Las manos todavía le temblaban cuando cogió la taza de te. Había pedido un café, pero Kevin se había negado. Frotó la espalda de su compañero y besó su frente.
"Todo va a salir bien, te lo prometo."
"Tenías que haber visto su cara. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa, ni se inmutó cuando le dije que iba a llamar a la policía y recuerdo lo que nos dijeron en la agencia de adopción sobre le padre de Lucy y que estaba buscado por la policía. ¿Crees que era él?"
Estuvo a punto dejar caer al suelo la taza, apenas podía controla su cuerpo a causa de los nervios. Cerró los ojos y respiró profundamente. Jamás había sentido tanto miedo en toda su vida; pero si había algo que realmente le aterraba era saber que había alguien que quería arrebatarle a su hija.
"No lo se y tampoco lo quiero averiguar. Si vuelve a acercarse a nosotros, llamaremos a la policía; me da igual lo que nos diga, no puede aparecer en nuestras vidas sin más, amenazándonos."
Scotty apretó su cuerpo contra Kevin, no solía ser una persona a la que se pudiera asustar fácilmente, ni cuando en el colegio se habían metido con él le había importado; había aprendido a ser una persona fuerte; pero cuando se trataba de las personas a las que quería, el miedo se apoderaba de él.
"Kev… ¿Te importaría… crees que…" Se echó a reír nervioso.
"¿Qué ocurre? Sea lo que sea, estoy contigo, lo sabes ¿verdad?"
Scotty asintió, avergonzado por no poder decirle claramente lo que sentía. No estaba seguro si se trataba del miedo o simplemente la incertidumbre; pero se sentía completamente descolocado.
"Se que suena infantil, pero ahora mismo no me siento seguro aquí en casa, ese tipo sabe donde vivimos y preferiría que Lucy no esté aquí mientras no sepamos… sabemos lo que quiere Kev, quiere a nuestra hija y no voy a quedarme aquí esperando que venga a por ella."
Respiró con fuerza, intentando controlar las lágrimas, pero aún así, las manos seguían agitándose. Kevin las apretó con fuerza y esperó a que su compañero lo mirara a los ojos.
"Vámonos a casa de mi madre, ni siquiera tenemos que contarle nada de esto. Somos padres, tenemos un bebé y tenemos muchas dudas. Me parece ya un buen motivo para estar con ella sin tener que preocuparla." Le besó en los labios y pasó a su cuello, para terminar tumbándolo en el sofá. "Necesitas descansar, has pasado toda la noche en vela y estás demasiado nervioso."
"¿Qué hay de ti?"
"Son casi las ocho de la mañana, tengo que llamar a mi madre para hacerla la mujer más feliz del mundo por nuestra visita y tengo que preparar un par de cosas para el caso en el que estoy trabajando. Por no hablar de que Lucy se va a despertar en un rato pidiendo su biberón del desayuno."
Se le daba bien ocultar sentimientos, no era sencillo hacerlo con la persona que mejor le conocía, pero Scotty estaba echó polvo y no se dio cuenta de su sonrisa forzada, ni de que su tono de voz ocultaba un gran terror. Kevin lo vio acurrucarse en el sofá, lo tapó con una manta y lo escuchó respirar profundamente un minuto más tarde, dormido por fin. Lo miró un momento, un instante en el que todo estaba bien, un momento para pensar que eran completamente felices y que no había ningún hombre amenazando su pequeña estabilidad.
"Todo va a salir bien." Se dijo a si mismo. Cogió el teléfono, pero en lugar de llamar a su madre, marcó otro número. "Rick, hola soy Kevin Walker, no se si te acordarás de mi."
"¡Kevin! Claro que me acuerdo de ti, yo que pensaba que tu eras el que te habías olvidado de mi. No me has llamado en años, creía que habías dicho que aunque rompimos lo hacíamos como amigos."
"Rick, siento no haberte llamado antes y tampoco me gusta hacerlo así, pero necesito tu ayuda. Se que parezco un aprovechado por no dar señales de vida en años, pero…"
"Kevin, aunque no te lo creyeras cuando estábamos juntos, te conozco perfectamente, incuso ahora. ¿Qué ocurre?"
