OK, OK empezaré por decir… LO SIENTO! (tengo los ojos más grandes que el gato de Shrek y carita tristona) pero de verdad LO SIENTO! Dos semanas de la vez que publiqué el último capítulo. Pero últimamente emmm pues me he sentido rara y me vienen raros y pesados…. Y molestos, jodidos, gruñones, feos, peludos (nada que ver "peludos" XDXD), en fin molestos bloqueos que me dejan la mente en blanco, normalmente solo aparecían a la hora de rendir exámenes XDXD. Ah, otro hecho es que, pues empecé a trabajar por vacaciones y… sinceramente no tenía ida de que fuera tan pesado, estoy feliz, pero es agotador, ¿de verdad se hace todos los días? O.o
Uf, ok ADVERTENCIA! (Descuiden todavía no me decido si hacer algo de rating M XDXD se que algunos lo quieren y otros no, así que lo seguiré pensando XDXD) en este capítulo hago mención de los antiguos villanos de "Veo en ti la luz" que quienes lo leyeron sabrán que son los lobos de Kung fu panda 2.
Ultima cosilla y vamos a la historia. Muchas, muchísimas gracias por los comentarios que me dejaron por el anterior capi, y por la primera historia triste que hice, no pensé que haría llorar a algunos, (me siento feliz y triste por ello, ya que sentí que pude transmiir sentimientos, pero no exactamente sentimientos de alegría jeje, que complicado!)
Disclaimer: Los personajes de Kung fu panda no me pertenecen y no hago esto con fines de lucro.
Raíces negras.
La horrible desazón de la derrota estaba pendiente de ellos…
Atrapados y arrinconados, Mono y los mellizos se encontraban rodeados de lobos que se abalanzaban sobre ellos con un grito de guerra. En un instinto protector, Mono empujó algo brusco a sus sobrinos hacia atrás enfrentándose él solo a los bandidos
Fue la oportunidad que encontraron los niños en tomar la caja y abrirla con la llave.
-rayos! No funciona- dijo Shi intentando forzar la llave trabada mientras Lily sostenía la caja, pero ni con golpes ni forzosos intentos lograron abrirla. Al ver que nada daba resultado dejaron la caja de lado y se arremetieron en la lucha espalda con espalda, trabajando en conjunto. Dando en cada golpe y patada la muestra de donde provenía su sangre guerrera. Dejando en evidencia cuanto valían sus dotes de lucha, pero la cantidad de lobos que había sobre ellos no les dio mayores opciones a una inminente derrota.
Habían perdido y mientras a Mono lo amarraban, uno de los lobos levantó a Shi en el aire. Completamente enfadado el pequeño panda bufó de manera gatuna expulsando todo su aire y enseñando sus colmillos de cría felina.
-¡aaaah! ¡está poseído!- gritó uno de los bandidos y antes de que Shi se escapara por su torpeza otro lobo lo agarró y lo empujaron al lado de su hermana que ya empezaba a ser amarrada.
-No te saldrás con la tuya, queremos nuestro muñeco del maestro Oogway y que dejen este lugar- gritó molesta la niña pero solo fue amarrada con mayor torpeza mientras pataleaba.
-¡no los lastimen! – Ordenó uno de ellos con una cicatriz en el ojo - recuerden que solo venimos por la anciana.-
Como si en el viento viajara, la voz de aquel lobo llegó muy clara a los oídos de Mono paralizándolo unos breves momentos. Unos balbuceos y pudo hablar correctamente:
-¿que ustedes no eran buenos?- se quejó el primate algo anonadado y el lobo solo se mostró apenado al verse reconocido por aquel viejo conocido. Pues hace diez años el grupo de los cinco furiosos, el guerrero dragón y en realidad todo el palacio de jade habían perdonado sus errores con los de su manada por las maniáticas decisiones de un antiguo líder. Habían prometido enmendarse, pero ahora pensaban lo peor de ellos. Miró en sus manos la cuerda con que estaban siendo amarrados, era lógico que pensaran así.
