Algo muy dentro de ella se agitó, verlos tan cerca era demasiado para ella, apretó un poco su mandíbula, ya que una parte de su mente le molestaba… una pequeña punzada que perforaba con fuerza sobre su corazón, respiró profundamente tratando de calmarse un poco. Repitió la acción un par de veces más, hasta lograr su objetivo ¿Cuándo fue que la emoción se convirtió en amargura? Negó fuertemente con la cabeza, no debía sacar conclusiones apresuradas sin saber la verdad tras la escena frente a ella.
Chiyõ fingió una sonrisa antes de acercarse a su sempai y a la extraña que estaba tomándole de la mano; su andar fue vacilante en un principio pero conforme se acercaba ganaba la seguridad suficiente para mentirle a Issei.
El castaño giró su cabeza de manera abrupta, acción que sobresaltó un poco a la pelinegra, no esperaba contacto visual tan repentino, pero la mirada que le dio el sekiryuutei fue una que no correspondía ante la situación en la que se vieron envueltos. Con un sonoro suspiro alejó los sentimientos turbulentos que se revolvían en su corazón, para después sonreír genuinamente.
Los ojos de Issei no mostraban culpa de ser encontrado de manera in fraganti, sino suplica por el problema que tenía entre manos y la pequeña Izumi no podía dejarlo a su suerte. No tenía el corazón para hacerlo.
Life 04: A holy maiden rhapsody
Una cosa que destacaba al pueblo japonés, aparte del mercancía derivada de sus animes, era sin duda la amabilidad de ayudar a la gente extranjera, Issei y Chiyõ eran un claro ejemplo gracias a la influencia de los abuelos de esta última, quienes trataban de ayudar a cuanta persona se les cruzaban en el camino, claro porque el abuelo de Chiyõ fue un condecorado detective antes de quedar felizmente jubilado.
Muchas gracias, Chiyõ-chan – comento el castaño mientras caminaba junto a su amiga de la infancia – No sabía que hacer
No tienes que agradecer, sempai – la pelinegra rió un poco mientras que su querido amigo suspiro sonoramente – En tu caso hubiese hecho lo mismo… Mucho gusto me llamo Chiyõ Izumi – cortésmente la portadora del Sunrise Blessing se dio la vuelta para presentarse debidamente
¡A-Asia Argento! – torpemente la hermana se inclino regresando el saludo - ¡T-También es un gusto!
El alivio inundaba el corazón de la jovencita cuando, atrás de ellos dos caminaba una curiosa Asia, quien les miraba de manera alegre ya que dos personas amables se apiadaron de ella para guiarle en las tierras extrañas en las que se encontraban.
¡Oh… Señor! Bendice a estas nobles almas por ser caritativas con esta pobre oveja tuya –la rubia rezó en voz baja mientras juntaba sus manos – ¡Amen!
Los dos sirvientes de Sona Sitri trastabillaron un poco al sentir como sus cabezas eran atacadas por un intenso dolor, soltaron un pequeño quejido que pasó desapercibido por la ingenua monja quien continuaba alabando la bondad de los dos demonios. La joven extranjera terminó sus oraciones para después al ver que sus dos salvadores se detuvieron repentinamente.
Asia también se detuvo para ver como la pequeña pelinegra se giró para hablar con ella. Pudo notar un semblante indispuesto en el rostro de la peón de la heredera de los Sitri quien sonrió de manera torpe.
¿N-No te gu-gustaría descansar un p-poco? – la joven portadora del Sunrise Blessing hablo de manera entrecortada – Ise-sempai nos comprará algo para beber
La rubia asintió un poco preocupada, más que nada porque el castaño tenía el mismo rostro enfermo que Chiyõ, vio como lentamente el joven se alejó de ellas tropezando un par de veces, la pelinegra por su parte señaló una banca cercana a ellas dos para después guiar a la joven hermana para tomar asiento, la pelinegra se dejó caerse pesadamente mientras que Asia lo hizo de manera tímida.
Este… se encuentra bien – los ojos esmeralda de la hermana se posaron en la agitada peón – Se ve enferma
¿Alguna vez has sentido como te taladraban el cráneo? – los ojos azabache en la portadora del Sunrise Blessing estaban medio muertos
Nunca he sentido algo así – Asia contesto con cierta pena – Pero se escucha muy mal
Bueno… acabo de sentirlo – con una sonrisa apagada Chiyõ miro de soslayo a su acompañante – Creo que así se sentirá una resaca
Con cierta preocupación miro como la jovencita murmuraba cosas inteligibles tras esa última declaración, Asia se intentó tocar la cabeza de su acompañante antes de lograrlo Issei llegó con un par de latas en sus brazos, el semblante del chico también era enfermizo pero mostraba una leve mejoría, con amabilidad le cedió a cada jovencita una lata.
Muchas gracias… - con timidez la joven monja tomó entre sus manos la bebida - ¡Dios te lo recompensará mucho!
El joven sekiryuutei tuvo un leve sobresalto mientras cerró uno de sus ojos, denotando la molestia que sintió de manera repentina, la rubia notó el malestar pero vio como Issei dio un sorbo a su propia bebida mejorando levemente su semblante. Vio como la pelinegra a su lado imitó las acciones de su amigo mostrando la misma mejoría.
¡Dr. Pepper, no hay mejor bebida en el mundo! – Issei alzó su lata al cielo como muestra de superioridad - ¡¿Verdad que sí… Chii-chan?!
¡Oh,ho,ho,ho! – la peón de Sona imitó a su sempai alzando su propia bebida - ¡Tienes razón Ise-chan!
Aquella escena hizo que Asia sintiera un poco de vergüenza, pero eso le llenó de una extraña calidez, dio un sorbo a su propia lata para deleitarse con el contenido de la misma tuvo que parpadear un par de veces al momento de degustar el sabor a cereza de la bebida, era la primera vez que experimentaba algo así pues en el convento en el que solía vivir no tenía la oportunidad de hacerlo.
Sin darse cuenta una discretas lágrimas recorrieron su rostro, alarmando un poco al par de demonios.
¡Asia-san! ¿Qué es lo que sucede? – la pequeña Chiyõ sacó de entre las cosas que traía en el pequeño bolso un pañuelo
Con timidez, la joven hermana tomo la prenda mientras se secó las lágrimas que habían bañado levemente su rostro. Tanto Issei como la pelinegra se quedaron en silencio esperando que la jovencita se calmara un poco; frente a ellos pasaban una madre con su hijo, el niño a manera de juego se zafó del agarre de la mujer.
Las risas del niño llamaron la atención del trio de jóvenes, quienes encontraron la escena agradable, rememorando su propia infancia cuando no tenían tantas preocupaciones como en la actualidad; el encanto de los recuerdos desapareció al momento de ver como el chiquillo se caía al suelo, Asia como buena hermana que era y como su doctrina se lo enseñó se paró de su lugar y se acercó a socorrer al pequeño niño.
Tanto Issei como Chiyõ miraron con curiosidad las acciones de la rubia, la sonrisa cálida y amable que le dedicó al niño fue suficiente para que este dejara de llorar; era imposible hacerlo cuando la apariencia de la jovencita extranjera era demasiado hermosa, tanto que el pequeño niño terminó por sonrojarse apenado.
¡Ciao piccola!, ¿stai bene?- Asia mostraba mucha naturalidad sin notar que el niño no entendía sus palabras- ¿ Fa male tanto?
