Muy buenas a todos queridos lectores, aquí les traigo esta nueva actualización de esta historia. Muy agradecido de verdad con ustedes por sus likes, favs y reviews, espero seguirlos agradando.
3. Mi vida
Sakura levantó su celular con fastidio, mientras leía la notificación que el aparato le daba. Rodó los ojos, había recibido el sexto mensaje de Ino en la hora que llevaba en su casa. Se había ido del malecón luego de descubrir esa noticia, molesta e indignada, y sin darle chance a su rubia amiga de hablar.
Sakura, no voy a seguir suplicándote y buscándote cuando la malcriada estas siendo tu. Cuando quieras resolver esto como adulta llámame.
Chasqueó su lengua en señal de disgusto. Su preciosa amiga sabía como provocarla, no por nada también era estudiante de psicología, una muy buena. Tocó la pantalla de su celular, e inmediatamente éste discó el número de la rubia.
Sakura tenía el corazón acelerado. Quería seguir con su molestia, pero si se ponía a pensar en las recriminaciones que le haría a su amiga, y maquinando muchas veces la discusión en su cabeza, se daba cuenta de que no tendría la razón. Pero ella era testaruda, y aunque tratara de calmarse, no podía.
Oyó el sonido particular que hace el teléfono cuando conecta la llamada, y antes de que la ojiazul hablara ella comenzó. -¿Cómo pudiste hacerme esto?- dijo con evidente molestia en su voz.
Ino respondió con una pregunta retórica. -¿Te estas escuchando siquiera Sakura?-. El silencio de la rosa le indicó que podía seguir hablando. –Primero que nada, que iba a saber yo sobre Naruto, nunca hablaste de el-.
-Yo…-
-No, déjame terminar- interrumpió. –Segundo, y por más doloroso que suene, yo no soy la culpable de que él te haya tratado así… Si lo trataste como basura, ese es tú problema, y eres tú quien tiene que lidiar con eso, no yo-. La Ino que al principio estaba tranquila, desapareció y en su lugar sonaba una voz cargada de ira y dolor. –Y tercero, si tu consideras que nuestra amistad merece ser despreciada por un accidente no fortuito, entonces creo que he valorado de más nuestra relación-.
Sakura recibió todas y cada una de las palabras de Ino como golpes en seco, y se dio cuenta de que, como ya había razonado, su amiga rubia tenía la razón. –Yo no desprecio nuestra relación Ino, no digas esas cosas- Suspiro. –Escucha, se que fui irracional, pero el hecho de que hayas dormido con Naruto me molesta, no me deja en paz ese pensamiento, quisiera y he tratado de calmarme pero por más que trato, me… desespera-. Hizo un pequeño silencio, para luego pronunciar derrotada –Perdóname-.
Ino sonrió melancólica al otro lado del teléfono. –Yo también lo siento… me alteré un poco-.
-No sé como describir esto Ino, en serio-.
-Lo que sientes se pude derivar de muchas cosas- explicó la ojiazul. –Pueden ser celos, y no me malinterpretes cuando digo celos, a lo que me refiero es que pensarás, por que ella y no yo… Quizás molestia contigo misma-.
-No, no es conmigo, es con él, por como me trató, por usarme y luego irse contigo y usarte también- Dijo con la indignación a flote.
-El no me usó Sakura, ambos participamos en un juego ya establecido-. Ino negó con la cabeza y siguió hablando. –No quieras excusarte en cosas que no se acercan a la realidad-. Suspiró y prosiguió. –Seré franca, te molesta que sea quien es ahora, y que los papeles se cambiaran, y la prueba más rotunda de eso fue enterarte que durmió conmigo… Es decir que para él conseguir mujeres no es difícil, y eso te molesta-.
Sakura se quedó en silencio, aceptando la declaración de Ino.
-Piensa en esto, él tiene rencor hacia a ti por el pasado que ambos comparten-.
-Ajá-.
-El siente poder sobre ti… Siente que tú le debes cosas, por eso, te propongo que le quites ese poder-. Ino esperó la respuesta de su amiga, pero al no recibirla prosiguió. –No propongo que tengas una relación con el, ni siquiera que tengas sexo con el, simplemente demuéstrale que ya no eres una bruja, arregla las cosas, y créeme, aunque el no quiera aceptar tus disculpas, eso te liberara a ti-.
-Yo… Trataré- Dijo dudosa Sakura.