-somos buenos todavía- se excusó - solo queremos a la anciana y nos vamos de aquí- le respondió con firmeza viendo al primate que reflexionaba aquellas palabras, hasta que finalmente respondió:
-por mí se las daría con moño, pero está bajo la protección del palacio de jade, ¡y por todos los cielos! Es solo una ancianita… muy molesta… y acosadora, pero en fin, una anciana.-
-exacto, por eso los amarramos, sabemos que está bajo su protección y no crean que es inofensiva. Venimos siguiendo su rastro desde que escapó de su asilo de ancianos -
-¡AUH!- Uno de los lobos había sido mordido por unos pequeños colmillos felinos.
-Jefe me mordió… ¡dígale algo!- el jefe de los lobos negó con la cabeza.
-¡ya dije que no sean bruscos con ellos!- clamó viendo a varios de sus muchachos luchar contra el pataleo de dos simples niños, dos niños muy parecidos a… ¡qué fácil reconocerlos! Solo sonrió ante la presencia de los hijos del guerrero dragón. Nunca había imaginado que aquel panda fuera tan pillo.
-tu mamá seguramente te tiró de chiquito de tu cuna, por eso te dejó el ojo así- dijo la voz de uno de los niños.
-¿¡que dijeron sobre mi madre!? Oye mocoso tu no vuelvas a hablar sobre mi madre, mi madre es una mujer muy buena, además de hermosa-
-¡pues pobre de tu madre al tener un hijo como tú!- gritó la mini tigresa.
-oigan una cosa mocosos…-
Ante los gritos del jefe lobo, que les echaba un largo sermón, los niños se echaron una mirada cómplice y asintieron. Abandonaron sus pataleos dejando un tanto confundidos a todos. Pero más confundidos quedaron cuando sus pequeñas caritas adoptaban adorables pucheros, labios temblorosos y ojos cristalinos. Si no se confundían ellos…
-¡BUUUAAAAAAAAAAAAHHH!-
…llorarían.
-¡BUAAAAAAAAAAAAAAAHHH!-
Un grave estruendo proveniente del interior había retumbado en todo el palacio. Mono con una expresión asustada solo se tapó los ojos con la cola empezando a rezar todo lo que se le venía a la cabeza. Más alarmas en el interior de los lobos aullaban, sobretodo una alarma que avisaba sobre la posible presencia de alguien atrás de ellos.
Un crujido sonó a sus espaldas.
La lúgubre sensación les llegó formando un pequeño nudo en la garganta. Se animaron a girar pudiendo respirar tranquilamente al darse cuenta de que allí no había nadie y sus alarmas habían fallado. Al volver la mirada hacia los amarrados con soga, se dieron cuenta de que la pequeña tigresa se había escapado, pues ahora estaba parada frente a ellos con sus ojos llenos de fuego, pero esta niña era mucho más alta, con colmillos más grandes y nerviosos bigotes que temblaban ligeramente.
Tardaron un segundo en darse cuenta de que aquella no era la niña, sino mamá tigresa… y estaba enojada, mucho muy enojada.
Los lobos volvieron su mirar hacia los niños que se ponían en plan de inocentes criaturitas amarradas por salvajes delincuentes. No iba a ser nada bonito...
-tranquila, tranquila mamá, ahí están tus cachorros- dijo el jefe asustado y retrocediendo cautelosamente al igual que sus compañeros - ustedes adúlenla- mandó.
-no les hicimos nada a sus hijos, señorita, linda gatita- dijo otro lobo hasta chocar con una blanda pared.
-¡hey! Solo yo tengo derecho a llamarla así.-
Lo que faltaba, papá oso había llegado estaba molesto y celoso. Ninguno tuvo que pensar que la cosa se iba a poner fea pues varios corrían mientras otros recibían una fea paliza, más por parte de una felina que de parte de un gran oso que decía "cuchi cuchi ¿no crees que estás siendo un poco dura con ellos?"
