LA HISTORIA ES COMPLETAMENTE INEDITA PERO LOS PERSONAJES SON DE LA MARAVILLOSA NAOKO TAKEUCHI
PRIMER ROUND
—Andrew que tal amigo, hermanito, que gusto encontrarte, precisamente te buscaba cuando me encontré con esta belleza en la empresa—Diamante Chiba, mi "perfecto" hermano mayor, hombre serio e independiente que un día se alejó de la seguridad de su familia para aventurarse y conseguir ser dueño de una de las más grandes acereras del país.
—Diamante, Serena que bueno verlos. —me tenía jodidamente fastidiado verlo junto a ella.
—Diamante me ha extendido una invitación a almorzar que no he podido rechazar—Diamante acomoda su silla, ella le regala una sonrisa y yo no puedo dejar de pasar por alto el hecho de que lo ha llamado ¡Diamante, Diamante…mierda! A mí solo me dice Chiba…¡y él ya es Diamante!
—Darien, no creo que debas delegarle tanto trabajo a Serena, si no llego a su oficina seguro que no almorzaba—lanzo una mirada seria hacia mí.
—Claro que comería algo, la cafetería queda a solo unos pisos más abajo de la oficina. Simplemente debía terminar antes con un informe que el señor Chiba me pidió revisar—Cada palabra sale de sus deliciosos labios con gracia, una gracia que por supuesto se, es más falsa que un reloj chino, ella sigue cabreada por lo del informe.
—La señorita Tzukino, es muy capaz de organizar sus horarios y así no perderse su almuerzo… ¿por cierto corrigió el informe?—mi pregunta de inocente y casual no tiene nada. Su mirada se enfila hacia mí y ahora sé que esta lista para usar esa lengua viperina suya.
—A diferencia de otras personas que se tienen que reunir de maneras clandestinas con su secretaria para resolver "problemas"—curvo mi sonrisa al percibir su sarcasmo—Yo si se arreglar mis horarios para no tener que hacer ese tipi de cosas—sin proponérmelo imágenes de aquel sueño inundan mi mente, eso sumado a su veneno hace que mi cuerpo reaccione.
«Las cosa que yo haría con esa venenosa lengua»
—Bueno supongo que eso quiere decir que el informe está listo—la desafío.
—Lo está—masculla a través de sus perfectos labios.
—¡Valla, cualquiera que los viera diría que se odian!—la atención de los presente se centra en la cantarina voz de mi mejor amigo— ¡¿Qué?!...yo solo digo lo que veo, la verdad es que no sé cómo pueden trabajar juntos, si no se matan es porque eso es ilegal.
—Eso es estúpido, yo solo pido perfección en mi trabajo.
—Yo pienso igual, solo que su percepción de la perfección dista mucho de la mía.
—Bueno, bueno olvidemos ese asunto y hablemos de cosas más agradables mientras disfrutamos de esta maravilloso vino—Diamante apacigua el momento. —Que en realidad esta maravilloso y no como la falsa copia de anoche, ¿no lo crees así Serena?
Por un milisegundo dejo que la sorpresa me coja desprevenido, luego continuo prácticamente engullendo mi almuerzo, espero atento su respuesta, claro sin darme a notar.
—Sí, esa era una botella barata de vino tinto—Siento mis dientes crujir por lo tenso que me encuentro, mi puño ejerce tanta presión en el tenedor que temo se rompa.
«Por suerte yo si tuve una excelente noche»
Sus palabras de esta mañana me golpean en el estómago, pasó la noche con él.
…
Tzukino no volvió a dirigirme una sola mirada durante todo el almuerzo y que los diablos me llevaran, pero tenía que saber si se había acostado con mi hermano.
Mi carácter en la oficina durante el resto del día no fue el mejor, quería esa mujer, una sola vez me bastaría y diablos que lo haría, si no me enterraba en ella hoy mismo tendría un maldito caso grave de bolas azulas bastante preocupante.
—¡Al diablo con la prohibición de mi padre!—No podía seguir así, seria sexo, rapido y listo, luego todo seguiría igual que antes.
Una vez tomada la decisión me concentre en mi trabajo, necesitaba aprobar algunas ventas antes de marcharme hoy. Terminaba de enviar un último correo cuando los golpes en la puerta me distrajeron.
—Adelante.
—Chiba—no necesitaba verla, era ella y mi polla lo sabía—casi olvido darle el informe—parada frente a mí, deslizo el informe hacia mí. —revísalo ya—demando estaba un tanto cabreada y eso solo alimentaba mis ganas de probarla.
