Hola a todos! Hoy he llegado bastante tarde a casa, así que solo puedo publicar el capitulo de este fic pues del otro no lo tengo corregido t-t Bueno, a partir de aquí ya viene lo "malo" podría decir xD y también espero que quede más claro lo de Sera, no pretendo hacerla la mala... Solo será una victima mas ! aunque no descarto que se ilusione un poquito ~
kid-4869: Lo sé no te preocupes! esta vez me pasé xDDDD con todo el asunto del regalo, pero creo que ya lo compensé cierto (?) jajajaja tu ya lo sabes :) ¡Gracias por el review!
Karen: ¡Karen eres la que más cerca ha estado! ¡Muy muy bien! ~, pronto te darás cuenta de que fue un regalo influenciado por algo en concreto jajaja, hoy en el metro se me ha ocurrido un one-shot pero supongo que tardaré en escribirlo dado que con dos fics es difícil jajaja, te puedo asegurar que los files 923-924 son... increíbles... de verdad que sí, pero voy muy lenta al no estar en inglés todavía t-t gracias por el review !
KR: mujer mujer! nunca haré a Sera como una harpía! No como cierta señorita que no da antidotos para que no este con la chica de la agencia de detectives ¬¬ (que por cierto haibara, se llama Ran Mouri por si no lo sabías, que rabia me da cuando la llama así xD) Ok ya paro jajaja lalalalala ~ espero no decepcionarte al final, pero lo que si tengo claro es que la mala de este cuento, no es Sera xD... ¡Gracias por el review!
MouriKudo: En español, pero voy super lenta por culpa de que no llega la traducción en inglés T-T! algún día acabaré ! xD el regalo lo sabrás a la de ya !:
En 10 Minutos
Eran dos delicadas cajas negras que Ran reconoció de inmediato, pues la forma y el tamaño no engañaban, dejando a la muchacha totalmente petrificada. No podía ser posible que Shinichi se hubiese gastado el dinero en algo así. Poco a poco, abrió la primera y más grande intentando controlar sus temblorosas manos.
—Esto es... —Balbuceó observando aquel delicado collar con una hermosa joya en forma de Sakura. —Lo más bonito que he visto nunca.
Sabía mejor que nadie el significado de aquella flor, la alianza que los había unido se encontraba expresada en forma de aquella delicada y hermosa joya.
—¿E-Es un diamante? —Preguntó observando más de cerca la piedra del interior de la flor.
—Ah si, son dos concretamente —Le respondió el detective con su sonrisa más traviesa mientras señalaba la otra caja.
Con más tensión si cabe, abrió despacio la segunda caja y mostró el anillo en forma de Sakura a juego con el collar.
—Shinichi esto tiene que ser carismo... —No sabía como podía agradecerle aquello.
—¿Qué importa?, este es un cumpleaños especial —Aseguró mientras tomaba la mano de la karateka y se lo ponía cuidadosamente, haciéndola sonrojar ante el contacto con su piel.
—¡Pero bueno, suelta a mi niña ahora mismo! —Kogoro miró al detective con cara de malas pulgas mientras se interponía entre él y su hija.
—S-Señor Mouri... —Aquel era un contratiempo con el que Shinichi no contaba.
—¡Déjales viejo cascarabias! —Erí tiró de su marido, liberándolo del momentáneo aprieto.
—¡¿Cascarabias yo?! —Las miradas que se cruzaba el matrimonio eran fulminantes.
—Oye tío deja de dar la nota —Ahora era Sonoko la que intentaba poner paz pues quería que sus amigos gozasen de intimidad. —Además la comida llegará en cuestión de minutos.
Kogoro olvidó entonces su manía por Shinichi y corrió hacia la primera mesa que encontró para plantarse allí ansioso, preparando su rapidez y así poder aprovechar bien los diez minutos.
—"Patético" —Pensaron todos al unísono, incluidos los niños, los cuales disponían de una mesa a su altura.
—Oye Ran... —Shinichi llamó de nuevo su atención. —Ahora no podemos con tanto jaleo, pero una vez terminemos de comer, creo que deberíamos hablar a solas.
—Si, tienes toda la razón. —Fuese para bien o para mal, sabía que tenían que aclarar aquello, poner al fin en orden sus sentimientos.
Se acercaron a la mesas donde todos los demás invitados esperaban ya impacientes y se dedicaron a hablar de trivialidades mientras se lanzaban miraditas nerviosas de vez en cuando.
