- Por lo menos uno de tus compañeros tiene sentido del humor.- sonrió la rubia.

- Eres un pillo, Lee.- dijo al ocurrente moreno rodeándole del cuello mientras le revolvía el cabello.

Desde el tejado de la florería, una astuta mirada de orbes negros no perdía de vista a una persona que estaba a unos cuantos metros de Flores Yamanaka. Una persona que miraba fijamente al trío que reía.


No lo podía esconder, no a sí mismo. ¿Qué demonios le estaba pasando que ahora sus compañeros le despertaban ciertos… desasosiegos?

Primero ella, aquella vez hacía dos meses. Y ahora Lee.

Esa venenosa sensación que experimentó hacía cuatro días estaba presentándose de nuevo. Cuando su compañero se había mostrado de acuerdo con la fría respuesta que había dado sobre la castaña.

Lo había visto pensar, luego había respondido "Estoy de acuerdo contigo, Tenten es sólo Tenten" dijo con suavidad. La reacción de Lee le había sorprendido.

"Mi querida Tenten es extraordinaria, no hay ninguna como ella" había agregado el de verde con ternura. En ese justo momento era cuando la sorpresa de Neji se había vuelto algo más.

"Tenten significa tantas cosas que sería muy difícil definirla en unas cuantas palabras"

Se había dedicado a mirar a Lee, impávido con gesto indiferente. Pero lo cierto era que dentro de su pecho, la molestia inicial ocasionado por el recuerdo de la impertinente rubia y la tontería que había hecho, había desaparecido para dar paso a algo inexplicable. Algo… desagradable hacia su compañero.

…"Mi querida Tenten"

Esas tres simples palabras habían provocado que una inusual sensación le inundara completamente. Ese día había creído que todo se había suscitado porque Lee no dejaba de hablar y por ende no dejaba marcharle.

Pero ahora no le estaba hablando, ni siquiera estaba con él. Lee estaba a varios metros de distancia. Conversando y riéndose con… Tenten.

Al verlos juntos esas desagradables emociones volvían. Muchas veces los había visto así y no había experimentado nada, pero ahora algo era diferente en la escena.

Él no había dejado de preocuparse por ella. Pensando en si estaría bien, inquieto en por qué no aparecía, en por qué no había ido a buscarle. Y ella estaba allí con Lee, tan contenta… abrazándole.

Un extraño disgusto le llenó de un sabor horrible la boca, un sabor amargo. La sensación inexplicable regresaba, alterando de nuevo su control, haciendo que le cosquillearan las manos. Y que lo desagradable que sentía, que intentaba dominar, se le estuviera escapando por la vista.

Si hubiera sido otro, tal vez Naruto o Kiba, Neji Hyuuga habría cerrado los ojos con fuerza y se habría revuelto el cabello de forma frenética para despejar su mente de esa sensación. Pero él no era como ellos. Así que lo que hizo el sobrio genio Hyuuga fue dar una lenta y larga inhalación. El aire húmedo y cálido del verano entró en sus pulmones mientras cerraba los perlados ojos con calma. Después levantó ligeramente la cabeza soltando la respiración de la misma forma, con serenidad.

Abrió los ojos, pero la sensación seguía en él. Así que lo que nunca había hecho Neji Hyuuga pasó por primera vez. No controlándose más, propinó un fuerte puñetazo a la pared del puesto de helados que estaba a unos metros de la florería de Ino.

- Lista, Nii-san – le dijo una voz juvenil. Hanabi Hyuuga acababa de salir de la heladería. – Neji-nii-san ¿estás bien?

Hanabi miraba como su serio primo se miraba con aire analítico el puño de la mano derecha.

Neji apretó los labios. De nuevo le había pasado. Pero ese impulso le había ayudado. El golpe le había liberado de lo que sentía. Volteó a mirar a su acompañante.

- Hai Hanabi-sama.- dijo con sobriedad de nuevo.- ¿Encontró el sabor que buscaba?

