En el capitulo anterior...

Vi como Edward se tomaba el puente de la nariz y salia para calmar la pelea supongo. Se escucharon mas gritos y pasos corriendo de un lado a otro.

Los Denali —termino de decir el hombre al mismo tiempo en que se escuchó un ventanal rompiéndose...


Capitulo 4 - "Visitas inesperadas"

Me revolvía entre las sabanas de la inmensa cama y suspiré. No tenia idea de como escapar antes de que estos degenerados me hicieran algo, pensaba desesperada en mi familia y miraba la habitación una y otra vez como si eso me fuera a ayudar. No podía negar que la habitación era hermosa, las paredes estaban pintadas de un azul intenso con pequeños detalles en color dorado, en la pared derecha había un gran ventanal con unas finas cortinas de seda semi-cubriéndolo, odiaba la vista pues era todo era tan... verde. A un lado del ventanal y justo al centro de la habitación estaba la gran cama en donde estaba acostada, las sabanas eran del mismo color que las paredes y era bastante cómoda, a la izquierda de la cama estaba un armario gigante, que ironía, lo único que había en este era el horrendo uniforme que me impusieron.

Abajo de la cama junto a la pared inferior habla un gran sofá negro de cuero con unos cojines forrados con piel animal, a un lado de este se encontraba la puerta que llevaba a un largo pasillo en el segundo piso de la mansión Cullen. La pieza era sencilla pero bastante lujosa, todo lo contrario a la mía y no precisamente porque no fuera lujosa, simplemente la mía era el triple de grande y estaba llena de muebles como pequeños sillones, estanterías con mis CD's y muchos puff* esparcidos.

Escuché como tocaban la puerta insistentemente así que dude un poco antes de hablar.

—Pase dije con un tono alto para que me pudiera escuchar quien sea que estaba tocando y me senté en la cama un poco aturdida.

Vi como abrían la puerta despacio y solté todo el aire contenido al ver quien era, demonios.

—Solo venia a ver como estabas dijo la hermosa rubia, Rosa creo que se llama.

—Estoy bien, gracias dije con una pequeña sonrisa.

—Se que... No tienes la mejor impresión sobre mi familia en estos momentos y entiendo que no te sientas cómoda pero... dudo antes de continuar Puedes confiar en mi para lo que sea Bella dijo con una sonrisa que me dejo deslumbrada por unos segundos.

—Emm... Rosa? le pregunté para confirmar su nombre.

—Rosalie dijo cortante

—Vale, Rosalie... Tienes toda la razón sobre tu familia y gracias por tus palabras pero me gustaría estar sola.

—Carlisle dijo que bajaras para que conocieras a nuestra familia de Alaska dijo con un tono de disgusto en su voz.

—Claro pero... Puedo pedirte un favor antes? le dije con mis mejillas rojas.

—Si claro, en que te ayudo?

—Le podrías decir a Annabell que suba me mordí el labio Por favor.

—Si yo le digo... se dio vuelta y a unos pocos pasos de la puerta paro y se giro para mirarme Y Bella?

—Dime?

—No te vuelvas a morder el labio si no quieres que te salte encima dijo para luego salir rápidamente de la habitación.

Deje de morder mi labio rápidamente y quede ensimismada tratando de encontrar el significado tras las palabras de Rosalie. Sentí como una pequeña mano se posaba en mi hombro y volteé bruscamente para encontrarme con Ana vestida con su usual uniforme de sirvienta, puse una mano en mi pecho y respire fuertemente.

—Rayos, me has asustado Ana.

Ella soltó unas risitas Lo siento Bella, la señorita Rose me dijo que me necesitabas.

Sin darle tiempo a reaccionar me pare en la cama y la abrace, necesitaba sentir que a alguien le importaba, que alguien me quería para bien... Como mi familia.

—Graracias por venir Ana, te necesitaba le dije con una gran sonrisa nostálgica.

—Oh pequeña, siempre estaré aquí para ti, te ayudare en todo lo que pueda Bella me dijo estrujándome entre sus brazos.

—Me lo prometes le dije separándose de ella y levantando mi dedo meñique.

