Capitulo IV
¡No, no te casarás!
Parte I
Candy había contestado la llamada un tanto sorprendida.
¡Hola, Candy! – la saludó efusivamente.
Terry, ¿cómo has estado? – preguntó ella intentando parecer más calmada.
Bien Candy y tú ¿cómo estás? – regresó la misma pregunta.
Bien gracias, aquí pasándola, estábamos tomando el té. ¿Donde estas? – decidió cambiar el rumbo de la pregunta.
¿Te preocupas por mí? – le dijo burlón.
Bueno no, sólo pregunté ¿dónde estabas? ¿Eso tiene algo de malo? - le cuestionó inmediatamente.
No creo, ¡felicitaciones! Ya me enteré – pronunció efusivo.
Gracias, Albert platicó conmigo hace unas horas, qué pena que te hayas enterado por un chisme – le dijo ella viendo como Archie y Albert platicaban.
Pena debería de darte por otro motivo – le dijo él irónicamente.
Candy ¿quién es? – le preguntó Archie acercándose a ella y tomándola por la cintura.
Es él – cuestionó Terry comenzando a enojarse.
¿Quien él…? ¡Ah sí! Archie, si es él... – repitió con sorna.
Si hubiese sido Albert, ya le hubiera partido la cara – le repitió la misma oración que había usado con Albert.
No porque no te lo hubiese permitido. Archie es ahora mi prometido y tú no tienes porque reaccionar así – le respondió cuando Archie la había tomado en sus brazos y le puso cara de que le hiciera caso.
Te parece poco Candy, nunca…me oyes nunca te toqué un pelo y a él, a él si se lo permitiste…dime Candy, ¿por qué? - la cuestionó como si tuviera derecho.
No sé de qué me hablas – le respondió fingiendo demencia.
Mi vida, vamos cuelga el teléfono, te necesito – le dijo jalándola.
Sshhhh Archie – le pidió que guardara silencio.
Contéstame y dile a ese… que deje de importunarte – le pidió comenzando a exasperarse.
Terry necesito colgar, estamos viendo lo de la boda y sé que Archie no me va a dejar en paz hasta que regrese a la sala de té – le repitió nuevamente.
No te atrevas Candy, no te atrevas a colgarme – la amenazó.
Terry no debes de preocuparte, estamos bien y no debes armar un problema de esto, tú estás casado por si no lo recordabas y yo estoy enamorada de Archie, así que por favor, si alguna vez me amaste deberías dejarlo pasar, adiós – dijo ella dejándose de preocupar por ello y colgó.
Candy no….maldición – susurró al ver que ella había colgado.
De pronto dejo de oírse su voz, Terry se había quedado con la bocina en la mano, colgó y una voz le interrumpió.
Señor ya vamos a abordar, llegaremos en un par de días a Chicago – le avisó uno de los acomodadores del tren.
Gracias, esta vez sí que no habrá vuelta atrás Candy, no podrás casarte con el elegante… te lo juro – empuñó una mano jurándolo.
¿Cómo te fue pequeña? – le pregunto Albert cuando la vio llegar de la mano con Archie.
Como me lo imaginaba, Terry viene hacia acá – le informó al rubio.
Que no se atreva a impedir la boda y todo está bien – bromeó el castaño.
Creo que no debemos preocuparnos por eso, Albert ¿cuándo va a salir en el periódico? – cuestionó la rubia no haciendo caso a la broma de su prometido.
Aún no lo tengo planeado, la tía abuela ha estado alejada del chismorreo social por dos semanas, Elisa gracias a Dios está en Boston y pues creo que será el mismo día del matrimonio – dijo finalmente el rubio, sonriéndoles.
Está bien, ya no nos falta nada – dijo ella.
Sí mi amor, la noche de bodas – le susurró al oído.
Archie, no comiences con eso – le dio un golpe ligero en el brazo.
¿Cuál eso, Candy? – cuestionó al ver el sonrojo de Candy.
Sí, quiere que venga Elisa ¿tú crees? – le dijo lo primero que se le había ocurrido.
No lo puedo creer, ¿en verdad piensas que ha cambiado? – cuestionó el rubio a Archie.
Bueno sólo decía, tramposa luego me las cobro – le dijo en susurró nuevamente mientras le daba un beso y ella le sonreía traviesamente.
Bueno chicos los dejo, debo descansar porque al rato nos toca lo difícil, hay que ir a lo de los trajes y seguramente tú te tardarás muchísimo – se refirió a Candy.
