Autor: Shameblack
Título: Después de la devastación (vuelve a salir el Sol)
Fandom: Naruto
Parejas: Naruto/Sasuke
Género: Romance/Angst/Hurt!Comfort/Friendship/¿?
Resumen: Naruto está casado. Sasuke también lo está. Pero nada está bien.
Advertencias: Adulterio, deseos reprimidos y algo de palabras fuertes.
Detrás de la devastación (vuelve a salir el Sol)
IV
Sin darse cuenta, poco a poco vuelven a él esas ansias que había sabido controlar. Cada día que pasa mira cómo el vientre de su esposa va creciendo, y una vida en él también. Y aún así, no puede dejar de pensar en Sasuke. Pero no es sino hasta un día de lluvia copiosa, que está mirando las gotas resbalar por la ventana de su despacho que se da cuenta de todo.
Kakashi ha venido a visitarle y han comenzado a platicar del pasado, de cómo las cosas habían sido.
—Al final, siempre fueron Sasuke y tu—comenta Kakashi, acomodándose con pequeños gestos en el sillón oscuro que Naruto tiene en la oficina—. A veces parece que le extrañas.
—Lo hago—rectifica Naruto, sonriendo de lado ante lo dicho.
—Alguna vez pensé que estarías dispuesto a muchas cosas—habla Kakashi, sin prestarle atención y con su mirada puesta sobre la silla en el escritorio—. Alguna vez realmente creí que, de ser necesario, renunciarías a todo esto con tal de que Sasuke estuviera bien. Sigue siendo fecha que suelo pensarlo.
Uzumaki se queda callado, mirándose las manos recargadas sobre su regazo. Después de unos momentos en silencio Kakashi le felicita por el embarazo de Hinata, y comienza a platicar de cosas sin importancia que a Naruto le sacan alguna que otra sonrisa.
Para cuando Kakashi sale de la oficina y deja a Naruto solo con sus cavilaciones, la lluvia se ha vuelto más fuerte. Piensa en lo dicho por su antiguo sensei. Naruto lo hubiera hecho, y siempre lo ha sabido. En el pasado hubiera saltado a ciegas si con ello podría traer a Sasuke de vuelta, y si no, asegurarse de su bienestar, de que estuviera a su lado al final. Probablemente eso no ha cambiado mucho, y todas las cosas que antes hubiera dado por Uchiha seguirían siendo las mismas, seguiría luchando por él. Si Sasuke y su puesto como Hokage se vieran comprometidos, si en algún momento ya no quedara más que hacer, solo decidir, a Naruto le gustaría creer que optaría por el bienestar de la villa. Pero sabe que la decisión no le tardaría más que una corazonada en hacerla, y no sería a Sasuke a quien dejaría atrás.
De cierta manera, todo sigue siendo igual que al principio, y todo sigue sintiéndolo a flor de piel. Solo es ahora que puede comprender la dimensión de sus sentimientos, el qué está sucediendo en su mente. Ama a Hinata, porque es así de sencillo; pero jamás sentirá por ella lo que siente por Sasuke. Por Sasuke no dudaría en aventarse al vacío, y no le cuesta aceptarlo.
Con cada gota que cae todo comienza a acomodarse en su sitio, y Naruto empieza a estar más decidido que nunca. No sabe qué hacer para enmendar las cosas, no sabe siquiera si puede hacerlo, pero sabe que ya no puede seguir así, que le duele demasiado y que probablemente a Sasuke le duela aún más. Que si Hinata se llegara a enterar le partiría el corazón, y que no es justo para ella, pero Naruto piensa en cuándo va a ser justo para él, cuándo va a llegar su momento de ser feliz. Él sólo quiere tener la oportunidad que todos en la vida aprovechan. Ya no le importa si es adulterio, si eso lo convierte en una persona asquerosa; solo puede importarle ya no hacer sufrir a ninguno de ellos, a quitarse la espina del pecho y saber cómo sería estar con Sasuke, saber de lo que se perdió cuando decidió pedirle matrimonio a su actual esposa.