—Hola, creo que no nos han presentado... —Sera se había colocado estrategicamente al lado del detective. —Soy Sera Masumi.
—Ah si —Se dieron la mano respetuosamente. —Creo que hemos resuelto algún caso juntos.
Asintió, la detective recordaba muy bien esos casos, aunque fuesen más de los que realmente insinuaba el chico. Estaba sintiendo de nuevo aquellos nervios, y la culpabilidad parecía no desprenderse. No hacía nada malo, solo quería que él la recordase... Que recordase cuando se conocieron, saber si sintió algo por ella.
—"No quiero entrometerme entre ellos" —Pensaba para calmar así sus dudas. —"No hay mas que ver como se miran"
Si, era cierto que sentía algo por Shinichi, tal vez solo era el recuerdo que la perseguía, fuese como fuese, solo aquello la liberaría de su pesada carga.
—Sera-Chan quería preguntarte algo sobre ciertos casos, Shinichi —Comentó Ran. —Yo le dije que estarías encantado de ayudarle.
—Si, por supuesto —Aseguró el detective. —Más tarde, si quieres, podemos hablar.
—Muchas gracias —Acababan de brindarle la oportunidad perfecta.
Pero al detective aquello no podía evitar sonarle extraño, desde que la conoció, notaba en ella algo indudablemente sospechoso. Sera le recordaba al pasado... pero no sabía muy bien porqué y ahora quería mantener una conversación a solas con él... ¿Y si había descubierto su secreto?
—"No... No puede ser" —Pensó moviendo negativamente la cabeza. —"No pienses en eso ahora"
Unas ventanas automáticas se abrieron al instante en lo que ellos, hasta ese momento, consideraban una pared sólida, y un montón de camareros aparecieron en ellas depositando en las mesas infinidad de platos de Shushi.
—Primera ronda, ¡Sushi! —Anunció la camarera que se encontraba en el centro.
Aquella especie de ventanas se cerraron al instante y en la gran pantalla del centro del salón apareció un reloj digital que marcaba diez minutos exactos.
—¡A comer! —Exclamó Kogoro empezando a devorar aquellos manjares antes que nadie.
Los demás lo siguieron apresurándose y a todos les pareció increíblemente delicioso, era una pena no poder degustarlo como se merecía. Los diez minutos pasaron sin contemplaciones y los camareros no tardaron en volver a aparecer con la segunda ronda.
—¡Tonkatsu! —Exclamó esta vez mientras sus ayudantes colocaban los nuevos platos.
Aquellas chuletas empanadas de cerdo sabían a gloria, y era uno de los platos favoritos de Kogoro, el detective durmiente no podía estar más feliz.
En la tercera ronda les sirvieron un revuelto de carne, verduras y fritos denominado Kakiage, pero la alegría no llegó hasta la cuarta ronda donde los de Osaka se alegraron especialmente al ver aparecer los platos de Okonomiyaki.
—¡Están casi tan buenos como los de Osaka! —Aseguró Heiji dándole su visto bueno y tragando lo más rápido que su sistema digestivo le permitía.
—¡Heiji más despacio! —Kazuha se preocupaba por su salud.
En la quinta ronda les ofrecieron unos refrescos de cola para que pudiesen digerir mejor las otras cinco rondas restantes. Todos estaban empezando a divertirse con aquella extraña forma de comer.
—¿Preparados? —Preguntó la camarera, a la que Kogoro respondió con un rotundo sí. —Sexta ronda, ¡Sukiyaki!
Los niños desistieron de seguir comiendo, pues estaban llenos a excepción de Genta y los adultos, que continuaron comiendo las sopas de tallarines de la séptima, octava y novena ronda, entre las que destacaban el Ramen y el Udon.
Solo faltaba una más y todos se preguntaban de que podría tratarse.
—No os preocupéis, son zumos —Les explicó Sonoko, pues había sido ella la encargada de escoger el menú.
Concretamente trece zumos de sabores distintos, uno para cada invitado. Los camareros no tardaron en depositarlos en las mesas y Kogoro, como de costumbre, fue el primero en coger el de naranja.
—"Veamos... el de cereza..." —Pensó Ran buscando su sabor favorito, pero fue demasiado tarde, pues Sera lo cogió antes que ella. —Oh vaya...
—Ten —Shinichi le pasó uno de melocotón. —¿Este también te gusta cierto?