Como debe ser – respondió ella.
Luego los veo – comenzó a caminar hacia las escaleras.
Archie deja de decir eso delante de Albert – lo reprendió con una mirada de desaprobación.
¡Qué linda te ves sonrojada! – comenzó a reírse. ¿Qué te dijo Terry? – cuestionó antes de que a Candy se le olvidara.
Pues gracias a la mentira de Albert, sigue con la idea de que no me respetaste y todo eso – le respondió sin darle mayor importancia.
Si viera cuánto trabajo me cuesta hacer eso – insinuó él.
¿Qué cosa? – le preguntó curiosa.
Respetarte – señaló él.
¡Qué cosas dices, Archie! Estás loquito, ¿lo sabías? – le preguntó sabiendo que él lo tomaría como si nada.
Sí mi amor, soy un loco, pero por ti. No sabes cuánto deseo que llegue el fin de semana – le dijo abrazándola por detrás.
Archie, compórtate, debemos de tener prudencia – le pidió soltándola.
¿Qué es eso? – cuestionó ya que no le había entendido.
No te hagas – le pidió ella.
No sé de qué me hablas, pero bueno sólo un beso mi amor – le pidió a ella.
Mejor comencemos a ver lo de la cena, vamos – lo apuró.
No quiero… - comenzó hacer berrinche.
No comiences…Archie – le advirtió ella soltándole la mano, ya que sabía por dónde iba.
Sí – respondió Archie.
Y si Terry… impidiera la boda – le cuestionó él.
No tiene por qué, él ya está casado aunque probablemente te siga amando – sugirió él.
¡Pufff! – soltó un quejido.
¿Por qué no, Candy? Es obvio que por eso viene, pero me parece que es muy egoísta de su parte – le dijo a ella tratando de introducir el tema que quería tratar.
Pues si amor, no sé cómo lo voy a manejar, tampoco quiero que se sienta mal – soltó ella sin chistar.
Pues debemos ser fuertes, sabes a veces quisiera que fuera una realidad aquello de que esperas un hijo mío – dijo él pensándolo abiertamente.
¡Ah sí! Eso ¿por qué? – cuestionó ella al ver el tono con el cual le había preguntado.
Porque así aunque se le reventara el hígado, ya no podría separarte de mí, te amo Candy y no soportaría que me dejaras por él – le dijo bajando el rostro y separándose de ella.
Mi amor, no te preocupes. ¿Cuántos años que nos conocemos? – cuestionó la rubia comenzando a recordar.
Muchos, tú tenias 10 y yo 14, haz las cuentas – le pedía realizar una operación.
Entonces mi amor, ¿por qué te sientes así? – cuestionó la rubia aun sin entender.
Bueno Candy, no vas a negarme que fue importante para ti por mucho tiempo. Puede también restregarte lo de Annie – recordó que Terry podría usar el arma más querida para ella.
Lo sé, créeme que nadie sabe más que yo sobre el tema, no sabes cuanto sufrí por su pérdida, pero Annie…ella… - no pudo continuar porque comenzó a llorar.
No mi amor, lo siento, no llores – se acercó él para darle un beso.
Deja que te lo diga… ella me pidió perdón por todo… - comenzó a explicar.
¿A qué te refieres? – cuestionó él.
Cuando estaba en el hospital esa noche, recuerdas…me quedé sola con ella, por unos momentos…fue horrible, apenas y si la reconocí, su rostro estaba desfigurado por las llamas, no podía más que tratar de que su agonía fuera menos dolorosa, habló conmigo… no quiso que tú te sintieras culpable, más ahora que Terry y yo ya no podíamos volver, él ya se había casado y yo estaba ensimismada en mi trabajo – comenzó a contarle, colocando su rostro en el pecho de su prometido.
¿Qué quieres decir? – eso lo había tomado por sorpresa, esa conversación se estaba volviendo peligrosa, lo había aceptado por temor a quedarse sola.
Yo le dije que jamás me iba a casar con nadie, que el amor no estaba hecho para mí, pero me dijo que tú me amabas a pesar de ella, que debiera escuchar cómo me defendías delante de ella y de todos los demás, que si yo hubiese querido y ella no se hubiera interpuesto, que a quién hubiese hecho feliz, serías a ti – terminó de contar la rubia mientras Archie no podía creerlo, su esposa se había dado cuenta de que los sentimientos hacia Candy jamás se hubiesen ido.