Ino suspiró, conocía a su amiga. Sabía que la proposición era algo más que difícil para la rosa, pero nada perdía con intentarlo. La habían herido en su orgullo, y eso era algo que Sakura Haruno aún no terminaba de madurar. Decidió dejar el tema de Naruto aparte para poder concluir con el pequeño disgusto que se había generado entre ellas. –Entonces, ¿Todo bien entre nosotras?-.
-Si, gracias por todo- dijo sinceramente la rosa.
-Siempre a la orden Sakurita, te quiero, nos vemos mañana-.
-Nos vemos mañana-.
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-¿Cuando conoceré a tu novia?-. Naruto dejó de trabajar en el plano que se llevaba toda su concentración y volvió su mirada confusa al dueño de la pregunta.
-Yo no tengo novia, y tú sabes eso… ¿Por qué la pregunta tan repentina, Jiraiya?-.
El peliplateado asintió. –Es que jamás he oído de alguna novia tuya-.
El rubio pensó en responder que si había tenido, pero se dio cuenta de que nunca tuvo una relación con alguien de más de un día. –Es porque… nunca he tenido una-. Se sintió un poco mal cuando lo dijo, pero le restó importancia levantando los hombros. –Nunca he necesitado una-.
El viejo levantó las cejas entendiendo. –Bueno, quién lo diría… pensé que seguirías los instintos de tu padre-. Luego lanzó una carcajada. -¡Y resulta ser que más bien eres como yo!- dijo entusiasmado.
El rubio estaba confundido y un poco incómodo. –No entiendo… ¿Que quiere decir: como yo?-.
-Pues hijo mío, ¡la vida de soltería! No estar atado, ser libre- se inclinó sobre el mesón en el que estaba. –Poder dormir con quién tu quieras… Aunque a mi edad, es con quien te quiera- dijo y se carcajeó de nuevo. -¿Genial no?-. Preguntó entusiasmado.
-Si… genial-. Naruto estaba medio mareado, acababa de recibir información un poco perturbadora para él. Consideraba al padrino de su papá, su actual tutor de tesis, como un pedófilo desvergonzado, algo perdedor, pero sobre todo lo que más le daba lástima de él era la ausencia de un hijo a propósito, el hecho de no haber querido dejar una descendencia, un legado. Que ese personaje le dijera que se parecían, era mucho para asimilar.
-Escucha, Soy dueño de varios condominios cercanos a la universidad. Generalmente los alquilo a estudiantes matriculados aquí, pero por ser tu puedo darte uno, y bien económico-. Jiraiya vio la cara de confusión de Naruto y prosiguió. –Si quieres te consigo trabajo cerca, te haces independiente, y además puedes llevar a cuantas chicas tu quieras… Conociendo a tus padres, no te permitirían hacer eso, ¿Qué dices?-.
-Mis padres están de viaje, vuelven en dos meses, así que el apartamento y las cosas que haga en el no me preocupan… Esta muy bien tu invitación, pero creo que por ahora paso- dijo razonando el rubio. Después de todo, el trabajo en el instituto tenía previsto para terminarse al mes y medio, y sus trabajos en las noches del fin de semana le daban suficiente para vivir tranquilo.
Jiraiya levanto los hombros. –Como quieras, de todos modos, la invitación se mantendrá en pié… Piénsalo bien-. El viejo tomó un sorbo de su café, y luego dirigió su mirada al ordenardor en el que se encontraba trabajando.
-Ok, lo haré- dijo el rubio, para luego concentrarse de nuevo en el plano, dando por terminada la conversación.
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Naruto estaba sentado en el parque del campus cuando sintió un golpe suave a mano abierta en la parte de atrás de su cabeza. -¿Qué fue todo eso el sabado? Imbecil-. No se tuvo que voltear para reconocer la voz de su primo Sasuke, sin embargo se volteó para encontrar a un desafiante pelinegro preparado para recriminar los actos del sábado pasado. –Se supone que ibas a dar un show y ya... Nada tenía que ver Sakura en todo esto- al ver el silencio del rubio, le grito -¡Explícame pues!-
-Cálmate princesa, a veces pienso que eres la novia que nunca tuve- dijo Naruto molesto tanto por el golpe como por la actitud de su amigo.
-Piensa bien tus respuestas basura, que de todas las personas soy yo quien siempre te ha dado apoyo incondicional como para ser desechado como un perro… Eres mi primo, pero sobre todo mi amigo, y entiendo que me dejes por una mujer, ¿Pero por Sakura? ¿Eres acaso Idiota? ¿O Sadomasoquista? ¿Te gusta sufrir, perra?- dijo casi escupiendo las palabras.