Los dos sirvientes de Sona entendieron perfectamente las palabras de Asia "Hola pequeño, ¿Estas bien?" "¿Te duele mucho?" Fue cuando entendieron el enorme predicamento en que la jovencita estuvo metida todo ese tiempo, Chiyõ sentía como su corazón se apretujaba ante la idea de la soledad en la que Asia se estuvo envuelta, con un muro tan enorme como era la diferencia de idiomas, Issei se acercó un poco al niño que aun estaba confundido.
Mi amiga pregunta si te encuentras bien – el castaño habló con calma sorprendiendo un poco a la rubia por la manera en que se dirigió
Tímidamente el jovencito alzo una de sus rodillas señalando un profundo raspón que sangraba copiosamente, el daño era bastante severo, tanto que tal vez el niño necesitaría un par de puntos para cerrar la herida, sin embargo lo que sucedió en esos momentos sería clasificado como un milagro. Asia coloco ambas manos frente a la rodilla del niño, cerró sus ojos entrando en una profunda meditación, tanto el niño como los dos portadores de sacred gear's se quedaron estupefactos al ver como un par de anillos de plata con una gema verde aparecieron en las manos de la jovencita.
Chiyõ por su parte sentía una leve pulsación en su muñeca derecha, su propio sacred gear reaccionaba al encontrarse con su similar.
Un tenue brillo esmeralda emanó de las joyas para después llenar las palmas de las manos de la sierva de dios, la calidez de la energía no solo calmó el dolor que sentía el pequeño niño sino que además hizo que la herida se cerrará por completo. Nadie de los presentes pudo decir palabra alguna, para el pequeño niño lo único que podía pensar era la increíble magia que curo su rodilla.
Para los demonios reencarnados era algo más complicado, pero decidieron que lo mejor era dejarlo pasar.
¡Onee-chan eso fue increíble! – exclamó animadamente el chiquillo al notar que su rodilla estaba bien - ¡FUE MAGIA! ¡¿VERDAD?!
Asia ladeo su cabeza un poco confundida pero quien se adelanto en responder fue Chiyõ, quien puso su mejor sonrisa.
Claro que fue magia- la voz pausada de la pelinegra hizo que el niño le prestara atención – Es por eso que debes de guardar el secreto
Colocó su dedo indice sobre los labios indicando que debía de guardar silencio sobre lo que presenció, el pequeño animadamente asintió para después regresar con su madre quien en todo ese momento estuvo ocupada al telefoto, tanto Issei como su amiga estuvieron a punto de golpearse el rostro por lo descuidada que era la mujer.
Cuando tengamos a nuestro hijos – Issei se cruzó de brazos mostrando un semblante pensativo – No seamos tan irresponsables
Tienes razón – añadió de manera casual la portadora del Sunrise Blessing para después sonrojarse furiosamente - ¡¿S-S-SEMPAI QUE ESTAS DICIENDO?!
Suaves risas adornaron el ambiente, la atención de la avergonzada pelinegra se centró en el origen de las mismas, Asia reía de manera desenfadada y tranquila; no había ni un ápice de malicia en su acción cosa que hizo que sus dos acompañantes se le unieran en su diversión.
Pasaron unos minutos así, hasta que regresaron a la banca donde estuvieron sentados antes del incidente con el niño, el ambiente tranquilo quedó atrás y ahora se podía percibir la incertidumbre en los ojos de Asia Argento, Hyodou Issei e Izumi Chiyõ.
La pregunta que tenían en la mente era… ¿Qué fue lo que presenciaron? La primera en hablar fue la misma persona que mostró tan increíble don.
Es un poder que Dios me obsequió – la voz de la joven hermana sonaba un tanto vacilante – lo tengo desde que nací… espero que no les cause miedo
¿Por qué deberíamos de tenerlo? – la amiga de la infancia de Issei sacó a relucir sus pensamientos – No es algo verdaderamente malo
Lo que hiciste hace poco… fue algo maravilloso – el castaño añadió tranquilamente
Este poder… mas que una bendición es… - Asia apretaba sus manos de manera nerviosa- Es una maldición, para mí… y para quienes me rodeaban.
La profundidad en las palabras que empleo la jovencita hicieron que sus acompañantes tragaran amargo, nunca antes sintieron tal opresión sobre ellos y muchos menos provenir de alguien tan amable como la joven extranjera que habían conocido por mera casualidad.
Ninguno de los quería indagar en algo tan privado como lo era el pasado de la rubia y menos obligarla a abrirse con dos desconocidos como eran ellos. Esos pensamientos fueron interrumpidos por las siguientes palabras que salieron de los labios de la rubia
Gracias… - la sinceridad en las palabras de Asia fueron perceptibles por el par de amigos de la infancia – Aunque haya sido mentira… es la primera vez que alguien me llama su amiga.
La portadora del Sunrise Blessing pudo reconocer el tinte en la sonrisa que la joven hermana les daba, ya que ella misma ponía ese rostro cuando deseaba fingir y creer en algo que posiblemente era una mentira, su corazón dio un vuelco era imposible no notar que a pesar de la enorme amabilidad y calidez que mostraba su acompañante; estaba un alma sumida en la profunda soledad.
Sona suspiró sonoramente gesto que no pasó desapercibido por su confidente y mejor amiga; sin mencionar que también era la reina de su corte, los ojos de Tsubaki se posaron en la heredera de los Sitri, aquel patrón de comportamiento solo se debía a una sola cosa.
Se acerca el día de su visita – comentó sin mucho animo la portadora del Alice Mirror – debe de ser pesado para ti
Tienes bastante razón – la presidenta del consejo se retiró momentáneamente sus anteojos para descansar su mirada – Es demasiado repulsivo estar en la misma habitación que él
¿Por qué no le das largas? – los ojos amatista de la demonio noble se posaron sobre su mejor amiga – quiero decir puedes negarte a verlo
El es tipo de persona que no acepta negativas – la joven se lamentó un poco mientras caminaba con parsimonia – También me evito el desagrado que se aparezca en la escuela
Agradecemos tu sacrificio – el tono serio que empleo Tsubaki alejó cualquier doble intensión en esas palabras - ¿No se ha sobrepasado contigo?
Un incomodo silencio fue la respuesta más directa que pudo recibir Tsubaki Shinra, súbitamente se detuvo para después tomar de los hombros a la heredera de los Sitri.
¡QUE FUE LO QUE TE HIZO! – sin controlar su fuerza la pelinegra de cabello largo puso contra la pared a su rey
Con una suave caricia en la mejilla de la perturbada jovencita, calmó el nerviosismo que embargaba a su reina, sin embargo esos sentimiento no abandonaron del todo a la joven perteneciente a una de las cinco grandes familias onmyonji.
Nada grave… vomite mi comida después de eso – la sonrisa en el rostro de Sona estaba cargada de malestar – Perdí mi primer beso… y espero que sea lo único que tome de mí
"Nada grave" esas palabras eran más amargas de lo que sonaban, la reina de la corte de Sona era una joven soñadora como el resto de las que cursaban el último año de preparatoria, su amiga también lo era. A esa edad el primer beso era algo sagrado e incorruptible, debía de ser perfecto y sobre todo especial para ellas.
El que fuese tomado por una persona indigna de esa única ocasión era una afrenta colosal, pero la mirada de la joven demonio noble dio punto final a los pensamientos de Tsubaki.
Hasta que no se decida la fecha… tendré que verlo una vez al mes – con suavidad la presidenta del consejo estudiantil retiro las manos de su reina- Es mejor que sufra yo sola a que les ponga una mano encima
¿Por qué tienes que pasar esto? – había molestia en la voz de la joven vicepresidenta - ¿Por qué cargas con esto?