No tuve el valor Candy, no podía negarme a casarme con ella, fueron lindos esos dos años, pero no la amaba, le tenía cariño y tú te veías tan mal al principio y tan bien con el tiempo que mi corazón se encaprichó aún más contigo, te amé más que a ella. Nunca le falté al respeto, pero mi corazón ya no era de ella y mucho menos mío – trató de explicarle detenidamente lo que había ocurrido.
Archie, en ¿verdad me amaste todo ese tiempo? – cuestionó ella sin dejar de mirarlo a los ojos.
Sí, pero sabía que a ti te iba a costar más trabajo aceptar que habías dejado de amarlo, porque en realidad tú amas por encima de ti misma y te excusas en las obligaciones, así que me casé con Annie y la hice feliz todos esos años, creo que no sería correcto hablarte de la intimidad de Annie, pero en un momento dejé de pensar en compararlas, dejé de añorarte y de sentirte cerca de mí para hacerla a ella mi mujer, para poder amarla. Sí, la amé por ser ella y tuve que dejar de amarte por esos dos años – sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.
Para por favor, me haces sentir que la estoy traicionando, no debemos continuar entonces... – pidió ella aunque se le estuviera destrozando el alma.
Un momento, no debes sentirte de ese modo, pero no quiero que malinterpretes lo que Annie te pidió, a mí me dijo algo parecido. Quería que te llevara lejos de aquí, a Europa tal vez, para que el recuerdo de Terry no te lastimara tanto. Cuando Annie murió caí desolado, ni tus abrazos me hacían sentir bien, la extrañaba mucho, a pesar de todo, la quise mucho y tú eras la persona que hizo que se perdonara a sí misma, por tener todo lo que hubiera sido para ti, pero que fue para ella… - terminó diciendo esto.
No Annie, no pudo haber seguido con esa idea, tuvo padres y lujos y comodidades, fueron para ella, no los quise porque a mí me gusta mi vida – respondió ella soltando un sonoro llanto.
Lo sabía, pero siempre envidió tu carácter, tu amabilidad, tu fuerza para salir adelante. Sobre todo tú fuerza para amarnos a todos – agregó.
Annie… - susurró su nombre al recordar su niñez y los miedos de su hermana.
Bueno, siento que debía decirte esto para que alejaras esa loca idea de que aún la amo, pero todo lo dejaré en tus manos, si me amas lo suficiente dímelo antes de que nos vayamos a la modista, ¿te parece? – se fue casi corriendo hacia su habitación, callado y esperando que la rubia reaccionara como esperaba.
Archie…- lo miró alejarse, esperando a que este se volviera, pero no lo hizo.
Inicio del Flash back
Bueno…- contestó el teléfono la rubia.
Archie – lo llamó Albert.
Dime Albert – respondió ligeramente distraído.
¿Ya hablaste con ella? – le cuestionó preocupado.
No, aún no he tenido tiempo para eso – reconvino Archie.
Dime Archie ¿la conoces o no la conoces? – le preguntó alzando la ceja. Debes hacerlo cuanto antes, la boda es en tres días, ¿cuánto más vas a esperar? – le preguntó nuevamente.
Hoy lo haré, no me presiones – le pidió su sobrino tajantemente.
Eso espero – suspiró para adueñarse del sofá.
Y si ella… - comenzó a dudar Archie.
Confía en su amor, lo logrará – le pidió que tuviese fe.
Tengo mis dudas…- comenzó a decir cuando se vio interrumpido por Albert.
Confía – le repitió sin más.
Fin del flash back
Candy tenía remordimientos, los recuerdos venían a ella y casi cae en ellos cuando un recuerdo vivido le golpeó la memoria.
Inicio del flash back
Candy… - le llamó la morena.
Dime Annie, ¿te duele algo? – se acercó rápidamente.
No, estoy bien, sólo que antes de morir quiero decirte algo – le respondió ella tratando de ordenar sus ideas.
No te vas a morir Annie, solo que el proceso te dolerá – trató inútilmente de reconfortarla.
Vamos Candy se que pronto moriré, pero no tengo miedo, la vida es así; dime Candy ¿aún amas a Terry? – le cuestionó sabiendo la respuesta.
No lo sé, hace tanto tiempo que no pienso en él – argumentó ella.
Sabías que se casó hace dos años más o menos – cuestionó la morena a su hermana.
Sí – asintió ella.
Y que vino a buscarte después de eso – corroboró audazmente.