Lose, es infantil pero una promesa jamas seria una promesa sin el dedo meñique.

—Lo prometo me dijo uniendo su dedo meñique conmigo y agitándolo en el aire.

Agrande mi sonrisa y le di un gran beso en la mejilla que resonó por toda la habitación, ella me miro sorprendida y las dos soltamos unas carcajadas.

Veinte minutos después...

Lo odiaba, simplemente odiaba mi "uniforme" de puta, por mas que trataba de alargarlo con mis manos no podía y algo me decía que si seguía así iba a romperse. Suspiré hacia mi reflejo en el espejo del baño y salí un poco indecisa por la puerta, allí estaba Ana esperándome.

—Te ves hermosa Bella me dijo totalmente emocionada.

—Si claro le dije con ironía.

Me tomó de la mano y me arrastro hasta el primer piso, llegamos a la cocina y me arreglo el pelo acomodando un mechón de pelo detrás de mi oreja.

—Muy bien pequeña, los señores Denali son muy amables pero las mujeres son todo lo contrario, así que mantente alejada.

La mire con horror Acompáñame.

—Estaré ahí todo el tiempo, no te preocupes, tu solo haz lo mismo que yo hago.

Me dio un gran abrazo y me hizo señas para que la siguiera, empujo la puerta lentamente y después de que salimos, Ana hizo una pequeña reverencia, yo ni me moleste en seguirla jamas me reverenciaría ante nadie.

Fue hacia la esquina de la sala y yo la iba a seguir cuando Carlisle se acerco a mi y me tomó de la cintura.

—Querida familia, les presento a nuestra ultima adquisición... Bella. dijo muy orgullosamente Carlisle.

Mire al piso pero la curiosidad me ganó y levante la mirada, me fije en cada uno de los miembros de la familia Denali. Primeramente, me llamo la atención las tres hermosas rubias aunque ninguna superaba a Rose todas parecidas y diferentes a la vez que me sonreían amablemente. Por otro lado estaba una pareja, el señor abrazaba a su mujer por la cintura y ella lo miraba con adoración, no pude evitar que mis ojos se humedecerán pues me recordaban tanto a Charlie y René, el señor era de pelo castaño y pálido como todos en la sala, excepto Ana y yo eso resulta bastante raro. La señora era hermosa, con un pelo castaño oscuro que le llegaba hasta las caderas, no es que estos sujetos se parecieran físicamente a mis padres pero se veían tan enamorados y tan unidos, como Charlie y René antes que... Demonios, podía jurar que estaba apunto de soltar lagrimas.

—Un gusto querida, soy Carmen dijo la bella señora amablemente.

La pareja se acerco a mi y la señora me abrazo fuertemente, yo me separe rápidamente de su toque y le sonreí. El señor me tendió la mano, con su inescrutable cara de seriedad, yo hice lo mismo y me dio un suave apretón.

—Felicidades Carlisle, es muy bella aunque siga siendo hu... no termino su frase pues recibio una mirada matadora de su esposa.

Y así el ambiente quedo lleno de tensión, mire a Ana buscando una respuesta pero ella evitaba mi mirada, entonces alce mi vista para ver a Carlisle... nervioso?. Vaya, esto es muy raro, que habrá querido decir el misterioso castaño?

—Creo que es nuestra hora de presentarnos, padre dijo una de las tres hermanas rubias.

Avanzaron hacia mi y se posicionaron adelante de la extraña pareja.

—Un placer Bella, ellas son Irina y Kate, yo me llamo Tania me dijo amablemente.

Entonces porque Ana me decía que no eran amables estas chicas. Dios dame claridad, no entiendo nada de este asunto.

—Un gusto señoritas les dije mirando por encima de su hombro como Ana estaba tan o mas confundida que yo.

Entonces alguien se aclaro la garganta llamando la atención de todos los presentes.

—Muy bien! Ya que las presentaciones terminaron, es hora de almorzar. dijo la pequeña duendecilla dando pequeños saltos.

—Claro señores, pasen por aquí dijo Ana, avanzando hacia una puerta y abriéndola para que todos pasaran.

Carlisle me soltó y me dio un pequeño beso en la mejilla.