Toda una masa de lobos se arremolinaba atrás de la peluda espalda del panda que intentaba controlar a su esposa.
-por favor, dígale que lo sentimos.- chilló un lobo.
-si, nunca quisimos hacerles daño, ni atar a sus hijos- se quejó otro.
-o zamarrearlos-
-¡QUE HICIERON QUE!- clamó la felina.
-AAAAAAAAAAAHH!-
-ya cariñito, deja de golpearlos que les duele- dijo Po sonriendo divertido mientras su esposa intentaba llegar a los lobos y él se encargaba de actuar como escudo. En medio de esa lucha Po pudo resistir la idea de robarle un pequeño beso a su esposa para ver lo roja que se ponía, y no había fallado, pues Tigresa se detuvo con el rubor subiendo por su cara
-¡Po! No frente a bandidos, o…-
-… o amigos, o familia, que te da vergüenza- dijo Po algo refunfuñando como un niño pequeño, la amaba, pero de vez en cuando ese pudor que tenía su esposa le molestaba bastante.
-nosotros no vimos nada- dijo un lobo atrás de ellos mientras sus compañeros lo apoyaban agitando sus cabezas.
-déjalos hablar, no los queremos lastimar.- dijo Po.
-¿ah no?- preguntó Mono confundido.
-son viejos conocidos- dijo Po y la felina se cruzó de brazos.
-solo tres cosas. Uno, ¿Qué buscan aquí? Dos, soy señora, no señorita. Tres, respondan rápido- dijo Tigresa y los lobos no desaprovecharon esa oportunidad.
-si señori, señora. Venimos en busca de… - El jefe lobo sacó un rollo y lo extendió – Yu Meing, señora de incalculable edad que escapó hace un par de días, es peligrosa, y le gusta confeccionar ropa. Además tiene un gran lunar en la mejilla derecha-
-lo sabía.- dijo Tigresa.
-¿peligrosa?- Preguntó Po.
-muy peligrosa, el otro día me tiró su puré porque quería un estofado de verduras.-
-eso no es peligroso.- le corrigió el panda.
-¡el puré estaba caliente!-
EN OTRO LADO DEL PALACIO DE JADE…
La señora Yu Meing corría a su máxima velocidad permitida, ya habían ido por ella y le cercaban todas las salidas. Lo peor de todo era que la mayoría de sus objetos de plata, que tanto trabajo le había costado colgar por todos lados, habían sido quitados a la hora de la limpieza ¿Cómo no pudo prevenir eso? Ella como psíquica debió haberlo prevenido.
"¡malditos nubarrones de memoria!" corrió a pequeños pasos por los pasillos hacia un lugar donde si quedaban mil objetos de plata aun, su habitación. Pero un ciervo robusto y mediano le impidió el paso. El sujeto, ataviado en ropas oscuras con una cinta roja atada en la cintura, aún era muy joven. Pero a pesar de ello tenía una mirada seria y llevaba un muñeco en forma del maestro Oogway en una de sus patas.
-Al fin te encontré- susurró amenazante.
-¡Atrás bestia! ¡Tengo esto!- exclamó sacando una cuchara de plata y poniéndola como escudo. El ciervo solo se frotó la cabeza y exhaló profundamente.
-Eso solo asusta a los lobos- dijo de forma neutra, se le notaba molesto -Abuela límpiese las orejas y escuche. La llevaré de nuevo a su asilo. Me mandaron a buscarla.- dijo tomándola firmemente por un brazo y obligándola a avanzar.
-olvídelo jovencito, no pienso volver a ese lugar, no hay comida y me siento sola. Además debo asegurarme de haber cumplido mi misión- reclamó la anciana golpeando impaciente la cabeza de aquel ciervo con una cuchara.