"Mi marido y yo hemos adoptado una niña."
"Vaya, enhorabuena, siempre supe que eras un hombre de familia, justo lo que yo no podía darte."
"Rick por favor…" Guardó silencio un momento. "Ha aparecido el padre de la niña y sabemos que tiene antecedentes, incluso le busca la policía. Anoche vino a nuestro restaurante y amenazó a Scotty, mi marido."
"Eso es muy serio Kevin."
"Lo se, por eso te llamo. Eres detective y te aseguro que no te molestaría si no fuera algo realmente grave. Tenemos miedo que vuelva e intente… no se de lo que sería capaz de hacer, pero no voy a quedarse sentado a que venga y cometa una locura." Estaba empezando a hablar demasiado rápido, los nervios, que había conseguido ocultar para calmar a Scotty se estaban apoderando de él. "Dime que vas a investigarle."
"Kevin."
"Aunque se que no me lo merezco, porque no te traté bien y te dejé tirado. Rick por favor, no se que hacer porque como abogado se que no podemos hacer nada, que ese hombre tan sólo quiere asustarnos y mientras no haga nada..."
"Kevin." Guardó silencio al escuchar de nuevo la voz de su ex. Lamentaba que tuvieran que reencontrarse así, después de tanto tiempo y una parte de él esperaba que le colgara, que no quisiera saber nada de él. "Que me dejaras, no significa que te odie y mucho menos que quiera que te ocurra algo malo a ti o a tu familia. Dime todo lo que sepáis sobre ese tío y lo investigaré, te prometo que si se atreve a haceros algo, lo pagará."
"Gracias Rick."
"No te preocupes, pero tendrás que invitarme a cenar a tu casa para conocer a tu marido y a tu hija. Han cambiado mucho las cosas, pero sigo pensando que eres un gran tipo."
Hacía años que Kevin no hablaba con Richard Cardle y no es que las cosas hubieran terminado realmente mal entre ellos. Simplemente no habían funcionado. Kevin quería una cosa y Richard no se la podía dar, fin de la historia. Le había querido, había imaginado la vida con él, pero no había salido bien, esas cosas pasaban.
Pero sabía que le había hecho daño, que aunque no fuera para toda la vida, pero Richard le quería, le amaba y estaba dispuesto a todo con él, aunque casarse y tener niños no entrara en sus planes.
Por eso, ahora, Kevin se odiaba por volver a contactar con él, porque ahora sabía, tan solo había necesitado escuchar el tono de su voz, que Rick seguía enamorado de él. tal vez tenía pareja, tal vez había madurado y ahora tenía lo que Kevin le había pedido años atrás; pero Rick le quería; pero si algo tenía claro Kevin, era que su familia era lo primero.
- o -
Era la mejor noticia que podría darle a su madre, volver a vivir con ella unos días, para que les echara una mano en el cuidado de Lucy, para que les explicara todo lo que desconocían y para ser la abuela perfecta. Nora no podía desear nada mejor por parte de su hijo y Kevin lo sabía, aunque en el momento en el que su madre se enterara de la verdad, la bronca iba a ser realmente sonada.
Pero necesitaban tiempo para que la policía encontrara a ese hombre, tiempo para hacerse a la idea que las amenazas podían continuar y mientras eso fuera así, no podían estar en su apartamento, tiempo para quitarse el miedo del cuerpo y seguir adelante con su vida.
"Os he preparado tu habitación." Le dijo a Kevin dándole un beso el mejilla a su hijo y luego a Scotty y ayer llamé a Sarah para que trajera la cuna que tenía en el garaje hasta que podáis traer vosotros la vuestra. He preparado una cena especial para esta noche para la familia, al fin y al cabo no llega todos los días me hacéis abuela."
"Mamá…"
"Ni mamá, ni nada, además todos tus hermanos van a venir y últimamente no es algo muy sencillo de conseguir. Así que ya sabéis, a las seis os espero con Lucy."
Los dejó solos en el dormitorio, no sin antes hacerle una carantoña a Lucy que descansaba en los brazos de Scotty y durante un momento los dos se quedaron callados, mirándose.
