Yeah! Baby! Tercer capitulo!!
-¿Eh
-¿Eh? Pues...- La verdad era que no quería decirle que era prácticamente pobre. -Es que se me olvido mi dinero y pues jejeje...- Se rasco la cabeza con aire distraído y con una sonrisa tonta en su boca.
-Uhm...- El azabache encaro una ceja. -¿Cuántos años tienes?-
-... die... diecisiete...- Dijo algo rojito.
-¿17?- La verdad le sorprendió, esperaba que como mínimo tuviera 19. -¿No eres algo joven para andar solo por las calles?-
-Se cuidarme solo.- Contesto algo molesto, odiaba cuando lo trataban como a un niño pequeño, bien, a veces se comportaba como uno pero sabia cuidarse solo. -¿Y tu?-
-¿Yo que dobe?-
-Arg... Teme...- Dijo bajito. -¿Cuántos años tienes?-
-20.- Respondió tranquilamente.
-¿En serio?- Los zafiros azules examinaron al moreno. -Yo pensé que tenías como 23.-
-¿Tan viejo me veo?- Dijo algo divertido.
-No! Además eso no es ser viejo! Mi doctor tiene esa un poco mayor y no es viejo...- Al recordar a su moreno doctor un sonrojo adorno sus mejillas.
Sasuke vio como el rubor pintaba las mejillas del rubio al mencionar a ese tal doctor y por alguna razón sintió como el estomago se achicaba un poco y se le revolvía un poco. -Así que te interesan los hombres ¿nee?- Dijo entre divertido y molesto.
-¿¡Eh!?- Lo miro con el rojo en sus mejillas brillando aun más. -No! Um... bueno... yo...-
-¿O simplemente bisexual?-
-Yo... yo...- Realmente no tenia idea de que responder.
-Aquí esta su orden!- Dijo la rubia mesara dejando lo que ambos habían ordenado. Para alivio del rubio, Sasuke se dedico para saborear su café y desistió de las preguntas.
-"Realmente no se..."- La mente del rubio se había convertido en revoltijo. -"Yo... bueno... admito que... que los hombres, pues... me... me gustan... pero... yo... yo no se si... bueno... esta Itachi que es... muy apuesto...- Se sonrojo mientras tomaba de su capuchino y le daba un mordisco a una de las tres trufas que venían en la orden.
-Vives solo ¿no es así?- Soltó de repente el moreno sacando al rubio de su hilo de pensamientos.
-¿Cómo lo supiste?-
Se encogió de hombros. -Parces ser el tipo personas que no necesitan de nadie.- Le dio un sorbo a su café. -Aunque sigues siendo un dobe.-
-Teme.- Le dio otro mordisco a sus trufas. -Mis padres...- Concentro su vista en su café. -Ellos murieron cuando yo era un bebé y desde entonces Jiraiya-sama... mi tutor... me a cuidado, pero el viaja mucho por lo que decidí vivir solo... me ayuda como puede de todas formas.- Sonrió con algo de tristeza.
-Mis padres murieron cuando yo tenia 4 años.- El rubio alzo la mirada para ver a los ojos negros pero solo encontró frialdad. -Fue un accidente de coche... desde entonces he vivido con mi hermano mayor.-
-Debes ser fabuloso tener un hermano mayor.- Comento con una sonrisa a lo que Sasuke únicamente se encogió de hombros en respuesta.
El silenció reino durante un buen rato. Naruto mantenía su vista figa en su cena, con un color vino en sus mejillas ya que sentía la mirada de Sasuke sobre él, como si quisiera leerle la mente y eso lo hacia sentir incomodo.
-¿Tienes novia?- Pregunto indiferentemente el moreno.
-Pues...- Un rubor acudió a sus mejillas. -No, no tengo.-
-Es verdad... tu eres gay ¿no es así?- Rió internamente al ver la cara descolocada y sonrojada del rubio. -Entonces tienes novio...-
-No!-
-¿No?- Repitió con falso asombro. Miro como una manchita de chocolate se mostraba traviesa en la comisura de los labios del rubio. -No te creo...-
-¿Eh?- El rubio estaba más que sorprendido y por no decir rojo, sobretodo cuando noto como Sasuke se estiraba sobre la mesa en su dirección. -¿De... de que... hablas...?-
-Eres bastante... encantador...- Estiro la mano hasta colocarla en la roja mejilla del rubio. -Sin mencionar bastante... apetecible...- Se estiro aun más y acercó sus labios hasta la comisura de los del rubio y lamer con delicadeza el chocolate.