Lo sabes muy bien – sin volverse para encarar a Tsubaki continuó hablando – Fui arrogante y eso me hizo descuidada… me creí invencible y me derrotaron en mi propio juego
Un silencio incómodo rodeo a ambas jóvenes sin embargo fue interrumpido por la presencia de alguien más, Sona fijo su mirada en la recién llegada. El rostro de la heredera de los Sitri paso a adquirir un tono más sombrío de lo acostumbrado.
El unico significado de la presencia de aquella persona solo presagiaba una sola cosa, y era que su tiempo se agotaba más rápido de lo que esperaba, dio una respiración profunda para después asentir de manera silenciosa.
Tsubaki, tengo un asunto que atender – la joven demonio noble habló pausadamente – Puedes tomarte el resto del día
Más que una orden era una petición de una amiga a otra, sin embargo la portadora del Alice Mirror deseaba desobedecerle de alguna forma, se tomo una de sus muñecas para apretarla en señal de frustración.
De acuerdo… vaya con bien – la amargura en esas palabras no pasó desapercibida para Sona – Nos veremos en la escuela
Con una escueta sonrisa por parte de ambas amigas separaron sus caminos, Tsubaki le dio la espalda para continuar andando, sus ojos se endurecieron levemente cuando escuchó como los pasos de Sona se alejaban presurosos, dio un suspiro para tambien apretar el paso. Sacó su telefono celular para hacer una llamada urgente.
El tono de marcado sonó un par de veces antes de que se completara la llamada.
Hola, Tsubasa-chan – la joven vicepresidenta controlo sus emociones – ¿Tienes el teléfono de Issei-kun?
Tsubasa Yura estaba descansando cómodamente en su casa, a decir verdad, sentada de manera desvergonzada, con una playera de tirantes y un pantaloncillo que resaltaba sus bien formadas piernas; admirando la final de la UFC en su televisor era su sinónimo para descanso, el cual fue interrumpido por la repentina llamada de la vicepresidenta del consejo estudiantil. Se tomó unos segundos antes de responder porque una memoria llego de improviso a su cerebro.
Los penetrantes y maliciosos ojos de Chiyõ cuando Issei le dio su número telefónico, tardó dos semanas en convencer a la pequeña pelinegra de que no tenía otras intenciones con el actual Sekiryuutei.
Aun así sentía que la leyenda sobre Kaori Murayama era más que cierta, pero nadie pudo comprobar la existencia de aquel espíritu vengativo.
Sip, ¿Para qué lo quieres? – respondió casualmente Torre de Sona
Entrenamiento – fue lo único que salio de la boca de Tsubaki
"¡OH… MIERDA!" Fue el pensamiento que apareció en la mente de la peliazul, aún recordaba los gritos de agonía que lanzaba Saji cuando se encontraba en la misma habitación que la reina del grupo de Sona. Nunca indagó en que consistió pero fuese lo que fuese, era tan traumático para dejar marcado al orgulloso portador del Absortion Line.
Sinceramente no quería estar en los zapatos de Issei en estos momentos, pero la curiosidad pudo más que su sentido común.
Te lo paso en un momento – Tsubasa rápidamente busco en sus contactos – Y por favor no lo traumatices mucho.
No hay garantías pero haré lo que sea necesario – comentó en tono serio la portadora del Alice Mirror
Un pequeño bip se escuchó casi al instante, Tsubaki miró la pantalla de su celular pudo notar que su compañera torre tenía cierto sentido del humor ya que el nombre de Issei tenía el agregado " Saco-kun" lo que le hizo sonreír un poco a pesar de lo precario de su situación.
Silencio, era todo lo que la rodeaba en esos momentos; Sona mantenía la compostura mientras la ama de llaves de la casa Sitri hablaba de manera pausada y sobre todo tranquila; eso la incomodaba bastante puesto que Antonietta no mostraba favoritismos con nadie de la familia. Los Sitri eran demasiado inflexibles dentro de sus costumbres, para ellos el orden estaba por encima de todo lo demás.
Esa inflexibilidad también formaba parte de su personalidad y lo reflejaba constantemente en la academia, como alumna y como la presidenta del consejo estudiantil, las palabras de Antonietta empezaron a desvanecerse mientras que un recuerdo llegó a su memoria.
Primavera… el primer día de clases… el aroma de las flores de cerezos...
Sona caminaba tranquilamente, nada perturbaba su calma. Así era siempre desde que estudiaba en el mundo humano; a veces se preguntaba la obseción de Rias por un lugar tan mundano como lo era la Ciudad de Kuoh, no tenía nada en especial, no sobresalía en nada pero para la pelirroja era un sueño hecho realidad.
Las personas se arremolinaban ante la presencia de la heredera de los Gremory, ella sonriente permitía tales acercamientos, Sona por su parte decidió establecer una barrera separandola del resto, su padre fue muy explícito en sus palabras.
"Debes de ser inalcanzable… ya que en tus hombros recaerá el destino de nuestro clan"
Por eso el primer año lo dedicó exclusivamente para delimitar su terreno, fue la primera en todo a pesar de que Rias se le acercó a sus calificaciones; la joven pelirroja prefirió ser menos perfeccionista y mas asequible para el resto de los alumnos.
¡Rias-sama! – alegremente una alumna pasó de largo a la heredera de los Sitri - ¡Buenos días!
Con la gracia que le caracterizaba, la joven demonio noble devolvía los saludos, acción Sona encontraba molesta ¿Acaso no eran importantes para el inframundo? En sus hombros descansaban el destino de sus familias, sus hermanos mayores estaban entre lo más alto de su especie.
Ser amables con seres inferiores como los seres humanos era algo innecesario, ese era el sentir de la propia joven demonio noble.
Pero más bien lo que sentía era rencor, no hacia Rias ya que su situación era similar; sino a la persona que se atrevió a traicionarla, pero para su desagrado no podía odiarla por completo, suspiro sonoramente, apresuró su paso para después tratando de evitar contacto con cualquier otra alumna de la academia.
Olvidando un pequeño detalle, ese año sería uno completamente diferente. La razón de aquel diferente cambio, la golpeo de frente haciéndola caerse sobre su trasero, aguanto quejarse del dolor que sentía, ya que demostrarlo también era señal de debilidad.
Levantó su mirada para encontrar al culpable de aquella involuntaria humillación.
El amatista se encontró con el negro y el café, por un instante imagino que se encontraría con la típica escena de un manga de romance, mas sin embargo la vida real no funciona de la misma manera, se sintió sofocada ante la presencia de aquellos dos.
¿Qué era? Esa pregunta se formuló aquella vez, pero no tuvo tiempo de prestarle atención ya que una par de manos se extendieron para ayudarle. Dudó por un instante antes de aceptar la ayuda pero algo le indicó que debía de hacerlo, con facilidad la pusieron de pie para después ver como uno de ellos se inclinó de manera respetuosa.
Pudo notar que la persona frente a ella portaba la versión masculina de su uniforme.
Ya veo… es de los primeros varones en entrar – comentó en casi un susurro la heredera de los Sitri
¿Sempai? – el joven llamó la atención de Sona – ¿Se encuentra bien?
Un leve sobresalto, fue la respuesta inmediata que su cuerpo dio ante la pregunta, ya que el chico frente a ella invadía el espacio personal que celosamente guardaba la demonio noble para sí misma. Pero no pudo objetar nada cuando alguien salió nuevamente en su ayuda.
La acompañante del chico rápidamente lo alejó de ella, el tono molesto en sus ojos reflejaba algo que llamó su atención.
¡Ise-chan! – una jovencita una cabeza más pequeña que Sona jalaba del brazo al chico - ¡Debes de tener mas delicadeza!