"¿Cómo estás?" Preguntó Kevin a su marido, dándole un beso en la mejilla.
"Bueno… podría estar mejor, pero me siento más seguro aquí que en el apartamento. ¿Te lo puedes creer? Nos han echado de nuestra propia casa." Abrazó el cuerpecito de Lucy y la niña se removió tranquila entre sus brazos. "¿Qué crees que será capaz de hacer ese tipo?"
"¿Qué tal si no pensamos en eso ahora? Tenemos una cena familiar y ya sabes lo que eso significa. No se si es peor tener un acosador o soportar la bronca familiar."
"Kevin no digas eso." Scotty dejó lentamente a la pequeña en la cuna y le acarició con cuidado la mejilla. "Esto es muy grave y lo sabes, un tío con antecedentes, nos ha echado de nuestra propia casa porque quiere llevarse a nuestra hija. Sin duda prefiero todas las discusiones de tu familia que quieras."
Kevin le abrazó desde atrás, rodeó su cuerpo con fuerza y lo apretó, quería hacerle sentir bien, lo deseaba con todas sus fuerzas, pero aún así notó el cuerpo de su compañero temblando contra él, las manos agarrotadas en las barras de la cuna y los ojos fijos en la niña.
No quería darse la vuelta, no quería hacer a Kevin que estaba muerto de miedo a punto de echarse a llorar y con los nervios de punta. Quería ser fuerte, como lo había sido siempre y cuidar de su familia. Los dos habían pasado por momentos malos a lo largo de sus vidas y siempre habían salido adelante. Ahora estaban juntos, tenían que conseguir también esta vez, pero no estaba seguro de sentirse con fuerzas para hacerlo.
"Scotty, cariño…"
"¿Y si se lleva a Lucy? ¿Y si consigue llegar a ella?"
"No pienses en eso." Le abrazó con más fuerza, pero Scotty seguía temblando. "Lo digo en serio, no pienses en eso, ya he hablado con la policía y…"
Scotty se dio la vuelta y tuvo que aferrarse a la cuna para no caer al suelo. "¿Realmente piensas que es tan grave como para hablar con la policía? ¿Por qué no me has dicho nada? No es como para que no me preocupe después de todo."
"Scotty."
"¿Y ahora, que vamos a tener un coche patrulla delante de la puerta de casa todo el día?"
"Scotty."
Respiró con fuerza por fin y se soltó de la cuna para abrazar a Kevin, hasta ese momento no se había preocupado realmente de la gravedad del asunto, había escuchado a su marido y había aceptado que no pasaría nada, que no sería más que un perturbado. Pero ahora la policía lo sabía, Kevin había hablado con ellos porque realmente creía que sucedía algo malo.
De no haber estado Kevin allí, hubiera caído al suelo, pues las piernas apenas le sostenían ya. El abogado lo llevó hasta la cama y le obligó a sentarse; se arrodilló delante y le acarició la frente mostrando una sonrisa en sus labios. Tal vez no animara a Scotty, pero si le reconfortaba ver que uno de los dos mantenía la calma; aunque misteriosamente fuera Kevin.
"No se lo que va a pasar, ojalá pudiera, pero lo que si te puedo prometer es que no voy a dejar que nadie, absolutamente nadie, le haga daño a mi familia. Y si para eso tengo que hablar con la policía, lo haré las veces que sea necesario. Además, he estado hablando con un viejo amigo."
"¿Cuándo dices amigo, te refieres a novio?"
"Si, lo fue, estuvimos juntos, pero le dejé." Los dos sonrieron. Scotty no quería saber más, tan sólo quería estar con su marido, por eso, enterró el rostro contra el hombro de Kevin y comenzó a sollozar.
"Todo saldrá bien." Dijo una vez más Kevin. "Todo saldrá bien." lentamente, le tumbó en la cama y se recostó a su lado, sin apartar la mirada, como si temiera que fuera a salir corriendo de puro miedo. Enredó sus dedos entre su cabello y comenzó a pensar en como iba a cuidar de su familia a partir de ahora.