Los ojos del rubio se abrieron de sobre manera y comenzó a hiperventilar, su corazón se volvió un poderoso e insistente golpeteo contra su pecho, además de la incredulidad y la sorpresa que estaban claramente escritas en su cara. Lo alejo de un empujón y lo miro con un enorme color rojo pintando sus mejillas y con una expresión molesta en su rostro. -¿Qué carajos te pasa?- Su furia aumento aun mas al notar la sonrisa prepotente del azabache. -Imbécil.- Mascullo en voz baja antes de levantarse y dejar el dinero en la mesa y salir rápidamente. -Maldito idiota ¿Quién se cree?-
Caminaba molesto sin realmente pensar a donde iba hasta que una mano lo detuvo de la muñeca y lo siguiente que supo fue que era apresado entre la pared de una calle y un cuerpo que lo sostenía de las muñecas, limitando su vía de escape.
-¡Déjame en paz!- Dijo el rubio más molesta aun al descubrir al molesto azabache mirándolo de forma extraña.
-Pensé que te gustaban los hombres...- Dijo de manera insinuante.
-Prepotente de mierda, eso no quiere decir que te tengas que tomar esas confianzas conmigo.- Intento lanzarle una patada pero el moreno detuvo el golpe con sus piernas.
-Así que el kitzune tiene sus garritas.- Le susurro al oído de tal manera que le erizo los vellos de la nuca. -Me encanta.-
-No soy ningún kitzune imbécil de mierda!- Se estaba empezando a molestar, sentía el chakra recorriendo sus cuerpo, una tecina empezó a formarse en su mente, pero antes de poder hacer algo sintió los labios de Sasuke posándose sobre los suyos.
Su mente se volvió en blanco, no podía pensar, solo podía sentir su corazón latir de manera desembocada y su cara teñirse de rojo. Al principio fue solo un rose, pero poco a poco, Sasuke empezó a mover sus labios acariciando los del pequeño rubio, rodeo con uno de sus brazos la cintura de Naru y la otra mano subió hasta la mejilla y después pasarse a la nuca del rubio y enredar sus dedos en los rubios mechones.
Naruto coloco sus manos sobre el pecho del moreno con la intención de sepáralo pero en vez de eso, sus dedos apretaron la gabardina con fuerza y sus ojos se cerraron para disfrutar mas de aquel suave contacto. Ahogó un gemido en la boca de Sasuke al sentir como la lengua de este se intentaba introducir en su boca y lo lograba, empezando a explorar la su boca, buscando la lengua contaría.
Sintió sus pulmones secarse y soltó un gruñido entre el beso, por lo que el azabache se empezó a separar lentamente de él, saboreando por ultima vez la dulce y virgen boca del rubio. Recargo su frente sobre la del menor y lo miro, cada detalle, cada facción... delineo con sus dedos las tres graciosas marquitas de la mejilla. Su dedo siguió trazando una invisible línea desde la mejilla hasta llegar a los labios y delinearlos, por inercia se mordió el labio inferior pensando en que seria volverlos a probar. Deslizo su dedo bajando por los labios para después acercarse lentamente.
Pero una bien pronunciada cachetada lo separo bruscamente del rubio y vio como este se alejaba corriendo en otra dirección. Coloco su mano sobre la marca roja en su mejilla y después la deslizo hasta que tocara los labios, recordando el beso que antes había otorgado... sonrió. -Dobe.-
El rubio corría lo más rápido que le permitían sus piernas, su corazón latía rápidamente pero no exactamente por el esfuerzo que implicaba correr. Su cabecita adolecente era un completo caos... un sexy tipo que acababa de conocer le dio su primer beso y él lo disfruto, además... un momento... ¿sexy? NO! No podía pensar eso de ese sujeto, no podía gustarle ese sujeto porque en primera era un prepotente, segunda era un pervertido, tercera: era prácticamente 4 años mayor que él... bueno, si tomamos en cuenta A Itachi que es 9 años mayor que él, pero... Ah! Demasiado estrés mental!
