LOS PROTEGIDOS.
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La vida te pone en situaciones complicadas. Tienes dos únicas posibilidades que pondrán a pruebas tus dotes de supervivencia en este mundo tan cruel. ¿Te arriesgas a hacer lo correcto sabiendo que está mal o hacer lo malo sabiendo que está bien?
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Capítulo 4.
Vocaloid no me pertenece, sino a sus respectivos dueños.
Cuando el reloj digital marcó las tres de la madrugada, el móvil de Gakupo vibró sobre la mesita y la melodía de reprodujo a un volumen alto, despertando a Luka segundos después. La joven gruñó, moviendo ligeramente su cabeza a un lado sobre el pecho de Gakupo, que seguía dormido plácidamente.
-Gak, apaga el despertador. –Murmuró, frunciendo el ceño molesta por el ensordecedor ruido que hacía su móvil. Los segundos pasaban y el móvil seguía sonando. La muchacha suspiró sonoramente, alzando poco a poco la cabeza y abriendo los ojos. Al principio, le costó adaptarse a la oscuridad, pero al rato, pudo distinguir la figura de su novio que seguía dormido. Luka observó sobre la mesita el móvil de Gakupo, parpadeando. Se estiró para alcanzarlo. Cuando lo tomó, leyó el identificador. Su corazón paró de golpe cuando el nombre de Akaito apareció en grande. No perdió tiempo en descolgar.
-¿¡Ha ocurrido algo?! –Preguntó de golpe Luka, con el corazón en un puño y temiéndose lo peor. Si alguien llamaba en mitad de la madrugada, no era para anunciar algo bueno.
-Los niños han despertado. –Pudo notar una clara emoción en su voz.- Haku me ha llamado hace un momento.
-¿Despiertos…? –Preguntó con lentitud, aún sin dar crédito.
-¡Sí! Le he dicho que iba a ir ahora y os avisaría. Sé que te daría… -Pero no le dio tiempo a continuar cuando escuchó tras la línea como Luka pegó un pequeño grito y la voz de Gakupo preguntando qué había ocurrido y si su huerto de berenjenas estaba bien.
Sonrió sin colgar. Desde que Luka había visto a los pequeños, no se había separado de ellos en ningún momento, alargando su horario de trabajo, aprovechando algunos días libres que tenía para acercarse y examinarles junto a más doctores. Se negaba a dejar que otro profesional se encargara de los pequeños si no era ella o Haku o el propio Akaito. Y a pesar de que él era conductor de ambulancias y se encargaba de atender a los heridos en esos momentos, hacía todo lo que le pedía Luka.
-¡Nos vemos en diez minutos! –Habló de golpe Luka, sin poder contener su emoción.
-De acuerdo, hasta pronto. –Se despidió, colgando y guardando su móvil en el bolsillo de su chaqueta. Luka, a pesar de tener la misma edad que él, era como su hermana pequeña y la quería, haría cualquier cosa por ella.
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El hospital por las noches estaba mucho más tranquilo. Kasane Teto se encontraba tras la barra de recepción, bostezando por tercera vez en aquella noche antes de volver a los interminables papeles esparcidos por el mostrador. Luka, que arrastraba tras ella a un agotado Gakupo, se acercó a la pelirroja con notable entusiasmo.
-Buenas noches, Teto. –Saludó la joven, sin poder borrar la sonrisa de su rostro. La mujer alzó su mirada, sonriendo cuando se encontró con la de Luka.
-Buenas noches, Luka. –Le devolvió el saludo.- Y Gaku… -Pero el joven había apoyado su cabeza en el mostrador y había cerrado los ojos volviéndose a dormir.- …po. Creo que tiene sueño. –Habló con sarcasmo, sacando una pequeña risa a Luka que le observó sonriendo.
-Yo también lo creo.
-Por cierto, Akaito se ha pasado por aquí hace cinco minutos. Dijo que os esperaría arriba. –Le avisó. Luka sintió como su corazón comenzaba a latir con fuerza y como los nervios se iban apoderando de su cuerpo. Iba a verles despiertos por fin, tras más de un mes.