Esa noche no llega a casa y solo manda a avisar a las personas necesarias de su salida. La lluvia le cae sobre toda la piel y la ropa. Pronto siente el cuerpo más pesado. Piensa que podría enfermarse pero no le importa. Ahora todo lo siente tan intenso, como si corriera contra el reloj, que si no llega pronto lo va a perder todo de nuevo. Y no, no puede volver a pasar por ello.
No sabe cuánto tiempo ha estado corriendo, pero la lluvia ha amainado y la luna despunta su sonrisa en el cielo. La piel la tiene helada y su ropa está fría y húmeda. Pero no puede importarle menos, no cuando siente que Sasuke se le está yendo de las manos.
Le encuentra en un callejón oscuro de una ciudad pequeña, de nombre difícil y olvidable. Lleva la espada en la cintura y su cabello le cae en formas irregulares por la espalda y los hombros. A Naruto le da un vuelco el corazón y las ganas de hablar se le atragantan en la boca. No sabe qué decirle, pero quiere decirle todo. Siente que ha sido un idiota, y que solo ha hecho las cosas mal. Que ahora va a hacer aún más cosas mal, pero que quiere correr ese riesgo; que se quiere permitir eso.
Por su parte, Uchiha enarca una ceja, extrañado de ver a Naruto ahí. Es hasta ese momento que el rubio recae en el cadáver recargado contra la pared y el charco de lo que supone es sangre.
—Esto es inesperado—dice Naruto, porque no sabe qué más hacer. Hay un cadáver en medio de ambos, y aún así solo puede pensar en ir y enrollar sus brazos en el cuello de Uchiha.
—¿Qué haces aquí?
—No sé si debería de contestarte o mejor encargarnos de eso—menea la cabeza hacia el cuerpo, que está colocado en una posición extraña y no puede discernir si se trata de un hombre o una mujer.
Sasuke voltea a ver el cadáver y luego le regresa la mirada. Se encamina enfadado hacia él y se mantiene lo suficientemente cerca como para hablarle en un susurro. Le dice que le siga y se va saltando entre los techos. Naruto no necesita más para seguirle. Confía en Sasuke. Si para él está bien dejar el cadáver por ahora en ese lugar, tendrá sus buenas razones.
Llegan a un edificio abandonado, a su azotea cubierta por un techo de lámina que tiene un montón de goteras y ninguna pared, dejando el aire nocturno bañarlos en su abrazo.
—¿Qué haces aquí?
—El cadáver—logra razonar Naruto, queriendo posponer lo más que pueda lo inevitable, por temor a ser rechazado, por miedo a que todo salga peor.
Sasuke bufa y se lleva la mano a la espada, más en un gesto para hacerla reposar ahí para que descanse, que cómo un signo de que va a desenvainarla.
—No lo he matado yo. Ya estaba muerto para cuando llegué. ¿Qué haces aquí, dobe?
No haya cómo decirle lo que está pasando, y la especie de epifanía –o conclusión- que ha ocurrido horas atrás en su despacho de Hokage. No sabe qué decirle para hacerle ver sus intenciones, así que Naruto resuelve que una acción vale más que mil palabras y se acerca en tres zancadas rápidas hacia él, le agarra la cara con las manos heladas y le besa suave en los labios.
Sasuke espera cuatro segundos, entre que se dice que lo que está sucediendo es real y que esto no puede estar pasando otra vez, para meter su brazo entre ambos y separar con brusquedad a Naruto. Éste último abre los ojos sorprendido, y le vuelve a acercar, ahora hacia su pecho, envolviéndolo en un abrazo. Habla a trompicones, como si Sasuke lo estuviera a punto de matar si no se explica –cosa que quizá no sea muy errónea-.
—Te extrañaba y estoy harto y no puedo más—deja que haya silencio en cuanto siente los hombros de Sasuke relajarse bajo su yugo—. He hecho tantas cosas mal, y si esto está mal, creo que ya no me importa. Fui un idiota, y lo sigo siendo. Simplemente es difícil seguir así, es imposible.