—Gracias por bajar Bella, te vez preciosa juro que me derretía con esas palabras.

Una vez todos estaban en el comedor principal, me acerqué a Ana rápidamente y la tome del brazo, ella miro al suelo.

—Mírame Annabell le dije fríamente pero me arrepentí después de ver su mirada entre sorprendida y triste fijando sus ojos en los míos.

—Bella, ahora no, juro que te explicare todo dijo atropelladamente para desaparecer por la puerta y cerrándola en mis narices.

Ahora que se supone que hago? Aunque pensándolo un poco y dejando de lado las cosas extrañas que pasaron, era el momento perfecto para buscar algo, cualquier cosa que me ayudara a escapar.

Juro que escuche una pequeña voz gritando que no lo hiciera, que no era el momento adecuado pero la ignore y me quite los tacos, no porque me molestaran pues estaba acostumbrada a usarlos todo el tiempo pero tenia que ser lo mas silenciosa posible.

Entonces si fuera Carlisle Cullen, donde guardaría las cosas mas importantes? La habitación que compartía con su esposa tal vez, aunque no lo creo pues eso es mas personal a menos que... Tenga un despacho! Mi padre tenia uno, porque Carlisle Cullen no?

Vale, ahora lo que tenia que buscar era un despacho, por donde comienzo? Esta mansión tenia cuatro pisos, de los cuales conozco dos, así que sin mas comencé con mi búsqueda, abría todas las puertas que había y corría por todas partes buscando incansablemente, en el primer piso; nada.

Subí las escaleras emocionada y allí estaba mi puerta, avance hacia el lado contrario y al abrir la primera puerta había una habitación preciosa, podía ser fácilmente un pequeño departamento. Las paredes eran pulidamente blancas, dos ventanales inmensos que tenían una vista preciosa, aunque seguía siendo muy verde. Había un sofá negro que se veía bastante apetecible y en una pared habían varias repisas con CD's, me acerque lentamente y contemplé a esos bebés, esa colección era fácilmente el triple de la mía y entre todos estaban mi banda favorita; Coldplay. Me llamo mucho la atención que no tenia cama pero a lo mejor dormía en el sofá. Así que cerré la puerta y seguí con todas las otras, segundo piso; nada.

Subí de nuevo por las escaleras y ante mi se encontraban una gran puerta de madera, con detalles tallados en ella y justo al centro dos iniciales se destacaban: C.C. Bingo! si este no era su jodido despacho volvería otro día pues ya hace tiempo que me había ido y nadie me había venido a buscar.

Sin mas trate de abrir la puerta, grande fue mi sorpresa al darme cuenta que estaba trabada. Mierda, como no se me ocurrió que pudo tener llave! Seré estúpida, los ojos se me llenaron de lagrimas por la rabia que sentía, todo esto fue para nada. En un arrebato de enojo tire por las escaleras los zapatos de tacón que al caer hicieron un ruido estruendoso que seguro resonó por toda la jodida mansión, con mas rabia aun trate de bajar presurosamente las escaleras pero las lagrimas en mis ojos nublaron mi vista y pise mal un escalón, cayendo bruscamente a lo largo de todas las escaleras.

Cerré mis ojos esperando un golpe que jamas llegó, sentí unos fuertes brazos sosteniéndose y al abrir mis ojos me encontré con dos posos color miel mirándome con ternura.


*Puff: El puff es un accesorio para el hogar que funciona como sillón o incluso cama. Es un asiento muy popular, especialmente entre niños y jóvenes.

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No tengo las palabras suficientes para disculparme por la extensa demora. Sé que es un capitulo mas corto de lo normal pero la verdad no tengo mucha inspiración, lo siento tanto chicas. En fin, juro que para pasado mañana tendrán otro capitulo el triple de largo, ahora de lo único que pueden estar seguras es que no dejare esta historia inconclusa, jamas. También no se si alguien se fijo que subí otro historia que hace tiempo se ha estado robando mi tiempo, si quieren pasarse se los agradezco. Las quiero con todo mi corazón, gracias por los reviews y todas las visitas de México. Me despido con un gran besote para todas.