Poniéndome de pie aflojé el nudo de mi corbata bajo su atenta mirada, que por cierto era algo ¿nerviosa?
Me apuesto mis bolas a que ella está pensando exactamente lo mismo que yo.
Pensé en mis posibilidades:
¿Invitarla a beber una copa?...jamás lo aceptaría.
¿Una cena?...no
Observe el reloj en mi muñeca y este marcaba las casi la media noche.
—Espérame aquí un momento—estaba por protestar, levante una mano y la calle.
Salí y di un par de órdenes al guardia, este se limitó solo a tomar el elevador y marcharse.
Al regresar a la oficina Tzukino estaba de espaldas hacia mí, dándome la más perfecta y sexy vista de su redondeado trasero, al percatarse de mi presencia giro hacia mí.
— ¿Por qué debía esperar?—camine hasta ella para quedar a su lado.
—Maravillosa vista—ignore su pregunta.
—Sí, lo es, Chiba…
—Tzukino, eres una mujer muy hermosa y eso lo sabes ¿verdad?—abrió y cerro su boca un par de veces sin responder, clave mis ojos en su reflejo sobre el cristal, recorrí cada facción de rostro, la curva de su cuello hasta ese exquisito lunar en el centro de su pecho— Eres muy caliente y lo sabes…eres malditamente consciente de ello. —sus labios tiraron en una deliciosa sonrisa y entonces supe que aquella mujer jugaba con mis mismas reglas.
—Soy tan consiente y disfruto de ello, como tú eres tan consiente de tu atractivo masculino y tu ego… ¿no es así?—camino hasta quedar posicionado detrás de ella, nuestras miradas se conectan a través del cristal, el aire está cargado de sexo lo puedo sentir y sé que ella lo siente también. Entierro mi nariz en su cabello para aspirar su aroma, arquea su cuello hacia un lado para darme más acceso.
—Un aroma delicioso. —Contesta con un leve gemido que recorre mi cuerpo hasta la punta de mi polla. —Serena—un jadeo casi imperceptible sale de su garganta—estas hecha para el sexo… ¿lo sabias?
—Darien—Nunca en mi puta vida mi nombre había sonado tan excitante en los labios de una mejer, poso mis manos en sus caderas ejerciendo presión sobre mi pelvis para que pueda sentir mi dura polla en su trasero, esta vez su jadeo no es disimulado.
Deslizo el zipper de su vestido tortuosamente acariciando su piel, entre tanto con mi lengua saboreo la piel de su cuello.
—Sabes que esto está mal Darien—muerde su labio inferior.
—Me importa un infierno, si está mal o no señorita Tzukino tengo la imperiosa necesidad de enterrarme en usted hoy mismo—un gruñido brota de mi garganta ante la visión de sus senos turgentes en el cristal, deslizo mi mano por su vientre hasta liberar uno de sus senos de su brassier—Oh demonios, son tal cual los había imaginado Serena—mordisqueo el lóbulo de su oreja, sus pezones me saludan erectos y deseosos de ser saboreados y succionados.
—Entonces que todo se valla al infierno—Da la vuelta y estampa su boca con la mía, su suave y húmeda lengua juega con la mina, toco el cielo de su boca, elle gime ante la acción.
Con mis manos sujeto su trasero levantándola hasta que sus muslos se enredan en mi cintura, jedamos al unisoné por la fricciona de mi erección contra su centro, la recargo sobre el escritorio, nos sumergimos en un beso caliente y cargado de lujuria, sus manos se enredan en mi cabello tirando de él, sonrío sobre sus labios, es tan ardiente como lo había pensado.
Deshago su brassier con maestría tendiéndola sobre el escritorio, sus senos llenan mis manos, son suaves y lo mejor de todo es que son excitantemente naturales.
—Perfectos—me entretengo con ellos, chupo, succiono y pellizco haciéndola gemir. Deslizo mis manos por sus muslos para descubrir una deliciosa sorpresa—Un maldito liguero—su sonrisa es mi aliciente.
—La ropa interior solo molesta—rasga mi camisa logrando que los botones vuelen—Chiba, la charla para después estoy demasiado húmeda para charlar—rio por su comentario—Fóllame—su mirada es intensa.
—Como desees—introduzco uno de mis dedos en su húmeda cavidad—Oh preciosa, están tan lista para mí—sus caderas se sacuden al movimiento de mis dedos.