El ciervo casi gruñó – habría comida si no la tirara, no se sentiría sola si dejara de golpear a todo el que se le acerque. Y…¿Misión?- el ciervo se detuvo y se giró hacia ella – ¿Otro disturbio de su mente verdad? Dígame ¿Qué usted no recuerda quién soy?-
La señora Yu le miró detenidamente hasta convertir sus ojos en dos rendijas que iban de arriba hacia abajo inspeccionándolo.
-tienes cara de sapo, pero no recuerdo quien eres- El ciervo no le prestó atención y siguió caminando arrastrando aquella anciana para juntarse con los lobos que le habían ayudado a localizarla.
En el exterior con todos ya desatados, los lobos habían informado la verdadera identidad de tan peculiar anciana. Todos vieron salir a un ciervo con una anciana golpeándolo en la cabeza y un par de lobos se acercaron acomodándose al lado de la anciana para controlarla
-¡que no se me acerquen canijos!- dijo golpeándolos con una cuchara.
-¡waaaah! Aléjense, es una cuchara de plata!- advirtió uno de los lobos, si había algo a lo que verdad temieran, eso era a cualquier material de plata. El ciervo al encontrarse solo, no tuvo problemas en contener a la anciana, porque solo debía soportar los golpes mortales.
-Debemos devolverla al asilo de donde se escapó- dijo el jefe lobo.
-No podemos dejarlos, lo lamentamos pero no sabemos si dicen la verdad- alegó Mono solo para recibir un cucharonazo en la cara – no olviden ponerle camisa de fuerza- Tigresa dio un paso al frente.
-Mono tiene razón, no podemos dejar que se la lleven. Es amiga del maestro Shifu y por lo tanto está bajo la protección del palacio de jade.- razonó firmemente y varios lobos tragaron saliva rogando por no enfrentarse con ella. –Primero debemos hablar con el maestro Shifu.- La felina le dio una mirada a la señora Yu pero la anciana tenía la mirada dirigida en otra cosa, algo que no le gustó nada. Ella miraba a sus cachorros…
Distracción de adultos, simple distracción de adultos. Como amaban esos momentos porque nadie notaba lo que rompían, es decir, lo que hacían. Los mellizos Recogieron del piso la "caja del maestro Yoshua". Era prudente devolver esa cosa a su lugar antes de que se dieran cuenta de que habían tocado lo que no debían. Intentaron destrabar la llave que tenía incrustada en la cerradura y cuando lo lograron se sintieron satisfechos.
Pero sus expresiones cambiaron por una de sorpresa al ver que súbitamente la caja había abierto su tapa. La caja había sido abierta.
Pasaron unos segundos atónitos mirando hacia donde estaban los adultos procurando sacar de la vista la caja mientras intentaban cerrarla, pero simplemente la tapa no quería volver a su lugar. Tan concentrados estaban en esa tarea que no se dieron cuenta de la pequeña ventisca que se acrecentaba a cada segundo alrededor suyo. De la nada, un estrepitoso rayo pasó iluminando el lugar una porción de segundo y dejándolos a todos mudos por la impresión, ese rayo había pasado muy cerca de allí, demasiado cerca.
Solamente con el silbido del viento de fondo la anciana sonrió, ni de forma graciosa ni tierna. -al fin….- susurró cerrando sus marchitos ojos, complaciéndose sutilmente con las ventiscas y el frio que hacia su presencia azotando todo sin pudor. Finalmente el trueno que proseguía al rayo sonó.
Todos miraron para todos lados confundidos y algo atemorizados. El ciervo que aun tenía sujetada a la anciana le habló:
-¿oiga, como logra hacer eso?- preguntó zamarreándola intentando no ser tan brusco. Los guerreros del palacio lo miraron confundido buscando respuestas – ¡es una adivina! es un don que le vino de familia. Pero nunca supe que tenía esos poderes- aclaró alzando la voz sobre el insinuante sonido del viento que crecía. Pero de la señora Yu no obtuvo ninguna respuesta, pues no era ella la que hacía todo aquello. Todas las respuestas se encontraban en aquella cajita abierta en el piso. Solo ella podía percibir lo que no era visible, podía ver los ojos que brillaban desde dentro de su caja y una risa resonar levemente feliz. El maestro Yoshua se había liberado. Ella había cumplido su misión, y tal fue su regocijo que no le importó que todo alrededor suyo hubiese perdido su sano juicio…
Las oscuras nubes se manifestaron en rebelión contra los cielos que parecían anunciar el principio del fin. Todo habitante corría a sus casas por las nubes negras y las ventiscas, más pertenecientes a frías noches de invierno que a días cálidos de primavera.