- Vamos, Nii-san. No tienes porque ser tan formal, relájate.- le sonrió.- Todo mundo me llama de esa forma tan solemne que lejos de agradarme me causa…-la chica se estremeció.- No sé, me hace sentir incomoda… anormal.- dijo haciendo una mueca.

- Tiene una posición muy especial en Konoha. No es cualquier persona, es una de las hijas del líder del Souke. Heredera de Hiashi-sama

- Por eso mismo me fastidia que me llamen de esa manera.- el genio enarcó una ceja.- Sólo recibo ese trato por ser hija de mi padre. No les importa quién soy, ni conocerme.- dio una ligera lamida a su helado.- Por eso siempre ha agradado Tenten.

Neji apretó los labios ligeramente al escuchar el nombre. Era una de las virtudes-defecto de Tenten, trataba a los de su edad como sus iguales. A él nunca le había agregado el "san" cuando los había presentado. Y con Hanabi que era mucho menor que ella, dudaba que lo hiciera. La irreverencia solía ser parte de su conducta.

- Y también las simpáticas amigas de Nee-san.- continuo Hanabi.- Me tratan como a una chica normal.

- ¿Las amigas de Hinata-sama?

Eso no le gustó a Neji. Eso significaba que en el círculo de Hanabi estaba la rubia esa. Con Hinata no se preocupaba, era más sensata. Su timidez le detenía a pensarse las cosas antes de llevarlas a cabo. Pero Hanabi era muy distinta de su hermana. Parecía que ni aun con el estricto protocolo de educación y comportamiento social de los Hyuuga y el riguroso entrenamiento al que la sometía su padre habían mermado su carácter jubiloso.

- Sí, Tenten, Sakura e Ino-chan son grandiosas. La Onda. – añadió con una sonrisa mientras degustaba con ganas el helado.

- ¿La Onda?.- repitió Neji. Esa frase le sonaba tanto a…

- Ino-chan a sí se refiere a nosotras.- sí, se lo temía esa loca podía meterle sus ideas a cualquiera, el ya lo había comprobado.- Significa genial, lo máximo.- aclaró la Hyuuga.

- Hanabi-sama…- la chica le dedico una mirada de aparente molestia.- Hanabi-chan.- la Hyuuga menor sonrió.- ¿Era necesario que yo viniera?

- Si tú no venías conmigo, seguramente Otoo-san me habría puesto a otro acompañante. Supe que ya habías acabado tu entrenamiento, así que pensé en ti. Yo prefiero mil veces tu compañía Nii-san, que la de cualquier miembro Bouke o Souke. Tú eres la Onda.

Neji miró a su prima que le veía sonriente, no quería herir sus sentimientos.

- Arigato, Hanabi-chan.


- Mira quien esta allá.- dijo Ino claramente emocionada.- ¡Hey! ¡Hanabi! – gritó mientras agitaba la mano.

Tenten volteó. El sonoro ritmo de los latidos de su corazón le martilleó en los oídos. Súbitamente se sintió enrojecer. Neji estaba con Hanabi. Por más que intentó no pudo controlar lo que sentía. El sentimiento que intentaba dominar afloró por cada uno de los poros de su piel al verlo. Estaba tan hermoso, tan serio e imperturbable como siempre. Al verlos acercarse los latidos se intensificaron. El maldito cosmos se ponía de nuevo en su contra, ella tratando de evitarlo y zaz.. ahí aparecía..

- Konichiwa Ino-chan, Tenten, Lee.- saludo Hanabi llegando sonriente hasta ellos.- Tiene tiempo que no les veía.- dijo dirigiéndose a los compañeros de Neji.

- Estuvimos fuera más de un mes Hanabi-san. En una desgastante misión. - dijo Lee.

- Es cierto, ahora recuerdo que Tenten di...

La Hyuuga menor se detuvo ante el gesto desesperado que le hacía la Yamanaka. Ino se ponía un dedo sobre la boca a espaldas de Neji.

- ¿Tenten qué Hanabi-sama? – el genio atravesó con sus ojos perlados a kunoichi de armas.

Por más serenidad que pretendía mostrar dos personas se pudieron percatar que Neji Hyuuga sonaba molesto.