…
*Serena*
Desgarro su camisa haciendo que los botones salten por todos lados, su cuerpo es mejor que en mis sueños…mucho mejor, su torso, sus fuertes brazos y su abdomen parce haber sudo tallado por algún dios de la lujuria.
Saca sus dedos de mi interior y con lenta tortura los lleva hasta sus labios.
—Deliciosa—me besa con furia y con muchos meses de deseo contenido.
—Te quiero dentro de mí—el aire frio golpea mi cuerpo desnudo en el instante en que se aleja de mí, busca en su pantalón, rasga el paquete plateado, perezosamente desliza el preservativo en su palpitante y majestuosa erección.
—Te voy a follar tan duro Serena que nunca te vas a olvidar de mí.
—Demonios ven aquí—lo atraigo hacia mí, estampando un beso, su boca desciende hasta el sur de mi cuerpo hasta que su lengua encuentra aquel punto de placer haciéndome delirar.
— ¡Ah…si…maldición si...!—Mis músculos vaginales se contraen haciendo la intromisión de su lengua más placentera.
— ¿Lo quieres?—el resultado de mi excitación brillan en sus labios, me limito solo a asentir ya que no puedo pronunciar palabra, mordisquea mi botón erecto, grito al sentir la electrificante sensación recorrer toda mi columna vertebral—Lo tienes—así sin aviso previo se entierra en lo más profundo de mi, gemimos al sentir la más deliciosa sensación, lo escucho murmurar mil palabras sucias en mi oído, mi respiración es entrecortada—¡Demonios Serena…voy a explotar!
Sus embestidas son una tras otra, dentro y fuera cada vez más rapido, sus largos dedos pellizcan mis pezones, solo para ese entonces mi cuerpo se contrae ante mi inminente orgasmo—¡Oh… Darien…no pares!—el orgasmo recorre cada palmo de mi cuerpo, Darien es glorioso con cada uno de sus movimientos, siento la tensión de sus músculos, embiste una, dos tres veces hasta que se desploma sobre mí, jadeante y cansado su piel es caliente, una capa de sudor lo cubre aun así he decidido que este ha sido el mejor polvo de mi vida.
Poco a poco nuestras respiraciones se normalizan, se levanta lo suficiente para quedar frente a frente.
—Nunca llevas bragas.
—Nunca—aseguro, una ligera sonrisa tira de sus labios.
—Eso es endemoniadamente sexy señorita Tzukino—se retira de mi interior, saca el preservativo lo anuda tirándolo en el cesto de la basura, dándome la espalda se pierde en el interior del baño de la oficina.
—Mierda…Serena… ¿Qué acabas de hacer?—vocalizo, asustada y excitada. Arreglo mi vestido y el liguero, acomodo mi cabello como puedo hasta que escucho la puerta cerrarse detrás de mí.
—Creo que hemos hecho un desastre aquí—señala todas las hojas y bolígrafos en el piso. Trato de actuar normal.
«Vamos Sere, actúa como lo haces con todos»
—Sí, pero ha valido la pena el desorden, resulta que el sexo es muy bueno contigo Darien.
—Bueno…Serena creo que acabas de herir mi ego en lo más profundo—lleva una mano a su pecho en un gesto dolido.
—Bien, ha sido increíble. —enarca una ceja.
—Increíble. —murmura, entretanto termina de vestrirse.
—Sí, pero no te lo creas demasiado—sonríe.
—Creo que me debes una camisa—sonríe divertido, con su camisa sin botones en su mano.
—Te la pagare—aseguro, tomando mi bolso del sofá— Darien.
—Lo sé, si te manejas igual que yo, sé que esto…
—No volverá a repetirse—termino por él.
—Seguro.
—Seguro—confirmo saliendo de su oficina, tomo el elevador que me conduce directo al parqueadero donde mi Audi azul espera por mí, doblo a mi derecha y a unas cuadras antes de llegar a mi departamento.
—Estoy en problemas. —Nunca creí que Darien Chiba fuese tan prodigioso en cuanto al sexo— ¡que es lo que has hecho Serena!
…
*Una tortuosa semana después*
Había sido un error y de eso estaba segura.
Acostarme con Darien Chiba había sido una reverenda estupidez.
¿Por qué?
La respuesta era simple, había tenido sexo esta semana con dos tipos diferentes y en ninguna de las ovaciones me sentí tan satisfecha como cuando estuve sobre su escritorio.
—Concéntrate Serena—me reprendí.