-Bien, gracias Teto. –Agradeció, moviendo el cuerpo de su cansado novio.- Gak, hora de moverse. –Le susurró, consiguiendo que el joven bostezara y se alzara con algo de pesadez.
-Buenas noches, Teto. ¡Siempre es un placer verte! –Saludó perezoso antes de que la joven tomara su muñeca y le arrastra hacia el ascensor.
-Buenas noches, Gakupo. Lo mismo digo. –Le devolvió el saludo risueña ante de verles desaparecer tras las puertas del ascensor.
Dentro, Luka sentía cada vez más como su estómago se cerraba y su corazón latía todavía más rápido. Estaba ansiosa. Aquellos seis pequeños que habían entrado en su vida de un día a otro, ya les podía considerar sus propios hijos. No había día que no dejaba de pensar en ellos. Ellos habían sufrido de una manera espeluznante y prueba de ello eran los golpes y arañazos que presentaban en su cuerpo. Por no hablar de los traumas psicológicos.
-¿Ansiosa? –Preguntó su pareja, despertándola de sus pensamientos. Gakupo tenía la cabeza apoyada en una de las paredes del ascensor y sonreía perezosamente, observándola. Luka le sonrió con cariño, asintiendo con la cabeza.- Se nota. No todo el mundo se despierta y despierta a su pareja a las tres de la mañana para correr al hospital para ver a seis niños gravemente heridos. –Luka amplió su sonrisa.- Estoy orgulloso de tenerte a mi lado. –Bostezó, abriendo los brazos. Luka entendió el mensaje y corrió a fundirse en un abrazo.
Las puertas del ascensor se abrieron al llegar a la tercera planta. Tras abrirse las puertas, Luka se separó con suavidad de Gakupo. Akaito les estaba esperando frente al aparato.
-Buenas noches, tortolitos. –Saludó, ampliando su sonrisa. La pareja se miraron, ligeramente sonrojados.- Haku está con los pequeños. Quise entrar junto a vosotros. –Dijo, señalando con la cabeza la puerta, a un par de pasos de distancia, que separaban la habitación del pasillo. Luka tomó aire antes de salir del ascensor. Gakupo la tomó de la mano cuando salieron. Se lo agradeció.
Akaito no perdió tiempo y abrió las puertas, sosteniéndolas para dejar paso a ambos jóvenes que se adentraron. Luka contuvo la respiración cuando observó las seis camillas, colocadas una junto a otra. Sobre ellos, los seis pequeños, aún con las máscaras de oxígenos cubriéndoles sus rostros, tenían puesto los ojos en Haku, que se encontraba frente a ellos, sentada en una pequeña silla y con un cuento sobre sus rodillas. Cuando escuchó como las puertas se cerraron, se volteó, deteniendo la lectura. Al ver a los tres jóvenes, sonrió.
-Llegáis justo a tiempo. –Habló, alzándose de la silla.- Niños, -volteó de nuevo su rostro, en dirección a los más pequeños.- estos tres son las personas que os han estado cuidado. –Habló con delicadeza.- El pelirrojo, se llama Akaito. El del cabello lila es Gakupo y la chica se llama Luka. –Los tres nombrados saludaron con un movimiento de mano, sincronizados. Luka sonrió con ternura.
Haku se acercó a los tres jóvenes.
-Ahora mismo se encuentran algo aturdidos. No recuerdan lo sucedido en el incendio, ni nada en los últimos meses. Quizás sufran algún tipo de amnesia temporal. –Explicó en susurros.- Estuve conversando con ellos, evitando temas como donde vivieron, quienes eran sus tutores, y cualquiera que despertase algún trauma que hayan podido sufrir. –Susurró esta vez.- Pero pudieron decirme sus nombres. –Anunció, a lo que Luka sonrió. Haku se acercó a los pequeños.- Ella es Gumi, -señaló a una niña de cabellos verdes cortos.- a su lado, Miku. –Mostró a una niña de largo cabello verde acuoso que se limitó a observar.- Tenemos a dos gemelos, el chico se llama Len y la chica Rin. –Dos rubios idénticos, que se diferenciaban únicamente por el moño blanco de la chica.- Kaito y Meiko son lo más mayores. Ambos tienen dos años más que el resto, ocho. –Explicó. Un chico de cabello azul sonrió tras la máscara de oxígeno, con sus ojos apunto de cerrarse. La castaña, en cambio, se retiró con esfuerzo la máscara antes de que Haku se acercara a ayudarla.