El ojiazul rodó los ojos antes la cantidad de insultos en una oración. Sabía que cuando su pelinegro primo se molestaba, cambiaba y podía llegar a ser un idiota en elevados niveles. –En serio deberías calmarte, solo fue algo que necesitaba hacer, ya le demostré lo que quería, ya no pasará más nada, relájate-.
Sasuke se masajeó la sien y respiró profundo. –Esto es serio Naruto, no es ni remotamente saludable que estuvieras con ella…-.
-No dormí con ella si eso es lo que te preocupa, dormí con una rubia de revista, literal-. El pelinegro miró a su amigo con el entrecejo fruncido. -Ino Yamanaka... ¿Mejor?- El pelinegro asintió. -¿Tú con quien dormiste?- preguntó el rubio para cambiar el tema y alivianar la tensión.
-Con Sakura- respondió el pelinegro, causando la risa del rubio. El pelinegro lo miró seriamente y el rubio dejó de reírse. –En serio tuve sexo con Sakura. Me la goce como nunca, es tremenda en la cama-. Dijo de nuevo serio el muchacho.
Naruto se quedó observando al pelinegro, pero su visión se nublaba a medida que pasaban los segundos. Su mejor amigo había dormido con Sakura. ¿Cómo podía ser posible? Se preguntaba el rubio. -¿Cua-Cu-Cuando… Co-co-como?-
-Te fui a buscar a DB porque me enteré de que ella estaba allá e imagine que harías la de idiota, pero al verla salir llorando, supe que ya la habías hecho, así que me interpuse en su camino, la convencí de que dejara a su amiga, después de todo éramos buenos amigos sin vernos en mucho tiempo, e historia larga corta, tuvimos sexo en el carro y en mi residencia-. Sasuke narró fluidamente, mientras observaba las reacciones del rubio cuidadosamente.
Naruto no podía creer lo que decía, simplemente estaba empezando a estar fuera de sí, sentía nauseas. Se paró e hizo el intento de irse de la escena, pero Sasuke lo agarró por el brazo para detenerlo.
-Eres un sadomasoquista, después de todo lo que ella te hizo, aun tienes sentimientos por ella… ¿Cómo puedes vivir así?-. Esta vez, la expresión del pelinegro cambió por una de preocupación sincera. –No quiero que vuelvas a ser el mismo autodestructivo ser que una vez fuiste… eres como un hermano para mí-. Naruto lo veía confundido. Él suspiro –Lo único que es verdad en la historia que te conté, es que la vi salir llorando. No tuve sexo con ella, y no entre a DB porque me encontré a Shikamaru y me contó todo, además, como ella ya se había ido, me quedé tranquilo… Es solo que quería saber que significa en estos momentos ella para ti-.
-¿Por qué? ¿Te agrada saber que aun soy un perdedor?- preguntó herido Naruto. -¿Qué aun eres mejor que yo?-. Una lágrima resbaló por la mejilla del rubio. –Sí, soy una basura, soy un estúpido, llámame como quieras, afeminado si quieres, pero no soy tú, no tengo un corazón de piedra-. El rubio se soltó del agarre del pelinegro bruscamente, se dio la vuelta y empezó a caminar. Sasuke lo detuvo de nuevo, pero esta vez con palabras.
-Quiero saber a que me voy a enfrentar junto a ti- Naruto volteó a ver al pelinegro con la intención de oír lo que seguiría. Su expresión mostraba dolor y derrota. –Siempre hemos estado allí en los momentos difíciles, somos como hermanos-. El muchacho de ojos negros trató de acercarse a su amigo, pero éste empezó a hablar, deteniéndolo.
-¿Es en serio?- preguntó con indignación. -¿Consideras lo que acabas de hacer como una ayuda?-. Se acercó con signos de molestia, encarando al moreno. –No eres más que un hipócrita- entrecerró los ojos, fúrico, y le hizo pregunta retórica. -¿Dime que hacías durante mi infancia?-
Sasuke levantó las cejas sorprendido. Trató de responder pero sus palabras se quedaron ausentes.
El rubio suspiró en forma de risa al ver el cambio en la expresión de su pelinegro amigo. –Siempre fui el "lamentablemente es mi primo"- dijo haciendo comillas. –El "La familia no se escoge"… Te apenabas de mí, te alejabas y me tratabas igual que el resto-. Naruto señaló a Sasuke. –Y no fue hasta que…hasta que- pero paró repentinamente cuando se percató el significado de las palabras que seguirían en esa oración.