Ante los cielos, que oscurecieron en unos momentos, la tierra tembló ligeramente. En el palacio de Jade todos miraron a sus alrededores sin saber que comprender, o si quiera que hacer ante la escarchada tierra que se abría en miles de rendijas de donde empezaban a surgir varias raíces negras.
Un grito sofocado se escuchó…
-¡ayúdenme!- gritó desesperado un lobo que tenía algunas raíces envueltas en sus piernas. Intentó desesperadamente deshacerse de sus ataduras, pero los raigones solo se trepaban más y más en él hasta llegar a cubrirlo por completo, finalmente había desaparecido. Sus compañeros que habían intentado ayudarlo pronto se vieron envueltos entre la misma maraña de raíces negras. No fue difícil adivinar su futuro, desaparecieron al igual que su compañero.
Una alarma sonó en el interior de Tigresa.
-¡Niños!- gritó preocupada, pero antes de que incluso reaccionara, Po fue más rápido y los llevó hasta el techo del palacio. Sus amigos también buscaron refugio y se pusieron a salvo. Mas aliviada, la felina se preparó para saltar pero una gruesa raíz negra la tenía aferrada contra el piso. Un gesto de sorpresa escapó de ella y pronto el otro pie se vió cubierto de más de ellas, y por más que intentaba liberarse solo se veía más enrollada.
Sus esfuerzos que prosiguieron no llegaron a nada y finalmente terminaron en la basura al tropezarse cayendo hacia atrás. Pero no le importó, pues sus hijos y Po estaban a salvo, era lo único que importaba de verdad.
Antes de caer sobre el negro matorral de raíces cerró los ojos esperando el mismo destino que aquellos lobos, pero todo cambió al sentir un suave brazo sosteniéndola con firmeza. Po la había atrapado antes de que cayera e intentaba librarla de las raíces que la detenían.
Su corazón dio un vuelco, sus hijos estaban a salvo, pero él no.
-Po debes… irte- dijo alarmada pero apagando su voz al ver que él también se vio atrapado rápidamente. Intentó mantener su mente fría para buscar una salida pero nada llegaba, absolutamente nada, y aunque no sollozara, de su rostro se escabulló una lágrima.
El forcejeo de Po había cesado y ahora le aferraba junto a él con esa mirada que denotaba cariño y tristeza. Un nudo se le formó en la garganta, debió prever que Po no la dejaría, el sentimiento de culpabilidad se apoderaba de ella. Y siguió con la mirada perdida en todas las direcciones intentando encontrar algo que los ayudara.
-¡Po!- gritó la felina queriéndolo hacer reaccionar, las raíces negras empezaba a tirarlo hacia abajo al igual que ella mientras eran cubiertos más y más. ¿Por qué rayos no hacía algo? ¿Por qué parecía tan resignado? Se negó a escuchar la respuesta que su cabeza le daba, no podía permitir que por su culpa…
Interrumpiendo cualquier pensamiento de la mente de Tigresa, Po la besó con dulzura intentando calmarla, era increíble que el mismo lo pensara, pero no había nada que hacer.