- Tenten te lo comentó un día en el dojo del Souke. Yo sin querer escuché.- dijo con travieso descaro mientras miraba a su serio primo con una sonrisa.- ¿Y cómo les fue? – pregunto con interés

- Bueno, al principio el señor feudal se mostró muy-

- Los detalles de las misiones son confidenciales, Lee. – cortó el genio con dureza al de las cejas enormes. No lo había podido evitar.

- Sí, Lee. Esa información en altamente secreta.- dijo Ino imitando la voz del genio, situándose junta a la castaña. - Comentarles sería un sacrilegio. Un pecado mortal.- terminó con voz algo tenebrosa. Todos rieron, excepto Neji.

- Regresamos apenas hace cuatro días Hanabi. Pero créeme no fue tan interesante como parecía.- la castaña mantenía su mirada clavada en la pequeña Hyuuga pero podía sentir el peso de los ojos perlados de Neji en ella.

- Imagino que no saldrán pronto de nuevo, ¿verdad?- preguntó a la castaña.

- No creo. Tsunade-sama nos dio una semana y media de descanso antes de darnos otra misión.

- ¿Y por qué no has ido al distrito a entrenar con Neji-nii-san? – preguntó la Hyuuga. "Sí, por qué no has ido a buscarme"

- Yo… he estado ocupada. No he tenido tiempo.- contestó mirando a Neji. El genio la miraba fijamente, el corazón comenzó a latirle con fuerza otra vez. Otra vez se sentía una inútil.

- Pero creía que venías de entrenar con Lee.- soltó Ino al tiempo que se dirigía a la vitrina

- Sí, de allá venimos.- contestó el de verde mirando interrogante a su compañera. Neji compartía el mismo gesto que Lee.

- Por cierto Hanabi. Ya tengo las flores. Los lirios lilas me acabaron de llegar...- dijo Ino mostrándole el interior del aparador de cristal.

- Bueno… yo…

- Cuando quieras te las puedes llevar.- dijo Ino, interrumpiendo a la castaña.- Me costó mucho encontrar a alguien que las cultivara. Pero por tratarse de Hinata y tú me esforcé.- dijo la rubia acercándose a ellos otra vez.- De verdad que son preciosas.

- Ya lo creo que sí. Otoo-san dijo que eran las favoritas de Okaa-san.- sonrió melancolica.- Me habría encantado conocer a mi madre.- dijo Hanabi con algo de tristeza. Neji y Lee parecieron de pronto algo incómodos.

- Vamos Hanabi. A tu madre no le gustaría verte así. Hinata dice que ella era alegre, sociable, simpática. Como tú. Así que, anda, quita era cara.- dijo Tenten

- ¿Hanabi simpática? - dijo Ino.- Pero si la pequeña Hyuuga es una pesada.- su comentario logró su cometido: Hanabi sonreía de nuevo.

- Al menos tengo más de dos neuronas en el cerebro.- contestó sacándole la lengua a la rubia.

- Ahora verás, demonio.- dijo la rubia amenazante mientras se acercaba. La Hyuuga salió corriendo a las carcajadas. Ino le iba a hacer su ataque especial de cosquillas. Tenten las miraba divertida.

- Así que fueron a practicar juntos.- dijo de pronto el genio.

- Hai, Neji.-contestó Lee entusiasta.- Pero sólo pudimos entrenar una hora. Al parecer Tenten aun no se recupera totalmente de la misión. Si me hubiera dicho eso cuando me fue a buscar…

- ¡Lee! – le interrumpió la castaña. El cuerpo de Neji se tensó. Las sensaciones desagradables volvían. Ella… lo había ido a buscar.- No es eso, es que anoche no dormí bien. Ya saben el desvelo me pega duro.- dijo excusándose

- Entonces que te parece si dejamos el entrenamiento de esta tarde para mañana. Descansa bien hoy y ya mañana paso por ti para ir al área de entrenamiento.- propuso un sonriente Lee. Un Neji con gesto adusto esperaba la respuesta de la castaña.