-Hola. –Saludó casi en un susurro. Luka sonrió y se acercó poco a poco a la camilla de la mayor, a quien Haku le volvió a colocar la máscara.
-Hola, Meiko. –Saludó Luka, tomando su mano con cuidado, temiendo hacerla daño. Ella sonrió también tras la máscara.- ¿No les habéis hecho alguna prueba cuando despertaron? –Preguntó, sin dejar de acariciar el cabello marrón de la castaña, que comenzaba a cerrar los ojos.
Haku tomó aire por la nariz. Eso era lo que verdaderamente quería mostrarles. Las pruebas tardaban en realizarse, pero Haku era previsora y siempre escogía el turno de noche, por lo que las pruebas las había realizado días antes. Pero, los resultados no eran ni de lejos normales.
-Sí, de eso también quería hablaros. –Sonrió forzadamente, observando a los menores desde la camilla de Meiko.- Volvemos enseguida, ¿de acuerdo? –Los seis asintieron con la cabeza.- Gakupo se quedará con vosotros, ¿verdad, Gak? –Preguntó la albina, observando como el novio de Luka, junto a Akaito, asentía perezosamente, acercándose a la silla donde Haku había estado sentada.
-¡No pasa nada! Los niños están en buen recaudo. –Habló, recuperando el libro infantil.- Les leeré este libro de mientras. –Avisó, abriendo el libro por la página marcada.- Vosotros id que yo me encargo. –Aseguró, bostezando nuevamente.
Haku, se lo agradeció, y tomó de las muñecas a Luka y Akaito que se dejaron arrastrara hasta fuera de la habitación de los niños. Haku soltó sus manos y les condujo hacia el final del pasillo, donde una de las habitaciones tenía la etiqueta sala de resonancias magnéticas pegada en ella. La abrió y dejó paso a ambos jóvenes que se adentraron. Habían entrado miles de veces en aquella sala desde que comenzaron a trabajar aquí y ya la tenían memorizada. Era amplia y era compartida por una máquina de resonancia magnética que había tras un cristal. Los diversos monitores que daban los resultados de aquella máquina estaban sobre la mesa, encendidos y mostrando varias fotos de los análisis de sangre al microscopio.
-Realmente, las hice hace una semana, cuando volví a quedarme de guardia con los niños una noche. –Comenzó a explicar mientras colocaba un pendraive en la torre de la computadora. Luka y Akaito se miraron preocupados por el tono intranquilo que usó.- Las estuve comparando con varios análisis de sangre que habían sido realizados a personas anónimas y he descubierto algo que no es nada normal en la sangre de los pequeños. –Luka tragó duro, comenzando a asustarse. ¿Qué quería decir Haku ante ello?- Aquí tengo ambas comparaciones. –Mostró en el monitor dos fotos que parecían ser iguales.- ¿Veis estos pequeños globos de color verde? –Señaló con uno de sus dedos varios globos que estaban repartidos uniformemente por los glóbulos rojos que había en una de las fotos. Luka y Akaito asintieron a la vez.- Bien, pues comencé a investigar y buscar información sobre ellos, pero en vano. Estas cosas que parecen algún tipo de virus o bacteria no aparecen en ninguna página ni en fotos. –Haku observó a Luka con los ojos a punto de salirse de su órbita y Akaito no se quedaba atrás.- He preguntado a varias expertas de otros hospitales pero tampoco han sabido de qué se trataban. No les dije de dónde lo había extraído ni mucho menos de quienes. –Explicó por alivio de Luka y Akaito. Haku suspiró sin apartar la mirada del monitor donde ambas imágenes seguían ahí. En sus veinte años de carrera como médica y profesional no había visto nada semejante. No entendía de qué trataba.- Esas anomalías se encuentran pegadas a la mayoría de glóbulos rojos, pero no parecen reproducirse. No sé si se alimentan o no. –Haku se detuvo para observar el rostro de sus dos compañeros. Sus ojos abiertos de par en par, no se despegaban de la pantalla y sus bocas estaban medio abiertas. La noticas les había caído como un balde de agua fría.- Y… -Continuó, tragando duro.- les hice también hace unas semanas una radiografía con el escáner de resonancia y… esto es lo que extraje. –Pasó a otro monitor donde abrió una de las carpetas y ahí se encontraban radiografías de los cuerpos enteros de los niños. Luka y Akaito se fijaron en las radiografías y su asombro iba aumentando. En la primera fotografía, que dijo Haku pertenecía a Len, había pequeñas tacas que se repartían por todo su cuerpo, supuestamente, eran aquellas globos verdes. Luka se cubrió la boca con su mano.