Naruto se separa de Sasuke, siente su corazón ir rápido, con miedo e incertidumbre. El rostro de Sasuke no muestra nada, solo seriedad. Ni siquiera enojo o confusión. Una simple nada es lo que cubre su cara y eso a Uzumaki le asusta de una manera que no comprende. Le asusta que sea muy tarde, que todo vaya a terminar peor. Sin embargo, eso no lo detiene en su letanía, en su monólogo que ya no puede parar, porque sabe que tiene que decírselo, tiene que hacerle saber a Sasuke todo lo que ha estado pensando los últimos meses.
—Desearía que esto no estuviera pasando. Que ninguno de los dos nos sintiéramos de ésta manera y que tú con Sakura fueras feliz; que yo con Hinata lo fuera también. Pero no es así. Estoy harto de no poder tener la oportunidad—toma aire, molesto, con lágrimas de frustración en sus pestañas, apretando sus manos en puños para mantenerse sereno, para centrarse—, de no tener la oportunidad de hacer lo que quiero. Y lo que ahora quiero es hacer esto, aunque termine lastimándola. No puedo estar bien sin ti, maldita sea. Me has quitado incluso eso. No puedo amar a mi esposa porque ella no es tú. No puedo esperar tener una vida feliz a su lado, porque no serás tú con quien la voy a pasar. Me he odiado tantas veces, tantas noches. Te odio, pero jamás querré a otra persona de la manera que te quiero a ti.
—Naruto…
—Te intenté reemplazar. Hinata siempre estuvo ahí. Fue tan fácil, tan sencillo simplemente recaer en ella. Y soy un bastardo afortunado, porque jamás conoceré a una mejor mujer, porque no la merezco. Aún así fue igual de sencillo convencerme de que la amaba, pero siempre supe que no era del todo sincero. Ni siquiera estabas ahí, pero lo estabas—bufa, pasando una mano por su cabello, sintiendo la brisa humedecer sus dedos—. Fue fácil pensar que tú tampoco me querías sólo por el hecho de que te habías ido con Sakura. Ambos nos casamos, formamos una familia y aún así te marchaste en cuanto tuviste la oportunidad; aún así yo seguía con ese vacío en mi pecho, el vacío que siempre dejas con tu ausencia.
—Cállate ya—Sasuke no le mira, y su ceño fruncido le saluda cuando vuelve a girar el rostro lo suficiente para verle—. No sigas…sólo cállate.
Naruto lo hace. Se mantiene en silencio por un tiempo indeterminado, del cual solo tiene referencia entre el punto cuando Sasuke baja la mirada, aún con las cejas arrugadas y los hombros rectos, y todo lo que tarda en volver a levantar la cara y mirarle increíblemente molesto, con la boca a punto de soltar mil y un insultos.
Sin embargo, Naruto decide que si tiene que dar varios tragos amargos, prefiere hacerlo de una vez. Prefiere dejar las cosas claras, si no para reconciliarse con Sasuke, tan solo para reconciliarse consigo mismo y saber que lo intentó, que fue lo más sincero que pudo ser.
Por tanto vuelve a dar otro paso, bajo la mirada de furia de Sasuke y la incertidumbre en su pecho. Entrelaza sus dedos con los de su mejor amigo, y toma como buena señal que no se aleje, que no aparte su mano.
—Intenté reemplazarte de todas las maneras que pude, pero ninguna sirvió. Me asusté, porque realmente creí que Hinata lo notaría, que ella se daría cuenta que hay alguien más, que siempre lo hubo, y que no es ella. Estabas tan lejos y yo tan asustado. Me acosté con ella, Sasuke. Cada que pensaba en ti y sentía que ella lo sabía, que se daba cuenta que no la quiero. Cada que leía uno de tus estúpidos informes, o que ya no aguantaba más. No logré nada, porque nunca lo hago.
—¿Para qué mierda me dices esto?
—Porque Hinata está esperando otro hijo mío.