Ironía de la vida, quizás del destino, tanto esfuerzo cuesta tener todo aquello por lo que uno soñó, por lo que siempre luchó, y en un segundo las cosas más preciadas se escapaban como agua entre las manos. ¿Por qué la vida podía ser tan injusta? ¿Por qué no podía conformarse con llevarse algo menos significativo? Po se dedicó a borrar cualquier pensamiento de su cabeza y aferrarse a la mujer que tantos años de felicidad y dicha le había brindado. A donde ella fuera, él le seguiría. La tomó más fuerte entre sus brazos regocijándose del beso robado, algo que ella siempre había adorado. Un beso robado, quizás el último, pero lo disfrutó a pesar de sentir sus tristezas y temores reflejados en la humedad de su mejilla que había dejado el lamento de sus lágrimas.
Compartió junto a su amada una mirada entristecida, resignada y terminaron viendo en dirección a su legado, dos niños que miraban asustados toda el lugar. Por suerte no se daban cuenta de la situación en que estaban ellos, o quizás ya no podían ser vistos puesto que ya estaban casi cubiertos de esas enredaderas.
Un sollozo desgastado escuchó al momento de sentir a su esposa refugiarse en su pecho ocultando el rostro.
Las raíces ya casi los cubrían a ambos.
-recuérdalo Tigresa, son guerreros y también… son iguales a ti.- la felina solo se aferró más a él en aquellos brazos que siempre le habían producido bienestar aun en los más difíciles momentos.
-te amo Po- susurró antes de desvanecerse ambos entre la negra espesura de las raíces.
DESDE UNO DE LOS TECHOS DEL PALACIO…
Dos niños asustados intentaban ver luchando contra la ventisca que golpeaba en sus ojos, buscaban por todos lados a sus padres, junto a ellos solo estaba su tio Mono.
-¿por qué?- se quejó el primate.
-¡fue por esa caja, no debimos abrirla!- dijo Shi.
-¡No!, ¿por qué su padre me dijo que debía cuidarlos? No los veo. Seguro que ya se refugiaron y no quiero cuidarlos todo este tiempo-
-¿Hasta que pasé la tormenta que se aproxima serás nuestro tutor responsable?- preguntó Lily. Mono abrió grandes sus ojos buscando desesperadamente algo o alguien… ¡a quien fuese!
-¡Grulla! ¡Víbora!- gritó Mono feliz viendo a sus amigos sobre un árbol donde no llegaba aquel raro cúmulo negro.
Grulla sonrió al ver a sus amigos a salvo y alzó vuelo en dirección a ellos. Pero como si tomaran vida propia, una gruesa raíz agarró la cola de Víbora estirándola hacia abajo. Víbora terminó soltándose involuntariamente de Grulla.
"bueno, al menos queda Grulla" pensó Mono, pero la cola de Víbora salió de entre las raíces estirando al ave y se lo llevó consigo.
-¡NNNOOOOOOOOOOOOOOOO! –gritó Mono de rodillas. Pero más raíces fueron creciendo y trepando que Mono no se dio cuenta y fue arrastrado también.
- lalalala, no tendré que cuidarlos- dijo hasta desaparecer al igual que sus amigos.
-¡niños!- Mantis había aparecido en el hombro del mini panda - no hay salida, todo se encuentra rodeado. Tendremos que saltar.-
Los niños echaron una risotada, pero al ver que la expresión de su tío Mantis no cambiaba se aterrorizaron.
-¡¿Qué, que?!-
Mantis echó un suspiro, de todos modos esa cosa negra que crecía e iba envolviendo de a poco todo el palacio los alcanzaría tarde o temprano. Todo era cuestión de esa dichosa caja, de saber que sus sobrinos estaban tras ella, después de enfrentar una rebelión de Tigresa los hubiera metido a ambos en el calabozo del palacio, solo con pan de jengibre y agua para que aprendieran. Si ellos eran los que habían provocado eso, entonces… en realidad no sabía exactamente como se debía contrarrestar aquello, pero si sabía que había solución.
–¡miren un dumpling!-
-¿dónde?- Mantis los empujó a ambos distraídos y cayeron los tres juntos.
Finalmente todo se tornó negro.
Flashback…
Otro sueño… Sabía que era otro sueño, pocas veces se lograba dar cuenta de que solo soñaba, quizás se hubiera caído de la cama, quizás su frazada se hubiera corrido y él lo único que captaba era el extraño lugar en donde estaba.