-¿Y si… y si se trata de cáncer? –Preguntó tartamudeando. Cáncer, aquella era lo que les faltaba por sufrir.- Los globos verdes pueden tratarse de algún nuevo tipo de cáncer. –Argumentó en un susurro, queriendo a pesar de todo, estar equivocada y que no fuera aquella horripilante enfermedad.
-También lo estuve pensando y dando vueltas, pero llegué a la conclusión de que no podía ser cáncer. Los síntomas se revelarían pronto. –Contestó Haku tranquilizándola, pero su voz parecía bajar de tono.
-¿Entonces qué puñetas es eso? –Preguntó Akaito, frunciendo el ceño, sin apartar la vista del monitor.- ¿Acaso los niños sufren algún tipo de anomalía rara o qué clase de broma es esta? –Su voz se volvió dura. Lo que más le irritaba es encontrarse ante algún problema y no saber qué dirección tomar ni qué hacer.
-No se trata de una anomalía que se haya visto. –Comenzó ha hablar Haku.- La radiografía de Len es similar a la de Meiko y Gumi, pero la de su hermana gemela Rin, no. Se asemeja a la de Kaito. –Mostró la de Rin y la del joven de cabello azul. La radiografía de la rubia mostraba las tacas en su mayoría en ambas manos, mientras que había una minoría repartida por el resto de su cuerpo; en la de Kaito, también la mayoría de las tacas se concentraban en sus manos, pero también había una minoría que quedaba por su cabeza.- Y la de Miku es esta. –Esta vez, en el monitor, se mostraba la radiografía de Miku. Las tacas se concentraban en su cabeza.
Luka y Akaito se quedaron sin habla. No podía ser cierto todo esto. ¡Que ellos eran niños! ¿Cómo podían tener aquellas manchas por sus cuerpos y que sus propios cuerpos no manifestasen ningún síntoma todavía? Haku había afirmado que no era cáncer y ninguna otra enfermedad similar. ¿Entonces qué era? ¿Estaban frente a una nueva enfermedad?
-Esto debe ser alguna broma de muy mal gusto. –Murmuró el pelirrojo, acercándose al monitor y observando con detenimiento las radiografías de una en una.- ¿Cómo puede ser que Len, Meiko y Gumi tengan esas manchas por todo el cuerpo, Rin y Kaito solo en sus manos y Miku en su cabeza? –Preguntó, observando por fin a las dos mujeres que le miraron del mismo modo, con preocupación y temor.- Deben de estar jugando con nosotros. Apuesto a que han sido esas monjas. ¡Seguro que han sido ellas! –Estalló.- ¡Debieron inyectarles algo en su cuerpo!
-No tenemos ninguna prueba sólida que apunte a ellas. –Habló Luka, mirando un punto indefinido de la mesa.- Tenemos que empezar a investigar sobre ello. De momento no sabemos a qué nos estamos enfrentando; a una enfermedad rara que ellos presentan en distintos puntos de sus cuerpos o a otra cosa que no se ha visto hasta ahora. –Su voz sonó preocupada pero clara y alta.- De momento sabemos que no es contagiosa, o del contrario, todos hubiéramos acabado infectados, incluido las monjas. –Descartó aquella posibilidad.- Tenemos que investigarlo ya o podría agravarse. –Sentenció, alzando la mirada.- No debemos contar nada de esto a nadie, ¿de acuerdo? Yo lo hablaré con Gakupo. –Habló, observando a Haku y Akaito que asintieron con vehemencia ante ello.