La tormenta que era su cabeza saco una primera conclusión: Regresar al hospital. Ya era bastante tarde y lo mejor era regresar de una buena vez, si no Iruka y Kakashi se preocuparan o pero aun, Iruka le daría una buena regañina.
Continuo su camino a pasos más tranquilos pero seguía sumido en un mar de pensamientos, esta más que confundido, pero al menos podía descansar sabiendo que jamás volvería a ver a ese tal Sasuke... aunque... quizá no seria tan malo...
-¿Naru?- Una voz grave y conocida lo saco de su hilo de pensamientos.
Se giró hasta toparse con la persona que le había hablado y fue cuando sus ojos se abrieron como platos y un ligero color carmín mancho sus mejillas. -I... Itachi...- Murmuro bastante apenando.
-¿Qué haces aquí?- Se acerco y adquirió una expresión ligeramente molesta. -¿No debería estar en el hospital?-
Oh! NO!! Como se le pudo olvidar?! Itachi era su doctor. Rayos!! -Eh... pues... yo... pues veras... yo...- Comenzó a jugar con sus dedos nerviosamente mientras se sonrojaba aun más pero de la vergüenza.
Itachi no pudo evitar sonrojarse al verlo así. -Ya, déjalo... De todas maneras pensaba en darte da alta, así que no hay ningún problema.-
-Gracias Ita-chan!- Lo abrazó de manera instintiva. El moreno se sonrojo y no supo como reaccionar, la verdad no estaba acostumbrado a este tipo de cosas. El rubio se dio cuenta de lo que había echo y se separo rápidamente con el color rojo ardiendo en sus mejillas. -Lo... lo siento...-
-No, no te preocupes.- Se dio la vuelta para ocultar su rubor. -Ven, te llevo.- Camino hacia un Mustang negro y abrió la puerta del copiloto.
-Eh... gracias...- Dijo algo rojito. Itachi solo se limito a asentir con la cabeza y después subirse del lado del conductor. -Tu coche es asombroso.- Dijo una vez que se subió.
-Gracias.- Respondió con una pequeña sonrisa. -Ponte el cinturón.-
-Hai! Hai!- Obedeció al instante.
Solo se escuchó el ronroneo del motor al ser encendido y a Itachi acelerando. -¿Dónde vives?-
-Del otro lado del parque central.- Dijo intentando hacer un poco de memoria. -Si quieres puedes dejarme allí, el resto lo puedo caminar.- Sonrió de manera zorruna.
-De acuerdo.- Evitaba mirar al rubio ya que estaba seguro de que si lo hacia terminaría sonrojándose estúpidamente. -Espero que no te moleste que ponga algo de música.-
-No, para nada.-
El moreno estiro su mano y encendió el estéreo del coche para después presionar unos botones para seleccionar un disco y después la canción. Regresó su mano al volante.
El rubio escuchaba atentamente a la canción que empezó con el sonido de un bajo o una guitarra, la verdad es que le era difícil decir bien cual era. Tenía un ritmo extraño pero agradable, algo así como rock. -Ey! Conozco esa canción.- Exclamo provocando que Itachi lo mira de reojo; sin darse cuanta de eso comenzó a cantar casi de manera inconsciente.
Make up your mind...
Decide to walk with me...
Around the lake tonight...
Around the lake tonight...
By my side!
El Uchiha observaba como el rubio cantaba con aire distraído pero bastante bien entonado además de una muy buena voz.
By my side!
I'm not gonna lie...
I'll not be a gentleman...
Behind the boat hose...
I'll show you my dark secret!
Itachi podría jurar que vio una extraña sombra en el reflejo de la ventana del copiloto, como si la silueta de Naruto se distorsionara adquiriendo la forma de una especie de zorro, además de que creía escuchar un segundo timbre más grave escondido en la voz del rubio, pero no... sacudió su cabeza levemente, demasiado trabajo le estaba afectando.
I'm not gonna lie...
I want you for mine...
My blushing bride...
My lover! Be my lover! Yeah!
Don't be afraid... I don't mean to scare you...
So help me, Jesus!!
I can promise you...
You'll stay as beautiful...
With dark hair... and soft skin...
Forever...
Forever...
Make up your mind...
Make up your mind...
And I promise you...
I will treat you well...
my sweet angel...
So help me, Jesus!