Parpadeo un par de veces, ese tono familiar era algo extraño para ella, ella se llevaba bien con Rias pero no era tan cercanas, en su casa todo era diferente; más que un hogar era una especie de compañía donde su valor como individuo era conforme a sus logros personales.
Sonrió un poco, para después reír abiertamente, aquel gesto llamo la atención de los dos chicos quienes se detuvieron en su pequeña riña, no solo ellos sino también quienes por casualidad pasaban por allí, Rias a la distancia vio como su amiga de la infancia se comportaba muy fuera de sí, con un leve asentimiento continuo con su camino.
Con el paso de los días averiguo la identidad de aquellos dos desconocidos con los que se tropezó por mera casualidad, conforme armaba su corte, seguía los pasos del par. Hasta el día que su familia le mando a llamar a través de Antonietta.
Donde su vida sería sellada hasta el momento de que encontrará una vía de escape.
¿Sona-sama está de acuerdo con la fecha?- la voz de la ama de llaves sacó de sus pensamientos a la joven
Sí… como siempre se espera hasta el fin de mes – comentó tranquilamente Sona mientras que Antonietta le miraba indiferente - ¿Alguna petición en especial?
Solamente pide que lleve a los miembros de su corte – la respuesta hizo tragar amargo a la pelinegra – Como dictan las costumbres
De acuerdo… hasta entonces Antonietta – la ama de llaves asintió levemente para después partir con rumbo desconocido
El silencio nuevamente rodeo a Sona Sitri, bajo su mirada mientras apretaba su mandíbula para demostrar entereza, el poco tiempo que le quedaba se acortaba cada vez más, solo esperaba que Tsubaki haya comprendido el mensaje silencioso que le dio.
De alguna forma el tranquilo ambiente se transformó en algo completamente diferente o esa era la impresión de Issei, quien miro pensativo al rostro de la rubia sentada frente a él, Chiyo también tenía su atención puesta en ella, dio un sonoro suspiro para despues levantarse de su asiento rompiendo con la pesadez del momento.
¡Bien! – la portadora del Sunrise Bleesing hizo un ademan de lanzar un golpe - ¡Se suponía que era un cita!
Asia se quedo boquiabierta al escuchar las palabras de la pelinegra, Issei se encontraba tan sorprendido y se golpeo la cara evidenciando su descuido, estuvo a punto de replicar cuando la pequeña peón tomó las riendas de la situación. Tomó de la mano a Asia y después la del castaño, la fuerza que empleo la jovencita era enorme a pesar del tamaño de su cuerpo, la inocente hermana estaba confundida cuando llegaron a un local donde rentaban taquillas para guardar cosas.
Amablemente Chiyõ pagó por una de ellas e hizo que su sempai guardara la maleta que pertenecía a la servidora de Dios.
¿Tenias que llegar a un lugar específico? – la voz de la peón de Sona hizo que Asia soltara un suave grito
L-La verdad no tengo hora para llegar – el tono dubitativo que uso Asia llevo una sonrisa al rostro de Chiyõ
Con eso me basta – la jovencita se cruzo de brazos esperando el regreso del castaño
Issei caminaba lentamente cuando su amiga se pegó a él y le tomó del brazo, Asia iba tomada de la misma manera, nuevamente haciendo gala de su inusual fuerza fueron llevados a diferentes lugares dentro de la ciudad. Primero llegaron a un local de máquinas arcade, hacía tiempo que ninguno de los demonios se metían a uno, solamente lo hicieron cuando Shidou vivía en la ciudad. Para la rubia era la primera vez en su vida que conocía un lugar de esos, solamente escuchaba las opiniones de los diferentes niños que le visitaban en la iglesia donde solía vivir.
La gama de colores que se mostraban en las pantallas, las diferentes melodías que sonaban de los altavoces de las recreativas, las sonrisas de satisfacción de algunos visitantes y los quejidos de frustración de otros; hicieron que Asia abriera la boca en total ensoñamiento.
Tanto Issei como Chiyõ se miraron en complicidad para después guiar a su acompañante a las diferentes maquinas del lugar, el asombro inicial desapareció para dar paso a la diversión, pronto Asia se compenetró mas en el ambiente, probó lo juegos de carreras donde el nerviosismo por no chocar le hizo ver graciosa a los ojos de los dos demonios, la tristeza de fallar en un simple juego de coordinación lleno de ternura a la pequeña Izumi y la alegría de ganarle a Issei en un juego de peleas gracias a su torpeza fue algo que los dos amigos celebraron junto a ella.
Todo ese encanto fue interrumpido cuando su estómago rugió por la falta de alimento.
Ahora Asia estaba sentada frente a Chiyõ en un momento bastante incómodo para ellas dos, Issei se había ido a traer algo para comer ya que se metieron a un restaurante familiar. Fue cuando la pelinegra se animó a hablar.
Sabes yo solía ser como tú – la portadora del Sunrise Blessing dijo de manera calmada – Siempre estuve sola en la primaria, se metían conmigo y me hicieron la vida dificil
Eso debió ser muy duro – la sinceridad en las palabras de Asia saco una sonrisa a la pelinegra
Bastante, tanto que me hizo llorar bastantes veces – la jovencita miro sin mucho ánimo a la ventana que estaba de su lado – pero me aguantaba para no preocupar a mis abuelitos – la rubia miro fijamente a Chiyo – como no me defendía y tampoco me molestaba… empezaron a dejarme en paz – con un leve asentimiento Asia siguió prestando atención – Un día se quisieron pasar de listos y bueno… fue como conocí a Iri-nee y Ise-chan, perdón … - la pelinegra negó con la cabeza – Issei-sempai
Por unos instantes el silencio nuevamente rodeo a la mesa en la que estaban sentadas el par de jovencitas, Asia jugó con sus dedos para después sentir como Chiyõ le tomó sus manos entre las suyas.
Aquello que dijiste que era una mentira… realmente me molestó – Asia sintió un escalofrió recorrer su espalda – Por que los amigos salen a divertirse de vez en cuando
Una simple frase sirvió para iluminar el rostro de la inocente monja, por unos leves instantes las lágrimas afloraron en sus ojos, pero rápidamente las secó para no arruinar el ambiente, Issei apareció con una bandeja con la comida que todos ellos disfrutarían, la pobre Asia tragó saliva al admirar las delicias que servirían para saciar su hambre. Rezó en silencio ante la mirada de sus nuevos amigos, para despues la pareja sintiera como una dolorosa punzada taladraba sus cerebros.
Una vez saciado su apetito continuaron andando por el centro de la ciudad, fue cuando Chiyo divisó algo que le dio una idea. En frente de un local de videos se encontraba una máquina de fotos, aquellas que imprimían las fotografías en calcomanías, Issei divisó la misma máquina para comprender las intenciones de su kohai.
Fue una proeza que los tres adolescentes cupieran dentro de la cabina, pero lo lograron a duras penas, por eso la fotografía tenía un deje cómico, pero la sonrisa de ellos tres fue genuina.
¡Ah, ja, ja, ja! – Issei reía fuertemente mientras admiraba la fotografía - ¡Chii-chan esta foto es única!
¡Ni se te ocurra subirlo a tu muro! – la jovencita exclamó en tono amenazante - ¿No soportaría la pena?
Para nada la guardaré celosamente para mi disfrute personal – la malicia en el tono de voz del sekiryuutei hacía juego con la sonrisa en su rostro - ¡Será un excelente material para chantaje!
¡NOOOOOO! – la pequeña Izumi sentía como el color de su piel desaparecía
Una discreta risa llenó el lugar, Asia no podía ocultar la alegría que le embargaba en esos momentos, reacción que alegró sinceramente al par de amigos de la infancia; aquella soledad que rodeaba a la sierva de la iglesia no había desaparecido del todo, mas sin embargo al menos en estos momentos no era perceptible.