Sasuke lo miró detenidamente. –Hasta que ¿Qué?... quieres hablar de eso ahorita, ¡bien!, hablemos-. Se acercó sin apartar el contacto visual, y cuando estuvo lo suficientemente cerca habló. –Sí, fui uno más del montón, fui un idiota- Respiró profundo, y cuando soltó el aire exclamó. -¡Pero te salvé la vida! Y cambié, no me importó la gente a mi alrededor, preferí apoyarte que mis amistades, ¡tanto que hoy eres mi única amistad! ¿Acaso eso no cuenta?-. La gente que pasaba por los alrededores los veía fugazmente, tratando de saber que sucedía. –Quizás no fui sutil, y me disculpo por eso, pero sabes bien que me preocupo por ti-.
Se miraron el uno a otro durante unos segundos sin hablar, parados en medio del parque. Naruto negó con la cabeza y suspiró en derrota. Levantó los hombros e hizo una expresión para restar importancia. –Bien, no tienes nada de que preocuparte… Eso fue algo del pasado, no volverá a suceder-. Empezó a retroceder sobre sus pasos, y antes de voltearse se disculpó con su amigo. –He tenido un día difícil, creo que por hoy es suficiente, me voy a casa-. Terminó de darle la espalda y siguió caminando.
Sasuke no dijo nada más, sabía que, a pesar de que su preocupación era genuina, había ido un poco lejos con lo de Sakura. Observó con tristeza a su primo alejarse cabizbajo, y se ofendió mentalmente por la falta de tacto que había tenido. "A veces, cuando me molesto, soy un tremendo imbecil".
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Abrió la ducha y suspiró. Vio descender el agua hasta el piso, y notó el color carmesí característico de la sangre mezclándose con ésta. Su mano derecha presentaba cortes en los nudillos, y el piso del baño estaba lleno de vidrio roto. El fugaz recuerdo del brutal golpe que le había propinado minutos antes al espejo sobre el lavamanos pasó por su cabeza. Se pasó su otra mano por la cabellera, mientras que la herida la apoyó en la pared.
¿Qué quieres que te diga? ¿Soy feliz, tengo todo lo que un hombre necesita tener? ¿Realmente lo tengo? ¿Dinero, fama, una carrera a punto de terminar?... No, no soy feliz...Todo, en absoluto todo lo que yo deseaba, se me fue arrebatado. Mis esperanzas, mi futuro… mi amor. Y lo único que me quedó, lo único que creí poder controlar, lo que pensaba podía finalizar a voluntad, resultó ser lo contrario. Sí, la vida me dio otra oportunidad, y mi motivo… cambió. Quería vengarme, y por cuatro años no me sentí tan miserable como hoy. Mientras aprendía, mientras mejoraba, mientras crecía, mientras salía de mi capullo, me sentí feliz, muchos de mis traumas fueron solventados. Demostraba al mundo lo que me había privado. Lo que siempre estuve dispuesto a dar pero me fue vedado.
Y Sasuke, el fue uno de los guias, quién me ayudo a salir de aquel ataúd, literal y figutarivo, que el mundo tenía destinado para mí. Y aunque aprendí muchas cosas de el, su mayor logro en mí fue cambiar la visión que yo tenía de las mujeres. Las asesinas, las implacables mujeres ahora eran las presas. Me mostró un mundo distinto. Y luego de que lo aprendí, ya no había quien me detuviera. Conocí a Sai, un stripper profesional, y me convertí en quien soy.
Y deseé el momento de encontrarme con Sakura durante mucho tiempo. Pero habiendo logrado el objetivo, habiendo probado la venganza, puedo asegurar que no es nada a como me lo había imaginado o soñado. En vez de dejar circular ese dolor por los ríos del olvido de una vez por todas, reviví lo que ya se marchitaba y me está volviendo loco.
Esto no es vida, y estoy casi seguro de que Sasuke lo sabe también. Creo que está considerando el asunto de tener una pareja estable, y sé que no me lo ha dicho por miedo a que yo lo juzgue. Y no lo culpo, es muy posible que lo haga. Después de todo, él fue quien me enseñó a ver a las mujeres como un objeto de placer.
Naruto salió de la bañera con cuidado de no pisar el vidrio, se puso una toalla en la cintura, caminó hacia su cama y se tumbo en ella. Se sentía agotado. Sus ojos casi se cerraban mientras observaba el techo de su habitación.
Supongo que hoy no será el mismo protocolo de siempre. Un cazador sin ánimo ni propósito, es una presa, no un cazador.
Como es costumbre, gracias por tu tiempo de leer querido lector. Nos leemos en la pròxima entrega.
Se despide, Byronx.