- Está bien, Lee.- Tenten sonrió levemente. Neji frunció el ceño. - Siendo así, aceptaré la invitación de Ino de ir hoy al "Círculo de paz".

- Bueno, entonces nos vemos mañana. Tengo algunas cosas que hacer en casa. Nos vemos, Neji. - dijo Lee caminando hacia la calle. El genio no contestó.

- Espérame, me voy contigo.- dijo Tenten mientras se acercaba a Hanabi e Ino que platicaban muy animadas en el interior de la florería. No quería permanecer más tiempo junto a él. Su presencia no ayudaría en nada a su decisión de olvidarlo. Momentos después salió de nuevo.

- Nos vemos, Neji.- dijo pasando junto a él sin verlo.

Neji estaba molesto. Por qué Tenten se comportaba de esa forma. Por qué sí había ido a buscar a Lee y no a él. Por qué lo evadía. Ni cuando se había reído de él se había portado de esa manera tan esquiva.

- Tenten.- la nombró el genio con hostilidad. La chica se detuvo, aunque no lo miraba.

"Actúa normal" le dijo una vocecita a la castaña. "Míralo" le exigió. Seguramente su conciencia era masoquista. Suspiró obligándose a voltear.

La impaciencia enfadaba más a Neji pero cuando Tenten lo miró, la molestia del Hyuuga se esfumó. El genio percibió algo en esos ojos chocolates que le conmocionó. La mirada de Tenten no era la misma. No estaba ese brillo tan particular que siempre la hacía diferente. Sin pensarlo Neji tomó su mano, apretándola con suavidad. De pronto un estremecimiento le recorrió la espalda y el corazón le dio un vuelco extraño al sentir la mano de su compañera entre la suya.

- Tenten, ¿estás bien?- dijo con su tono sereno.

- Hai, Arigato por preocuparte.- contestó soltándose y alejándose un paso de él.- Yo… me voy. – señaló con el pulgar en dirección de su compañero de las cejas.- Lee… me espera.- dijo forzando una sonrisa.- Adiós… Neji.

Neji la vio alejarse junto a Lee. Quería que ella viera que estaba enfadado, pero ¿enfadado, por qué? Y por qué había sido sustituido su coraje con pesar al verla de esa forma tan misteriosa. ¿Qué era todo eso que le había pasado cuando tomaba su mano?

- Listo Nii-san, vámonos.- escuchó a lo lejos la voz de Hanabi.- ¿Nii-san?

- Hai, Hanabi-sama.- dijo recuperando su control. A su lado Ino le entregaba el paquete de flores.- Arigato, Ino.

- Lo que sea por la dulce Hinata y este pequeño incordio.- contestó la rubia abrazando a la castaña.

- ¿Hanabi-sama no le importa si me adelanto?- la Hyuuga negó.

El chico hizo una pequeña reverencia a su prima. Neji comenzó a alejarse, caminando con gesto pensativo. El par de chicas le miraban algo desesperadas desde la florería. De pronto Ino soltó un soplido de exasperación.

- ¿Segura que tu primo es un genio?- dijo la rubia.

- Eso dicen todos.- Hanabi sonrió.

- Pues tal vez podrá ser un genio en el mundo ninja. Porque en los sentimientos es un completo imbécil.

- ¡Ino-chan!

- Es que es tan obvio. No viste como apuñalaba a Lee con la mirada. Estaba que bufaba de celoso. Y luego los ojos que puso al ver a Tenten irse. Esta perdido por ella. Lo repito: Neji es un imbécil.

- No sé cuánto tiempo más necesite Nii-san para darse cuenta que le gusta Tenten.- Hanabi suspiró. Un ruido extraño se escuchó sobre el tejado


Con gesto imperturbable, el ancestral dojutsu activado y el cuerpo en la singular posición de combate, Hiashi Hyuuga respiraba entrecortadamente después de recibir el extraordinario ataque de su sobrino. Llevaban más de una hora entrenando. Sin duda Neji era asombroso, un genio. Aun le faltaba aprender ciertas cosas referentes a las técnicas secretas de los Hyuuga, pero aún así su sobrino era un ninja formidable.