Lo peor de todo es que parezco una maldita acosadora, ahora me descubro observando sus labios, sus manos, sus dedos que tanto placer me dieron, su boca…¡Dios su boca! Me quejo mentalmente.
Paso la mitad del dio caliente y pensando en ese idiota, tengo la solución para todo esto, pero una de mis reglas y la principal de todas es:
Jamás acostarse con el mismo hombre más de una vez.
—Sere, ¡puedes ponerme atención de una vez!—Lita enarca una ceja, mientras trata de decimara lo que pienso—Estoy hablando hace rato y no me pones atención, se suponía que debías ayudarme a escoger la tarjeta de invitación de mi matrimonio.
—Lita, lo siento de verdad es que…el trabajo me tiene muy perdida últimamente como que se ha acumulado un poco—Lita y yo habíamos quedado en reunirnos para escoger una tarjeta de invitación y yo solo pienso en sexo, ¿Qué clase de amiga soy?
Lita y Andrew por fin habían puesto fecha para su matrimonio, que será dentro de tres meses.
—No creo que sea solo trabajo, estoy segura que piensas en uno de esos especímenes que consigues.
—Últimamente no he podido encontrar ninguno satisfactorio—hago una mueca.
—Te quiero reprender, tienes que conocer a alguien que no quieras solo para llevártelo a la cama…o al sofá, o una tumbona, o una ducha, o….
—Oye ya entendí—sonreímos.
—Sere, tu eres una mujer increíble y mereces mucho más que solo un hombre distinto en tu cama cada vez y cuando, mereces una relación larga, duradera y satisfactoria.
—No quiero saber absolutamente nada de relaciones largas, ni duraderas, satisfactorias si y si son solo de una noche son mejor. —mi amiga niega, levanta su mirada por mis hombros.
—Allí vienen…y tú y yo aún no hemos terminado. —termino mas que sorprendida al ver a Darien aproximarse a paso seguro y despreocupado hacia nosotras, Lita se deshace en los brazos de Andrew, pero mis ojos ya han conectado con los de Darien, lleva puesto un pantalón semi deportivo ajustado en las partes precisas de color blanco, un suéter lacoste cerrado hasta su cuello, color azul marino que enmarca cada uno de sus músculos.
—Señorita Tzukino, que gusto encontrarla en un lugar que no es la oficina—pensé en responder sardónica, pero encontré su comentario sincero.
—Buenos días señor Chiba.
—Oh por favor chicos estamos fuera de la oficina, podrían dejar las formalidades.
—Apoyo rotundamente a mi querido novio.
—Yo no tengo ningún problema en hacerlo al menos por hoy…ya mañana podremos seguir nuestras constantes guerras—muestra una de sus radiantes sonrisas moja bragas. Extiendo mi mano. —Solo por hoy Darien.
—Solo por hoy…Serena—siento como su lengua acaricia mi nombre mientras estrecha mi mano.
"No me puedo creer que este tan caliente por este hombre."
—Juro que hay cierta aura de tención sexual entre ustedes, si no supiera que viven como perro y gato juraría que son el uno para el otro.
—Una vez más concuerdo con Andrew.
—Creo que los preparativos de su boda les está atrofiando las neuronas, ahora dejen de decir cosas sin sentido vallamos por esas invitaciones.
—Ahora quien está de acuerdo soy yo—Darien concuerda.
De ninguna manera tendría algo más con Darien, simple y sencillamente no.
…
— ¿Qué tal esta?—Lita sostiene una invitación en estilo antiguo color crema, con letras color dorado.
—Se ve perfecta—Darien y contestamos al unísono.
— ¿En serio?—Lita se nota emocionada.
—Aunque…
—Aunque ¿Qué?...Darien.
—Aunque, no entiendo porque buscas invitaciones cuando bien la puedes diseñar tu Lita.
—Es lo que le he dicho—Andrew se une.
—Es que no me siento segura y si me equivoco ya saben, es como si fuese peluquero e intentaras cortarte el cabello tú mismo—Los tres la nos quedamos con cara de… ¡¿Qué?!
—Estás loca Lita. A ver hombres ¿esta invitación les gusta?—señalo la invitación recibiendo si aseveración— Bien a mí también me gusta—la reviso dudosa…aunque…—Darien niega sonriendo—si Darien, existe un aunque, deberías cambiar sus letras yo que sé, tu cuentas con esos programas de correcciones y fuentes, sería perfecto un estilo tipo William Shakespeare.
—Y cómo es eso—el celular de Andrew suena y se retira a contestar.
