El único personaje que me pertenece es Lena, todos los demás son obra del grandioso Lewis, yo solo los tomo prestados para mi entretenimiento y espero que también para el de ustedes.

Sin más que decir por ahora los dejo.

El viaje en carreta duró mucho más de lo que había imaginado, al parecer el profesor vivía a más de quince kilómetros de la estación. El viaje, transcurrió en completo silencio, ninguno de nosotros se atrevía a pronunciar palabra alguna en presencia de la señora Macready. Al llegar, los cinco nos quedamos maravillados, era una casa enorme, más como una mansión antigua.

Una vez frente a la casa, bajamos de la carreta; esta vez no pude negarme a recibir la ayuda de Peter puesto que aún me dolían las rodillas por la caída, así que en contra de mi orgullo, tuve que dejarlo cargarme para poder bajar de la carreta. Una vez dentro de la casa, nos guió hasta las que serían nuestras habitaciones, los chicos compartirían, Lu dormiría con Susan y yo dormiría en otra habitación junto a la de ellas, nos separamos para poder desempacar y cada quien acomodar sus cosas, y acordamos que al terminar nos reuniríamos en la habitación de las chicas.

Entré a la mía y la observé detenidamente, era sencilla, una cama, una mesa de noche con un pequeño candelero para una sola vela con una cajita de fósforos a un lado, de inmediato extrañé mi vieja habitación, siempre iluminada y con los libros de papá por todas partes.

Dejé mi maleta y mi pequeño bolso sobre la cama, y lo primero que hice fue sacar una fotografía de mí y mis padres que estaba en un sencillo marco oscuro. En ella, mis padres me abrazaban y sonreían a la cámara, mamá tenía el cabello ligeramente desordenado debido al viento que hizo ese día y papá tenía una mirada de absoluta diversión, mientras que yo tenía el cabello más corto y recogido con un listón. Fue antes de esta horrible guerra, mamá había insistido en que la conservara y estaba entre mis posesiones más preciadas junto con la pluma de papá y el collar de mamá.

Tiempo después, cuando había terminado de acomodar lo poco que llevaba conmigo, salí de la habitación y me dirigí al cuarto de las chicas. Aún tras la puerta se podían escuchar las voces de mis amigos hablando de los planes que tenían para aquel lugar.

−…esta casa es enorme, nadie se preocupará por nosotros, podremos hacer lo que queramos, será fantastico, en serio− la voz de Peter haciendo su mejor esfuerzo por animar a su hermanita me recibió al entrar, y la pequeña que ya estaba en su cama, me sonrió, se puso de pie, tomó mi mano jalandome hacia su cama donde me hizo sentar para luego acomodarse junto a mi.

-Lena, cuentame un cuento- pidió mi joven amiga con entusiasmo, su cara había dejado esa triste mueca de cuando entré y volvía a sonreir tan radiante como siempre.

-No lo se, tengo sueño y estoy seca- jugué un poco.

-Por favor- de nuevo esa cara a la que no le podía decir que no.

-De acuerdo, pero va a ser corta para que no te duermas tarde- ella asintió.

Estabamos todos en un pequeño estudio, Lucy miraba por la ventana aburrida, sus expectativas de salir a jugar quedaron arruinadas cuando empezó a llover antes del desayuno y desde entonces el agua no ha parado, Ed estaba acostado en el piso haciendo quien sabe que debajo de la mesa, yo estaba en un sillon escribiendo en mi cuaderno, mientras Susan a un lado mio leía palabras de un diccionario para que Peter dijera el origen y significado de la palabra, honestamente sentía pena por él pero no había mucho que pudiera hacer.

-Gastrovascular…Pon atención Peter, gastrovascular- Susan leyó otra palabra.

-¿Es de latín?- preguntó Peter con tono de fastidio y aburrimiento.

-Si- respondió ella luego de revisar el increiblemente enorme diccionario que milagrosamente mantenía en su regaso sin que sus piernas fueran aplastadas.

-Y significa el peor juego jmás inventado- agregó Edmund burlón haciendonos reir a su hermano y a mi, cosa que a Su no le causó nunguna gracia ya que cerró el libro de golpe haciendome brincar en mi asiento.

-Vamos a jugar a las escondidas- pidió Lu separandose de la ventana y acercandose a Peter.

-Pero lo que estamos haciendo es muy divertido- contestó él con ironía ganandose una mueca de desaprobación por parte de su otra hermana.

-Por favor, una vez Peter- rogó la niña agitando su brazo- una- otra vez la cara de perrito, y si para mi era difícil resistirla, para su hermano que la adoraba como la luz de sus ojos era imposible, por lo que comenzó a contar, haciendo reir a Lucy antes de ponerse de pie y apoyar su cara contra la pared detrás de él cubriendo sus ojos con su brazo, siendo esta la señal suficiente para que los demás salieramos del cuarto dispuestos a escondernos. Nos separamos una vez fuera del estudio, yo me metí debajo de una mesa con mantel unos pasos mas atrás mientras los otros fueron en la dirección opuesta.