La cara de Sasuke se vuelve aún más pálida y estoica que antes. Sus dedos se quedan inmóviles en los de Naruto y éste sólo aguarda por la explosión. Si Sasuke se decide a golpearle no lo va a culpar, si se aleja, si le mira con asco, si adopta cualquier actitud reacia u hosca hacia él, Naruto lo puede comprender. Lo que no espera es ese suspiro cansado, la caída de hombros y el semblante abatido que acontece frente a él.
Vuelve a pasar el viento con lluvia, para mecerles el cabello y la ropa, para empaparles en la realidad. Naruto no puede odiarse más que ahora, pero entiende que era necesario.
—Felicidades—murmura Sasuke, con la barbilla apuntando hacia otro lado y los ojos perdidos en algún punto lejano. Su voz es pastosa, casi neutra. Naruto trata de conectar con su mirada, pero lo único que nota es cómo los dedos fríos y delgados de su mejor amigo se escapan de los suyos, cayendo lentamente a su costado.
—Voy a tener otro hijo con Hinata, y aún así estoy aquí, completamente enamorado de ti—le susurra cerca, con una distancia entre ambos que raya en lo íntimo, pero que mantiene el contacto alejado.
—¿De qué mierda me sirve? Volviste con ella, joder Naruto, vas a tener otro hijo—dice Sasuke, esta vez con un punto de ira tenue en su voz, aliviando internamente al rubio, que se sentía fuera de lugar con Sasuke insensible, gris ante todo.
—Necesitaba decírtelo.
—Pues yo no necesitaba oírlo—se queja hosco, alejándose unos pasos de Naruto, dándole la espalda—. Que te jodan. ¡Vete a la mierda! Tú y tu puñetera familia.
—No quise lastimarte.
—Si no tienes ni qué quererlo para hacerlo, cabrón—Sasuke se reacomoda en su sitio, hasta que vuelve a mirar de frente a su mejor amigo, con esos rubíes dominantes y un mohín de desprecio en la cara. Naruto deja de respirar por un momento, porque se siente patético, pero porque es lo que había estado buscando, este Sasuke rasguñando, dolido, tal como Naruto se lo imaginó.
De un momento ve a Sasuke avanzar y al otro golpearle fuerte en la quijada, doblándolo sobre sí mismo. El mundo se mueve un poco de lugar, hasta que se reacomoda en su sitio sólo para sentir una patada en su estómago, que le saca el aire y le tira sin cuidado al suelo. Respira azorado, y antes de que otra patada conecte con su torso se levanta adolorido y da un gancho en la mandíbula a Sasuke, que tiene ojos de loco y probablemente está pensando una lista de las mejores y más dolorosas maneras de matarle. Sin sorprenderle en absoluto, se encuentra sonriendo ante dicho pensamiento.
Sasuke respira como un toro enjaulado, y hace muchísimo que Naruto no le veía así. Vuelve a atacarle y Naruto le responde, con la ira contenida que llevaba sembrando por tanto tiempo y esa pasión incomprensible que le embriaga de tan solo ver a Sasuke así, tan expuesto, tan emocional. Sasuke es como un huracán que desmantela todo a su paso, que no da opciones para segundos pensamientos y que simplemente no puede contenerse. A Naruto le maravilla de esa manera, le admira y cada vez es más difícil concentrarse así, cuando tiene que pelear por su vida, pero tiene el deseo de tirar a Sasuke sobre el suelo, arrancarle la camisa y dejarle despotricar su ira de otras maneras, de sentir cómo desbarata todo a su paso, cómo le lleva de un lugar a otro.
Conectan golpes y más golpes y entre una patada a los riñones y un puñetazo al pecho Uchiha desenvaina la espada y Naruto se siente casi soñando. Siente que no podrían estar más enojados, pero que así es la única manera que siempre se han entendido, a golpes y con la sangre escurriéndoles por la piel. Naruto casi puede respirar el cólera de Sasuke y eso le da suficiente coraje como para abalanzarse de nuevo, esquivar la espada infernal y acercarse lo suficiente como para encerrarlo contra una de las paredes que hay en esa azotea, como para tenerlo lo suficientemente cerca y poder respirar de su propia boca.