-Cantas bien.- Dijo Itachi cuando solo se escuchaba los instrumentos.
-¿Eh?- Se sonrojo y desvió la mirada. -Gracias.- Dejo que la canción siguiera su curso normal.
Give it up to me...
Give it up to me...
Do you wanna be...
My angel?
So help me!
Un café con sal...
Ganas de llorar...
Mi mundo empezando a temblar...
Presiente que se acerca el final.
No quiero ganar...
Ahora eso que más da...
Estoy cansada ya de inventar...
Excusas que no saben andar...
Y solo...Quedaran...
Los buenos momentos de ayer...
Que fueron de los dos...
Y hoy solo quiero creer...
Que recordaras...
Las tardes de invierno por Madrid...
Las noches enteras sin dormir...
La vida pasaba y yo sentía que...
Me iba a morir de amor...
Al verte esperando en mi portal...
Sentado en el suelo si./
-¡Ey!- Reclamo cuando el equipo estereofónico fue apagado. Miro a la persona culpable. -¡Garra!- Regaño un moreno.
-Hn...- Si, esa fue una muestra del amplio uso del vocabulario de Garra.
-Oe! Eso es todo lo que vas a decir?!- Pregunto indignado un chico de 18 años, cabello negro alborotado, ojos castaños oscuros y unas curiosas marcas rojas en sus mejillas, pero para no dar tanto rodeo simple se le conoce como Kiba Inuzuka o "Kib" para los amigos.
El recién llegado; un sujeto de 20 años, cabello rojo oscuro pero a la vez reluciente, amarrado en una sencilla coleta baja, piel blanca y limpia, ojos de un color aguamarina, penetrantes y serios, cuerpo bien formado por el constante ejercicio, porte serio y quizá algo aterrador, unas facciones bien definidas y bastante apuestas. -Llego y lo único que estas haciendo es cantar de una manera estúpida en vez de limpiar.- Lo miro de manera reprobatoria antes de dirigirse a la cocina del edificio donde ambos chicos rentaban una habitación, al igual que Naruto. -Le prometimos a Iruka-san que tenderíamos esto listo cuando todo esto listo para cuando el regresara de ver a Naru.-
-Wow! Sabaku no Garra, no lo creo de ti!- Se acerco y miro a su pelirrojo amigo de forma divertida. -Has hablado más de la cuenta.- Rio por lo bajo.
-Idiota.- Fue lo único que soltó Garra.
El Inuzuka rio por lo bajo y solo se encogió de hombros. -Nee... todo esta limpio ¿No vez?- Noto como el pelirrojo veía a todos lado de la sala y la cocina comunitaria con suma atención y detalle, después desvió su mirada hacia Kiba y lo miro incrédulo.
-¿A quien le pagaste para que hiciera todo esto?- Alzo una inexistente ceja.
-¡BAKA! Yo lo hice solo!- Reclamo molesto por la falta de confianza y se sentó de golpe en el sillón de la sala.
Garra solo se encogió de hombros. -Lo importante es que ya esta echo.- Se dejo caer con un suave "paf" en el sillón , coló sus brazos sobre el respaldo y cerro los ojos; se sentía agotado.
Kiba lo miro. -Nee... ¿Cómo te fue hoy?- Pregunto intentando hacer algo de conversación.
Era más que conocido que Sabaku no Garra era un joven de pocas palabras, literalmente, pero con sus dos mejores amigos no era así, con ello se sentía cómodo y capaz de expresarse tranquilamente, incluso insultarlos de manera más directa; rio internamente ante este ultimo pensamiento. -Bien, supongo...-
-¿Supones?- Repitió con curiosidad.
-Hum...- Soltó un suspiro. -Anko-sensei es cada vez más exigente con lo de los proyectos.-
-Hum.- Medito unos segundos. -Tiene fama por ser la profesora más cruel de toda la universidad.- Sonrió divertido. -Lo bueno es que solo esta en la carrera de Filosofía y Letras y no en la de Diseño Grafico.- Rio suavemente.
-Idiota.- Mascullo Garra.
-Te vez tenso.- Se levanto y se coloco detrás del sillón, al mismo nivel que el pelirrojo. -Déjame ayudarte.- Coloco sus manos sobre los hombros del Sabaku y aplico una ligera presión; al instante el pelirrojo se tenso pero a los pocos segundos se relajo dejándose llevar por el masaje que le daba su amigo.