El cielo empezaba a pardear, el sol se ocultaba lentamente en el horizonte momento en el cual era necesario encaminar a su acompañante hasta su destino, se desviaron para recoger las cosas de la inocente hermana, una vez con ellas en su poder se dieron cuenta que ella vio algo a la distancia.
¿Qué ocurre Asia-chan? – el castaño miraba con curiosidad a la misma dirección en que los ojos esmeralda de la jovencita estaban clavados
Con un leve asentimiento la jovencita se adelantó un par de pasos para colocarse frente a los dos amigos, se giro lentamente dejando que su hermosa cabellera ondeara libremente, la sinceridad se asomó en sus ojos mientras que una radiante sonrisa estaba plasmada en su boca.
¡Issei-san! ¡Chiyo-san! – con algo de torpeza Asia se inclinó en señal de reverencia - ¡Muchas gracias por esta tarde!
No hay de que… ¿Por qué dices esto? – respondió la portadora del Sunrise Blessing
Han venido a recogerme… es por eso que no debo abusar de su amabilidad – ambos demonios se sorprendieron levemente para después asentir con una sonrisa – Espero volvamos a vernos
Si vas estar en la ciudad – Issei alzaba el pulgar de su mano derecha - ¡Cuenta con ello!
Chiyõ tomo de las manos a la rubia mientras asentía a las palabras de su sempai, la jovencita extranjera mostraba cierto pesar por tener que separarse de ellos dos, pero se disipó con la promesa de volverse a ver en un futuro.
Perdona por estropear tu cita – Asia comentó a modo de disculpa haciendo sonrojar un poco a la peón de Sona
No te preocupes por ello – la jovencita exclamó un poco apenada – A final de cuentas también me divertí… por cierto… ten
La monja vio como le entregaban una parte de las fotografías que se tomaron juntos en aquella máquina, aquel sencillo regalo fue suficiente para hacerle recordar el maravilloso momento que pasó con dos amables extraños que decidieron convertirse en sus amigos. Tomó las fotografías entre sus manos, para después acunarlas contra su pecho. Dando un sincero "Gracias", partió en dirección a donde estaba la persona que fue a recogerla.
Un par de minutos fueron suficientes para perderla de vista, tanto Issei como C Chiyõ hiyo sintieron un poco de nostalgia en sus corazones, en el pasado sus salidas eran entre tres amigos, a pesar que no de ellos partió para irse a vivir en el extranjero, repetir la experiencia con Asia fue gratificante.
Bien… ya se fue – el castaño hablo con cierto pesar en su voz – Chii-chan, gracias por ayudarme
Estoy molesta – cortó la jovencita haciendo sudar a la Torre de Sona – Te falta mucha delicadeza… ¿Lo sabias?
Em… ¿C-Chiyo-sama? – con temor el chico dio unos pasos alejándose de la pequeña peón
Al menos debiste haber elogiado mi atuendo – cruzando sus brazos Chiyo externó su molestia.
Issei dio una mirada completa al atuendo de su amiga, fue cuando un balde de agua fría le cayó encima, negar de esa falda de mezclilla, una blusa de tirantes negra y un chaqueta delgada blanca la hacían ver un poco menos infantil sería mentirse, su largo cabello negro estaba recogido casi al final con un curioso adorno en forma de una flor de cerezo, todo eso con un par de botines y bolso a juego. El castaño alzó un poco su rostro, colocó una de sus manos sobre sus ojos, dando un sonoro suspiro.
Te ves hermosa – Chiyo abrió sus ojos al escuchar el halago por parte de su sempai – Perdona por no decirlo antes… estaba más preocupado por Asia
L-Lo entiendo – la jovencita desvió su rostro para no encararle la mirada al Sekiryuutei – Por esta vez… te perdono
Portándote tsundere también te hace ver linda – el chico rio un poco al notar como su amiga tembló levemente ante sus palabras.
Estuvo a punto de responder de manera tsundere, pero se limitó en tomar del brazo al castaño quien sólo parpadeo un par de veces antes de alzar sus hombros un poco confundido.
Al menos podrías llevarme a casa – comentó quedamente Chiyõ
Con mucho gusto – Issei acató la petición de su kõhai – Antes de irnos, ¿Por qué no pasamos por ese edificio?
La jovencita miro a la dirección que indico su sempai, para después enrojecer, súbitamente sus ojos se encontraron con los del castaño pero el tinte de peligrosidad en la mirada de la pequeña Izumi hizo temblar al sekiryuutei.
No tientes a tu suerte – la jovencita le dedicó su mas hermosa sonrisa – porque pasaré de tsundere a yandere… ¿Te gusta la idea?
Era una broma… Chiyo-sama – rápidamente Issei se disculpó – Aunque eventualmente…
¿Eventualmente?… - la chica continuaba sonriendo
Nada… - el castaño decidió que lo mejor era regresar a casa
Hizo una nota mental que se convertiría en una regla para su supervivencia a futuro, no forzar las cosas con Chiyo, enfadada realmente le daba miedo.
Issei en estos momentos sentía un temor por perder la su vida a tan corta edad, el día de ayer tuvo un excelente día, claro conoció a una extraña monja, una salida casual con amigos y finalmente un accidentado regreso a su casa; todo eso era cosa del pasado debido a que corría tanto como podían sus piernas.
¿Te estarás preguntando el motivo? La respuesta recaía en Tsubaki Shinra, vicepresidenta del consejo estudiantil, una de las grandes onee-samas de la academia de Kouh, reina de la corte de Sona Sitri y antigua miembro de una de las cinco grandes familias õnmyonji. Pero todo eso era opacado por un pequeño detalle, uno tan minúsculo que pasa desapercibido.
Era una practicante de sõjutsu, el arte tradicional y milenario del manejo de naginatas; una vara larga con una hoja en uno de sus extremos, compartiendo similitudes con las lanzas europeas conocidas como alabardas.
Desde el punto de vista de cierto castaño quien corría poseído por el demonio… error el era un demonio, un creciente respeto por la hermosa joven de cabello largo y anteojos; empezaba a aflorar cada vez que la filosa hoja metálica se acercaba a cortar su piel.
Genshirou Saji conocía el sentimiento que Issei empezaba a desarrollar, tanto que no podía evitar derramar gallardas lágrimas ante el valor que demostraba su compañero y ahora amigo en la desgracia. Pero quien estaban hecha un mar de nervios era la pequeña Chiyõ, quien cada tanto ocultaba su horror tras sus manos, mientras que el resto del grupo miraba con atención como el portador del Boosted Gear se agachaba, brincaba, rodaba por el suelo y nuevamente recurría a la huida táctica.
¡Shinra-sempai… esto no es entrenamiento! – exclamaba el castaño mientras esquivaba un corte a su cuello por pocos milímetros – ¡ES UN INTENTO DE ASESINATO!
HYODOU-KUN SI LO ESQUIVAS NO HAY CRIMEN! – la portadora del Alice Mirror sonrió complacida ante los reflejos de la segunda torre del grupo - ¡SIGUE LINDO WUONEJO… HUYE PARA NO HACERTE EN ESTOFADO!
El joven demonio reencarnado solamente se limito a mirar de manera preocupada a su compañera reina, Chiyõ también tenía el mismo semblante que su amigo de la infancia.
Dijo wuonejo… ¿verdad? – la pequeña peón se volvio para preguntarle a Ruruko
Si lo dijo… a ella le gusta las caricaturas de los "Looney Toons" – respondió la jovencita de coletas – Solo ignóralo, eso es lo que todos hacemos.