Poco después Peter terminó de contar, escuché la puerta abrirse y tapé mi nariz en un intento de controlar mi respiración, escuché un par de pasos alejarse y me creí a salvo por lo que solté una gran bocanada de aire, pero de pronto el mantel se levantó y un pequeño grito escapó de mis labios haciendo reir al culpable.

-Peter- lo golpeé en el hombro reprochandole el susto.

-Lo siento- sonrió de ese modo tan suyo y no pude evitar responder del mismo modo. Avanzamos en silencio buscando a los menores y no tardamos en escuchar la voz de Lucy, doblamos en una esquina y la vimos de pie, frente a nosotros con una gran sonrisa, junto a una cortina por la cual se asomaba la cara de Ed.

-Yo…creo que no entendieron de que se trata el juego, ¿verdad?- habló mi amigo al acercarnos.

-¿No se preguntaron donde estaba?- nos cuestionó extrañada.

-Ese es el punto, de eso se trata este juego- contestó Edmund como si le explicara a un bebé.

-¿Significa que gané?- Susan nos alcanzó sonriendo.

-Lu no quiere que juguemos mas- dijo Peter a modo de respuesta.

-Estuve lejos por horas- explicó ella como si no entendiera.

-¿De que hablas?- me agaché para quedar a su altura.

-Hay un bosque en el fondo de un ropero, había nieve por todas partes y me hice amiga de un fauno, el Señor Tumnus.

-¿Dónde esta el ropero?- quise saber intrigada.

-Siganme- tomó la mano de su hermano y nos guió por los pasillos hasta un cuarto vacío de no ser por el ropero que se encontraba al fondo de este. Susan se adelantó a abrirlo y tocó un par de veces el fondo del ropero mientras Edmund revisaba la parte de atrás del mismo.

-Lucy, aquí no hay mas que el fondo del ropero- Su se veía fastidiada y yo no sabía que pensar.

-Un juego a la vez Lu, no tenemos tu imaginación- esta vez fue Peter quien habló antes de comenzar a irse junto con los otros.

-¡Pero no lo imaginé!- exclamó mi joven amiga.

-Lucy, ya basta- Susan ya se había molestado.

-Pero no estoy diciendo mentiras- estaba herida por las reacciones de sus hermanos.

-Yo te apoyo- intercedió Ed con una sonrisa adelantandose hacia la menor.

-¿En serio?- eso la había tomado por sorpresa, igual que a mi, hacía tiempo desde la última vez que la apoyó así.

-Si, te creo, yo vi un campo de fútbol en el gabinete del baño- se burló y toda sorpresa me abandonó.

-Ay Edmund, ya déjala en paz, ¿por qué siempre tienes que emperorarlo todo?- la voz de Pete comenzaba a subir de tono.

-Solo era un chiste- se defendió indignado.

-Creo que tu nunca crecerás- dijo con aires de superioridad, vi a Ed y supe que todo estaba perdido por hoy entre ellos.

-¡Déjame, tu te crees nuestro padre y no lo eres!- gritó el segundo más chico a la cara de su hermano con el rostro enrojecido por la furia antes de de irse corriendo.

-Tú si que arreglas las cosas- le recriminó la mayor de sus hermanas antes de irse detrás de Edmund.

-Pero…todo lo que dije es verdad- finalizó la pequeña implorandole a su hermano que le creyera.

-Susan tiene razón Lucy, ya basta- luego de eso se fue.

-Lucy…

-Tu si me crees, ¿verdad Lena?- rogó al borde del llanto.

-N-no lo se Lucy…- murmuré desviando la mirada.

-Pero…tus historias.

-Solo son eso, cuentos Lu, por mas que me gustaría que fuera de otro modo.

-Pero…

-Pero quiero creerte, nunca dices mentiras, y no creo que fueras a empezar ahora- solo eso bastó para ganarme un abrazo por parte de ella, me separé y me senté en el suelo palmeando el lugar a mi lado- ahora, tienes muchas cosas que contarme señorita.

¡Hola!

Lamento no haber actualizado en mas de un año, pero la historia murió por un tiempo, me ocupé mucho, examenes de admisión, finales, proyectos y demás y no tuve cabeza para ella, solo que hace poco vi mi libro y recordé lo abandonado que había dejado esta historia y por algún milagro divino volví a tener inspiración así que espero que este nuevo capitulo este a la altura de sus expectativas y valga la pena la espera.

También trataré de no dejar que pase demasiado tiempo antes de mi siguiente actualización, pero a veces se vuelve lento ya que el punto que quiero alcanzar en la historia aun esta muy lejos y no quisiera empezar ahí porque creo que merecen una historia completa donde puedan ver desde el principio que pasa y como llegamos hasta ahí.

Hasta luego,

Annie