-Mhn...- Soltó un quejido de alivio, la verdad es que si se estaba sintiéndose más relajado.
-Lo vez... te dije que te ayudaría a sentir mejor.- Noto como el otro echaba su cabeza para atrás recargando su cabeza en sillón. -¿Te sientes mejor?-
-Si...- Respondió suavemente.
-Bien!- Dejo de lado su tarea. -Tengo sed ¿Quieres algo?- Camino en dirección a la cocina.
El pelirrojo mantuvo sus ojos cerrados unos momentos más y los abrió poco a poco. -Si...- Respondió al fin. -Un café...-
-Con leche ¿verdad?- Dijo divertido.
Pero Garra no respondió, se quedo observando el techo; se sentía aun más tranquilo, relajado, ese había sido en verdad un buen masaje.
-Toma.- La voz de Kiba lo saco de sus pensamientos. -Aquí esta tu café.- Le dejo la taza blanca con un liquido café claro y una pequeña cuchara de plata, en la mesa de centro.
Se incorporo y tomo la taza para después revolver el contenido y llevárselo a la boca. -Gracias.- Dijo después de haberle dado un sorbo. Kiba solo se limito a sonreírle antes de darle un sorbo a su vaso con refresco.
El silencio reino durante un largo rato. Sin saber que más decir Kiba se dedico a mirar al pelirrojo: vestía unos jeans sencillos azules claros, acampanados de la parte de abajo, una camisa negra con los tres primeros botones desabrochados y desfajada, además de unos converse clásicos negros. -Se ve bien...- Soltó en un murmullo sin prensarlo.
-¿Hn?- Garra lo miro sin entender lo que dijo su amigo.
-Nada!- Se apeno enormemente al darse cuenta que lo había dicho en voz alta. -Solo tonterías mías.- Rio de manera tonta.
Volvió a desviar la mirada del Inuzuka. -¿Cómo te va con Shino?- Pregunto de repente, sin darle mucha importancia.
Los ojos castaños se apagaron un poco y bajaron la mirada. -Um... Igual...- Soltó un suspiro. -No he hablado con él, a decir verdad... desde que se mudo ya casi ni me habla y cuando yo le hablo esta ocupado.-
-...- Miro su café antes de darle un sorbo. -Lo siento.- Dijo finalmente.
-Nah... no te preocupes.- Dijo restándole importancia. -Estas cosas pasan.- Se encogió de hombros. Miro a Garra con cierta curiosidad. -¿Y tu?-
-¿Yo que?- Secamente.
-Cuando nos vas a mostrar una parejita ¿Eh?- Noto como Garra se sonrojaba y desviaba la mirada. -Acaso... ¡¿YA TIENES PAREJA!?- Grito a la vez que se lanzaba sobre el pelirrojo provocando que este cayera de espaldas sobe el sillón y la taza de café se callera al suelo y ensuciara el piso de la sala comunitaria. -¡Lo sabia! ¿Quién es? ¿Es hombre o mujer? ¿Dónde lo conociste?- Kiba seguía lanzando preguntas al Garra que tenia debajo.
-Kib...- Dijo suavemente mientras cerraba los ojos. El nombrado lo miro extrañado casi nunca le decía así. -¿Quieres saber si tengo pareja?- Su voz sonaba suave y pausada.
-¡SI!- Exclamo acercándose al rostro de Garra.
-La verdad es que...- Coloco sus manos sobre el pecho de Kiba. -¡NO!- Grito echo una furia al tiempo que empujaba bruscamente a Kib que salió de espaldas hasta quedar del lado opuesto del sofá. -Hn.- Se levanto y se acodo la ropa.
-Kami! Que humor...- Dijo el castaño cruzándose de brazos. Miro de soslayo a Garra que miraba la taza rota en el piso. -No... yo lo limpio no te preocupes.- Se levanto y se dirigió a la cocina para buscar algo con que limpiar. Sonrió al escuchar un suave "Gracias" murmurado por el pelirrojo.
Salió de la cocina con un trapo húmedo para poder limpiar el piso, y después recogió los pedazos de la taza y se fue a tirarlos al bote que esta en la cocina.