Nunca se arrepentiría de su decisión de pedirle que regresara. Neji merecía estar en el clan, aunque el clan no lo mereciera a él. Tal vez su sobrino no lo supiera pero su regreso le había regocijado, le había cambiado perspectivas en la vida. El Concejo le decía que se estaba haciendo flexible; él creía que sólo era que se encontraba más en paz, feliz.

- Hiashi-sama, ¿Está bien?- sonó la voz serena del castaño.

- Hai, Neji.- contestó con apuros.- Pero creo que por hoy es suficiente.

Hiashi cambió su posición de combate para erguirse pegando los brazos al cuerpo. En frente de él su sobrino le imitó. Ambos se hicieron una reverencia para luego comenzar a caminar hacia la salida del dojo.

- ¿Te apetece un té?

- Sería muy agradable tomarlo con usted Hiashi-sama.- el chico asintió con gesto respetuoso.

- Bueno, pues que te parece si lo tomamos aquí. He visto que sueles sentarte frente al estanque a meditar después de practicar.- dijo el tío haciendo un ademan suave para que Neji se sentara. – Dos vasos de Té.- ordenó el líder del clan

Como traída por invocación una chica apareció portando una charola con una jarra y dos humeantes vasos de aromático líquido. Dejó la charola junto a los hombres marchándose. Hiashi tomó su vaso, inhalando el vaporcillo. El gesto se le suavizó.

- La madre de mis hijas hacía los mejores tés que yo hubiese probado.- junto a él, el chico escuchaba con atención mirando el estanque. El mayor dio un sorbo.- Era una mujer sin igual.

- He escuchado que Hanabi-sama es muy similar a ella.- dijo el genio casi en un susurro.

- Hinata se parece mucho a su madre. Físicamente mi hija mayor es casi igual a ella.- los ojos de Hiashi brillaron levemente.- Pero Hanabi tiene su espíritu. Cuando la escucho hablar, reír o reñir.- dijo el líder con un esbozo de sonrisa.- Es como si Hatsumi estuviera aquí.

Hiashi miró el jardín que adornaba la salida del dojo. Su difunta esposa era una amante de las flores. Nunca entendió como alguien tan lleno de vitalidad pudo encontrar entretenido la jardinería.

- Supe que ayer también acompañaste a Hanabi al cementerio. Arigato.- su sobrino se inclinó levemente.- Hinata habría querido ir. Es una lástima que no esté.- se llevó el vaso a la boca dando otro sorbo.- Hanabi me dijo que su amiga Yamanaka les consiguió las flores que tanto le gustaban a Hatsumi. - dijo con voz melancólica.

- Lirios lila.- contestó el chico, el mayor asintió.

- También escuché de Hanabi que tienes una semana más de descanso.- dijo cambiando el tema.

- Hai, Hiashi -sama. La misión fue algo extensa. Hokage-sama dijo que nos dejaría libres por unos días.- dijo mientras tomaba el vaso de liquido caliente.

- Me parece justo. Por cierto no he visto a Tenten por aquí.- el genio iba a dar un sorbo cuando se detuvo. Le sorprendió que su tío conociera el nombre de su compañera.- He notado que suele venir a buscarte para entrenar. Pero en estos días no ha venido.

- Ha tenido otras cosas que hacer.- respondió con seriedad

- Al igual que a mis hijas y a ti, esa chica me agrada. Es una persona muy singular.- dijo el líder de los Hyuuga dando otro sorbo.

- Hai, Tenten es… diferente.- aceptó el genio mirando su té. Hiashi depositaba su vaso vacío en la charola.

- Creo que ya descansé bastante por el momento. Lamento dejarte Neji, realmente disfruto tu compañía, pero debo revisar unos documentos.- dijo incorporándose, a su lado Neji hacía lo mismo.- No, no te levantes. Sigue disfrutando del té.

- Arigato, Hiashi-sama. Sobre la compañía, el placer es mutuo.- contestó Neji. Escuchó los pasos de su tío que se alejaban.