Siente el filo cortarle un costado, rasgándole la ropa y poco a poco la piel. Sisea ante el dolor, pero no se aparta, y cierra los ojos para luego recargar su frente en la de su mejor amigo, concentrándose en eso y no en el dolor agudo que ya ha comenzado a recorrerle.
—Eres increíble, eres… Sasuke, Sasuke—susurra con voz grave sobre su boca, aún con los ojos cerrados. Sus manos se deslizan y terminan en los hombros del moreno, van creando círculos por sobre la tela y Naruto las deja recorrer lentamente, para conocer, para ir relacionándose con todo lo que ese tiempo no ha podido hacer—. Déjame besarte.
—¿Para qué?, ¿para qué te arrepientas al final y vayas a intentar re-embarazar a Hinata?
—No me importa. Ella no me importa nada—le dice, con los labios rozando suavemente su mejilla, siguiendo el camino hasta su cuello y justo por delante de la oreja—. Te extrañé, te extrañé mil veces, joder. Déjame besarte, déjame acercarme. Puta madre.
La mano de Sasuke se coloca sobre su cuello y Naruto se pega todo lo que puede contra él, y mueve sus caderas por puro instinto. El jadeo de sorpresa y gusto que recibe a cambio le provoca una reacción de electricidad en su cuerpo, como si ahora todos sus nervios estuvieran alerta, esperando. Suelta aire caliente sobre el cuello de Sasuke y siente los dedos anclarse con profundidad en su cuello, atrayéndolo más, con más fuerza.
—Joder Naruto— Sasuke suena roto, con una súplica disfrazada en esa última sílaba—. Vuelve a hacer eso, eso, sí, así.
—Te extrañé—le dice entre respiraciones profundas y meneo de caderas que sacan suspiros ahogados y gemidos quedos.
—¿Se lo hiciste pensando en mí?
—Siempre en ti.
—¿Aún la quieres?
—No, no como a ti.
—Eres un bastardo, un hijo de puta Naruto—le susurra de nuevo, ahora cerca de su mejilla, y antes de que el rubio tenga ocasión de voltearse y plantarle el tan anhelado beso, siente otra vez un puñetazo en su rostro, el sonido de la katana rasgándole un poco más y el frío del suelo.
No le da tiempo a nada porque Sasuke está encima de él, con su mano en su cuello, azotándole la cabeza contra el piso, combinando con el ruido perfecto de la lluvia enfadada que les empapa la ropa ahora. Naruto solo escucha su cabeza contra la dura piedra. Una, dos, tres. Sonido hueco, como si no fuera nada. Reacomoda el ritmo con los ojos sangre de Sasuke y se da cuenta que no puede hacer nada, que no quiere hacer nada. Levanta una mano a la cara de su mejor amigo y le delinea la mejilla con su dedo índice. Siente la presión en su cuello aumentar y el aire se le corta por primera vez. Siente los ojos abiertos en total y puede ver todo tan claro ahora. El mohín de sufrimiento en la cara de Sasuke, las gotas que caen de su cabello y barbilla, la sangre que escurre de un costado de su frente. Cuando Uchiha vuelve a tomar vuelo para estampar la cabeza de Naruto con el suelo, es que éste siente el movimiento abrupto: su cabeza baja hacia el suelo y luego ya no, luego arriba de nuevo y ahí está, lo que había buscado, lo que necesitaba. Aún siente la falta de aire, pero le sensación de los labios de Sasuke le importa más. La mano en su cuello ya no aprieta, se desliza hacia la parte de atrás de su cabeza y se enreda en sus cabellos, le empuja para delante y Naruto no pierde momento para enredarle en lo más parecido a un abrazo. Su cabeza le va a estallar, el mundo le da vueltas y cree sentir la sangre salirle de cada herida que tiene, pero no puede importarle menos, no cuando Sasuke se ha sentado a horcajadas encima de él y se aprieta, gime en su boca y le estira del cabello.
—Naruto, te vas a ir al infierno, te lo prometo—le gruñe enfadado, estirándole la cabeza hasta que ve la mueca de dolor en el rubio.