Empapado y con su cuerpo chorreado de pies a cabeza siguió presuroso su camino con el corazón desbocado, de alegría. Ni siquiera sabía por qué estaba alegre, o si quiera por qué estaba allí y mucho menos supo por que se trepaba a una amplia roca intentando salir de ese pequeño lago en el que había caído. Dos impulsos después y ya en tierra respiró algo agitado por ese pequeño esfuerzo. Ni siquiera le dio ganas de levantarse del piso, pero aun así lo hizo… solo se sentó con la sensación de su corazón queriéndose escapar de su pecho. ¿Por qué estaba tan alegre?
En ese instante se dio cuenta del por qué había llegado hasta allí, porque le parecía tan conocido ese rojo piso cubierto de la hojarasca de aquel árbol chino, él ya había estado allí antes… con ella.
Sus latidos se aceleraron aun más si era posible, a su lado yacía la hermosa figura de una tigresa dormida entre las rojizas hojas que caían delicadamente en ella. Se vía tan frágil, tan bella.
Todo le recordaba a un lejano cuento de héroes y princesas. Él se acercó casi guiado por instinto hasta los sutiles labios de la bella dama, que incitaba a perderse en ellos, que rogaban por el beso de un heroico caballero, y él era ese héroe. Pero antes de poder cumplir su cometido ella había abierto sus ojos. Casi cayó hacia atrás por el impacto. ¿Que pasaría ahora? ¿Le gritaría? ¿lo golpearía? ¿Qué aquello no era un cuento de héroes y princesas?
Lejos a lo que había pensado la hermosa felina le sonrió, pero no de cualquier manera, le sonrió de manera dulce, incluso juguetona. Sabía que en ese momento debía tener la cara más boba de cualquier ser en ese planeta, solo rogaba por que la saliva no se escapara de su boca. Pero al ver los cautivantes ojos carmesí fijos en él, se dio cuenta de que estaba todo babeado.
"rayos!" Pero no le importó mucho, simplemente estaba embelesado, o mejor dicho atontado, la mujer era bonita de pies a cabeza. Aunque debía tener cuidado, su chaleco rojo y sus pantalones negros evidenciaban que entrenaba algún arte marcial.
Maldijo a sus emociones y a su cuerpo que se negaban a obedecerle, pues no se había dado cuenta de que acercaba su mano con el único objetivo de tocar la seda de su mejilla anaranjada con rayas negras de su rostro. Tragó fuertemente saliva al sentir que ella misma se hundía voluntariamente a su pata, acariciándose en ella con los ojos cerrados, disfrutándolo de forma tal que solo consiguió dejar su boca levemente entreabierta de la emoción. No era la primera vez que veía a esa señorita, podría asegurar que la conocía de otros sueños.
En ese momento, ella se había levantado del piso mientras se echaba a correr lejos, su apacible y fresca risa que se alejaba le recordó al dulce canto de una madre a sus hijos.
Sorprendido y con una leve sensación de tristeza solo pudo susurrar su nombre… -Tigresa-
Fin del flashback
Ok, OK, deben estar aun con muchas más dudas que antes ¿en dónde terminaron todos? Lo sabrán en el próximo capi muajajaj, ¿de quién era ese sueño? Es de alguien que conocen Muuuuuuuuuy bien, emmm, espero que no sea muy obvio de quien es ñejeje XD.
Ahora si quieren matarme por la espera de la historia, o mimarme XD, o decir si les gustó, o cualquier cosilla porfa déjame un review, como opinión personal, me gusta que me mimen XDXD.
Saluditos!
P.D: sip, sé que este capi es más cortito de los que estoy acostumbrada a hacer emmm creo, jeje y disculpas por no contestar reviews en esta ocasión, pero ahorita salgo y se que llegaré cansada y ya quiero publicarlo, de lo contrario creo que no podré hasta el domingo.