El brillo del sol se colaba entre los huecos del follaje de los arboles. Las plantas del jardín estaban en plena explosión floral, totalmente quietas, sin un ápice de brisa que las moviera. Otro caluroso día esperaba a Konoha.

El genio soltó una pesada exhalación. Estaba solo y otra vez intranquilo. Había estado sereno hasta que su tío la había mencionado.

"¿Tú qué piensas de Tenten?" sonó la voz de Lee

Neji tomó su vaso de té con ambas manos. Se quedó contemplando el oloroso líquido ambarino como si este guardara la respuesta a sus pensamientos.

De acuerdo, Tenten le… intrigaba. No había mentido a su tío al decirle que ella era diferente… agradable. Pero eso no explicaba del todo aquello que no sabía nombrar…esa inquietante sensación que ella le causaba.

Bebió un sorbo de té disfrutando del calor que le bajó hasta el estomago.

A su mente acudieron en tropel una serie de imágenes de la kunoichi castaña: lanzando con maestría los kunais, riendo mientras contemplaba las situaciones absurdas a las que era sometido por el entusiasmo de sus compañeros, su expresión soñadora cuando reveló sus ansias de ser una gran kunoichi como la Hokage, su gesto determinado de ser la mejor ninja en armas.

Luego estaba esa furia que no dudaba en mostrar, como aquella vez al no haber sido integrante del equipo de apoyo a los de Suna en donde todos habían participado excepto ella. Su patentado e inmenso cariño por sus desquiciantes amigas. Su obvia indulgencia y estima hacia sus compañeros de equipo, incluido él. Su inteligencia para crear esa técnica de invocación de armas tan extraordinaria. Su humildad, porque a pesar de ser excelente ninja no mostraba prepotencia como tantos otros que conocía.

Ella abrigaba sueños de éxito, de aventura y de reconocimiento. Era lista, amable, leal, divertida, sencilla, horriblemente directa al hablar, irrespetuosa, maldecía pero aun así…

Le gustaba.

Estaba a punto de beber otro sorbo de té cuando lo comprendió de repente y el vaso se detuvo a medio camino de sus labios.

Le gustaba la manera en que se coloraban sus mejillas cuando se entusiasmaba, cuando se indignaba y hasta se enfurecía. La agilidad y energía de sus movimientos al entrenar, la gracia de su caminar.

Le gustaba la forma de sus labios, el sonido de voz. Su cabello, tan diferente, tan rebelde pero tan suave, tan distinto y bonito, tan… ella. Y sus ojos…aquellos extraordinarios ojos de color chocolate, llenos de esperanzas y deseos por cumplir, que mostraban sus emociones, pero que también escondían otros sentimientos, pensamientos y vulnerabilidades que él… deseaba conocer.

Neji contempló el jardín, mirando las múltiples flores… Tenten le gustaba.

"Tenten es… sólo Tenten" recordó

No. Estaba equivocado. El chico dirigió hacia el estanque sus serenos ojos perlados.

Mientras la recordaba, una sensación placentera se le situó en el pecho haciéndole sonreír.

"Tenten es… sólo MI Tenten"

Le gustaba Tenten. Más que eso la quería, no sabía cómo pero lo sabía. Y él intentaría conquistarla, más aun, lo lograría. No por nada era el Genio Hyuuga.


¡Konichiwa!

He aquí uno más. Al fin Neji captó la situación, eh. ¡Alabado sea Jashin-sama! lol..lol

Era obvio que alguien como él, que limitaba tanto sus emociones, no supiera en dado momento que le pasaba. Sé que estuvo algo largo (me extendí como la verdolaga), ¡Gomene! Espero no haya sido cansado de leer.

Y… como leíste arriba, tú… malvada chilena… ¡No te atrevas a irte!

¡Onegai Vistoria-chan! ¡Por Jashin-sama! ó.O…T-T

Bueno pues, mientras escucho a Café Tacvba (cuya canción "Quiero ver" inspiró este capítulo) Gina, o séase moi, se despide.

Eeh…No me caería nada mal un review. Sean buena gente, anden lindas. ^_^