Estaban al tanto de que si aquello llegaba a oídos ajenos, podía llegar a medios de comunicación y complicar mucho la situación. A pesar de que una parte quedaría volcada ante la situación, la otra parte se negaría a creer aquello y, en el peor de los casos, pensarían que esos niños eran algún tipo de experimentos y que habían sufrido algún tipo de cáncer por culpa suya.
En cualquier caso, ni Luka ni Haku ni Akaito y mucho menos Gakupo, sabían los que les esperaría en los próximos días. Quizás, algo que les cambiaría la vida por completo.
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Antes de nada. Aclaración acerca de la explicación científica de Haku en cuanto al extraño descubrimiento de esos glóbulos verdes que los niños tienen. He investigado bastante para encontrar una 'lógica' en cuanto a los curiosos poderes que pronto descubriréis. Me basé en el cáncer. Esa enfermedad son glóbulos que se apegan a los glóbulos rojos que tenemos en la sangre. Ésos glóbulos cancerígenos son los causantes del cáncer. Estuve pensándolo bien antes de escribirlo y creo que tampoco me salió tan mal. No quise complicarlo mucho y hacerlo simple y claro, puesto que yo tampoco me manejo muy bien. :'D Igualmente, si tienen alguna duda, solo pregunten. Lo responderé enseguida. Cuando me permita mi vaga personalidad. (?) Y en cuanto al color, pronto verán por qué.
RONDA DE PREGUNTAAAAS: ¿Qué clase de poderes tendrán nuestros pequeños protagonistas? ¿Por qué esos glóbulos son verdes? ¿Por qué están repartos en distintos puntos del cuerpo de los pequeños? ¿Por qué este capítulo me ha quedado corto y por ello, no tengo suficientes preguntas para la ronda de preguntas? ¿Por qué Gakupo tiene un huerto de berenjenas? ¿Por qué me estoy quedando sin mis sexys ideas?
-Suenan coros de 'Aleluya'-
¿Quién me echó de menos? –El coro calla y suenan grillos.- ¡Veo que mucha gente! (?)
¡Hola, holita, mi gentecilla! No piensen que me he vuelto hiperactiva por haber tomado café [que curiosamente no me gusta. (?)] ¡Sino por que por fin, poooor fin he terminado todos los exámenes y ha llegado ya el verano! *-* Dios, jamás pensé que llegaría viva a Junio. Dios de mi Vida. No me lo creo aún. :'D
Vale, vale, que luego me enrollo. Solo decía eso para anunciar que gracias la verano podré adelantar todos mis proyectos y los nuevos que tengo en mente. [Os van a gustar, lo sé. (?)] Los dos meses y medio los voy a volcar en seguir todos y cada uno de los fics. Aunque, bueno, quizás a principios de Julio me vaya a Marruecos y no creo que en casa de mi abuela me llegue el internet… Bueno, pensándolo, hay una ventana en donde sí que llega alguna señal… y en la azotea también… BUENO, que me desvío del tema. Lo que quería decir era eso. Escribiré y escribiré. Tengo que aprovechar este pequeño y a su vez largo verano que se presenta por delante antes de empezar el Bachillerato… Sí, aún me quedan dos años antes de entrar a la Universidad y estoy cagada de miedo. ¡Pero no voy a pensar en eso!
Estoy feliz también. He aprobado matemáticas gracias a Dios y al examen de recuperación. No sé cómo diablos lo hice, pero logré aprobar esa recuperación de dos temas muy complicados (trigonometría y sistemas de ecuaciones; sí, suena a ruso). Y todavía sigo flipándolo. xd Pero me siento orgullosa.
Bien, me estoy quedando sin nada más que decir. (?) Solo quiero desearos mucha suerte a todos aquellos y a todas aquellas que todavía siguen en periodos de exámenes y que con esfuerzo todo se aprueba. [Véase aquí el ejemplo. (?)] Enserio, deseo que aprueben y puedan relajarse este verano.
¡Mucha suerte a todos!
Que la vida os sea bonita y placentera y este verano inolvidable.
Muchas gracias por todo. Sois lo mejor.
MAISA.-
P.D: ¡Abrazos virtuales para todos! :'D