No había mucho convencimiento en el rostro de la pelinegra pero el asentimiento generalizado del resto del grupo le hizo aceptar, nuevamente Tsubaki se lanzó en atacar al sekiryuutei con bastante ferocidad, el chico continuaba esquivando cada corte mientras comenzó a medir los movimientos de la naginata.
"Parece una danza tradicional" fue la mejor manera en que pudo comparar la fluidez en los movimientos de Tsubaki, Issei decidió dejar de huir acción que complació de lleno a la joven Shinra, quien imito las acciones del chico. La distancia entre ellos no era mucha, si así lo quería la portadora del Alice Mirror, ella podía intentar empalar al castaño de manera inmediata, pero decidió que lo prudente era mantener la calma.
El joven levantó ambas manos, creando sus manos estaban abiertas, era una postura básica para tratar de agarrar a su oponente, todos miraron expectantes cualquier cosa que su compañero Torre estuviese planeando.
¡Ah! Olvidé a decirle algo a Tsubaki-chan – Tsubasa exclamo con total naturalidad
¿Qué olvidaste Tsubasa-chan? – preguntó cortésmente Reya quien estaba curiosa por lo que su amiga iba a decir
¡ Chiyõ -chan… Chiyõ -chan…! - la peliazul se mostraba animada - ¿Tu sabes quien le enseño a defenderse a "Saco-kun"
Reya se sintió un poco ignorada pero la sonrisa que le dedico la jovencita peliazul hizo que lo pasara por alto, la pequeña Izumi ladeo la cabeza mientras se llevó un dedo al mentón, era la primera vez que escuchaba el mote con el cual las chicas de los clubes se referían a su sempai, más que nada porque servía como saco de boxeo o de practicas para diferentes deportes de contacto y Kuoh tenía muchos clubes dedicados a ellos dentro de sus instalaciones.
Mi abuelito… - respondió la pelinegra con mucha seguridad - ¿Por qué?
Pronto la hoja de la naginata se acercó peligrosamente al pecho del castaño quien se mantuvo quieto hasta el último momento, se hizo a un lado dejando que el arma le pasase de largo, sorprendiendo un poco a Tsubaki, pronto el chico flexiono sus rodillas y tomo el brazo de la portadora del Alice Mirror el cual extendio por completo para darle mayor distancia a su naginata.
Con velocidad se metió dentro del espacio vital de la vicepresidenta, haciendo palanca con su cuerpo la levantó por los aires para despues cayera pesadamente a unos metros más adelante.
¡Arrojo a Tsubaki-chan! – Momo señaló el lugar donde cayó la pobre reina del grupo
¡Eso no me lo esperaba! – ahora Reya trataba de digerir lo que pasó
¡No le va a gustar nada a Shinra-sempai! – el chico castaño claro tembló un poco ante las implicaciones de tal acción
El cielo era tan claro y azul; eso no lo podía negar Tsubaki quien estaba boca arriba, parpadeando un poco confundida solamente para notar como en su campo de visión apareció el rostro preocupado de Issei, pudo notar el temor asomarse por sus ojos café.
Con un movimiento rápido el castaño se colocó de rodillas y puso su frente en el sucio suelo, una perfecta posición de dogeza.
¡PERDONEME POR FAVOR! – el chico hablo sin levantar su rostro - ¡NO PENSE QUE LA LANZARÍA DEMASIADO FUERTE!
Con lentitud la joven reina se levantó del suelo para sentarse apropiadamente, colocó su lanza a su derecha y tosió un poco apenada.
Hyodou-kun… levanta tu rostro por favor – la serenidad en Tsubaki calmó un poco los nervios del castaño – Creo que te juzgue mal… pensaba que eras como Saji-kun
¿A que se refiere vicepresidenta? – el sekiryuutei levantó su cara para mirar a la joven frente a él
Un delincuente – un leve sonrojo adornó sus mejillas mientras que los lentes de la pelinegra se empañaron un poco – pero veo que no es así… ¿sabes defensa personal?
El abuelo de Chiyõ -chan me dijo que era básico para entrar a la academia de policía – Issei se rasco la barbilla – Me hizo el favor de enseñarme
Entiendo – Tsubaki se cruzo de brazos – Creo que el enfoque esta equivocado… deberemos trabajar en tu integración como miembro del grupo
Con un asentimiento el joven Sekiryuutei aceptó la idea de la portadora del Alice Mirror, fue cuando una pregunta se asomó en la cabeza del castaño.
Por cierto… Tsubaki-sempai – Issei miró fijamente a la joven con heterocromia - ¿Dónde está Sona-kaichou?
Un silencio precedió como respuesta a la pregunta que había formulado su compañero de corte, con un gesto que podía mostraba el problema interno que tenía Tsubaki desanimo un poco a Issei.
No hay problema si no puede contestar – el castaño comprendió un poco la carga que sentía la joven vicepresidenta
No… es eso Issei-kun – Tsubaki miró fijamente a su kohai – la verdad, Sona… bien… fue a ver a su padre por un asunto personal
¿Oh? Ya veo – Issei suspiro un poco aliviado – Pensé que era algo grave
No sé si llamarlo grave – la vicepresidenta se cerró sus ojos mientras meditaba sus siguientes palabras – Mas bien es pesado estar bajo a la mirada del líder del clan Sitri
Tsubaki iba a continuar pero la alarma de sus celulares había sonado indicando que el tiempo que tenían se agotó por completo.
Bueno creo que ya es tiempo de prepararnos para ir a la escuela – con una escueta sonrisa la joven Shinra se levantó del suelo – Debemos asearnos como es debido, por suerte podemos usar las duchas del club de sõjutsu
Usted primero… - rápidamente el chico respondió para evitar malos entendidos
Todo un caballero – Tsubaki se mostraba complacida ante la actitud del castaño.
No es eso… solamente supe que le pasó al par de pervertidos – un escalofrío recorrió por la espalda de la Torre – Así que mejor un caballero que casi un eunuco
Una suave risilla provino de la propia vicepresidenta quien recordó ese funesto incidente, pero comprendió que el chico tenía bastante razón en ser cuidadoso alrededor de sus compañeras, el resto del grupo se acercó cuando notaron que el "entrenamiento" termino sin ningún contratiempo.
El día siguió normalmente sin que nada extraordinario pasará, salvo la ausencia de la presidenta del consejo estudiantil que no pasó a más, ya que se reportó enferma. Aun así su falta no se notó por la excelente dirección de parte de Tsubaki. Issei y Chiyõ estaban sentados tras el mostrador de la biblioteca de la escuela, para la mala suerte de Sona todas las posiciones disponibles dentro del consejo estaban ocupadas, por eso la heredera de los Sitri arregló que el par de amigos sean los encargados de la biblioteca.
¿Este lugar no podrÍa ser más aburrido? – comentó con cierta desgana el sekiryuutei – Nadie ha venido en horas
Si lo miras bien – Chiyo dio vuelta a una página de un libro que estaba sobre su regazo – casi nadie usa estas instalaciones debido a la sala de computadoras… estaremos solos la mayor parte del tiempo.
Mmm… ya veo, me daré una vuelta – el chico se levantó de su asiento - Ahora que lo mencionas este lugar sería muy bueno para… hacer cosas pervertidas
Aleja ese pensamiento… Ise-sempai – cortó rápidamente la jovencita de cabello negro – Pero no niego tus conclusiones, debes de buscar que no haya "enamorados" derrochando su pasión
El joven miro de soslayo a su amiga de la infancia quien mantuvo su porte estoico, suspiro un poco y comenzó a vagar por los pasillos de la biblioteca, cuando Chiyõ se vio como se adentraba más se tomó la cabeza mientras sus mejillas se coloraron furiosamente.