—No me importa.
—Vas a tener otro hijo—estira con más fuerza y si tuviera su otra mano le estaría dando de golpes en la cara, pero no, así que se limita a intentar arrancarle el cuero cabelludo.
Naruto le toma de la nuca y le atrae hasta él, hasta que se besan de nuevo y Sasuke no puede hacer más que morderle, besarle y dejar que la lluvia y las lágrimas arrastren su molestia, su coraje. Quiere encontrar la lógica en todo, quiere decirse que probablemente él hubiera hecho lo mismo en la situación de Naruto; pero no puede, o más bien, no quiere, porque entiende, lo entiende y se odia por eso. Porque entenderlo no le hace estar menos enojado ni que deje de doler.
Le separa y ahora deja que la espalda de Naruto vuelva al piso. Le mira desde arriba, con la respiración agitada y los labios casi adoloridos. Naruto le mira desde abajo, con una especie de sonrisa en los ojos y una línea serena en su boca.
—¿Es verdad?
—¿Qué cosa?
—Lo que dijiste.
Las manos de Naruto se mantienen en sus antebrazos, para luego deslizarse hacia sus piernas, luego al suelo, donde el rubio apoya los codos para poder enderezarse un poco y quedar más cerca de Sasuke. Éste espera por su respuesta, por lo que tenga que decirle. Siente un nudo en su garganta, un nudo que espera las palabras de Naruto para deshacerse o apretarle más. Naruto no tiene ni la más mínima idea de lo que a Sasuke le está pasando, lo nervioso y temeroso que se encuentra. Lo ansioso también. Quiere creerle, quiere creer que lo que le dijo es verdad, que ahora todo va a cambiar, pero no se lo permite. No cuando el muy imbécil va a tener otro hijo y el sigue aquí, sin haber visto a su hija en años y huyendo de un amor enterrado que decidió hacerse paso por la tierra.
Los ojos de Uzumaki son claros, incluso con la poca iluminación que hay en la azotea. Sasuke los puede ver perfectamente, como siempre han sido, como los recuerda de cuando niños. Honestos, siempre fieles.
Dedos fríos le toman los suyos, y los ojos azules se hacen más amables, con mayor adoración.
—Era verdad—le sonríe suave, haciendo círculos con su pulgar en su mano—. Todo. ¿Crees que estaría aquí si no lo fuera?
—Eres un idiota, ¿qué voy a saber?
—Sasuke—de alguna manera logra enderezarse hasta quedar sentado, con Sasuke en su regazo y sus manos entrelazadas entre ambos. Le mira serio, como pocas veces Uchiha le ha visto. No es la clase de seriedad que adopta cuando tiene que fungir como Hokage, sino menos diplomática, más intensa. Sasuke quiere decirle que pare, que deje de hacerlo, que ninguno de ellos se lo merece. Que deje de mirarlo como si de verdad lo amara. Pero que lo haga, porque él nunca ha dejado de hacerlo—, ¿cuándo me vas a creer?
—Ni tú ni yo nos lo merecemos.
—¿Y quién dice? —suspira, agachando la cabeza unos segundos, haciéndole a Sasuke extrañar el azul que le miraba—. No puedo evitarlo, nunca pude y nunca podré. Hice una mala elección, tu también, pero nunca… ¿En verdad crees que mis sentimientos no son sinceros?
—Quizá no quiero que lo sean.
Naruto le mira triste. Sasuke se siente patético y estúpido. Pero quizá sea así; simplemente Sasuke no quiere aceptar sentimientos que no siente merecer. Quizá prefiere estar en la oscuridad, sin tener nada bueno en su vida. Quizá lo que le pasa es que nadie nunca le enseñó a saber ser amado y amar de regreso.