—Si... —Lo cogió tímidamente, Shinichi siempre sabía lo que pensaba o deseaba.
Pero dos minutos después, Sera devolvió el vaso de zumo a la mesa y salió corriendo.
—¿A dónde vas? —Preguntó Ran preocupada.
—¡Tengo que ir al baño! —Exclamó. —¡Bebetelo si quieres!
Lo cogió agradecida y se lo bebió de un trago pues casi no le quedaba tiempo.
—¡Estaba delicioso!
Sera regresó al mismo tiempo que las mesas desaparecían y en su lugar unos bonitos sofás que combinaban con las paredes tomaban su lugar.
—Vaya este sitio esta totalmente automatizado —Comentó Kazuha sorprendida por la tecnología.
—Sí, ¡Por eso es uno de los restaurantes más caros! —Sonoko se sentía orgullosa de su logro.
Les anunciaron que no tardarían en traer la tarta de cumpleaños y que podían relajarse de momento en los cómodos asientos. Kogoro y Eri obedecieron al instante y se desplomaron en el sofá totalmente cansados y llenos, por una vez se olvidaron de sus diferencias para poder descansar. Los demás los imitaron.
—Bueno creo que podríamos hablar ahora —Shinichi y Ran se habían sentado en uno de los sofás más apartados para tener un poco de intimidad.
Ella lo miró entre nerviosa y preocupada ante la expresión de seguridad de su amigo.
—Pero van a traer la tarta, y creo que es una conversación bastante larga —Dijo poco convencida. —Es mejor después, podemos salir un rato a tomar el aire.
El aceptó la propuesta de Ran poco convencido, tenía una prisa importante en hablarlo por que siempre que se encontraba a punto de hacerlo, algo pasaba que le impedía declararse, como una sombra que les perseguía y les privaba de ser felices, y esta vez, volvía a tener la sensación de que algo pasaría de nuevo.
Recordaba a la perfección que disponía de dos días según le había dicho Haibara, la cual lo miraba desde el sofá de enfrente con total seriedad, acto que no le pasó desapercibido.
—"No lo hagas, Kudo" —Pensaba una y otra vez. —"Si lo haces querrá verte con más frecuencia todavía"
¿Pero que remedio le quedaba?, no quería hacerla sufrir más, pero tampoco perderla, haría todo lo que estuviese en su mano para mantenerla feliz y por una vez, lo que ella quería escuchar y lo que el tenía que decir era lo mismo.
—"No puedo esperar más" —Resolvió convencido. —Ran, escúchame...
Ran se encontraba mirado aquel hermoso anillo que con tanto cariño Shinichi le había puesto en el dedo.
—Si, dime... —Le respondió sin apartar la vista, quería grabar aquel momento para siempre en su memoria.
—Tenemos que hablar ahora...
No muy lejos de allí, en la sala de seguridad del restaurante, se encontraba aquella persona.
Observaba las cámaras como de costumbre para poder empaparse de todo su poderío resumido en una sola pantalla, el gran negocio que había levantado de la nada. Por supuesto, solo una mente brillante podría lograrlo y el lo era... era un gran triunfador.
Pero por una vez en su vida, se concentraba en un salón en concreto, uno que llamaba su atención más de lo habitual, aquello que llevaba esperando durante tanto tiempo...
—¿Pero tres? —Se preguntaba una y otra vez con suma felicidad. —¡Lo tres y juntos!
Su suerte era prodigiosa... al fin podría resolver el mayor misterio de su vida.
—Y todo gracias a vosotros... Detectives. —Aseguró riéndose fríamente. —Aunque tal vez necesitéis un pequeño aliciente...
Su ayudante no tardó en llegar con la información que le había solicitado.
—¿Y bien? —Le preguntó impaciente.
La susodicha cogió aquellos análisis que portaba y se los pasó a su jefe como una autómata.
—Tres de tres, señor —Le explicó sonriendo por la indudable suerte de su jefe.
—Excelente...
:*!
Bueno, me he basado en la frase aquella de "Chica mala" para el sentimiento de culpa de Sera y en aquel capitulo donde le pregunta si había alguna chica del pasado que le hubiese gustado xD es por eso que creo que Sera necesita que Shinichi la recuerde, tal vez así se quitará esa espinita.
PD: si no entendeis del todo el final tranquilos, es normal xD lo hice aposta lalalalala~