"¡¿En qué pensaba Sona-kaichou?!" – la pequeña Izumi golpeo su frente contra el escritorio – "No es lo mismo estar a solas con él… que estar completamente a solas con él"
Una serie de situaciones comprometedoras empezaron a bombardear la mente de la jovencita, no iba a negarlo le atraía su amigo desde hace mucho tiempo y gracias a su condición actual pasaban la mayor parte del día, en una de esas fantasías se encontraba aprisionada entre el cuerpo del castaño y uno de los anaqueles de la biblioteca.
¡Ise-chan… no p-podemos! – la jovencita trataba de huir de aquella situación – A-Alguien nos puede ver
¡Chii-chan, hoy estas verdaderamente hermosa! – el castaño se acercó peligrosamente a su amiga – Me fascina el aroma de tu cabello… lo encuentro embriagante
Con delicadeza tomó uno de los mechones de la larga cabellera de la portadora del Sunrise Blessing, para después degustar su esencia con su olfato, la sonrisa seductora que mostraba Issei hizo que su corazón latiera tan rápido que el aire empezaba a faltarle, se sintió cohibida tanto que desvió la mirada siendo incapaz de sostenérsela al sekiryuutei, el joven soltó el cabello para tomarla de la barbilla y obligarla que le mirase a los ojos, no había forma de resistirse, tampoco tenía deseos de hacerlo, hipnotizada por la presencia del chico se dejaría llevar por lo que fuese a pasar.
¿Chii-chan? – la voz de Issei rompió la fantasía en la que estaba metida - ¿Por qué estas alzando tus labios?
¡¿Eh?! – sus ojos parpadearon una par de veces al notar la presencia de su amigo - ¡Ukyaa!
La pequeña peón dio un brinco al verse descubierta para caerse de su asiento, su cabeza golpeo con el suelo y terminó rodando un poco por el piso debido al dolor que sentía. El chico rápidamente fue ayudarla, pero las secuelas de la fantasía continuaban en su cuerpo, como acto reflejo, golpeo el rostro de su amigo pero la gran resistencia que poseían los demonios reencarnados con la pieza de la Torre actuó previniendo un mayor daño.
¡Me duele! – la jovencita se tomó su mano de manera adolorida – ¡¿La cabeza la tienes de piedra o qué?!
Mmm… siento que debo disculparme – el castaño miraba un poco confundido a la pelinegra – lamento que te lastimarás la mano
En realidad es mi culpa – Issei le ayudó a levantarse lentamente - Estaba distraída por otra cosa
Justo en ese momento sintieron como si una corriente eléctrica atravesará sus cuerpo, no era una sensación dolorosa sino mas bien extraña, se quedaron en silencio el resto de la tarde para después ver como Tsubasa aparecía en la entrada de la biblioteca.
Tsubaki-chan, quiere verlos – la expresión de seriedad en la peli azul celeste fue un tanto inquietante.
Extraño, era el adjetivo adecuado para describir a sensación que rodeo a su cuerpo, recordaba claramente las palabras de la vicepresidenta, "En estos momentos alguien los está invocando para cumplir sus primero contratos" eso fue lo que exactamente les dijo, Chiyõ aún no se creía el hecho de cumplir los deseos de alguien más pero era una de sus obligaciones como demonio.
También le servía para mejorar el prestigio como demonio y de la propia casa a la que pertenecía, con eso en mente decidió dar lo mejor de sí misma para dar su aporte en los deseos de su sempai.
No negó que sintió temor a la hora de pararse en aquel círculo azul cobalto que brillaba en medio de la sala del consejo estudiantil, esa extraña mezcla de grabados y glifos no le daban buena espina; pero la seguridad en la que sus compañeros le dieron con palabras de aliento fue motor suficiente para aventurarse a lo desconocido.
La luz le cegó unos momentos, cuando terminó se dio cuenta de que efectivamente estaba en otro lugar completamente diferente, los escritorios y anaqueles de la sala del consejo; fueron reemplazados por unos muebles muy cómodos y una mesa de madera con sus respectivas sillas le dieron a entender que estaba en el comedor de una casa.
Solamente un extraño aroma le causaba cierto malestar, revisó con su mirada para ver quien sería su cliente de aquella noche, aquel adjetivo le supo un poco raro ya que no pudo evitar compararlo a una agencia que prestaba servicios cuestionables a hombres solteros y solitarios.
Si me piden algo así – la chica hizo una mueca de disgusto – Lo castraré sin contemplaciones.
Con esa idea en mente, decidió que lo mejor era encontrar a la persona que le invocó, a pesar de la oscuridad que rodeaba a la habitación Chiyõ fue capaz de ver claramente, notó que era un familia normal gracias a una foto colocada en lo que parecía una chimenea, con un niño de apenas 6 años y una jovencita de apenas unos 13 años.
Tal vez… fue la niña quien me invocó – pensó alegremente la portadora del Sunrise Blessing – A esa edad se sufre un poco de chuunibyou
Negó rotundamente mientras alzaba los hombros ante la gracia de sus pensamientos, caminó un poco por el lugar; dándose cuenta cada vez más de que era hogar cálido. El tiempo iba pasando y nadie aparecía para decir que era su cliente; decidió que lo mejor era explorar un poco más para ver si encontraba a alguien.
Lo único que le molestaba era ese aroma que inundaba el ambiente, no avanzó mucho cuando notó el origen de aquel distintivo olor, el horror se asomó por sus ojos y sintió como sus pies estaban completamente clavados en el suelo.
Sangre por todas partes, en el techo, en las paredes, corriendo libremente por el suelo, la jovencita se llevó las manos a la boca ante escenario sacado de una película de terror, tres cuerpos estaban pegados a la pared, emulando la escena de la crucifixión. Chiyõ Chiyo pudo ver que se trataban de la jovencita y de sus padres; solamente vestían ropas interiores, cada centímetro de su piel estaban cubiertos por cortes.
Dio un pasó hacia atrás, cohibida por la impresión de ver tanta crueldad en una familia que parecía normal, sobre los abdomen de cada uno de ellos pudo leer la palabra "Sinner".
Pecador – habló quedamente la peón de Sona
Vaya… vaya… - una voz sonó a espaldas de Chiyo – ¡Pero que bonito espécimen tenemos el día de hoy!
La jovencita temía volverse para descubrir quien estaba detrás de ella, se quedó en su lugar mientras aquella voz continuaba hablando.
Te gusta mi trabajo – claramente notó que era un hombre quien estaba detrás de ella – Fue un poco difícil porque dieron mucha batalla – rio un poco antes de continuar – Ese tipo si que era un padre ejemplar, se interpuso para proteger a su esposa e hijos, lástima de tener a una puta amante de demonios como hija
Un ligero tinte de odio sazonaban las palabras que salían de aquella boca, la pequeña demonio reencarnada temblaba tanto que sentía que se desmayaría en cualquier momento.
Su esposa suplico piedad cuando su marido cayó herido – la pelinegra se sobresaltó cuando sentía como una mano se colocaba sobre su cabeza - ¡SOLAMENTE HICE ESTO Y DEJO DE HABLAR!
Su visión se volvió borrosa, el dolor en su rostro fue severo, la habían azotado contra el suelo, intentó levantarse pero se lo impidieron completamente al colocarle un pie en la cabeza.