—Pues qué lástima, porque lo son—la otra mano se mueve lentamente hasta el costado de su cara, y le acaricia débil. Naruto le acerca y junta sus frentes, cierra los ojos y por instinto Sasuke lo hace también. La voz de Naruto es como una balada en medio de una guerra, y le apacigua lo suficiente como para disfrutar de ello—. Quiero que lo entiendas, Sasuke. Quiero que entiendas esto. Porque es para ti, porque todo de mi es para ti. No es algo pasajero y nunca lo fue. Necesito saber si es igual para ti, si sucede lo mismo si…
—Si—responde sin darse cuenta, con el enfado ya diluido—. Claro que sí.
El beso que viene ahora es dulce y lento. Le da el tiempo suficiente para enrollar su brazo en el cuello de Naruto y dejarse abrazar. Le besa con cuidado en el cuello, en la mejilla, subiendo hasta su oreja. Le abraza después, enterrando su nariz en el cabello detrás de su cuello. Huele a bosque y de pronto simplemente quiere llorar. ¿Cuánto tiempo han desperdiciado?, ¿cuántas veces?
La noche les transcurre así, con besos ligeros y abrazos con mucho sentimiento. Sasuke no quiere pensar en el después, no quiere preguntarse qué es lo que va a suceder ahora, porque le da miedo la respuesta. Prefiere quedarse así, con la boca de Naruto prometiéndole mejores días, besando lo que Sasuke le deja besar, amando lo que incluso Sasuke odia de sí mismo.
Cuando le dice que todo estará bien, Sasuke le cree.
Al final, terminan en el apartamento que Sasuke tiene en la ciudad. Se dan un baño –por separado, porque ninguno de los dos sabe qué puede pasar si dan ese paso que es muy pronto para dar- y cuando Naruto termina Sasuke se concentra en cocerle la herida del costado y es su manera de pedirle perdón, es la forma en que tiene de hacérselo saber. Naruto no hace gestos y se limita a acariciarle las manos o el cabello, mientras la aguja entra y sale de su piel. "Va a sanar pronto", le dice, pero Uchiha niega con la cabeza y no responde nada. Terminado el trabajo, es el turno de moreno de asearse y cuendo Sasuke sale, con ropa holgada y el cabello húmedo, se encuentra a Naruto sentado en su sillón, con las piernas cruzadas, las vendas alrededor de su torso y la mirada perdida en la pared de enfrente.
Sasuke le alcanza, y con dos dedos le sube la cara hasta que se encuentra mirándole a él. Le deja un beso efímero sobre los labios y luego en la frente. Se sienta a su lado, y aunque tiene miedo por lo que viene, no esquiva cuando Naruto comienza a hablar, no deja de oír y se promete hacer lo mejor.
Naruto no puede divorciarse de Hinata, no cuando es el Hokage, el motivo de la separación es que él ya no la ama y aún menos si van a tener otro bebé. Sasuke lo entiende, y darse cuenta de ello le duele más de lo que espera. Mantendrán las cosas en secreto, por un tiempo indefinido que a ambos se les antoja a por siempre. Naruto promete visitarle lo más que pueda. Sasuke promete tratar de terminar lo antes posible y regresar, para que pase lo que tenga que pasar.
Naruto se queda el resto del día ahí, ambos apachurrándose en el pequeño sillón, con manos ahí y allá, labios, gemidos y miradas profundas. Naruto le dice que lo ama. Sasuke le besa con todo lo que tiene, que si es mucho o poco, todo de él es para Naruto.
Cuando Uzumaki se marcha, con una sonrisa tímida y los labios tibios de besarle, Sasuke siente que el mundo vuelve a pesarle sobre los hombros. Ya hallaran la manera, se dice. Siempre es así.
N/A: Tarde pero seguro (?). De acuerdo, lo que pasa es que entre en exámenes y lamentablemente no es como que tenga una semana específica y cada materia pone los parciales cuando quiere y termine con casi un mes de puros exámenes y trabajos. Aún los tengo, porque ya son los proyectos finales pero bueeeno.
Capítulo más largo por haber tardado tanto.
En fin, gracias por leer y por los reviews. Ya pronto se irán desarrollando un poco más los personajes que hasta ahora solo han sido secundarios. Disculpen por faltas ortográficas o gramaticales.
Que tengan una buena semana!:D
~Shameblack~