—Lita, algo elegante estilo antiguo a eso me refiero, es más estoy segura de que…
— ¡Darien querido!—Lita, Darien y yo, volvemos a la voz chillona que proviene detrás de uno de los escaparates , una exuberante mujer, se abre paso entre las demás personas, su cabello de color rojo fuego resalta entre las demás personas, es una mujer bastante hermosa. Sus ojos parecen ser los de un lince que ha reconocido a su presa.
—Beryl—La pelirroja, prácticamente se lanza los brazos de Darien, ignorándonos olímpicamente pone sus rojos labios en los de él y este sin ningún reparo le devuelve el beso.
Y en realidad no sé cómo sentirme al respecto, si envidiosa o celosa de no ser yo quien este entre sus brazos.
— ¡Opa…amigo!—gracias a la intervención de Andrew ellos separan sus labios pero no sus cuerpos.
—Lo siento, los presento, ella es Beryl Metalia…una amiga, Beryl, ellos son Andrew Furuhata, su novia y futura esposa Lita Kino y ella la señorita Tzukino todos colaboradores de la vinatería. —la mujer escanea a cada uno de nosotros hasta que se detiene conmigo.
— ¿Tzukino?—pregunta—eres acaso familia de Kenji Tzukino.
—Soy su hija.
—Molto caro cari—"cari" lo dice con desdén.
—Il gusto é la mía signora—acentúo la palabra "señora". Darien me observa de manera curiosa.
—No cara, no soy señora, aunque me encantaría que Darien ponga ese título en mí.
—Oh cariño sabes de sobra que ese término no va muy bien en mí.
No sabiendo si estoy dispuesta a soportar el descara do manoseo de esta mujer hacia Chiba decido irme.
—Bien yo creo hemos terminado por hoy, Beryl ha sido un gusto conocerte, pero temo que debo marcharme, aún tengo asuntos personales que atender.
—Gracias por acompañarme Serena, seguiré tu concejo, pero aun así cuento con tu opinión.
—Seguro te quedaran increíbles, Andrew trata de que no se vuelva loca con ese tema okey.
—Dalo por hecho, tengo métodos infalibles—sonreí.
—Hasta mañana Darien—extendí mi mano recibiendo una mirada fría de su parte.
Llegue hasta mi auto.
—Eres estúpida Serena, lo follaste, listo, no hay mas eso fue suficiente.
Acelero el auto hasta llegar a mi departamento, necesito una ducha y necesito liberarme de estas malditas ganas de Darien Chiba.
Una vez en mi departamento disfruto de mi soledad, es algo que me gusta mucho, es más de lo que pude haber deseado hasta hace unos años atrás, con aquel cerdo detrás de mí todo el tiempo.
—No Serena, aleja esos recuerdos de ti, esta es tu nueva vida y esos días no volverán, nunca—así decido dar por zanjado aquellos recuerdos que me hicieron ser quien soy.
Saco una botella de agua de la nevera bebo un trago decidiendo a que bar iré hoy, y donde poder encontrar un cuerpo y una cama que calentar.
El sonido del timbre me extraña ya que Lita y Andrew son los únicos que siempre me visitan y acababa de estar con ellos.
Al abrir la puerta grande es mi sorpresa al encontrarme con la fija mirada amatista de Diamante Chiba.
—Ciao bella—su voz es profunda con un dejo sexy.
—Diamante, que sorpresa no te esperaba.
— ¿No me invitaras a pasar? Eso no es muy cortes bella, mucho menos cuando traigo una delicia para degustar—sacude la botella de vino y un par de copas en sus manos.
—Y como porque lo haría, podría beber buen vino solo con buscar en mi bar—sonrío coqueta.
—No lo sé, talvez porque es domingo y siempre viene bien un poco de compañía. —hago un escaneo descarado de su cuerpo.
—Convénceme—lo desafío.
—Sera un placer—su mano se cierra en mi nuca y su boca se cierne sobre sobre la mía.
...
*Moonies a leer espero lo disfruten, tanto como yo disfrute escribiendo*
=Sailor rebelde: Guapa gracias por leerme linda, y como tu nombre lo dice ¡Rebelde!...¡Chica que importa leer en el trabajo, la lectura es lo importante! jajaja ¿a poco no?
=Ali: hermosa Ali, como siempre gracias por estar aquí pendiente de mis locuras linda, aquí hay Darien rico y seppppsy para rato.:)
*Un enorrrrme y gigantesco abrazo a mis lectoras*