-Oe! Garra.- Grito desde la cocina. -¿Por qué no salimos? Ya sabes... para divertirnos.-
-¿Hum?- Muestra de interés por parte del pelirrojo.
-Si.- Salió de la cocina y miro a su amigo que se había recargado en una de las paredes de la sala de estar. -Ahora que lo recuerdo, va a ver una fiesta muy buena la próxima semana, en el bar que esta a tres cuadras de la Uni.-
-Hnm...- Se cruzó de brazos.
-Anda! Sera divertido!- Sonrió esperanzado. -Además podremos conocer mucha gente y quien sabe... quizá alguno de los dos tenga suerte.-
Justamente cuando iba a responder, la puerta principal se abrió y ambos inquilinos desviaron la mirada hasta esta para ver quien había llegado.
-¿Naru?- Dijo un extrañado Kiba al ver a su rubio amigo entrar con una mirada distraída y algo distante. -¿No se suponía que estabas en el hospital?- Se acerco a su amigo.
-¿Eh?- Por primera vez el rubio alzo la mirad y se sobresalto al toparse con una curiosa mirada castaña y una amenazadora aguamarina. -¡Ah! Chicos! No los vi...- Rió torpemente.
-¿No debes estar en hospital?- Dijo Garra con un tono de amenaza al igual que su expresión y su mirada; esa era la manera en la que el demostraba su preocupación.
-Yo... no...- Balbuceaba el rubio. El pelirrojo estrecho la mirada. -En serio! Ya me dieron de alta y mi doctor se ofreció a traerme...- Su mirada se volvió algo distante y un color rojo brillo en sus mejillas.
-¿Naruto, estas bien?- Kiba se acerco a su amigo.
El rubio volvió en si. -Por supuesto, Kib! Me siento perfecto.- Hizo un ademan de enseñar el musculo de su brazo. -Lo ven!- Rio divertido. Bien, ese era el Naru que ellos conocían.
-¿Pero que fue lo que paso?- La curiosidad no cesaba del Inuzuka.
-Nee... mejor les cuento después, la verdad es que estoy cansado.- Bostezo de forma exagerada mientras avanzaba a unas escaleras, pero fue detenido por un fuerte agarre en su brazo, era Garra que lo miraba de manera desconfiada. -En serio Gaa-chan, estoy bien... solo necesito dormir, mañana les contare todo lo que paso.- Sonrió como solo el sabe hacerlo.
Un suspiro por parte del Sabaku, el rubio sabia como convencerlo. Lo soltó y Naru se despidió y se apresuro hasta su habitación en el tercer piso, junto a la Kib y Gaa.
El primer piso lo subió rápidamente pero los siguientes los subió con pesadez y cansancio, porque en verdad lo estaba; se sentía cansado pero sobre todo confundido... muchas cosas habían pasado en ese día.
Llego hasta su habitación y entro, no ere muy amplia pero le gustaba y mucho. Un habitación con el piso cubierta de baldosa cafés oscuras, las paredes de un naranja opaco y una cenefa blanca, una ventana con cortinas negras, del lado contrario a la ventana había una cama individual con las sabanas naranjas, colcha negra y dos almohadas: una negra con franjas naranjas y una naranja con franjas negras; un escritorio cerca del pie de la cama, con algunos papeles con letras de canciones, partituras y otras cosas; junto a la cama una mesilla de noche con una lámpara sencilla, un teléfono alambico y un reloj de manesillas; junto a la ventana había un pequeño armario de madera que hacia juego con el resto de los muebles y justo debajo de la ventana había un cofre no muy grande; al centro de la habitación había una alfombra ovalada de un tono naranja opaco... todo esto cortesía de Iruka, le había regalado todo esto en cumpleaños o navidades.
Algo llamo mucho la atención del rubio, un pequeño bultito blanco y peludo estaba descansando tranquilamente en su cama, sobre una de las almohadas. Rió por lo bajo.
Dejo la guitarra en su base, junto al armario, y se sentó en la cama. Acarició la cabeza del pequeño animal, un perrito de pelaje blanco con manchas castañas. -Que dormilón eres Akamaru.- Dijo suavemente.
Lo cargó con cuidado de no despertarlo y lo dejó en una camita para perro que había en los pies de su cama. Ese perro era de Kiba pero siempre se lo encargaba cuando iba a la escuela y a veces se quedaba a dormir en su habitación y la verdad ere que le agradaba la compañía de Akamaru y al parecer el sentimiento era mutuo.