Es curioso… podemos elegir entre el bien y el mal – un deje de arrepentimiento aparecía en la voz del sujeto - ¡¿PERO QUE HACEMOS?! ¡REVOLCARNOS CON LOS SUCIOS DEMONIOS! – sin ningún reparo empezó a dar pisotones a la cabeza de Chiyõ - ¡ESO ESTA MAL! ¡MAL! ¡MAL! ¡MAL! ¡MAL! ¡MAL! ¡MAL! ¡MAL! – repentinamente paró para quitar adelantarse un poco
Con una fuerte patada fue suficiente para voltear a la desorientada portadora del Sunrise Blessing para que mirase a su agresor, su rostro estaba ensangrentado debido a la fuerza de las patadas de aquel sujeto, la sangre dificultaba un poco su vista pero fue capaz de ver quien le estaba atacando, ataviado con una sotana eclesiástica, su cabello era de un gris sucio que contrastaba con la oscuridad que le rodeaba, pero sus ojos eran de un violeta bastante opaco, nada que ver con las hermosas amatista que tenía Sona.
Sonrió de manera anormal, reflejando el sadismo que era parte de su personalidad, se persigno de manera rápida, acción que causó malestar a la portadora del Sunrise Blessing, movió lentamente sus manos para buscar dentro del abrigo que traía por encima de la sotana, sacando un objeto metálico que la peón de Sona reconoció al instante, era una pistola, muy diferente al arma que guardaba su abuelo, la cual le fue obsequiada como recuerdo de sus años de servicio en la policía.
El cañón del arma apunto justo al rostro de Chiyo Izumi, para después moverse ligeramente, una detonación siguió de ese movimiento, una punzada que siguió con un intenso dolor, las lágrimas afloraron en sus ojos, un grito desgarrador que inundó todo el lugar.
¿Por qué tanta crueldad dirigida hacía ella?
Instintivamente llevó sus manos a la herida que tenia en un costado, pudo sentir como se empapaban las palmas de las mismas, se puso de lado con la esperanza de protegerse de un nuevo arrebato de su atacante.
Duele… ¿verdad? – el peligris se agazapó a un lado de Chiyo – Tanto como lo hace mi corazón al salvar a las ovejas descarriadas – con sorna el hombre se paró y exclamó al techo – ¡Bendecíd a esta alma perdida… porque las puertas del cielo se le han cerrado! – se inclinó para hacer una reverencia – Yo Freed Sellzen te guiaré en tu sufrimiento… ¡AMEN!
Nuevamente fue pateada con brutalidad, la punta del zapato de Freed se clavó perfectamente en la herida hecha por su arma, recargó nuevamente y volvió a disparar; esta vez fue el muslo de su pierna derecha, la chica ahogó su dolor apretando los dientes, cerró con fuerza sus ojos de los cuales fluían lágrimas que llenaron su rostro.
No había compasión para los demonios, se repitió así misma cuando le tomaron del cabello para arrastrarla por el suelo, solamente un rastro de sangre dejo tras de sí, el sádico sacerdote no dio importancia a la agonía de la jovencita, ¿Por qué tenerle contemplaciones?, cuando ya había matado a alguien mucho más joven que ella.
I-Ise-chan – habló quedamente la peón de Sona
[Sabes que no vendrá] – una voz resonó en la mente de Chiyo – [No importa cuanto supliques… no llegará a tiempo]
Era la dura realidad de su situación estaba sola ante la peor clase de persona, un exorcista desquiciado, pero aún así deseaba ver al castaño, quien era su salvador en la adversidad, su soporte en sus días más grises y que actualmente su corazón latía por él.
[Ese tipo no es nada comparado contigo] – Chiyõ prestó atención a las palabras que escuchaba – [Tú eres yo y yo soy tú] – una sensación de seguridad invadió por completo al pequeño cuerpo de la pelinegra – [Solamente tienes que desearlo por ti misma…]
¿D-Desear? – Freed se detuvo al notar que los delirios la demonio reencarnada
[Volver a verlo] – la extraña sinceridad de la misteriosa voz hizo que la chica escuchaba en su cabeza
Abrió sus ojos para encontrarse con ella misma, sus ropas eran diferentes, un estilo de lolita gótica, algo que ni en sus sueños vestiría por sí misma, los ojos de su reflejo le indicaron una dirección, en ella estaba parado Issei, quien le daba la espalda en un acto reflejo alzó su mano para tratar de alcanzarlo.
¡Q-Quiero verlo! – con fuerza tomó la mano del peligris - ¡Quiero estar con él!
[Que te estreche en sus brazos] – Chiyo afianzo su agarre mientras Freed le miró confundido
¡Que lo haga con fuerza! – replicó la jovencita liberándose del exorcista - ¡Y que nunca me suelte!
[Que te bese los labios] - una sonrisa adornaba el rostro de la portadora del Sunrise Blessing
¡Con pasión! – ante la mirada asombrada del exorcista lentamente la peón de Sona se puso de pie - ¡Y me haga completamente suya!
Al aire alrededor de Chiyõ se enfrió bastante algo completamente extraño a los ojos de Freed Sellzen, fenómeno que no era común en un demonio de tan poca clase como lo era la peón de Sona, ante sus ojos era menos que basura, si era así ¿Por qué se sentía incomodo? En su brazo derecho apareció aquella bendición que le fue confiada, un brazalete dorado con una piedra roja, la cual brillaba intenso color naranja tanto que era como ver al sol durante el amanecer.
Advirtió entonces lo que realmente tenía frente a él, algunos demonios reencarnaban humanos para aumentar sus números, otros porque deseaban juguetes o amantes y finalmente para tener personas con capacidades especiales, Chiyõ Izumi fue una casualidad del destino, un capricho que llegó a manos de Sona Sitri.
La peón de Sona abrió sus ojos, ya no eran de color ónix, estos habían adquirido una tonalidad gris y brillaban hermosamente que el propio Freed tuvo reconocer su belleza. No importaba mucho que su cuerpo estuviera maltrecho, tampoco lo hacía las heridas abiertas que mancharon su uniforme, la majestuosidad que emanaba su presencia era de otro mundo.
Sabes fue una manera poco cortes de levantarme de mi letargo – espetó Chiyõ con sorna ante la mirada del exorcista – Pero debo de agradecértelo apropiadamente… ¡Sunrise Blessing… Aggresor Mode!
Dijiste… Sunrise – el exorcista dio un paso hacía atrás - ¡MIERDA!
¡AMANTIS IUS IURANDUM… POENA! – grito la jovencita mientras agitó su mano derecha
Un haz de luz emanó del brazalete dirigiéndose directamente hacía el exorcista, quien intentó inútilmente esquivar aquella luz, pronto se llenó de dolor al mismo tiempo que las heridas que poseía la jovencita se asomaron en su propio cuerpo, como si de un espejo se tratase, convirtiéndose en el reflejo de la agonía que padeció la pelinegra. El hombre cayó pesadamente debido al shock que le causó el repentino cambio de papeles.
Con elegancia la peón de Sona se acercó al exorcista sin mostrar emoción alguna en el rostro, cerró sus ojos un momento, para lentamente reverenciar al maltrecho hombre.
"Mucho gusto… mi nombre es Chiyõ Izumi… pero también puedes llamarme Ophis"
Notas del autor:
Bueno, por fin el cuarto capítulo de esta historia y solo quedan nueve por delante, ¿les ha gustado la aparición de Asia? Espero yo que sí ya que el peso de este personaje es bastante… al menos por los próximos capítulos. Bueno tendría mucho más cosas que decir pero no tengo nada más salvo que le dedico este capítulo a una pequeña valquiria y un agradecimiento a Bustercall por permitirme el uso de varios de sus OC de otra historia. Bien me despido por esta vez, deseándoles un buen día, tarde o noche dependiendo del momento que estén leyendo estas palabras.