¿Te enteraste? – le cuestionó sin creerlo.
Sí Candy, me enteré por una casualidad, ¿por qué no te fuiste con él? – la regañó.
Porque está casado y su deber era estar con Susana, no conmigo – refutó ella.
Su deber no y tu amor Candy, a ese dónde lo dejaste… ¡encerrado! – la reprendió firmemente comenzando a toser.
Debes tranquilizarte Annie, debes descansar – le sugirió.
No te atrevas a cambiarme el tema, no me queda mucho tiempo. Terry me dijo que Susana le había dado el divorcio y que una palabra tuya valía más que las pataletas de su suegra – le informó a la rubia.
Me lo dijo – asintió ella observando el rostro de su amiga.
Entonces ¿por qué no lo hiciste? ¿Acaso no lo amabas? – comenzó a cuestionarle mientras la miraba reprobando su actitud.
Sí pero…él…- titubeo por unos minutos.
Lo sabía, él se escudó en su obligación a quién lo había salvado y tú en el deber, ¿hasta dónde piensas llegar? Lo amabas Candy y lo dejaste porque ella lo salvó, tú y él son unos tontos. Decidiste mal Candy y ahora no sólo son infelices, sino que de paso se llevaron a Susana, a su madre y a quién sabe quién más – reiteró su postura.
Era preciso, yo podía olvidarlo y vivir sin él; ella lo amaba más que yo, lo salvó – le respondió tratando de ocultar una lagrimas traicioneras.
Te mientes a ti misma, ella tomó su decisión y para empezar no debía exigirte a ti nada y a él tampoco porque no eran nada, sólo se dejaron engañar por una mente que los mangoneó hasta que consiguió lo que quería, no te entiendo Candy. Deja de vivir en el pasado, él se equivocó y tú también, pero quiero que me prometas algo – la obligó a verla.
¿Qué cosa? – cuestionó ella al darse cuenta de que Annie tenía razón, que ojalá ella lo hubiese hecho antes.
Siempre has salido adelante ante cualquier situación, ahora te pido que si se te presenta nuevamente el amor no vayas a decidir por la otra persona, esta vez quiero, no te ordeno que no interpongas el deber, el honor o una obligación por nadie, solo antepón el amor y solo eso, ¿me entiendes? – respondió ella tratando de que Candy obedeciera esta vez.
Si Annie, lo prometo asintió ella tratando de sonreír.
Fin del flash back
El amor…Annie ¿qué hice? – se había dado cuenta, tantos años con la misma situación que ya se había acostumbrado.
Candy comenzó a caminar hacia la mansión ya que había salido al jardín sin darse cuenta, dentro de su atribulado pensamiento, mientras que Archie se encontraba mirando el jardín trasero desde la ventana de su habitación.
¿Que hice Albert? La puedo perder, debí hablarlo desde hacía mucho – Archie se encontraba perdido en sus pensamientos.
La rubia se adentró y corrió subiendo las gradas, dirigiéndose hacia su habitación, Archie debería de estar ahí.
¡Archie…! ¡Oh no! ¿Dónde estás? – comenzó a decir dentro de su pensamiento.
Candy – la llamó sorprendido al asomarse del balcón hacia la habitación.
Archie, mi amor, perdóname – se arrojó a sus brazos llorando.
¿Qué pasa Candy? ¿Qué tienes? – cuestionó Archie, preocupado.
Mi amor, perdóname, te amo y no te dejaré nunca – le dijo abrazándolo tiernamente.
Candy yo también te amo, pero creo que no entiendo – comenzó a decir el castaño mientras sonreía por la actitud que Albert le había asegurado iba a tomar Candy.
Decidí no hacer caso al pasado y anteponer el amor a la obligación, pero desde ahora te digo que no habrá mas Annie, ni Terry ni Anthony por favor, ellos son nuestro pasado – le pidió coherentemente.
Está bien mi amor, no sabes cuánto temí que no reaccionaras, me iba a quedar viudo eternamente – trato de hacer una broma.
Mi amor, te amo te amo te amo, nunca digas eso, te amo más de lo que nunca pensé llegar a hacerlo – Candy le sonreía y le decía que lo amaba.
Yo también mi amor, de ahora en adelante nada nos importara más que nuestro amor – le aseguró él de pronto.
Continuará…
Chicas, chicas, chicas, qué emoción! Las veo en el otro capítulo, saludos a todas y gracias por los reviews.