Se quito su pantalón, sus tenis, su sudadera y su playera y lo dejo todo sobre las silla del escritorio. Se quedo únicamente en unos sencillos bóxers azul cielo, busco en su armario y saco un pantalón para dormir negro y se lo puso, le quedaba algo holgado y prácticamente arrastraba en la parte de los pies; después saco una playera naranja de naranja corta con el dibujo de una curiosa rana. Se metió entre las cobijas y miro al techo.
Se mantuvo en silenció un buen rato, escuchando el constante "tic tac" del reloj, dejando que ese monótono sonido llenara sus oídos con la esperanza de que borrara todo de su mente... tic tac... tic tac... tic tac... tic tac... tic tac... tic tac... tic tac...
El sonido seguía al igual que los recuerdos... viejos y nuevos... todo fluyan en su mente como un torbellino, como si estuviera parado en medio de la muchedumbre y escuchara las miles de voces al mismo tiempo. Kakashi le dijo una vez que si quería diferenciar algo de un logar donde había muchas cosas parecidas solo tenia que enfocarse a algo y así podría encontrarlo...
Se concentro en un solo recuerdo, solo en uno... uno muy distante, uno que creía ya olvidado. Er aun recuerdo muy borroso y distorsionado, solo podía enfocar una melodía, una simple canción que conocía desde niño, pero jamás pudo descubrir el porque de esa canción... el porque de ese recuerdo.
Juguemos a que cierras los ojos.
Juguemos a que no hay maldad en este mundo.
Juguemos a que solo estamos tu y yo...
Jugando escondidos detrás de la luna.
Esconderé mis secretos en tus ojos...
Y esconderé mi corazón junto al tuyo.
Guardare mis sueños en una cajita de cristal...
Que voy a colgar de las estrellas.
Jugaremos a contar y buscarnos mutuamente.
Podre contar hasta cien y más de un millón...
Pero se que te encontrare...
Y también se que tu estarás deseando que te encuentre...
Se callo al terminar el tercer verso... es todo lo que podía recordar... La tonada era tan suave y que lo relajaba, pero quizá era algo triste... aunque eso la hacia aun más hermosa. Hacia mucho que no cantaba esa canción, extraño, ya que siempre que se sentía solo o triste la cantaba y lograba sentirse un poco mejor, pero en su mente aun seguían vivos los recuerdos más recientes.
El sonido del teléfono de su habitación lo saco de sus pensamientos; estiro la mano y tomo el auricular para después colocarlo a la altura de su ojera y boca. -Hola.- Dijo con voz cansada y somnolienta.
-Naruto.- Se escucho una voz suave pero un tono que te erizaba los vellos de la nunca. La voz sonaba como un lobo soltando suaves y amenazadores gruñidos.
El rubio se incorporo de golpe. -A... Artemis-sama...- Dijo algo nervioso.
-Me decepcionaste Naru.- Su voz era con cierto timbre aterciopelado pero se podría percibir el peligro y la amenaza detrás de ese suave timbre, algo que a Naruto asustaba de sobre manera ya que él siempre hablaba así. -No era una misión difícil...-
-Lo... lo siento... yo...-
-Descansa.- Dijo con tono aparentemente tranquilo. -Sera mejor que descanses por un tiempo para que estés listo para cuando te llame.- Un silenció que el rubio no supo como llenar. -Cuídate, hijo de Luna Roja.- Se escucho el sonido de cuando colgaron del otro lado.
Un suspiro de alivio escapo de los labios de Naru; de cierta manera se sentía más tranquilo, no era hacer enojar a Artemis... pero bueno, al menos ahora tenia unas vacaciones. Colgó el auricular y se recostó nuevamente.
Cerro los ojos intentando dejar su mente en blanco, el pensar en todas esas cosas que le habían sucedido le provocaba una terrible jaqueca. Todo se revolvía en la mente del pequeño kitzune; desde la llamada de Artemis, pasando por el arrogante y prepotente Sasuke, como lo conoció, su conversación en la cafetería y ese inesperado beso; hasta Itachi, lo apuesto que era y... ese... ese beso que le dio cuando lo dejo frente al edificio...
Continuara...
